Opinión
Por Robinson Castillo.- Hay muchas personas, que hablan mal de las empresas para las cuales trabajan, conspiran contra ella. Los verdaderos enemigos de las instituciones, se encuentran casi siempre, al interior de las entidades.
Es una estrategia caníbal. No soportan el crecimiento de la misma entidad que les da de comer, en realidad no les importa, lo que sí les importa es tragarse y llevarse por delante lo que no les conviene, así sea bueno para la Corporación.
Este tipo de comportamientos, destruyen por dentro la organización. Sustituyen el interés general por el propio. Es una especie de secuestro de la misma institución y después tienen el descaro de reclamar por la mala imagen de la misma. Son enemigos internos, de lejos.
Ejercen un falso patriotismo institucional. Ostentan poder y a la vez son oposición. Se atraviesan a las buenas prácticas empresariales. Es un fenómeno muy recurrente en no pocas entidades. En casi todas, abundan estos personajes.
Son mediocres profesionales. Desde zonas de influencia, no hacen cosa distinta de profesar y justificar ideas contrarias que atentan contra su propia casa laboral. Tienen exceso de intriga y les falta valentía.
Otro rasgo que los caracteriza es la arrogancia. Posan como intocables, meten miedo. Todo lo hacen con cálculo, no obstante, en el fondo son torpes. Ninguna empresa, entidad o incluso grupo de trabajo pequeño, se escapa.
Y no entienden algo elemental en toda Corporación de trayectoria. El verdadero enemigo se encuentra afuera. Aunque estos contradictores internos, contribuyen en gran medida, para los ataques externos. Mutan a un caballo de troya.
Pero no todo es pésimo. Las actitudes de hostilidad interna, en la mayoría de ocasiones resultan ser frágiles, efímeras, parcializadas. Son triunfos coyunturales. En algún momento, son expuestos al público y terminan al margen. Aunque estos procesos no son tan rápidos.
Bogotá, D. E, 1 de diciembre de 2021
*Comunicador Social-Periodista.
Por Gabriel Ortiz*.- Todos los países, todos los presidentes, primeros ministros y gobernantes, se rodean de expertos en las diferentes materias, para que los asesoren, con dignidad, confianza, rectitud y fidelidad.
Especial cuidado dan a las relaciones exteriores, razón por la cual se asesoran de personas eruditas y letradas en estas materias, a las que denominan “cancilleres”. Cuando deben atender asuntos foráneos, consultan primero con ellos y con otros consejeros u organismos que las constituciones permitan.
Los gabinetes, los organismos, ciudadanos y comunidades, deben abstenerse de cualquier intromisión, porque hay una línea que se impone, dada la delicadeza que requiere el manejo a la política exterior de una nación. Solo el mandatario y su canciller -previa autorización- tienen facultades para pronunciarse sobre estos sensibles aspectos. La totalidad de los funcionarios gubernamentales, asesores y demás organismos tienen la obligación de guardar silencio.
Opiniones puede haberlas, de parte de los ciudadanos, mas no de quienes están dentro del gobierno.
Nadie ha podido entender la intromisión del Ministro de Defensa en las relaciones de Colombia con Irán, país con el que mantenemos buenas relaciones desde hace décadas. Otra cosa es hablar de Hezbolá, como grupo terrorista.
Nuestras relaciones con Israel han sido valiosas, productivas y edificantes, pero de ahí a inmiscuirnos en sus problemas, es una zalamería innecesaria.
Casa de Nariño determinó que el Presidente no puede viajar, ni estar en una misma ciudad, con su canciller. Por ello rellenó el avión presidencial con cuanto espécimen se encontró, dejando a la Canciller fuera de la comitiva. Ella en uso de sus funciones se fue al Japón en misión oficial, mientras Duque se recreaba por Europa y el Oriente, a donde le cayó el ministro Molano.
Como nadie de este gobierno, puede quedarse callado cuando ve un micrófono o una cámara, se obnubiló y sacó toda su artillería contra Irán, para congraciarse con Duque e Israel. Enarboló así, la bandera del canciller de la guerra.
Aunque la ropa sucia se lava en casa, cualquier país hubiera afilado la pluma presidencial para sentenciar que no son lícitas las intromisiones en las funciones del Presidente. Un “paso en falso” se debe pagar con un “paso afuera”.
Duque no puede quedarse sin funciones, no puede convertirse en un simple viajero recolectando dinero, tecnología y apoyo que dice traer para nuestra recuperación, tras la funesta pandemia.
¿Qué actitud debe adoptar la Canciller Marta Lucía, a quien Molano dejó sin funciones?
Muchos especulan que habrá una especie de “crisis ministerial”, para poder salir de Molano, sin que pueda él -que nació en el Hospital Militar y estudió en colegio castrense- enfadarse con este gobierno.
El sol a las espaldas suele golpear más duro, cuando las cosas se le salen de las manos al hombre que tiene el timón.
BLANCO: El abogado y periodista Alberto Abello pide declarar nula candidatura de David Barguil. “Fue a dedo”.
NEGRO: Por culpa de Vanti, cortan gas a centenares de usuarios. Les falló el sistema de cobro. Qué irresponsabilidad.
Bogotá, D. C, 11 de noviembre de 2021
*Periodista, Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Simón Gaviria*.-De vez en cuando, más grande es más fácil o por lo menos, ese es el caso de la protección de la Amazonia. Tiene más sentido la conservación integral que el esfuerzo aislado de cada país. Desde la óptica de consecución de recursos, pocas causas son tan estratégicas globalmente como la defensa de la Amazonia. Eventos como la COP 26 son idóneos para retar al mundo con grandes iniciativas. Aunque esfuerzos menores de donantes son siempre bienvenidos, como países Amazónicos debimos plantear algo en grande en recursos y acciones. Otros si lo hicieron, cientos de millones de dólares se fueron a multilaterales para que después no los presten.
La Amazonia y playas de Ipanema definen a Brasil, en Perú es parte de su identidad y riqueza culinaria, pero en Colombia le damos la espalda a nuestra selva. Su lejanía logística y poca población, junto a su bajo aporte a la economía la han convertido en cenicienta. Algunas zonas Amazónicas son tierra de nadie en donde prospera la ilegalidad, el turismo es prácticamente nulo y no son prioridad de inversión.
De los 7.4 millones km de la Amazonia, 6,2% están en Colombia. La habitan 50 millones de personas, incluyendo 2.5 millones de indígenas hablando más de 300 idiomas. El Amazonas alberga 10% de la biodiversidad global, 20% del agua dulce y 60% de los bosques tropicales del mundo. Lamentablemente, según Science Panel of the Amazon, durante 50 años se perdieron 17% de los bosques nativos.
El respiro que la pandemia, al cesar actividad humana, le dio a otras ecosistemas, no aplicó para la Amazonia, durante ésta se arrasaron más de 2,3 millones de hectáreas de bosque natural, el equivalente de una cancha de fútbol cada minuto. A pesar de un nuevo enfoque legal de protección, en el 2020, por segundo año consecutivo, Colombia lidera el número de asesinatos de defensores ambientales en el mundo.
¿Y América Latina?
Los retos sociales ya eran grandes antes de la pandemia, el 59% de la población del departamento del Amazonas vivía con inseguridad alimentaria. A esto se suma la intensificación de las lluvias durante 2021 que eliminó cosechas ya estructuralmente débiles. El contexto social explica, en parte, la minería ilegal de los ríos Amazonas y Cotuhe, núcleos de deforestación del Parque Nacional Amacayacu, así como alta deforestación en la zona de frontera con Brasil y Perú. La visión de responsabilidad social y ambiental es la requerida.
Colombia lideró el Tratado de Leticia en el 2019, en sus principios es un documento idóneo. Un hito institucional que crea la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. Es hora de materializar en proyectos de inversión los propósitos de la iniciativa. Aunque hacen falta más esfuerzos como la del Instituto Igarape construyendo datos sobre la Amazonia, estamos tarde frente la estructuración de iniciativas, hay definir que se va a invertir los recursos y hacerlo.
Plata hay, el BID lanzó un fondo principalmente de deuda por US$645 millones para la Amazonia. Habría más fondos si nos enfocamos en nuevas áreas como bonos globales de carbono. La clave es entender que cohabitar con la riqueza natural no es suficiente, se requiere ofrecer resultados. Salvar al Amazonas no se puede quedar en construcción de burocracia ni consultores internaciones, Colombia debe entender que también es Amazónica.
Bogotá, D. C, 11 de noviembre de 2021
*Simón Gaviria, actual fellow del instituto Marron en NYU. Ex-director nacional de planeación y presidente de la cámara.También padre de Sofía, Filipa, y Victoria.
Por Robinson Castillo*.- No existe tal exactitud. No obstante; muchas de las leyes aprobadas, ponen fin a muchas angustias de la gente. Por el Congreso de la República pasa el país. Es el retrato de la sociedad. La representatividad es amplia. Esto permite una primera y gran conclusión: No hay perfección.
La perfección en los distintos escenarios de una nación, no es posible. Todas las instituciones tienen virtudes, aciertos y fragilidades. Unas más que otras, menor o mayor proporción. Esto no es un análisis conformista, es la realidad.
A los parlamentos se les reclama con frecuencia inusitada, mayor tiempo frente a una curul. La acumulación de horas no debe ser la medida exacta de un trabajo legislativo, es el resultado en leyes lo que realmente tiene un efecto sobre la sociedad.
Ley de borrón y cuenta nueva, de autoría de dos congresistas, es una prueba irrefutable de ello. ¿Cuántos días en comisiones y plenarias duró el trámite de este proyecto? Tal vez, este dato no será relevante para más de 10 millones de colombianos que saldrán ¡Por fin! De las centrales de riesgo.
Lo que de verdad importa es el beneficio a la gente de una ley. No obstante, el enfoque, a mi modo de ver equivocado, es la presencia de los congresistas en el recinto del Capitolio. Es la calidad y no la cantidad.
Hay otra ley cuyos beneficiarios se cuentan por millones. Se trata de la Ley del Soat, más de 15 años sin que se lograra avanzar en una reforma. Y este tipo de noticias tiene sin duda su exposición amplia, pero no tanto como los errores individuales.
A veces no hay críticas, sino gritos. Adjetivos fluyen sin fin. Es otra especie de deporte nacional, pero la Institución está obligada a resistir, explicar y seguir. Es la manera inequívoca de una expresión democrática.
Se neutralizan los procesos de escucha. Uno advierte que se agita a la opinión pública, sin entregarle los suficientes argumentos, lo que desemboca en absoluta negatividad hacia las corporaciones.
Los parlamentos han cargado a cuestas esta historia mediática: Sus aciertos gozan de una actualidad breve, fugaz y efímera. Los cuestionamientos por el contrario, tienen varias entregas. En los países sin democracia, extrañan a los congresistas.
Bogotá, D. C, 11 de noviembre de 2021
*Comunicador Social-Periodista.
Por José G. Hernández*.- Dice el artículo 9 de la Constitución Política que las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del Derecho Internacional aceptados por Colombia.
El manejo de las relaciones exteriores de Colombia no es cosa de juego, como parece que lo están tomando en el actual Gobierno.
No solamente se ha intervenido más allá de lo debido en los debates políticos internos de Venezuela, dando trato oficial de jefe de Estado a quien no lo es, sino que se tomó partido a favor del golpe de Estado en Bolivia, y hubo intromisión de funcionarios colombianos en el proceso electoral de los Estados Unidos, apoyando abiertamente al candidato que resultó perdedor, lo que en su momento provocó la protesta pública del Embajador norteamericano.
Lo más reciente es la imprudencia -por decir lo menos- del ministro de Defensa Diego Molano, en declaraciones oficiales durante la visita del presidente Duque al jefe de Estado israelí, Isaac Herzog, en que incluyó a Irán y al movimiento Hezbolá como “enemigos de Colombia”. Según sus palabras, “aquí tenemos un enemigo común y es el caso de Irán y Hezbolá, que opera en contra de Israel, pero también apoya el régimen de Venezuela y por lo tanto es un esfuerzo importante en intercambio de información e inteligencia el que desarrollamos con las fuerzas militares y el Ministerio de Defensa en Israel”.
Se refería a colaboración militar y de inteligencia contra esos que denominó “enemigos comunes”, pero se salió de su ámbito de competencia, entrando abiertamente en un campo que no le corresponde: la relación del Estado colombiano con y contra otros Estados. Un evidente ingreso del ministro, no únicamente en el campo diplomático, que toca a la canciller de la República, sino en los terrenos reservados por la Constitución, de manera exclusiva, al propio presidente de la República.
Vale la pena recordar que, en el Estado de Derecho, las facultades de los funcionarios están delimitadas; que, de conformidad con el artículo 121, “ninguna autoridad del Estado podrá ejercer funciones distintas de las que le atribuyen la Constitución y la ley”; que, según el artículo 208 de la Constitución, los ministros y los directores de departamentos administrativos son los jefes de la administración, pero “en su respectiva dependencia” y les corresponde formular las políticas “atinentes a su despacho”, dirigir la actividad administrativa (no la diplomática) y ejecutar la ley.
El numeral 2 del artículo 189 de la Carta, corresponde al Presidente, en su condición de jefe del Estado, dirigir las relaciones internacionales de Colombia, y, al tenor del numeral 6, le compete proveer a la seguridad exterior de la República y hasta declarar la guerra, pero con permiso del Senado, o hacerla sin tal autorización para repeler una agresión extranjera; y convenir y ratificar los tratados de paz, dando cuenta inmediata al Congreso.
El jefe del Estado no debe permitir extralimitaciones funcionales como la anotada. Con semejantes imprudencias, no solo se invade la órbita presidencial, sino que, irresponsablemente, se pone a Colombia en grave peligro de conflicto internacional.
Bogotá, D. C, 11 de noviembre de 2021
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Guillermo García Realpe*.- Nos sorprendió gratamente la sala plena del Consejo de Estado al elegir una terna de lujo de donde saldrá el magistrado que reemplazará al togado Alberto Rojas Ríos, en la Corte Constitucional, quien cumple su período en febrero próximo.
Después de mucho análisis, el Consejo de Estado consensuo en tres brillantes hojas de vidas de ilustres colombianos que gozan de todas las capacidades, el reconocimiento y trayectoria jurídica para llegar a la máxima instancia de la rama. Es una terna liberal y progresista que estará a la altura de las grandes decisiones al interior de la Corte.
Entre los ternados se encuentran Natalia Ángel, Luis Manuel Lasso y Héctor Riveros, y será el Senado de la República quien elija al nuevo magistrado que hará parte de la Corte Constitucional por los próximos ocho años a partir del 2022.
Sin lugar a dudas, la decisión del Alto Tribunal, es una buena noticia, porque trasmite entusiasmo, es prenda de garantía y le envía un claro mensaje al gobierno nacional que a toda costa quería imponer un candidato de sus afectos para tener el control de la Corte.
Los ternados son personas con el suficiente mérito académico y profesional para estar ahí, además producen tranquilidad, son garantía de seriedad, compromiso, entrega, profundo conocimiento, y sobre todo independencia. Los tres, son prenda de garantía para la defensa del Estado Social de derecho, el equilibrio de poderes y la sana democracia. Así que fue una decisión loable la del Consejo de Estado.
Entendiendo que ha sido una acertada terna, también debemos tener claro que en cualquiera de las circunstancias en las cuales se configura el devenir político del país, pudiera generarse una intervención del ejecutivo dentro de las decisiones del Senado para elegir al nuevo magistrado o magistrada. Pudiera darse que, el gobierno en busca de su conformismo y en el afán de seguir controlando los altos mecanismos de participación y control democrático del Estado pueda generar en el Congreso una de las tantas “jugaditas” que le ha permitido mantener el control de todas las ramas del poder público.
En ese mismo orden de ideas, a pesar de ser una buena noticia y una decisión que nos alegra a quienes participamos de la democracia, también debemos entender que en cualquier momento esa elección es frágil y pudiera perderse sí en el Senado para la elección de la misma no se establece el quorum necesario y tuvieran de nuevo que ternarse otros nombres para ocupar esa dignidad.
También hay que tener en claro que, la Corte Constitucional en lo que resta de este año y para 2022 tendrá que definir claramente cuales son los lineamientos de la Jurisdicción Especial de Paz en cuanto a lo que tiene que ver con el reconocimiento de las víctimas dentro de estos procesos de reparación integral, pero también es cierto el papel que tiene que jugar la Corte a la hora de reconocer la personería jurídica de partidos nuevos que están en el ambiente político, como es el Movimiento de Salvación Nacional que ha resurgido y reconocer también al Nuevo Liberalismo y fuera de eso tener que resolver de fondo los entuertos que día tras día se presentan en el camino de la candidatura de Gustavo Petro y la decisión que se pretende demostrar de sus adversarios entre la Colombia Humana y el Pacto Histórico.
Son tres elementos que, atraviesan definitivamente el panorama político para el 2022 y que necesariamente redundan en el fortalecimiento o en el debilitamiento de las instituciones democráticas en el país, por lo tanto, la Corte Constitucional tiene grandes retos, que son definir los lineamientos sobre la base del reconocimiento de los partidos y de las víctimas en el país.
De todas formas, insisto que, es una terna de lujo, todos brillantes profesionales, bien formados en la ciencia jurídica y con ética profesional que es lo que necesita la justicia en Colombia.
Con esta terna ganamos todos, está a salvo el Estado Social de Derecho y los derechos fundamentales de los colombianos. Éxitos a los tres.
Bogotá, D. C, 9 de noviembre de 2021
*Senador del Partido Liberal
@GGarciaRealpe
Por Juan Manuel Galán*.- Las deportaciones de ciudadanos venezolanos se están volviendo comunes en toda la región y Colombia no es la excepción. Por lo general, los argumentos que más se usan están asociados a que son una amenaza a la seguridad. Es como si los venezolanos fueran la causa de todos los males. Algo que está extendiendo, preocupantemente, un sentimiento xenófobo en nuestros países.
Ahora bien, algo que no podemos perder de vista es que, para el caso colombiano, los problemas de seguridad ciudadana no son nuevos y no empezaron con la migración venezolana. Vienen de profundas fallas institucionales, la falta de oportunidades para trabajar dignamente, un desinterés histórico de los gobernantes en la seguridad de las personas y un enfoque policivo que no entiende que la seguridad es de carácter multidimensional y que no se trata sólo de tener más policías. Por eso, frente a las deportaciones, debemos tener unos puntos muy presentes.
Primero, cuando las deportaciones se dan por causas objetivas y que, de manera grave, van en contra de nuestra legislación migratoria y de la sociedad, pueden ser procedentes si hay las comprobaciones necesarias y se cumple el debido proceso. Es decir, si se trata de delitos como conformación de bandas delincuenciales que se dediquen a la extorsión, el tráfico de estupefacientes, el atraco o porte de armas de fuego, o si se trata de casos en los que los migrantes tienen antecedentes legales graves en Venezuela y no cumplen con los requisitos del Decreto 216 de 2021 que estableció el Estatuto Temporal de Protección Para Migrantes Venezolanos, la deportación es un mecanismo válido.
En segundo lugar, no se puede permitir es que una sola acusación se convierta en una causal que derive en una deportación automática. Los derechos de los migrantes deben respetarse y Colombia debe ser garante de un trato justo. Las autoridades, principalmente Migración Colombia, no pueden caer en el juego injusto de deportaciones “express” sin que se agoten los procesos y sin elementos de juicio verídicos que justifiquen tal medida. Si las deportaciones son sin sustento, Colombia estaría violando los derechos de los migrantes y poniendo en riesgo hasta sus vidas.
Por último, hay algo clave y es que los alcaldes no pueden seguir achacándole toda la responsabilidad de la falta de seguridad ciudadana a los venezolanos. Los discursos xenófobos no pueden hacer parte de la política de seguridad ciudadana. Hoy vemos como la inseguridad se ha venido entrecruzando con estos discursos y para ocultar las graves fallas en materia de políticas, parece ser que es una buena estrategia, para algunos, buscar un chivo expiatorio y esos, para muchos gobernantes, son los venezolanos.
Bogotá, D. C, 9 de noviembre de 2021
*Precandidato presidencial. Exsenador de la República. Politólogo del Instituto de Estudios Políticos de París, Magíster en Política Internacional de la escuela de Altos Estudios Internacionales de Francia. Magíster en Relaciones Internacionales y Seguridad en la Universidad de Georgetown.
Por Amylkar D. Acosta M*.- Se viene incubando una crisis energética de grandes proporciones a nivel global, la cual tiene como trasfondo la emergencia climática. Esta se originó en el exacerbamiento y las mayores concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, siendo el principal de ellos el dióxido de carbono (CO2), aumentando la probabilidad de que se desaten fenómenos metereologicos extremos de inviernos más fríos y veranos más calurosos.
Como es bien sabido, la principal fuente emisora de GEI son las energías de origen fósil provenientes especialmente del carbón, el petróleo y el gas natural, las cuales participan con el 80% de la matriz energética global. Se destaca la generación de electricidad con el 21.3% de las emisiones como el mayor responsable de las mismas.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), las emisiones de GEI provenientes de las centrales de generación de energía eléctrica fogueadas con carbón representan el 41% de la totalidad de las emisiones del sector eléctrico. Por ello, plantea el investigador del reputado Instituto Climate Analytics de Alemania que dichas plantas generadoras “deben desaparecer de aquí a un par de décadas”. Según él, ello significaría cerrar dos centrales de generación a carbón cada tres semanas en la Unión Europea o una por semana en China.
Hoy por hoy, China con el 53% tiene la mayor participación en el mundo de generación eléctrica a partir del carbón y paradójicamente es, a la vez, el mayor fabricante del mundo de paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos, así como el mayor mercado para los mismos. No es de extrañar, entonces, que China sea el principal consumidor de carbón térmico del mundo.
Y, aunque el 90% de su aprovisionamiento de este mineral es local, debido a una serie de medidas del gobierno que preside Xi Jinping su extracción ha mermado y los inventarios resultan insuficientes para satisfacer la demanda. En efecto, China está ante una gran encrucijada: una gran demanda de energía, al tiempo que las restricciones medioambientales impuestas, afectando la producción de carbón y al consumo del mismo, para cumplir con la meta de descarbonización, alineada con el Acuerdo de París, son señales contradictorias que entran en un conflicto no resuelto.
Según analistas de Morgan Stanley, “el bajo inventario de los productores independientes de energía ha impulsado rápidamente la demanda de almacenamiento de carbón, lo que ha provocado picos de precios del carbón en un período estacionalmente débil”. Cabe destacar que en seis de los más importantes grupos generadores de electricidad chinos sus inventarios han bajado un 31.5% respecto al 2020, que fue un año atípico por la pandemia y se encuentran en niveles que no se habían registrado desde 2017. Es tal el desespero que, según el Consejo de Electricidad de China, las empresas están dispuestas a comprar el carbón que requieren con urgencia a “cualquier precio, para garantizar la calefacción y la generación de energía en invierno”. En efecto, la presión de la demanda ha empujado los precios del carbón térmico a alzas que superan el 300%, cotizándose hasta los US $166 la tonelada.
Y ello ocurre en momentos en los que la economía china salía del letargo provocado por la pandemia y el ritmo de su crecimiento en el primer semestre de este año registró el 12.7%. La incapacidad de satisfacer la demanda de energía amenaza con dar al traste con la reactivación de su economía, expuestas como están a cortes de suministro y racionamiento del servicio de energía su aparato productivo.
Y no hay que olvidar que China, pese a los recientes avatares y desencuentros con la administración Trump y su nacionalismo ultramontano, sigue siendo la fábrica del mundo. De modo que el impacto de esta perlesía de la actividad fabril está repercutiendo en el resto del mundo, empezando por la Unión Europea, que es donde primero se ha sentido la disparada de los precios internacionales del acero, superior al 75% y el aluminio, así como la cerámica, el vidrio y el cemento.
Con la relocalización de muchas de sus empresas en China, la economía de la Unión Europea depende en gran medida de la economía del gigante asiático, al punto de convertirse en la locomotora que jalona su crecimiento. Muchas partes, componentes, circuitos integrados, microchips de los cuales se surten empresas europeas y estadounidenses son producidos en China, de modo que la parálisis a la que están expuestas sus factorías afectan la cadena de suministros, especialmente en tratándose de las empresas tecnológicas, repercutiendo además en sus costos y precios de mercado. Al fin y al cabo, China sigue siendo la gran fábrica del mundo.
Es patético el caso de la industria automotriz europea. Marcas tan emblemáticas para sus países como el Volvo sueco o el BMW alemán son fabricados exclusivamente en China. Sólo el 3% de los autos que circulan en Europa se fabrican en el viejo continente y actualmente importan desde China 50.000 vehículos al año. Huelga decir que China es el principal mercado para muchos fabricantes europeos.
Cota, noviembre 8 de 2021
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
www.amylkaracosta.net
Por Gabriel Ortiz*.- Nadie sabe quién dice la verdad en Colombia. Todo se falsea. El engaño es normal. La falacia sostiene al gobierno, a los partidos, a los funcionarios, a la gente.
¡Qué desilusión, que fiasco!
Si aquí las cosas fueran claras, exactas y veraces los dirigentes serían unos líderes rodeados, por un pueblo que seguiría sus lineamientos. Nuestras escuelas educarían una juventud respetuosa y edificante, que asimilaría la ética y la verdad.
Pero nos hemos acostumbrado a engañar, para alcanzar falsos éxitos, prebendas y el enriquecimiento fácil.
El embuste emerge de todas partes y mina la corrección que demanda un país con principios y fuerza para alcanzar los anhelos y el progreso, que irriguen paz, sabiduría, tranquilidad y felicidad.
Estamos en manos de dirigentes que alcanzan posiciones utilizando las más bajas y corruptas armas, para estafar a un pueblo que cada vez más, pierde la credibilidad en sus caudillos y dirigentes.
Tenemos, por ejemplo, un Presidente al que adornan cada hora con declaraciones y pronunciamientos, sin ton ni son, a tal punto que lo convierten en un feriante al que nadie presta atención. Ningún mandatario nuestro, había dependido tanto de los titulares, extras y últimas horas en los medios. Pensaban más en gobernar, que en escuchar “áulicos consejos” de pregoneros sin criterio alguno.
Así aparecen y se fortalecen esos “ciberataques”, que se inventó el Mindefensa Molano con una costosa agencia -de la que se dice fue socio- para justificar sus deficiencias. La FLIP lo denunció y Molano, sin fortuna, creyó haber justificado la censura de prensa.
Por todo esto, se pone en duda el supuesto éxito de Duque en el Cop26, cuando lo pusieron a decir que estabamos en la onda que busca evitar el calentamiento del planeta. Recordemos, por ejemplo, cómo desde hace 14 meses se busca evitar la aprobación del acuerdo de Escazú, que ahora por estar en época del Cop26, será enviado nuevamente al Congreso, pero sin mensaje de urgencia. Y qué decir de la vista gorda a la deforestación del bosque amazónico, para beneficiar a los ganaderos con sus ”fábrica de metano”; y la tolerancia la minería ilegal.
Indudablemente habrá en los propósitos de Duque, gran parte de lo que ha anunciado en el Cop26, en donde -por fin- pudo darle la mano a Biden, que se mostró muy generoso con Colombia. Ya salimos de ese “taco”.
Son muchos retos que debemos afrontar para salvarnos, porque como lo advirtió Greta Thunberg la niña sueca que se enfrenta a los líderes mundiales: “no tenemos otro planeta”.
Esperemos que todo lo que requerimos en Colombia, se traduzca en realidad y deje de ocupar solo los medios de comunicación, porque de pronto, se nos convierte en un espejismo para captar votos, o tapar la corrupción.
BLANCO: La agradable velada que está presentando Daniel Samper Ospina en el teatro del Centro Comercial Santafé: “Con P de Polombia”. Hay que ver este divertido humor periodístico.
NEGRO: Con “boli-ranas” y mullidos tapetes, solucionará Bogotá, el caos en movilidad.
Bogotá, D. C, 8 de noviembre de 2021
*Periodista, Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Robinson Castillo*.- El medio es el mensaje, fue la frase que acuñó en los años 60 el filósofo canadiense y teórico de la comunicación Marshal McLuhan, para significar que el medio a través del cual recibimos una información, afectaba más que la información misma.
Pero este concepto ha ido cambiando con los años. En el caso colombiano podemos ilustrar varios casos. A pesar de la importancia de muchos medios, algunos periodistas son más influyentes. Se convirtieron en marca, referentes. Generan más opinión y conversación en redes, que los mismos medios que representan. Se transformaron en el mensaje.
Lo que digan, incide de manera crucial en la aldea global (otra de las frases de McLuhan). La influencia de varios de estos periodistas es protagónica y causa efectos. Muchas veces, son la noticia.
Daniel Coronell, Julio Sánchez Cristo, Gustavo Gómez, Félix de Bedout, Vicky Dávila, Darcy Quinn, Luis Carlos Vélez y Camila Zuluaga, son apenas algunos de los casos más representativos del ámbito de los periodistas que son noticia. Modifican la teoría de McLuhan.
Y se convierten en tendencia con absoluta facilidad. Un tema propuesto de acuerdo a la coyuntura informativa del día, tiene suficiente empatía con la audiencia para dominar la conversación.
Lo cierto es que hay consenso sobre la diferencia. Ahora los medios y los periodistas son noticia y lo son justamente por la forma en que presentan la realidad. Gabo decía que lo único más peligroso que una mala información, es la falta absoluta de información.
Los medios y los periodistas, tenemos un compromiso irrenunciable con la verdad y la sociedad, ser guardianes de una información contrastada. Más aún en esta aldea global que describió Marshall McLuhan, en la que todo se sabe cuando sucede.
El protagonismo de los periodistas contribuye al fortalecimiento de los medios de comunicación, si no se tergiversan los hechos, no hay de que preocuparse. Además, se genera un vínculo directo con una mayor sintonía.
La forma en que se presenta una noticia, orientada por el estilo del periodista y no por el medio, en muchas oportunidades es más contundente que la propia información. No tengo duda que McLuhan refutaría esta teoría. El debate está abierto.
Bogotá, D. C, 28 de octubre de 2021
*Comunicador Social –Periodista.