Por Redacción Ecos. Foto: Reuters.- La ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz, que se realiza tradicionalmente todos los 10 de diciembre, en la capital noruega, Oslo, manifestó este sábado un emotivo y trascendente hecho: no sólo era una personalidad política meritoria quien recibía el galardón, sino que se convirtió en "un tributo para el pueblo colombiano”.
“Nuestro tributo corresponde más que todo a los representantes de las víctimas de la guerra civil, de las cuales varios están presentes hoy día. Ellos cargan sus propias historias doloridas y son además capaces de representar a las demás víctimas. Saludamos a todas estas personas intrépidas y les agradecemos en reverencia”, fue el mensaje del Comité del Premio Nobel.
Berit Reiss-Andersen presentó en la ceremonia el discurso de la Presidenta del Comité, Kaci Kullman Five, quien no estuvo presente en los actos por problemas de salud.
“Un pueblo que, a pesar de grandes penurias e innumerables abusos, nunca ha perdido la esperanza de una paz justa (…). Nuestro tributo corresponde más que todo a los representantes de las víctimas de la guerra civil”, afirmó.
En el discurso, la vocera del Comité del Nobel expusó una visión de los devastadores efectos del conflicto: “Más de 220.000 colombianos han perdido la vida (…). Cuatro de cinco de los asesinados han sido civiles no beligerantes. Además, entre cinco y siete millones de colombianos han sido forzados a refugiarse, de los cuales muchos más tarde han vivido como ‘habitantes desplazados’ dentro en su propio país”.
Con sentida precisión se definió que: “el conflicto armado entre las autoridades de Colombia, los grupos guerrilleros revolucionarios de las FARC y del ELN además de diferentes grupos paramilitares es la guerra civil de nuestro tiempo de más larga duración. Los costos humanos y materiales del conflicto son casi inconcebibles y son difíciles de calcular. Los números solamente nos pueden dar una idea vaga, aunque horrorosa de la envergadura de los sufrimientos y de cómo la guerra ha caracterizado la vida de varias generaciones de colombianos todos los días.
A este tenor, destacó que iniciar un proceso de paz, por parte del Presidente Santos, fue una iniciativa que requirió de coraje político y gran perseverancia.
Además, resaltó el hecho de que después de los resultados adversos para el acuerdo firmado en Cartagena en el plebiscito refrendatorio del 2 de octubre, Santos declaró que no iba a renunciar y que seguiría trabajando con todas sus fuerzas.
En ese momento, tras el plebiscito, según lo señaló, hubo quienes opinaron que tal vez era muy temprano darle el Premio Nobel de Paz este año a Santos y que más bien se debería esperar un año más para ver si el proceso prosperaba.
“Sin embargo, el comité lo vio de manera diferente. En nuestra opinión no teníamos ningún tiempo para perder. Todo lo contrario, el proceso de paz se encontraba en un peligro inminente de fracasar y necesitaba todo el apoyo internacional que podía recibir. Además, estábamos nosotros completamente convencidos de que usted, señor Presidente, siendo el líder más elevado de Colombia, tenía que ser el que haría avanzar el proceso de paz”, añadió la vocera.
“Al darle el Premio Nobel de la Paz de 2016 al Presidente Juan Manuel Santos, el Comité Noruego del Nobel ha deseado alentarle a él y a todos los que trabajan para obtener paz, reconciliación y justicia en Colombia, a no rendirse. Los compromisos políticos rara vez son perfectos en su equilibro. Los acuerdos de paz son especialmente difíciles de equilibrar. Sin embargo es nuestra esperanza fervorosa que el acuerdo renegociado que ya se ha firmado por las partes y ha sido ratificado por el Congreso, represente una solución que le pueda dar al pueblo de Colombia paz y desarrollo positivo” expusó.
Reiss-Andersen en representación de la Presidenta del Comité reconoció que aún falta “un largo camino por recorrer” y que después de un conflicto armado de más de 50 años no se puede esperar una reconciliación de la noche a la mañana, pero invitó “a todos los colombianos a seguir el diálogo nacional y a seguir en el camino hacia la reconciliación”.
“El proceso de paz en Colombia tiene características claras que pueden servir como inspiración para procesos parecidos en otros países” manifestó enfáticamente el Comité.
Para finalizar la intervención, Berit Reiss-Andersen en nombre de la Presidenta del Comité, Kaci Kullman Five citó a otro ganador del Nobel de la Paz, el obispo Desmond Tutu, quien ha expresado unas palabras acordes con la situación actual de Colombia: “Perdonar y ser reconciliado con nuestros enemigos o con nuestros seres queridos no trata de pretender que las cosas sean diferentes de lo que son… La verdadera reconciliación expone el horror, el abuso, el sufrimiento, la verdad… Es arriesgado emprenderlo, pero al final vale la pena, porque solamente una confrontación honesta con la realidad puede traer curación verdadera”.