El exmandatario rechazó las acusaciones sobre presuntas presiones a exparamilitares para declarar contra Álvaro Uribe y exigió la publicación total de actas, grabaciones y pruebas de la Mesa de Paz.
Bogotá, D. C, 21 de octubre 2026.
El expresidente Gustavo Petro a través de un mensaje de X reaccionó de manera tajante a las recientes declaraciones de Salvatore Mancuso y Angie Rodríguez, negando rotundamente haber dado órdenes para presionar testimonios en contra del exmandatario Álvaro Uribe Vélez o de cualquier otro líder político.
Petro defendió la legalidad y transparencia de la Mesa con los antiguos comandantes de las autodefensas, recordando que esta se constituyó mediante un acto público bajo la Resolución 327 del 21 de septiembre de 2025 para buscar el esclarecimiento de la verdad y la reparación de las víctimas. Asimismo, enfatizó que el espacio contaba con el acompañamiento de la Fiscalía, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo.
"No voy a aceptar que se me atribuyan hechos tan graves sin que exista una sola prueba que demuestre que di una orden para presionar a alguien... Yo no necesito que nadie invente acusaciones contra Álvaro Uribe ni contra ninguna otra persona", enfatizó el exmandatario.
Frente a los señalamientos, Petro instó a las autoridades a llegar hasta el fondo del asunto y solicitó que se hagan públicas todas las actas, comunicaciones y grabaciones del proceso. De igual manera, advirtió que las responsabilidades deben demostrarse en los tribunales y no mediante especulaciones.
"Si alguien utilizó un espacio de paz para presionar testimonios o fabricar acusaciones, que responda ante la justicia. Pero si alguien pretende atribuirme una orden que no he dado, también tendrá que responder por sus afirmaciones. No se puede condenar a una persona porque un tercero diga que actuaba en su nombre", puntualizó.
El expresidente concluyó su mensaje reiterando su compromiso histórico con las víctimas de la violencia en Colombia, subrayando que la verdad "le pertenece al pueblo colombiano" y rechazando el uso de la política para manipular la memoria histórica del país.