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Desde el 2016, año de la firma de la paz con las Farc, han sido asesinados 566 Líderes Sociales y Defensores de Derechos Humanos en el territorio Nacional, lo que se ha catalogado como el exterminio contra protagonistas del proceso de reconciliación en pleno desarrollo del posconflicto en Colombia.
Foto: El Espectador

Desde el 2016, año de la firma de la paz con las Farc, han sido asesinados 566 Líderes Sociales y Defensores de Derechos Humanos en el territorio Nacional, lo que se ha catalogado como el exterminio contra protagonistas del proceso de reconciliación en pleno desarrollo del posconflicto en Colombia.

Las cifras dadas a conocer por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, no solo son escalofriantes, sino que cada día pone en peligro la permanencia del acuerdo firmado entre el Estado de Colombia con las Farc y que puso fin a más de cinco décadas de conflicto armado.  

El estudio y seguimiento de Indepaz a los asesinatos de dichos líderes, destaca que solo en el 2019, siete ciudadanos que lideraron la defensa de los Derechos Humanos, han sido víctimas mortales.

El Primero de enero fue asesinado José Rafael Solano González, Presidente de la Junta de Acción Comunal de a vereda el Jobo en Caucasia, departamento de Antioquia, y en el municipio de Suarez, Cauca, pasó lo mismo con Gilberto Valencia, gestor cultural de ese municipio. 

El cinco de enero fue asesinada en Santa Marta Maritza Quiroz Leiva, quien era suplente de la Mesa de Víctimas de esa ciudad del caribe colombiano y lideresa de las mujeres de desplazamiento afro en la zona rural, mientras que el siete de este mismo mes, el docente y sindicalista de la Caja de Compensación Familiar en Norte de Santander, Alan Moder Mostacilla, fue asesinado en Cúcuta. Ese mismo día en Cartagena de Chairá cayó bajo las balas de los enemigos de la paz, Miguel Antonio Gutierrez, Presidente de la Junta de Acción Comunal del Barrio La Víctoria.

En Ocaña, Norte de Santander, el cuatro de enero fue asesinado Wilson Pérez Ascanio, líder de procesos sociales y de sustitución de cultivos de usos ilícitos en la región.

Una aniquilación de gestores de paz en pleno inicio del año, refleja sin duda que el exterminio contra ellos no para, si tenemos en cuenta que en el 2018, en 119 municipios del país cayeron víctima de las balas 251 líderes, 191, en el 2017 y 116 en el 2016; ciudadanos que día a día venían trabajando por la consolidación de la paz en cada una de sus localidades.

Sore el trágico tema la ONU calificó como “dramática” la situación de los líderes sociales en Colombia. El relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de derechos humanos, Michel Forst, tras un recorrido de 14 días en el que escuchó a por lo menos 200 de ellos, mostró su preocupación y alertó al Gobierno sobre lo que está pasando.

“Como relator especial he visitado muchos países, pero la situación que veo en Colombia es realmente dramática”, dijo puntualmente Forst. Contó que logró percibir “el miedo y el horror” que viven ante los constantes ataques y amenazas.

Pese al apoyo de las naciones y organismos internacionales por el futuro de la convivencia en Colombia, aún no hay respuestas efectivas por parte del Gobierno Nacional para frenar la arremetida contra los amigos de la paz y aún más, cuando en medio de fallos judiciales se destaca que el Estado ha sido responsable y determinador de esos execrables crímenes, como lo denunció  recientemente el senador Alexander López.

Ojalá no regresemos al pasado porque el conflicto nos puede llevar a la frase del escritor y poeta francés, Paul Valery,  quien es contundente en señalar que “La guerra es una masacre entre gente que no se conoce en beneficio de gente que sí se conoce, pero no se masacra”. 

Bogotá, D. C, 27 de enero de 2019

Por Luis Fernando García Forero