Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Mercados y Regiones.- La corrupción siguió en aumento el año pasado en América Latina, según el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI) de la ONG Transparencia Internacional. Esta organización expresó que los extremos de esta realidad de la región lo constituyen Uruguay con la mejor calificación y a Venezuela con la peor.
En el ranking mundial que ubica a Nueva Zelanda y Dinamarca, como los países menos corruptos y a Somalia como el más del mundo, evidencia que sólo dos de 19 países de América Latina aprobaron -al obtener más de 50 puntos de un máximo de cien- la existencia de transparencia y once empeoraron sus datos con respecto al 2015.
Después de Uruguay, que sumó 71 puntos y quedó en la posición 21ª de la clasificación general, se ubicó Chile (24ª posición, 66 puntos), seguido de Costa Rica (41ª, 58 puntos), Cuba (60ª, 47 puntos), Brasil (79ª, 40 puntos) y Panamá (87ª, 38 puntos).
En el extremo opuesto, cierran la tabla de corruptos latinoamericanos, Venezuela (166ª posición, 17 puntos), Haití (159ª, 20 puntos), Guatemala (136ª, 28 puntos) y Paraguay, México y Honduras, compartiendo la 123ª posición, con 30 puntos.
En medio de la distribución, quedan Colombia (90ª posición, 37 puntos), Argentina (95ª, 36 puntos), El Salvador (95ª, con 36 puntos), Perú (101ª, 35 puntos), Bolivia (113ª, 33 puntos), República Dominicana (120ª, 31 puntos) y Ecuador (120ª, 31 puntos).
El Director de Transparencia Internacional para las Américas, Alejandro Salas, lamentó los resultados obtenidos en América Latina en el 2015, pero destacó la evolución de cuatro países en pos de una mejor gestión pública: México y Chile, por su comportamiento negativo, y Argentina y Brasil por sus avances.
El caso de México "sorprende" no tanto por la caída como por su magnitud, indicó Salas, quien señaló que sus resultados se explican por "la combinación de tres factores".
En el país se suman "uno tras otro" sonoros escándalos, como el de "la casa blanca", los "estudiantes de Iguala" o "el Gobernador de Veracruz"; faltan avances en las reformas del Presidente Enrique Peña Nieto para combatir la corrupción; y la justicia, que "casi no castiga a nadie", resulta ineficaz.
Chile, apuntó el director de TI para las Américas, sigue siendo un referente de transparencia para la región, pero sus datos empeoraron el año pasado, lo que es "una mala noticia para todos" por haber sido durante año un "ejemplo". Su caída se explica por los "casos simbólicos" de "escándalos relacionados con la familia" de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, y otros de "financiamiento" de partidos por parte de "grupos muy poderosos".
Argentina destacó por mejorar sus resultados en cuatro puntos, el mayor avance de la región, señaló Salas. A su juicio, es una "noticia positiva" la evolución de un país enclavado en la parte baja del ránking, tras “un década con los Kirchner”, gobiernos "muy cuestionados" por el "populismo", la "corrupción", las "prebendas y el amiguismo".
A su juicio, el cambio está relacionado con la llegada a la Presidencia de Mauricio Macri, algo que "no es cuestión ideológica", sino el reflejo de una "nueva agenda, más realista" y de la puesta en marcha de medidas impopulares, pero "que al país le hacían tanta falta".
Brasil, "que venía cayendo sistemáticamente desde 2012", también experimentó una "pequeña mejora" que se puede explicar por el "muy buen trabajo" de fiscales, policías y jueces para investigar los grandes casos de corrupción del país, como Petrobras o Odebrecht, y acabar con la sensación de impunidad previa.
En el ránking global los mejores clasificados fueron Dinamarca y Nueva Zelanda, con 90 puntos, seguidos por Finlandia (89), Suecia (88), Suiza (86), Noruega (85), Singapur (84), Holanda (83) y Canadá (82).
En el vagón de cola, junto a Somalia (10 puntos), están Sudán del Sur (11), Corea del Norte (12), Siria (13), Yemen (14), Sudán (14), Libia (14) y Afganistán (15).
EE.UU., por su parte, alcanza la posición 18ª con 74 puntos; Francia, la 23ª, con 69; España, la 41ª, con 58; China, la 79ª con 40 puntos, empatada con India; y Rusia queda relegada a la 131ª posición, con 29 puntos.
Transparencia Internacional destacó contundentemente que la amenaza de los Populismos a nivel global, que medran en el "círculo vicioso" de la corrupción sistémica y la desigualdad económica y social, es una amenaza a las instituciones.
Cuando los populistas, como el recién elegido Presidente de EE.UU., Donald Trump, ponen en práctica sus promesas empiezan a "destruir o manipular" las instituciones democráticas, a "debilitar" las estructuras que ejercen de contrapesos en los Estados.
"Nosotros hemos comprobado que cuanto más débiles son las instituciones mayor es la corrupción. Y los populistas debilitan las instituciones", advirtió Salas.