El funesto legado de Pablo Escobar Gaviria, en su natal Medellín, que marcó la historia de la criminalidad mundial, perdió uno de sus símbolos, cuando se desplomó por implosión, el edificio Mónaco.
Por iniciativa del Alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez, este ícono de la arquitectura de los años 80 y 90 dará paso a la construcción de un parque y del memorial Inflexión, para rendir homenaje a las víctimas del narcotráfico.
“Hoy vemos nacer un nuevo símbolo, un memorial, un espacio público para honrar nuestro dolor. Habrá ruinas que representarán el reconocimiento de la tragedia. Un memorial que estará a cargo de 5 arquitectos de la Universidad Nacional que ganaron el concurso público internacional. Es una inflexión en nuestra historia: donde hay una cicatriz, dejaremos huella y haremos memoria”, enfatizó el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez.
El mandatario local precisó que lo que viene ahora es la estrategia ‘Medellín abraza su historia’, destacando que uno de los puntos más importantes será la construcción de la segunda etapa del Museo Casa de la Memoria, en la que habrá una exposición permanente sobre el narcotráfico. Afirmó que el proyecto contará con financiación del sector privado y será “una segunda fase que estará dedicada a contar el dolor que como sociedad llegamos a sentir”.
Dijo que se realizará un documental, llamado Sueños de Memoria; un Tour de la Memoria, que pasará por lugares como el parque de El Poblado, la Estación Floresta del Metro y la plaza de Toros La Macarena (todos ellos donde el Cartel de Medellín cometió atentados), y se creará un Fondo de Educación, financiado con recursos públicos y privados, para “acompañar jóvenes en riesgo y propiciar un mejor futuro”.
Gutiérrez, ante la Mirada de cientos de víctimas de Pablo Escobar Gaviria y que estuvieron presentes en el acto, dijo que “lo peor de la violencia no fueron las bombas, sino las sillas vacías, las camas vacías de tantas viudas, los padres que tuvieron que seguir viviendo sin sus hijos y los hijos que vivieron sin sus padres. Tocar esta herida es revivirla para buscar que cicatrice. Cuando nuestras heridas sanan, pueden nacer grandes cosas: eso es lo que está en nuestras manos, curar para construir”.
El Alcalde Gutiérrez en medio del recuerdo triste de la época y el dolor de los familiares de las víctimas dijo que el “narcotráfico no se ha acabado” y agregó que “Hablar de esto no es fácil, hay dolor en las palabras y en los silencios pensemos, por ejemplo, en un joven policía de la época: ¿qué podría sentir al saber que su uniforme confirmaba el valor de $2 millones que valía su vida?”, para luego referirse, en concreto, al general Valdemar Franklin Quintero y a Luis Carlos Galán, candidato presidencial en 1989.
“Lo peor de la violencia no fueron las bombas, sino las sillas vacías, las camas vacías de tantas viudas, los padres que tuvieron que seguir viviendo sin sus hijos y los hijos que vivieron sin sus padres. Tocar esta herida es revivirla para buscar que cicatrice. Cuando nuestras heridas sanan, pueden nacer grandes cosas: eso es lo que está en nuestras manos, curar para construir” finalizó diciendo el mandatario local para abrirle paso a la sirena que en su último sonido abrió paso a la implosión del Edificio Mónaco.
En el acto se pasó un video del Presidente de Colombia Iván Duque Márquez, quien sotuvo que “Este evento significa la derrota de la cultura de la ilegalidad. Significa que la historia no se escribirá en función de los victimarios, sino reconociendo a las víctimas. Significa, también, la resiliencia, la fuerza y la grandeza del pueblo colombiano y del pueblo antioqueño que tuvo que soportar por años esta violencia y que ha sido capaz de superarla”.
Medellín, 22 de febrero de 2019
Por William Acero Arango