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Por Luis Fernando García Forero. Así lo sostiene el profesor e investigador Diego Otero Prada, quien en una publicación con cifras contundentes y detalladas, asegura que “es insensato pensar en que el conflicto debe continuar”.

Otero Prada, ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, ex Viceministro de Minas y Energía, Gerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica, asesor de entidades nacionales e internacionales, entre otros,  anota que “el gasto que ha tenido que realizar el Estado colombiano es impresionante, y si hubiéramos invertido en infraestructura, salud, educación, ciencia y promoción de la industria y la agricultura, tendríamos otro país”.

Señala Otero Prada, en su libro: Gastos de Guerra en Colombia, que de 1964 a 2016 “los gobiernos han gastado por el conflicto la increíble suma de US112.909, 8 millones corrientes, equivalentes a US142.492.76  millones constantes de 2014, bajo la alternativa de considerar el exceso sobre el 1.5% del PIB como egreso para atender el conflicto interno.

Plantea que bajo la segunda alternativa, es decir, que los gastos de guerra son los que sobrepasan el 1,0% del PIB, la situación es más crítica: “los gastos corrientes ascienden a US139.144, 91 millones y en precios del 2014 a US179.274, 54 millones”.

Hace una proporción de esos egresos para la guerra en pesos constantes equivalente al 1,45 y 1,82 veces el presupuesto nacional de 2016, entre ocho y 10 veces el presupuesto de inversión y entre 35,1% y 43,90% el PIB de 2016, aclarando que es bajo el supuesto de un crecimiento de 2,5 % para el 2017.

Pero ahí no sólo quedan las cifras de Otero Prada. Resalta tristemente que a lo ya mencionado en dólares, hay que agregarle los costos de la guerra en el sector público por los atentados a la infraestructura, más lo que se gastó para los daños en lo privado: "con facilidad puede llegar a otros US40.000 millones sin contar los efectos sicológicos y los traumas de quienes han sido víctimas del conflicto”.

El libro tiene el prologo del Presidente de Unipaz Camilo González Posso  quien afirma "lo que una sociedad gasta en la guerra lo está perdiendo en oportunidades para una mejor vida. Suena dramáticamente parecido a decir que lo que cuesta una guerra son vidas pérdidas y días perdidos de vida de millones de personas”.

Sostiene González Posso, que “las situaciones de violencia y conflictos armados multiplican el asalto legal e ilegal a las finanzas públicas, lo que se llama la corrupción de guerra que impone contratos leoninos, evasión de impuestos , pillaje y otras formas de apropiación fraudulenta de los público: ese gasto permanece invisible”, destaca al indicar que en la investigación sólo está la cifra de lo que el estado ha dedicado del presupuesto general de la nación para costear defensa y justicia en razón de la guerra.

Otero en la investigación, que contó con la colaboración del economista Juan Gustavo Villamarín, tuvo como fuentes de información al Ministerio de Hacienda donde lograron establecer los egresos del gobierno nacional por parte de los Ministerios de Defensa, Interior y Justicia, así como entidades de la Presidencia de la República, año por año, para obtener los resultados que se destacan en el libro.

Otero se refiere a quienes insisten en el conflicto y ponen trabas cada día a lo acordado entre el Gobierno y las Farc. Agrega que no entienden el costo de la guerra para el país, porque “con sus posiciones, si triunfaran, frustrarían la posibilidad de un país diferente, prospero, pacífico y democrático”. 

Al concluir su obra, con textos contundentes y precisos, así como cuadros ilustrativos con cifras impresionantes, Otero asegura que “estoy contra la muerte y a favor de la vida…así como de un país más igualitario donde reinen los derechos humanos, políticos, económicos y sociales. Donde los conflictos inherentes a cualquier sociedad moderna, se resuelvan por el diálogo y la controversia”.