Por Luis Fernando García Forero.-En el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, se han presentado escenas entre los victimarios y las víctimas del conflicto, que no sólo reflejan el ánimo de pasar la página de la guerra, sino que el hecho de pedir perdón, aunque sea duro reconocerlo, por parte de quienes la han sufrido, demuestra que sí en realidad el camino a la convivencia nacional nos va a llevar a una paz verdadera y duradera.
Ya varios actos de perdón de las Farc señalan que quieren en verdad el camino de dejar las armas y entrar a participar de la vida civil y política en Colombia. El perdón también lo ha hecho el Gobierno, en algunos episodios, por los abusos que cometieron los agentes del Estado en el conflicto que han tenido por más de 50 años.
Este sábado el escenario fue el Valle del Cauca, donde las Farc reconocieron que cometieron una “injusticia” con diputados de ese departamento. Integrantes de ese grupo guerrillero en cabeza de Pablo Catatumbo pidieron perdón a las familias de los diputados. Ya lo habían manifestado públicamente, pero esta vez frente a los seres queridos de esos dirigentes políticos que cayeron en desgracia por el secuestro en manos de ese grupo armado.
“En nombre de las Farc-EP, y de su delegación de paz, queremos expresar nuestro más sincero y público reconocimiento de responsabilidad y pedir perdón a las víctimas y familiares de los once diputados del Valle del Cauca, los cuales se encontraban retenidos y bajo responsabilidad de nuestra organización”, expresó con sentimientos de culpabilidad el vocero de las Farc, Pablo Catatumbo.
Con la presencia de uno de los sobrevivientes de ese secuestro Sigifredo López, el vocero de las Farc, Pablo Catatumbo fue justo en destacar que “pedimos perdón por un hecho que no nos enorgullece” e “independientemente de cualquier circunstancia, ellos se encontraban en nuestro poder y era nuestro deber preservar su vida e integridad física”.
De esa manera se está dando cumplimiento a las manifestaciones de perdón por parte de ese grupo insurgente y que próximamente dejará las armas. Ya lo hicieron en Bojayá por la masacre del 2002, ahora por el secuestro de los 12 diputados y el asesinato de 11 de ellos hace más de 9 años.
“Nunca fue una acción intencionada, porque no teníamos nada en contra de los diputados", señaló Catatumbo ante la presencia de más de 40 familiares de esos dirigentes del Valle, quienes asistieron al suceso y quienes se sintieron satisfechos por las palabras de las Farc, porque lo consideraron “como una salida para el dolor”, como lo dijo John Jairo Hoyos , hijo de uno de Las víctimas de ese horrendo hecho.
Sigifredo López, el único sobreviviente de ese hecho, al lado de sus familiares más íntimos fue contundente en responderle a las Farc que concedía el perdón “no una vez, sino setenta veces siete”, pero que no olvidará lo que pasó. “Las infamias hay que recordarlas para que queden grabadas en la memoria colectiva y nunca más se repitan con otras víctimas”.
Al término de la reunión Sigifredo López enfatizó ante los medios que “los sentí sinceros” y recordó que el asesinato de sus compañeros no fue en vano “porque después de ese hecho los colombianos salieron a las calles a decir ‘No más Farc’ y ellos entendieron que el secuestro fue un error, una estrategia fallida, que no podían seguir secuestrando en nombre de la libertad, y esa es la razón por la que están pidiendo perdón”.
El proceso para consolidar la Paz en Colombia gravita en medio del perdón y el dolor. El perdón hará que los colombianos miremos al futuro con fe y esperanza y el dolor, con la atención y el acompañamiento a quienes fueron víctimas del conflicto armado en Colombia, sanará y será memoria para que nunca vuelva a repetirse.
Es un camino largo, pero definitivo para la reconciliación nacional.