Por Felicia Saturno Hartt.-Ya arrancó la carrera a la Casa Blanca. Republicanos y Demócratas comienzan a apostar por sus nominados. Hay sorpresas. Si algo es inevitable, es el cambio. Y el de la opinión pública no es juego de niños. Hace un año habían ciertas certezas, sobre todo entre los Demócratas, estaba Hillary Clinton y pocos contrincantes. Los Conservadores miraban cómo se movían los hilos del teatrino y habían opciones jóvenes, pero también un hombre que sabe del poder del dinero, la polémica y el marketing: Donald Trump.
Pero como la Política es una ciencia, pero también es un Arte, los escenarios cambian y salen otros actores. Actores que pueden tener el poder de mover el piso a los todopoderosos, con herramientas de la Política en mayúsculas: el carisma, la osadía en el discurso y la noción de realidad.
Ese nuevo actor es Bernie Sanders. Y de manera casi mágica salió de una chistera y hechizó al más grande auditorio de la humanidad, el de los jóvenes, algo que los acartonados y recurrentes candidatos, víctimas de los asesores más calificados y menos conectados con el inmenso país del norte, no habían calculado. El ciudadano de los EEUU es otro hoy.
Sanders es un newyorkino de Brooklyn, nacido en una familia de origen judío en 1941, tiene un historial de éxito político. En 1981 ganó la alcaldía de Burlington, la ciudad más grande de Vermont, como independiente. Finalizó su primer mandato con un alto porcentaje de aprobación y fue reelegido tres veces.
En 1990, fue elegido para representar el Distrito mayor de Vermont en la Cámara de Representantes de EE. UU. y en 1991, Sanders fue cofundador del Grupo Progresista. Ejerció el cargo de congresista durante 16 años antes de ser elegido como senador en 2006. En 2012, fue reelegido con un amplio margen, obteniendo casi el 71 % del voto popular.
A lo largo de su trayectoria, Sanders ha mantenido una postura crítica hacia la política exterior estadounidense y fue un vehemente opositor de la Guerra de Irak desde sus inicios.
Alcanzó prominencia nacional al aplicar la táctica de filibusterismo contra la extensión de los recortes de impuestos de George W. Bush en 2010.
Sus políticas tienen grandes similitudes con las de los partidos democráticos socialistas de Europa, particularmente de los nórdicos. Sanders sostiene posturas progresistas en asuntos como la igualdad de ingresos, la asistencia universal de salud, la ausencia laboral por maternidad, el cambio climático, los derechos LGTB y la reforma al financiamiento de campañas políticas.
También es conocido por luchar a favor de las libertades y de los derechos civiles, y ha sido particularmente crítico respecto a la discriminación racial en el sistema de justicia criminal, así como hacia políticas de vigilancia masiva como el Act "Patriota" de los EE. UU. y el programa de vigilancia de la NSA.
Paradójicamente a su edad, los jóvenes y otros sectores sienten sintonía con Sanders, no lo estiman viejo, valoran su sinceridad al abordar los temas más evadidos por los candidatos y de inquietud para el ciudadano de a pié y porque sienten que quiere gobernar para la gente.
Otro aspecto muy valorado por la gente es que el senador de Vermont se ha comprometido a no aceptar para su campaña ni un solo dólar de las grandes corporaciones y hasta el momento ha conseguido recaudar más de US$15 millones, gracias a las pequeñas donaciones de 200.000 de sus seguidores.
Asimismo, lo contrastan con Hillary Clinton, al afirmar que ella es una republicana disfrazada de demócrata.
"La gente ve a Sanders como alguien fresco, y es paradójico porque es más viejo que Hillary. Pero aunque sea viejo, sus ideas son frescas. Ella compite con su currículum, pero él compite con sus ideas", Hank Sheinkopf, un estratega demócrata de Nueva York, que conoce a los Clinton y ha trabajado con ellos.
Sanders ha sabido establecer una estrategia comunicacional directa en las redes sociales. Su portal bilingüe, financiada por el mismo, cautiva por su sencillez y la claridad de su oferta.
Los eventos que comenzaron en Seatle revelan cómo el carisma de Bernie Sanders está conectando con los ciudadanos americanos. Habrá que esperar a ver si esa oferta, tildada por algunos como populista y socialista por Sanders, puede vencer a la maquinaria de Hillary Clinton en las primarias del Partido Demócrata.
Según Michael Briggs, su Director de Comunicaciones, desde que inició su carrera política como alcalde de Burlington, la mayor localidad del estado de Vermont, Sanders "ha sido subestimado y eso es algo que ha demostrado no se debe hacer con él".
Bienvenido sea entonces Bernie, el Outsider.