Opinión
Por: Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo - Saludo de Paz y Bien a todos mis hermanos en la fe. Me dirijo a todos, pero especialmente a ustedes queridos sacerdotes, a quienes invito a ser los primeros interesados en motivar el crecimiento en la fe y en la oración a nuestras comunidades.
El Papa Benedicto XVI, nos pide con urgencia, que, en la actualidad, frente a la cultura de lo fácil y de la falta de compromisos estables y duraderos, se establezcan hábitats de fe. “En un ecosistema, el hábitat es el lugar donde vive la comunidad”. La Eucaristía es "fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11). Así las cosas es necesario entender que la Eucaristía es indispensable para un cristiano – católico. La Eucaristía es el hábitat normal donde cada cristiano – católico debe vivir, porque la Eucaristía es la presencia del mismo Dios y Señor manifestado en la persona de Jesucristo. Dice la Palabra: “Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes” (Lc 22,19-20).
Con fe firme creemos y confesamos que Jesús, el Señor, está presente en el Santísimo Sacramento del Altar y por ello, la Iglesia, sabiendo que la Eucaristía es el mismo Dios que se nos da, nos invita a adorar, contemplar y venerar la Santísima Eucaristía, acto de piedad y de amor que nos convoca a crear un hábitat eucarístico, a crecer en la virtud de la oración y a comunicar nuestra caridad a los hermanos como consecuencia de nuestra entrega a Dios amor.
Para la Iglesia siempre ha sido de gran preocupación la santidad de sus ministros; por eso, el mismo Papa Benedicto XVI, en el año 2009, convocó para que el día de la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón, se dedicará una especial oración por la santificación de los sacerdotes.
Aprovecho esta oportunidad para invitar de una manera fraterna, afectuosa y reiterada para que juntos, como comunidad de fe y amor, nos sintamos todos llamados a orar sin cesar por la santidad de los sacerdotes de nuestra querida diócesis de Florencia.
La propuesta es la siguiente: En la fiesta litúrgica del Sagrado corazón, cada año, tengamos la intención particular de orar por los sacerdotes, pidiendo a Dios la santidad para cada uno. Cada primer Viernes, después de la Santa Misa de las 6.30 AM, en la capilla de la comunidad de las Clarisas, se exponga el Santísimo, para la adoración y que permanezca abierta hasta las 5.00 PM, hora en que se dará la bendición y ojalá en algunas horas del día, algunos sacerdotes puedan estar allí, para ofrecer, a quienes lo deseen, el sacramento de la penitencia. Que se exponga el Santísimo Cuerpo de Cristo, en todos los templos parroquiales, todos los primeros viernes de cada mes, después de la Santa Misa de la noche, hasta las 9.00 PM, y se motive para que la comunidad ore por la santidad del clero, oración que invito, se haga en completo silencio, de tal manera que se propicie un encuentro y un diálogo personal con el Señor.
Queridos hermanos, que Dios todopoderoso, los bendiga y acompañe; el corazón Inmaculado de María los acompañe con su Santa y agraciada presencia.
“La santidad de los sacerdotes es signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo” (Benedicto XVI)
Florencia, 30 de junio de 2019
* + Omar de Jesús Mejía Giraldo. Obispo de Florencia
Por Gabriel Ortiz*.-La corrupción marchó al acecho de una sociedad que ya sabía lo que venía, porque no era la primera vez que sentía el fuetazo de un puñado maléfico que todo lo puede, lo consigue lo admite y lo disfruta.
Durante doscientos años Colombia ha sido sometida al capricho de belicosos anarquistas que, de tiempo en tiempo, tuercen la voluntad de un pueblo, a su manera, para sacar el mayor provecho al poder que les otorga, desde la más prometedora democracia, hasta el funesto estado de opinión que pretende implantar el uribismo.
En estos últimos años se ha venido recrudeciendo la corrupción. Han aflorado los amiguismos políticos que siembran la depravación, la perversión y el soborno. Desaparecen los dineros públicos, al tiempo que surgen proyectos gigantes que se ejecutan tramposamente, se derrumban, quedan inconclusos y nadie responde por ellos. Hasta los precarios alimentos de los niños más pobres, suelen engordar a los tramposos y a sus calanchines agazapados en la podredumbre de una política envenenada.
La última reforma a la justicia introdujo con el sistema penal acusatorio perversos negociados que han implantado en nuestro medio, la mejor manera de apoderarse de los bienes del estado y de los ciudadanos, a cambio de precarias ¨vacaciones¨ pagadas por nosotros en lujosos establecimientos policivos o militares, o en casas cárceles.
Y lo más grave: ¡nuestra población, parece alborozada! Muchos se hacen los de la vista gorda y esperan beneficiarse con la corrupción. No de otra forma podríamos explicarnos que cuando se realizó la consulta popular para eliminarla, el número de sufragantes no alcanzó el umbral. Faltaron 472 mil sufragios.
Ese fue el primer baño de rosas que se dieron los deshonestos al recibir un país enfermo y sin ganas de sanar. Sabían que el Gobierno, la sociedad y un Congreso repleto de dudas, echarían por tierra el clamor de gran parte de los colombianos.
El esperanzador proyecto, el anhelo y la ilusión, rodaron por el suelo. Tuvieron entierro de tercera y sarcásticas risotadas de parte de los legisladores, que no vacilaron en alargar el último debate justificando impedimentos para actuar. ¿Cómo puede un congresista decir que está impedido para votar contra la corrupción?
El debate y el tiempo se agotaron al igual que las esperanzas de un pueblo que quería salir de la podredumbre.
Los buenos, los probos, los nobles, derrotados y con la moral en el piso, desalojaron los salones de un congreso que sepultó la única forma de sanear un gobierno, unas finanzas, unas actuaciones funestas de contratistas que se enriquecen sin piedad, porque los triunfantes y traficantes celebraban con alborozo el rudo golpe a un país que ya no resiste más. Ya vendrán nuevos ¨saludos a la bandera¨, pero entre tanto: ¨Arrobarpuntocom¨.
BLANCO: La firmeza de la Corte para impedir el uso del glifosato.
NEGRO: Impopulares e ineficientes, debería ser el nuevo eslogan de Peñalosa que le costó una millonada a la Alcaldía. Empezando por los contaminadores buses “nuevos”.
Bogotá, D. C, 28 de junio de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper.
Por José G. Hernández.- El Estado de Derecho se caracteriza por la efectiva y permanente sujeción de todos -gobernantes y gobernados, servidores públicos de todas las ramas, y particulares- a un orden jurídico previamente establecido, dentro de un esquema institucional que garantice el equilibrio, la separación y la colaboración armónica entre las ramas y órganos del poder público para alcanzar los fines estatales.
En cuanto a la rama judicial, debemos recordar: jueces y magistrados están llamados a realizar los fines primordiales del Derecho -la justicia, la equidad y la seguridad jurídica- y, por supuesto, al actuar, están sometidos en grado superlativo a la Constitución y a las leyes.
Los jueces ejercen la función quizá más delicada de las que corresponden al Estado: “Juris Dictio”, que significa “decir el Derecho”. Venir al caso concreto para que las previsiones genéricas y abstractas de las normas se cristalicen en cabeza de personas en concreto; hacer efectivos los derechos, las obligaciones, las cargas y las responsabilidades. “La constante y perpetua voluntad de dar a cada cual lo suyo”, como lo expresara Ulpiano.
Si ello es aplicable a todos los jueces, con mayor razón a los constitucionales, encargados de velar por el imperio y la supremacía de la Constitución.
De allí que resulte preocupante la perniciosa tendencia de algunos de ellos -no todos- a aplicar las normas jurídicas, inclusive las de la Carta Política, con base en interpretaciones que se miran (con criterio subjetivo) “convenientes” u "oportunas" desde el punto de vista político o económico, pero sin atención al significado y efectos que tiene ese criterio bajo una estricta perspectiva jurídica.
Hemos podido examinar recientes autos y sentencias, tanto en materia de control constitucional en abstracto como en materia de revisión de decisiones de tutela, y la conclusión objetiva a la que llegamos no es otra: sin generalizar -porque también hay buenos magistrados y acertadas decisiones-, la verdad es que se percibe -y de manera creciente- una gran falta el rigor jurídico, de motivaciones bien fundamentadas y claramente expuestas, de razones suficientes para llegar a la decisión. Así, muchas demandas de inconstitucionalidad se rechazan por el prurito de exigir al ciudadano del común el cumplimiento de complicados requisitos técnicos no previstos en norma alguna.
Debemos reconocer que hoy, infortunadamente, muchas decisiones se adoptan sin atender a las reglas de hermenéutica; sin una valoración de los hechos; sin previa lectura de las demandas ni de los alegatos; sin análisis de las disposiciones aplicables; sin una adecuada ponderación; sin una relación lógica entre la motivación y la resolución.
Todo ello conduce a un deficiente control de constitucionalidad que, hoy por hoy, no está cumpliendo su función. Hay que volver al rigor jurídico y que los jueces fallen en Derecho.
Bogotá, D. C, 27 de junio de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional.
Por Víctor G. Ricardo*.- Los sucesos de inseguridad y violencia que se han venido presentado en los últimos días, en diferentes sitios del país, han creado un clima de gran preocupación, temor y desasosiego. Esto, con razón, porque no es posible que las autoridades permitan que robos masivos en semáforos como el que se llevó a cabo en una calle de alta circulación del norte de Bogotá se presenten.
No entiende uno como la delincuencia se ha tomado las distintas ciudades y la zona rural. Pero además es como para un cuento de no creer que en un semáforo donde se presentaba un trancón un número considerable de atracadores en plena luz del día y con instrumentos como martillos y bujías y armados de armas blancas hasta donde se sabe aprovecharán el semáforo y el trancón para romper los vidrios de más de cinco vehículos y robar a sus ocupantes sus pertenencias, celulares y carteras.
¿Hasta dónde ha llegado la inseguridad? Y qué decir si analizamos los asesinatos que en distintas regiones se han venido cometiendo, como el de María del Pilar Hurtado en el municipio de Tierralta, que además lo hicieron delante de sus dos hijos pequeños y de muchos otros defensores se derechos humanos. Por otra parte, más de 130 ex guerrilleros de las Farc que se acogieron a la paz del pasado gobierno también han perdido sus vidas, lo que ha generado una alarma roja entre todos los exguerrilleros que no sabe uno donde puede terminar.
Ya son tantos los hechos delincuenciales que no se publican en los distintos medios de comunicación. Muchas personas han perdido su vida, como víctimas de atracos con el único motivo de hurtar un celular o un reloj o cualquier pertenencia comparativamente insignificante.
Han aumentado el robo de vehículos y a casas, tanto urbanas como rurales. Lapregunta que uno se hace es ¿qué es lo que está pasando y cómo es posible que los gobiernos municipales, como es el caso del de Bogotá, no están haciendo una tarea especial con la Policía y los cuerpos de seguridad para controlar esta lamentable situación?
A nivel nacional, ¿dónde está la acción de los Ministros, del Director de la Policía y del director de Unidad de protección que deberían ya haber aconsejado al Presidente de la República para tomar acciones y decisiones extraordinarias ante la grave situación que estamos viviendo?
Nos podremos esperar inversión extranjera o interna mayor si no tenemos acciones de gobierno con rapidez y seriedad que les garantice a los colombianos un mínimo de seguridad por sus vidas, bienes y condiciones. Hace ya varios meses y en distintas oportunidades he venido advirtiendo del desmejoramiento de la seguridad en las distintas regiones y hoy con angustia escribo de nuevo sobre el mismo tema. Y es lógico porque pasa el tiempo y las cosas en lugar de mejorar se empeoran. No aguantamos más ver que los responsables de las instituciones sigan como si nada estuviera pasando; estos tienen que responder o el Gobierno debe replantear su política y que salgan de la administración los responsables por no tomar medidas o ser ineficientes en sus acciones. Llego el momento de exigir más diligencia y acción de gobierno. No queremos más muertos. No podemos vivir con tanta inseguridad. Queremos menos palabras y explicaciones y más diligencia en las acciones. ¿¿Y para concluir que decir de lo político y el hundimiento de la Ley anticorrupción?? ¡¡¡¡Sin comentarios!!!!
Bogotá, D. C, 26 de junio de 2019
*Excomisionado de Paz
Por Jairo Gómez*.- La denuncia que refiero es de mucha gravedad y es tal vez la más importante de la legislatura que concluyó el pasado 20 de junio (2018-2019); la hizo el senador Gustavo Petro en compañía de otros partidos políticos y hoy, más que nunca, cobra vigencia por las premoniciones que hizo en su momento por la crisis que desataría en el Grupo Aval su amistosa relación con Odebrecht.
Petro, como siempre serio en sus exposiciones, dejó una constancia, a finales de 2018, en la que advierte de oscuros nubarrones económicos que se avecinan para el país por el hecho de que la justicia de los Estados Unidos llamara a los estrados judiciales al hombre más rico de Colombia, Luis Carlos Sarmiento Ángulo, para que dé una explicación sobre los sobornos que repartieron a diestra y siniestra con Odebrecht, para quedarse con multimillonarios contratos de obras públicas en Colombia, entre esas, seguramente, la vía al Llano.
“A un alto costo personal junto con otros colegas -dijo Petro- realicé un debate Odebrecht-Sarmiento y (en ese debate) traté de demostrar cómo la asociación entre estas dos empresas había capturado a buena parte del Estado colombiano, y sobornado a las más altas instancias de agrupaciones políticas, en función de asegurar un contrato y una rentabilidad en miles de millones de pesos en una cuantía superior a los 50 millones de dólares”.
En aquella constancia ante el Senado, aseguró Petro que el Grupo Aval -“que controla uno de cada cuatro pesos de la economía nacional”- debe responder como ya lo hizo Odebrecht ante la justicia norteamericana por cada una de sus actuaciones y aclarar con verdad plena cómo fueron los hechos, a quiénes directamente sobornaron y en qué condiciones se repartieron esos dineros del cohecho.
“Los propietarios del Grupo Aval, toda su gerencia, los testigos que dijeron medias verdades en Colombia hoy presos y la mayoría de no presos serán llamados a declarar para contar la verdad integral y completa”, sentenció entonces Petro.
Pero lo más grave de la intervención del senador Petro es que en su momento alertó sobre las consecuencias negativas que tendría para la economía colombiana y los efectos perversos contra los pequeños accionistas del Grupo Aval y las trabajadoras y trabajadores que aspiran a una pensión en el inmediato futuro. Y es aquí, en este punto, donde le aparece otra pata a la mesa que obliga a preguntarse si tendrá que ver la crisis de la vía al Llano y la incompetencia de la firma Coviandes, propiedad del Grupo Aval, con esos sobornos que la justicia de Estados Unidos le investigó a la firma Odebrecht, y que seguramente también hará parte del cuestionario que le tiene preparado a la Organización Sarmiento Angulo.
Pero además, es bueno recordar que en esa oportunidad el congresista advirtió sobre las secuelas que implica negociar con la justicia de los Estados Unidos, y que hoy debe estar mirando con lupa qué sucedió en la vía al llano. En ese momento, Petro vaticinó que “seguramente habrá una transacción económica cuantiosísima como le toco (pagar) a Odebrecht, y (ello traerá) unas consecuencias en el próximo año que es importante que el Congreso de la República conozca de antemano; este hecho sin precedentes en la historia de Colombia (es) el hecho de corrupción más grande y al mismo tiempo el proceso judicial, no en territorio colombiano desgraciadamente, más grande, contra la agrupación económica más poderosa de Colombia (el Grupo Aval) dueña de medios de comunicación, dueña de la política, de buena parte de la banca y de la economía, (que va a ) ser procesada y (obligada a) decir la verdad que esperamos la diga. (Este caso) producirá una serie de hechos económicos (graves) en Colombia”.
Y Petro, a manera de recomendación, sugirió que “los pequeños accionistas del Grupo Aval deben organizarse ya; los trabajadores y trabajadoras del Grupo Aval deben organizarse ya; habrá un impacto sobre el sistema pensional de Colombia; el Congreso de Colombia debe alistar el blindaje para que la crisis no pegue sobre los más débiles: los trabajadores y trabajadoras aspirantes a pensión”. Y es aquí, en este otro punto, donde nos asaltan otras dudas: ¿Lo que ocurre hoy en la vía al Llano, responsabilidad de la Organización Sarmiento Angulo, ya es parte de esa crisis que vaticinó Petro? ¿Estará pasando el Grupo Aval por una situación crítica y no nos hemos dado cuenta? O el Grupo Aval ¿no nos ha dicho toda la verdad? Y, entre otras, ¿qué sabe el Gobierno del asunto? ¿Y la Superintendencia Bancaria?
Sin duda, el taponamiento de la vía al Llano es un monumento a la corrupción. Todo se hizo mal y los dineros producto del cobro de peajes por más de 20 años terminaron en otra bolsa (¿la de Nueva York?) y la tragedia de los llaneros sin solución. ¿Tendrá que ver todo esto con los sobornos por más de 50 millones de dólares que investiga la Justicia de Estados Unidos?
Bogotá, D. C,25 de junio de 2019
*Periodista y Analista Político
@jairotevi
Por: Guillermo García Realpe*.- Termino la primera legislatura del cuatrienio legislativo y la verdad, en términos generales, el balance para el Congreso de la República es agridulce. Primero, porque las grandes reformas y los proyectos de interés nacional brillaron por su ausencia.
Por el Capitolio Nacional, todas las semanas desfilan Ministros, Ministras y altos funcionarios del Gobierno, pero todos sin mayores resultados que mostrar en sus diferentes carteras. Las intenciones del Gobierno en las grandes coyunturas del país, se quedaron en eso: en buenas intenciones. El Presupuesto General de la Nación, pasó con dificultades, lo propio el Plan Nacional de Desarrollo que pasó raspando a última hora ante un quorum muy frágil y el gran desgaste del legislativo en temas de Paz, especialmente con la iniciativa presidencial de objetar la JEP, en ese trance, el Congreso se vio enfrascado en debates ideológicos, doctrinarios y aburridos durante más de un mes y medio.
Ahora bien, en el balance personal, tengo que decir que como es nuestra costumbre realizamos una labor legislativa seria, comprometida con nobles causas sociales y principios que siempre defendemos desde lo más profundo de nuestro matiz ideológico. Asistimos al 99% de las sesiones, tanto en la Comisión Quinta, como en la Plenaria del Senado, demostrando así nuestro compromiso y responsabilidad a la hora de representarlos.
En materia de iniciativas que hoy ya son Ley de la República y que tuvimos el gran honor de asumir sus respectivas ponencias, durante el primer año legislativo, podemos destacar la Ley 1930 de 2018 conocida ya como la Ley General de Páramos, que protege de manera integral a nuestros 37 ecosistemas, de acuerdo a tres principios: preservación, restauración y manejo especial.
Así mismo impulsamos la Ley 1931 de 2018 o Ley sobre el Cambio Climático, logrando así que nuestro país de los primeros pasos hacia el cumplimiento de los compromisos adquiridos bajo el Acuerdo de París (ratificado por Colombia el 22 de abril del año 2016), en relación con las medidas que deben tomar los países parte para el mejoramiento del Cambio Climático. Sin duda, es una Ley de gran relevancia por todo lo que representa.
Otra iniciativa de suma importancia que ya pasó a sanción presidencial y que está a punto de ser Ley de la República, es la que prohíbe y regula el uso de plásticos y otros materiales de un único uso en el Archipiélago de San Andrés, Santa Catalina e Islas Menores, como medida de protección a los ecosistemas marinos y desde luego a la gran reserva de biosfera SeaFlower de 350 mil kilómetros cuadrados. Es una medida que buscaremos ampliar de manera gradual al resto del país, especialmente a aquellas ciudades y puertos que hoy sufren a gran escala el fenómeno de contaminación, como Tumaco, Buenaventura, Puerto Colombia, Barranquilla y otras.
Logramos de la misma manera avanzar en otros proyectos que cursan su trámite para los respectivos debates, como por ejemplo, el Proyecto de Ley 196 de 2018 el cual autoriza la adjudicación de uso de baldíos en reservas forestales protectoras-productoras y de reserva forestal de la Ley 2° de 1959. El Proyecto de Ley 201 de 2018 por la cual se regula lo previsto en el parágrafo 5° del artículo 361 de la Constitución Política relativo a los programas y proyectos de inversión que se financiarán con recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, de igual manera el Proyecto de Ley 251 sobre polinizadores, que aunque se hundió en su último debate deja un gran mensaje, habrá que insistir en él, para preservar la vida de las abejas que son los seres que nos garantizan nuestra seguridad alimentaria y que hoy están en riesgo de desaparecer. Otro Proyecto es el 134 de 2017 el cual restringe las emisiones contaminantes de fuentes móviles, de gran importancia para evitar la polución que hoy inunda con partículas contaminantes a las principales ciudades colombianas.
El proyecto de prohibir el fracking en yacimientos no convencionales es otra iniciativa que impulsamos desde la Comisión Quinta, su camino ha sido accidentado, pero no vamos a desfallecer en ese propósito, también tenemos el Proyecto de Ley 97 de 2018 que busca la restauración de ecosistemas con especies nativas y un proyecto regional para lograr que en el mediano plazo el Concurso Internacional de Tríos de Pasto sea reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación.
Como pueden ver, todos estos proyectos tienen un corte ambiental y de preservación del Medio Ambiente, en concordancia con nuestro mensaje de lograr Paz con la Naturaleza.
En temas de control político, lideramos sendos debates desde la Comisión Quinta del Senado, sobre la crisis de Hidroituango que puso en vilo a todo el país desde el pasado 28 de abril del 2018, fecha en que se presentó la primera gran contingencia. Del mismo modo llevamos a debate el grave tema de la deforestación en Colombia, fenómeno que preocupa mucho por lo que representa, no podemos seguir permitiendo que nuestro país pierda más de 280 mil hectáreas cada año por cuenta de este flagelo.
Finalmente desde la Comisión de Paz, alzamos también la voz por la grave ola de violencia que se sigue registrando en varias regiones del país por cuenta de asesinatos a líderes sociales, líderes políticos y militares, que empañan la tranquilidad y pone en riesgo lo logrado en el proceso de Paz con las FARC.
Seguiremos a partir del 20 de julio, cuando se inicie la segunda legislatura del Congreso de la República defendiendo todas las causas sociales, y siendo coherentes con nuestras propuestas de campaña e insistiendo en sacar adelante todas las iniciativas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los colombianos, esperamos que el pleno del legislativo también este a la altura de este desafío y que no sea inferior a sus responsabilidades.
Pasto, 25 de junio de 2019
Senador de la República
@GGarciaRealpe
Por Amylkar D. Acosta M*.- Después del repunte del crecimiento de la economía en el 2018 con respecto al año anterior, al registrar un crecimiento de 2.7%, 1.3 puntos porcentuales más alto, se auguraba que el mismo se sostendría y de allí que se plantearan metas mucho más elevadas de crecimiento del PIB para el 2019. El vaticinio de FEDESARROLLO rondaba el 3.3%, la firma comisionista Alianza lo estimaba entre 3% y 3.4%, mientras que ANIF pronosticó un crecimiento del 3.3% y el del Banco de la República 3.5%. Entre tanto, el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, con el optimismo panglossiano que lo caracteriza, le apostó a una meta aún más elevada, el 3.6%.
Pues bien, el pasado 13 de mayo el Director del Dane Juan Daniel Oviedo reveló la esperada cifra del crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2019 y no fue nada alentadora. Según el reporte del DANE el crecimiento del PIB arrancó con un modesto 2.77% anual, por debajo de las expectativas del mercado del 3% y de las del Banco de la República del 3.2%. Este resultado tuvo distintas lecturas. Para el Ministro Carrasquilla, “la economía lleva un tiempo significativo, un par de trimestres por lo menos, dando claras evidencias de rebote; las cifras así lo demuestran y esa dinámica será más importante a medida que pasen los días, los meses y los trimestres”. El Director del DANE coincide con el Ministro Carrasquilla en que “tenemos evidencia contundente de que está saliendo el sol”.
Mientras el Ministro Carrasquilla sostiene, con terquedad aragonesa, que está “totalmente convencido, junto con el Banco Mundial, el FMI y diversos analistas, que en un escenario absolutamente neutral esta economía va a crecer al 3.6% sin mucho problema”, hay otras voces autorizadas que discrepan de sus apreciaciones, empezando por el Gerente del Banco Emisor Juan José Echavarría. Según este “la economía colombiana está estancada y la cifra del crecimiento del último trimestre fue bastante malo”, tanto más en cuanto que el crecimiento real del primer trimestre, como lo delató el Gerente del Banco no fue de 2.77%, como se dijo, sino del 2.29%, cifra esta que nos aleja aún más de la meta del Ministro Carrasquilla del 3.6% para el año completo.
Ahora bien, para alcanzar esta meta de crecimiento del PIB tendría que remontar el 4.3% en los próximos tres trimestres, lo cual resulta asaz difícil. Conocidos los resultados del débil crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año, la firma calificadora de la deuda soberana Moddy´s conceptuó que la economía colombiana en 2019 ”tendrá un crecimiento más o menos de 3.3%, pero creemos qué hay más riesgos a la baja que al alza para ese pronóstico”.
Cabe preguntarse en dónde estriba la diferencia de las cifras de crecimiento del PIB, siendo que ambas tienen la misma fuente, el DANE. Lo que ocurre es que mientras el crecimiento del PIB del 2.77% es un fiel reflejo de lo que pasó en el primer trimestre, lo cual permite analizar el comportamiento de la coyuntura, el crecimiento del 2.29, es la misma cifra anterior pero ajustada, corrigiendo el efecto estacional y de calendario, libre de paja y polvo y da cuenta de la evolución subyacente de las series y su utilidad es mayor a la hora de hacer el análisis del ciclo y establecer las tendencias.
Por ello, al comparar las cifras desestacionalizadas del primer trimestre de este año (2.29%) con el trimestre anterior (2.74%) y con el primer trimestre del año pasado (2.6%), se llega fácilmente a la conclusión que la economía sí está estancada, ha perdido fuerza, tracción e impulso, no hay tal que “la economía está alzando vuelo”, como afirmó el Ministro Carrasquilla, ni las opiniones de Echavarría las puede descalificar ni desdeñar por “cortoplacistas y efectistas”. Ministro, los datos expuestos por el Gerente del Banco no son “una mala foto dentro de una buena película”. Es al revés, aterrice!
Es de resaltar que, tanto o más importante que la cifra puntual de crecimiento es el ritmo y la tendencia del mismo y allí justamente es en donde los cálculos y proyecciones del Ministro Carrasquilla y del Director del DANE empiezan a fallar. Como afirma el Gerente del Banco, “estábamos entusiasmados porque la inversión estaba creciendo casi al 10%, los empresarios estaban reaccionando a la deducción del IVA en la compra de bienes de capital y el DANE cambió la cifra a 4.9% y después a 0.7%, o sea, la inversión se frenó”. Y añadió, las exportaciones que “estaban creciendo a tasas del 12% hace un año largo están creciendo ahora muy poco”.
Esa fue la apuesta que hizo el Ministro de Hacienda, con el espejismo de que “la significativa reducción implementada en la carga tributaria empresarial estimule la inversión y la generación de empleo”. Así lo planteó el Ministro Carrasquilla al momento de presentar el Marco Fiscal de Mediano Plazo, anunciando que “la apuesta del gobierno es el mayor crecimiento económico”, claro está, siempre y cuando se cumpla la premisa anterior, que para el Ministro es algo axiomático. Pero, como afirma el ex ministro de Hacienda Guillermo Perry, “Reagan y Trump hicieron la apuesta y no les funcionó. No veo por qué ese milagro sí va a ocurrir en el trópico”. Y las cifras del DANE le están dando la razón.
Las cifras no mienten, si nos atenemos a las series originales, esto es, sin el ajuste estacional y de calendario, ni el sector agropecuario ni el industrial han despegado; lejos de ello, en este primer trimestre del año a duras penas crecieron levemente, el 1.4% y 2.9%, respectivamente, al tiempo que la construcción cayó -6%. Es más, según el DANE, en el lapso comprendido entre enero a abril de 2019, el sector industrial acumuló un exiguo crecimiento de sólo 1.9% con respecto al mismo período del año anterior. Y ello, después de haber crecido el 2.5% en el último trimestre del año anterior. El sector de la construcción, otrora locomotora del crecimiento ahora es un lastre para el mismo, al registrar una caída del -5.6%, especialmente el rubro de edificaciones, que tuvo una caída del -8.8%. Así de claro!
Riohacha, junio 23 de 2019
*Expresidente del Congreso y Exministro de Estado
www.amylkaracosta.net
Por Juan Camilo Restrepo*.- “Llevarlo a la práctica, lo difícil del Marco Fiscal”.
Hizo bien el Ministerio de Hacienda dándole realce y publicidad al Marco Fiscal de Mediano Plazo- 2019 este año. Se trata al fin de cuentas del documento fiscal más importante que se presenta ante el país desde la expedición de la ley 819 del 2003. Y constituye una especie de enciclopedia sobre los más importantes asuntos fiscales de la agenda nacional.
Quien quiera entender la Hacienda Pública de Colombia a cabalidad debe necesariamente sumergirse en este enjundioso documento de más de 400 páginas que no solo analiza la coyuntura inmediata, sino que echa una mirada prospectiva sobre las finanzas públicas del país para la década siguiente.
Voy a referirme en este artículo (por razones de espacio) solamente a algunos aspectos generales del Marco Fiscal de Mediano plazo presentado por el Ministerio de Hacienda la semana pasada.
Lo primero que hay que comentar -y con razonable cautela, aplaudir- es que la visión de las finanzas públicas que queda luego de leer este documento es de relativa tranquilidad. No necesariamente de optimismo. Pero sí queda la sensación de que las finanzas públicas del país no están cayendo por un precipicio sin fondo.
Ahora bien: entre la tranquilidad que trasciende de su lectura y la realidad, queda naturalmente la brecha de un sinnúmero de medidas que se han tomado y que es necesario seguir desarrollando; otras que no se han adoptado aún; y quedan flotando no pocas preguntas que requieren aún de respuestas convincentes, para que el optimismo que trasluce el documento se traduzca en sólidas realidades.
El documento considera que la economía colombiana por un efecto que denomina de “rebote” crecerá 3,6% este año; proyección que no difiere sensiblemente de las presentadas por otros organismos: Banco de la República 3,5%, Banco Mundial y FMI también 3,5% y OECD 3,4%.
El documento se muestra muy satisfecho (quizás excesivamente) por la disminución del costo de capital empresarial que introdujo la última ley de financiamiento, lo que debe hacer aumentar la inversión privada en los próximos años, y los flujos de la Inversión Extranjera Directa (IED) que en el último trimestre mostraron un interesante incremento.
El objetivo de crecimiento económico anual promedio que el MFMP se traza para los años de la próxima década es del 4%: optimista naturalmente, pero más aterrizado que el 4,5% de que habla el Plan de Desarrollo.
Como cosa interesante hay que anotar que no está previendo nuevas reformas tributarias en lo que queda del gobierno Duque. Compromiso que de no cumplirse se lo cobrarán crudamente al gobierno.
La mejora fiscal esperada para los próximos años, que es modesta, se apoya en reducciones del gasto público (1,5% del PIB en 10 años), una mejor focalización del gasto (es decir, reducción de algunos subsidios distorsionantes), reducción de la evasión con medidas como la factura electrónica y modernización de la Dian, sustitución de pasivos de alto costo como el pago a tiempo de sentencias contra el Estado con TES, y ahorro del 0,7% del PIB con una reestructuración del Estado.
El gobierno recientemente logró que se le autorizara una mayor holgura en la regla fiscal, alegando los nuevos gastos que genera la llegada de inmigrantes venezolanos. Sin embargo, el MFMP mantiene para el 2019 la meta de un déficit del 2,4%; es decir, no se utiliza la autorización obtenida para trabajar con una regla fiscal más amplia. La deuda como proporción del PIB la proyecta estable para los años venideros: 2019, 51,5% y para el 2020, 49,9%.
Como medidas legislativas próximas, el Ministerio de Hacienda anuncia la presentación de una ley para modernizar el mercado de capitales, un acto legislativo para darle flexibilidad al sistema nacional de regalías, una reforma pensional que ahora se llama ley de protección a la vejez, y reformas a la tributación de entidades territoriales. El Ministro ha anunciado también que se pondrá en venta el equivalente al 10% de las participaciones estatales en empresas públicas, siendo la principal de ellas por supuesto Ecopetrol. Dura batalla política la que le espera.
El MFMP también está lleno de supuestos que, de no darse, derrumbarían las proyecciones fiscales. El caso más protuberante es el del fracking. Si este mecanismo no se pone en práctica se dejaría de percibir 600.000 barriles diarios y la no despreciable suma de 14 billones en un solo año (lo mismo que originalmente buscaba recaudar la ley de financiamiento); o sea, el marco fiscal se apoya en supuesto que aún están lejos de ser realidades tangibles. Y esa es quizás su mayor debilidad.
En síntesis: el MFMP constituye una mezcla de buenos propósitos y de metas ambiciosas. Ahora viene lo más difícil: llevarlo a la práctica. Para lo cual el gobierno requerirá de una gran muñeca política pues buena parte de las medidas anunciadas dependen del Legislativo. ¿Existe esa muñeca política en el actual gobierno?
Junio 23, 2019 - 03:00 AM
*Abogado y Economista, exministro de Estado
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- El futuro de carbón es más negro que el color del mineral que sale de la tierra. Me refiero al futuro económico, no porque se agoten las reservas y disminuya la producción sino porque va a disminuir el consumo y caerán los precios. Es una perspectiva que debe preocuparnos por la importancia que ha ganado este producto como fuente de divisas.
Hace 25 años exportábamos 15 millones de toneladas y recibíamos unos USD 550 millones. En un cuarto de siglo el volumen de exportaciones se multiplicó por seis llegando a 87 millones de toneladas, mientras que con el aumento de precio de los hidrocarburos los ingresos se multiplicaron por 13 hasta USD 7.500 millones.
Así, el carbón es hoy la segunda exportación colombiana, superando con mucho al café que en sus mejores años no ha pasado de USD 2.500 millones, y su participación en el total de exportaciones pasó del 8% al 17,8%. Un ingreso muy importante que no hay con qué reemplazarlo cuando disminuya.
En el caso del petróleo el riesgo principal es el agotamiento de las reservas, pues tenemos solo para 6.5 años de producción y si no se utilizan nuevas técnicas de exploración como el fracking va a ser difícil reemplazarlas. En el carbón, por el contrario hay abundancia de reservas probadas, unos 5.000 millones de toneladas que alcanzarían para 60 años de producción. El problema es que mucho antes de que se agoten no vamos a tener quien lo compre.
El carbón fue el combustible de la primera revolución industrial, y llevó a Inglaterra a ser la gran potencia industrial en los siglos XVIII y XIX, cuando el 80% del carbón mundial salía de las minas inglesas. El petróleo y el gas lo han desplazado como combustible para motores, pero por su menor costo su poder calorífico todavía se utiliza para generar el 38% de la energía consumida en el mundo.
Esta situación va a cambiar en pocos años por la creciente conciencia de los daños irreparables que produce el calentamiento global. La tendencia mundial es sustituir los combustibles fósiles por fuentes de energía limpias, y el primer afectado va a ser el carbón por ser el hidrocarburo que produce el mayor impacto ambiental tanto en su proceso de producción como en la cantidad de gases de efecto invernadero que emite.
Inglaterra es el caso más claro de sustitución. A mediados del siglo pasado tenía cerca de 1.400 minas subterráneas que producían la casi totalidad de las 230 millones de toneladas que consumía; hoy todas esas minas están clausuradas, solo quedan unas pocas a cielo abierto, y el consumo anual de carbón ha caído a 18 millones de toneladas.
El menor consumo ya está afectando los precios que en este año han caído 30%, en claro contraste con la recuperación de los precios del petróleo, y no se espera que se recuperen en el corto plazo. Un negro futuro para el que no estamos preparados.
Cali, 23 de junio de 2019
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por Jorge Enrique Robledo*.- Muy equivocadas fueron las palabras del ministro de Comercio e Industria, José Manuel Restrepo, durante el debate en la Cámara de Representantes sobre las políticas oficiales para el sector textil-confecciones, gran empleador industrial del país. Porque se despachó con la consabida lista de mercado sobre las supuestas bienaventuranzas que ofrece su jefe, mientras calló sobre el objeto de la citación, es decir, sobre el acuerdo entre el gobierno y los importadores para oponerse a los artículos del Plan de Desarrollo que protegen a los confeccionistas de los productores asiáticos y africanos, a los que les regalan nuestro mercado interno porque Colombia ni siquiera tiene con ellos acuerdos de TLC. Y esto lo hizo luego de intentar que los líderes del sector engañaran a sus agremiados, echándoles el cuento de que Iván Duque sí les cumpliría lo que les prometió como candidato.
Quedó en evidencia que el nombre de ese Ministerio constituye una ficción, porque no promueve la industria nacional –al igual que sucede con el de agricultura–, sino las importaciones de bienes extranjeros, con cuyos voceros –Andi, Analdex y Fenalco– se unió para que la Corte Constitucional tumbe los artículos del Plan de Desarrollo que favorecen a los confeccionistas. La ocasión es propicia para hablar más de estos asuntos con franqueza, aunque pueda generar molestias, empezando por decir que la industria nacional carece de una organización poderosa que en verdad la represente.
El cambio de nombre de la Andi, que pasó de significar “Asociación Nacional de Industriales” a “de Empresarios”, no fue cosmético. No. Allí la última palabra la dan hoy las trasnacionales y las empresas no industriales. Analdex se proclama también como representante de los importadores. Y la cúpula de Fenalco decidió ser la vocera de las grandes superficies –trasnacionales, casi todas–, enormes importadoras de confecciones y de todo, a pesar de que al comercio minorista le conviene más vender productos nacionales.
No es que los importadores y las trasnacionales no puedan tener organizaciones que les tramiten ante el gobierno y los medios de comunicación sus intereses, entre ellos producir donde les resulte más barato –¡se están yendo a África porque Asia les parece muy costosa!–, para desde ahí inundar con sus géneros a Colombia y a otros países. Pero no resiste análisis que encima se presenten como las representantes de todos los colombianos, y de los industriales y los productores agropecuarios, cuyo interés primordial reside en producir riqueza en el territorio nacional y apoyarse en el mercado interno para exportar.
Si algo falla en los análisis de las relaciones internacionales –relaciones que creo deben existir–, es que no se debate sobre ellas con seriedad. Porque la economía de mercado –sin eufemismos, el capitalismo– no es un modo económico montado sobre la solidaridad entre los países y las personas. Difícil algo más ventajista que el negocio cafetero a escala global, sobre lo que Duque guardó silencio en Europa. Entonces, de lo peor que les pasa a quienes producen en Colombia es no tener auténticos y fuertes voceros ante el gobierno, para que sus intereses –que incluyen generar más empleos– se escuchen y atiendan a plenitud en por lo menos dos aspectos. El daño que les hacen las importaciones legales e ilegales –que en el exterior en nada se diferencian entre sí– y el muy alto “costo país” con el que los gobiernos los obligan a competir con otros en los que el Estado sí respalda en serio a sus productores.
Entre las astucias de los mismos con las mismas que gobiernan a Colombia desde siempre –hoy encabezados por la jefatura duquista– está presentarse como los coherentes defensores de la economía empresarial, aunque las cifras del subdesarrollo de este sector los refutan: 1. Un producto por habitante de apenas 6.400 dólares y originado en la producción de materias primas, cuando los países desarrollados andan por encima de 30 mil y con sus economías fundamentadas en la industrialización urbana y rural. 2. Que entre el desempleo y el rebusque sumen el 70 por ciento demuestra la debilidad de la actividad empresarial, la principal generadora de empleo en los países modernos. 3. Que el Gini de utilidades de las empresas sea del 0.8 prueba su altísima concentración en manos de unas muy pocas y muy poderosas compañías y el desdén y maltrato oficial al resto de los empresarios.
Video: https://youtu.be/4AjubkHoHUU
Bogotá, 23 de junio de 2019.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo