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Por Felicia Saturno Hartt.-Un tribunal dio la razón a la denuncia de las Abuelas de la Plaza de Mayo sobre la “apropiación sistemática” de los nietos desaparecidos, durante la dictadura militar argentina, luego de 16 años.

El dictador Jorge Rafael Videla, que gobernó Argentina desde 1976 a 1981, fue condenado a 50 años de cárcel; su sucesor, tras la guerra de las Malvinas, Reynaldo Bignone, a 15 años de prisión. Además, fueron condenados también sus altos mandos militares a 30 y 40 años. En total, fueron 11 los acusados y sentenciados.

Hasta ahora se habían condenado en Argentina sólo a unas 25 personas por apropiación de menores porque los acusados respondían por sus delitos.

Lo importante para la causas de los DDHH, es que las Abuelas han probado con esta causa es que los 500 robos de niños que ellas estiman que se perpetraron en la dictadura militar (1976-1983) obedecieron a un plan sistemático diseñado desde la cúpula del Estado.

Y así lo reconoció la sentencia al considerar que se ejerció el “terrorismo de Estado” mediante “la práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de niños menores de 10 años”, bajo un “plan general de aniquilación”

Los imputados habían asumido en sus declaraciones que hubo apropiaciones, pero culpaban a mandos medios o inferiores que actuaban por su cuenta y riesgo. Ayer, escucharon impávidos la sentencia de la jueza María del Carmen Roqueta, presidenta del tribunal.

 “Es verdad que no hemos encontrado una orden escrita que pruebe que hubo un plan, pero la reconstrucción de varios elementos nos llevó a la conclusión de que hubo un plan sistemático”, indica Alan Lud, abogado de las Abuelas.

Otra prueba es que había oficiales y médicos destinados al cuidado de las mujeres embarazadas, para que se garantizara que se produzca el parto… Eso tenía que haberlo decidido alguien”.

Ese alguien, llámese Videla (1976-1981) o Bignone (1982-1983), nunca reconoció la legitimidad del tribunal. En sus últimas palabras de defensa, Videla alegó que las presas eran terroristas y que usaban a sus bebés como escudos humanos.

En este juicio se abordaron los casos de 35 nietos, de los cuales solo 20 se prestaron a declarar. Durante el año y medio en que se han prolongado las sesiones de la vista oral, muchas abuelas confiaban en que alguno de los encausados asumiera su culpa y, sobre todo, revelase el paradero de algunas de las personas desaparecidas, pero ninguno lo hizo.

Desde que se inició el juicio en 1996, ya murieron varios de los acusados, como el dictador Emilio Eduardo Massera, también algunas abuelas, se jubilaron los abogados que iniciaron la causa y el abogado de las Abuelas, Alan Lud, de 31 años, no había nacido cuando se perpetraron los hechos. Desde entonces, 105 nietos han recuperado su identidad biológica gracias, en buena parte, a la búsqueda de las Abuelas.

“Videla estaba cumpliendo ya cadena perpetua tras una sentencia de 1985”, explicó el letrado de las Abuelas. “Pero el Código Penal argentino establece que a partir de un número determinado de años en prisión se puede acceder a la condicional. Si la condena hubiese sido de 25 años o inferior, podría haber accedido a ella. Pero al ser de 50 años, su petición de libertad condicional será denegada”.

Desde esta ventana a los hechos, celebramos junto a las Abuelas este triunfo de la justicia y derrota de la impunidad. Y recordamos al poeta Juan Gelman, padre de 2 desaparecidos y hoy fallecido, que luego de 22 años, cuando encontró a su nieta Macarena, expresó “que antes de encontrarnos, éramos huérfanos los 2”.