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Redacción Ecos. Foto Youtube.- Esta mañana partió a la eternidad, Fernando Soto Aparicio, en la ciudad de Bogotá. Poeta, cuentista, dramaturgo, novelista, guionista de cine y libretista para televisión, Fernando Soto Aparicio siempre tuvo un compromiso vital con la sociedad y sus dilemas.

Nació en Socha, Boyacá el 11 de octubre de 1933. A los nueve años prefería visitar la biblioteca de su padre que los juegos habituales de los niños de su edad, y olvidando sus obligaciones escolares, leía a Paul Feval, Miguel Zevaco, Alejandro Dumas y Julio Verne.

A esta edad lee Los Miserables, de Víctor Hugo, uno de los libros que más asombro le causó. Además lee Los hijos del pueblo, de Eugenio Sue y a Stendhal, Gustavo Flaubert y Honoré de Balzac, miembros de la corriente del naturalismo francés.

De adulto, Soto Aparicio, buscó este cuento y a su autor infructuosamente y ha llegado a pensar que tal vez él lo inventó. A los diez años intentó escribir sus primeras novelas: La aurora del amor y El gran viaje, las cuales nunca terminaría. Así transcurrió su niñez hasta la publicación de su primer escrito, Himno a la patria, en el suplemento literario de El Siglo, en agosto de 1950.

Desde esta obra se manifestó el interés de Fernando Soto por el hombre afectado por la racionalidad capitalista, el aislamiento del individuo y el utilitarismo. Trabajó durante catorce años en la televisión. Su propósito fue educar al pueblo con miras a su realización personal y colectiva, y utilizando un lenguaje propio del medio de la televisión.

Sus temas habituales se relacionaron con los conflictos históricos y sociales de Colombia para denunciar la violencia, la injusticia y las desigualdades sociales.

Para él, el escritor debía pasar de la reflexión abstracta y simbólica al trabajo social real. Es así como en la serie Revivamos nuestra historia, con motivo del cuarto centenario de la muerte de San Pedro Claver, escribió un libreto original titulado Esclavo de esclavos.

Para la misma serie escribió el libreto Los comuneros. La mejor obra literaria conocida de Soto es La rebelión de las ratas (1960-1961), en la que plasma la angustia de los mineros, explotados por las grandes empresas extranjeras que sacan buen provecho de su esfuerzo. La narración describe cómo se le hurta la rebelión y la protesta a los explotados, y cómo el que intenta despertarla muere aplastado por el poder. Con esta novela gana el premio Selecciones Lengua Española, 1962, España.

Escribió 44 libros con diferentes géneros literarios: novela, cuento, ensayo, etc. Entre sus obras cabe destacar: En 1961, con su obra La rebelión de las ratas ganó el galardón Selecciones Lengua Española.  Los bienaventurados, Premio Nova Navis, España (1969); Viva el ejército, Premio Casa de las Américas, La Habana, Cuba (1970); Después empezará la madrugada; El mundo roto; El espejo sombrío; Viaje a la claridad, Premio Ciudad de Murcia, España (1971); El proceso a un ángel y Los viajeros de la eternidad. En 1998 se publican sus dos obras más recientes: Y el hombre creó a Dios y Bendita sea tu pureza.

Fernando Soto Aparicio se desempeñaba como docente en la Universidad Militar Nueva Granada en Bogotá.  

Su último trabajo, "Bitácora del agonizante", es un libro de poemas en el que habla de su enfermedad.

 

Desde Ecos lamentamos su desaparición física y proponemos el rescate de su influyente producción literaria y de su legado como escritor comprometido.