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En el Día Internacional de la Mujer sus voces y protestas hacen eco para reclamar una vez más el respeto a sus derechos que han sido vulnerados con el maltrato familiar, la discriminación, las desigualdades por razones de género, violencia sexual, y peor aún, la tortura y el feminicidio; todos esos agravios, les impide cumplir con sus deberes para lograr la verdadera convivencia y el verdadero desarrollo institucional en Colombia.
Foto: Leonardo Vargas Mendoza. Ecos.

Por Luis Fernando García Forero.- En el Día Internacional de la Mujer de este 8 de marzo del 2020, sus voces hacen eco para reclamar una vez más el respeto a sus derechos que han sido vulnerados con el maltrato familiar, la discriminación, las desigualdades por razones de género, violencia sexual, y peor aún, la tortura y el feminicidio; todos esos agravios, les impide cumplir con sus deberes para lograr la verdadera convivencia y el verdadero desarrollo institucional en Colombia.

Y las cifras no mienten. En Colombia 7 de cada 10 mujeres son víctimas de una agresión. No hay duda que el maltrato contra el género en nuestro país es una vergüenza en una nación que pretende lograr la paz, pero sin respetar la dignidad de la mujer.

Lo peor del caso es que el maltrato y la violencia contra ellas no para. No hay unas verdaderas políticas de protección contra ese género que verdaderamente las proteja. Fenómenos como el alcoholismo, la drogadicción en los hombres, llevan a que sus conductas, alejadas de su ser cognoscitivo y consciente, maltraten a su esposa o compañera.

Y qué podemos decir del extermino a punta de bala de las lideresas sociales en las diferentes regiones del país, tema que ha sido parte del informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, lo que ha convertido a Colombia en una vergüenza a nivel internacional, después de haber logrado la firma de paz entre las Farc y el Estado colombiano.

La Defensoría del Pueblo registró que las mujeres seguían siendo víctimas de violencia sexual en el conflicto. Lógico que ha mermado por los resultados del proceso de paz, pero aún se muestra resultados negativos.

Un dato reciente de la Fiscalía General de la Nación resalta que ocho de cada diez mujeres se niegan a denunciar por miedo. “Se reciben 14 denuncias cada hora y la violencia familiar se incrementó en 20.4%”.

Sin embargo es de anotar que el número de mujeres que no se atreven a denunciar a su esposo o compañero permanente, o a su novio, es bastante grande fundamentalmente porque tienen miedo de perder a la persona que lleva el aporte económico.

Pero el maltrato va más allá. El género es víctima muchas veces por la deshumanización del servicio médico en el país. Hasta el Sistema de Salud es cómplice del maltrato contra las mujeres. "Muchas son las que no se les permite decidir sobre sus cuerpos durante el trabajo de parto y postparto, y  se sienten vulneradas por la atención brindada por el personal de salud y las instituciones hospitalarias", según la Federación Colombiana de Ginecología y Obstetricia, Fecolsog.

Este organismo reclama que los servicios de salud deben brindar una atención de calidad, respetuosa y atenta a los derechos humanos y esto implica eliminar los malos tratos propiciados en algunos casos de manera sistemática hacia las mujeres que hacen uso de los servicios.

La violencia contra la mujer según últimos informes de Profamilia no solo se refiere al maltrato, también a conductas que tiene como resultado un daño físico, sexual o psicológico. Incluso, cuando hay amenazas, coacción o privación de la libertad.

Según Profamilia, cerca del 26 por ciento de las mujeres afirman haber sido maltratadas verbalmente en algún momento de su vida y el 37 por ciento ha sufrido algún tipo de violencia física.

Recordemos la niña de 7 años Andrea Sambony Muñoz, violada y posteriormente asesinada por el arquitecto de la alta sociedad bogotana Rafael Uribe Noguera, un homicida que le impidió a un ser inocente, crecer para defender sus derechos y cumplir sus deberes como ciudadana.

También casos tristes por no decir desastrosos y funestos como el de Natalia Ponce de León quien fue víctima en su cara con ácido por su agresor, Jonathan Vega. Entre otras ofensas y maltratos, han golpeado a la mujer en Colombia.

El panorama en el Día Internacional de la Mujer nos permite establecer que la violencia contra el ser que más nos consciente para la formación de nuestra vida, es desolador.

No hay duda que Colombia es parte de una cultura machista, pero hasta hoy podemos decir que la mujer se ha sacudido, sembrado y recuperado espacios para ser más protagonista en el desarrollo social y político del país.

En el día internacional de la mujer los hombres debemos aceptar que ellas son parte de nuestra vida y que sin el respeto a ese género, jamás alcanzaremos la verdadera paz. Por eso tienen todo el derecho a alzar su voz.

¡Feliz día a todos las mujeres del mundo!