En lo que debería estar pensando seriamente el Gobierno y los empresarios y no sólo pensando sino poniendo manos a la obra, es retomar la Agenda Interna para la Productividad y Competitividad (AIPC) con la que cuenta el país desde 2005.
Con o sin TLC Colombia requiere recuperar el tiempo perdido en este frente, en el que abundan los estudios y escasean las realizaciones, en el cual el verbo que se suele conjugar es procastinar. El ex director del DNP y actual Presidente de Asofondos Santiago Montenegro, al expresar sus temores manifestó hace rato que daba tristeza “que los grandes proyectos se hayan quedado en el Power point”. Como afirma el experto Peter Drucker, tenemos que “pasar de hacer las cosas correctamente a hacer las cosas correctas”.
No se puede aplazar por más tiempo la ejecución de las obras necesarias para que el país de un salto cuántico en su desarrollo y este pasa además por la inversión en ciencia, tecnología e innovación. De ello debemos ser conscientes y consecuentes, lo demás es pura retórica, pirotecnia verbal, sólo aspavientos y, al final, nos percataremos de que estamos montados en una bicicleta aerostática, que sirve para hacer aeróbicos pero no para ganar la carrera en ruta.
Claro, que nada de esto es posible sin un cambio de modelo, porque como dijo Einstein “no podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon”. Por ello, preocupa sobremanera la autocomplacencia que se percibe en el Gobierno con los logros obtenidos con el actual modelo; el Ministro de Hacienda ha llegado a expresar que los astros se han alineado sobre el firmamento colombiano, que no nos puede ir mejor. Si partimos de esta premisa, si nos sentimos confortables en el lugar en donde estamos, si se cree que se están haciendo las cosas correctas correctamente, no hay disposición para dar el timonazo que se requiere.
Si se parte de la base de creer que “la base productiva colombiana es muy diversificada”, como lo sostiene nada menos que el Zar del TLC Hernando José Gómez, y que esta es una de sus fortalezas “para aprovechar el TLC con Estados Unidos”, no hay nada que hacer. No se puede tapar el sol con las manos, en los últimos años tanto el sector agrícola como el sector industrial han venido perdiendo participación en el PIB y este último viene concentrándose en muy pocos renglones. Ello se refleja en la composición de las exportaciones colombianas, en las que vienen perdiendo cada vez más participación.
Nos lo dice la Secretaria ejecutiva de la CEPAL, la mexicana Alicia Bárcenas, refiriéndose a América Latina en general y a Colombia en particular, de nuevo “nos convertimos en exportadores de materias primas, volvimos a esquemas que creíamos superados…Nos estamos asociando con China, que será la primera economía del mundo en el 2016, con un modelo en el que vendemos materia prima e importamos manufacturas. Así nos será muy dificil dar sostenibilidad a nuestro crecimiento”, que es de lo que se trata. Un estudio revelado por el Foro Económico Mundial (FEM) reunido en Puerto Vallarta (México) del 16 al 18 de este mes, a partir de un Índice de Desempeño de la Arquitectura Energética, concluyó que los países se pueden agrupar en cuatro categorías, dependiendo de su nivel de desarrollo energético. Según el mismo, “Colombia hace parte del grupo de países que debe capitalizar su amplia disponibilidad de recursos energéticos para que, de manera sostenible, pueda maximizar los retornos de la industria y apoyar una mayor diversificación de la economía.
Por nuestra parte, hemos sido reiterativos en que el único camino para alcanzar la meta planteada en el Plan de Desarrollo de Santos de un crecimiento sostenido por encima del 6% y una tasa de desempleo por de un solo dígito, es sobre la base de la ampliación y diversificación de la base productiva mediante la promoción de la industria, la ampliación y diversificación de las exportaciones y de los mercados objetivo de estas, así como también la profundización del mercado interno a través de la formalización del empleo y la drástica disminución de la pobreza y la desigualdad, dos lacras sociales que no sólo deben avergonzar al Presidente de la República sino a todos los colombianos. No hay otro camino!
Bogotá, julio 7 de 2012
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