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Foto: Consejo Superior de la Judicatura
Foto: Consejo Superior de la Judicatura

- A 41 años tras las llamas del Palacio de Justicia la Rama Judicial y las familias de las víctimas, alzaron la voz en un acto de memoria institucional, exigiendo la verdad para decirle a las nuevas generaciones que la barbarie armada, nunca doblegará el Estado de derecho.-

- Aún persiste el dolor y la necesidad de respuestas oficiales sobre el paradero de los desaparecidos.-

Bogotá, D. C, 6 de noviembre de 2026

Por Luis Fernando García Forero. - Al cumplirse 41 años, este 6 y 7 de noviembre,  del holocausto del Palacio de Justicia, las sedes de los Altos Tribunales de justicia de Colombia, en la capital de la república, se convirtieron en el epicentro de un sobrio y sentido acto de memoria institucional.

En este nuevo aniversario del ataque perpetrado por el M-19 y la cruenta retoma militar que le siguió, las Altas Cortes se unieron a las familias de los magistrados, empleados y visitantes que fueron asesinados o desaparecidos en ese fatídico 6 y 7 de noviembre de 1985.

Durante el sentido y recordado magno evento, marcado por una ofrenda floral y la instalación de una estructura monumental de bambú y flores en la plazoleta principal del Palacio de Justicia, el clamor de las víctimas y las reflexiones de los presidentes de las altas cortes se centraron en superar la impunidad y preservar la memoria histórica frente a los intentos de distorsión del pasado.

La voz implacable de las víctimas y sus familias

Los testimonios de los familiares estremecieron al auditorio al reiterar que, tras cuatro décadas, la verdad sigue siendo fragmentaria e incompleta.

El jurista y exministro de justicia, Carlos Medellín Becerra (hijo del magistrado Carlos Medellín Forero), hizo énfasis en el profundo desequilibrio y la herida abierta que deja el paso del tiempo sin esclarecimiento total de los hechos: “Me entristece pensar que después de tantos años todavía hay familias, como la mía, que sienten dolor y siguen esperando respuestas y conocer la verdad sobre lo que pasó”. Cuestionó los indultos históricos concedidos al M-19 y advirtió sobre la urgencia de juzgar con equidad los hechos de ambas orillas para no desvirtuar la memoria histórica.

Voceros de las víctimas de desaparición forzada recordaron la agonía viva que padecen los hogares de los empleados del restaurante y visitantes que salieron con vida y cuyo paradero final aún es materia de búsqueda.

“¿Cómo se encuentra tranquilidad cuando las preguntas más importantes siguen esperando respuestas?” se preguntan aún las victimas y familiares de desaparecidos.

La voz de la Magistratura

Los presidentes de los máximos tribunales de justicia coincidieron en la urgencia de proteger la independencia judicial de los embates ideológicos y de los ataques contra las instituciones republicanas.

El presidente del Consejo de Estado, Alberto Montaña Plazas, se refirió al compromiso inviolable de la máxima corporación con la búsqueda incesante de la verdad sobre lo ocurrido a los magistrados del tribunal supremo. Advirtió tajantemente contra las distorsiones del relato: “La justicia perdió un trozo de dignidad que nos ha tocado trabajo restablecer… Hacemos una posición enfática a quienes atentan, manipulan, ideologizan e intentan oscurecer esa verdad”.

Subrayó el papel decisivo de la jurisprudencia administrativa en el reconocimiento de la responsabilidad del Estado en las graves fallas de protección y desproporción militar, reafirmando que la reparación integral a las familias es la única vía para garantizar la "no repetición".

“Justicia: acto profundo de amor por el ser humano”

La presidente de la Corte Constitucional, Paola Andrea Meneses Mosquera, dijo que el alto tribunal salvaguarda de la Carta Fundamental de los colombianos “ha dicho que la memoria tiene dos rostros: Uno colectivo que busca preservarte el olvido, la memoria colectiva y otro individual, ligado al respeto de la dignidad humana… Por eso, cuando un pueblo recuerda a sus víctimas, también afirma su propia dignidad...recordar su valor nos recuerda también que la justicia es ante todo un acto profundo de amor por el ser humano”

La magistrada Meneses Mosquera fue contundente en señalar que “quienes ejercemos la judicatura, aprendimos que la justicia no es una posición de poder, sino una vocación de servicio y un compromiso de fe en el destino pacífico de Colombia. Es esa convicción de rectitud y humanidad, la que nos sostiene en las horas más complejas y la que nos permite decir con orgullo que la dignidad de la rama judicial permanece intacta”.

Por su parte, la presidenta del Consejo Superior de la Judicatura, Mary Lucero Novoa Moreno, dijo que “Que ese nunca más sea nuestro compromiso más profundo y genuino con las víctimas, con sus familias, con quienes sobrevivieron y con las generaciones que merecen recibir un país donde la vida y la justicia sean siempre respetadas”

La magistrada Novoa Moreno fue enfática en concluir que “las instituciones tenemos un deber y una responsabilidad ineludibles: escuchar, reconocer y preservar estas historias para que las vidas afectadas no queden reducidas a unas cifras, a un titular de prensa, a un expediente o a una fecha en el calendario”.