Opinión
Por Jorge Enrique Robledo*.- En 2008 escribí: “Otra manera de ilustrar la importancia del acceso a la comida, importancia que algunos no entienden porque ingenuamente creen que los alimentos siempre estarán a la mano, es una reciente decisión que incluso se refiere al riesgo de que desaparezcan las propias semillas. Promovido por la ONU y la FAO, el Fondo Mundial de Diversidad de Cultivos, once importantes instituciones agrícolas y setenta países decidieron construir en Noruega unos silos subterráneos y blindados para depositar en ellos tres millones de semillas de diversas especies, con el propósito de precaver a la humanidad en caso de guerra nuclear, impacto de asteroides, atentado terrorista masivo, pandemia, catástrofes naturales o cambio climático acelerado, fenómenos que más que riesgos tienden a constituir certezas, si se mira en el largo plazo” (bit.ly/2S6Pfhb).
Años después, Barack Obama defendió su propuesta de prepararse para una pandemia de salud como la que hoy azota a su país y a la humanidad: “No es solo un seguro, sino el conocimiento de que esto va a pasar, particularmente en un mundo tan globalizado”. Y su gobierno promovió la creación de la Unidad de Seguridad Sanitaria Global y Biodefensa de Estados Unidos, institución que Donald Trump, en error garrafal, desmanteló (bit.ly/2S6Pfhb).
En tres ocasiones, el ministro de Álvaro Uribe que tramitó el TLC con Estados Unidos me dijo que no importaban los daños que ese Tratado le provocara a la producción de alimentos en Colombia, porque podían reemplazarse con comida extranjera que pagaríamos con las exportaciones de petróleo. Y en otra ocasión agregó: “Mil y mil gracias por los subsidios (agrícolas extranjeros), porque nos permiten, por ejemplo, comprar trigo barato” (La Patria, May.16.04), ideas que han sido las de todos los gobiernos desde 1990 y que hoy nos tienen ante esta dolorosa realidad: importamos 14 millones de toneladas de productos agrícolas que podemos producir, no hay petróleo en abundancia y con los precios por el suelo y los alimentos son caros por la devaluación del peso.
Y a pesar de la pandemia, ningún neoliberal ha renunciado a las falacias con las que han justificado los inmensos daños al agro –e incluso peores a la industria–, en momentos en que las importaciones están estrangulando la leche y el arroz, cuya producción debe reducirse a poco o desaparecer, por tarde, en 2027 y 2031, respectivamente, suerte a la que también tienen sentenciados al huevo, el pollo y el cerdo y amenazados a otros productos.
Para ilustrar la gravedad de lo que ocurre, si por cualquier razón se cerraran las importaciones a Colombia de maíz, trigo y otros productos, nos quedaríamos sin pan y sin pastas y sin huevos, carne de pollo, cerdo y cerveza, porque producirlos depende de los insumos agrícolas importados. Así está de perdida la seguridad alimentaria nacional.
El Coronavirus hizo trizas entonces la tesis obtusa de que los colombianos debemos ver nuestra seguridad alimentaria no como un problema nacional sino global, suponiendo, contra la evidencia, que siempre tendremos algún producto minero con qué pagar las importaciones y que, más obtuso aún, siempre se producirá la comida en algún sitio del mundo dónde comprarla y nunca se interrumpirán los flujos comerciales de abastecimiento. Pero esta doctrina, llamada de las ventajas comparativas, no la aplican las potencias que nos arrebatan la seguridad alimentaria nacional. No solo no la aplican, y ahora menos que nunca, sino que apertrechan con retórica deleznable a los importadores criollos, que se enriquecen con ella, y a sus teóricos. ¿Sí notaron que varios países desarrollados se negaron a exportar los bienes industriales que otros necesitábamos para enfrentar la pandemia?
Lo único positivo que puede quedar del desastre de salud, económico y social que provocará el Coronavirus consiste en lograr cambios democráticos de diverso tipo, empezando por las relaciones internacionales de mula y jinete que padecemos. No para que se acaben los intercambios internacionales, sino para que los países como Colombia puedan adentrarse en la modernidad a la que estamos lejos de pertenecer. Y este puede ser un gran propósito nacional, que incluya incluso a quienes tienen contradicciones objetivas, como ocurre con los trabajadores y los empresarios, pues a los dos les interesa crear riqueza y empleo.
Bogotá, 24 de abril de 2020.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por Fabio Cifuentes*.- En esta pandemia hemos visto que el gobierno no ha escatimado nada para declarar emergencias y expedir decretos que permitan neutralizar la propagación del Covid-19, pero en la práctica las ayudas no están llegando oportunamente.
No cuestiono la buena intención del señor presidente y su afán de soluciones rápidas, pero lo cierto es que nos estamos quedando en cifras y teoría mientras que millones de colombianos pobres comienzan a desesperarse con el aislamiento.
Lo mismo le pasa a gobernadores y alcaldes que hacen proyecciones y anuncios con mucha claridad pero en la práctica surgen los problemas.
Se entiende que montar una logística para llevar ayuda a todos los que están necesitados no es fácil pero es ahí donde se necesita que nuestros gobernantes designen personas con capacidad gerencial a toda prueba.
Se necesita un gerente nacional que conozca muy bien la calle, que se haya untado de pueblo y tenga claridad de cómo hacer llegar las ayudas de manera rápida y alejada de la politiquería.
Las Juntas de Acción Comunal deben jugar un papel importante porque son las que realmente conocen las necesidades de sus vecinos.
Los organismos de control deben trabajar hombro a hombro con las autoridades gubernamentales para garantizar que la corrupción no se robe el pan de los pobres.
Este desorden en la entrega de ayudas nos puede llevar a una grave crisis de orden público. Además de las personas con hambre hay mucho oportunista que aprovechan la ocasión para incendiar al pueblo y provocar acciones vandálicas.
Podría decir, sin exagerar, que el Gobierno debería pedir a los mejores gerentes del país que lo apoyen en esta crisis. Vemos que están llegando recursos, donaciones millonarias, pero no saben cómo ni a quien entregarlas oportunamente.
Además están descuidando a los campesinos del país, quienes están produciendo los alimentos. Se tiene que garantizar protección sanitaria para los miles de trabajadores del campo.
El sector agropecuario debe tener garantizados los recursos y ayudas necesarias para seguir produciendo porque ahí está el éxito de la cuarentena, que no falten los alimentos.
A eso se le suma la falta de autoridad. Desafortunadamente quedó demostrado que la irresponsabilidad de muchos colombianos, de todos los estratos, no tiene límite y ante esa situación no queda otra salida que comparendos y capturas.
Tiene que aplicarse la mano dura. No hay tiempo para educar y resocializar a nadie, cada hora que se pierda en esta cuarentena se traduce en más contagiados y muertos.
Se tienen que militarizar las caminos rurales, por donde están saliendo y entrando miles de personas de las grandes ciudades, especialmente de Bogotá.
El aislamiento se debe mantener por unas semanas más pero es necesario comenzar a levantarlo en el sector productivo en un porcentaje pequeño para que puedan recibir algún ingreso y evitar que las industrias se quiebren, aumentando así el desempleo.
La única vacuna que hoy tenemos contra el Covid-19 es el aislamiento y el lavado de manos, cumplamos estas medidas y salvemos vidas.
Estoy seguro de que los alimentos les van a llegar a todos. De la mano de Dios superaremos esta pandemia.
Bogotá, 24 de abril de 2020
*Asesor en Estrategia de Comunicaciones. Se ha desempeñado como subsecretario de prensa de la Presidencia de la República, jefe de prensa de la Campaña Presidencial Juan Manuel Santos y Periodista Caracol Radio.
Por Gabriel Ortíz*.- La mano corrupta de una dirigencia integrada por ¨ratas de alcantarilla¨, como las denominó el Presidente Duque, salió en defensa del infame primer lugar mundial que ostentamos dentro de la corrupción. Se había pensado que el tremendo castigo que ha traído a nuestra población el covid-19, era suficiente penitencia. Pero existe una maraña que no da tregua, que persigue hasta el ultimo centavo de los dineros públicos, de los apoyos de la ciudadanía, del sector privado y de la caridad internacional.
Estamos acostumbrados a lo ajeno, al pillaje y a toda suerte de depravación. No había aparecido la generosidad, cuando la corrupción había introducido sus podridas manos. Mientras nuestras clases más necesitadas sentían el ingreso de coronavirus en sus cuerpos con los latigazos de la fiebre, la diarrea y la asfixia, ya la descomposición llevada de la mano por la política, gozaba del dinero y las donaciones.
Esto se presenta en todos los niveles. Uno de ellos sucedió con los dineros gubernamentales para el agrocampo. El 90 por ciento, con los más bajos intereses, se entregó a los grandes capitales y propietarios; el 8% a los medianos y un miserable 2% a los pequeños. El expresidente Samper en declaraciones para el nuevo Canal Notisúper, expresó la necesidad de destinar abundante crédito a los pequeños, que son los mejores pagadores. Y así ha venido sucediendo con los créditos de todo el sistema financiero, especialmente con aquellos que tienen ayuda estatal.
Y no se diga lo que viene ocurriendo en los departamentos y municipios. Como estamos a pocos meses de iniciados los gobiernos regionales, aparecieron como por encanto los políticos de quienes dependen, e hicieron su agosto. Enlatados de $2.800 se cobraron a $25.000 y más.
El Invima, apresuradamente apruebó el medicamento ¨hidroxicloroquina¨, producido por un laboratorio en el que tiene intereses el Presidente Trump, como lo denunció en Univisión el periodista colombiano Gerardo Reyes. Este fármaco, solo sirve como sustento para pacientes de malaria, artritis y lupus, más no para el covid-19.
Estas son muestras de las acciones de las ¨ratas de alcantarilla¨, con los dineros de las víctimas del covid-19, en nuestra nación en la que existen dirigentes, empresarios y gentes que quieren apoyar las acciones del gobierno en su lucha contra la pandemia. Tanto el Nobel Santos y el expresidente Samper, están listos a colaborar, aunque este último urge por una mayor inversión social, especialmente para los industriales, comerciantes y agricultores, más pobres.
Colombia y otras naciones, urgen medidas para enfrentar al covid-19 y evitar las tragedias que como un tétrico manto se tiende sobre nuestro futuro. El hambre, la extrema pobreza, la parálisis y el pillaje, se suman al deterioro de una salud cuya privatización la lleva en caída libre. El Presidente Duque, tiene en sus manos la solución.
BLANCO: Los 1.000 empleados que busca Amazon en Colombia.
NEGRO: Las encuestas sobre popularidad van a enloquecer a los mandatarios regionales.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2020
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Por causa de la rapidez y la facilidad de contagio del virus Covid-19, particularmente cuando hay contacto físico o proximidad entre las personas, la situación en las cárceles -en especial las colombianas, en razón del hacinamiento- es sumamente grave. Lo cierto es que, quizá por las muchas excepciones y el alto número de quienes quedaron recluidos, no se logró a plenitud el objetivo que se buscaba (la protección de los reclusos y guardianes, ante el inevitable peligro de contagio) con las medidas de detención preventiva y de prisión domiciliaria transitorias adoptadas por Decreto Legislativo 546 del 14 de abril de 2020.
La Corte Constitucional, cuando nadie imaginaba que ocurriría lo que hoy ocurre por razón del Covid-19, advirtió al Gobierno sobre el hacinamiento en las prisiones (Sentencia T-153 de 1998. M.P.: Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz):
“Dada la imprevisión y el desgreño que han reinado en materia de infraestructura carcelaria, la sobrepoblación ha conducido a que los reclusos ni siquiera puedan gozar de las más mínimas condiciones para llevar una vida digna en la prisión, tales como contar con un camarote, con agua suficiente, con servicios sanitarios, con asistencia en salud, con visitas familiares en condiciones decorosas, etc. De manera general se puede concluir que el hacinamiento desvirtúa de manera absoluta los fines del tratamiento penitenciario. Con todo, la Corte quiere concentrar su atención en una consecuencia que considera de mucha gravedad, cual es la de que la sobrepoblación carcelaria impide la separación de los internos…”.
A lo cual añadió:
“Las cárceles colombianas se caracterizan por el hacinamiento, las graves deficiencias en materia de servicios públicos y asistenciales, el imperio de la violencia, la extorsión y la corrupción, y la carencia de oportunidades y medios para la resocialización de los reclusos. Esta situación se ajusta plenamente a la definición del estado de cosas inconstitucional. Y de allí se deduce una flagrante violación de un abanico de derechos fundamentales de los internos en los centros penitenciarios colombianos, tales como la dignidad, la vida e integridad personal, los derechos a la familia, a la salud, al trabajo y a la presunción de inocencia, etc. Durante muchos años, la sociedad y el Estado se han cruzado de brazos frente a esta situación, observando con indiferencia la tragedia diaria de las cárceles, a pesar de que ella representaba día a día la transgresión de la Constitución y de las leyes. Las circunstancias en las que transcurre la vida en las cárceles exigen una pronta solución. En realidad, el problema carcelario representa no sólo un delicado asunto de orden público, como se percibe actualmente, sino una situación de extrema gravedad social que no puede dejarse desatendida.”.
Han pasado los años desde esta y sentencias anteriores de la Corte Constitucional sobre el tema. Los gobiernos, al respecto, han sido improvidentes e incapaces. El hacinamiento es peor cada día. Y la situación actual muestra que el estado de cosas inconstitucional en los centros de reclusión colombianos continúa, y no solamente continúa, sino que se ha agravado -y mucho- hasta llegar a una verdadera crisis humanitaria, que -Dios no lo quiera- puede cobrar muchas vidas por causa del coronavirus.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- El Gobierno del Presidente Duque, al igual que en muchos otros países, ha tenido que tomar una serie de decisiones bastante complejas y difíciles, como consecuencia de la situación generada por causa del Covid-19.
Hace casi dos meses empezaron a presentarse casos positivos en Colombia, la mayoría de ellos contraídos en el exterior. Por tal motivo, el Gobierno tuvo que ordenar la cuarentena obligatoria de aquellas personas procedentes de países extranjeros y decretar adicionalmente el Estado de Emergencia Económica con el fin de poder adoptar medidas en búsqueda de reducir las consecuencias negativas que pudiera generar la situación.
El aislamiento obligatorio, que fue decretado hace aproximadamente un mes, buscaba evitar el contagio masivo del virus ya que nuestro país no se encontraba preparado para un crecimiento exponencial como el que se vio en países como España y Estados Unidos. Así, se reunieron las fuerzas económicas, médicas y las herramientas necesarias para hacer frente a la eventual e inminente apertura gradual de la economía colombiana, que sin lugar a duda y desafortunadamente traerá consigo un crecimiento en el nivel de contagio.
Esta estrategia del Presidente Duque, si bien como toda medida a nivel global ha generado una situación crítica para muchos empresarios y trabajadores, ha permitido a nuestro país tomar ventaja ante el Covid-19 y prepararse para poder implementar las medidas necesarias para hacer frente a una posible inclinación en la curva de contagio, una vez se reabra la economía del país.
Sin lugar a duda, estas medidas eran necesarias para salvar muchas vidas y evitar una triste tragedia por las pérdidas que hubiéramos sufrido si, como en aquellos países ya mencionados.
Lo que es inconcebible es cómo algunas empresas, pero sobretodo entidades bancarias, han aprovechado esta situación, pues aunque han registrado inmensas utilidades en los años recientes, ahora no están ajustando sus políticas a la crisis que viven los colombianos y no se encuentran actuando con la altura que el momento demanda y que el Gobierno y la opinión pública les ha pedido.
Han sido ya varios los empresarios pequeños, medianos y grandes que han querido acudir a la renegociación de sus créditos, o acceso a productos que les permitan seguir a flote pero, sin embargo, los bancos continúan subiendo las tasas de intereses aduciendo a que ahora hay un mayor riesgo, cuando el Banco de la República por su parte ha tomado la medida contraria en atención a la situación del país y además el gobierno ha establecido grandes partidas para esos efectos con crédito blando.
No puede ser que ante semejante pandemia estamos viviendo y a la angustia que genera, existan personas que quieran aprovechar estos momentos para incrementar sus utilidades.
Es menester que el Gobierno continúe con buena gestión y controle estas actuaciones por parte de tales entidades mediante los organismos de control, como la Superintendencia Financiera de Colombia.
En los próximos días, a partir del 27 de este mes, el Gobierno estará flexibilizando el aislamiento obligatorio para empezar a dinamizar la economía, iniciando por el front office de los sectores de construcción y manufactura donde hay un gran número de trabajadores.
Sin embargo, es sumamente importante que los colombianos entiendan que esta apertura gradual a la economía debe ser asumida con responsabilidad, pues de ello depende que como país nos recuremos prontamente y con el menor número de pérdidas posibles. Nuestras acciones en el día a día definen en la mayor medida la rapidez con la que podamos recuperarnos de esta situación de emergencia económica y de salud.
Bogotá, D. C, 22 de abril de 2020
*Excomisionado de Paz
Por Alfredo Benavides* .-Esta frase ampliamente conocida en Colombia, es considerada por muchos como esencia natural del pensamiento "arribista" de algunos Colombianos ocasionado por la búsqueda de reconocimiento de todo, en donde el statu quo surge de la intención natural propia por salir adelante como sea, la cual provoca diferenciar el más mínimo poder sobre el otro , en otras palabras, creerse más que el otro o menospreciar la condición; económica, política , cultural , social, racial, sexual del otro, pero en realidad no sabemos quiénes somos o mejor no hemos procurado investigar lo que en realidad somos ,se dice que en Colombia confluyen muchos países en un mismo país. El tener 3 cordilleras andinas que nos separan verticalmente de sur a norte , genera que al otro lado de un río pareciese otro país , con culturas totalmente diferentes. En Colombia se puede pasar de 8 grados centígrados a 30 grados centígrados en menos de hora y media por vía terrestre , biodiverso, con; páramos, nevados , selvas, extensos llanos, extraordinarios cañones , y costa en los mares atlántico y pacífico.
En realidad Colombia es un País de subregiones e incluso microrregiones, dividido en 32 Departamentos cada uno con su respectiva capital ,pero los municipios que los integran en su mayoría están más relacionados con la naturaleza que los acerca , es decir; un Río, un Llano, un Valle así estén en diferentes departamentos. El País tiene 5 regiones ; Atlántica, Pacífica, Andina, Orinoquía y Amazonía pero también tiene cientos de subregiones y en ocasiones micro regiones funcionales económicamente , podemos mencionar algunas como; Subregión del Magdalena Medio, Subregión de la Depresión Momposina, Subregión del Valle del Aburrá y muchas más .
Entonces la planeación política, económica, social, cultural para alcanzar un progreso y desarrollo se debería hacer con base en esas subregiones , de manera tal que un enfoque de administración o modelo administrativo o de desarrollo fuese como pez al agua según las características socioeconómicas de la subregión , esto provocaría la participación activa de sus habitantes, cada subregión debería ser estudiada en detalle para identificar sus ventajas comparativas y competitivas con el fin de que las desarrolle en productos y servicios.
Ahora entraremos en un ejercicio práctico para aterrizar esta teoría que en últimas busca hacerle caso a la naturaleza la cual de vez en cuando envía mensajes a la humanidad en su mayoría incomprensibles sobre todo para culturas occidentales.
La humanidad sufrirá muchos cambios, los ha tenido varias veces provocados por pandemias , guerras, catástrofes, gobiernos , revoluciones , avances tecnológicos y otros, los fundamentos avisorados de esta teoría es que la macroeconomia será reemplazada por micros y nanos economías como modo de sobrevivencia locales.
Entonces para desarrollar una administración a la natural se deben seguir los siguientes pasos;
Realizar censos de productividad en cada subregión funcionalmente identificada , por; municipios, veredas, barrios, casa a casa preguntando de manera sencilla y clara; Qué saben hacer?, A què se dedican?, Què podrían hacer? , en cuanto a actividades productivas manufacturadas, transformación de materias primas y servicios desde su casa o cerca de ella.
Aglomerar en microcluster o nano cluster por barrios o veredas , es decir unir a los que se dediquen a las actividades similares mediante un encadenamiento productivo, incluso a nivel de cuadras de barrios . Estudiar caso por caso si se requiere constituir una empresa, o asociatividad alguna, aunque esta teoría principalmente promueve que cada individuo sea mirado como una empresa y que pueda desempeñarse preferiblemente y formalmente desde su hogar o casa o cerca de donde habita.
Una vez aglomerados por barrios o veredas e identificada la actividad productiva, acompañarlos académicamente mediante la participación de una Universidad o Instituto de Investigación local o con influencia en lo local de igual forma con institutos de apoyo como cámaras de comercio, alcaldías , gobernaciones, entes financieros y demás instituciones relacionadas con la actividad productiva por ejemplo si existe una empresa ancla , grande o mediana en la subregión con las cuales se pudiese conectar la cadena productiva o de valor.
CONVERTIR LOS BARRIOS EN FÁBRICAS DE BIENES Y SERVICIOS ECONÓMICA Y AMBIENTALMENTE SOSTENIBLES
La idea es que los barrios o veredas en donde se identifiquen las actividades productivas comunes y similares susceptibles de aglomerar en cadenas productivas o de valor se conviertan en verdaderas fábricas de productos y servicios ambientalmente sostenibles y que cada casa, finca o hogar sea visto como un departamento o parte de esa fábrica , en una casa se puede hacer una parte determinada de un producto o servicio, y en otra el faltante para complementar una producción , las instituciones de apoyo deben procurar la formalización de las personas naturales, la financiación , comercialización e innovación , ciencia y tecnología de las actividades productivas por ejemplo que familias en acción, sisben , jovenes en accion y otros tengan un capitulo de apoyo económico para el desarrollo de las actividades productivas podría ser una tarjeta debito-crédito (bancoldex) respaldada con el fondo nacional de garantías del estado, de igual forma también para los que no pertenezcan a estos programas independiente de su condición de estrato. En el caso de lo rural se debe procurar tener centros o bodegas de almacenamiento cerca a varias fincas que produzcan lo mismo para transformación productiva , garantizando este centro mixto(estado-privado) la compra y comercialización . La legislación de Planes de ordenamiento territorial e incluso de propiedad horizontal deberían cambiar para permitir el uso urbano e industrial o mixto en esos barrios (casas y apartamentos) y veredas. La participación de la mujer juega un papel preponderante dependiendo de la cultura de cada subregión en donde debería recaer el liderazgo de estos desarrollos productivos máxime que se van a desarrollar en su mayoría dentro de los hogares o cerca . Por lo anterior la normatividad del control de calidad, higiene, seguridad, cuidado , salud y otros, también deberán cambiar al visualizar cada casa de estos microcluster barriales o veredales como una empresa o industria. Crear una gobernanza cluster en cada microcluster del barrio o vereda productiva, parecido a un normal organigrama institucional de una empresa, asi;
Un comité directivo o junta no mayor a 7 personas conformado por : dos representante de la actividad productiva elegidos por los miembros del microcluster, alcaldía(1), gobernación(1), ente nacional(1), academia(1), empresa o industria ancla(1), con reuniones virtuales periódicamente. Este comité dará la instrucciones al Cluster Manager y realizará la planeación del microcluster.
Elegir un Cluster Manager o Director Cluster, si hace parte de los miembros que desarrollan la actividad productiva, mejor , responderá al comité directivo , su función es impulsar , gestionar y conseguir recursos, fomentar innovaciones, comercialización, formular y elaborar proyectos, podrá tener un equipo de apoyo con los miembros del comité directivo y su periodo debería ser de largo plazo para garantizar continuidad en los procesos,con periodos mínimos de 10 años. El Comité Directivo procurará su financiación. Varios microcluster podrán tener el mismo Cluster Manager.
Los micro o nano cluster funcionales que se constituyan eliminarán la pobreza o carencia en todas la clases económicas, el desempleo en su mayoría desaparecerá, la cadena de valor de las actividades productivas incluso serán apoyo y no competencia para el gran capital porque recibirán materias primas transformadas y reducirán gastos de operación.
Al momento de terminar este escrito que forma parte final del escrito Teoria de la Administracion Natural teoría que busca que cada pueblo se identifique cultural , productiva, ambiental y económicamente con lo que sabe y puede hacer desde su esencia natural , la pandemia mundial ocasionada por el coronavirus probablemente cambiará el mundo como lo conocemos el cual no volverá a ser igual , muchas cosas serán diferentes o sufrirán pequeños o grandes cambios, entre ellos los sistemas administrativos y económicos, la forma de relacionarnos, la conectividad virtual se incrementara, los sistemas de transportes públicos deberán ser organizados de otra manera para evitar menos interacción entre sus usuarios, las energías serán cada vez más limpias, el individuo será socialmente más espiritual e individualista pero económicamente más colectivo,la macroeconomía y la globalización serán miradas desde la microeconomía con ventajas insospechadas , el producto o servicio más ínfimo generado en la "tierra del olvido" llegará a confines no pensados no obstante como excedente después de garantizar la sostenibilidad local y nacional, lo que supuestamente iba a pasar en 50 años un "agujero de gusano" llamado coronavirus lo trajo al presente. Los fundamentos de esta teoría podrán ser aplicados en cualquier País del mundo.
Bucaramanga, 21 de abril de 2020
*Ingeniero.
Por: Guillermo García Realpe*.- Nuestro sur del país vive por estos días una doble tragedia, por un lado la enorme amenaza por el acecho del coronavirus y por el otro, el histórico abandono estatal.
El primero, tiene contra las cuerdas al mundo entero, es impredecible aún las dimensiones que pueda alcanzar el covid19 en nuestro país, no en vano todos los días aparecen nuevos contagios y la cifra de muertos aumenta con el pasar de las horas, y lo más preocupante es que aún no existe vacuna alguna para combatir su propagación. Lo más acertado por lo pronto, es acatar las recomendaciones de las autoridades de salud, guardar el confinamiento y minimizar así el impacto del brote.
Nuestros departamentos del sur y en general las regiones colombianas, pero sobre todo Nariño y Putumayo, hoy no están preparadas para enfrentar la pandemia, las instituciones de salud no tienen los equipos, ni elementos necesarios para hacerle frente a éste enemigo silencioso que tiene a la humanidad confinada. Los hospitales nuestros requieren con urgencia más Unidades de Cuidados Intensivos, dotación para el personal de salud y en fin toda una serie de implementos y de logística que hoy no tienen para atender a los pacientes contagiados. Lograr un efectivo apoyo para nuestros hospitales requiere también de voluntad política y en ese sentido nos hemos pronunciado en reiteradas ocasiones ante el Gobierno Nacional para visibilizar lo que hoy sucede en nuestras regiones. Sin duda, cuando pase toda esta contingencia habrá que abrir el debate para cambiar todo el modelo de salud en Colombia, que no sólo es obsoleto, sino que es permeable a la corrupción y donde el usuario es visto no como paciente, sino como cliente, luego la salud en nuestro país lastimosamente es un negocio de unos pocos.
La otra tragedia del sur de Colombia es el histórico abandono estatal. Nuestras regiones poco cuentan para las grandes decisiones nacionales, la inversión social es muy reducida en unos territorios con grandes necesidades básicas insatisfechas, municipios ávidos de inversión en sectores como salud, educación, agua potable, saneamiento básico, infraestructura, vías, desarrollo agropecuario, en fin, hoy es casi que nula la inversión estatal en estos aspectos para los municipios de quinta y sexta categoría, que son los entes territoriales más vulnerables y los más atrasados en cuanto a desarrollo social.
La mayoría de departamentos del sur del país tienen un común denominador, la pobreza, la marginalidad y la exclusión, pero además de ello, hemos padecido la violencia a gran escala y aún hoy, somos territorios con presencia de grupos armados ilegales, de narcotráfico, de bandas criminales, disidencias y una serie de fenómenos que atizan esos indicadores de desigualdad.
Ahora, en temas viales y de infraestructura el atraso sí que es grande, ya por ejemplo el Gobierno Nacional adjudicó un paquete de doce proyectos viales, portuarios y férreos de quinta generación y ¡oh sorpresa!, el sur nuevamente postergado al menos para la vigencia 2021. La doble calzada Pasto-Popayán, ha sido excluida en esta primera fase de las nuevas obras 5G.
Sin embargo, desde la Agencia Nacional de Infraestructura, se ha confirmado que éste importante corredor vial de nuestro sur del país está en etapa de estructuración y que será adjudicado en el 2021 con un costo total de $4.5 billones.
Ya el propio Presidente de la ANI, confirmó que se contempla la construcción de 268 kilómetros, entre ellos, 35 km de segunda calzada y 63 km de calzada sencilla. Igualmente, el mejoramiento de 157 km y la rehabilitación de 84 km. El proyecto de doble calzada que unirá a las capitales de Nariño y Cauca, tendrá también la construcción de alrededor de 9 kilómetros de túneles en la variante de Timbío – El Estanquillo, esto debido a las condiciones geológicas de la zona que lo hacen necesario.
La ejecución de éste estratégico corredor vial, permitirá que el transporte de carga ahorre aproximadamente tres horas de recorrido, y por supuesto el ahorro en costos también es importante. Además que los productos provenientes del interior del país tendrán una vía competitiva que dinamizará la economía, y fortalecerá el comercio que conecta con el Pacífico y el Sur del continente.
En buena hora, éste es un clamor de las gentes del Sur, es una necesidad imperiosa que durante mucho tiempo se pidió y hoy empezamos a ver la luz, ojalá sea éste el principio de las grandes inversiones para el Sur de Colombia, región que tanto le aporta al desarrollo nacional, pero tan rezagada desde el nivel central.
Bogotá, D. C, 21 de abril de 2020
*Senador Liberal
@GGarciaRealpe
Por Jairo Gómez*.- La pobreza como sinónimo de hambre en Colombia cobra vigencia ahora que la pandemia nos confinó y obligó a que el aparato económico se detuviera y tras él toda esa actividad informal, en muchos casos ilegal, de la que logran un sustento diario cerca del 60 por ciento de los colombianos.
Tras este confinamiento prolongado tenían que aflorar los problemas sociales, diría endémicos, que padece la sociedad colombiana. Uno de ellos, por supuesto, es el de la marginalidad acompañada de ese trauma que implica estar pensando a diario cómo conseguir el pan y el agua de panela de mañana o cómo comprar el pedazo de hueso para el caldo con que alimentar a sus hijos.
Es la pobreza como norma la que se moviliza hoy en Colombia a través del “Trapo Rojo” para conseguir qué comer cuando las ayudas estatales se demoran o brillan por su ausencia. Es verdad, administrar esta inesperada crisis que provocó el coronavirus es algo inédito en la historia de Colombia, pero es también verdad que ella se resuelve con medidas audaces de acuerdo con las circunstancias y pensando en el futuro, partiendo de la experiencia del presente.
Tras advertir que después de la pandemia el mundo no será el mismo, el exsecretario de Estado Henry Kissinger, dijo que “es necesario un gobierno eficiente y con visión de futuro para superar los obstáculos sin precedentes en magnitud y alcance global. Mantener la confianza pública es crucial para la solidaridad social para la relación entre las sociedades entre sí y para la paz y la estabilidad internacionales”.
Ese es el camino que hoy debe imponerse el presidente Duque y entender que el país que gobierna después del virus no será el mismo y deberá ganarse la confianza de sus ciudadanos centrando sus esfuerzos en fortalecer una agenda que consolide un sistema de salud pública eficiente y eficaz que privilegie al paciente y no al cliente; al tiempo que debe optar por mecanismo que contribuyan a reactivar el aparato económico, cerrar la brecha social y dimensionar propuestas como por ejemplo el Ingreso Mínimo Vital, osadía que hizo realidad el gobierno de España para favorecer a los más necesitados pensando no en el ahora, sino en las dificultades que se avecinan.
Por qué antes de pensar en soluciones asistenciales como resolver con mercados y dineros gota a gota las necesidades de las gentes más pobres, el gobierno no utiliza la declaratoria de emergencia e institucionaliza el Ingreso Mínimo Vital (IMV) para garantizar un ingreso sostenido a las familias que hoy hacen parte de esa población vulnerable sistematizada en el sisben o en el programa Familias en Acción. Los recursos están, por ejemplo, en las exenciones de impuestos a los grandes capitales que suman cerca de 70 billones de pesos anuales.
Es una medida redistributiva y democratizadora del ingreso en un país en que la mayoría de su población navega en las aguas de la desigualdad. Además, una solución de esta naturaleza le da poder adquisitivo a la población más pobre, tendrá con que comprar o consumir con el subsiguiente beneficio de ayudar a la reactivación del campo, la actividad comercial en las tiendas de barrio, supermercados y la industria manufacturera. Eso sí, que ese Ingreso Mínimo Vital llegue directamente al beneficiario, sin intermediación de un banco.
Son medidas que no dan espera. La crisis nos toca y nos tocará fuertemente. No puede mirar de soslayo el gobierno la violenta irrupción del coronavirus en las potencias económicas mundiales como el centro de Europa y Estados Unidos, países con los cuales tenemos una relación comercial abrazadora muy especialmente con el coloso del norte, nuestro principal socio comercial; países que, apenas en mitad de la pandemia, ya registran índices negativos y una creciente ralentización de sus economías, situación inesperada que los llevará a atender sus propios intereses ensombrecidos por las incalculables pérdidas de puestos de trabajo.
A ese frente tiene que ponerle el pecho el Gobierno Duque, ahora que la caída en los precios del petróleo también nos afectará los ingresos de la nación, y para llenar ese hueco fiscal debe tomar decisiones pensando en un país distinto; insisto, los colombianos no podemos aceptar que a través de la exenciones los ricos dejen de pagar impuestos, el tsunami de la crisis ya nos toca a la puerta y esos 70 billones que dejan de retribuir hoy son más necesarios que nunca, si se habla de reforma tributaria ese debe ser su objetivo, todo ello con la sabida claridad de que la pandemia no respeta clase social y tampoco privilegios que, no obstante resguardarse en sus lujosas viviendas, no se pueden considerar a salvo del coronavirus.
Hágase ver Duque, quítese la máscara de los bancos y de los grupos que gobiernan la economía, destétese del senador Uribe y mande pensando en el futuro y en la mayoría de los colombianos. Pase a la historia, los acontecimientos lo ameritan.
Bogotá, D. C, 21 de abril de 2020
*Periodista y Analista Político
@jairotevi
Por Amylkar D. Acosta M*.- En días pasados tuvo lugar la tan anunciada cumbre virtual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP), liderada por Arabia Saudita, que junto con sus trece aliados encabezados por Rusia aglutinan una treintena de países productores, identificados como la OPEP+. Se trataba de deshacer los pasos de la confrontación a la que había conducido el desencuentro entre Arabia Saudita y Rusia, que había provocado una guerra de precios que los había llevado a mínimos históricos de US $22.71 el barril de referencia Brent el 31 de marzo, su más baja cotización desde noviembre de 2002, un descenso del 69% en los últimos 12 meses.
Pero esta no fue la única causa de la destorcida de los precios del crudo, sino que la trifulca entre la OPEP y Rusia se vino a sumar a la menor demanda de crudo a consecuencia del freno al crecimiento de la economía global que se derivó de las medidas draconianas que tuvieron que tomar los países para enfrentar la pandemia del COVID-19.
Pues bien, en esta ocasión la OPEP y sus aliados se avinieron a recortar la oferta en 10 millones de barriles/día en Mayo-junio. Este acuerdo tiene el mérito de comprometer, por primera vez, a los tres mayores productores, en su orden EEUU, Arabia Saudita y Rusia. Muy eufórico el Secretario General de la OPEP Mohammed Barkin afirmó que “estos ajustes de producción son históricos. Estamos presenciando el triunfo de la cooperación internacional y el multilateralismo”, tan venido a menos en estos tiempos de la era Trump.
No obstante este recorte de la oferta no le hace ni cosquillas al precio del mercado de crudos, dado que la demanda ha caído 30 millones de barriles, aproximadamente, el 30% de la demanda de diciembre pasado. Si a los 10 millones de barriles menos en la oferta se le suman la menor oferta en el mercado por parte de Irán a consecuencia de la sanción comercial de la que es objeto, de Libia por su conflicto interno y Venezuela, con una PDVSA de capa caída, con una producción a la baja, además del endurecimiento de las sanciones por parte de EEUU, se podría llegar a retirar del mercado un máximo de 20 millones de barriles, que siguen siendo insuficientes para contener la caída del precio.
La sobreoferta continua y los inventarios están al tope. Por ello, los precios ni se mosquearon con el anuncio del tan publicitado acuerdo y en lugar de subir el precio bajó al pasar de los US $32.15 el barril el pasado jueves 9 de abril, día de la teleconferencia de la OPEP, a US $28.30 el barril. Bien dijeron los analistas de Rystad Energy que, aunque dicho recorte “evitará que los precios caigan al abismo, no restaurará el equilibrio de mercado deseado”. Tanto más en cuanto que las previsiones sobre el crecimiento de la economía global en lo que resta de este año y el entrante son muy pesimistas; lo ha dicho la Directora del FMI Kristalina Georgieva, “hemos entrado en una recesión igual o peor que la del 2009”. Y, como es obvio, a menor ritmo de crecimiento de la economía global menor será la demanda de petróleo, la que además tenderá a caer por cuenta de la Transición energética desde las energías de origen fósil, que son tan contaminantes, hacia las fuentes de energía no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias. Y esta Transición es irreversible!
Cómo es bien sabido, la decisión de la OPEP quedó ad-referendo de México que se retiró de la reunión. Trump, quien había tendido el puente entre su amigo el Rey Salmán de Arabia Saudita y Vladimir Putin, medió para que México se plegara, pero Nación azteca ha visto reducir su producción a la mitad, de 3.4 millones de barriles diarios a solo 1.7 millones y en tales circunstancias a Andrés Manuel López Obrador, en medio de su propia crisis, agravada por el COVID-19, no tienen mayor margen de maniobra. Por lo tanto, solo se pudo comprometer a retirar 100 mil barriles/día de los 400 mil que le tocaba como su alícuota. Trump, en una jugada maestra, para hacerle el cumplido a la OPEP y a Putin y un gesto de buen vecino a AMLO, se comprometió a asumir los 300 mil restantes para completar los 400 mil barriles que le habían pedido reducir sus socios de la OPEP.
Pero una cosa dice el burro y otra quien lo está enjalmando, Trump no tiene cómo honrar su compromiso de reducir en 300 mil barriles/día la oferta de petróleo de EEUU porque, a diferencia de Arabia Saudita y Rusia, en donde son los gobiernos quienes lo determinan, en EEUU esa decisión está en manos de la industria petrolera y no de la oficina Oval de la Casa Blanca.
De manera que el compromiso de Trump es solo simbólico, mediático, como todo lo suyo, de hecho la producción de petróleo en EEUU, que depende en más del 60% de los yacimientos no convencionales (YNC) en los cuales se utiliza la técnica del fracking, ha venido en descenso, siguiendo la misma senda de los precios internacionales del crudo, ya que muchos campos están dejando de bombear por no ser competitivos a precios por debajo de US $30 el barril.
Cota, abril 18 de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por José Félix Lafaurie Rivera*.-El humano tiende a compararse con un mundo paralelo que siempre lo acompaña: el del “si hubiera”, el de la omisión y la frustración de no haber hecho lo que convenía, o peor, el de haber hecho lo que no convenía, el del “si no hubiera”, el del error y el arrepentimiento.
Esta tendencia se acentúa cuando la realidad golpea fuerte, como hoy el COVID-19, a propósito de los sistemas de salud y otros asuntos, como el ambiental, la informalidad y la pobreza, que agravan nuestra crisis con una demanda creciente de recursos, y en lo económico, la excesiva dependencia petrolera, que la agrava aún más con la disminución dramática de sus ingresos.
Si hubiéramos discutido menos y actuado más; si hubiéramos destinado más recursos a la salud como factor de equidad; si no hubiéramos politizado el sistema; si no hubiéramos sido tolerantes con la corrupción, si hubiéramos…, si no hubiéramos…, hoy estaríamos mejor preparados contra la pandemia.
Esa tendencia diletante, sin embargo, cae frente a la adversidad, y lo que no se había podido durante años, resulta posible en apenas unos meses. Nuestro sistema de salud, al final de la pandemia, será el que “hubiéramos querido” desde hace décadas.
Es sorprendente, aunque muchos no quieran reconocerlo, como el gobierno Duque marcó diferencia y pareció anticiparse a la crisis con su “Acuerdo de punto final”, que empezó a saldar deudas al sistema de salud desde mediados de 2019, con aceleración de pagos en 2020, como una de las estrategias centrales frente a la emergencia.
Me referí a la dependencia petrolera, porque también llevamos décadas discutiendo sobre diversificación exportadora, y hoy nos amenaza una “debacle cambiaria”, pues si la Balanza Comercial era deficitaria en más de US$10.000 millones con petróleo a US$60, el horizonte es oscuro con menos de la mitad de ese precio.
Desde Fedegán llevamos años insistiendo en el potencial exportador de la carne, reconocido en todos los programas de diversificación, pero igual han pasado años sin completar la tarea – ¿es acaso enfermedad nacional?–, y hoy nos enfrentamos también al “si hubiéramos”, agravado por una coyuntura de sobreoferta por la crisis económica y la temporada invernal, con consecuencias desastrosas para los ganaderos.
Ahora mismo la ganadería enfrenta el reto formidable de aplicar más de ¡27 millones! de vacunas contra aftosa, en el país rural, en 45 días y en medio de la pandemia, tarea que asumiremos con asesoría del INS en protocolos de bioseguridad para llegar a ¡700.000! predios ganaderos.
Pero lo que hoy quiero resaltar es que lo hacemos ¡desde 1997!, aplicando recursos ya billonarios, pero sin lograr la promesa de valor de ser un país exportador de carne, pues aunque abrimos camino, nuestro producto no es admitido en mercados de mejores precios y volúmenes, como USA, la UE y China.
La “admisibilidad sanitaria” no depende solamente del estatus de país libre de aftosa, que ya recuperamos, sino de dos sistemas muy importantes: Trazabilidad, e Inspección, Vigilancia y Control, que garantizan la inocuidad desde el productor hasta el consumidor. En ambos habíamos avanzado, pero el gobierno Santos retrocedió suspendiendo los decretos que reglamentaban la vigilancia, y quitándole a Fedegán, unilateralmente y sin argumentos técnicos, el manejo de la trazabilidad y, luego, del Fondo Nacional del Ganado.
En el mundo después de la pandemia, la inocuidad de los alimentos será exigente y bien pagada en los mercados, mientras Colombia necesita con urgencia productos exportables que ayuden a tapar el hueco de la renta petrolera.
En este, como en otros campos, debemos salir del mundo del “si hubiéramos” y entrar al de ¡Lo hicimos!
Bogotá, D. C, 18 de abril de 2020
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie