Opinión
Por Clara López*.- El principio de la competencia está en la base de las instituciones económicas y políticas de las revoluciones gemelas del siglo XVII: el capitalismo y la democracia.
El mercado capitalista se fundamenta en la libre competencia entre empresarios por el favor de los consumidores. Las constituciones democráticas tienen como uno de sus pilares la división del poder en distintas ramas para que se controlen mutuamente en beneficio de las libertades ciudadanas. Cuando se erosiona la libre competencia y la separación de poderes se desnaturalizan tanto el mercado como la democracia.
Nadie duda en calificar como autoritario un país donde no hay separación de poderes. En cambio, la invasión del poder dominante en el mercado que reduce la competencia, permite el acaparamiento de rentas en manos de unos pocos y propicia una influencia desproporcionada sobre los poderes públicos, pasa casi desapercibida.
A mayor concentración de poder económico, sigue mayor concentración de poder político. Este último, a su vez, se utiliza para que las reglas de juego del mercado que dependen de la regulación del Estado, se diseñen de más en más en favor de quienes ostentan una posición dominante en el mercado.
Como alertaba Adam Smith en La Riqueza de las Naciones: “Es raro que se reúnan personas del mismo negocio, aunque sea para divertirse y distraerse, y que la conversación no termine en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios” (Ed. Carlos Rodríguez Braun, p.111). A ello pretende responder la legislación antimonopolios que ha sido insuficiente para proteger la libre competencia y defender a la sociedad de los abusos del poder dominante.
Bajo tales leyes, en EEUU se obligó la división en varias empresas de Standard Oil, el gran conglomerado del petróleo en la época de los llamados “barones ladrones” y, más recientemente, de la megaempresa de telecomunicaciones AT&T. En Colombia, hemos visto en funcionamiento la Superintendencia de Industria y Comercio con multas a empresas y ejecutivos que acapararon rentas indebidas mediante acuerdos ilegales con su competencia para mantener altos los precios de pañales, papel higiénico y cemento, en perjuicio del “público.”
Aunque significativos, esos esfuerzos han tocado apenas la punta del iceberg. Primero, porque las multas no devuelven el sobreprecio de billones de pesos a los consumidores. En segundo lugar, porque muchas empresas que registran crecimientos de sus utilidades en exceso de la tasa normal de rendimiento, lo hacen por abuso de poder dominante y no por alguna innovación que cree nueva riqueza.
En vez de sentar las bases para un crecimiento económico pujante, el poder dominante en el mercado redistribuye el producto nacional, de abajo hacia arriba: de los trabajadores hacia el capital y de los consumidores hacia los grandes conglomerados. El resultado está a la vista. Mientras el salario mínimo se aumenta en 7 por ciento, grandes empresas como el Banco de Bogotá y Argos registran aumentos del 53,9 y 32 por ciento en sus utilidades. El resultado es una creciente desigualdad y concentración del ingreso y de la riqueza, lo que afecta el crecimiento económico, el bienestar social y la calidad de la democracia.
Las reducciones de precios ordenadas por el Ministerio de Salud a drogas para tratar la deficiencia cardiaca o el glaucoma, hasta una décima parte o más del precio original, muestran el grado de poder de mercado creado por la legislación de propiedad intelectual que es, a su vez, objeto de un intenso lobby nacional e internacional.
Otro campo que plantea un enorme desafío es el de las redes sociales y los emprendimientos de la tecnología de la información. En EEUU está abierta la discusión alrededor de Facebook y también Google. Dos empresas que han acumulado tal poder de mercado e información que exponen hasta las elecciones a riesgos de manipulación y, paradójicamente, esta última paga cero impuestos sobre la renta.
Ha llegado el momento de afrontar este gran desafío para las instituciones democráticas y el bienestar social. Se requieren reformas serias para empoderar a trabajadores, consumidores y comunidades y para controlar el poder económico y político de quienes abusan de su posición dominante.
Bogotá, D. C, 15 de mayo de 2019
*Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo
Por Jairo Gómez*.- No se puede garantizar la independencia de la justicia y tampoco seguridad en el ejercicio de sus funciones si el país entero no respalda a los magistrados de las cortes y la Jurisdicción Especial para la Paz.
Es un contrapeso de la democracia que se debe preservar. Hay que sumergirse en los pasadizos de la memoria para comprender que cuando se quiere controlar y presionar la justicia -llámense magistrados, jueces y demás administradores del orden judicial- es porque quieren direccionar sus fallos, inadmitir sus decisiones o, definitivamente, buscar ocultar la verdad de los hechos que les son adversos.
“Cualquier interferencia, acto injusto, persecución, seguimiento o interceptación ilegal contra sus magistrados, es también una agresión contra la independencia judicial, la cual no es un privilegio de los jueces sino una garantía de los ciudadanos y un bastión de los Estados constitucionales que todas las democracias deben defender como una de las mayores conquistas de la civilización”, reflexiona la Corte Suprema de Justicia tras hacer una valoración de la conspiración que estropea al conjunto de la justicia.
Un análisis meticuloso y sistemático de los hechos que afectan a los magistrados con anuncios de cancelaciones de visas y la confirmación del Fiscal Martínez de que se detectó que la justicia viene siendo hostigada e interceptada en sus comunicaciones, revela que las decisiones que deberán tomar los altos tribunales en asuntos delicados como el uso del glifosato, la extradición y las objeciones presidenciales a la ley estatutaria son relevantes para muchos actores de la vida nacional e incluso para otros Estados.
Que la Embajada de Estados Unidos en Colombia esgrima autonomía soberana para decidir si otorga o no visas es respetable, pero que los directamente afectados sean magistrados y políticos en un contexto en el que se definen temas de alto calado para el futuro de las relaciones con el país del norte, desafía la dignidad del país.
Se ufana el Embajador Whitaker de haber “colaborado en los tiempos de guerra en nuestro país, pero también en los tiempos de paz”, sin embargo, ésta ultima la pongo en duda; desde que se fue su anterior jefe de la Casa Blanca, Barak Obama, el diplomático, sin explicación alguna, se ha convertido en un enemigo agazapado del acuerdo de paz. Claras son sus intenciones de ponerle un palo a la rueda de la implementación.
El artículo 9 de la Constitución Política colombiana asegura que “ las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia”, pero este precepto de nuestra carta fundamental para el señor Embajador no es más que letra muerta.
Y qué decir de nuestros altos dignatarios que ni siquiera acuden a los preceptos constitucionales para siquiera recordárselo al emisario extranjero. “Nosotros respetamos las decisiones de cada país siempre que se tomen con criterios objetivos y transparentes”, dice la vicepresidenta Ramírez, sin pronunciar una palabra que censure el hecho de que el Embajador Whitaker convoque a varios parlamentarios y magistrados de las cortes a un desayuno en su residencia para darles órdenes so pena de someter al país a descertificaciones y cancelaciones de visas de sus funcionarios estatales; de bulto esa osadía del diplomático nada tiene que ver con “criterios objetivos y transparentes”.
Es como si los colombianos nos sintiéramos huérfanos; el presidente Duque, el jefe de la diplomacia colombiana, acorralado por el fracasado desenlace de los hechos en la vecina Venezuela, el hundimiento de las objeciones de la JEP y el sistemático asesinato de líderes sociales, mira de soslayo el chantaje a que es sometida la justicia colombiana y no susurra una palabra, al menos con algo de dignidad.
Bogotá, D. C, 14 de mayo de 2019
*Periodista y Analista Político
@jairotevi
Por: Guillermo García Realpe* .- Francia Márquez, aquella mujer caucana, afrodescendiente, que ha sido víctima directa de la violencia, esa que se vive en la otra Colombia; ha logrado emprender a pesar de las enormes dificultades de seguridad una gran cruzada en defensa de nuestro Medio Ambiente y eso, precisamente le ha ocasionado ser víctima de desplazamiento forzado y de una gran cantidad de hechos que han puesto en riesgo, incluso, hasta su integridad física.
Francia, ha logrado liderar durante muchos años valiosas causas. Desde su juventud, emprendió una lucha legal para evitar la entrega de títulos mineros en Buenos Aires, Cauca, su tierra natal, situación que le daría un desplazamiento masivo en su comunidad. Meses después a este proceso jurídico, la Corte Constitucional falló una tutela y le dio la razón a Francia, suspendiendo tales títulos.
Este hecho, le produjo amenazas de paramilitares que operaban en la región, logrando que Francia dejara su comunidad. No obstante, su lucha continúo meses más tarde, desde otro municipio en el Cauca, donde la valiente mujer emprendió otra cruzada para evitar la extracción ilegal de oro; minas que utilizaban altas proporciones de mercurio, generando un grave impacto ambiental, sobre todo en las fuentes hídricas de la región.
Ese trabajo riguroso, juicioso y de compromiso permanente para evitar la depredación ambiental en una de las regiones más ricas de Colombia, estaba siendo observado por organizaciones internacionales que se interesaron por el valioso ejercicio que Francia, junto a otras 80 mujeres y un puñado de comunidades afro del norte del Cauca venían desarrollando en tal propósito.
Y es que el activismo en favor del medio ambiente, su liderazgo social y su representación genuina de la mujer negra y de las comunidades afrodescendientes no ha sido en vano. Francia, ¡es nuestro Premio Nobel de Medio Ambiente!, un premio de muchos quilates a nivel internacional.
La Fundación Goldman en abril de 2018 le concede a Francia el Premio Goldman, (considerado el Nobel de Medio Ambiente), por su trabajo comunitario, liderazgo ambiental y su lucha por la defensa de sus territorios y sus actividades tradicionales. Convirtiendo a Francia en un referente internacional y en una de las principales activistas ambientales de nuestro país.
Hoy ella, lucha desde su región, a pesar de las vicisitudes, por visibilizar las amenazas ambientales, por garantizar un Medio Ambiente sano y en Paz con la Naturaleza, sin embargo, la violencia parece ensañada con ella.
El pasado 4 de mayo cuando se encontraba junto a otros líderes sociales reunidos en Santander de Quilichao, abordando temas de seguimiento a los acuerdos con el Gobierno Nacional durante la reciente minga, Francia y los demás acompañantes fueron víctimas de un atentado con granadas y disparos, los cuales generaron pánico entre los asistentes, sin embargo la rápida reacción de sus valientes escoltas quienes resultaron heridos, mitigaron el ataque, que hubiera terminado con resultados nefastos.
Ese acto vil y cobarde lo rechazamos desde todo punto de vista, más aún cuando los victimarios materiales son menores de edad, quienes desde muy temprana edad son cooptados por bandas criminales para atentar contra ciudadanos de bien que todos los días luchan por un mejor país.
La quieren silenciar, nadie comprende aún por qué una mujer tan valerosa y con ese liderazgo innato que desborda las fronteras y que pide a gritos no más maltrato ambiental le estorba a unos pocos.
Desde luego, que todos estos actos reprochables que van en contra de la vida, de las mismas minorías étnicas, deben ser condenados por el conjunto de la sociedad colombiana, el país debe rodear a sus líderes y el Estado tiene la responsabilidad de garantizarle sus vidas y protegerlos.
Mi mensaje solidario, para ella y su familia. Francia Márquez, representa toda la valentía de su raza, la firmeza de una región de valiosos ancestros, y el liderazgo insuperable de una mujer cuyo único propósito es dar la batalla para evitar la depredación ambiental en nuestro país.
Quienes promulgamos un mensaje de Paz con la Naturaleza solo tenemos gratitud, reconocimiento y admiración para ella: ¡Gracias Francia Márquez!
Bogotá, D. C, 13 de mayo de 2019
*Senador Liberal
@GGarciaRealpe
Por Amylkar D. Acosta M*.-Colombia es reconocida como el país con la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo y cuenta, además, con todos los pisos térmicos, pero, paradójicamente, según las Naciones Unidas, es el tercer país del mundo más vulnerable frente al cambio climático. Y no es para menos, pues, según el más reciente reporte cartográfico del Instituto Von Humboldt Colombia posee 37 complejos de páramos, 50% de los páramos del planeta, todos ellos, a excepción de los de la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicados en la cadena montañosa de la cordillera de los Andes.
El de Sumapaz es considerado como el más extenso del planeta. Solo hasta el año pasado se alcanzaron a delimitar, aunque la delimitación de Santurbán la tumbó la Corte Constitucional, al resolver un recurso de tutela y dejar sin efecto la Resolución 2090 de 2014 que lo había delimitado. Colombia dispone, además, de 59 parques naturales terrestres y marinos, los cuales abarcan el 11.2% del área continental y el 15% del área marina.
Existe una gran imbricación entre los bosques y el agua, de la cual se sirven para refrescarse a sí mismos y a su entorno, liberando humedad a la atmósfera, la que luego retorna con las lluvias. Un grupo de 50 expertos, liderados por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal, después de revisar con todo el rigor científico más de mil publicaciones sobre la interrelación entre los bosques y el agua, llegó a la conclusión que entre la evaporación del agua y la transpiración de las plantas en la superficie terrestre contribuyen de media al 63% de las precipitaciones. Esto es lo que se conoce como el ciclo hidrológico.
Las plantas, además, tienen la virtud de capturar el CO2 que flota en el medioambiente y libera oxígeno a través de sus estomas, un proceso inverso al de los humanos que inhalan oxígeno y exhalan CO2. Y de contera, la vegetación contribuye a la conservación, reproducción y desarrollo sostenible de todas las especies que habitan el globo terráqueo, incluido el ser humano.
Todo ello es lo que se está poniendo en riesgo la acción depredadora de la tala indiscriminada y la deforestación, que se le han salido del control a las autoridades. Se estima por parte de la FAO que cada año más de 130.000 km² de bosques se pierden debido a la deforestación. La deforestación en Colombia había bajado de 310.349 hectáreas en 2012 a 120.933 hectáreas en 2013, luego subió la cifra a 140.356 hectáreas en 2014, para un incremento del 16% y bajó 12% en 2015, cuando se registraron 124.035 hectáreas. Desde el 2016 se volvió a disparar alcanzando las 179.000 hectáreas deforestadas para un incremento del 44% con relación a 2015. La escalada continúa y en el 2017 se deforestaron 219.973 hectáreas, incrementándose el 23% con respecto al año anterior y en el 2018, según el IDEAM, se registraron 280.000 hectáreas deforestadas, un 27.2% más con respecto al 2017. Cada hora se están devastando 20 hectáreas de flora y fauna en Colombia. Con la tala los árboles que antes capturaban CO2 y liberaban oxígeno ahora emiten CO2 al tiempo que se reduce el vapor de agua, truncando el ciclo hidrológico. De esta manera se está contribuyendo a exacerbar el temido y temible cambio climático.
No pocas veces la deforestación está o antecedida o seguida de incendios provocados. Según la bióloga y geógrafa Dolors Armenteras “la mayoría de los incendios en Colombia son iniciados intencionalmente…Los fuegos han aumentado considerablemente en la amazonia durante los últimos 15 años. En el país las hipótesis más populares es que las personas queman el bosque para sembrar coca o hacer prados para ganadería extensiva”. Como lo afirma el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Ricardo Lozano, “el principal motor de la deforestación es el acaparamiento de tierras, responsable del 48% de la degradación de los bosques tropicales de la Amazonia y el Pacífico” y los incendios “espontáneos” junto con la motosierra son el camino para tan proditorios fines. No hay derecho!
Bogotá, mayo 13 de 2019
*Expresidente del Congreso y ExMinistro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- Es bien conocida la frase de Napoleón: “cuando la China despierte, Europa temblará”. Pues bien: habría que decir que la China hace rato despertó, y que no solo Europa sino todo el mundo está temblando por estos días.
Su iniciativa, lanzada en 2013 y conocida como la “nueva ruta de la seda” o “cinturón y ruta”, es probablemente la apuesta geopolítica más ambiciosa que se ha presentado en el mundo, después del Plan Marshall para reconstruir a Europa luego de los estragos de la II guerra mundial.
¿De qué trata? ¿Cuáles son las ventajas y cuales los riesgos para un país como Colombia, en esta partida de ajedrez de la geopolítica mundial?
Es una propuesta que la China le está haciendo a prácticamente todo el mundo (América Latina entró en el juego a partir del 2015), por la cual la China ofrece financiar, construir y, operar si es del caso, un gigantesco programa de inversiones de infraestructura cuyo valor asciende a US$3,67 billones de dólares (miles de billones) de los cuales ya van ejecutados US$13.387 millones.
Frente a Estados Unidos que amenaza con una guerra comercial a base de elevar aranceles allí donde no está de buen humor Trump, la China ha resuelto presentarse como el gran financiador de la puesta al día de la infraestructura en el mundo, desde ferrocarriles hasta aeropuertos, desde carreteras hasta hidroeléctricas y alta tecnología.
La China está firmando memorandos de entendimiento con todo el mundo. Es, a la fecha, su gran carta diplomática con la cual busca contrarrestar el poder de los Estados Unidos y jugar en grande por su preeminencia planetaria.
Según noticias que circularon la semana pasada -cuando tuvo lugar una cumbre de la “ruta de la seda” en Pekín- en América Latina ya han ingresado a esta iniciativa Ecuador, Panamá, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Perú, Argentina, y diversos países de las Antillas.
Colombia, sin embargo, tiene el proyecto de memorando de entendimiento desde hace varios meses a consideración de su Cancillería. Siendo uno de los pocos países de la región que no ha ingresado al esquema de la nueva ruta de la seda.
¿Por qué no lo ha hecho?
Convertir a la China en socio privilegiado del desarrollo de nuestra infraestructura es algo aparentemente interesante, pero puede tener riesgos ocultos muy delicados.
Detrás del paquete de créditos aparentemente muy atractivos para desarrollar la infraestructura, suelen ir condicionamientos que en la práctica eliminan los procesos de licitaciones y de concursos que exigen las normas de contratación. Y obligan al país que toma el crédito a que contrate la obra pública exclusivamente con la China. Esto por supuesto plantea graves escollos jurídicos y políticos.
El Presidente Xi Jinping ha hecho de esta iniciativa su principal carta de presentación. Y con ella de la mano está jugando fuerte en todos los escenarios internacionales. Hace poco logró por ejemplo que Italia- rompiendo reservas que rodeaban en la Unión Europea frente a la iniciativa de la nueva ruta de la seda-entrara al esquema.
Pero, claro, China tiene aspiraciones planetarias grandes para plantarle cara a los Estados Unidos; y ahora las está desvelando sin ningún tapujo. El debate que se ha planteado en torno a la firma Huawei es un buen ejemplo.
Recordemos que en busca de garantizar su seguridad alimentaria ya se ha apoderado de casi una cuarta parte de la tierra arable en el África, y buscando garantizarse de las riquezas pesqueras, cada vez actúan más agresivamente. Hace poco se conoció, por ejemplo, la noticia de que el Ecuador tuvo necesidad de desplegar su fuerza naval para defender su soberanía ictiológica ante una verdadera invasión de 245 buques pesqueros chinos en aguas territoriales ecuatorianas, que estaban faenando en las inmediaciones de las islas galápagos.
Frente al hirsuto bilateralismo de Trump que está rompiendo con todos los esquemas de multilateralismo comercial esmeradamente construidos en la posguerra, con la elevación de aranceles y las permanentes amenazas de retaliaciones comerciales, los chinos se presentan como los grandes aliados del multilateralismo y de la libertad de comercio.
Pero atención: detrás de tanta amabilidad comercial puede haber gato encerrado. Y por eso es bueno que nuestra cancillería estudie con cuidado nuestra adhesión el esquema de la nueva ruta de la seda. Sin tragar entero.
Bogotà, D. C, 12 de mayo de 2019
*Abogado, Economista y Exministro de Estado.
Por Mauricio Cabrera Galvis.-Cuando teníamos la esperanza de que después de décadas de conflicto por fin en Colombia habían empezado a disminuir las víctimas de la violencia política, vuelven a aparecer señales de recrudecimiento. Ahora las víctimas son líderes sociales, defensores de derechos humanos y exguerrilleros desarmados.
El más reciente llamado de atención lo hizo la ONU: “Estamos muy preocupados por el alto número de defensores y defensoras de los derechos humanos que han sido asesinados, hostigados y amenazados en Colombia, y por el hecho de que esta terrible tendencia parece estar empeorando”.
La preocupación no es en vano. Según la Defensoría del Pueblo, “la violencia contra los líderes recrudeció tanto en homicidios como en amenazas. Los homicidios pasaron de 126 en 2017; a 178 en el 2018, lo cual significa un aumento del 27% en asesinatos”, a pesar de que este organismo había emitido hace un año una Alerta Temprana solicitando una acción decidida del Estado para controlar una situación que venía empeorando desde el 2016.
No son solo asesinatos, y no es solo a los líderes sociales. El Cinep acaba de publicar un informe titulado “Violencia Camuflada. La base social en riesgo” (https://bit.ly/2LylxAN) en el que documenta con nombres y apellidos cómo la violencia política en 2018 dejó 648 muertos, 48 atentados, 1.151 personas amenazadas, 304 heridos, 66 torturados, 3 víctimas de violencia sexual, 22 desaparecidos y 243 detenidas de forma arbitraria (falsos positivos judiciales). Por su parte, el mismo Gobierno ha confirmado que desde que la firma del acuerdo de paz con las Farc, se tiene registro de 128 excombatientes de ese grupo asesinados.
Es cierto que hay avances pero muy insuficientes. El primero, que ya el Estado reconoció la sistematicidad de los asesinatos y actos de violencia; es decir que no son casos aislados y aleatorios, sino que responden a un patrón definido de debilitar las organizaciones sociales de base, reprimir los reclamos por sus derechos y evitar la restitución de las tierras expropiadas.
También es un avance que la Fiscalía haya logrado identificar a algunos –todavía muy pocos- de los autores materiales de los asesinatos y atentados como el reciente contra líderes afro en el norte del Cauca. Pero, como en este caso, nadie cree que inexpertos muchachos de 17 años tengan la capacidad ni los recursos para planear y ejecutar el atentado. ¿Quién les dio las armas y las granadas?
Si se quiere detener esta violencia es indispensable llegar a los instigadores y responsables, para lo cual todos los organismos del Estado deben actuar de manera decidida, porque la cuestión relevante no es quién está matando a los líderes sociales sino ¿Quién los manda matar?
Cali, 12 de mayo de 2019
Filósofo, Economista y Consultor.
Por Jorge Enrique Robledo.- Lo peor que faltaba por saberse sobre los Bonos Carrasquilla acaba de destaparlo la Contraloría General de la República en su análisis sobre el “esquema de financiación” usado para recaudar entre el público y prestarles 440.637 millones de pesos a 117 municipios: “esta situación evidencia –dice luego de describirla– debilidades en el control ejercido por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), toda vez que no se debió permitir –¡no se debió permitir!, repito– que el Grupo Financiero de Infraestructura (GFI) ejerciera estas actividades de intermediación financiera”, porque dicha actividad es “exclusiva de los establecimientos de crédito (…) calidad que definitivamente no acreditaron los patrimonios autónomos GFI 2008-1 y GFI 2010”. Acusación mayor.
Para agravar las ilegalidades del Superintendente Roberto Borrás y Andrés Flórez –representante legal del GFI–, estos patrimonios autónomos los montaron con un capital de apenas un millón de pesos, cuando el mínimo legal era de 17.405 millones, explica la Contraloría, al denunciar además la irresponsabilidad de crear ese negocio con una garantía ínfima (http://bit.ly/2Vf0ym7). Y violar la ley es corrupción. ¿O tampoco?
¿Se imaginan qué hubiera pasado si el Estado no “rescata” a los que compraron los bonos, ¡incluidos los fondos privados de pensiones comprometidos en sumas enormes! –y a un costo a hoy de 31.902 millones de pesos–, cuando se supo que los municipios no podrían pagar montos e intereses tan altos y a un plazo inmodificable de 19 años? Seguramente fue por ello que los del GFI aceptaron renunciar anticipadamente a semejante teta, por lo que recibieron del gobierno 37.451 millones de pesos, que se sumaron a otras utilidades por 49.535 millones.
No solo debe investigarse a Roberto Borrás y a Andrés Flórez, sino también a Alberto Carrasquilla, porque era socio y jefe de Andrés Flórez en Konfigura y Navenby, montadas para este negociado, y porque fue quien diseñó la operación financiera y reclutó a los alcaldes que dilapidaron o se robaron los recursos, aprovechándose de que en los contratos de los créditos se estableció que el prestamista no controlaría lo que hicieran con la plata y que la deuda, hay que tenerlo siempre presente, la pagaría directamente el Ministerio de Hacienda con los recursos del Sistema General de Participaciones, de propiedad de los municipios.
En su exhaustivo informe de 700 páginas, la Contraloría detalla además lo que pasó en cada uno de los 108 municipios que pudo visitar y analizar, verdades que confirman que el ministro Carrasquilla le mintió al Congreso al minimizar la desgracia que su inmoralidad les provocó a tantas gentes sencillas de Colombia. El ente de control califica de la peor manera posible lo ocurrido –“Incumplimiento material, Conclusión adversa”–, porque en 73 municipios –¡el 68 por ciento!– el fracaso fue total entre obras “sin ejecutar”, “inconclusas” y “terminadas sin funcionar”, elefantes blancos en los que perdieron los 277.249 millones de pesos que les prestaron, más 274.268 millones pagados hasta ahora por intereses (http://bit.ly/2LOExvl) (http://bit.ly/2vSCtrk).
Por culpa de Carrasquilla y de sus compinches, en esos municipios sufren 3,2 millones de compatriotas que carecen de las obras de las que deberían estar disfrutando. Y tampoco pueden construirlas pues por ocho o diez años más tendrán que seguir pagando el capital y los intereses con los que los tumbaron.
En un país que no padeciera a Iván Duque, Carrasquilla ya habría tenido que renunciar. Pero aquí quienes lo que lo absolvieron dirán: “pero si también sostenemos a Néstor Humberto”.
Coletilla: por la forma y por el fondo, el Plan aprobado sin debate en el Senado es en realidad de Subdesarrollo. Por la forma porque, violando los criterios democráticos, embutieron 349 artículos en la ley para que a los colombianos no pudieran debatirlos. Y miren lo que sí va o no va. Nada contra la corrupción. Nada para detener y echar atrás la ruina agraria e industrial, luego nada en serio contra el desempleo y la pobreza, y hay que ver la piedra de #DuqueCarrasquilla y de sus favorecidos porque el Congreso elevó los aranceles a las confecciones extranjeras. Más privatización de la salud y la educación. Viejas y nuevas agresiones ambientales. Cinco billones de pesos en recortes a los subsidios a los pobres en salud, electricidad, combustibles y gas. Trece nuevas sobretasas y contribuciones, entre ellas otra a la electricidad por 120 mil millones al año a la clase media. Otro código laboral con salarios por debajo del mínimo y sin prestaciones. Feria a favor de unos cuantos de los bienes culturales de la Nación… ¡Qué viva el subdesarrollo!
Bogotá, 12 de mayo de 2019.
Senador del Polo Democrático Alternativo
Por: Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid - En la tradición y en la fe sencilla del Pueblo de Dios este mes es de María, el mes que, con especiales signos de afecto, se honra a la Madre del Señor.
En el hemisferio norte, corresponde al tiempo de la primavera, el momento en el cual la naturaleza despierta y muestra lo mejor de su belleza, las flores que animan y alegran con su color los campos y los jardines. Ello llevó al pueblo de Dios a venerar con la belleza de las flores a la Santísima Virgen María. De la evangelización española hemos recibido esta profunda devoción a la Madre de Dios que cooperó en la salvación del mundo. En este mes de mayo los cristianos van a visitar a la Virgen Santa cargados de flores y de oraciones llenas de piedad.
En el gozo del tiempo de la Pascua, contemplamos gozosamente la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte; además, este mes nos ofrece el modelo de gloriosos testigos de la fe. Lo abre San José, Obrero -el carpintero de Nazareth- y Señor de su casa, modelo de dedicación y de laboriosidad unidas a la oración.
El hombre justo y piadoso que cumple con la voluntad de Dios, cooperando en todo al plan de Dios para salvar al hombre. Luego la mirada se dirige a la Cruz, trono de la vida y de la paz en el que Cristo nos enseña a vivir en clave de entrega y sacrificio, la Cruz que es el trono victorioso de Cristo y que ponemos como signo de fe en nuestros campos y en nuestras casas.
El 13 de mayo veneramos a Nuestra Señora en Fátima, allí se nos propondrá la voz de María llamándonos a la penitencia, a la conversión y a la búsqueda de la paz. Luego un gran olvidado: San Isidro, campesino y santo que hizo de su simple vida un llamado a la humildad y a la bondad y cuya devoción permanece en nuestra comunidad como ejemplo de trabajo y confianza en Dios.
Más adelante se suceden momentos hondamente espirituales: María Auxiliadora de los Cristianos nos motivará a prepararnos para vivir, bajo su protección, nuestro camino de Bautizados y Enviados. Como hijos piadosos confiaremos a Ella, la protectora y auxiliadora de los cristianos nuestros dolores y esperanzas.
Celebrar en la vida la vida misma es ahora nuestro reto. María, modelo de santidad y de fidelidad, nos alienta a perfeccionar nuestra fe, a crecer en la caridad, a amar con amor verdadero al Dios de la vida y al prójimo que nos interpela constantemente y nos llama a algo más que la solidaridad: a la fraternidad iluminada por la gracia de Dios que todo lo eleva y santifica. Es un tiempo para retornar al rosario en familia, para orar con devoción a la Virgen Santa, contemplando los misterios del Evangelio.
También en mayo se nos propone pensar en la santificación del trabajo humano y en el vivir el hondo significado de fechas entrañables como el día de las Madres, celosas custodias de la fe y de la vida en los hogares. También recordaremos que nuestros Maestros han de ser no solo informadores: son modeladores de los valores que quedarán grabados en la medida en que estén respaldados por una vida coherente y fiel.
Nuestra Iglesia diocesana tiene un particular amor a la Santísima Virgen María, Madre del Salvador y Redentor, a ella miremos con fe y devoción en estos días, retornando al Santo Rosario, que en cada uno de nuestros santuarios diocesanos, lugares de amor a la Virgen Santísima, los primeros el de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Cúcuta y el de Nuestra Señora de Lourdes en Lourdes, además de todas las parroquias y familias se levante al unísono el saludo del Santo Rosario a la llena de gracia.
“Salve, Mayo florido”, cantábamos en otro tiempo, poniendo en cada día una flor de ternura y de confianza a los pies de María.
Qué bueno fuera que el volver la mirada a estos días de gracia, Dios nos conceda la dicha de amarlo más, de encontrarlo en la grandeza de sus signos de misericordia y de bendición, para que nuestro trabajo, nuestra vida, nuestros afectos más trascendentales, nuestra experiencia de fe y nuestras esperanzas, se iluminen con la maternal protección de la Virgen Fiel y traigan paz y esperanza a esta Iglesia que sigue su camino acogiendo, enseñando, santificando, haciendo presente el Reino del Señor Resucitado.
Cúcuta, 12 de mayo de 2019
+ Víctor Manuel Ochoa Cadavid
Obispo de la Diócesis de Cúcuta
Fuente: Conferencia Episcopal Colombiana
Por Andrés Cristo*.- A pesar de todos los altibajos que ha tenido la actividad legislativa, desde que comenzó este gobierno, existe un tema que venía caminando a paso lento período tras período y por varios mandatarios: la descentralización regional. Quizás la expectativa del proceso de paz del Caguán, la búsqueda de políticas de seguridad o incluso, el proceso de paz con las Farc, evitaron ponerle un lente a los procesos de autonomía regional; ningún gobierno como tal le dio el impulso necesario. Pero, fue precisamente el Congreso de la República con el liderazgo del gobernador Verano de la Rosa, quién dio el primer pago de esta deuda con la Constitución Política de 1991, con la ideología liberal y por supuesto con las regiones.
Lo que aprobamos la semana pasada en el Congreso fue en palabras menos, el impulso que necesitaban los departamentos para tener la herramienta que les permitiera “jugar” sus cartas ante un gobierno central. El poder unificar varios departamentos con similares condiciones geográficas, sociales y culturales, para crear equipos sólidos y serios de planeación que les permitieran desarrollar proyectos de verdadero impacto para las regiones creadas (RAP), pondrá a prueba la verdadera capacidad política de las dirigencias locales y regionales, y las intenciones del presidente frente a dichas regiones.
¿Qué podrá hacer un director(a) de Planeación o un ministro (a) de Hacienda al ver a un grupo de gobernadores, al lado de alcaldes y congresistas exigiendo que los “espacios” que quedan en blanco dentro del Presupuesto de Inversión no se utilicen como o cuando ellos digan, sino como lo exige la región? Es así, como el fortalecimiento de la Región Caribe; el desarrollo portuario de la Región Pacífico; el desarrollo agroindustrial del Eje Cafetero o la protección del Páramo de Santurbán en nuestros Santanderes (entre otros temas), pasarán a ser obligación de estas RAP y de esta forma, se seguirá pagando la deuda existente con las regiones que tantos intereses ha acumulado hasta ahora. Espero con optimismo que al asumir con mayor madurez y seriedad la oportunidad de fortalecer este pago, en los próximos años se dé como consecuencia que estas regiones administrativas se consoliden como Regiones de Entidad Territorial (RET), es decir, que estas asociaciones sean fortalecidas y se eliminen las brechas que nos diferencian dentro del mismo espacio ocupado.
El banderazo fue dado; espero que el presidente de la República cumpla su palabra y sancione la “Ley de Regiones” y también, que los gobernadores terminen su tarea dando el impulso necesario a las RAP, especialmente a la de los santanderes que aún no existe. Para que así, aunque tengamos presidentes con tendencias centralistas y con poco interés en involucrarse con los verdaderos problemas de las regiones, reconozca la necesidad de contar con el apoyo de regiones fuertes y organizadas.
Cúcuta, 10 de mayo de 2019
*Senador Liberal.
Por Gabriel Ortiz*.- El día en que Pinocho nació, nunca se imaginó los atropellos a los que debería someterse, ni la forma tan descarada como iba a ser plagiado por una humanidad cada vez más transgresora y usurpadora de las improntas del hijo de Gepetto. Su primera agresión la sufrió cuando el espantapájaros bandido, lo mandó malherido al hospital de los juguetes.
Allí, el ser humano le robó los secretos de su creciente nariz.
Por primera vez, en el mundo de las fábulas, la verdad fue golpeada y contaminada brutalmente, para esparcirla por toda la tierra, para confundir a las diferentes generaciones de entonces y a sus descendencias.
Cada día, la verdad fue disfrazándose con ropajes de mentira, calumnia, falsedad, injuria, difamación, embuste, falacia y tantos epítetos y apodos que le cuelgan.
Pero la verdad de estos tiempos es tan asombrosa que sirve para todo, porque la han penetrado, y mimetizado a tal punto que ya nunca hay que demostrarla. Simplemente la disfrazan de engaño para martillar sin piedad el pensamiento y el cerebro de las gentes, especialmente de las más débiles, ingenuas e incultas.
La manipulación de la verdad, ha convertido a su invasora, la mentira, en aliada para transfigurar una declaración o un juicio de algo que se sabe, se cree o sospecha ser falso en todo o en parte, en una realidad, esperando que la gente crea en ello. ¡Se trague el cuento! Esa es la forma de ocultar la realidad, en forma total o parcial.
Para mentir, no se necesita emitir palabra alguna. Así engañan quienes aparentan abominar o repudiar favores o prebendas, cuando quieren alanzarlas.
Aunque la ética rechaza la mentira, la verdad no alcanza a ganarle la parada, porque aquella es más fuerte y se utiliza en la política, la justicia, la diplomacia, el periodismo y en general en todas las actividades de la sociedad.
Las expresiones faciales, el tono de voz, el temblor de las manos, el sonrojo, ya no existen. Han desaparecido para los depredadores y maléficos de la verdad.
Hoy es usual, que caudillos, dirigentes y líderes acudan diariamente a centenares de anuncios sin respaldo, para engañar, corromper y convertir sus mentiras en realidades, en verdades. Ejemplos recientes nos recuerdan el NO y recientes elecciones.
El New York Times, ha contado más de 12 mil mentiras al presidente Trump. Aquí en Colombia nadie se ocupa de esas estadísticas, porque si alguien incursionara en ello, no tendría una calculadora mágica que pudiera contabilizarlas. Tenemos Fiscales, presidentes de Congreso, popurrí de funcionarios públicos y privados, políticos, o simples amigos, vecinos y compañeros alérgicos a la verdad.
Esa es nuestra realidad y el ocaso de nuestro destino, desde que plagiamos a Pinocho. Nuestra nariz no olfatea la verdad y lo más grave: no crece.
BLANCO: “Nos estamos aproximando a un futuro sin esperanza. Se requiere un compromiso con la verdad”, Álvaro Gómez, 1919-2019.
NEGRO: El embajador Ordoñez debe renunciar. Dijo en la OEA una mentira, que quiso convertir en verdad.
Bogotá, D. C, 10 de mayo de 2019
*Edirector del Noticiero Nacional y de Notisuper: La Noticia Viva.