Redacción Ecos. Foto: MercadoyMedioAmbiente.- En su 68º período de sesiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2016 “Año Internacional de las Legumbres”, a través de la resolución A/RES/68/231 del 20/12/2013 y ha designado a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para que facilite está celebración, en colaboración con los gobiernos, las organizaciones pertinentes, las organizaciones no gubernamentales y las demás instancias.
Este año mundial se propone sensibilizar a la opinión pública sobre las ventajas nutricionales de las legumbres como parte de una producción de alimentos sostenible, encaminada a lograr la seguridad alimentaria y la nutrición y cómo una estrategia de prevención de emisiones de gas invernadero.
Brindará, además, una oportunidad única de fomentar conexiones a lo largo de toda la cadena alimentaria para aprovechar mejor las proteínas derivadas de las legumbres, incrementar la producción mundial de legumbres, utilizar de manera más apropiada la rotación de cultivos y hacer frente a los retos que existen en el comercio de legumbres.
La ONU puso el acento en un alimento cuyas propiedades podrían remplazar a la carne, ahorrando grandes cantidades de CO2 y mejorando la salud humana.
Como bien lo señala Louise Orchard (CP/EL), de acuerdo con el Pacto de París para reducir las emisiones de gases invernadero y limitar el calentamiento global a un aumento debajo de los dos grados de temperatura, el mundo está esperando ver cómo los gobiernos y la industria ponen en práctica sus promesas.
Para aportar un grano de arena a la lucha contra el calentamiento global, argumenta Orchard, uno de los primeros pasos podría ser cambiar nuestra forma de alimentarnos. Una estrategia muy efectiva, especialmente si se es carnívoro. Buscar fuentes verdes de proteína es un buen comienzo.
La huella de carbono de la carne que se consume en el planeta es escalofriante: un kilogramo de carne vacuna produce 27 toneladas de gases equivalentes al CO2. La carne de cordero es aún peor, produciendo 39 toneladas. ¿Qué pasaría si consumimos más legumbres en lugar de carne? Un kilogramo de lentejas, por ejemplo, produce solo 0,9 toneladas.
Las legumbres son una fuente de proteína alternativa y viable para casi toda la gente en todo el mundo. “Las legumbres son una gran fuente de proteína que puede usarse en lugar de la carne para reducir la huella de carbono de cada ser humano”, explicó Holly Templar, de la Organización Amigos de la Tierra de Bristol, Reino Unido.
“Las legumbres podrían tener un papel clave, señaló Templar, en el objetivo de reducir las emisiones de gases invernadero en la industria alimentaria”.
No solo se trata de que las legumbres dejen una huella de carbono mínima, sino que también necesitan menos agua para su cultivo. Un gramo de proteína requiere solo 19 litros de agua, mientras la misma cantidad de proteína cárnica precisa 112 litros.
Y las legumbres rinden mucha más proteína por kilómetro cuadrado, lo que significa que es posible extraer más alimento de las tierras de cultivo ya existentes, sin tener que destruir más bosques, selvas ni campos.
Cultivar legumbres incluso enriquece los cultivos, ya que los agricultores pueden utilizarlas para fijar el nitrógeno, clave de la fertilidad, a los suelos. El nitrógeno también alimenta a los microbios que mejoran la salud del suelo, es decir, que las legumbres propician tierras de cultivo de mayor calidad y reducen la necesidad de usar fertilizantes.
Las legumbres han sido un elemento básico en la dieta humana durante miles de años. Y seguirán siendo la mayor fuente de proteínas para miles de millones de personas en todo el planeta.
Sería muy positivo para los gobiernos, sobre todo de América Latina y África promover el consumo de legumbres, por nutrición y por cuidar la tierra.