El Deportivo Independiente Medellín tiene la afición más leal y sufrida entre todas las del fútbol colombiano, a pesar de que en cien años solamente ha visto salir campeón a su equipo en cinco ocasiones: 1955, 1957, 2002 (segundo torneo), 2004 (primer torneo) y 2009 (segundo torneo).
Por su camerino han pasado figuras de talla nacional e internacional, y su cantera ha contribuido generosamente a los triunfos de la selección Colombia y del deporte nacional. Su gran mal ha sido una dirigencia sin compromiso institucional, sin visión social y deportiva, de origen extra-futbolístico y a veces, triste es reconocerlo, desconocido.
El próximo 13 de abril de 2013 cumplirá el DIM cien años de su fundación y durante esa larga historia ha vivido tiempos difíciles como aquéllos cuando por asuntos económicos tuvo que retirarse del torneo rentado del fútbol colombiano, la primera vez en los años 1952 y 1953 y la otra en 1971 cuando emigró a Barrancabermeja y cambió su nombre por el de Oro Negro; después fue presidido por un paracaidista quevino a dictar cátedra y rápidamente tuvo que abandonar la ciudad por las presiones de la hinchada y de quién sabe quienes más; hoy padece otra de esas crisis terribles que amenazan, inclusive, su permanencia en el torneo de la categoría A. Nada difícil que este año sus hinchas tengamos que sufrir la humillación de un descenso de categoría mientras la dirigencia, visible o invisible si es que existe, no actúa con verdadero respeto por la afición.
Por el Independiente Medellín han pasado glorias del fútbol latinoamericano que son la historia del equipo, historia que mancillan quienes se aferran a una propiedad que es de su afición, la de antes, la actual y la venidera. Glorias del equipo rojo han sido: Agapito, Constantino y Enrique Perales, José Manuel Moreno, Efraín “Caimán” Sánchez, Pedro Roque Retamozo, René Seghini, Felipe Marino, Carlos Arango, Jose Vicente Greco, Jaime ‘El Manco’ Gutiérrez, Alberto Castronovo, Hernando “Canino” Caicedo, Lauro Rodríguez, Antonio Pécora, Valerio Delatour, Felipe Marino, Leonel Montoya, Lorenzo Calonga, Carlos Arango, José Lidorio Soria, Antonio Sacco, Ricardo Ramaciotti, Álvaro Molina, Mario Agudelo, Uriel Cadavid, Héctor Gatti, Perfecto Rodríguez, Héctor “Canocho” Echeverri, Omar Orestes Corbatta, Herman “Cuca” Aceros, José Velásquez, Hugo Sotil, Ponciano Castro, Nolberto Molina, Álvaro Santamaría, Jorge Gallego, Hugo Gallego, Ponciano Castro, Javier Tamayo, Juan Carlos Sarnari, Hugo Horacio Lóndero, José Néstor Peckerman (el flamante entrenador de la selección Colombia), Álvaro “El Polaco” Escobar, José “Boricua” Zárate, Víctor Ephanor, Luis Carlos Perea, Leonel Álvarez, Gildardo Gómez, Hernán Darío y Gabriel Jaime Gómez, Oscar Pareja, Carlos Castro, John Wilmar Pérez, Jorge Olaechea, Eduardo Malásquez, Franco Navarro, Héctor Ramón Sossa, Carlos “El Pibe” Valderrama, Giovanny Hernández, José René Higuita, John Javier “Choronta” Restrepo y Adolfo Valencia, para citar apenas unos pocos.
Esas figuras y todos los otros jugadores que por allí han pasado, la fiel y sufrida hinchada del DIM y los antioqueños en general, reclamamos grandeza de quienes fungen como propietarios de algo que le pertenece al pueblo y a la historia de Antioquia.
Notícula. Por desconocer las circunstancias que rodearon la designación de Julio Roberto Gómez en la presidencia del DIM, me abstengo de hacer algún comentario. Genera muchas esperanzas la presencia en esas directivas de un señor de las condiciones personales y profesionales de Gustavo Jiménez.