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Fernando Cepeda Ulloa
Fernando Cepeda Ulloa

No prestarle la atención que ellas merecen es un atentado contra nuestro bienestar

Por: Fernando Cepeda Ulloa*. -No es la primera vez que me refiero a este tema. Es que su repercusión en la vida política de los países que reciben dinero enviado por los migrantes es cada vez más significativa. Pero ahora existen circunstancias que ameritan, sin duda, un tratamiento mucho más cuidadoso del tema y con más visión de futuro. Y creo que ya es una cuestión que forma parte de la agenda negociadora entre esos países y los que se benefician.

Muchos dirían que el tema es nuevo. Pero llevamos ya más de dos décadas con datos muy significativos que muestran el formidable impacto positivo que la remesas han tenido en muchos países. Es que en algunos es tan importante el envío de las remesas que tienen un Ministerio para gestionarlas y buscar un mejor aprovechamiento de las mismas. Y en nuestros días hay factores como los de las nuevas políticas migratorias en Estados Unidos y otros países que están afectando lo que venía siendo un crecimiento notorio de esas remesas.

En América Latina, México ha sufrido un descenso significativo que baja el promedio del crecimiento en América Latina y el Caribe. Existe un nuevo impuesto del 1% sobre los envíos y la cuestión de las deportaciones ahora tan significativas en los Estados Unidos, pues constituyen también un factor que se debe tener en cuenta. Y en virtud de la competencia entre las entidades financieras que trabajan con este dinero tan enorme que han introducido el tema de la digitalización en el envío de las mismas, ellos también han tenido un impacto muy fuerte en el comportamiento de esta variable, tan determinante en la vida económica de muchos países.

Siempre he creído, quizás por ignorancia, que Colombia no le ha prestado la suficiente atención al manejo de estas remesas y a su mejor aprovechamiento. Y creo que ha llegado un momento de tomar mucho más en serio el tema. En algunas ocasiones he afirmado que los migrantes colombianos se han convertido en el principal producto de exportación de Colombia. Eso tiene sus pros y sus contras. Cuando se suma el dinero que generan todas nuestras exportaciones agrícolas, café, flores, aguacates, banano, etc., es bien claro que el sector de las remesas es más importante y por ello debería recibir muchísima más atención. Y un manejo más creativo y provechoso tanto para los remitentes como para las familias que se benefician.

El distinguido miembro del Diálogo Interamericano, ya desde la época en que dirigían esa situación, Peter Ha Kim y Michael Scheffer, don Manuel Orozco, ya bien reconocido por sus valiosas contribuciones en beneficio de los remitentes y sus respectivos países, y que ya ha recibido distinciones internacionales por su tarea, ha sido la persona que se ha identificado por su preocupación y unos resultados bien positivos con respecto a este tema. Y recientemente divulgó un original estudio que identifica la nueva situación del tema de las remesas, las variaciones que han sufrido y lo que puede venir en el próximo futuro.

Un estudio breve y muy revelador, que no puede ser pasado por alto, ni en las cancillerías, ni en el Banco de la República, ni en las agencias que tienen que ver con la promoción de las exportaciones y con el bienestar de familias vulnerables en Colombia, que han gozado de este beneficio que bien habría envidiado un presidente como Carlos Lleras Restrepo, quien no creería que esas son las enormes cifras que alimentan la capacidad exportadora de Colombia.

Las remesas son hoy un patrimonio clave de la vida económica de muchos países y, claro está, también de Colombia. No prestarle la atención que ellas merecen es un atentado contra nuestro bienestar y contra la prosperidad de cientos de miles de familias.

Bogotá, D. C, 3 de octubre 2026

*Analista político, catedrático, exministro de Estado.