Por Fabio Cifuentes*.-Me llama poderosamente la atención que en momentos como el que estamos viviendo se escuche decir, de manera repetida, que esto es un castigo divino. Pero puedo afirmar que Dios NO es un castigador.
No soy especialista en teología, ni en las sagradas escrituras, simplemente soy un católico de misa dominical, pero suficiente como para entender que Dios no está pendiente de los errores de sus hijos para lanzarles rayos y centellas sino cumplen su voluntad.
Hace poco vi en redes sociales que entrevistaban a una niña y decía que había visto a Jesús y que le había pedido llevar el mensaje, de que el 21 de abril todos se tenían que encerrar y el que no cumpliera iba a morir. Aquí seguimos vivos.
Es normal escuchar de la ira de Dios, que todo lo malo que nos pase es un castigo divino, que Dios no castiga ni con palo ni con rejo. Cualquier cosa se dice para evadir nuestras responsabilidades.
Todo lo que nos pasa es consecuencia de lo bueno o malo que hagamos individual o colectivamente. Para nadie es un secreto que si seguimos destruyendo el planeta vamos a tener una hambruna tenebrosa ¿eso es castigo de Dios?
Los que creemos en Dios sabemos que él nos ama tanto que nos dio la libertad absoluta hasta para hacer el mal y condenarnos. Cada quien escoge su camino, lo ideal es que todos vivamos amando a Dios sobre todas las cosas y sirviendo al prójimo.
No tendría lógica que Dios nos diera libertad absoluta y que le mandara las siete plagas a quien vaya en contra de sus mandamientos. Eso no es así, al final de nuestras vidas rendiremos cuentas y ahí recibiremos la calificación de nuestras obras en este mundo.
Por eso, llegó la hora de no “calumniar” más a Dios. Cada quien asuma la responsabilidad de sus actos y entiendan que Dios no es castigador, es un Dios de amor, misericordioso y que siempre nos está protegiendo.
Dios es un ser perfecto sin mancha de pecado, por eso no me puedo imaginar un Dios lleno de ira, vengativo, persiguiendo a sus hijos para matarlos, eso no tiene sentido. Cada quien se condena o se salva solo.
Tener fe es tener la confianza absoluta de que tenemos un padre misericordioso que siempre nos está acompañando. Erramos al decir que tenemos fe cuando estamos llenos de temores. Eso no es fe, porque no estamos confiando en la grandeza de Dios.
Mi mejor explicación de la fe es la imagen de Jesús caminando sobre las aguas. Pedro temeroso le pide: “Señor, si eres tú, has que yo vaya hacia ti caminando sobre el agua. Jesús le dijo: ¡Ven!
Pedro se empezó a hundir y gritó: ¡Señor, sálvame!
Jesús de inmediato lo tomó de la mano y le dijo:
Hombre de poca fe ¿por qué dudaste?”
Esa es la fe, si dudamos del amor y la grandeza de Dios nos vamos a hundir solos. No dudemos, no tengamos miedo, porque de la mano de Dios hasta los momentos más difíciles los vamos a superar.
Dios nos ha dado una vocación, un talento especial para ayudar a transformar su gran obra, descubramos esa vocación, seamos solidarios, no permitamos que el materialismo destruya nuestra verdadera felicidad.
Si todos descubrimos nuestra vocación el mundo va ser diferente porque vamos a hacer lo que nos gusta con pasión, vamos a servir con amor, y en ese momento el materialismo pasará a un segundo plano. En esta crisis entendimos que todos necesitamos de todos.
Bogotá, D, C, 6 de mayo de 2020
*Asesor en Estrategia de Comunicaciones. Se ha desempeñado como subsecretario de prensa de la Presidencia de la República, jefe de prensa de la Campaña Presidencial Juan Manuel Santos y Periodista Caracol Radio.