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El Mediterráneo, la ruta más ancestral de los intercambios entre naciones diversas, es, hoy en día, la ruta más peligrosa en todo el mundo.
Foto: M. Moreno/AP.

El Mediterráneo, la ruta más ancestral de los intercambios entre naciones diversas, es, hoy en día, la ruta más peligrosa en todo el mundo.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó que unas 2.000 personas han muerto en lo que va de este año intentando cruzar el mar Mediterráneo. Se trata de migrantes y refugiados que buscan llegar a Europa, la mayoría de ellos desde África, con el sueño de un futuro mejor, para lo cual no escatiman esfuerzos ni riesgos.

"Durante muchos años el Mediterráneo ha sido la ruta marítima con mayor mortalidad para refugiados y migrantes en el mundo, y esto no lo podemos aceptar", dijo en una rueda de prensa el portavoz de ACNUR, Charlie Yaxley. "En septiembre, uno de cada ocho migrantes que cruzaban murió, lo que se debe en gran parte a la reducción en las operaciones de búsqueda y rescate", explicó.

Desde enero, unos 100.600 migrantes cruzaron el mar Mediterráneo, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la mayoría de los cuales (49.000) pisó tierra en España. El segundo lugar lo ostenta Grecia, con casi 28.000 personas, y tercero Italia, con 22.000. Estas cifras están por debajo de los 154.800 migrantes que llegaron entre enero y comienzos de noviembre de 2017. En 2016 fueron 338.000 y más de un millón en 2015.

La cantidad de muertos se explica, en parte, por las restricciones que han debido enfrentar las ONG que rescatan a personas del mar. "Si las operaciones de rescate de las ONG se detienen completamente, estamos ante el riesgo de volver a la misma peligrosa situación que vimos en Italia después de que la operación naval Mare Nostrum terminó en 2015 y cientos de personas murieron en un solo incidente cerca de la costa de Lampedusa", comentó el portavoz.

La Guardia Costera Libia ha asumido la coordinación de la búsqueda y rescate, pero la extensión del área marítima a vigilar (unos 160 kilómetros) implica que se requiere apoyo. Por ello, ACNUR pidió que se permita a todo aquel que quiera contribuir que lo haga y recordó que todas las personas que son rescatadas en aguas internacionales, es decir más allá de las 12 millas náuticas de aguas territoriales libias, no deben ser devueltas a Libia, donde impera la inseguridad.

Lampedusa, 9 de noviembre de 2018.-

Por Felicia Saturno Hartt.