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Fotos: EFE y Panorama.- La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se apuntó ayer su primer triunfo en el tortuoso camino para revocar a Nicolás Maduro de la Presidencia de Venezuela:

El Consejo Nacional Electoral (CNE) cedió, tras dos meses de dilaciones, y entregó, por fin, las planillas necesarias para la primera recogida de firmas para el tan ansiado revocatorio presidencial.

El CNE, institución secuestrada por el chavismo, adelanta nuevos obstáculos y que airea el temor oficialista a ir a las urnas, aun cuando el primer mandatario ha caído en las encuestas a sólo un 15% del apoyo nacional.

Con estas planillas en sus manos, de tal sencillez, que su confección no llevaría más de un par de horas, la oposición se pondrá en marcha para recoger durante un plazo máximo de 30 días las 197.978 firmas necesarias (1% de los inscriptos en el Registro Electoral).

La oposición cambió para hoy las manifestaciones previstas por un "megafirmazo" en los mismos puntos donde iban a arrancar las protestas.

El poder electoral dispondrá de 20 días para revisarlas. De esta manera se activa el proceso del referéndum, en buena parte, gracias a la presión realizada por la oposición y a las protestas callejeras de los últimos días por medio país, provocadas por los apagones, la escasez de alimentos y la falta de agua. E indudablemente por la presión internacional de organismos y países amigos de Venezuela, no de su pésima administración.

"Ni el Supremo ni el CNE van a frenar la voluntad de cambio", clamó Julio Borges, jefe de la variopinta Fracción Parlamentaria de la MUD, tras conocer la decisión.

Este primer paso antecede a una segunda jornada de mayor trascendencia aún, un reto mayúsculo: el 20% del censo nacional deberá firmar durante tres días como paso final para el referéndum revocatorio.

Un reto contra reloj: la oposición dispone de ocho meses para forzar el revocatorio, conseguir al menos un voto más que los 7.587.579 alcanzados por Maduro en 2013 y provocar así la convocatoria a unas elecciones presidenciales adelantadas antes del 10 de enero de 2017.

Si el chavismo lograra retrasar el proceso, el vicepresidente oficialista y mano derecha de Maduro, Aristóbulo Istúriz, debería culminar el mandato. Todo el proceso puede demorar hasta 227 días.

Venezuela ha vivido horas de tensión antes de que el poder electoral, controlado por el chavismo, cediera para dar luz verde al revocatorio.

La MUD, liderada, entre otros políticos venezolanos, por el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, principal defensor de esta vía constitucional, había convocado para hoy protestas ante las sedes del CNE en cada uno de los estados.

El ex candidato presidencial opositor convocó ayer a una gran protesta nacional para el Día del Trabajador, 1 de mayo, "ante el desastre que está viviendo en Venezuela".

En otra señal de la alarmante crisis energética que vive el país, sometido desde el lunes a un plan de racionamiento de electricidad, con cortes de luz diarios de cuatro horas, el gobierno de Maduro anunció ayer que los empleados públicos sólo trabajarán los lunes y martes.

Estrategia estimada, como lo expresa el periodista Nelson Bocaranda, para dilatar el plazo de entrega de los recaudos del revocatorio, pero sin considerar la salida de las dos rectoras rojas, Socorro Hernández y Tania D¨Amelio, quienes terminan su periodo en septiembre y tienen que ser sustituidas por la multicolor Asamblea Nacional opositora.

Las largas colas no se hicieron esperar, en cada uno de los rincones de la geografía venezolana. Desde la Isla de Margarita hasta el fronterizo Táchira, desde Aragua hasta Amazonas el venezolano de a pié, cansado de la peor gestión de gobierno de la Historia de Venezuela hizo civilizadamente “la única cola que merece hacerse”, como apuntaron muchos ciudadanos, de diversas edades, ocupaciones y orígenes a los medios de comunicación y ratificaron en las redes sociales, con las etiquetas #referendorevocatorio” y #Firmazo2016, con el característico buen humor y jocosidad de los venezolanos, actitud que ha hecho menos terrible la crisis humanitaria que vive el país.

En cada planilla del Revocatorio se deberá escribir nombre y apellido, cédula de identidad, municipio y estado en el cual vota la persona, firma y huella dactilar. Esta advertencia sirvió para contrarrestar cualquier esfuerzo del gobierno para sabotear este proceso ciudadano.

La movilización de ayer, al inicio de la recolección de firmas, es el mejor termómetro del sentimiento de los venezolanos ante el hamponato rojo.