Opinión
La ONU…tiene un deber moral de alumbrar con sus resoluciones los episodios reprochables de las relaciones entre las naciones.
Por: Juan Camilo Restrepo*. - La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado que la trata de gente negra que ensombreció al mundo con el comportamiento de las potencias colonialistas europeas del siglo XVI al XIX, y que significó el traslado forzado de cerca de 15 millones de seres humanos de su lugar de origen en el África a lo que entonces se llamaron las “indias occidentales de América” y a los territorios que hoy componen los Estados Unidos, constituyó el “crimen más grave contra la humanidad” que se ha cometido.
Algunos se preguntarán: ¿Para qué una resolución de la ONU a estas alturas cuando la trata de esclavos tuvo lugar hace ya varios siglos, y cuando oficialmente fue suprimida desde mediados del siglo XIX, siendo Cuba y Brasil Los últimos países en proscribir este trato inhumano para con las gentes de raza negra?
En primer lugar, porque la ONU tiene el deber no solo de manifestarse y actuar con relación a los conflictos entre países que ocurran inmediatamente, como es el caso de la guerra que se desarrolla en Irán, sino también porque tiene un deber moral de alumbrar con sus resoluciones los episodios reprochables de las relaciones entre las naciones. Y la trata negrera fue quizás el episodio más sórdido del mundo contemporáneo.
Y también para alertar que aún hoy, y de manera más encubierta que entonces, sigue habiendo en el mundo contemporáneo formas de esclavitud que deben ser denunciadas y desterradas también como se resolvió hacer con la trata negrera desde mediados del siglo XIX.
La resolución de la ONU habla también que aún quedan rezagos del colonialismo que todavía están esperando una compensación de los países esclavistas a los pueblos que sufrieron los efectos nocivos de la lacra esclavista.
El caso más estudiado es el de Haití. Cuando Francia finalmente declaró la prohibición de la esclavitud les impuso a los haitianos una compensación monetaria de tal magnitud, en favor de los amos franceses de las plantaciones azucareras y tabacaleras de Haití, que este país no ha logrado superar el peso de estas indemnizaciones. Y permanece sumido en la pobreza y en el subdesarrollo.
El asunto ha sido estudiado en profundidad por académicos destacados como Piketty, quienes han concluido que las raíces del terrible atraso de Haití hunden sus raíces en las descomunales indemnizaciones que Francia le impuso a la economía haitiana en provecho de los propietarios franceses de plantaciones que tuvieron que liberar a los esclavos a mediados del siglo XIX.
El proceso de liberación de esclavos en Colombia comienza, primero en el Estado de Antioquia inmediatamente después de la guerra de independencia, continúa en la constituyente de Cúcuta de 1823, y concluye en el gobierno de José Hilario López. Fuimos pioneros en esta reivindicación de humanidad. Y las constituciones colombianas desde mediados del siglo XIX para acá, hasta llegar al artículo 53 de la carta del 91, han refrendado la prohibición de cualquier forma de esclavitud en el suelo colombiano.
Lo que es triste constatar es que la resolución de las Naciones Unidas a la que nos estamos refiriendo fue votada por una abrumadora mayoría con solo tres votos negativos: Estados Unidos, Israel y Argentina.
¿Le dice algo a usted el nombre de estos tres países que votaron negativamente?
Bogotá, D. C, 12 de abril de 2026
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
A este gobierno habría que ponerlo a repetir una plana: Menos odios…, más política pública…, menos política electoral.
Por: José Félix Lafaurie Rivera - No se cansa Petro de las verdades a medias para descalificar e incitar a la lucha de clases, incitación que gana votos, votos que necesita para instalar al sucesor que tape los escándalos de su gobierno y dé continuidad a su agenda progresista.
En su última “alocución” la emprendió contra la exportación de carne y animales, no porque él mismo crea en sus argumentos, sino para atacar a un objetivo de su oratoria exaltada: los ganaderos, para él terratenientes improductivos que, además, no pagan impuestos. Qué ironía, con los exorbitantes avalúos catastrales con los que se despide.
Que “las exportaciones de carne no pueden seguir porque no tenemos excedentes”. Falso. Las exportaciones no afectan el abastecimiento. El consumo de todas las carnes se incrementó notoriamente por el desbordado gasto público, en especial en nómina oficial. Pero mientras el cerdo y el pollo complementan su oferta con importaciones superiores a 207 mil toneladas en 2025, las de carne de res son despreciables y las exportaciones de 30.000 toneladas y 227.000 animales no afectan la oferta local, pues contamos con un hato de 30 millones de animales, número 13 del mundo y cuarto de Latinoamérica.
Que “exportar a China hace subir los precios de la carne en el mercado local”. Falso. El aumento del precio en un 9.6% en 2025 es más una “recuperación”, pues en 2024 solo aumentó 0,68%. Es decir, no cubre la inflación de los dos periodos. Segundo: ese bajo incremento en 2024 se presentó con un volumen de exportaciones superior al de 2025, lo que demuestra que las exportaciones nada tuvieron que ver con el aumento del precio. Tercero: ese aumento de precio obedece a la recuperación de la demanda, reflejada en un incremento del sacrificio formal de 6,3%. Ante el crecimiento de la demanda el mercado reacciona y los precios suben: Economía básica.
Que con las exportaciones y, sobre todo, con las de hembras “estamos acabando nuestro hato ganadero”. Falso. Las exportaciones de carne equivalen solo al 4 % de la producción y las de animales al 4% del hato, y en 2025 solo se exportaron 6.217 hacia Venezuela cuando se creó la zona binacional de frontera, para ayudar a la recuperación de un hato que pasó de 18 a 7 millones de cabezas, gracias a la expropiación masiva de tierras ganaderas y al desastre económico del Socialismo del siglo XXI.
Que aun a costa de la balanza comercial, “es preferible que baje el precio de la carne para las y los colombianos, y eso no se puede si se sigue permitiendo la exportación”. Como se nota que Petro no habla de política económica, sino que hace política electoral. Sin ánimo de insultar, solo traigo a cuento la famosa frase de campaña de Clinton en 1992 ¡Es la economía, estúpido!
Pero, además, la preocupación por el hato ganadero es inconsistente con su ataque reiterado a la ganadería, como es inconsistente el ataque a las exportaciones ganaderas con el discurso de que son las agropecuarias están llamadas a reemplazar la renta petrolera. Me quedo con la sensata respuesta de la ministra a los medios: "No se puede prohibir exportar carne, pero se debe garantizar abastecimiento".
Finalmente, si de ayudar a los más desfavorecidos se trata, en lugar de perseguir las exportaciones, más haría el presidente apoyando la salvaguarda a las importaciones de leche desde Estados Unidos, en la que hemos insistido para salvar de la ruina a más de 300.000 ganaderos dedicados a la producción lechera, la mayoría campesinos minifundistas.
A este gobierno habría que ponerlo a repetir una plana: Menos odios…, más política pública…, menos política electoral.
Bogotá, D. C, 12 de abril 2026
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
La primera vuelta parece ya definida. Cepeda y Paloma estarán en segunda vuelta. Uribe y Petro definirán el futuro de Colombia, mientras, desde Estados Unidos, Trump buscará la manera de meter la mano en las elecciones a favor de la derecha.
Por Hubert Ariza*. - Semana Santa es una buena época para recordar el viacrucis de la derecha y la pasión de Álvaro Uribe, que ha sido juzgado, crucificado, muerto y resucitado y hoy, a pesar de estar a la espera de una decisión de la Corte Suprema de Justicia por un proceso penal, se siente renacido como gran elector y abanderado del antipetrismo. Uribe es la antítesis de todo cuanto plantean el presidente Gustavo Petro y el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, un título que nunca ha ocupado el ultraconservador y outsider Abelardo de la Espriella.
Uribe es el dueño de la candidatura de la ganadora de la consulta de la derecha: Paloma Valencia. Actúa como si él mismo fuera a estar en el tarjetón presidencial. Ataca a Cepeda con una fusilería de palabras, acusándolo de ser el candidato de las extintas FARC y de instigar el asesinato del senador y excandidato presidencial del Centro Democrático Miguel Uribe. Los videos de Uribe en redes sociales son la prueba reina de que su candidata pareciera ser una paloma mensajera y no una mujer autónoma, una futura presidenta incapaz de manejar sin tutoría la presidencia, porque sería acusada de traición, en el eventual caso de ganar.
La disputa Uribe-Petro, Paloma-Cepeda, es cada día más intensa. La derecha se concentra en revivir las viejas fórmulas ya ensayadas en campañas anteriores. Viven en décadas pasadas, como si no entendieran que la política cambió con Petro, con el poder de las redes sociales y la influencia de nuevos protagonistas de la acción política. En esencia, la derecha busca convencer a los colombianos de que las FARC de Marulanda existen y Cepeda es su candidato. Se niegan a aceptar que las FARC desaparecieron con los acuerdos de paz de La Habana, en 2016, que cientos de sus firmantes han sido asesinados y perseguidos por las disidencias, y que los acuerdos firmados son mandato constitucional.
Apuestan a sacarle réditos al hecho de que las FARC son una razón social maldita en la política colombiana. Después de casi 60 años de lucha guerrillera, destrucción de pueblos, asesinato de militares, toma de rehenes, extorsiones y chantajes, millones de colombianos aprendieron a detestarlos. Varias generaciones, en especial después de los dos mandatos de Uribe, crecieron viéndolos en la televisión como una maldición que frenaba el desarrollo de Colombia. Además, en 1998, decidieron apoyar la candidatura presidencial del candidato conservador Andrés Pastrana, quien derrotó al liberal Horacio Serpa Uribe, por un escaso margen.
Luego del fracasado proceso de paz del Caguán, que duró tres años en los que las FARC se fortalecieron, los colombianos eligieron a Álvaro Uribe, quien convirtió la promesa de la derrota militar de esa organización en la columna vertebral de su narrativa de la seguridad democrática. Uribe no las derrotó, pero sí logró levantar la bandera de la seguridad como su escudo para cambiar “un articulito” de la Constitución, reelegirse y tapar los múltiples escándalos de corrupción y violación sistemática de derechos humanos que marcaron su administración.
Uribe fue presidente gracias a las FARC, no una, sino dos veces. Y con la promesa de la derrota de las FARC, también eligió a Juan Manuel Santos en 2010, quien lo traicionó y negoció con esa organización hasta firmar la paz en 2016. Luego de dos períodos de Uribe, dos de Santos y uno de Iván Duque, y la incorporación de las FARC a la vida civil, Uribe insiste en tratar de resucitar el odio de los colombianos a las FARC, para meter miedo y elegir a Paloma Valencia.
La candidata del Centro Democrático es heredera de las ideas ultraconservadoras de su abuelo, el expresidente Guillermo León Valencia, famoso por autoproclamarse como el pacificador de Colombia en la década de los sesenta del siglo pasado, quien logró eliminar a casi todos los bandoleros de la época, como Chispas, Efraín González, Desquite, y otros, excepto a Manuel Marulanda Vélez, el fundador de las FARC. También bombardeó la región de Marquetalia, lo que dio origen a las FARC.
La derecha necesita a las FARC para volver al poder. Y las disidencias de las FARC, son la materia prima para lograr ese objetivo, a pesar de que son organizaciones sin ninguna capacidad de tomarse el poder por la vía armada, estar derrotadas políticamente y tener concentrada su capacidad militar en regiones cocaleras, muy lejos de los centros urbanos. Con esas organizaciones se intentó la paz total, que fracasó, pero Petro ha corregido la plana y adelanta una campaña militar sin precedentes, que incluye bombardeo de campamentos y erradicación con glifosato, en concertación con las comunidades, de plantaciones de hoja de coca. Cualquiera que sea el presidente elegido, tendrá que redoblar la apuesta por la acción militar contra esas organizaciones, entre otras razones, por la imposición de Estados Unidos de una política cero tolerancia al terrorismo, categoría en la que están las disidencias, el ELN y el Clan del Golfo.
El viacrucis de la derecha incluye, además de sus esfuerzos por meter miedo con las FARC y la demonización de Iván Cepeda, la confrontación Paloma-De La Espriella. Como un par de hermanos de madre diferente, se maltratan como si no estuvieran dispuestos a unirse en segunda vuelta. Se necesitan, pero se desprecian. El ultraconservador Enrique Gómez, de la casa Gómez Hurtado, actúa como un jefe de debate dispuesto a enterrar a su candidato en la segunda vuelta.
Las encuestas muestran que Paloma aventaja a De La Espriella, que el tigre se quedó rezagado y que la paloma toma vuelo. Pero ninguno supera a Cepeda, que, aunque pareciera estancado en un 37%, tiene aún tiempo para crecer, sobre todo, sabiendo navegar en la ola de popularidad del presidente Petro y abriendo las compuertas de su campaña a otros sectores. Además, amplificando sus propuestas y la dimensión social de las mismas.
La estrategia de Uribe para apalancar a Paloma no parece ser la mejor. Porque cada ataque a Cepeda, cada video en un lenguaje de odio y descalificaciones, solo ratifica su enorme poder sobre la candidata. Muchos colombianos se preguntarán si vale la pena elegir a una candidata sin autonomía, que parece condenada a consultar cada decisión con alguien a quien considera su “papá”, que le impondrá el gabinete y las decisiones, y será un comisario político que determinará el futuro de su mandato. ¿Se elegiría a Paloma o a Uribe? ¿Sería el tercer mandato de Uribe o el primero de Paloma?
Por el lado del Tigre, su estrategia es seguir apostándole a ser outsider, que ataca a Paloma, vocifera contra Cepeda, especula contra Petro, pero cada día reduce sus opciones. La división de la derecha es viento fresco para la izquierda. El odio desenfrenado de Uribe a Cepeda es abono al triunfo de Cepeda. Después de Semana Santa volverán los candidatos a seguir en lo suyo.
Paloma continuará presentando a su vicepresidente LGBTI, Juan Daniel Oviedo, como una fórmula de convivencia entre seres divergentes, dando periodicazos y titulares, mientras el Tigre mostrará los dientes a una audiencia cada día más escéptica de su originalidad y capacidad de liderazgo. Levantarse de las entrevistas e insultar a quienes lo confrontan en las salidas a la calle no parece buena estrategia del Tigre. Y Cepeda seguirá posicionándose como la continuidad del cambio que lidera Petro, quien mantiene cerca de un 54% de favorabilidad en las encuestas.
La primera vuelta parece ya definida. Cepeda y Paloma estarán en segunda vuelta. Uribe y Petro definirán el futuro de Colombia, mientras, desde Estados Unidos, Trump buscará la manera de meter la mano en las elecciones a favor de la derecha, como lo ha hecho en Argentina y otras latitudes. Solo que Colombia no es Argentina, Paloma no es Milei, y la izquierda, con Petro y Cepeda, no parece dormida.
Bogotá, D. C, 4 de abril de 2026
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
Que el gobierno se retire de un organismo del cual forma parte por orden constitucional no solamente es inusitado, sino que muestra el talante de una administración que sólo está dispuesta a trabajar con quienes este de acuerdo con ella.
Por Fernando Cepeda Ulloa*. - Estamos en presencia del mayor conflicto entre el gobierno y la Junta del Banco de la República. Esta es una institución creada en la Constitución de 1991 y que tiene unas características muy especiales, tanto con respecto a sus poderes como a la manera como se escogen los miembros de la misma y, al mismo tiempo, su necesaria independencia y neutralidad.
Se trata de una entidad muy poderosa que está siempre en riesgo de entrar en desacuerdos con el gobierno de turno. La Constitución busca que exista una armonía o coordinación entre la Junta y la política general de carácter económico del gobierno. Tema de una rara complejidad.
Así las cosas, un requisito indispensable con respecto al comportamiento de la Junta tiene que ver con el comportamiento individual y colectivo de la misma. Recuerdo que en sus inicios escribí columnas para criticar el comportamiento de muy prestigiosos economistas que formaban parte de ella que, imprudentemente, dictaban conferencias y hacían declaraciones como si tan sólo fueran profesores universitarios y no los depositarios de una enorme confianza y una particular responsabilidad entregada a ellos por la Constitución, por el gobierno y por la sociedad colombiana. Por fortuna, ese tipo de comportamiento desapareció. Entonces, propuse que se elaborara un Código de conducta para evitar comportamientos que pudieran poner en tela de juicio la independencia y neutralidad de los miembros de la Junta y de esa manera ocasionar la pérdida de credibilidad y legitimidad en este importante organismo.
La verdad es que, muy pronto, la Junta ha adquirido una gran respetabilidad y se ha desempeñado conforme a las más altas exigencias, tanto como institución como en lo referente a cada uno de sus miembros. Ha sido ejemplar.
Y esa ejemplaridad debe preservarse ahora ante el mayor conflicto desatado por el propio gobierno. No debe caer en la tentación de una polémica que no le conviene, ni puede manejar con ventaja. El gerente del Banco de la República tiene el conocimiento, la experiencia y la respetabilidad para manejar esa situación y, si es del caso, está confrontación.
Debo recordar que la presencia del ministro de Hacienda no es necesaria para la integración de la junta. En algunos países esta no se considera y cuando se autoriza su presencia, algunos de ellos no le otorgan el derecho al voto.
Una de las razones por las cuales el ministro forma parte de la Junta es porque existe un mandato constitucional al respecto que busca la realización de otro mandato, que es el de buscar una apropiada coordinación o armonía entre las decisiones de la Junta y la política económica del gobierno.
Los miembros de la Junta son nombrados por el gobierno, pero tienen un mandato de independencia y de neutralidad. No representan ningún interés distinto del que corresponde al interés general de la nación. Ni intereses particulares, ni intereses gremiales y ni siquiera intereses propios de una determinada doctrina económica.
Que el gobierno se retire de un organismo del cual forma parte por orden constitucional no solamente es inusitado, sino que muestra el talante de una administración que sólo está dispuesta a trabajar con quienes este de acuerdo con ella. Si el Congreso en alguna materia está en desacuerdo, pues se apela o un mecanismo de participación popular o a decretos ejecutivos. El espíritu propio de la democracia, que es el de buscar acuerdos para superar desacuerdos (agreement to desagree, o viceversa, dicen los anglosajones) desaparece. Es el sectarismo en su máxima expresión. Así ocurre en la designación de funcionarios así estos sean rectores de instituciones académicas que son el escenario por excelencia del desacuerdo y la convivencia. O del Congreso que es por definición la encarnación del pluralismo ideológico y de formas de actuación.
Curioso que este rompimiento sólo ocurra en la etapa final del gobierno...La Junta se ha ganado la credibilidad y la legitimidad que son indispensables para el desempeño de sus importantes responsabilidades. Este abrupto conflicto generado por el propio gobierno solo sirve para reafirmar el carácter independiente y neutral de la Junta. Que es lo que la Constitución le ordena.
Bogotá, D. C, 4 de marzo de 2026
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado
El gobierno ha seguido gastando desenfrenadamente, sobre todo en burocracia y contratos adjudicados a dedo aceitando su maquinaria electoral.
Por Amylkar D. Acosta M*. - En un hecho inédito el Ministro de Hacienda y Crédito público (MHCP) Germán Ávila renunció a seguir participando en la Junta del Banco de la República, por no compartir su decisión de incrementar la tasa de intervención 100 puntos básicos hasta el 11.25%, mediante, según él, “la utilización de esa mayoría poco legítima”. Mayoría esta de una Junta integrada por 7 miembros, de los cuales 3 han sido designados por el Presidente de la República Gustavo Petro y el Gerente Leonardo Villar, cuyo mandato fue renovado por unanimidad, contando con el voto del ex ministro de Hacienda de este gobierno Ricardo Bonilla.
Como lo ha advertido el Gerente del Banco Leonardo Villar, dicha decisión obedece a que “las expectativas de inflación se mantienen elevadas”. No obstante, a ello ripostó el Ministro espetando que “eso es pura paja”. Ese es el nivel del debate planteado por él. Pero, la verdad sea dicha, si el gobierno no le quita el pie al acelerador al gasto, como se lo ha requerido el Comité Autónomo de la Regla fiscal (CARF) en forma reiterada, le toca al B de la R, como contrafómeque, activar el freno de emergencia para frenar la inflación, ahora atizada además por la guerra del Golfo Pérsico, apelando a su principal herramienta de la política monetaria tendiente a meter en cintura a la inflación.
No han faltado voces de quienes, en auxilio de la postura del Ministro Ávila y sus denuestos contra quienes se apartaron de sus designios, traen a colación el hecho de que el Banco central europeo, que preside Cristine Lagarde y la Reserva Federal de EEUU, que preside Jerome Powell, han cedido a la tentación de subir las tasas y han preferido mantenerlas estables. Empero, a ninguna de las dos juntas de esos bancos centrales les ha tocado lidiar con el desbordamiento del gasto público por parte de sus gobiernos, ni con un endeudamiento inusitado para insuflarlo, como sí le ha tocado a la actual Junta del B de la R. Los hechos son tozudos.
En efecto, desoyendo los llamados del CARF, el gobierno ha seguido gastando desenfrenadamente, sobre todo en burocracia y contratos adjudicados a dedo aceitando su maquinaria electoral. En vísperas de la entrada en vigencia la Ley 996 de 2005, de garantías, se firmaron más de 521,000 contratos directos por entidades estatales, según reportó la Contraloría. Esta contratación masiva sumó un valor superior a los $32,88 billones de pesos en enero, generando hallazgos y preocupación por la velocidad de la contratación. Se constituyó en piedra de escándalo el caso que reveló la Unidad investigativa de El Tiempo, que tuvo que recurrir a un derecho de petición para acceder a una información muy comprometedora que da cuenta del sinnúmero de contratos firmados por entidades del Gobierno central, sin mediar licitación o convocatoria pública, con Juntas de Acción Comunal, cabildos y resguardos indígenas por valor de $31 billones. Y ni se diga lo que ha pasado con el endeudamiento. Este último pasó de $1.031 billones en enero de 2025 a $1.205 billones, $170 billones más en solo un año.
Hay que traer a colación también el exagerado incremento en el salario mínimo legal, ahora vital. Mientras las centrales obreras pedían un incremento del 16%, que muchos analistas consideraron desproporcionado, la munificiencia del Gobierno fue mucho más generosa y lo elevó en el 23.78%, 7.78 puntos porcentuales por encima de la aspiración de los trabajadores. Todas estas son presiones que alimentan las “expectativas de inflación”, como lo delata el Gerente Villar.
Los tiempos en los que la Junta Monetaria, que manejaba la política monetaria y cambiaria, era un apéndice del Ministerio de Hacienda, los dejó atrás la Constituyente de 1991, al otorgarle dichas facultades a la Junta de un B de la R autónomo. Como afirmó en su momento el renombrado hacendista y Delegado a la Asamblea Nacional Constituyente Alfonso Palacios Ruda, “por fin en la Constitución se va a enterrar el leviatán, se va a enterrar ese monstruo que es la Junta Monetaria”. Y, en efecto, se le dio cristiana sepultura, aunque ahora se pretende resucitar su espíritu con actitudes como las del Ministro.
Lo que está en juego es nada menos ni nada más que la autonomía del Banco de la República. Y esta no es un dogma vacío ni una reliquia institucional: es un pilar de la estabilidad macroeconómica que ha demostrado su valía a lo largo del tiempo, aquí y en Cafarnaún. Sin embargo, en medio de recientes cuestionamientos como los del Presidente de la República Gustavo Petro, quien considera y califica como “estrafalaria la posición de los 4 de la Junta directiva del Banco de la República ponen en riesgo el nivel de vida de la población colombiana y su empleo”, todo ello se está poniendo en tela de juicio. Y sentencia diciendo que “el Banco ha perdido su real independencia”, sólo por el hecho de no compartir su decisión, de la que participaron varios miembros de Junta que fueron designados por él mismo, de lo cual se arrepiente tardíamente por no plegarse a la posición minoritaria del Ministro Ávila.
De acuerdo con la Carta entre el Gobierno y la Junta directiva del Banco Emisor debe existir coordinación, más no subordinación. Lo dijo claramente la Corte Constitucional en su Sentencia C – 426 de 2020, “la Corte ha reconocido que la Banca Central debe ejercer sus funciones bajo un amplio margen de libertad e independencia, sin injerencias de las ramas del poder público o de otros órganos del Estado, salvo las admisibles para asegurar la coordinación, y no está condicionada a las dinámicas electorales”. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y a quien nadie puede etiquetar de Neoliberal advierte que “cuando los gobiernos subordinan la política monetaria a sus necesidades fiscales o a cálculos de corto plazo, el resultado suele ser desastroso: inflación, pérdida de credibilidad y deterioro del bienestar general”.
Santa Marta, abril 4 de 2026
*Economista- Expresidente del Congreso y exministro de minas y energía.
www.amylkaracosta.net
Vendrá un nuevo gobierno que comprenda la realidad rural sin sesgos ideológicos
Por: José Félix Lafaurie Rivera* - Todo lo que se hace “de mala leche” … sale mal. Así le ocurrió al Gobierno con el ajuste de los avalúos rurales con rezagos de actualización mayores a cinco años a la fecha de expedición de la Ley del Plan, no solo porque, basada en el odio a los “grandes terratenientes”, termina afectando a los pequeños propietarios, sino por el afán de implementarla a partir de 2026, para lo cual el Instituto Geográfico Agustín Cosazzi- IGAC, expidió la Resolución 2057 del 30 de diciembre, vigente desde su publicación en el Diario Oficial, que se produce, con inesperada eficiencia, el 31 de diciembre.
Sin embargo, en su afán, al Gobierno se le pasó un detalle: La Ley 1912/24 establece que los valores catastrales del ajuste automático entrarán en vigor “a partir del 1º de enero del año siguiente al de su incorporación en las bases catastrales”; algo que se empezó a producir en los municipios en 2026 con la determinación del ajuste a cada predio. Por tanto, esos valores catastrales solo serán vigentes a partir del 1º de enero de 2027 y no podrán afectar el predial de 2026.
La actualización “a quemarropa” de los avalúos rurales ha sido promovida por el IGAC como una medida excepcional, masiva y automática.
Sin duda es excepcional, por una sola vez. Así la vende el Gobierno, como una de sus “bondades”, pero esa excepcionalidad lo que pretende es reparar el incumplimiento sistemático de la obligación legal de actualizar avalúos cada cinco años, poniendo a los propietarios a “pagar los platos” que rompieron los gobiernos durante décadas.
De lo “masivo y automático” siempre desconfío, porque esconde grandes injusticias. El IGAC reconoce que se afectarán 1.639.140 predios en 533 municipios, pero también que el 98,6% tiene menos de 100 hectáreas, así que, mientras Petro afirma que la medida no es para los pobres, las cifras del IGAC lo contradicen, pues el Estado mismo considera menos de 100 hectáreas como pequeña propiedad, al punto que las normas prediales la favorecen con incrementos que no pueden superar el 50% de lo liquidado el año anterior.
Para el minifundio lechero de altiplano, que se mide en fanegadas (6.400 m2), la pequeña propiedad es más pequeña, pero en algunas zonas más valiosa. Un campesino con cinco fanegadas en el altiplano cundiboyacense, que soportan 10 animales y tampoco lo sacan de pobre, puede pasar, como por ensalmo, de pequeño a mediano productor, si su predio es afectado por incrementos promedio del avalúo superiores al 1.000% en Boyacá y Cundinamarca, con lo cual, entre otras cosas, perderá beneficios ante las entidades de crédito.
A las mayores limitaciones de acceso al crédito se suma el incremento del predial, que aun con las limitaciones a su aumento anual, afectará los ingresos de pequeños productores, pues sobre un avalúo que pretende actualizar décadas de descuido gubernamental, durante años pagarán aumentos no superiores al 50%, pero sobre una base cada vez mayor. Sumando el aumento vegetativo de los avalúos al ritmo del IPC, un campesino que pagó $1.000.000 en 2025, en apenas tres años pagaría más de $3.500.000.
Por fortuna, se malogró la intención de afectar la producción agropecuaria con la disculpa de fortalecer las finanzas municipales. Vendrá un nuevo gobierno que comprenda la realidad rural sin sesgos ideológicos, que modifique el despropósito de la actualización masiva y respete el artículo 9º de la Ley 101/93, para que los avalúos catastrales de predios destinados a la producción agropecuaria, como ordena la Ley, no tengan en cuenta “ninguna consideración distinta a la capacidad productiva y la rentabilidad de los predios”.
¡Así debe ser…, que así sea!
@jflafaurie
Bogotá, D. C, 4 de abril de 2026
*Presidente de la Federación Nacional de Ganaderos,
FEDEGAN.
Hoy me refiero a dos colegas: Alfonso Castellanos y Daniel Coronell.
Por: Gabriel Ortiz. - Sin Alfonso, Colombia ha perdido al mejor de sus periodistas, el dueño de toda la sabiduría de esta profesión, que siempre manejó con destreza y decoro.
Alfonso Castellanos, ejerció como nadie el buen periodismo, que practicó y desempeñó con talento, desde la humilde libreta de apuntes, las teclas de la Olivetti, el intríngulis del linotipo, y los misterios que almacena el computador.
Esa sapiencia depositada en su mente, la distribuía entre los centenares de aprendices que lo rodearon como maestro de muchas generaciones, hasta ese día en que se nos marchó.
Cuando partió de Málaga y pisó tierra bogotana, su hermano, ese gran cronista Gonzalo lo llevó de la mano a conocer los medios. Así surgió en él, ese ángel del periodismo, que lo condujo al diario El Liberal y al tabloide El Gráfico, un vespertino ricamente ilustrado que acompañaba en las tardes al periódico El Siglo.
Desde entonces no hubo poder humano que alejara a Alfonso del “oficio más bello del mundo”: del bueno, del libre, de ese que informaba, oportuna y lealmente a todos los colombianos.
Nunca abandonó la enseñanza, tenía el mérito de penetrar la mente de los jóvenes y mayores que querían informar con honestidad, realidad, destreza y férrea ética.
Medio al que llegaba, lo encumbraba al primer lugar, porque era ese el sitio, en el que anidábamos los centenares de alumnos que tuvimos la suerte de contar con la preparación que nos depositó.
Defendió la prensa libre e independiente, la constitución, las leyes y la defensa de todas las normas que honran nuestra profesión.
Su defensa de las libertades y de la democracia, lo indujeron a crear Telenoticias, un informativo de TV, con las normas de la BBC de Londres que, siendo financiado con dineros del presupuesto, tenía total independencia del del gobierno. Acá duró poco, por las normas oficiales de entonces.
Juan Jacobo Castellanos, digno sucesor de su padre, recibió el galardón con el que el CPB honró su memoria.
Y ahora Daniel:
El acto, al que asistieron más de mil invitados, continuó con la entrega del máximo galardón al “Mérito Periodístico Guillermo Cano” al colega Daniel Coronell, quien con una brillante intervención hizo el más real análisis de nuestra profesión, digna de imponerse como cátedra en la más exigente universidad, nacional o internacional. El recinto se puso en pie para aplaudir por varios minutos a Daniel quien dejó al descubierto el peligro en que se encuentra la democracia, ante la forma como políticos de izquierda y de derecha la malogran. El periodismo investiga y con esa investigación, su herramienta básica, denuncia a quienes roban los recursos públicos.
Explicó que este oficio hay que rediseñarlo, para captar a los distraídos que cada vez se incrementan, porque ya la gente no busca los más grandes medios, sino los más rápidos. “Hay que hacer mucho más, con menos recursos”.
Daniel nos alertó ante las redes sociales, porque como caldo de cultivo de nuevas las formas populistas, de izquierda y derecha, estigmatizan y desacreditan a los periodistas.
Y habló de la inteligencia artificial que puede ser maravillosa si trabaja para nosotros, pero funesta si trabajamos para ella.
Y son análisis sin fin, pero sin salirse de la urgencia de volver a ser reporteros, investigadores y fabricantes del lead. Concluyó su discurso, que vale pena leerlo y estudiarlo en su totalidad, advirtiendo a los colegas sobre los riesgos y peligros, porque “toda información oficial es falsa, hasta que se demuestre lo contrario.
NEGRO: ¿Será real que trataron de introducir droga en el carro del presidente Petro?
Bogotá, D. C, 13 de febrero de 2026
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Fue indiscutiblemente el político más descollante de Roma.
Por: Juan Camilo Restrepo Salazar*. - La novela histórica es un género ascendente en la literatura contemporánea. Cada vez crece su acogida, y nos encontramos con más y más autores que escogen el género de la novela histórica. Santiago Posteguillo, filólogo y profesor de lenguas antiguas de la universidad de Valencia, es uno de ellos.
La obra de Posteguillo -extensa y maciza- constituye ya hoy en día un fresco monumental de la historia romana. Su última novela (Los tres mundos) está dedicada básicamente a la conquista de las Galias por Julio César medio siglo antes de la venida al mundo de Cristo. Sus “tres mundos” se refieren a lo que estaba sucediendo en Las Galias, en Roma y en Egipto durante el proconsulado de Cayo Julio Cesar.
Ya van tres tomos sobre la vida de César y aún no cruza el Rubicón y todavía está lejos de llegar a los Idus de Marzo. Faltan, pues, varios tomos en los relatos de Posteguillo para completar el retrato completo de la vida el gran político romano que canceló la república y entreabrió con el sacrificio de su propia vida en los Idus de Marzo los esplendores del imperio.
Quienes no ven con buenos ojos el género de la novela histórica echan de menos la ficción como único método válido para escribir novelas. Dicen que es un género mixto que ni es historia ni tampoco literatura de ficción. No es justo este reproche a Posteguillo que se toma escrupulosamente el trabajo mediante notas de pie de página y anexos de sus novelas de enseñarle al lector qué trozos de sus novelas son estrictamente históricas (citando todas y cada una de las fuentes), y qué porciones de sus libros son meras ficciones en las que el autor se aparta de los episodios estrictamente históricos refrendadas por las fuentes.
La obra de Posteguillo -que ha ganado toda clase de premios con sus casi 5 millones de impresiones que han tenido sus libros- conforma hasta la fecha un enorme telón de boca de lo que fueros las grandezas y miserias del imperio romano.
Comienza con una trilogía dedicada a las guerras púnicas y a la familia de los Escipiones; continúa con una soberbia obra también en tres volúmenes dedicadas a Trajano, el emperador hispano que conquistó la Dacia en lo que hoy en Rumania; y ahora lleva tres volúmenes (faltan otros tantos) dedicados a la vida y obra de Julio César, al que dedica la última de sus novelas que se desarrolla en el episodio crucial que fueron las guerras de las Galias.
Quien quiera conocer la historia de Roma debe leer ineludiblemente a Posteguillo.
La conquista de las Galias tiene un especial interés en la formación política de occidente. Compendió el sometimiento a Roma de lo que hoy es Suiza, Luxemburgo, Bélgica, grandes porciones de la Alemania actual, de Francia y de la Gran Bretaña. Con las conquistas de Cesar se formó primero y se romanizó después lo que hoy es el corazón de la Europa contemporánea. Julio Cesar sostenía que todo lo que quedaba al sur del Rin debía ser parte del imperio romano.
A Julio César se le hacen muchos reproches: como que fue un invasor sanguinario que con puño de hierro sometió al imperio de Roma a los pueblos galos, y quien destruyó los cimientos de la República romana que tanto defendió Cicerón. Pero nadie podrá negarle que fue indiscutiblemente el político más descollante de Roma.
Quien quiera estudiar amenamente todo esto, debe leer infaltablemente a Posteguillo.
Bogotá, D. C, 30 de noviembre de 2025
*Abogado y Economista. Exministro de Estado
La educación debe ser asumida como política de Estado y dejar de estar al vaivén de los cambios de administración…
Por: Amylkar D. Acosta M*. -Tenemos que empezar por decir con el neurólogo y educador argentino sebastián lupina, que “la pobreza tiene graves impactos sobre el desarrollo cognitivo y emocional”, que deja huellas, secuelas imborrables. y ello es grave, de allí la importancia de la atención debida a la primera infancia, especialmente en sus primeros cinco años, que es cuando se da el mayor desarrollo del cerebro, del lenguaje, de la motricidad y del pensamiento abstracto que caracteriza al ser humano. De allí que influya tanto en dónde y en qué condiciones se nace y se crece a esta temprana edad en el futuro que habrá de deparársele en la vida a ese niño que crece y se desarrolla, la mayoría de las veces enfrentando la adversidad. Una población infantil afectada por el hambre y la desnutrición, como ocurre en muchas regiones del país, en especial la guajira, no tiene futuro y si lo llega a tener es incierto.
Superada esta etapa, insisto en que es crucial, como lo afirma la ex ministra de cultura Paula Moreno, “La preparación nivela. La educación es fundamental y lo que he visto a lo largo de los años es que cambia tu historia, tu chip y te pone en otro lugar”. Y como lo pudo establecer el estudio realizado por el codirector del banco de la república, Adolfo Meisel, “en el caso de los más pobres, la educación es la principal herramienta que les brinda la sociedad para mejorar sus condiciones de vida”. Pero, advierte que “no es suficiente con el acceso a la educación. es necesario garantizar el aprendizaje a través de una educación de calidad”. La educación de calidad, entonces, es la clave.
Llama la atención el informe de la OCDE en que existe una especie de determinismo asociado al origen de cada quien, pues “los niños cuyos papás no terminaron bachillerato tienen el 15% de posibilidades de llegar a la universidad, una cuarta parte de aquellos con al menos un padre que alcanzó la educación superior”. Por ello no es de extrañar la cifra que nos da la misma OCDE según la cual en Colombia sólo el 9% de los alumnos de las familias pobres llegan a la universidad, frente al 53% de las más ricas. y a ello hay que añadir el alto grado de deserción universitaria, que supera el 50%, siendo las causas económicas, sociales e institucionales las causas prevalentes de la misma.
También en este aspecto, el del acceso a la educación, el campo muestra el mayor rezago. La OCDE plantea la urgencia de cerrar la brecha que existe entre la ciudad y el campo. Según cifras del ministerio de educación, mientras un colombiano que reside en la ciudad tiene un promedio de 9.6 años de educación, otro que reside en las zonas rurales apenas sí alcanza los 6 años. Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE, advierte que “todavía existe una gran desigualdad entre el sector rural y urbano en las escuelas de Colombia. Por eso el gobierno debe asegurar mayores recursos y construir redes de escuelas que potencien la educación…además, es necesario ejecutar inversiones para que los profesores mejoren sus carreras”. Pero el investigador alemán va más lejos y llama la atención en el sentido que “más allá del dinero, es necesario mirar qué tan eficaz es el tiempo que invierten los jóvenes en su educación. La escuela es la única oportunidad en la vida para formarse. Por eso es importante capacitar a los maestros”. El gobierno y la comunidad educativa deben tomar atenta nota de estas recomendaciones y proceder en consecuencia tomando la educación como la primera prioridad.
La educación debe ser asumida como política de estado y dejar de estar al vaivén de los cambios de administración, sujeto al regateo para que se le asigne el presupuesto que se requiere tanto para ampliar su cobertura como para su mejoramiento continuo. Ello redundará, indudablemente no sólo en el cierre de brechas, en reducir la desigualdad, en la nivelación de la cancha, sino que además contribuirá también a la mayor productividad y competitividad del país. Y a este propósito el investigador Eric Hanushek, profesor de la universidad de Stanford en EEUU, pone el dedo en la llaga al aseverar que “hay una variable que no aparece en la lista de indicadores macroeconómicos de coyuntura, pero que es uno de los determinantes más importantes del crecimiento económico de largo plazo. Se trata de los aprendizajes que alcanzan los niños y jóvenes en el sistema educativo, en especial en áreas fundamentales como la comprensión lectora y las matemáticas”.
Aparte del impacto social que tendría un redireccionamiento del aprendizaje en Colombia también tendría su impacto positivo en la economía, elevando su crecimiento potencial. Según Hanushek, “si el sistema educativo colombiano garantizara a todos los jóvenes colombianos aprendizajes mínimos, la tasa de crecimiento económico de largo plazo se incrementaría en 0.7 puntos porcentuales por año. Proyecciones económicas estiman que durante los próximos 12 años, la economía colombiana crecerá 3.7% al año para llegar a un ingreso per cápita de alrededor de 33.7 millones de pesos en 2030. Si el sistema educativo colombiano garantizara aprendizajes mínimos a todos los jóvenes que terminan la educación obligatoria, el país podría crecer al 4.4% anual y alcanzar un ingreso per cápita de 36 millones de pesos en 2030”.
Definitivamente la educación es la clave para escapar de la trampa de la pobreza y para cerrar la brecha de la irritante desigualdad de ingresos que se abre cada vez más, en desmedro de la población más vulnerada y vulnerable. Ello jamás se dará por generación espontánea, es necesario contar con una política, unas estrategias y plan de acción consensuados que comprometa seriamente al Estado en sus distintos niveles. Dada la magnitud del reto, esta no es tarea de un gobierno o de una administración, debe contar con todas las energías de todos para alcanzar unas metas de corto, mediano y largo plazo, que sean medibles, cuantificables y evaluadas periódicamente, con el fin de ajustar los medios para alcanzar tan loable finalidad. bien dijo Simón bolívar, el libertador, que “La educación es el fundamento verdadero de la felicidad” y es también el medio más expedito para nivelar la cancha, así como para la cohesión y la inclusión social.
Bogotá, noviembre 29 de 2025
*Economista. Expresidente del Congresoi y Exministro de Minas y Energía.
Cómo incorporar la comunidad en la identificación, planeación y realización de obras públicas.
Por: Fernando Cepeda Ulloa*. - Para los estudiosos de la administración pública y de la gobernabilidad democrática, lo que acaba de ocurrir con la Misión La Guajira, que se inició en diciembre del 2023, y que informa que ha tenido éxito en su propósito de lograr que más de 25.000 personas obtuvieran acceso al agua potable, a la energía y el Internet. Es un experimento que debe ser ampliamente difundido no sólo en Colombia, sino en países que han vivido situaciones similares en las cuales los esfuerzos gubernamentales o privados no logran alcanzar sus objetivos hasta el punto de qué bien pronto se llega a la conclusión de que hay zonas del país donde es inútil proponerse lograr realizaciones de envergadura.
Ese pensamiento pesimista y derrotista fue el que esta misión destruyó, por fortuna. Así lo reconoció su principal líder, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, claro está, con la colaboración de un valioso equipo de personas, como la doctora María Lorena Gutiérrez, presidenta del grupo Aval, Promigas y otros funcionarios del grupo y la W, el Grupo Prisa, y varias fundaciones, que se incorporaron desde el comienzo y algunas a lo largo del proceso.
El tema es de enorme importancia. No se trata de un éxito, improbable, en una situación que se anticipaba como compleja y muy difícil, sino de un experimento que debe ser traducido en términos académicos para que pueda ser utilizado por otros departamentos, por otras agencias del gobierno y en otros países. Si algo hace falta en las teorías sobre gobernabilidad democrática y en las que tienen que ver con la manera de lograr eficacia en las tareas gubernamentales, un tema que ha preocupado al Banco Mundial, al Banco Interamericano, a la desaparecida agencia de cooperación internacional de los Estados Unidos, etc.
Es esta dimensión clave. Cómo incorporar la comunidad en la identificación, planeación y realización de obras públicas. Cómo asegurar el buen manejo de los precarios recursos existentes. Cómo aprovechar los talentos disponibles para alcanzar el éxito que se busca. Es que ante el éxito anunciado explotan en la cabeza fracasos de no sé cuántos proyectos, inclusive soportados con recursos muy cuantiosos financieros y de otra naturaleza. Yo no sé cuántos acueductos en algunas regiones de Colombia son ejemplo de una gestión mal llevada que deja sin ese servicio a muchas comunidades, y así se podrían identificar múltiples proyectos fallidos. El Departamento Nacional de Planeación ya debería estar estudiando todos los detalles de esta operación de La Misión Guajira para obtener los aprendizajes necesarios para asegurar la buena fortuna en muchos de sus proyectos.
Lo ocurrido con la Misión Guajira no se puede quedar ahí como un éxito ocasional. Debe ser un tema que se traduzca en un manual de cómo realizar proyectos en un plazo determinado y con la colaboración de sectores diferentes al público, como la empresa privada y muchas fundaciones. No se puede desperdiciar un esfuerzo de esa naturaleza, y, por el contrario, hay que hacer lo posible para derivar aprendizajes efectivos que además se puedan maximizar. Sería muy deplorable que un éxito de esta naturaleza se quede ahí y que pronto se olvide para volver a la teoría de que hay regiones o lugares en Colombia donde no es posible llevar a cabo proyectos porque con frecuencia se fracasa. Fue una teoría que alimentó inclusive el pensamiento del Departamento Nacional de Planeación, en algún momento, con respecto a toda la Costa Atlántica.
Es que desperdiciamos muchos aprendizajes. Por ejemplo, la Universidad de los Andes, que se inició en forma tan precaria en unas casas viejas y en unos precarios edificios al borde del cerro de Monserrate, logró tempranamente un éxito que aún se mantiene hoy, afortunadamente, nacional e internacionalmente. Creo que algunas instituciones como la Universidad del Norte, en Barranquilla, Eafit en Medellín, el Icesi en Cali aprendieron mucho de esta experiencia, pero no ocurrió así con otras, cuya Fundación fue contemporánea a la de los Andes.
Con frecuencia digo que el éxito está prohibido en Colombia. El individual porque llevaba al secuestro y, en otros casos, por una pésima cualidad que es la envidia. Y por eso como que continuamos auto-flagelándonos como lo diagnosticó el distinguido profesor Albert Hirschman. En Colombia ha habido muchos éxitos de variadas proporciones y muy significativos, que son dignos de difusión e imitación. No contribuye mucho a nuestro desarrollo el que no sea permanente la tarea de difundir esos éxitos, individuales y colectivos.
Ojalá este nuevo éxito no entre al armario del olvido en que han quedado guardados tantos otros tan valiosos.
Bogotá, D. E, 30 de noviembre de 2025
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado