Opinión
Por Jairo Gómez*.- No se trata de esos guiones cursis a los que nos tiene acostumbrado Hollywood en donde los sueños, de la noche a la mañana, se vuelven realidad, como por arte de magia; se trata de un guion ceñido a la realidad, de esos que tocan la fibra todos los días, que no da espera y cotidianamente golpea a tu puerta: el de superar la pobreza, las dificultades, el agobio económico y espiritual y, a partir de allí, escribir un libreto esperanzador que, con suerte, algún día se hará realidad.
Esa es la historia de Egan Bernal Gómez y su familia, y la de millones de colombianos. Son muchas las apuestas que a diario se hacen y pocas las que llegan felizmente a su fin, porque los proyectos son individuales no colectivos y porque las oportunidades son tan cortas que hacen que los triunfos sean escasos y las ilusiones perdidas.
Sin embargo hay hechos que de un momento a otro cambian la historia, y a partir de Egan esperamos que ello ocurra. Ganarse el Tour de Francia, como lo hizo Bernal, es abrirle una autopista al ciclismo colombiano, sendero que Nairo ya había señalado con sus triunfos en el Giro y la Vuelta España. No queremos emocionarnos para que esos éxitos, en lugar de volverse costumbre, sean efímeros, flor de un día.
El mensaje que nos envían los cuatro colombianos en esa postal en plena carrera -Henao, Nairo, Egan y Rigo- no sólo resume la importancia del ciclismo como deporte nacional, es también la narrativa de un país que parece lamentar que pese a la exclusión social y económica no se amilana y le apuesta a la gloria antes que jugársela por el dinero fácil derivado del narcotráfico y la corrupción. “La vida no consiste en encontrarte a ti mismo, consiste en crearte a ti mismo”, decía el polemista y dramaturgo George Barnard Shaw: esa parece ser la idea que ronda a estos cuatro titanes del ciclismo colombiano y mundial.
Tanto Egan como sus socios de carrera saben de qué están hechos: vienen de hogares humildes que lo sacrifican todo para llevarle alegría a un país que en muchos casos los abandona a su suerte. Eso es verdad; y a la vuelta de cada triunfo no faltan los mecenas de papel. Qué bofetada para esas instancias de poder que se cuelgan la medalla de un éxito del cual no hicieron parte.
Bien por Egan, por su aplomo personal a pesar de su corta edad -22 años-, por su elocuente humildad que expresa en pocas palabras. “Es un triunfo de Colombia. Nos merecíamos ganar el Tour hace muchos años”, lo dijo generosamente a sabiendas que el camino recorrido se lo debe a él mismo, a su dedicación, sacrificio y disciplina y, por qué no decirlo, a las virtudes innatas de un deportista fuera de serie.
Con Egan Nace una Estrella, una maravilla hecha realidad que derrotó a los mejores del ciclismo mundial; un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones, pero también para los adultos: cada una de sus palabras es meditada y pensada; de sus labios sólo brotan humildad y reconocimiento para un país que él mismo, entre líneas, sabe que necesita de estos triunfos para desahogar sus frustraciones y desbloquear sus esperanzas.
Bogotá, D. C, 30 de julio de 2019
*Periodista y Anaista Político.
@jairotevi
Por Guillermo García Realpe* – Colombia marcho y más de un centenar de ciudades en el mundo también hicieron lo propio en solidaridad y respaldo con las familias de los líderes y lideresas sociales asesinados en nuestro país en estos últimos años.
Es un claro ejemplo de que nuestra sociedad hace mucho rato se cansó del exterminio sistemático de los grupos armados ilegales y de fuerzas oscuras que están callando la voz de nuestra gente, sobre todo, en la otra Colombia, sí, esa donde con mayor rigor se vivió el conflicto, donde están las mayores riquezas y donde el Estado ha llegado muy poco, por no decir que nada en inversión social.
Es el inconformismo de las multitudes, que al unísono alzaron la voz para gritar no más asesinatos de líderes y lideresas sociales, ¡basta ya!, toda vida es sagrada, necesitamos preservarlas, necesitamos blindarlas del accionar criminal y la marcha del pasado 26 de julio, es un claro ejemplo de respaldo para frenar entre todos este baño de sangre que enluta a Colombia.
Durante muchos años la sociedad parecía adormecida, indiferente y distante de esta cruel realidad, pero ante este exterminio que es evidente todos los días, se ha logrado despertar para dejar esa indiferencia y para decirle a los violentos que no queremos un solo asesinato más.
Las cifras son alarmantes, según la Defensoría del Pueblo, desde el 2016 van más de 482 asesinatos de líderes sociales, más de 1351 han sido amenazados y 44 más han sido víctima de atentados.
Responsabilidades fundamentales, por supuesto, en el Estado, en el gobierno, que da tantas declaraciones y avances en estos temas, pero mientras da las declaraciones hay asesinatos a lo largo y ancho del país.
Los anuncios, los comités o las estrategias puede que tengan una labor como para justificar un asesinato que se presenta a diario en Colombia, o muchas veces más, pero el país está exigiendo resultados, que se frene esa ola de violencia, esa ola de sangre contra los líderes sociales.
La intolerancia política es uno de los factores que atiza el exterminio contra los líderes y lideresas, porque desde Bogotá con tanta polarización que tenemos prácticamente influenciamos a los campesinos, y a la gente de la provincia, de la Colombia profunda a que tenga la misma confrontación, en Bogotá se disparan palabras, en la Colombia profunda se disparan balas, balas que matan, que enlutan a centenares de familias y que deja acéfalos, en la mayoría de los casos a humildes hogares en las regiones colombianas.
Los líderes y lideresas sociales no son personas de estratos altos, tampoco son personas acaudaladas, que vivan con todas las comodidades, son personas dedicadas a garantizar un bienestar colectivo a sus comunidades, hombres y mujeres que luchan a diario para alzar la voz en contra de las multinacionales que los acorrala en sus propios territorios, ciudadanos que defienden el medio ambiente, el recurso hídrico, que velan para que no sean vulnerados sus derechos humanos, son ellos quienes se oponen a la minería ilegal, al despojo de sus tierras y muchos de ellos, campesinos que defienden los procesos de erradicación voluntaria de los cultivos ilícitos, todos estás circunstancias son razones suficientes para que los violentos, empuñen sus armas contra ellos.
Estos son los verdaderos factores que ponen en riesgo la vida de nuestra gente en la provincia colombiana y no problemas o líos de faldas como lo quiso justificar en algún momento el Ministro de Defensa, para ocultar la incapacidad del Estado colombiano en frenar un problema que se agrandó y que no han podido minimizar.
Se creó el Programa de Atención Oportuna –PAO-, sin resultados puntuales, un chaleco antibalas o un celular con minutos no son la solución para contener esta triste realidad, se requiere de acciones concretas, de toda la fuerza del Estado y el respaldo institucional de generar políticas públicas eficientes, que permitan erradicar el narcotráfico de las regiones, apoyando a los campesinos en la transición a economías legales, se necesita promover y sustituir los cultivos ilícitos por una economía rentable con proyectos productivos que tengan precios justos, a invertir en infraestructura, en lo social, a defenderlos del dominio de las multinacionales, a erradicar y a combatir frontalmente a las bandas criminales y organizaciones armadas ilegales que ante el abandono estatal encuentran en estas zonas un caldo de cultivo para sostener sus negocios ilegales.
Necesitamos que la sociedad colombiana no baje la guardia y acompañe siempre a estos (as) valientes hombres y mujeres que todos los días luchan por una Colombia en Paz, en equidad y libre.
¡Qué vivan los líderes (as) sociales!
Pasto, 29 de julio de 2019
Senador de la República
@GGarciaRealpe
Por Amylkar D. Acosta M*.- El estancamiento de la economía se tradujo en un aumento de la tasa de desempleo, revirtió la tendencia de la última década, en el transcurso de la cual se logró reducir la pobreza monetaria desde el 42% hasta el 26.9% de la población total en 2017 y lo que es peor el coeficiente GINI, que mide el grado de concentración del ingreso, ya de por sí elevado, también empeoró. Como lo afirma la consultora McKinsey, “la lenta expansión de los empleos de mayor productividad y salarios más altos ha dejado a muchos vulnerables” y “siguen con un alto riesgo de volver a caer en la pobreza”. El aumento de la tasa de desempleo y la pobreza, así como la persistencia de la desigualdad son secuelas de la ralentización del crecimiento del PIB.
La mayor reducción de la pobreza se había logrado al amparo del largo ciclo de precios altos de los commodities entre 2010 y 2014, con -8.7 puntos porcentuales menos, luego, en el intervalo 2015 – 2017 se redujo -1.6 puntos porcentuales más, hasta tocar fondo para luego subir al 27% la tasa de desempleo monetaria. Este +0.1 puntos porcentuales significa el aumento en 190.000 personas que durante el último año se sumaron a los 13.8 millones de pobres que se registraron en 2017.
Es claro, como lo afirma ANIF, “que se mantiene una gran heterogeneidad en las cifras de pobreza a nivel nacional. El nivel de pobreza monetaria urbana estuvo cerca del 16% durante 2015-2018, pero los niveles de pobreza en las áreas rurales se mantuvieron en un alarmante 36.1% al cierre de 2018”. No obstante, entre las mismas ciudades se presentan diferencias abismales: mientras en Bogotá la pobreza monetaria se estabilizó alrededor del 12.4% en 2018, Cartagena registró un índice del 25.9%, más del doble (¡!). Asaz difícil le va a quedar al gobierno alcanzar las metas del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018 – 2022 de reducir la pobreza monetaria al 21% en promedio a nivel nacional y al 29% en el campo.
En cuanto al Índice de pobreza multidimensional (IPM), esta se había reducido de manera continua, pasando de 30.4% a 17.8% en 2016, pero en 2018 repuntó elevándose hasta el 19.6, para un incremento de 1.1 puntos porcentuales, el cual se tradujo en casi 1.1 millón de personas que volvieron a caer en la cuneta de la pobreza multidimensional en los últimos dos años, pasando el número de ellos de 8.5 millones a 9.6 millones. Cabe anotar que esta es la primera vez que aumenta el IPM desde que empezó a calcularse en 2010.
Existe, además, una brecha interregional que se pone de manifiesto cuando cotejamos las cifras de la pobreza entre unas y otras regiones, destacándose el hecho que según las más recientes cifras del DANE en más de la mitad de las regiones del país aumento el porcentaje de la población por debajo del umbral de la pobreza. Mientras en la región Caribe y la región Pacífica, por ejemplo, que siguen siendo las más rezagadas y en donde se concentra casi la mitad de los pobres del país, 4.1 millones (30%) en el Caribe y 2.4 millones (17%) en el Pacífico, la incidencia de la pobreza multidimensional pasó del 26.4% en 2016 al 33.5% en 2018 y del 33.2% al 33.3%, respectivamente, en Bogotá llegó a su punto más bajo con el 4.3%. Pero también se mantienen las brechas intrarregionales. En efecto, nuevamente, la pobreza multidimensional se ensaña sobre departamentos como La guajira con el 51.4% y el Chocó con el 45.1% y las zonas rurales del país, alcanzando el 39.9%.
Yo he sostenido que Colombia es el país de las desigualdades y no lo decimos a humo de paja, pues según la OCDE Colombia hoy por hoy es el país más desigual de Suramérica, el segundo en Latinoamérica después de Haití y el cuarto en el mundo (¡!). El coeficiente GINI (un número entre cero y uno, uno concentración absoluta) que venía bajando, aunque lentamente, desde 0.56 en el 2010 al 0.508 en 2017, lejos aún del nivel promedio observado en Latinoamérica (0.48), en 2018 subió a 0.517, uno de los peores registros de toda Latinoamérica. Y la explicación no es otra que una caída en los ingresos de los hogares más pobres en contraste con el aumento en los hogares de mayores ingresos. En este aspecto se presentan también grandes desequilibrios entre unos departamentos y otros, en donde varios de ellos se alejan del promedio nacional, es el caso del Chocó y La guajira que registran coeficientes GINI aún más alarmantes, de 0.579 y 0.552, respectivamente.
Este dato cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que el magro ingreso per cápita de Colombia sigue estancado cuando lo comparamos con otros países. Si nos remontamos a hace 100 años, el ingreso per cápita en Colombia era el 20% del de EEUU. 100 años después, sigue siendo igual. Creciendo al 4.5% anual Colombia duplicaría su ingreso per cápita en 20 años, mientras que al 2.8% actual tardaría 40 años. Por ello, no es de extrañar que, como lo sostiene el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes “Colombia tendría que esperar aproximadamente 475 años para cerrar la brecha entre nuestro ingreso por habitante y el de EEUU, si los dos países siguen creciendo al ritmo que lo hicieron en ese período (1980 – 2017)”. De allí que el reto es crecer más y mejor y para ello es fundamental replantear y repensar el modelo de desarrollo actual, con una apuesta seria y sostenida para diversificar la economía, las exportaciones y el destino de estas, con inclusión social. Como lo ha dicho y repetido la Secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena, la economía debe “crecer para igualar e igualar para crecer”, porque la desigualdad, además, frena el crecimiento. Esta debe ser la consigna!
El Socorro, julio 28 de 2019
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Juan Camilo Restrepo.-El “Álvaro, su vida y su siglo “de Juan Esteban Constaín es, ante todo, un libro muy bien escrito. En esta época en la que tanto se descuidan las formas es reconfortante encontrar un ensayo como éste, tan bien documentado y de factura impecable.
Hay que decirlo de entrada: contra lo que el título sugiere se trata de un ensayo sobre dos magníficas vidas paralelas como las hubiera querido Plutarco: la de Laureano Gómez y la de su hijo Álvaro.
El libro de Constaín cubre la vida política de Colombia de prácticamente todo el siglo XX, a través del hilo conductor de las biografías políticas del padre y del hijo. No es, pues, un ensayo solo sobre Álvaro; lo es también sobre Laureano. Y sobre las épocas de ambos.
Desde la primera hora -y no desde la última como a veces se cree- los Gómez lucharon contra el “Régimen”, aun cuando no lo llamaran así. Lucharon contra el Régimen durante el gobierno del señor Suárez, lucharon contra el Régimen en los años treinta (época de los gobiernos liberales que se inician con la caída del partido conservador y la elección de Enrique Olaya Herrera en 1930),lucharon contra el Régimen durante los años de la dictadura de Rojas que los exilió, lucharon contra el Régimen cuando de aclimatar la concordia nacional se trató al crear el Frente Nacional, y, finalmente, Álvaro luchó contra el Régimen en sus tres intentos para alcanzar la Presidencia y en la Asamblea Constituyente de 1991.
Fue en cierta manera la razón de ser de su lucha política, y éste a mí entender es uno de los principales méritos del libro de Constaín: demostrar cómo la lucha contra el Régimen no fue solo una fortuita frase de Gómez, sino algo mucho más profundo y consustancial en su larga vida política.
Ahora bien: ¿qué era entonces ese “Régimen” que tan bien describe Constaín a lo largo de su libro?
Era la corrupción, la mermelada, el desprecio de los principios, el pragmatismo amoral, el entender al Estado como una burda repartija burocrática, y la política como un ejercicio despreciable que se practica simplemente para apoderarse de la burocracia y repartirse a dentelladas el botín de la Hacienda Pública en beneficio de unos pocos.
Otra de las facetas de Ávaro Gómez que mejor describe Constaín en su libro es la parábola vital de alguien, así dijeran lo contrario sus contradictores, que buscó la paz en Colombia. A su estilo, claro; pero siempre estuvo empeñado en contribuir a aclimatar la paz en nuestro país.
A pesar de sus defectos el Frente Nacional fue un gran tratado de paz. En alguna parte del libro se dice que el Frente Nacional fue el mejor tratado de concordia que nos hemos dado los colombianos. Le puso fin a la violencia partidista que durante treinta años azotó y ensangrentó a Colombia. Y los dos Gómez, padre e hijo, fueron arquitectos y protagonistas principalísimos del Frente Nacional.
Y luego, por ejemplo, durante el gobierno de Belisario Betancur, Álvaro Gómez salió a defender con coraje los esfuerzos de paz con la guerrilla que en aquel entonces se ensayaron por Betancur, y que tan despiadados ataques recibieron por parte de algunos grupos políticos.
La similitud con la situación actual no deja de tener similitudes. Constaín cita por ejemplo un editorial del Siglo de 1987 en el que Álvaro Gómez dijo lo siguiente: “si los acuerdos son defectuosos, ¿por qué no han sido modificados? La verdad es que el actual gobierno se ha limitado a criticar la estrategia de paz de la anterior administración, la cual fue un esfuerzo arriesgado, valiente y costoso que los todos los colombianos en su momento apoyamos, y no han tenido las agallas para presentar otra distinta a la consideración del país”.
El asesinato, aún impune , de Álvaro Gómez el 2 de noviembre de 1995, le permite a Constaín cerrar su libro con esta frase certera y premonitoria a la vez, tomada del que escribió Álvaro Gómez luego de su secuestro ,“Soy Libre”: “Quizás no era un “bel morir”, como lo reclamaba Segismundo de Malatesta; pero en las circunstancias actuales del país y del mundo, una muerte así podía no ser un sacrificio inútil, sino la creación de un símbolo que convocara un movimiento de restauración”.
Bogotá, D. C, Julio 28, 2019
*Abogado y Economista, Exministro de Estado.
Por José Felix Lafaurie Rivera*.- Con su poderío comercial, hoy China puede transformar el sector rural colombiano. Acompañamos al presidente Duque en un viaje que, no lo dudo, será histórico para el sector. Para el caso de la carne de res, se alinean los astros para abrirle espacio en el comercio mundial y convertirla en el motor de la transformación de la ganadería nacional.
No es optimismo gratuito; existen factores estructurales que marcan ese rumbo. Mientras en 1980 la población mundial era de 4.449 millones de habitantes, en 2017 alcanzaba los 7.550 millones, con un crecimiento de 69%. En el mismo periodo el hato mundial pasó de 1.217 millones de cabezas a 1.492 millones, con un crecimiento de apenas 22%, menos de la tercera parte del poblacional. Hoy la producción mundial de carne es de 64 millones de toneladas, de las cuales solo 11 millones se comercializan. Más gente, menos carne.
A esa tendencia estructural se suma un factor coyuntural de enorme peso: La peste porcina que hoy azota al continente asiático y, particularmente, a China, con el mayor hato porcino del mundo -¡435 millones de cabezas!-, del que podría perder hasta la tercera parte, por lo cual los expertos vaticinan una “disparada” de las importaciones de carne de res.
Así pues, aunque suene a beneficio con desgracias ajenas, como cuando nuestras bonanzas por la roya o las heladas en Brasil, lo cierto es que el futuro de la carne de res está en China, no solo por su calamidad porcícola, sino por la potencialidad estructural de su economía.
El mercado chino suma 1.400 millones de personas, cinco veces más grande que el de Estados Unidos, tres que el de la Unión Europea y dos que toda América Latina.
El ingreso per cápita en China fue de 9.770 dólares para 2018, todavía modesto frente a los 62.927 de Estados Unidos, pero su crecimiento sostenido es extraordinario, pues en 1978, hace 40 años, apenas superaba 200 dólares por habitante. En esas cuatro décadas, 800 millones de personas han salido de la pobreza y el gobierno chino anuncia que, para 2030, el país habrá ingresado al exclusivo club de los “países de ingreso alto”. Hoy ya alberga a ¡la mitad! de la clase media del mundo.
En 2018, China le compró al mundo productos agropecuarios por 126.000 millones de dólares y a Colombia apenas 64,4 millones, equivalentes a -ríanse- el 0,05%.
En 2018, importó 1.039 millones de toneladas de carne de res, más de la mitad desde América Latina, y Colombia no aportó un solo kilo a ese volumen. Con la combinación de factores mencionada, en el corto plazo triplicará sus compras, superando el 25% del comercio mundial.
¿De dónde saldrá esa carne? Colombia ocupa una posición importante en la producción, con el hato número doce del mundo y alto potencial de crecimiento; y para alinear un astro más, la carne de res es el único commodity con tendencia sostenida de aumento de precio, desde 2.480 dólares por tonelada en 2006 a 4.714 -casi el doble- en 2019, gracias a lo cual nuestro precio es competitivo a nivel mundial.
No obstante, para aprovechar esa oportunidad, es urgente la recuperación del estatus sanitario, prevista para septiembre, gracias a los esfuerzos del Minagricultura, el ICA y FEDEGÁN.
De ahí la importancia del viaje a China del presidente Duque. Para el caso de la carne, si no nos subimos a ese tren de futuro, nos resignaremos una vez más a verlo pasar.
Nota bene: insensata mezquindad la de quienes pretenden desvirtuar, con argumentos populistas, la importancia estratégica de los viajes presidenciales.
Bogotá, D. C, 26 de julio de 2019
*Presidente Fedegan
@jflafaurie
Por: Mons. Froilán Casas Ortiz* - Permítame, amigo lector, ofrecerle OTRA FORMA DE VER LA VIDA. Los cristianos católicos tenemos una visión antropológica, fundamentados en la ley natural, es decir, en la misma naturaleza humana, iluminada por la Revelación y por qué no, de las orientaciones que nos ofrece el magisterio de la Iglesia, basándose éste también, en las ciencias humanísticas y científicas.
Para nosotros, las mascotas son animales no seres humanos; por ende, las mascotas se compran, se adquieren, no se adoptan; ellas merecen cuidado y afecto, pero nunca podrán sustituir al hombre. Para nosotros es sagrado el hombre, no la naturaleza; la naturaleza se protege, se cuida, pero nunca la hermosa naturaleza es más grande que el hombre; la única criatura “imagen y semejanza de Dios” es el hombre.
Nosotros creemos que el matrimonio es sagrado y que solo existe entre un varón y una mujer, así lo estableció nuestro Creador, lo demás es invención del hombre obcecado por el pecado; el hombre pagará sus consecuencias por ir contra el Creador. Para nosotros, el niño tiene derecho natural a nacer en un hogar; el “padresolterismo y madresolterismo” van en contra de la ley natural y por ende del Creador. Imponerle al niño unos padres, es ir en contra de la ley natural. El hogar solo lo conforma un varón y una mujer, los niños que vengan es fruto de su mutuo amor y deben ser procreados con responsabilidad.
La adopción de los niños por parejas del mismo sexo, va en contra de la ley natural y por ende del Creador. Según la biología y la genética, la vida humana comienza a partir de la unión de dos células germinales, a saber, el espermatozoide y el óvulo; éste al ser fecundado, empieza un proceso de mitosis, desarrollo que, exigiendo un nido materno, es diferente de la madre y tiene su estatuto biológico propio. Interrumpir voluntariamente este proceso natural va en contra del Creador. La tarea del médico es defender la vida, no matarla; combatir la enfermedad no matando al enfermo.
Para nosotros los cristianos católicos el aborto no es un derecho, es un crimen abominable. La criatura cuando se pone contra el Creador, pone en riesgo su propia existencia. Dios no se ha ido de vacaciones. El sexo no lo escoge la persona, no es un producto cultural; los cromosomas XX= mujer; XY = varón, no son elección de la persona, están intrínsecos en la naturaleza humana; la ideología de género está en contra de la ley natural, por ende, del Creador. Cuando el hombre le lleva la contraria a Dios, siguiendo su propia concupiscencia la pagará muy caro.
Un cristiano católico no puede votar en las elecciones por personas que enarbolen esquemas de vida que vayan en contra de la ley natural; si el cristiano católico vota por personas que defienden tales intereses, es cómplice de la aplicación de tales propuestas y tendrá que darle cuenta al Creador a la hora de la muerte. Por favor, estamos en una sociedad democrática, nosotros también tenemos derecho a presentar nuestro modo de pensar. Respetamos a quienes piensan lo contrario, exigimos respeto a nuestras creencias. El cristiano católico debe ser coherente con sus creencias.
Bogotá, D. C, 26 de julio de 2019
+ Froilán Casas Ortiz Obispo de Neiva-
Por Gabriel Ortiz*.- El 20 de julio salió para el Presidente Duque, más aguado que su posesión el 7 de agosto del 2018 y por culpa de las jugaditas sucias del mismo bachiller. El país estaba pendiente del esperado informe sobre el cumplimiento que se ha dado a los acuerdos de la paz, de las bondades del manejo de la economía, de las proyecciones futuras, de los programas sociales, de los nuevos falsos positivos, es decir de la forma como anda la cosa por casa.
El entusiasmo se fue al traste, cuando la gente se encontró con una parodia tempranera de Sábados Felices con ¨Tontoniel¨ y Jaramillo. ¨Creo que me están tumbando¨, advirtieron los colombianos decepcionados con un acto que cayó tan bajo y que debe tener al Presidente Duque al borde de la histeria, cuando se enteró de que en el Senado se destapaba ¨la pasarela de la jugaditas sucias¨. Macías violó la Constitución.
¨El vivo vive del bobo¨, resalta el libretista Lozano en sus parodias, y eso lo demostró el ¨presidente del legislativo¨, director de la pasarela de las jugaditas sucias. Macías destrozó el interés por el discurso del bicentenario de Duque. Otro damnificado fue el jefe, quien frenéticamente castigaba el twitter con sus propias interpretaciones y agregados al informe de Iván, como si no lo desconociera.
Funesto día el que le aportó un bachiller inconcluso a sus superiores por el exceso de servilismo, o quizá por extralimitarse en el cumplimiento de las órdenes impartidas. Nadie atinaba a explicarse lo de la pasarela cuando la vio por televisión. ¡El bachiller reía! No sabía que los micrófonos estaban abiertos
En el mundo estamos. Somos campeones mundiales en ¨jugaditas¨. Las hay para todos los gustos, pero muy especialmente para violar la ley, mancillar la Constitución, masacrar la ética, ¨enverracar¨ al elector para que vote, exculpar a corruptos, etc.
Inventamos ¨articulitos¨, que cambian el rumbo de nuestra historia, sin sonrojo flagrantemente desconocemos los derechos de la oposición, armamos leyes con retroactividad, para convertir corruptos en héroes y acudimos a cuanta triquiñuela sea necesaria para apoderarnos de los derechos, bienes, servicios y honras de una sociedad inerme y burlada.
Las jugaditas, tan bien recibidas por parte de conocidos dirigentes, hacen que, en el país, se vuelvan vivezas la corrupción, el atropello y la violación de la ley. Los colados del Transmilenio, los compradores de buses contaminantes, los malos manejos de los fondos públicos, volver trizas compromisos adquiridos, los falsos positivos, la feria de los sobornos, el incumplimiento de los contratos; y si miramos a la redonda en cada imagen veremos un delito sin castigo. Y hay quienes hablan de impunidad, como si la estuvieran descubriendo.
Somos los reyes de las jugaditas, y seguiremos siéndolo, porque en Colombia los Jaramillo, viven de los Tontonieles y las pasarelas engolosinan.
BLANCO: FMI destaca crecimiento de la economia Colombiana para el 2020.
NEGRO: Todo es turbio en el Distrito. La destitución de Bocarejo por dolo en semaforización.
Bogotá, D. C, 25 de julio de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper
Por José G. Hernández*.- Elementos primordiales para que se pueda hablar con propiedad de un genuino Estado Social y Democrático de Derecho: 1) La existencia de reglas de juego claras; 2) El cumplimiento de esas reglas; 3) El respeto a las competencias allí señaladas; 4) La transparencia de los trámites, procedimientos y decisiones, según las reglas; 5) La aplicación de toda disposición según el principio de la buena fe, que se ha de presumir en las relaciones entre gobernantes y gobernados ; 6) El reconocimiento a los derechos y la exigencia de los deberes; 7) El efectivo control sobre las actuaciones, para asegurar el pleno y exacto cumplimiento de las reglas, el total respeto a la dignidad de la persona humana y la efectividad de los derechos.
En lo relativo a las reglas, ellas deben ser puestas en vigencia por el legislador y la administración, en los términos constitucionales, según los principios que la Constitución establece, y han de ser promulgadas y divulgadas con suficiente claridad, con el objeto de asegurar su debido y pleno conocimiento.
Dentro de un concepto de equilibrio y separación funcional, sin perjuicio de la armónica colaboración entre las ramas y órganos del poder público (Art. 113 de la Constitución), debe darse cumplimiento exacto a las normas por parte de los funcionarios, dependencias y autoridades competentes.
En el curso de las previstas actuaciones judiciales o administrativas, es indispensable que los derechos sean respetados, tanto los fundamentales como los políticos, económicos, sociales o colectivos, y que se cumplan también los deberes correlativos a ellos, las cargas que les sean inherentes y las obligaciones, tanto de los servidores públicos como de los particulares.
La existencia de modalidades y procedimientos de control -tanto interno como externo, judicial como administrativos y disciplinarios-, dentro de las previsiones normativas, es parte insustituible para que el Estado cumpla las finalidades señaladas en la Constitución, y para que los derechos sean efectivos. El Estado Social de Derecho, sus postulados y sus fundamentos esenciales, así como la eficacia de sus normas, no pueden quedar plasmados apenas en las declaraciones y discursos de los altos funcionarios. Tienen que convertirse en factores consustanciales a la función pública, y traducirse en la práctica; en la actividad transparente y leal de todos los operadores jurídicos y de quienes deban resolver; una normatividad aplicada de buena fe, sin esguinces ni evasiones.
Todo ello debe funcionar en democracia y dentro de los principios y reglas del Estado Social de Derecho, inclusive en las relaciones políticas, entre quienes ejercen el poder y quienes aspiran a obtenerlo.
Como decíamos en columna radial, "si algo debe caracterizar el ejercicio de la democracia -que ha de tener lugar de modo permanente e ininterrumpido- es la lealtad en las relaciones entre gobierno y oposición. Es un principio cuya aplicación, particularmente en el caso del gobierno, lejos de debilitar, fortalece.
En tal sentido, resulta esencial que la oposición pueda exponer con libertad sus argumentos; formular propuestas de orden legislativo; fiscalizar las actuaciones del Ejecutivo y de la administración; ejercer el derecho de réplica, las libertades de pensamiento, expresión, reunión y protesta pacífica.
Lo decimos a propósito de hechos recientes,-nada edificantes- que no se deben repetir.
Bogotá, D. C, 24 de Julio 24, 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.-Sería importante que el Gobierno liderara un juicio de responsabilidades respecto de la mala calidad de obras públicas que han sido entregadas y puestas en servicio y que, al poco tiempo, ya presentan problemas que no son menores, como los puentes que se derrumban o las carreteras que quedan bloqueadas y algunas por un largo tiempo, por falta de haber previsto o realizado las barreras adecuadas y correspondientes que hoy tiene a la zona de la Orinoquia, que une a varios departamentos, aislada o los derrumbes en el departamento del Huila o el del Caquetá o de Antioquia para no mencionar varios otros.
Es que los colombianos no podemos seguir tranquilamente viendo cómo los recursos que se han pagado por estas obras y las elevadas sumas que tendremos que pagar en el próximo futuro de nuestros impuestos vayan a bolsillos de quienes son responsables de todos los errores cometidos.
¿Cuánto cuesta no más el movimiento y levantamiento de tierra que se tendrá que realizar? Hasta dónde llegó la emoción o satisfacción que teníamos en el país por cuenta de ver qué se estaban por fin construyendo vías que hicieran una realidad el acercamiento de las regiones y la posibilidad de sacar a los mercados de consumo los productos producidos por cada una de ellas?
Tanto el actual Gobierno como la Contraloría General de la República y en aquellos casos de delitos cometidos la Fiscalía General de la Nación y la rama judicial del Estado deberían ponerle atención y acción especial tanto a las investigaciones como a las sanciones establecidas o por establecer para quienes no cumplen en debida forma con sus compromisos en los contratos públicos.
Estamos acostumbrados a que una nube tapa la otra y así se nos van olvidando los ya innumerables casos de mala ejecución de los contratos como de corrupción en otros, que no podemos dejar pasar los colombianos.
Tampoco podemos permitir que la justicia deje morir los casos por vencimiento de términos, en otros por estrategia de dilatación de los procesos y en otros al imponer insignificantes penas y veamos a los responsables de actos de corrupción andando como si nada hubiera pasado por las calles de las ciudades.
Los responsables de los delitos de corrupción cometidos por Odebrecht, por ejemplo, después de haberse llevado sumas escandalosas a sus bolsillos ya están por salir a disfrutar de los dineros mal habidos.
Si no rescatamos los valores de la ética y la moral perdidos será muy difícil que podamos tener un mejor futuro en nuestro país. Ya se está acercando la fecha donde hemos de elegir a los gobernantes locales y sus cuerpos colegiados. Tenemos que hacer un ejercicio ciudadano para no cometer el error de votar por quienes llegarán a robarse los dineros de las entidades públicas. ¡No lo podemos permitir!
Los medios de comunicación tienen en este aspecto como en muchos otros, la gran responsabilidad de advertir sobre los candidatos con antecedentes disciplinarios y también quienes han estado vinculados a investigaciones por corrupción; los ciudadanos debemos escoger a conciencia a los mejores para poder construir un mejor futuro para nuestras ciudades y regiones.
Tampoco podemos dejar de votar, pues quien no vota no solamente está incurriendo en una falta de un deber ciudadano sino que no se puede exigir cuando no se participa en la escogencia de nuestros gobernantes.
Llegó la hora de elegir gente honesta y comprometida con el servicio público.
Bogotá, D. C, Julio 24, 2019
*Excomisionado de Paz
Por: Guillermo García Realpe*.- Sobre la última decisión tomada por la Corte Constitucional frente al regreso o no de las aspersiones aéreas con glifosato, tenemos que armar conceptos con pinzas, para mí en un concepto personal, sin criticar frontalmente a la Corte que mantiene las restricciones en términos generales de la Sentencia T-236 de 2017, el alto tribunal relativizó el principio de precaución universal que ha sido acogido en la Constitución Nacional, especialmente en el artículo primero de la Ley 99 de 1993 la cual creó el Sistema Nacional Ambiental en Colombia y de los acuerdos que ha suscrito nuestro país en la Convención de Río y de los COP 21 de París y COP 22 de Marruecos.
El principio de precaución dice lo contrario, que cuando hubiese duda, cuando no hubiese certeza de que una decisión del Estado no cause daño a la salud y al medio ambiente, se privilegia la vida y al medio ambiente, suspendiendo las decisiones, ese es el principio de precaución; esencial, que cuando hay duda y no haya certeza se suspende la decisión del Estado, cualquiera que fuere, en el caso del fracking por ejemplo, o en éste caso de las fumigaciones con glifosato, etc.
Pero la Corte, también dice que el Gobierno Nacional a través del Consejo de Estupefacientes debe ponderar la decisión, tampoco es que hoy vaya a entrar a tomar decisiones porque entre otras cosas pone barreras adicionales en esta ocasión que es el cumplimiento del punto cuarto del acuerdo de La Habana que tienen que ver en principio y de primera mano el proceso de sustitución de cultivos ilícitos con proyectos productivos, esa digamos, no es una restricción, pero es un amparo adicional que la fumigación va a ser el recurso último, tampoco va a ser el primero, entonces esto tenemos que discutirlo muy a fondo y con mucha delicadeza.
Para mí, como conclusión, se relativiza el principio de precaución, pero también se mantienen restricciones y ahora se le agrega el tema de privilegiar primero, la sustitución de los cultivos ilícitos, no a la fumigación de primera mano.
Pero aquí hay unas complicaciones de lo que la Ministra de Justicia interpreta, es que no se puede fumigar, por ejemplo, los Parques Naturales Nacionales, tampoco se puede fumigar en zonas de páramos en donde se generan aguas o zonas bajas de generación de aguas, eso se mantiene.
Si vamos al año 2015 cuando se tomó la decisión por parte del gobierno Santos de suspender las fumigaciones es porque hubo conceptos de la Organización Mundial de la Salud que las acogió el Ministerio de Salud, en ese entonces el ministro Alejandro Gaviria.
Ahora bien, yo no sé cómo van a manejar esos temas de salud para tomar la decisión del Consejo Nacional de Estupefacientes y tampoco podemos olvidar, por ejemplo, a nivel internacional hay hechos que aún complican más ese tipo de decisiones, la demanda contra Monsanto que la obligaron a pagar más de dos mil millones de dólares en Estados Unidos y también las decisiones que están tomando otros países que definitivamente suspenden el uso del glifosato aún como herbicida en procesos de producción agropecuaria.
Todos estos son elementos que debe seguir ponderando el Gobierno. También en la Sentencia 236 hay que entender que es dentro de un escenario de una tutela que reclaman comunidades del Chocó que se prohíba el glifosato en esa región, también ampara derechos de salud, ambientales, pero también de comunidades en su territorio.
Este debate continúa y esperamos que el principio de precaución se mantenga en todos sus alcances.
Bogotá, D, C, 22 de julio de 2019
*Senador de la República
@GGarciaRealpe