Opinión
Por Carlos de La Torre.- ¿Seguirá Donald Trump el guion populista de concentrar el poder mientras reprime a sus críticos? ¿O serán las bases de la democracia y las instituciones de la sociedad civil de EE.UU. lo suficientemente fuertes para resistir tales acciones? Para encontrar respuestas, los estadounidenses deberían echar un vistazo a América Latina, donde, desde la década de 1940, los populistas electos han socavado la democracia.
El populismo no es una ideología, sino una estrategia para obtener el poder y gobernar. Dos de los populistas más influyentes de América Latina, Juan Perón de Argentina y Hugo Chávez de Venezuela, percibían la política como una confrontación maniquea entre dos campos antagónicos, tal como lo hace Trump. Desde su perspectiva, no enfrentaban rivales políticos sino enemigos que requieren ser destruidos.
Los líderes populistas tienden a presentarse a sí mismos como personajes extraordinarios cuya misión es liberar al pueblo. Para ganar las elecciones politizan sentimientos de miedo o resentimiento. En cuanto están en el gobierno, atacan el marco constitucional liberal de la democracia, que en su opinión constriñe la voluntad del pueblo. Los populistas son profundamente antipluralistas, y sostienen que ellos encarnan al pueblo como un todo. Chávez presumía: “No se trata de Hugo Chávez; se trata de un pueblo”. De manera similar, Trump dijo en un evento de campaña en Florida: “No se trata de mí: se trata de todos ustedes. Se trata de todos nosotros, juntos como una nación”.
Los términos “pueblo” y “élite” son imprecisos. El “pueblo” de Perón y Chávez eran los oprimidos y no blancos. El “pueblo” de Trump son ciudadanos blancos, en su mayoría cristianos, que producen riqueza y no dependen de los subsidios financieros del gobierno. Los enemigos de Chávez y Perón eran políticos corruptos, élites económicas extranjerizantes, el imperialismo y los medios de comunicación privados. En la campaña presidencial de Trump, los mexicanos fueron representados como el otro antiestadounidense, y los musulmanes fueron retratados como terroristas en potencia cuyos valores son contrarios al cristianismo estadounidense. Pintó a los afroestadounidenses como delincuentes o víctimas que viven en condiciones de alienación y desesperanza. Los enemigos de Trump también eran los medios de comunicación, las empresas y los países que obtienen ganancias de la globalización, y las élites liberales que defienden lo políticamente correcto.
Los populistas crean sus propias reglas del juego político, y parte de su estrategia es manipular a los medios. Chávez y Rafael Correa, el presidente populista de Ecuador, desdibujaron los límites entre el entretenimiento y las noticias, usando sus propios programas semanales de televisión para anunciar políticas importantes, atacar a la oposición, cantar canciones populares y, naturalmente, despedir a funcionarios públicos. Siempre estaban enfrentando a sus enemigos en Twitter, y los programas de televisión mostraban sus palabras y acciones enfurecidas para aumentar los ratings. Trump podría seguir estos ejemplos y transformar los debates sobre asuntos de interés nacional en reality shows.
Puesto que los populistas latinoamericanos se sienten amenazados por aquellos que cuestionan su argumento de encarnar las aspiraciones de su pueblo, se les van encima a los medios. Perón y Chávez nacionalizaron los medios noticiosos que los criticaban; Alberto Fujimori, de Perú, usaba los tabloides sensacionalistas para calumniar a sus críticos; Correa ha utilizado el sistema legal para imponer multas astronómicas a periodistas y dueños de medios noticiosos. El Diario Hoy, un periódico de centro-izquierda de Ecuador donde fui columnista, fue obligado a cerrar por criticar al gobierno. Como muchos periodistas e intelectuales de Ecuador, me convertí en blanco del presidente, quién me insultó dos veces en su programa en televisión nacional.
Al igual que sus primos populistas latinoamericanos, Trump muestra desprecio por los medios. Ha amenazado a periódicos y periodistas con demandas por difamación. Aunque ha suavizado sus ataques desde la elección, una confrontación con periodistas críticos parece inevitable.
Los populistas latinoamericanos también atacan a la sociedad civil. De manera semejante, Trump ha utilizado palabras duras en contra de grupos de derechos civiles como Black Lives Matter. Algunos de sus colaboradores cercanos han hablado de revivir el Comité de Actividades No Estadounidenses. Su apoyo a las deportaciones masivas, el uso de la política de “detención y cateo” en los barrios latinos y negros, la vigilancia a los musulmanes estadounidenses, la reversión de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT podrían conducir también a confrontaciones con organizaciones de derechos humanos y civiles.
Los populistas latinoamericanos no respetan acuerdos constitucionales, como la separación de poderes. Tratan de controlar al poder judicial, apoderarse de todas las instituciones de control, y crear partidos basados en la lealtad incondicional al líder. Cuando llegan al poder en medio de las crisis, como cuando Chávez y Correa fueron elegidos, pueden tomar el poder y establecer el autoritarismo a expensas de la democracia. En Argentina, instituciones democráticas más sólidas se resistieron a la estrategia de politización populista de Cristina Fernández de Kirchner y bloquearon una reforma constitucional que le habría permitido permanecer en el poder durante un periodo más.
EE.UU. tiene una tradición de equilibrio de poderes entre las distintas áreas gubernamentales para controlar el poder político. La constitución divide el poder en tres ramas; las elecciones están espaciadas; el poder se reparte entre los estados y el gobierno federal; hay dos partidos dominantes. Con estas restricciones y hasta la elección de Trump, el populismo estaba confinado a los márgenes del sistema político. En teoría, el populismo de Trump, dentro de este marco institucional, no sería más que una fase, y la democracia y la sociedad civil estadounidenses serían lo suficientemente fuertes para sobrevivir a los desafíos del populismo sin importantes consecuencias desestabilizadoras.
Sin embargo, incluso si el marco institucional de la democracia no se derrumba bajo su poder, Trump ya ha dañado la esfera pública democrática. El discurso del odio y la denigración de las minorías están sustituyendo a la política del reconocimiento y la tolerancia cultural que, desde los años sesenta, ha sido construida por las luchas feministas y los movimientos contra el racismo.
Trump es una especie de animal político desconocido para los estadounidenses, un autócrata populista de extrema derecha. El sexismo, el racismo y la xenofobia le hicieron a ganar las elecciones. Como presidente, tendrá la autoridad para expulsar a los grupos contra los que hizo campaña. Una vez en el poder, continuará atacando a los medios de comunicación, a las élites liberales y cosmopolitas, y a cualquier otro grupo que desafíe sus políticas.
La democracia no es inmune a los autócratas populistas. La polarización, los ataques a los derechos civiles y la confrontación con la prensa podrían conducir, en EE.UU., al igual que en Venezuela y Ecuador, al autoritarismo. Chávez y Correa no erradicaron la democracia con golpes de Estado. En vez de eso, la estrangularon poco a poco con ataques a las libertades civiles, dominando la esfera pública y usando el sistema legal para silenciar a sus críticos. Los estadounidenses que valoren un país inclusivo, tolerante y pluralista necesitan estar en guardia, vigilantes para que Trump no siga sus pasos.
Por Jorge Gómez Pinilla.-Tomado de El Espectador.-Apenas desapareció la violencia desatada por las FARC comenzó a brillar con luz propia el segundo gran problema nacional, la corrupción, y los reflectores de la justicia comenzaron a apuntar sobre sus presuntos autores. De carambola el nombre de Álvaro Uribe y sus más cercanos volvió a ocupar los titulares, porque es indudable que su gobierno fue uno de los más corruptos de la historia, si no el que más.
En un escenario crispado por las acusaciones que van y vienen, nos topamos con el nuevo Fiscal General, Néstor Humberto Martínez Neira (NHM), quien en aplicación del refrán “escoba nueva barre bien” parece haber tomado el toro de la lucha anti-corrupción por los cuernos. Pero si miramos el asunto con detenimiento… aparecen sorpresas.
En relación con el consorcio Navelena y el contrato para la recuperación del río Magdalena, en el que Odebrecht participa en un 83 por ciento, NHM se apresuró a declarar que “no hemos encontrado corrupción” (Ver noticia). Se apresuró, sí, porque luego se vino a saber que el Banco Agrario les prestó la módica suma de 120 mil millones de pesos en diciembre de 2015, cuando ya la Superintendencia Financiera había declarado la insolvencia de Odebrecht y meses después de que su dueño, Marcelo Odebrecht, fuera condenado a 20 años de prisión.
El crédito fue recomendado por las firmas financieras de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el mayor banquero del país, y es aquí cuando el senador Jorge Robledo se pregunta “por qué si esos deudores eran tan buenos (…) el préstamo no lo hizo algún banco de don Luis Carlos”. Y es cuando uno recuerda que Martínez Neira fue el asesor legal de cabecera de Sarmiento Angulo en sus más importantes negocios, razón por la cual se le conocía como "el hombre de Sarmiento". Y es también cuando más de un capcioso se pregunta si pudo haber sido ese el motivo de su afán en absolver a Navelena de toda culpa…
Tampoco se puede olvidar que el susodicho banquero es uno de los socios del contrato de la Ruta del Sol 2 por medio de la sociedad Episol, filial de Corficolombiana, con una participación del 33 por ciento. En días pasados NHM anunció que Odebrecht había solicitado un principio de oportunidad para colaborar con el proceso y obtener inmunidad, y que la Fiscalía lo había condicionado al pago de 11 millones de dólares, suma igual a los sobornos que esa organización criminal brasilera repartió en Colombia. Según el columnista Alberto Donadío, el principio de oportunidad implica que la Fiscalía suspende la acción penal, con lo cual estaría incurriendo en abuso de poder “al sanear un contrato viciado para que de él se pueda seguir lucrando Sarmiento Angulo. Es decir, NHM desde el cargo de Fiscal General seguiría obrando como abogado del hombre más rico del país”. (Ver columna).
El mismo principio de oportunidad está tratando de obtener Otto Bula (calanchín de Mario Uribe, primo parapolítico del expresidente), y la Fiscalía le puso como condición que debe entregar información diferente a la revelada por los dos directivos de Odebrecht que están colaborando con la justicia. ¿Y devolver la plata del soborno? No, la información de RCN dice es que Bula quiere que lo trasladen a una guarnición militar. ¿Acaso la misma donde está cómodamente recluido Santiago Uribe Vélez, acusado de múltiples homicidios y de comandar un grupo paramilitar? Amanecerá y veremos…
También despierta suspicacia el archivo de la investigación a Óscar Iván Zuluaga por el caso del hacker Andrés Sepúlveda (condenado a 10 años), pese a la prueba reina del video donde se le ve recibiendo información de inteligencia militar y diciendo “queda un mes para dar un golpe, hermano”. El asidero para su absolución se basó en que no fue Zuluaga quien firmó el contrato con el hacker, y si bien es cierto que su hijo David y el ‘asesor espiritual’ Luis Alfonso Hoyos continúan vinculados a la investigación, no queda claro por qué no hubo la misma prisa en resolver la situación de estos dos últimos, siendo que para los tres se dispone del mismo acervo probatorio.
Volviendo al caso Odebrecht, la Fiscalía le hizo la tarea a Uribe cuando recogió su acusación contra la exministra de Transporte Cecilia Álvarez (por la carretera Ocaña-Gamarra) y la citó a declarar, pero no se atrevió a hacer lo mismo con Tomás Uribe pese a que existen todas las pruebas de que se reunió en Panamá con Miguel Nule y André Rabello, representante de Odebrecht, justo por los días en que el gobierno de su padre confeccionaba la licitación para la Ruta del Sol.
Otro tema donde se ve al Fiscal General en llamativa coincidencia con Uribe es en lo relativo a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), frente a la cual parece más interesado en atravesarse que en brindar cooperación institucional para sacarla adelante. En particular, manifestó su preocupación en cuanto a que los alcances de la JEP “comprometan a una persona que ha ejercido la Presidencia”. ¿A quién se estaría refiriendo, Dios mío, a quién…? Por cierto: ¿qué puede haber de malo en que la JEP comprometa a un expresidente, si la justicia no debe tener miramientos por jerarquía o prestancia? Ah, ¿y cómo olvidar que NHM es el mismo que 29 de abril de 2015 dijo que “el expresidente Uribe es un patriota”?
Por todo lo anterior, queda la preocupante sensación de que el recién estrenado Fiscal General estuviera tratando de hacerle "pasito" al uribismo, quizá para no dañar una eventual alianza a futuro con su jefe político, el todavía vicepresidente Germán Vargas Lleras. Así como cuando el protodiácono del Vaticano se asoma a un balcón de la plaza de San Pedro para anunciar el “habemus Papam”, hoy los uribistas parecen cantar en coro ¡habemus Fiscal!
DE REMATE: Muy conveniente la consulta popular contra la corrupción que plantea la corajuda senadora Claudia López (sobre todo para su carrera política), aunque olvida el punto nodal: si el 100 por ciento de los colombianos votara, se acabaría la corrupción electoral. Los abstencionistas son cómplices de la corrupción que tanto odian, pues con su indiferencia contribuyen a elegir a los peores. Pero esto es tema de otra columna, cuando volveremos a insistir en la inaplazable urgencia del voto obligatorio.
En Twitter: @Jorgomezpinilla
Por José Gregorio Hernández.- Una importante sentencia de la Corte Constitucional, dictada la semana pasada, vuelve por los derechos de la familia y de los trabajadores. Al resolver sobre una demanda incoada contra los artículos 239 y 240 del Código Sustantivo del Trabajo, la Corte ha condicionado su exequibilidad, extendiendo el amparo a la estabilidad laboral de la mujer embarazada y lactante a su esposo o compañero permanente, cuando ella depende económicamente de él.
Como se sabe, según la normatividad vigente y la jurisprudencia constitucional y laboral, durante el tiempo en que la mujer trabajadora está embarazada y a lo largo del período de lactancia, no puede ser despedida por el empleador, ni siquiera con indemnización, pues si así ocurre -a menos que se cuente con la autorización motivada del Inspector de trabajo o del alcalde municipal en aquellos sitios en que no lo haya- está prevista, además de la sanción pecuniaria, la obligación de reintegro. Es una protección reforzada, en beneficio de la mujer trabajadora, del niño que está por nacer o que ha nacido, y los derechos fundamentales a la vida, a la salud, al trabajo, dentro de una concepción del Estado Social de Derecho.
La Sentencia de la Sala Plena de la Corte implica que esa garantía cobije también al hombre del cual depende económicamente la madre. Por tanto, dentro de las mismas reglas, durante el tiempo enunciado, no podrá producirse su despido.
Es una regla importante, que proviene de la propia Constitución, y que se destina a la protección efectiva de la mujer y del no nacido o del niño recién nacido, y por supuesto, de acuerdo con el artículo 5 de la Carta Política, también protege a la familia.
Se han escuchado algunas críticas: hay quienes piensan que se trata de un amparo negativo, que incidirá en que las empresas no contratarían hombres recién casados o cuyas compañeras puedan quedar embarazadas. Pero esa suposición carece de todo fundamento, pues en últimas, normalmente, cualquier aspirante a trabajar, inclusive en su madurez, estará en posibilidad de ser o volver a ser padre. El “peligro” es del todo remoto, pues por regla general toda pareja está expuesta de modo permanente al embarazo de la mujer. Además, la hipótesis de la no contratación presume la mala fe de los empleadores, y corresponde a una concepción errónea de las relaciones laborales.
Tenemos que entender los alcances del Estado Social de Derecho y la prevalencia de los derechos de la familia, de los niños y de la mujer, que son los valores plasmados en esta sentencia.
Un fallo de la mayor importancia, toda vez que tiene en cuenta la circunstancia en que se encuentran muchas mujeres en el país, en cuanto dependen del marido o compañero permanente para su sostenimiento durante el embarazo y para la manutención del menor.
Por Amylkar Acosta.- Fue la violencia de todo género la que sirvió de catalizador del desplazamiento forzado de más de 6.9 millones de personas, que convirtieron a Colombia, según Acnur, en el primer país en el mundo afectado por este flagelo, por encima de Siria e Irak. Esta es una verdadera tragedia humanitaria, que vino a acentuar la enorme brecha entre el campo y la ciudad, que se puede sintetizar en el enorme contraste de los indicadores tanto en NBI como el de pobreza e indigencia. Mientras las NBI en los cascos urbanos es del 19.66% en el campo es de 53.51% y en cuanto a la pobreza, al tiempo que en los cascos urbanos es de 25.6% en el campo es de 41.6% y, para colmo de males, la indigencia en el campo registra un vergonzoso 18.2% vs 5.4% en los cascos urbanos.
Según el profesor Absalón Machado, “Colombia es más rural de lo que se cree” y no es para menos, dado que más de 12 millones de nuestros compatriotas dependen directa o indirectamente del campo colombiano. Además, bueno es aclarar que la Colombia rural no se reduce a la agricultura y a la agricultura, no puede ignorarse el hecho de que la actividad extractiva también tiene lugar fundamentalmente en las zonas rurales del país. Es más, como lo sostiene Machado, “Colombia cuenta con más hectáreas en minería que en producción de alimentos”.
La agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y la pesca sumadas representan sólo el 6.11%, entre tanto minas y canteras representan el 7.32% y tradicionalmente el PIB de este último sector ha crecido por encima del de aquel. Huelga decir que a falta de un ordenamiento del territorio en Colombia se presenta en el campo un conflicto de usos y de ocupación del mismo por estos sectores, amén de los recurrentes conflictos ambientales.
Tanto en el primero como en el cuarto puntos del Acuerdo Final con las Farc se contempla una política de desarrollo agrario integral y la solución al problema de las drogas ilícitas, las cuales están tan imbricadas en la vida real. Entre las tareas a cumplir para honrar los compromisos adquiridos, ahora que se está en la implementación de los mismos, están la tenencia de la tierra, su restitución a quienes fueron despojadas de ella y el acceso a la misma. Y ello pasa por el saneamiento de títulos, para lo cual será fundamental el catastro multipropósito acordado, el cual de paso dará la certeza y la seguridad jurídicas, tan importantes para tener asequibilidad al crédito y poder ser objeto de los programas gubernamentales de asistencia y ayuda al campesinado. Ello beneficiará al 64% de las posesiones, que no cuentan con escrituras. Así mismo se tendrá que adelantar con agilidad la reparación integral de las víctimas del conflicto armado, empezando por la restitución de tierras y el acceso a las mismas.
www.fnd.org.co
Por Jairo Gómez.- El mundo es una tómbola. Se mueve en direcciones insospechadas. Apenas se está decantando un hecho y de inmediato surge otro grave o más grave que el anterior, no hay tiempo de digerir.
Hoy la sospecha se ha hecho realidad y recién comienza: por un lado el comunismo pragmático apostándole a la globalización y, por el otro, el capitalismo más feroz cerrándole las puertas al mercado global.
Desde China, el gigante asiático, despojado de ideologías, le apuesta al intercambio comercial sin diques. Desde los Estados Unidos, ahora imbuido en una ideología nacionalista y de fronteras herméticas, le pone aldaba a los mercados o los grabará de acuerdo con sus intereses.
Dos discursos antagónicos: mientras Trump se propone devolverle el poder a su pueblo y poner por encima de todo a Estados Unidos, el presidente Chino Xi Jinping, rechaza el proteccionismo y le apuesta a una globalización humanizada en donde cuenten primero los pueblos.
Así es, mientras Estados unidos va camino a cerrar sus fronteras el foro económico de Davos, Suiza, donde desfila cada año la élite mundial de la economía de mercado, aterriza en los extramuros de una convincente realidad: lo dicho por el nuevo inquilino de la Casa Blanca en campaña se pondrá en práctica y “América será para los americanos”. Y entonces Europa prende las alarmas: USA y el Reino Unido, no serán más sus aliados incondicionales.
Contrasta la nueva concepción económica de la Unión americana con la expuesta por el presidente Xi Jinping, de la China, que plantea una nueva “filosofía económica” orientada a poner la globalización al servicio de la humanidad ahora cuando la cuarta revolución, la tecnológica, define el inexorable cambio de modelo de desarrollo en el mundo: la automatización o robotización del sistema económico cuya consecuencia inmediata es arrastrar a las sociedades a una transformación inusitada.
Sin mencionar a Trump, Jinping rechazó de plano el proteccionismo que impone fronteras artificiales en menoscabo de un mundo innovador, justo e incluyente. “El enemigo real no es el país vecino: es la hambruna, la pobreza, la ignorancia, la superstición y los prejuicios”, argumentó el líder asiático tras cuestionar la desigualdad en el planeta.
“No al proteccionismo”, exteriorizó Xi Jinping, a lo que Trump respondió con la proclama de que: “A partir de ahora, América primero. Cada decisión que tomemos en comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores se tomará en beneficio de los trabajadores americanos y de las familias americanas”.
Tras hacer un discurso populista y teñido de nacionalismo, el nuevo presidente estadounidense desvirtúa el proceso neoliberal del libre mercado sin limitaciones arancelarias, para advertirle a las otras naciones que le dará prioridad a la demanda de productos made in USA. “Americano compra americano”, sentencia, sin ambigüedad, Trump.
Por su parte, Xi Jinping, desde Davos, lanzó la suya: “Nadie sale vencedor en una guerra comercial (…) si nos decantamos por el proteccionismo”.
¿Qué nos deparará el 2017? ¿Qué consecuencias políticas tendrán estos nuevos vientos? ¿Qué nos quedará de este choque de trenes USA-China? ¿Relevará China a USA en el asiento de mando de la política económica mundial? Lo cierto es que de ahora en adelante se vislumbra un mundo multipolar, así que amárrense el cinturón, el mundo es una tómbola.
@jairotevi
Por Mauricio Cabrera Galvis.- Si algún gobierno de la historia reciente puede ser calificado como una verdadera “Plutocracia” –es decir, el gobierno en manos de los más ricos- ese es la recién inaugurada presidencia de Donald Trump. Lo asombroso es que ganó las elecciones con promesas populistas de responder a la indignación de los trabajadores blancos perjudicados por el capitalismo salvaje; lo trágico es que no las va a cumplir y va a empeorar la situación de quienes votaron por él.
Trump nombró un gabinete de billonarios cuya fortuna supera por mucho la de cualquier gobierno anterior; se estima que la riqueza del grupo de funcionarios más cercanos al presidente es de unos 35.000 millones de dólares. Además no representa la diversidad de ese país pues es un gabinete de hombres blancos, anglosajones y millonarios. Solo hay dos mujeres –una de ellas billonaria- y un afro descendiente que también es millonario. Por primera vez en más de tres décadas no hay un solo latino entre los funcionarios de más alto nivel en la Casa Blanca.
Según dice el Washington Post, Trump ha conformado “el peor gabinete de la historia norteamericana”. No porque los ministros sean súper ricos, lo cual no es per se un motivo de crítica o descalificación, sino por razones más fundamentales: “nunca antes un presidente había reunido un conjunto tan notable de personas que no tienen las calificaciones para sus puestos o están dedicados a criticar las políticas de las agencias que van a dirigir, además de tener enormes conflictos de interés”, afirma un comentarista de ese periódico.
La prensa norteamericana ha hecho extensos análisis sobre la trayectoria y las posiciones de los ministros de Trump –allá los llaman Secretarios- que demuestran que el problema no es el tamaño de su cuenta bancaria sino que sus políticas son contrarias a las necesidades de los trabajadores y están orientadas a aumentar su riqueza y las de sus amigos. Algunos ejemplos: La secretaria de Educación es una billonaria por herencia. El secretario de Trabajo es el propietario de una cadena de comidas rápidas que se opone a aumentar el salario mínimo. El secretario de Energía propuso en su campaña que esa entidad debía ser desmantelada. El secretario de Salud es un radical opositor al sistema de salud pública.
Con Trump la plutocracia de extrema derecha se tomó el poder y lo va a utilizar para seguir enriqueciendo a los más ricos
Por Claudia López.- A lo largo de la semana los colombianos hemos venido escuchando más detalles del caso de corrupción de Odebrecht. Implicados, cifras y hasta especulaciones han sido el pan diario de un escándalo que demuestra lo necesario que es poner más lupa a la política.
Es por eso, que esta misma semana mientras salía en medios todos estos detalles turbios sobre Odebrecht en Colombia, nos dimos a la tarea de radicar ante la Registraduría una solicitud de Consulta Popular Anticorrupción para que los ciudadanos obliguen a congresistas, alcaldes, gobernadores e incluso al Presidente, a ser más transparentes y a rendir cuentas.
Los siete puntos en los que se basa esta iniciativa son: reducción de salarios a Congresistas, cárcel para los corruptos, terminación unilateral de contratos para condenados por esta clase de delito, asignaciones de presupuesto local y nacional a través de audiencias públicas, límite de 3 periodos para cargos en corporaciones públicas, declaración de bienes, renta y conflictos de interés y finalmente, una rendición de cuentas especialmente por parte de los Congresistas.
Con esta propuesta la Alianza Verde busca unirse con la ciudadanía en una batalla final contra la corrupción. A través de 5 millones de firmas que deben recogerse en un periodo de 6 meses y 11 millones de votos en un año, será posible hacerle frente a este cuello de botella que tiene estancado al país. Por primera vez en muchos años, la guerra dejará de ser el foco de todos los esfuerzos y la corrupción empezará a tener los días contados.
La gran garantía de este mecanismo, diferente a otros como el Referendo, es que de lograr las firmas y votos, será obligatorio para el Presidente y el Congreso cumplir con estos mandatos. Estamos en el momento justo de actuar, exigir, castigar y domesticar a la clase política del país y si bien es un gran reto, la gran premisa de esta batalla es que entre todos logremos de una vez por todas, vencer al corrupto.
Por Jorge Enrique Robledo.- Los grandes actos de corrupción de Odebrecht deben servir para movilizar a toda la nación en contra de un problema que, además, hace inviable toda atención a las otras lacras del país, que también son muy graves. Todo sumado a que Colombia padece hoy, en sus relaciones públicas y privadas y nacionales y extranjeras, por la vergonzosa condición de ser uno de los países más corruptos del mundo.
La lucha contra la corrupción exige desarrollarla en dos sentidos: en la parte legal, fiscales, jueces, cárceles, como es obvio. Pero también señalando con nombre propio las responsabilidades políticas de las personas y los partidos involucrados, para que la opinión pública sepa a qué atenerse. Es muy negativo para la lucha contra la corrupción y el delito que los colombianos ignoren la filiación política de los involucrados en el caso Odebrecht o la de Kiko Gómez y Álvaro Cruz, por ejemplo.
En estas circunstancias, respetuosamente, propongo que los medios de comunicación lleguen al siguiente acuerdo:
Que en cada caso de corrupción o delito, sin excepción, se informe la filiación política del involucrado, de forma que también sufran su condigno castigo los partidos o movimientos que los llevan a los cargos de los que abusan. Hay países donde los medios siempre unen la información de los actos del dirigente político con su partido.
Esto solo no resolverá un problema que hace parte del ADN de demasiadas personas y organizaciones, pero no hacerlo facilita el engaño al ciudadano, fraude que está en la base de todas las corruptelas.
Por Horacio Serpa.- Este será el año de la política. Ya comenzaron las opiniones sobre las elecciones de Marzo y Mayo del año entrante y pronto se iniciarán las campañas. Como ya se sabe que no hay campaña política sin candidatura, en cuanto a la Presidencia de la República ya empezaron a aparecer retratos en los periódicos. Partidos hay bastantes y cada uno intentará posicionar a sus dirigentes en busca de encontrar la o el candidato triunfador. No será fácil pero a esa tarea estarán entregadas las colectividades partidistas.
Se nota mucha dispersión entre los sectores políticos que vienen actuando, a los que toca agregar las expresiones ideológicas y partidarias que están naciendo del proceso de paz. Este tema será de gran importancia porque faltando la implementación de los Acuerdos de La Habana se mencionará mucho en la campaña; otros como el de la lucha contra la corrupción ya empezaron a aparecer; se hará presente el populismo por el lado de las derechas como está ocurriendo en otras latitudes; serán furiosas las arremetidas contra el Congreso y la mal denominada clase política y, en fin, las propuestas para acabar la pobreza y lograr más igualdad estarán a la orden del día.
¿Qué pasará en el aspecto electoral? Hasta el momento ningún partido político ni ninguno de sus personajes lograría la mitad más uno de los votos que se necesitan para alcanzar la Presidencia. Falta mucho tiempo, pero si no se modifican las cosas substancialmente, habrá segunda vuelta en Junio. Como no pasan sino dos candidaturas, para antes de la primera vuelta se esperan muchas coaliciones. ¿Por qué? Los partidos que no se sientan fuertes buscarán aliarse para escoger candidatos con posibilidades de pasar la prueba de Mayo. Hoy tendrían que hacerlo todos, aun los que tienen “candidatura única”. Por ahí se comienza, sin descartar que alguno se la juegue con candidatura propia hasta el final.
¿Cómo están las cosas en el liberalismo? Nos preparamos a conciencia para enfrentar lo que nos toque, solos o bien acompañados. Preparamos la propuesta, tendremos Congreso Nacional y contaremos con reglas para definir la candidatura roja. En el Partido Liberal hay mucha madera, de la buena, de la sana, de la resistente, de la inteligente, para enfrentar el reto de dirigir a Colombia en esta coyuntura tan especial pero tan compleja.
Entre nosotros hay personalidades atractivas y opiniones valiosas para asumir con responsabilidad y carácter el gran compromiso de elegir el reemplazo del doctor Juan Manuel Santos. Pero nadie descarta alianzas en busca de una definición popular clara, contundente, progresista, que logre bienestar real para los colombianos.
Se sabe que en el liberalismo hay simpatías con el Partido de la U. y muchos creemos que valdría la pena, más allá de estas dos grandes colectividades, consolidar una estrategia democrática de gobierno que se identifique a plenitud con el Estado Social de Derecho y se concierte alrededor de la consolidación de la paz. ¡Unidos, sin duda, venceríamos!
Por Margarita López Maya.- El 2017 encuentra a los venezolanos abrumados por el desconcierto. Un marcado contraste con inicios de 2016, cuando miraban el futuro esperando hacer realidad un cambio que parecía promoter el triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015.
¿A qué se debe la mudanza de ánimo? A una crisis económica que sigue profundizándose sin que el gobierno de Nicolás Maduro ofrezca soluciones. Pero también a la falta de respuestas acertadas por parte de la oposición. La Mesa de Unidad Democrática, organización que agrupa a los principales partidos y movimientos de oposición, es hoy blanco de rechazos y críticas, porque, después de conquistar la mayoría en el parlamento y movilizar cientos de miles de venezolanos contra el gobierno, no pudo rematar la faena desalojando al chavismo del poder ni resolviendo la crisis. Sobre este escenario muchas son las incertidumbres.
El socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez fracasó. Las magnitudes del desastre económico no dejan dudas. En 2016, acentuando la crisis, la inflación superó el 500 por ciento y el Producto Interno Bruto registró una caída de 10 por ciento. El bolívar, sometido a un sistema de cambios demencial, se pulverizó y con él los sueldos. El desempleo aumentó a 20 por ciento. Estos son solo los componentes económicos de un deterioro que abarca las instituciones, la política, la cultura y hasta la moral.
Los diferentes actores políticos y grupos de la sociedad civil organizada opuestos al gobierno chavista no han sabido transformar la ruina total del país en una efectiva acción política. Mientras tanto el gobierno, como una Hidra, el monstruo mitológico de muchas cabezas enfrentado por Heracles, ha resurgido tras cada triunfo opositor. Para la oposición, el desafío en 2017 consiste en prepararse para vencer de una vez por todas al gobierno y evitar que Venezuela caiga en la ingobernabilidad o, algo peor, se convierta en un estado fallido.
La amenaza de que esto suceda es real. Venezuela tuvo más de 28.000 homicidios en 2016, lo que la convierte en el segundo país más violento del mundo. Desde sus guaridas, que muchas veces son las mismas cárceles, los pranes, o jefes de las bandas carcelarias, dirigen todo tipo de negocios ilícitos y controlan territorios. Con estupor seguimos hazañas y muertes de delincuentes como el Picure, el Conejo o el Topo.
El crimen le gana a un Estado colapsado y trunca la convivencia. Y el gobierno responde con una represión desmesurada que no solo vulnera el estado de derecho, sino que reproduce las acciones criminales. La Operación Liberación del Pueblo es un ejemplo (http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-38126651). Su misión es combatir la inseguridad, pero comete vejámenes y violaciones a los derechos humanos de la población que dice proteger, como las masacres de la Cota 905, Cariaco y Barlovento.
La lista continúa. La pobreza, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela (ENCOVI), alcanza al 80 por ciento de la población. Hoy más de 20 por ciento tiene una nutrición deficiente. En meses recientes, la crisis disparó grandes saqueos en Cumaná, en el oriente, y Ciudad Bolívar, en el sur, del país. En urbes más pequeñas y en las carreteras saqueos menores ocurren a diario. Mientras tanto, en los centros de salud pública, los pacientes mueren de zika, dengue, malaria, enfermedades que han sido controladas en los países vecinos, o por falta de medicinas e implementos médicos.
El Presidente Maduro y una nomenklatura nepótica y militarista juegan a engañar a la población con asombrosas afirmaciones: “Venezuela puede alimentar a tres países de su tamaño”, dijo la canciller. O, “nuestras cárceles son impecables”, según la ministra de Prisiones. “No hay escasez sino guerra económica”, repite siempre Maduro.
Contradiciendo lo que demuestran estudios independientes y se ve a simple vista en las calles, incontables declaraciones oficiales son difundidas por una imparable máquina de noticias falsas del gobierno. La propaganda crea una narrativa de ficción sobre un país supuestamente asediado por enemigos de la patria, que planean emboscadas, magnicidios y golpes de Estado.
Aunque la inmensa mayoría del país repudia el camino del chavismo, no resulta fácil derrotar esta Hidra. El control del Ejecutivo sobre los otros poderes públicos impidió que la oposición logrará concretar una agenda legislativa orientada al cambio e impidió el referendo revocatorio presidencial de manera ilegal.
En noviembre, sin embargo, el gobierno fue persuadido de participar con la oposición en una mesa de diálogo mediada por el Vaticano. Para aceptar, la nomenklatura chavista exigió suspender el juicio de responsabilidad política que la Asamblea Nacional seguía al presidente y una marcha al palacio de gobierno para exigir el referéndum.
La poca claridad con que la oposición acudió al diálogo reveló sus debilidades internas, mientras que la sobrevivencia del gobierno amplificó tensiones ya existentes entre partidos y líderes opositores. El oficialismo ya había demostrado que no participaba en diálogos ni elecciones, a menos que pudiera ganarlos. La MUD cedió y Maduro, a salvo de la presión popular, sobrevivió al año en el que todo parecía llevar a su fin.
Y más todavía: hoy no existe mecanismo constitucional alguno para hacer que el chavismo salga del poder antes de 2018. Los venezolanos están disgustados y desesperanzados.
La mayoría de la población opina que mientras Maduro gobierne seguirá la crisis. El gobierno chavista no puede ofrecer un mejor porvenir. Desalojar a Maduro y la nomenklatura chavista del poder sigue siendo el mayor reto. ¿Cómo lograrlo?
La MUD necesita replantear sus estrategias para impulsar de nuevo el cambio político. Esta vez debe dar importancia mayor a la organización de la movilización masiva no violenta, con las acciones institucionales que lleva a cabo desde la Asamblea Nacional o en mesas de negociación. Es necesario que sume a su fuerza a los grupos disidentes del chavismo que profesan un apego por la democracia. Ello contribuiría a aglutinar una mayor diversidad social y política, dándole a todo el movimiento más credibilidad. Esta es un fórmula que hasta ahora no se ha intentado.
En la mitología griega, Heracles venció la Hidra exponiéndola a la luz y gracias a sus habilidades y fuerza extraordinarias. Fue cortando las cabezas y cauterizando con fuego cada herida, para prevenir que se reprodujeran.
Hoy en Venezuela no se ven salidas, pero la lección de este mito es buena: las fuerzas opositoras necesitarán exponer constantemente a la luz pública nacional e internacional los abusos de la dictadura. También deben acrecentar su unidad política en la acción, para adquirir fuerza y habilidades heroicas. El desafío de largo plazo es semejante al de Heracles: garantizar que los vicios del chavismo no se reproduzcan. Esto implicará perseverar en iniciativas, que combinen propuestas para lidiar con las urgentes necesidades básicas de los venezolanos, con otras para resituir el hilo constitucional y las instituciones, en concierto con la sociedad civil y la población. Solo un esfuerzo combinado creará las mejores condiciones para derrotar de manera definitiva a la Hidra.