Logo Ecospoliticos

La histórica entrevista entre el Papa Francisco y la primera autoridad de la Iglesia en Cuba en semanas pasadas, llenó de curiosidad a la comunidad internacional que no conoce el rito ortodoxo. Particularmente todo el mundo se pregunta quién es ese señor de mirada dulce y atavíos orientales ¿quién es el Kirill?

El Kirill o Cirilo I de Moscú es el Patriarca XVI interino de Moscú y de todas las Rusias de la Iglesia Ortodoxa. Su nombre secular Vladimir Mijáilovich Gundyaev y nació en Leningrado, Unión Soviética, hoy San Petersburgo, el 20 de noviembre de 1946.

Hijo y nieto de sacerdotes ortodoxos (Su padre Mijaíl y su abuelo Vasili), su Mamá era maestra de escuela.

En 1964 concluye la escuela secundaria y en 1965, a los 19 años, ingresa en el Seminario Conciliar de Leningrado, donde se gradúa en 1967, justo después de un período de persecuciones contra la Iglesia.. En ese mismo año comenzó el primer curso de la Academia Conciliar en su ciudad natal.

El 3 de abril 1969 toma los hábitos bajo la dirección del metropolitano de Leningrado Nicodemo (Rótov); el 7 de abril del es consagrado hierodiácono y el 1 de junio (durante la celebración de la Santa Trinidad) es consagrado hieromonje. Ese mismo año, 1969, acaba con distinción la Academia Conciliar de Leningrado.

En junio de 1970 le fue conferido el título de candidato a Doctor en Teología. Después de la defensa de la tesis permaneció en la Academia como profesor estipendiado, profesor de teología dogmática y ayudante del inspector de la Academia Conciliar de Leningrado.

En 1976 fue consagrado Obispo de Výborg y en 1977 Arzobispo. En 1984, fue nombrado Arzobispo de Smolensk y Viazma, título que fue cambiado en 1989 por el de Arzobispo de Smolensk y Kaliningrado y en 1991, por el de obispo metropolitano.

En 1971, fue nombrado para representar al Patriarcado de Moscú en el Consejo Mundial de Iglesias. Entre 1974 y 1984 fue Rector del Seminario y Academia Eclesiástica de Leningrado. Desde el 14 de noviembre de 1989, fue presidente del Departamento sinodal de relaciones externas del Patriarcado de Moscú y miembro permanente del Sínodo Sagrado.

En ese cargo acompañó regularmente al patriarca Pimen en sus viajes antes de ser nombrado jefe del departamento de Relaciones Exteriores en 1989.

El 5 de diciembre de 2008, tras la muerte de Alejo II, fue designado Guardián del Trono Patriarcal. El día 9 de ese mes y año, realizó el funeral por Alejo II en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.

El 27 de enero de 2009 fue elegido Patriarca Electo de Moscú y de todas las Rusias. Dos días después de su elección como primera autoridad de los ortodoxos, al ser preguntado por periodistas, dijo «oponerse categóricamente a cualquier reforma» de la naturaleza litúrgica y doctrinal de la Iglesia. Fue entronizado el 1 de febrero de 2009 en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.

Su primera visita en junio de 2009 la hizo a El Fanar para encontrarse con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I fortaleciendo así los empeños ecuménicos.

Fue noticia en julio cuando el Patriarca Cirilo logró que en Rusia se estableciera la educación religiosa, aun cuando hay que aclarar que solo se permitieron cuatro religiones: la ortodoxa rusa, la judía, la musulmana y la budista.

Del 27 de julio al 5 de agosto de 2009 visitó Ucrania, lo que tuvo una reacción antípoda de parte de las dos vertientes principales de la ortodoxia en el país: una de la Iglesia ortodoxa ucraniana, autónoma dentro de la Iglesia ortodoxa rusa, guiada por el metropolitano Volodýmyr y, la otra, autoproclamada en 1992, con el intento de separarse del Patriarcado de Moscú, creando el Patriarcado de Kiev, presidida por el metropolitano Filaret Denisenko.

El 18 de septiembre de 2009, el Patriarca dio un paso importante en las relaciones con el Vaticano al enviar al Arzobispo Hilarión de Volokolamsk, a visitar al Papa Benedicto XVI en su residencia veraniega de Castel Gandolfo.

El 5 de febrero de 2016, se anunció conjuntamente en Moscú y en la Ciudad del Vaticano, que el Patriarca y el Papa Francisco se reunirían en Cuba, en la escala hacia su visita pastoral a México, el día 12 de febrero de 2016.

El 12 de febrero de 2016, se realiza la reunión histórica entre el Kirill y el Papa Francisco, marcando así el primer encuentro en la historia, entre un líder católico romano y uno ruso ortodoxo.

El Patriarca Kirill es un religioso polémico y, hasta veces, controvertido.  Estuvo durante varios años a la cabeza de la diplomacia del patriarcado, conoce bien las relaciones, a veces difíciles, que mantiene con las otras confesiones cristianas, sobre todo con el Vaticano.

Su histórico encuentro con el papa Francisco consolidó su autoridad en el mundo ortodoxo, y especialmente entre los 150 millones de fieles que cuenta en todo el mundo.

En 2012 mantuvo su apoyo inquebrantable al Kremlin, sacudido por manifestaciones masivas de la oposición en Moscú, y secundó la candidatura de Vladimir Putin para un nuevo mandato presidencial, lo que levantó críticas entre algunos medios ortodoxos.

En América del Sur tuvo una apretada agenda de trabajo con claves objetivos estratégicos. La geografía del viaje del Patriarca por los países de América Latina coincide con el mapa de las comunidades ortodoxas en el Hemisferio Sur y también con el destino de la migración rusa en el siglo XX. Según los expertos, en Brasil vive la comunidad más importante de los migrantes rusos en esta zona.

En el país vecino, Paraguay, la comunidad es menos numerosa (no más de 1.500 personas) pero ha desempeñado un destacado papel en el siglo XX. No es casual que muchas calles de la capital Asunción lleven nombres de oficiales rusos.

El papel de la Iglesia ortodoxa rusa en América Latina es complicado. Desde hace más de un siglo los creyentes ortodoxos apoyaban a la Iglesia ortodoxa rusa en el extranjero, entidad creada por los migrantes en los años 20.

En la URSS esta organización fue considerada antirrevolucionaria, antisoviética y monárquica. Muchas décadas después, en 2007, el Patriarcado de Moscú finalmente firmó un acta de unión con la Iglesia ortodoxa rusa en el extranjero.

Sin embargo, muchos ortodoxos, encabezados por Agafánguel Pashkovski, no apoyaron esta unión y exigían  penitencia por “la lealtad a los soviets”.  Esta situación requería la visita del Patriarca. Moscú tenía que mostrar la importancia que daba a estos territorios e intentar superar la brecha.

En general, el objetivo de la visita del Patriarca a América Latina fue dialogar con los representantes del “mundo ruso” en el Hemisferio Sur. Así, la visita a Brasil conmemoró el 95 aniversario de la llegada de los emigrantes rusos de la península de Galípoli a Río de Janeiro en 1921 y el 70 aniversario de la creación de la Diócesis de Argentina y Sudamérica de la Iglesia ortodoxa rusa del Patriarcado de Moscú.

Durante su viaje el Patriarca, como lo reportó Víctor Jéifets, tuvo que tratar también cuestiones de la agenda internacional. Así, en la conversación que mantuvo con el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, subrayó: “Siria y todo lo que ocurre en torno a Siria, no debe convertirse en un conflicto potencial entre Occidente y Oriente”, y destacó que se necesitaban acciones conjuntas para derrotar al terrorismo.

 Temiendo “los cambios radicales” en Europa, el Patriarca insistió en que el Viejo Mundo “no puede perder sus raíces cristianas”.