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Por Luis Fernando García Forero. Foto ECOS.- La firma del Acuerdo de La Habana, entre el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el máximo jefe de las Farc Rodrigo Londoño Echeverri,  y que logró el fin del conflicto con ese grupo insurgente, pese a que está pendiente la refrendación por parte del pueblo colombiano, llevó a mover todos los temas del camino al posconflicto, pero se destaca uno en especial que le da esperanza a los campesinos de Colombia: mejorar la movilidad de las vías terciarias del territorio nacional.

El mismo Gobierno reconoce que sólo un 10 % de esas vías rurales del país están en condiciones aceptables. Las demás nada que ver. Así lo señala el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, Luis Fernando Andrade quien fue contundente y claro en afirmar que para mejorar las vías del campo en Colombia se requiere una inversión de $3.5 billones.

Fuentes consultadas por ECOS destacan que el tema es uno de los grandes retos del posconflicto, por considerar que la violencia empezó en el campo y se desarrolló en las diferentes regiones y territorios del país, por la ausencia del estado, entre ellas la falta de infraestructura vial para que los campesinos y pequeños trabajadores del sector agropecuario, logren movilizar los productos que con esfuerzo producen.

Son 150.000 kilómetros de vías rurales establecidas en la infraestructura vial de Colombia y según Luis Fernando Andrade el reto es intervenir un gran porcentaje para desarrollar los proyectos que permitan potencializar el campo de Colombia para estimular la producción agropecuaria y el turismo ecológico que se está poniendo de moda en el mundo.

Andrade fue contundente en señalar que es un reto fundamental para lograr la verdadera y duradera paz en Colombia, al tiempo que señaló que el desarrollo de esas obras viales “genera más empleo durante el periodo de transición y lograr una actividad económica permanente o definitiva, una vez terminemos las obras".

Reveló que la ANI hizo un ejercicio con un departamento, donde por organizar las vías terciarias se generarían 4.000 empleos por un periodo de tres años, esa cifra se podría multiplicar por unos 50.000 puestos de trabajo en los que podrán participar los desmovilizados de las Farc.

“Podemos estar hablando de más de 50.000 empleos en las zonas de posconflicto. Las cuentas las tenemos que hacer con mayor detalle, pero es importante porque esto le va a dar un sustento económico a las personas en el corto plazo y va a permitir que aquellos combatientes que quieren reintegrarse puedan tener una oportunidad y generar las condiciones para que los cultivos puedan ser rentables en un futuro”, sostuvo Andrade.

El Gobierno ya tiene establecido que los recursos para la financiación del mejoramiento y la adecuación de las vías terciarias se hará a través de cooperación internacional con el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina, además de recursos de los municipios a través de las regalías y el sector privado con estímulos tributarios.

No hay duda que el tema del mejoramiento de las vías terciarias no da espera y que forma parte de los proyectos rurales para acrecentar el camino de la paz.