Por Luis Fernando García Forero. Una profunda consternación y tristeza embarga a Colombia tras el trágico accidente de un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana ocurrido en inmediaciones del municipio de Puerto Leguízamo, departamento de Putumayo, frontera con Ecuador y Perú, donde perdieron la vida 66 soldados, 48 heridos y 4 se encuentran desaparecidas.
Desde el accidente de la aeronave, donada por Estados Unidos a Colombia, diferentes estamentos de la institucionalidad colombiana expresaron su solidaridad con las familias de las víctimas, soldados que perdieron la vida y otros que se encuentran heridos, todo por el cumplimiento de su deber.
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Defensa y la cúpula militar, lamentó profundamente lo ocurrido, destacando el compromiso y sacrificio de los uniformados fallecidos, quienes contribuían a labores estratégicas en esta apartada región del país.
El presidente de la República, Gustavo Petro, junto a altos funcionarios, envió un mensaje de duelo nacional y ordenó el acompañamiento integral a los familiares, así como el inicio de las investigaciones para esclarecer las causas del siniestro.
Por su parte, el Comando de las Fuerzas Militares subrayó que este hecho enluta a toda la institución y reafirma los riesgos que enfrentan a diario quienes defienden la soberanía nacional.
El Congreso de la República también se sumó a las voces de condolencia. El presidente del Senado, Lidio García Turbay, manifestó su “solidaridad absoluta” y sus “condolencias más sinceras” para el Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial “y a cada una de las familias que hoy sufren la pérdida o la incertidumbre de sus seres queridos”.
García Turbay resaltó la labor de las instituciones militares, subrayando su compromiso permanente con la seguridad y la estabilidad del país, “con entrega inquebrantable, sosteniendo la paz y la seguridad de la Nación… que en esta prueba tan dura encuentren en el reconocimiento de la Nación, la fuerza para seguir adelante”, concluyó.
Senadores y representantes, sin distinción política, coincidieron en exaltar la labor de los soldados y solicitaron celeridad en las investigaciones para determinar responsabilidades y evitar que tragedias como esta se repitan.
En las regiones, autoridades locales de Putumayo declararon jornadas de duelo y resaltaron el papel fundamental de las Fuerzas Armadas en zonas de alta complejidad, como el sur del país.
La comunidad de Puerto Leguízamo, visiblemente afectada, acompañó a las instituciones en actos simbólicos de homenaje a los uniformados caídos.
Organismos de control, como la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, hicieron un llamado a garantizar transparencia en las investigaciones y a brindar atención psicosocial a los familiares de las víctimas.
Mientras avanzan las labores de recuperación y análisis técnico, Colombia se une en un mismo sentimiento: el dolor por la pérdida de sus soldados y el reconocimiento a su entrega.
Este trágico episodio reabre el debate sobre las condiciones operativas y de seguridad en las misiones aéreas militares en zonas de difícil acceso.
La nación, hoy de luto, rinde homenaje a quienes dieron su vida en servicio, recordando que su sacrificio no será olvidado.
Bogotá, D. C, 24 de marzo 2026.