Por Felicia Saturno Hartt.- Dimite la ministra de Justicia de Francia, Christiane Taubira, antigua diputada por Guyana Francesa, en desacuerdo por el proyecto de reforma constitucional de retirar la binacionalidad a los condenados por terrorismo, luego de varias reuniones en el Eliseo.
Una crisis más en el Gobierno de Hollande que, desde su elección en 2012, ha sufrido la retirada de varios de sus diputados y funcionarios de confianza, que no comparten, ni soportan su línea movediza política.
Hollande ha reconocido y agradecido a la ya ex ministra su trabajo en importantes reformas, como son la adopción del "matrimonio para todos", la ley que permite el matrimonio homosexual y otras referidas a los derechos minoritarios. A la cabeza del ministerio se pondrá ahora Jean-Jacques Urvoas, que presidía la comisión de leyes en la Asamblea Nacional.
"A veces", ha escrito Taubira, en su cuenta de Twitter, "resistir es irse. Por fidelidad a uno mismo". En dos breves mensajes que ha transmitido a través de esta red social, la ex ministra se muestra "orgullosa" de su acción en el gobierno francés. "La justicia ha ganado en solidez y vitalidad. Como lo hacen quienes trabajan por ella cada día, yo sueño con una justicia invencible", expresó en su cuenta del microbloging la guyanesa Taubira.
Christiane Taubira ya había mostrado su desacuerdo con esta reforma a principios de mes, cuando comentó públicamente que el proyecto de ley que pretende quitar la nacionalidad francesa a aquellas personas nacidas en Francia condenadas por terrorismo y posean dos nacionalidades.
El debate sobre dicha reforma comenzó ya en la Asamblea. Hasta ahora, la retirada de nacionalidad se permitía únicamente con aquellas personas nacidas fuera del territorio nacional pero de aprobarse esta ley los nacidos en Francia también se verían afectados.
Esta medida, es defendida hasta hoy por Manuel Valls y, especialmente, François Hollande, quien ya habló de su deseo de reformar la Constitución en este sentido, en su discurso en Versalles, tres días después de los atentados del 13 de noviembre.
El Partido Socialista no se muestra feliz en torno a la reforma. Esta semana, Jean-Christophe Cambadélis, secretario del PSF y el diputado Bruno Le Roux, expresaron a los medios radiofónicos que estaban manteniendo conversaciones con Hollande para tratar de persuadirle sobre la reforma que, en opinión de los críticos, distingue entre franceses de primera y de segunda.
"Junto a Cambadélis estamos intentando hablar de lo que nos parece importante, es decir, de no crear diferencia entre los franceses", dijo Le Roux. "Pero no estoy seguro de que hayamos logrado convencer al presidente".
"Los socialistas no quieren grabar en el mármol de la Constitución la retirada para los binacionales", dijo por su parte Cambadélis.
No es la primera vez que Taubira se muestra en contra por las decisiones del Gobierno de Hollande. En el verano de 2014, la ministra guyanesa estuvo ya a punto de dejar el puesto con la partida de tres ministros del sector más a la izquierda del gobierno socialista: Arnaud Montebourg (Economía), Aurélie Filippetti (Cultura) y Benoît Hamon (Educación). Todos ellos habían expresado públicamente sobre su desacuerdo con las reformas del Ejecutivo.
En aquel momento, Valls pidió a Hollande que formara "un equipo coherente" y saliera de ellos. Las orientaciones eran esas, pero Hollande no quiso desprenderse de otros titulares del ala más izquierdista, como Taubira, por mantener el "marcador izquierdo".
Hoy en día es más complicado el equilibrio entre libertad y seguridad en Europa. Esta reforma representa un punto de inflexión en la discusión sobre los derechos que amparan a los ciudadanos y sus obligaciones.
La polémica sobre la reforma ya en trámite incluye otras medidas controvertidas que la Administración Hollande está adoptando, con el apoyo de un poder legislativo, alarmado ante la virulencia del yihadismo en su propio territorio. Un elenco legal que pone a prueba a un país hasta ahora reconocido en todo el mundo por ser tierra de asilo, derechos y libertades.
Ojalá que el miedo no acabe con las conquistas que hicieron de Francia el país de los derechos humanos.