Opinión
Por Andrés Cristo Bustos*. - Entiendo al Gobierno y al presidente al querer dejar plasmado “todo” en un PND. Entiendo al Gobierno y al Presidente al querer tener las herramientas y facultades para sus proyectos, evitando de la mayor forma posible al Congreso. Pero me preocupa que al cerrarle todas las posibilidades de gestión al ente colegiado, pretenda también auto legislar dejando un Plan plurianual de inversiones, léase “Plan de buenas intenciones” (que lo han dejado todos los presidentes), al lado de un articulado que no es coherente con el mismo.
Por eso, me parece irresponsable que el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, no haya definido de manera específica temas macro, que exigen políticas y hechos concretos del ejecutivo.
¿Por qué en vez de utilizar la famosa frase “transversalizar el gasto”, no hubo asignaciones específicas para la implementación del proceso de paz? Es decir, tierras y seguridad para las comunidades del Cauca, sustitución de cultivos para las comunidades del Catatumbo o un plan de contingencia económica para la frontera con Venezuela, así como varios temas que pondrían al presidente de la República en un contacto más directo con la base que lo eligió.
Por el contrario, de manera irresponsable mostrando su vanidad y arrogancia, el ministro de Hacienda, el doctor Carrasquilla sin haber tomado parte directa en las discusiones, radicó su proyecto, el miércoles 20 de marzo ya en horas de la tarde, con una serie de artículos nuevos que no fueron socializados- exactamente 128- donde se reformaban leyes orgánicas, derogaban otras y se tomaban decisiones donde el Congreso de la República simplemente terminaría asintiendo sin mayores objeciones.
No hay duda, el PND se terminó debatiendo en 5 horas y se votaron artículos nuevos sin proposiciones. Me pregunto: ¿Cómo iban a tener proposiciones si se radicaron el día anterior?, es decir, aparecieron una serie de artículos a última hora que traían aval del gobierno y que no tenían siquiera un numeral en el proyecto, ¡nadie los conoce! En conclusión, no había forma de estudiarlo ni siquiera de revisarlo.
PD: Entre otras cosas, para Norte de Santander, dejó regulada la internación de vehículos, al igual que la situación de las zonas francas y hasta ahí, llegó la “hojas de ruta” del gobierno con un departamento que fue generoso electoralmente con el presidente. Al final no quedó nada que haga sentir a la ciudad de Cúcuta medianamente tranquila ante la crisis que quedamos sumidos después de enero.
Bogotá, D. C, 27 de marzo de 2019
*Senador Liberal
Por Horacio Serpa Uribe.- Hay que leer a fondo y con cuidado el libro “La Batalla por la Paz”, escrito por el expresidente Juan Manuel Santos. Por lo que se ha podido conocer en los medios escritos de comunicación, será muy interesante. Sin duda, un gran aporte a la necesidad de claridad que necesitan algunos sectores ciudadanos y políticos sobre lo que realmente fueron las gestiones realizadas por el anterior presidente en busca de la paz.
Fue una auténtica batalla, de inteligencia, de sagacidad, de patriotismo, de buen gobierno, anhelando unir a los colombianos para asentar una convivencia nacional que nos ha sido esquiva desde los comienzos de la independencia, y ya vamos en 200 años. No es cierto que Santos se haya desvivido por lograr el Acuerdo con las Farc solo para favorecer solo a unos sectores de la nación. Su idea siempre fue Colombia, precisamente para alcanzar las realizaciones económicas y sociales que no se han podido lograr en dos siglos de despiadada violencia. Si la guerra únicamente nos dejó ruinas, el exmandatario pensaría, con acierto, que la paz nos ofrecería bienestar.
Ya se está viendo. Es evidente la confianza que hoy se tiene al país por parte de los inversionistas nacionales y extranjeros; existe en la conciencia ciudadana una mayor consideración por los Derechos Humanos; con énfasis se tiene ahora una especial consideración por las víctimas del conflicto; la violencia ha disminuido en forma notable; las Fuerzas Armadas tienen más espacio y recursos para contener a la delincuencia; la gran mayoría de los guerrilleros de las Farc entregaron las armas y están en la institucionalidad; los resultados están a la vista. Solo lo enceguecidos por el sectarismo político no lo han querido ver.
A veces parece que el Centro Democrático sigue en la oposición. Hay mucho radicalismo en algunas de sus apreciaciones políticas; a los contradictores se les trata más como enemigos que como adversarios; niegan absolutamente cualquier acierto en el gobierno anterior y no reconocen ningún asomo de buena fe en las gestiones del Presidente Santos. Así es imposible establecer puentes de gobernanza, tan necesarios para lograr éxito en algunas de las políticas prioritarias en materia económica o social. Las vallas según las cuales los buenos colombianos son los que votaron por el NO en el Plebiscito y los malos quienes votamos por el SI, es el extremo de los extremos. Hay que recordar que el Presidente de la República, cualquiera que sea, representa a todos los colombianos, sin que ello signifique renunciar a principios políticos o a compromisos electorales. Por ejemplo, hay que mejorar la salud para todos los habitantes y no solo para los gobiernistas.
Ya comenzó el oficialismo a despotricar contra el Libro del doctor Santos. Me propongo leerlo de inmediato y lo recomiendo a todos los colombianos de las diferentes banderías políticas. Y que venga la controversia, sin groserías, sin mentiras, con objetividad, reconociendo que no solo uno tiene la razón. Bástame con pedir que recordemos a Voltaire.
Bogotá, D. C, 27 de marzo de 2019
*Abogado, Periodista, Excongresista, Exministro del Interior, Excandidato Presidencial, Exdiplomático, Exgobernador de Santander.
Por José G Hernández*.- Estamos de acuerdo en que la Corte Constitucional se haya declarado inhibida para pronunciarse, como quería el Presidente de la Cámara de Representantes, sobre las objeciones presidenciales por inconveniencia formuladas respecto al proyecto de ley estatutaria para la Jurisdicción Especial de Paz. Su falta de competencia al respecto era ostensible, pues, al tenor de los artículos 167 y 168 de la Constitución, las únicas facultadas para decidir sobre las objeciones por inconveniencia de cualquier proyecto de ley son las cámaras legislativas.
Ni el congresista ha debido consultarle a la Corte Constitucional algo que, si no conocía -pese a su cargo- podía encontrar en las aludidas normas, ni la Corte Constitucional tenía que abrir una especie de proceso, como si se tratara de una demanda, para responderle. La respuesta era sencilla, y ha debido ser comunicada, no por auto de Sala Plena, sino mediante oficio de la Presidenta de la Corporación: como la Corte no es competente, se rechaza el escrito presentado. Ya sobre los aspectos estrictamente constitucionales hay una sentencia dictada, relativa tanto a la forma como al fondo del proyecto.
En el auto inhibitorio, sin embargo, la Corte -aludiendo al procedimiento legislativo abreviado (“fast track”), que ya no está vigente y no es aplicable al trámite de unas objeciones formuladas mucho después de su expiración-, ordenó al Presidente del Congreso que le remita el expediente legislativo, cuando concluya el trámite en las cámaras, sea cual sea su resultado, inclusive si el mismo es archivado.
En ese punto sí se equivocó la Corte, porque ella carece de competencia para pronunciarse sobre los resultados del trámite en el Congreso, salvo que éste, aceptando las objeciones, apruebe nuevas disposiciones que la Corte no pudo conocer en su fallo inicial.
Se contradice la Corte cuando se declare inhibida para resolver sobre una carta, pero a la vez resuelve disponer la remisión del expediente en cualquiera de las hipótesis. Las otras dos, además de la mencionada son: 1) Que ambas cámaras, con la mayoría de la mitad más uno de sus miembros, declare infundadas las objeciones. Debe regresar el proyecto al Presidente de la República para que sancione, sin poder presentar nuevas objeciones. ¿Para qué iría a la Corte Constitucional en ese caso?; 2) Que una de las cámaras declare fundadas las objeciones y la otra infundadas. Se archiva el proyecto, al tenor del artículo 200 de la Ley 5 de 1992. ¿Podría la Corte declarar que el archivo es inexequible? ¿Podría ordenar el desarchivo? ¿O declarar que las objeciones por inconveniencia fueron inexequibles? ¿En qué norma de la Constitución o de la ley está ello previsto? ¿Hace parte del control de constitucionalidad a cargo de la Corte? No, porque ninguna de las enunciadas posibilidades encaja en la competencia prevista en el artículo 241 de la Constitución, según el cual la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, confiada a la Corte Constitucional, se ejercerá “en los estrictos y precisos términos” de la norma.
Así que, aunque la Corte acertó al no resolver sobre la carta del Presidente de la Cámara, no debe reservarse la facultad de resolver sobre asuntos que no le corresponden.
Bogotá, D. C, 27 de marzo de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional.
Por Víctor G Ricardo*.- Algunos importantes analistas económicos del país en sus comentarios en distintos medios de comunicación sobre la perspectiva del comportamiento del futuro de nuestra economía, difieren de la sensación que se vive en las ciudades y el campo. Según ellos, la economía colombiana crecerá en este año por encima de los niveles de los años anteriores. Otros son menos optimistas, ya que no solo hacen un balance del comportamiento económico, sino que tiienen en cuenta aspectos diferentes como las reformas que se requieren en el ámbito tributario, en el orden público, la reforma migratoria necesaria por la llegada masiva de ciudadanos venezolanos o la impunidad y normas más severas de anticorrupción y el manejo adecuado de los recursos públicos por citar algunos. Así también la brecha que tenemos de desarrollo tecnológico, un elemento clave en el desarrollo empresarial y en el manejo de la cosa pública permitiendo alcanzar niveles de competitividad.
Importante también resulta una reforma que permita resultados pragmáticos en los fallos de justicia y que reafirme la acción y presencia del Estado en todo el territorio nacional, especialmente en aquellas zonas donde se han establecido los grupos al margen de la Ley, como es el caso de las zonas antes controladas por la guerrilla de las Farc que requieren además de presencia policial y militar, inversión social para que no las veamos como ahora ocurre que estan nuevamente ocupada o quede bajo el dominio de fuerzas contrarias al Estado de derecho como lo son las disidencias de las Farc, la guerrilla del Eln o los antiguos grupos paramilitares que ahora llaman bacrim, narcotráfico, etc.
Porque hay que decir que a propósito del aumento del narcotráfico, éste ha alcanzado una cifra espeluznante en cultivos ilícitos, llegando a 240.000 hectáreas que lleva al tan nombrado debate de eliminación de cultivos a base de glifosato, lo que algunos señalan que de ser asi se causaria un daño ambiental importante. Pero lo cierto es que no podemos seguir así.
Y comentando de otros aspectos como el de la JEP, hoy tiene un déficit fiscal de $5.991 millones. Erogaciones como 2.528 millones en gastos de representación y primas especies por 8.674 millones de pesos más bonificaciones por $16.682 millones son cifras que hay que revisar ya que son bastante grandes. Es cierto que, por la paz, el país debe jugársela, pero estos gastos no se justifican en un país con tantas necesidades y tanto por hacer.
Es muy importante que la gente entienda cuál es la importancia de una justicia transicional para el logro del interés supremo de la Paz y que se requiere de tiempo para poder ver los resultados. Pero ya ha trascurrido un periodo adecuado para que empecemos a conocerlos. Si solamente lo que se conocen son cifras como las mencionadas y pocos resultados, el rechazo de la opinión al sistema de JEP crecerá.
Bogotá, D. C, 26 de marzo de 2019
*Excomisionado de Paz
Por Jairo Gómez*.- Un gobierno es solvente, serio, respetuoso con sus ciudadanos cuando cumple a cabalidad con sus postulados, sus propuestas y compromisos; sin embargo, eso, al presidente Duque, parece preocuparle poco.
Aprecien la siguiente perla y saquen su propias conclusiones: el pasado 7 de febrero radicó en la Cámara de Representantes el proyecto de ley del Plan Nacional de Desarrollo (PND) con 183 artículos, un mes y medio después, cuando comenzó el debate en el Congreso para su beneplácito -21 de marzo-, aparece con 128 artículos nuevos para colgárselos a la ley que originalmente presentó.
Los parlamentarios, salvo los opositores incluidos partidos que apoyaron a Duque en segunda vuelta, no musitaron rechazo y pasaron de agache semejante elefante.
Tampoco es serio que el Ministerio de Hacienda, el Departamento de Planeación Nacional y la comisión de ponentes de Cámara y Senado (todos partidarios del gobierno) se presentasen con una ponencia de 900 páginas para ser leída y estudiada en menos de 24 horas y, como si fuera poco, desconocieran las 3.242 proposiciones dizque por razones de tiempo. Ese es el PND que se aprobó en primer debate que para muchos congresistas de la oposición no es más que una colcha de retazos más parecido a un ‘plan nacional de negocios‘ que a un verdadero proyecto de país.
El viernes 22 todo se votó sin debate previo y las garantías suficientes para definir una hoja de ruta para los próximos cuatro años. Por esa vía llegaron las facultades extraordinarias con que contará el presidente Duque para reformar el Estado; la concesión de los puertos de Colombia al capital privado y extranjero hasta por 80 años; un artículo derogatorio de leyes que le darían paso a eliminar apoyos al deporte de alta competencia, por ejemplo. Y como era de esperarse las inversiones para consolidar el Acuerdo de Paz ausente: el Gobierno desconoció el artículo 3 transitorio del acto legislativo número uno de 2016 que obliga a los próximos cinco presidentes a diseñar un plan Plurianual que garantice la implementación del Acuerdo de Paz suscrito entre el Estado colombiano y las extintas Farc-EP.
Este beneplácito de las comisiones económicas al PND 2018-2022 tiene otros objetivos: profundizar el extractivismo minero y fortalecer el fracking; legalizar a través de procesos de amnistías, perdón y olvido las posesiones ilegales de tierras, al tiempo que abre la posibilidad de adquirir terrenos baldíos privilegiando a los terratenientes. Sin duda es una ley que ahonda la desigualdad y no busca la equidad como lo pretende el Gobierno; el tal pacto por Colombia es un pacto con los sectores más privilegiados de la sociedad. Más de lo mismo, una política que tuvo su cenit durante el gobierno del expresidente Uribe.
Eso que señalo tangencialmente del PND en los 311 artículos (no 183 como originalmente eran), fue lo que aprobaron a ciegas, por ejemplo, los tres parlamentarios de Cambio Radical (CR) y el liberalismo que finalmente le hicieron quorum al Gobierno para evitar que el Plan fuera emitido por decreto.
Claro, el objetivo de Arturo Char (el hijo de Fuad Char), Luís Díaz Granados (CR) y del liberal Mauricio Gómez, ovacionados cuando hicieron presencia en el recinto, era el de salvar Electricaribe, entidad prestadora del servicio de energía eléctrica que desfalcaron los capitales privados extranjeros y nacionales, y que los colombianos, con nuestros impuestos, terminaremos sacando de la supuesta quiebra.
Como bien lo denunció el exministro Juan Camilo Restrepo: “Lo único que logró hacer quorum para aprobar el PND, fue el propósito de clavarle una sobretasa a los usuarios del servicio de energía (estratos 4,5 y 6, comercio e industria) de todo el país para salvar a Electricaribe”. Así es, una nueva movida tan parecida al caso del Metro de Medellín, cuya obra terminamos de pagar todos los colombianos.
Eso es este “PND. Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, la consolidación corporativista de un Gobierno que llegó a favorecer al gran capital. Todo ello explica el apoyo unánime de los gremios y empresarios del país a las objeciones que sobre la ley estatutaria de la JEP hizo el presidente Duque.
Bogotá, D. C, 26 de marzo de 2019
*Periodista y Analista Político.
@jairotevi
Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- En vísperas de la revolución francesa, ya cuando la marea estaba al alza, Luis XVI en una medida desesperada para apaciguar los ánimos resolvió solicitar a todas las comunas de Francia que plasmaran las razones de su malestar en unos documentos que se conocen como los “cuadernos de quejas” (cahiers de doleances).
Estos cuadernos llegaron a Versalles ya cuando los muros de la fortaleza de la Bastilla estaban siendo derribados, y fue poco lo que pudieron hacer para calmar los ánimos. Hoy en día, sin embargo, constituyen uno de los fondos documentales mas importantes para entender cual era el estado de ánimo del pueblo francés en la antesala de la revolución.
Con los “chalecos amarillos” al presidente Macron parece estarle sucediendo algo semejante. Intentando calmar los ánimos, y dando una muestra de democracia participativa, solicitó también a todas las municipalidades y centros de pensamientos de Francia que enviaran a la presidencia sus “cuadernos de quejas”, creyendo que así iban a sosegarse los espíritus.
Las cosas no han sucedido así, sin embargo. Los “chalecos amarillos” continúan en pie de guerra y el sábado de la semana pasada más de 15 mil se hicieron presentes en borrascosas manifestaciones en casi todas las ciudades. Tal vez las más agitadas fueron las de París donde, una vez más, cometieron excesos nunca vistos, desbordaron a la policía, e incendiaron prestigiosas tiendas y establecimientos célebres como el Restaurante Fouquet de los campos Elíseos, que ha sido históricamente frecuentado por la clase política francesa y por millonarios latinoamericanos. La cremación del Restaurante Fouquet fue, en cierta manera, la incineración de un símbolo de la capital francesa.
Los resultados no se han hecho esperar. El prefecto de policía de París ha sido destituido y se anuncia que quedarán prohibidas las manifestaciones en la icónica avenida de los Campos Elíseos. Las fuerzas de policía han sido severamente cuestionadas y el Gobierno Macron da, ahora, un desesperado giro hacia la política de la mano dura.
Esto que está sucediendo en Francia es imposible no relacionarlo con lo que está aconteciendo en la carretera panamericana en nuestro país, con motivo de la minga indígena y campesina que ya casi por dos semanas mantiene aislado y traumatizado el suroccidente del país.
Como se ha dicho hasta la saciedad, el derecho a la protesta es legítimo; pero también lo es el de quienes no participan en las protestas y que se ven gravemente afectados por el cierre ilegal de carreteras.
La conflictividad social en el país está creciendo y seguramente vamos a presenciar una fuerte escalada en las semanas venideras. El temple y la credibilidad del gobierno Duque se va a ver sometido a una prueba de fuego como está sucediendo en Francia con el gobierno Macron. Su anunciada decisión de no concurrir a la berma de alguna carretera del Cauca, a donde lo han citado los huelguistas para negociar con ellos, es una decisión plausible.
Pero es una decisión que el Presidente tiene que mantener a toda costa. Dar marcha atrás arruinaría su credibilidad. Al mismo tiempo hay que ser conscientes de que es una decisión que se toma sobre un polvorín cuya mecha hasta el momento no apagan ni los $10 billones que para inversiones en la áreas indígenas se ha concertado en el Plan de Desarrollo ni, tampoco, hasta el momento al menos, parecen tranquilizarlos las comisiones de delegatarios negociadores que ha designado el gobierno.
El pulso es delicado pero trascendental. Y quizás nunca se había puesto con tanta evidencia, en Francia como en Colombia, la necesidad imperiosa de compaginar la firmeza con la prudencia en el manejo de los conflictos sociales. Cualquier desfallecimiento en estas dos condiciones puede prender la mecha del polvorín. Como se prendió en Francia hace 8 días en los Campos Elíseos.
Bogotá, D. C, 24 de marzo de 2019
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- El diésel tiene mala fama y es muy merecida, porque los motores de los vehículos que lo usan son de los principales responsables de la contaminación y mala calidad del aire que ha generado emergencias ambientales en ciudades como Medellín y Bogotá, donde respirar se ha vuelto peligroso para la salud.
Sin embargo, hay que recordar que el origen del deterioro del aire causado por la gran cantidad de partículas contaminantes que emiten los motores diésel tiene dos elementos: de una parte el combustible mismo y, de otra, los vehículos que lo usan.
En cuanto al diesel, sus antecedentes como material contaminante son pésimos y justifican la prevención que existe en su contra. Pero la evolución tecnológica ha permitido unos cambios impresionantes, que no son muy conocidos, y que deberían disipar las viejas prevenciones.
El elemento más contaminante del diesel es su contenido de azufre que se expulsa al aire con la combustión. Este se mide en partículas por millón (PPM) y las normas más exigentes en Europa exigen que el diesel no tenga más de 15 PPM. En Colombia la regulación actual permite 50 PPM, pero hace 30 años el diesel que se usaba era un verdadero veneno pues contenía 5.000 PPM. Desde esa época Ecopetrol ha hecho un enorme y costoso esfuerzo por mejorar la calidad.
Así, en el año 2001 empezó a suministrar diesel extra con 1.200 PPM pero solo para los sistemas de transporte masivo. Solo en el 2010 se dio una mejora sustancial y se redujo el contenido de azufre a 500 PPM y en el 2013 a 50 PPM para todo el diesel consumido en el país. Esta mejoría fue posible gracias a una inversión de USD 1.100 millones en la construcción de una planta de hidrotratamiento en la refinería de Barrancabermeja.
Con la entrada en operación de la moderna refinería de Cartagena (Reficar) mejoró aún más la calidad del producto, de manera que el año pasado Ecopetrol contribuyó a solucionar la emergencia ambiental de Medellín suministrando a esa ciudad diesel de solo 14 PPM. Este año, ante la crisis de Bogotá se empezó a distribuirle combustible de 15 PPM y el compromiso es que la nueva flota de Transmilenio podrá contar con diesel de solo 10 PPM. En el resto del país se espera cumplir con la norma Euro VI (15 PPM) en el año 2021. A pesar de la mejora en la calidad del diesel, la contaminación del aire sigue siendo muy alta por el otro elemento de la ecuación: los motores que lo usan. El problema es que la obsolescencia de la flota vehicular no permite aprovechar el mejor combustible pues se trata de motores viejos e ineficientes cuya tecnología no permite disminuir las emisiones contaminantes. Según el DNP en el 2016 solo el 11% de los vehículos que transitaban en el país contaba con tecnologías Euro IV o superiores.
El problema ahora no es la calidad del diesel sino los vehículos que lo usan, sobre todo los de carga y servicio público cuya edad promedio es superior a 20 años, y las motos que, aunque más nuevas, tienen motores que contaminan más que los carros.
Bogotá, D. C, 24 de marzo de 2019
*Filosofo, Economista y Consultor.
Por Amylkar D Acosta M*.-(La recentralización es una realidad). El Sistema General de Participaciones (SGP), contemplado en la Constitución Política de 1991 (Artículo 357), tuvo como su antecedente el Situado fiscal (Artículo 182 de la C. P de 1886), creado en la administración de Carlos Lleras Restrepo (1966 – 1970). Consiste en una Bolsa de recursos provenientes del Presupuesto General de la Nación (PGN), los cuales se transfieren a las entidades territoriales (departamentos, municipios y territorios indígenas), los cuales tienen como destinación específica el financiamiento de la salud, la educación, el agua potable y el saneamiento básico en los territorios.
Hasta el 2001, el monto de los recursos del SGP estaba atado a los ingresos corrientes de la Nación (ICN) y se incrementaban año a año en la misma proporción. Para el año 1990 el mismo representaba el 31.5% de los ICN. Pretextando la recesión económica de 1999 y su impacto sobre las finanzas públicas, el Gobierno Nacional propuso al Congreso de la República y este aprobó una reforma a la Constitución Política (Acto legislativo 01 de 2001, parágrafo transitorio) desligando el SGP de los ICN.
Y, como en Colombia no hay nada más permanente que las normas transitorias, en el 2007, en vísperas de vencerse el término de la vigencia del Acto legislativo 01 de 2001, una vez más, se reformó nuevamente la Constitución Política (Acto legislativo 04 de 2007, parágrafo transitorio), prolongando el régimen “transitorio” hasta el 2016.
De no haberse aprobado los actos legislativos 01 de 2001 y 04 de 2007, los recursos del SGP representarían en este momento el 46.5% de los ICN, pero merced a ellos a duras penas llegan al 29%, menos de lo que representaban en 1990, el 31.5% (¡!). Según estudio del Banco de la República, dichos recursos “como porcentaje del PIB pasó de representar el 4,8% en 2002 a 3,8% en 2012 y con respecto a los ICN la reducción fue de más de 10 puntos porcentuales al pasar de representar el 40% en 2002 a representar el 28% en 2012”.
En plata blanca, entre los años 2002 y el año 2008 las entidades territoriales (departamentos y municipios) dejaron de recibir por cuenta de los dos actos legislativos de marras (A. L 01 de 2001 y 04 de 2007) la suma de $27.9 billones y entre 2010 y 2016 la bicoca de $71.2 billones (¡!). Es más, si no se hubiera expedido el Acto legislativo 04 de 2007 y se hubiera aplicado la fórmula de crecimiento del Acto Legislativo 01 de 2001, las entidades territoriales habrían recibido cerca de $108 billones más de lo que efectivamente percibieron en el periodo comprendido entre 2002 y 2015. Es decir, que con el Acto legislativo 04 de 2007 en lugar de morigerar la pérdida de ingresos por parte de los departamentos y municipios esta se acentuó. Huelga decir, que cada peso que se le dejó de girar a departamentos y municipios por concepto de las transferencias del SGP es un peso que se le ha quitado a la educación, a la salud, al agua potable y al saneamiento básico, que son el destino específico de las mismas.
Por lo demás, ello explica el fracaso del SGP en su propósito de cerrar las brechas y de lograr la convergencia interregional. Como lo sostiene el ex codirector del Banco de la República, el investigador Adolfo Meisel, “actualmente estamos en los mismos niveles de desigualdad que había en 1991 -convergencia sigma-. Es decir, cero avances en este campo”. Y no es para menos.
Dado que el Acto legislativo 04 de 2007 quedaba sin efecto al caducar el 1 de enero de 2017, pese al reclamo de los departamentos y municipios, así como del gremio de los educadores (FECODE), para que se procediera a tramitar un proyecto de acto legislativo para barajar y volver a repartir, de manera que se corrigiera semejante desequilibrio entre los recursos que concentra la Nación y aquellos que se transfieren a las regiones, el Gobierno se hizo el de la vista gorda y este asunto quedó entre los pendientes del anterior gobierno.
En efecto, el último paro del magisterio el año pasado se levantó con la promesa de que se presentaría para ello el proyecto de acto legislativo y no se hizo. Este es el motivo principal que tiene de nuevo a los educadores marchando en todo el país, demandando el cumplimiento de dicho compromiso. Y que no nos vengan ahora con el cuento que quien lo firmó fue el Gobierno anterior y no este. La respuesta a las demandas tanto de FECODE como de la Minga indígena del Cauca pasa por la reforma del SGP; el Gobierno se ha comprometido a promoverla a través del Plan Nacional de Desarrollo (PND), que es una Ley, cuando la misma no puede darse sino mediante un Acto legislativo que reforme la Constitución Política.
Bogotá, marzo 23 de 2019
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
www.amylkaracosta.net
Por: Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo* - Hoy celebramos en la Iglesia el tercer domingo de cuaresma, nuevamente les propongo que fijemos la mirada en Jesús, nuestro Maestro y nuestro Señor. Dice la Palabra: “Se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían”. Quienes se acercan a Jesús, parten de un hecho real de violencia impulsado por la ferocidad y estupidez de Pilato, el gobernante de turno, quien pretendiendo imponerse por la fuerza realiza la atrocidad de asesinar un grupo de personas desconociendo la dignidad y la grandeza de cada ser humano. Jesús como buen Maestro, escucha con atención y aprovecha para realizar una pregunta: ¿Ustedes piensan que quienes murieron por una decisión imprudente de un gobernante eran más pecadores que los demás? Inmediatamente, el mismo Señor, como Maestro les da una respuesta: “les digo que no”, a renglón seguido invita a la meditación y a la reflexión: “si no se convierten todos pueden perecer de la misma manera”. Continúa el Maestro con su enseñanza y trae el ejemplo de un desastre natural: la caída de la torre de Siloé, que aplastó a dieciocho personas. A partir de estas dos realidades vividas por el pueblo, Jesús, el Maestro y Señor, aprovecha no para realizar un juicio, sino para invitar a la conversión.
La segunda parte del evangelio es una parábola, en la cual Jesús, el Maestro y Señor, invita a su pueblo a purificar la imagen de Dios. Según deja entrever el texto, los hechos acontecidos, la comunidad los quería juzgar como un castigo divino; pero el Señor, invita a contemplar la historia y los signos de los tiempos bajo la óptica de la misericordia de Dios. El juicio de Dios es la Salvación, somos nosotros mismos quiénes nos condenamos cuando no aceptamos la misericordia de Dios. Recordemos la Palabra: “No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados...” (Lc 6,37).
En dos palabras podemos sintetizar el evangelio de hoy: Conversión y misericordia. El llamado a la conversión nos invita a un examen de conciencia que debe partir del discernimiento y la contemplación de la propia historia. La conversión es un recorrido humano que se realiza, pero siempre bajo la ayuda de la mirada providente de Dios. La conversión es mucho más que simplemente cambiar actos externos, convertirse significa “pensar de otro modo”. Conversión significa renunciarse así mismo, renunciar a mis gustos y caprichos, renunciar a nuestro ego, escuchemos la Palabra: “Jesús decía a toda la gente: “Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga” (Lc 9,23). Para pensar diferente al mundo, para actuar desde Dios, se necesita la virtud de la humildad, sin humildad no hay conversión.
La humildad es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia. Como tal, la palabra proviene etimológicamente del latín humilĭtas, que a su vez proviene de la raíz humus, que quiere decir 'tierra' (Diccionario). La conversión parte de un acto de humildad, porque se trata de reconocernos creaturas de Dios. El examen de conciencia que la Iglesia nos recomienda realizar todos los días al terminar la jornada, es un acto de humildad, porque se trata, de ponernos delante de Dios y examinar nuestros actos de cara al Señor, nuestro creador, y no de cara a nosotros mismos. El examen de conciencia nos permite realizar juicios honestos y transparentes mirando nuestro propio yo como imagen y semejanza de Dios y no como un ser “autónomo” que hace lo que quiere, porque se siente dueño de su existencia. Recordemos que el dueño y señor de nuestra vida es Dios, dice la Palabra: “En Dios vivimos, nos movemos y existimos” (Hech 17,28). De Dios venimos y a Dios tenemos que volver.
Jesús, el Maestro y Señor, en el evangelio de hoy nos está diciendo que todos estamos llamados a la conversión. El texto nos recuerda además que nuestra existencia es una realidad frágil y que estamos próximos a la muerte. La muerte no es una realidad externa a nosotros, es un hecho real y cercano; la muerte la portamos al interior de nosotros mismos y por lo tanto debemos sentirnos convocados a la conversión como un acto de disponibilidad a Dios. Hermanos, somos sumamente frágiles, en cualquier momento, el gobernante de turno amanece lunático y da ordenes feroces y estúpidas, y puede lanzar un bomba atómica y moriremos inesperadamente. El día menos pensado la naturaleza se vuelve violenta y nos reclama lo que le hemos robado y podemos morir en cuestión de un instante. En síntesis, estemos preparados, porque no sabemos el día ni la hora. De morir tenemos, no sabemos dónde ni cuando. La verdad es que la muerte es una realidad sumamente segura. Por eso, lo mejor es estar preparados, caminar siempre orientados hacía Dios, nuestro Padre y Señor.
Cada uno pensemos en nuestra propia muerte, ¿será violenta? ¿será en un hospital?, ¿será entre sabanas blancas y atendidos por familiares y amigos? La verdad es que moriremos pero no sabemos cómo. La esperanza es que la muerte nos alcance en la gracia de Dios. Recordemos la Palabra: “Si no se convierten morirán del mismo modo?, ¿cuál será nuestro modo de morir, en paz con Dios o renegando de Él?, ¿en paz con nuestros hermanos u odiando y envenenados contra nuestro prójimo? ¡Ojalá qué la muerte nos alcance en paz con Dios y con nuestros hermanos!
Mi propuesta es que miremos la muerte desde la acción misericordiosa de Dios. Morir en clave cristiana, es sentir el gozo del encuentro personal con el Señor. Para el cristiano morir es llegar a la plenitud de su ser, es sentir que todo está consumado. La muerte cristiana es el resumen de la existencia en Dios. Para el cristiano, el día de su muerte es el día de Dios en mi vida y ese día se llama conversión. Dios siempre está disponible a perdonarnos hasta el último instante y suspiro de nuestra existencia, escuchemos la Palabra: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,43). La muerte es volver a Dios, así las cosas, convertirnos es estar abiertos a la providencia divina. Por eso, para la persona de fe, la muerte es simplemente un acto de transición. Lo rezamos en la misa de funeral: “Nuestra vida no termina se transforma”. Morir es convertirnos y convertirnos es morir. Quien se convierte muere al pecado y renace a la gracia.
En síntesis podríamos decir que el evangelio de hoy nos muestra dos caminos: la conversión por parte del hombre, la misericordia por parte de Dios. El binomio “conversión – misericordia” tiene el siguiente recorrido: Llamado, regreso, perdón. Para la conversión se necesita la virtud de la humildad y para ejercer la misericordia es necesaria la virtud de la paciencia. Quién es humilde se conoce desde Dios y reconoce sus limitaciones y debilidades. La conversión es una cuestión de responsabilidad frente a nuestros actos, escuchemos la Palabra: “Comerán el fruto de su conducta, y se saciarán de sus planes” (Prov 1, 31). La Palabra de Dios nos invita a convertir la vida en una oportunidad, en un continuo acto de gratitud a Dios por su amor y su misericordia. La conversión nos lleva a la felicidad, nos plenifica, nos acerca a Dios. La conversión nos acerca a los demás, nos hace solidarios, cercanos, amables, misericordiosos.
La conversión es la tarea del hombre y la misericordia es uno de los atributos divinos, “Dios es misericordia”. Ésta será la virtud que profundizaremos el próximo domingo desde las parábolas de la misericordia que nos trae el evangelista Lucas en el capítulo 15.
Finalmente, entendamos una cosa: Dios nos ayuda a la conversión si le abrimos nuestro corazón. Dios no sólo nos pide conversión, Él además, nos ayuda a que la conversión sea posible, escuchemos la sentencia final de la parábola: “cavaré a su alrededor y echaré abono” (13,8). Hagámonos algunas preguntas: ¿Al estilo de Dios, yo, a quién he ayudado a la conversión? ¿Cavamos alrededor de nuestros hijos y los abonamos con la gracia para ayudarles a la conversión? Hay hogares cuyo abono es el pecado, el mal genio, los disgustos, las rabias, los resentimientos, el odio… ¿Mis relaciones las abono con la gracia o con el pecado? Hay instituciones, empresas, ciudades, barrios, veredas…, donde el abono que le damos a nuestras relaciones es: el chisme, el mal humor, las envidias, las confrontaciones, los odios, las zancadillas, ¿así podremos dar frutos de conversión?, con seguridad que no; si no nos convertimos pereceremos a la felicidad a la paz, a la fraternidad.
Una invitación final: estimados candidatos a ser servidores públicos, por favor, no diseñen campañas desacreditando al otro o a los otros…, alumbren con luz propia, no con los defectos y las debilidades de los demás. ¡El mejor gobernante es aquel que es capaz de gobernar sus propias pasiones!
Florencia, 24 de marzo de 2019
* Obispo de Florencia