Redacción Ecos. Foto SIG.-En un discurso de 12 minutos ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Juan Manuel Santos, con voz emocionada, le notificó al mundo que después de más de medio siglo de conflicto interno, la guerra en Colombia ha terminado, que nuestro país está listo para desarrollar su potencial en el contexto internacional.
“Hoy, señoras y señores, tenemos motivos para la esperanza, pues hay una guerra menos en el planeta. Y es la de Colombia”, aseveró el Presidente Santos quien anunció que las armas que entregarán las Farc serán utilizadas para tres monumentos a la paz, uno en New York, otro en Cuba y Colombia, para que quede sólo en el pasado lo que generó el conflicto: más de 220 mil muertos y más de ocho millones de víctimas en el territorio nacional.
Fue contundente y emotivo en señalar, en medio de los aplausos, que “suenan en Colombia las campanas de la paz, y su eco llega a todas las naciones representadas en este recinto. América –el inmenso continente americano, con todas sus islas, desde la Patagonia hasta Alaska– es ahora una zona de paz”.
En su disertación, el Jefe de Estado de los colombianos, explicó los alcances del Acuerdo que llevó al fin del conflicto con las Farc y que será oficializado ante la presencia de gobernantes y personalidades de muchos países del mundo el 26 de septiembre en Cartagena.
Basado que fue en un Acuerdo para lograr una paz estable y duradera el Presidente Santos señaló que con la terminación del conflicto se le ha cumplido a Colombia y al mundo y que además es la ruta para lograr una paz estable y duradera.
Destacó luego de la culminación de dicha Acuerdo con las Farc, “cinco días después, se decretó un Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo que ha significado que –desde entonces– no haya habido un solo muerto, un solo herido, una sola bala disparada, por causa del conflicto con las Farc”.
Dijo que “el próximo 26 de septiembre –en Cartagena– se firmará oficialmente el Acuerdo, y el 2 de octubre se someterá a un plebiscito para que el pueblo colombiano lo refrende, destacando que a partir de ese momento, “comenzará la concentración de los miembros de la guerrilla en diversos campamentos, donde entregarán sus armas a las Naciones Unidas en un plazo de seis meses, e iniciarán su proceso de reincorporación a la sociedad”.
El narcotráfico
Fue preciso en destacar ante los gobernantes de las naciones: “sabemos que el narcotráfico ha sido un combustible de la guerra en Colombia y en el mundo. Gracias al acuerdo, las Farc se comprometen a romper cualquier vínculo con esta actividad, y a cooperar, con acciones concretas, para combatir este fenómeno. El Estado y las Farc trabajarán conjuntamente para lograr el desminado de todo el territorio nacional”.
Al referirse a lo acordado en materia de justicia, el Presidente de Colombia subrayó que el modelo pactado en las negociaciones de La Habana servirá de precedente para futuros procesos de paz.
“Estamos seguros de que este modelo de justicia (…), será un precedente útil para futuros procesos de paz”, aseveró.
“Esta es la primera vez en la historia de la resolución de conflictos armados en el mundo en que un gobierno y un grupo armado ilegal –a través de un acuerdo y no por imposiciones externas– pactan una justicia transicional para someterse a ella. Los responsables de crímenes internacionales y otros delitos graves serán investigados, juzgados y sancionados”, destacó el Presidente Santos.
Agregó que lo acordado en esa materia “ha sido destacado positivamente por la Fiscal de la Corte Penal Internacional, por la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y muchas otras organizaciones y expertos”.
Gracias a comunidad internacional
De igual manera, el Presidente Juan Manuel Santos agradeció a la comunidad internacional por el respaldo que le ha otorgado al proceso de paz, en particular a Cuba y Noruega, países garantes de las negociaciones, y Chile y Venezuela, por su papel de acompañantes.
“Hoy, en nombre de cerca de 50 millones de colombianos, quiero expresar –desde el fondo del corazón– nuestra gratitud hacia la comunidad internacional por su continuo y permanente apoyo a la paz de Colombia”, manifestó.
Y agregó: “Gracias a Cuba –anfitrión de los diálogos– y a Noruega, que fueron garantes de las conversaciones de paz. Y a Chile y Venezuela, que acompañaron todo el proceso”. Así mismo, manifestó su gratitud a Estados Unidos, Alemania y la Unión Europea por la designación de enviados especiales al proceso.