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El presidente de la República, Juan Manuel Santos, sancionó este seis de julio la nueva ley sobre el feminicidio en Colombia. Una de las autoras de esta iniciativa es la representante a la Cámara del Partido Verde, Ángela Robledo, quien le puso la razón y el corazón al tema para que el Congreso aprobara la propuesta.

Una ley que sirve de herramienta para perseguir y castigar duramente a quienes sigan practicando el feminicidio. En Colombia ese delito, porque acaba de ser tipificado, tiene muchos autores y muchas dolientes, por eso nos atrevimos a hablar sobre el tema con la congresista Ángela Robledo:

ECOS:¿Para nuestros lectores, que es exactamente el feminicidio?

AR: Es un asesinato a una mujer por su condición de mujer. Se produce en un contexto donde la violencia va escalando contra ella, como se ha investigado en el mundo entero y en Colombia. Entonces, ella va restando la capacidad de reacción por esa violencia, hasta que termina en la muerte. Muchas veces va a acompañada también de una serie de prácticas macabras más allá de la muerte, que es el desmembramiento. Poner las partes de una mujer en la basura.  Para decirlo muy simbólico: aquí estamos los hombres y  podemos hacer con las mujeres lo que queramos.

ECOS: Estábamos en mora de legislar sobre el tema 

AR: La ley pretende convertir esto en un delito autónomo, decirle a los operadores de justicia: jueces y fiscales, que tienen que investigar contextualmente para determinar  cuáles fueron las circunstancias  de la muerte de esta mujer. Así mismo brindarle  todas las garantías para los testigos que en muchas oportunidades son los papas,  mamás, tíos, entre otros,  de esa mujer que ha sido asesinada.

Ecos: ¿Tiene estadísticas del feminicidio hasta el momento en Colombia?

AR: La verdad es que el feminicidio no estaba tipificado. Eso es parte de lo que hace esta ley. Seguramente vamos a tener cifras mucho más precisas. Medicina legal ha venido haciendo una tarea de identificar situaciones que podrían  ser consideradas como feminicidio. El año pasado fueron asesinadas cerca de 900 mujeres, eso significa que en el 2014 murieron muchas más mujeres en esa condición por ejemplo por el  conflicto armado: soldados, policías, población civil. Por su puesto que no se trata  de justificar ninguna muerte, pero si es una alarma para un país como Colombia.  En febrero de este año Medicina Legal reportó 126 mujeres que fueron asesinadas en esa misma condición por casos de un delito sexual.

ECOS: ¿El feminicidio  es un magnicidio  contra el género?

AR: Es un fenómeno muy duro que se está produciendo en el mundo entero. Lo dijo la Canciller María Ángela Holguín, cuando era la Directora de ONU Mujeres: que esto es una epidemia en el mundo entero, que es el macabro legado del patriarcado, de vivir en condiciones de pretensión de sometimiento, de control de la vida de las mujeres. Yo digo de controlar hasta el último suspiro de una mujer que es la pretensión de muchos hombres porque obsesivamente nos convierten en un objeto de posesión y no en una condición de relación igualitaria  para construir un proyecto común.

ECOS: ¿Qué aspectos se establecieron en la nueva ley para evitar que se siga aumentando el feminicidio en Colombia?

AR: Que haya justicia porque aquí la impunidad en términos de violencia contra las mujeres es de cerca del 98 %. Que no haya impunidad. Que se convierta en una pieza sexuada: el sida, que los hombres maten a las mujeres en esas condiciones. Por el otro lado, la situación  de cesación y de castigo punitivo, de justicia retributiva, que también busca en esa misma línea  enviar una señal a la sociedad colombiana. La más interesante, para el cambio  cultural, es potenciar la tarea de la escuela y la familia, pero en especial de la escuela  para que todo esto que tiene que ver con la educación de las emociones,  sentimientos,  entre a ser casi importante como la de aprender geografía, historia, matemáticas,  que tiene que ver por supuesto con nuestra vida. Y finalmente, evitar un tabú en contra de la violencia contra las mujeres.

ECOS: ¿Cómo hacer para que la mujer logre hablar, dejar el miedo y expresar que ha sido víctima de la violencia por parte del otro género?

AR: Hay una propuesta de muchas organizaciones que trabajan en los derechos de la mujer que invitan a las mujeres a que denuncien y que no callen. Pero eso no es sólo un tema personal,  se necesita un rechazo absoluto de la sociedad para que las mujeres se sientan con la plena conciencia y confianza de denunciar los maltratos. Muchas veces llegan a las comisarías de familia o se acercan a la fiscalía  y no les creen. Los funcionarios les dicen: usted qué estaba haciendo, qué pasó, a qué horas llegó. Se debe  hacer un trabajo muy profundo de información de los operadores de justicia para que crean en los testimonios  y las denuncias que ponen las mujeres. Los medios de comunicación son los grandes aliados para que las telenovelas, la publicidad cambie el imaginario de las mujeres y nos permita mostrarnos como somos, ciudadanas que queremos vivir en democracia, que le apostamos a este país y que no somos mantenidas.

ECOS: ¿Qué mensaje le envía a los hombres que son sujetos activos de la violencia contra la mujer?

AR: Los hombres pierden en su vida cuando quieren tener una relación de control, de poder, de sometimiento. Nada más maravilloso en una relación amorosa que la amistad, la igualdad y  la posibilidad  de tener un proyecto conjunto. Pero una señal contundente  es que el que incurra en un delito como este, va a tener el peso impecable de la ley en Colombia.