Redacción Ecos. Foto Cancillería.-La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia insta al mundo a través de la ONU para que se establezca un nuevo enfoque que luche contra el problema de las drogas.
“Las cifras son contundentes. Estamos lejos de resolver los múltiples problemas asociados a las drogas ilícitas”, aseveró la Canciller colombiana en el segmento de alto nivel del 60º Período de Sesiones de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas que se realiza en Viena, Austria.
Holguín dijo que en el 2012 se cumplieron cien años de la Convención del Opio, que fue el primer Tratado internacional sobre drogas, con el que se intentaba controlar la producción y comercialización de la morfina e incluía también la cocaína, por eso fue contundente en señalar que “ha pasado más de un siglo y seguimos en la misma batalla”.
En su exposición la ministra Holguín recordó que Colombia ha promovido la discusión internacional “seria, informada, franca e incluyente, que analice y reenfoque las políticas de drogas, dados los frustrantes resultados globales y las fluctuaciones en los resultados nacionales”.
Aseveró el país ha enfrentado el problema de las drogas y pagado un alto precio para frenar el cultivo, la producción y el tráfico de narcóticos: “lamentablemente, nuestros grandes esfuerzos, sostenidos por décadas, así como los de muchos otros países, no han conducido a desmantelar el multimillonario negocio de las drogas ilícitas que todo lo corrompe y que muta con agilidad vertiginosa”.
Fue más allá de esas palabras y señaló que “haciendo un balance sincero, la comunidad internacional debe aceptar que está lejos, muy lejos, de eliminar o reducir las adicciones, la producción, el tráfico de sustancias ilícitas y el lavado de activos, como lo demuestran las cifras globales de Naciones Unidas”.
Problema de salud pública
La ministra Holguín, quien estuvo acompañada en ese foro internacional del ministro del posconflicto Rafael pardo, fue directa en señalar que es el momento para implementar las recomendaciones de la UNGASS, que recoge el consenso más reciente de la comunidad internacional y el de más alto nivel, y que adopta el enfoque de las drogas como problema de salud pública y no un enfoque represivo.
Admitió la canciller colombiana que “lamentablemente Colombia no escapa a las tendencias mundiales en materia de drogas” y manifestó que “el consumo de sustancias sicotrópicas en el país está aumentando de manera considerable. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, entre 2008 y 2013 el porcentaje de personas que consumió alguna sustancia el último año ascendió del 2.6 al 3.6%”.
Destacó que para responder a la problemática del consumo, el Gobierno puso en marcha el ‘Plan Nacional de Promoción de la Salud, Prevención y Atención del Consumo de Drogas’, con enfoque de Salud Pública y Derechos Humanos.
Sobre el capítulo de drogas del Acuerdo de Paz afirmó que ante los beneficios previstos por la sustitución voluntaria de cultivos en la etapa del posconflicto, los campesinos colombianos están aumentando sus siembras con el fin de acceder a los recursos que el Estado ofrece.
“Esta estrategia nos pone frente a un horizonte mucho más promisorio”, aseguró y resaltó que “la solución al problema de las drogas ilícitas, hace parte del Acuerdo, incluye de manera expresa el compromiso de los ex miembros de la guerrilla de romper todo nexo con el cultivo, la producción y el tráfico de sustancias ilícitas”.