Opinión
Por Gabriel Ortiz.-tEl sueño de cincuenta años se esfumó y los santandereanos que lo acariciaban desde entonces, se quedaron sin semejante recurso que les había dado la naturaleza.
Por José Gregorio Hernández.- Uno de los motivos principales de la desconfianza entre los colombianos respecto a la administración de justicia consiste en la desesperante lentitud de los procesos. Pasan los días, los meses y los años, y la mayoría de los procesos -inclusive los más sencillos, que deberían llegar a su final sin mayores dificultades- no se mueven; permanecen en el mismo punto. Mientras la vida social transcurre; nacen y mueren muchas personas, incluidos testigos, partes, terceros; cambian los gobiernos; se posesionan nuevos congresistas; terminan los períodos de los magistrados; entran y salen fiscales y procuradores; se modifican y derogan las leyes; se reforma la Constitución y se vuelve a reformar; terminan sus estudios quienes estaban niños cuando esos procesos comenzaron; abren y cierran despachos “de descongestión”; principian y acaban los mundiales de fútbol; se suceden los paros y las vacaciones judiciales; continúan hacinadas las cárceles; se cometen nuevos crímenes; hay nuevas modalidades delictivas; se inician nuevos procesos o se reabren los que cumplen veinte o treinta años; se declara que la acción penal no prescribe porque un magnicidio es crimen de lesa humanidad; la tierra sigue girando…pero miles de procesos penales, civiles, administrativos, laborales -por completo ajenos a todos esos cambios- siguen durmiendo un sueño injusto. Los expedientes están allí, apolillados y mugrientos, esperando algo -nadie sabe qué-, o se han perdido y hay necesidad de reconstruirlos.
Por Amylkar Acosta.- Si nos atenemos a la tradición de las cabañuelas, que supuestamente sirven para pronosticar el estado del tiempo durante el año calendario con base en el comportamiento de los primeros días de enero, aplicadas esta vez al mercado petrolero, este será un año en el que los precios del crudo se mantendrán igual de deprimidos a como comenzaron este año 2016. En efecto, en los primeros días transcurridos los precios del petróleo siguen sin encontrar su piso y siguen en picada, situándose por debajo de la barrera sicológica de los US $35 el barril, por primera vez desde 2004. Tanto el precio del crudo de la referencia WTI, como el de la referencia Brent, que ahora se igualó al WTI, han acumulado una caída superior al 10% en lo corrido del año y el 65% desde que empezó la descolgada a mediados de 2014.
Por Luis Fernando García Forero.-El acuerdo de Paz de Colombia es un proceso sin precedentes. Por ello, encarna uno de los desafíos más intensos de nuestra historia como nación. Un reto a las ideas, a la innovación, a la creatividad y a la observación de nuestra realidad.
Ver y sentir a Colombia sin el Conflicto Armado es advertir un mapa de nuevos desafíos. Y creo no equivocarme al expresar que uno de los más monumentales, es derrotar la falta de equidad. Procurar esa condición que nos hace iguales ante la ley y merecedores de lo que es nuestro, no debe nunca dejar de ser un objetivo innato.
Porque hablar de equidad es hablar de Derechos Humanos, desde los fundamentales hasta las novísimas formas de resguardo de garantías, como el derecho a la recreación y el trato respetuoso de las manifestaciones artísticas populares.
Equidad es una virtud de la Justicia. Porque no somos justos ni legales cuando existe tanta desigualdad a lo que ya es fundamental o cotidiano. Y en nuestro amado país se siente necesario alcanzarla para poder consolidar la paz, que haya todo un cambio de actitud, incluso de paradigma.
Porque la equidad es asunto de todos. No es sólo el Estado que debe garantizar esos derechos, sino el ciudadano, el empresario, el maestro, el conductor, entre miles de personas. A la hora de vulnerar, el maltrato al consumidor, la discriminación al vecino, la lección mal dada, las tarifas que aumentan sin mesura, son expresiones de inequidad.
El éxito de esta tarea, que es de titanes, de edificar la Paz en Colombia, requiere de un acuerdo entre todos. Aprender la Paz es un proceso que parte de observar a nuestros semejantes, a sus requerimientos, sus necesidades, sus sueños, sus miserias.
No hay una verdadera democracia con desigualdades tan tangibles. Porque la inequidad es producto no sólo de vulnerar los derechos, sino de una actitud hacia la gente, hacia su participación, sus propuestas, su vida, su destino.
Lo que Colombia no tiene de equidad afectará su futuro. Porque jamás una nación caminará a un progreso sostenido sino existe la formación de todos, la meritocracia y el buen ejercicio de la ley, aparte de un gobierno que proteja lo que Domicio Ulpiano determinó como uno de los principios del derecho, la justicia como la continua y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde.
Sin equidad, asi de corto y sencillo, no alcanzaremos una paz duradera y verdadera.
Ahora sí amables y respetados lectores Feliz 2016. Colombia merece la paz. Feliz Domingo. Bomba Cámara...
José Lelix Lafaurie.-La empresa Friogán es dueña de cinco frigoríficos con participación del Fondo Nacional del Ganado (FNG) administrado por FEDEGÁN hasta el 31 de diciembre de 2015, y también es parte de una política pública promovida por el Ministerio de Agricultura para modernizar el sacrificio, formalizar la cadena cárnica -un negocio de más de 14 billones- y cumplir con estándares internacionales derivados de los TLC, para lo cual el Gobierno expidió el Decreto 1500 de 2007, con plazos hasta 2010, que no resistieron la presión de la informalidad -74%- y fueron prorrogados. Para cumplir el 1500, Friogán se endeudó con respaldo del FNG y se orientó con éxito al mercado venezolano, hasta la ruptura de relaciones, el aplazamiento del decreto y el inicio de las dificultades. Sin embargo, ninguna decisión de inversión o de aval a Friogán fue tomada por FEDEGÁN, como se afirma mentirosamente, sino por la Junta Directiva del FNG, creada por Ley con presidencia exclusiva y capacidad de veto del Minagricultura. Con el apoyo del ministro Iragorri, en 2015 se aprobó la admisión de Friogán y el FNG al régimen de insolvencia de la Ley 1116 de 2006. La inclusión del Fondo, sin embargo, no se dio por riesgo de quiebra -otra mentira-, sino para proteger los recursos parafiscales de la repetición de los acreedores contra el FNG. Las mentiras hablan de malos manejos de FEDEGÁN, desconociendo que la Federación es administrador de las decisiones de la Junta presidida por el Ministro y que, además, tal gestión ha obtenido excelentes calificaciones de la Contraloría durante la última década. Sin indagar siquiera, el prestigioso “Julito” afirmó en su programa que FEDEGÁN “hace lo que se le da la gana”. ¿Qué hay detrás? Una campaña de desprestigio para quitarle a FEDEGÁN el contrato de administración del FNG después de 22 años de resultados, emprendida por el exministro con la bendición del Gobierno.22 de diciembre. El ministro afirma públicamente que FEDEGÁN es el gremio ganadero más representativo, pero que el contrato no se renueva, sino que habrá uno nuevo.
Por Amylkar Acosta.- Uno de los temas más sensibles y espinosos en las negociaciones de acuerdos y tratados comerciales entre los países en desarrollo y los países industrializados ha sido el de los subsidios y subvenciones a la producción y a las exportaciones de productos agrícolas y pecuarios, fundamentales para la seguridad alimentaria, por parte de estos últimos. Estos han venido causando distorsiones en la formación de los precios de los mismos en los mercados internacionales, dando lugar a prácticas tan nocivas como el dumping y la competencia desleal, que hacen de los mercados internacionales un cancha desnivelada en donde a los productores del campo de los países en desarrollo les toca competir en condiciones muy desventajosas.
Por Jorge Enrique Robledo.-En la vida republicana de Venezuela, jamás una Asamblea Nacional tuvo mayores desafíos que ésta que recientemSegún reciente entrevista con María Isabel Rueda, la Alcaldía de Enrique Peñalosa puede ser peor de lo que advertimos quienes no votamos por él. Porque a la sencilla pregunta de si iba a hacer el metro, respondió con tantas exageraciones sobre los transmilenios, que fueron necesarias otras tres preguntas para sacarle un “lo haremos, lo prometimos en la campaña. Pero…”. Y en el pero advirtió que cambiará el trazado existente, partirá la obra en dos fases –¿que no dijera que él hará las dos significa un conejo del 50 por ciento?– y será “todo elevado”, “aunque puede que haya un pequeño tramo subterráneo” entre Bosa-Kennedy y la Caracas con la Calle 26. La segunda fase sería de la 26 a la 100, por la Caracas, también elevada y con “muy pocas estaciones”, para que “la persona se baje al primer piso, y siga en Transmilenio”. Hacia el norte, una caricatura de metro al servicio del negocio de las latas de sardinas de Transmilenio.
Por Luis Fernando García Forero.-El año próximo es de particular significado para nuestra Colombia. De cara al futuro, el país avanza, con paso sostenido, a infinitas posibilidades de cambio, productividad e integración. Basta con hojear los informes de Banco Mundial, de la OCDE y demás organizaciones para observarlo; Colombia es reseñada constantemente en los medios y las redes. Pero hay una tarea pendiente: El Proceso de Paz y sus etapas.
Por Juan Manuel Galán.-La legitimidad de los acuerdos de paz, no la puede imponer un Presidente de la República. Ella está dada por la partición colectiva en la aceptación de esos acuerdos y por la claridad en las reglas de participación. El plebiscito aprobado en el Congreso es el resultado de un amplio debate dentro del Parlamento y de una audiencia pública en la que muchos colombianos pudieron incluir cambios a la versión original del proyecto. Así, en el nuevo texto, se elimina la obligación de votar y las sanciones por incumplir este mandato, o la jornada extendida y sus disposiciones relacionadas.
Por José Felix Lafaurie.-Soy de esos tiempos de la absoluta ingenuidad infantil, cuando se escribían cartas al Niño Dios, aunque me temo que los play station de hoy y las tabletas electrónicas ya no se piden por ese conducto. Pero el espíritu de Navidad está lleno de ese ejercicio infantil de pedir y esperar recibir, aunque pidamos con el deseo y no siempre nuestros deseos puedan ser atendidos. No en vano, uno de esos bailables de fin de año nos recuerda con crudeza que, en Navidad “unos van alegres y otros van llorando”; un doble sentimiento que me rodea cuando imagino escribir una carta al Niño Dios para Colombia.