Por Felicia Saturno Hartt.-Venezuela vive una de los momentos más transcendentales de su historia republicana. Y no es precisamente la elección de un nuevo mandatario, sino la votación que conformará la próxima Asamblea Nacional, órgano unicameral que podrá definir no sólo la correlación de fuerzas políticas, sino un posible proyecto de país que separe a sus ciudadanos de un proyecto político que ha vulnerado sus instituciones, ha generado la inflación más alta del mundo y arruinado la que era la tercera empresa de petróleos del mundo, entre otros y muchos desaciertos.
El partido de gobierno ha hecho una campaña de ventajismo, con ministros candidatos, uso de los recursos del estado para la movilización y mercadeo político, utilización de los canales del estado para la promoción de candidatos e involucramiento de éstos en las actividades del ejecutivo, así como la realización de las cadenas presidenciales para insultar a todo aquel, que interna o externamente, denuncie o favorezca legítimamente a las opciones de la oposición.
Todo esto sin contar el amedrentamiento de los empleados públicos, la parcialidad de los rectores del organismo comicial, que modificaron los circuitos electorales y han rechazado la veeduría internacional, privilegiando a los enviados de UNASUR y los recientes actos de violencia contra las movilizaciones de la oposición por parte de los partidarios del régimen.
Pero todo lo planteado ha generado un escenario comicial interesante. Todas las encuestas realizadas en Venezuela coinciden en pronosticar, incluso las oficialistas, la victoria holgada de la oposición.
Un análisis prospectivo del encuestador Jesús Seguías, Presidente de Datincorp señala lo siguiente: 1) Existe una intención al voto del 70%, una actitud atípica en este tipo de elecciones; 2) La abstención se dará en el oficialismo; 3) La participación electoral estará signada por el significado que le han atribuido como elección decisiva; 4) La mayoría de los venezolanos ven los comicios como la forma de expresar su opinión sobre la administración chavista y, muchos partidarios del régimen, como una oportunidad de rectificación; 5) Habrá cambios significativos en la conducta electoral por la crisis económica y los problemas no resueltos en circuitos prochavistas; 6) Los circuitos históricamente vinculados al chavismo muestran actitudes de rechazo a la gestión y tendencia al voto castigo; 7) La tendencia evidente es que la oposición puede lograr la mayoría calificada de los dos tercios y una alta votación en la lista; 8) El voto castigo se impondrá ante la propuesta de candidatos de la oposición, no bien ponderada en campo; 9) Los resultados estarán sujetos a imponderables como manejo del padrón electoral, la movilización, los posibles episodios de violencia y la concreción del voto indeciso (Ni Nis).
Un factor interviniente en el desarrollo de los próximos comicios ha sido la avalancha de peticiones de respeto a la voluntad de los venezolanos el próximo 6D, por personalidades políticas, académicas, artísticas, gubernamentales y de organizaciones mundiales que, junto a la victoria de Mauricio Macri ha cambiado el clima electoral, presionando a los oficialistas y empoderando a los demás ciudadanos, opositores o no, a votar masivamente.