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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: ONU Press.- António Guterres, Secretario General de la ONU manifestó este miércoles estar "entusiasmado" tras el acuerdo de alto el fuego alcanzado por el Gobierno Colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el pasado 5 de septiembre.
António Guterres calificó las noticias que proceden de Colombia como "las mejores que tenemos en el mundo" últimamente. Durante una conferencia de prensa en Nueva York, el Secretario General ofreció la cooperación de Naciones Unidas en las conversaciones.
"Estamos, no solamente preparados, sino también muy interesados en ayudar a concretar el éxito de este alto el fuego", indicó el titular de la ONU.
Bogotá, D.C, 12 de septiembre de 2017. Redacción Ecos. Foto: SIG.- El ex negociador que representó al Gobierno de Colombia para lograr el Acuerdo de Paz con las Farc, Humberto de la Calle, sigue en su aspiración presidencial a través de las firmas y le dijo a la colectividad a la que ha pertenecido toda la vida, el Partido Liberal, que no participará en una consulta para escoger el candidato a la jefatura de Estado.
La decisión de Humberto de la Calle deja a la dirigencia de la colectividad con los brazos cruzados, si se tiene en cuenta que llevaría al partido a una profunda división porque los precandidatos que han presentado su nombre han dado a conocer su interés para que sea a través de una consulta que se escoja al candidato único.
Uno de los más aguerridos defensores de la consulta es el senador Juan Manuel Galán quien ha insistido en la necesidad de llevar a cabo ese mecanismo de participación y decisión política para la escogencia del candidato, más aún cuando fue su padre quien consolidó el regreso del Nuevo Liberalismo a las huestes del oficialismo liberal y que llevó a Cesar Gaviria Trujillo a la Jefatura de Estado.
Con el anuncio del ex ministro y candidato a Presidencia, por ahora con firmas, de Humberto De la Calle, el panorama del Partido Liberal para la escoger al candidato, cada día se oscurece, si pretende realizar la consulta interna.
De la Calle fue contundente en afirmar que “en la medida en que no ha sido posible convencer a los precandidatos del liberalismo y en la medida en que se cierren las posibilidades de buscar otras opciones, estoy preparado para recoger firmas” y agregó que en marzo no se presentaba conjuntamente con otros precandidatos. “Eso es un suicidio del liberalismo y allí no voy a cooperar".
El mensaje queda claro: Humberto de la Calle no le jala a una consulta y espera que el Congreso Liberal que está próximo a realizarse lo elija como el candidato único. Dice que de esa manera el partido Liberal sale fortalecido.
"El objetivo fundamental para Colombia en este momento es conformar una enorme coalición que mantenga la ruta de la paz y que abra senderos de cambio. Eso significa, para hablar claramente, que es necesario derrotar a Álvaro Uribe y a Vargas Lleras. Eso es una necesidad y el objetivo que he venido adelantando hace meses", aseveró De La Calle.
Bogotá, D.C, 11 de septiembre de 2017.- Por Luis Fernando García Forero.- Foto Giancarlos Décola Martínez.- El papa Francisco en sus cinco días de visita pastoral a Colombia, dejó sembrado el terreno para dar el primer paso que permita la reconciliación nacional y le pidió a los colombianos "no perder la paz por la cizaña".
En sus 99 horas del periplo en el territorio nacional, recorriendo Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena, el papa Francisco conmovió a todo un país y al mundo en sus encuentros con la multitud que escucharon paso a paso el llamado para que no teman perdonar y así avanzar en la reconciliación.
En cada ciudad que visitó su Santidad, se refería a temas específicos. En la plaza de Bolívar de la capital de la República y al frente de una multitud de jóvenes que llegaron de diferentes partes del país, el Obispo de Roma les dijo que no se dejaran robar la alegría. "No le tengan miedo al futuro. No tengan vuelo rastrero, vuelen alto y sueñen grande".
Desde el balcón del palacio cardenalicio del centro de Bogotá, le dijo al futuro de Colombia:"ayuden a los mayores a no acostumbrarse al dolor ni el abandono", pero además invitó a que le dijeran a los mayores que entraran en la cultura del encuentro porque "la juventud los hace capaces de algo muy difícil en la vida: perdonar" .
En la misa campal ante más de un millón de católicos reunidos en el parque Simón Bolívar y después de un fuerte aguacero, que no impidió la celebración de la Eucaristía, el papa Francisco fue certero en destacar que la corrupción, la desigualdad social y la sed de venganza, son las densas tinieblas que amenazan a Colombia.
A víctimas y victimarios
En Villavicencio, puerta de entrada a la Orinoquía y Amazonía colombiana, donde más se sufrió el conflicto armado, en el Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional en el Parque Las Malocas, el sumo pontífice ante víctimas y victimarios, sostuvo que estaba ahí presente no tanto para hablar él, sino "para estar cerca de ustedes y mirarlos a los ojos, para escucharlos y abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe. Y si me lo permiten, desearía también abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos, yo también tengo que pedir perdón? y así, todos juntos, podamos mirar y caminar hacia delante con fe y esperanza".El acto se convirtió en uno de los más conmovedores. "¡Cuánto bien nos hace escuchar sus historias! Estoy conmovido. Son historias de sufrimiento y amargura, pero también historias de amor y perdón que nos hablan de vida y esperanza; de no dejar que el odio, la venganza o el dolor, se apoderen de nuestro corazón", aseveró el papa Francisco, quien con sus palabras sentidas dijo que "no impidamos que la justicia y la misericordia se encuentren en un abrazo que asuma la historia del dolor de Colombia".
Exhortó a las víctimas a que "sanemos aquel dolor y acojamos a quienes cometieron delitos, que lo reconozcan, se arrepientan a comprometan a reparar a sus victimas, contribuyendo así a la construcción del nuevo orden donde brille la justicia y la paz".
Fue enfático en decirle a los victimarios que es indispensable asumir la verdad al afirmar que es un desafío grande pero necesario. Aseguró que la verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. "Juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas y se transformen en instrumentos de venganza sobre quien es más débil. La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón".
Les dijo a los victimarios que la verdad es contar a las familias, desgarradas por el dolor, lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Instó a todos los colombianos a sanar las heridas, tender puentes y limar diferencias.
Renovación de la Iglesia
En Medellín, donde celebró la misa campal en el aeropuerto Olaya Herrera y ante la presencia del ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez, como un feligrés más, el papa Francisco hizo un llamado a buscar la renovación de la Iglesia en Colombia y enfocar todos los esfuerzos en la búsqueda de la paz y la reconciliación, así como la necesidad de formar mejores "discípulos de la Iglesia".
Enfatizó en la necesidad de la renovación de la Iglesia porque está "zarandeada" y deje "las comodidades y apegos". Agregó que la "renovación supone sacrificio y valentía, no para considerarse mejores o más pulcros, sino, para responder mejor al llamado del señor".
Fue Categórico en manifestar la obligación que tiene la Iglesia de no excluir a nadie sino abrirse a todos los que quieran acercarse a ella. "La Iglesia no es nuestra, es de Dios. Todos y tienen cabida".
Dignidad, Derechos Humanos y Narcotráfico
En Cartagena, su último paso de su santidad Francisco por tierra colombiana, fue recibido por miles y miles de cartageneros y turistas. En su recorrido por el papa móvil, recibió un golpe cerca al ojo izquierdo al saludar a un niño en los brazos de su madre, lo que no le impidió continuar con los objetivos pastorales que debía cumplir en la agenda en una de las ciudades más históricas y lindas del caribe colombiano.
En la Misa celebrada en Contecar, el papa Francisco se refirió en la homilía a la "Dignidad de la Persona y los Derechos Humanos", precisamente donde San Pedro Claver realizó su obra pastoral en defensa de los derechos humanos de los negros y esclavos que fueron torturados por los españoles; misión apostólica que lo llevó a la canonización.
Allí rechazó el narcotráfico y pidió la "inclusión real a las víctimas en el proceso de paz". Aseguró que "no se puede jugar con la vida de nuestro hermano, ni manipular su dignidad", por eso hizo un llamado para que se busquen "los modos que terminen con el narcotráfico porque lo único que hace es sembrar muerte por doquier, frustrando tantas esperanzas y destruyendo tantas familias".
Agregó que “Si Colombia quiere una paz estable y duradera, tiene que dar urgentemente un paso en la dirección de la equidad, justicia y respeto a la naturaleza humana. Estamos en un mundo de la violencia, desenredaremos la compleja madeja donde se encuentra”.
El papa Francisco tocó el interior y lo más íntimo del sentimiento da cada uno de los colombianos, en momentos en que el país se encuentra polarizado, pero según el testimonio de millares de compatriotas, no queda otro camino sino el de "Dar el Primer Paso" para lograr la reconciliación nacional y aquellos que se resisten, "Buscar un Segundo Paso", como lo dijo su santidad a los periodistas en el vuelo de regreso a Roma, para que se convenzan de la necesidad de la paz y la convivencia nacional.
Medellín, 9 de septiembre de 2017. Foto: SIG. Por Luis Fernando García Forero.- Una vez más y desde Colombia, el papá Francisco hizo un llamado a la renovación de la Iglesia Católica, al exhortarla a que deje sus comodidades y apegos para que con sacrificio y valentía responda mejor al llamado de Cristo.
En la homilía del sacramento de la Eucaristía, el Obispo de Roma, quien cumple un periplo pastoral en Colombia, en momentos que este país suramericano se encuentra en el camino del posconflicto después de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, instó a los católicos ante más de un millón de feligreses en Medellín, a que no tengan miedo de renovarse.
"Como Jesús zarandeaba a los doctores de la ley para que salieran de su rigidez, ahora también la Iglesia es zarandeada por el espíritu para que deje sus comodidades y apegos", señaló el papa Francisco en la homilía donde inició diciendo: "queridos paisas", como se les dice en Colombia a los antioqueños.
Destacó que son tres las actitudes que se deben tener en cuenta para la transformación como discípulos: ir a lo esencial, renovarse e involucrarse.
Ir a lo esencial para el sumo pontífice es no romper con todo lo que no se acomoda a nosotros, "porque tampoco Jesús vino a abolir la ley, sino a llevarla a su plenitud, a lo profundo, a lo que cuenta y tiene valor para la vida".
En ese sentido el papa Francisco explicó que se trata de buscar un continuo movimiento hacia Cristo no simplemente con el apego de la doctrina cristiana, "sino de la experiencia de la presencia amigable, viva y operante del Señor, un permanente aprendizaje por medio de la escucha de su Palabra".
Respecto al segundo punto: renovarse, el papa Francisco afirmó que la renovación supone sacrificio y valentía, no para considerarse mejores o más pulcros, sino para responder mejor al llamado del Señor que es "la razón de ser de todos nuestros mandatos y prescripciones… y en el caso de Colombia hay tantas situaciones que reclaman de los discípulos el estilo de vida de Jesús, particularmente el amor convertido en hechos de no violencia, de reconciliación y de paz".
Destacó que el involucrarse es fundamental porque son muchos los que tienen "hambre de Dios, hambre de dignidad, porque han sido despojados", por eso pidió que como cristianos debemos ayudar a que se sacien de Dios, no impedirles o prohibirles ese encuentro.
"No podemos ser cristianos que alcen continuamente el estandarte de prohibido el paso, ni considerar que esta parcela es mía, adueñándome de algo que no es absolutamente mío. La Iglesia no es nuestra, es de Dios; Él es el dueño del templo y del sembrado; todos tienen cabida, todos son invitados a encontrar aquí y entre nosotros su alimento. Nosotros somos simples servidores y no podemos ser quienes impidamos ese encuentro", resaltó el papa Francisco en la homilía desde Medellín.
Villavicencio, 8 de septiembre de 2017. Por Luis Fernando García Forero. Foto SIG.- Desde esta ciudad, capital del departamento del Meta y puerta de entrada a la Orinoquía y Amazonía colombiana, donde más se vivió el conflicto armado durante más de 50 años, su santidad Francisco, al escuchar testimonios de las víctimas y ante la presencia de victimarios, fue contundente en decirle a todos los colombianos, que no vayan a perder la paz por la cizaña.
En el Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional en el Parque Las Malocas, el sumo pontífice sostuvo que estaba ahí presente no tanto para hablar él sino “para estar cerca de ustedes y mirarlos a los ojos, para escucharlos y abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe. Y si me lo permiten, desearía también abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos, yo también tengo que pedir perdón? y que así, todos juntos, podamos mirar y caminar hacia delante con fe y esperanza”.
“¡Cuánto bien nos hace escuchar sus historias! Estoy conmovido. Son historias de sufrimiento y amargura, pero también y, sobre todo, son historias de amor y perdón que nos hablan de vida y esperanza; de no dejar que el odio, la venganza o el dolor se apoderen de nuestro corazón”, aseveró el papa Francisco, quien con palabras sentidas dijo que “es cierto que en este enorme campo que es Colombia todavía hay espacio para la cizaña”, pero agregó que aun cuando perduren conflictos, violencia o sentimientos de venganza, “no impidamos que la justicia y la misericordia se encuentren en un abrazo que asuma la historia de dolor de Colombia”.
En el Encuentro de Reconciliación en Villavicencio, la puerta al llano colombiano y que fue visto por millones de personas ante el mundo por la señal televisiva, su santidad Francisco exhortó a las víctimas a que “sanemos aquel dolor y acojamos a todo ser humano que cometió delitos, los reconoce, se arrepiente y se compromete a reparar, contribuyendo a la construcción del orden nuevo donde brille la justicia y la paz”.
Sostuvo que Colombia es una tierra regada con la sangre de miles de víctimas inocentes y el dolor desgarrador de sus familiares y conocidos. “Heridas que cuesta cicatrizar y que nos duelen a todos, porque cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas”.
Destacó que el perdón es fundamental en el proceso de reconciliación porque la violencia engendra más violencia, el odio más odio, y la muerte más muerte. “Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible, y eso sólo es posible con el perdón y la reconciliación”, enfatizó al obispo de Roma, su santidad Francisco.
Se refirió a la imagen del Cristo de Bojayá, destruido por una acción armada de las Farc el 2 de mayo de 2002 y que fue llevada ante la presencia del papa Francisco por una víctima. Dijo que dicha imagen tiene un fuerte valor simbólico y espiritual: “al mirarla contemplamos no sólo lo que ocurrió aquel día, sino también tanto dolor, tanta muerte, tantas vidas rotas y tanta sangre derramada en la Colombia de los últimos decenios”.
El papa Francisco se mostró de acuerdo ante el relato de una de las víctimas que dijo que en esa regeneración moral y espiritual del victimario la justicia tiene que cumplirse, pero destacó que “se debe contribuir positivamente a sanar esa sociedad que ha sido lacerada por la violencia”.
Aseveró que “resulta difícil aceptar el cambio de quienes apelaron a la violencia cruel para promover sus fines, para proteger negocios ilícitos y enriquecerse o para, engañosamente, creer estar defendiendo la vida de sus hermanos”, pero añadió que “el sembrador, cuando ve despuntar la cizaña en medio del trigo, no tiene reacciones alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados”.
A los victimarios: asumir la verdad
Fue enfático en afirmar que es indispensable asumir la verdad, tras señalar que es un desafío grande pero necesario. Aseguró que la verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. “Juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas y se transformen en instrumentos de venganza sobre quien es más débil. La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón”.
Les dijo en forma contundente a los victimarios que la verdad es contar a las familias, desgarradas por el dolor, lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. “Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos”.
El mensaje a víctimas y victimarios se ha calificado como uno de los momentos más emocionantes de la visita que realiza el papa Francisco a Colombia en pleno camino del posconflicto.
En el momento final del Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, el papa Francisco exhortó a todos los colombianos a sanar las heridas, tender puentes y limar diferencias.
“Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es la hora para desactivar los odios, renunciar a las venganzas y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno. Que podamos habitar en armonía y fraternidad, como desea el Señor. Pidamos ser constructores de paz, que allá donde haya odio y resentimiento, pongamos amor y misericordia”.
Bogotá, D.C, 8 de septiembre de 32017. Foto SIG.- Así lo afirmó el Presidente Juan Manuel Santos desde la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, donde recibió al papa Francisco.
“Confiamos en que su visita abra el corazón y las mentes de los colombianos a la paz que viene de Dios y habita en el alma de los hombres, a esa paz que ahora estamos construyendo”, afirmó el presidente Santos quien agregó que “los colombianos esperamos y ansiamos sus palabras como la tierra sedienta añora el agua”.
Ante la mirada del sumo pontífice Francisco y después de haber encendido la llama de la paz ante cientos de personalidades presentes y la mirada de televidentes de Colombia y el mundo, Santos fue certero en manifestar que “queremos dar, con su aliento, el primer paso. Queremos reconciliarnos. Queremos reconocernos en las diferencias y aceptar al otro, no como una carga, sino como un don, un don de vida. Bienvenido a Colombia, Su Santidad”.
El jefe de Estado colombiano destacó que Colombia ha logrado grandes cosas, comenzando por el fin del conflicto armado con las Farc, la guerrilla más antigua y numerosa del continente.
Las armas por las palabras
En medio de un sol radiante sobre la Casa de Nariño, el Presidente Santos destacó que el único país del mundo donde hoy las armas se están cambiando por las palabras, “donde las armas se destruyen y se funden para convertirse en monumentos a la paz”.
Insistió además que gracias al proceso de paz, “miles de vidas se han salvado, miles de víctimas se han evitado, pero –añadió–, nos falta dar ese paso renovador, ese primer paso que es el más importante de todos: el paso hacia la reconciliación”.
“De nada vale silenciar los fusiles, si seguimos armados en nuestros corazones. De nada vale acabar una guerra, si aún nos vemos los unos a los otros como enemigos”, sostuvo.
El Presidente consideró que de aquí parte la necesidad de la reconciliación entre los colombianos, porque “por más de medio siglo nos resignamos a la violencia en nuestro suelo, y sus cenizas, de rencor, de dolor, de venganza, todavía son brasas ardientes que debemos apagar”.
“Necesitamos vencer los odios con la fuerza maravillosa del amor. Necesitamos ser capaces de perdonar y de pedir perdón. Necesitamos reconciliarnos con nuestro medio ambiente, que también es un hermano nuestro, que es nuestra casa común”, expresó.
Caminante de la paz
El Jefe de Estado agradeció a Su Santidad por llevar sus pasos y su prédica a lugares emblemáticos de Colombia, Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.
Recordó que en Villavicencio el Santo Padre se encontrará con las víctimas del conflicto armado y beatificará a dos sacerdotes colombianos que fueron víctimas de la violencia.
“Qué símbolo maravilloso. Su martirio se vuelve ahora signo de esperanza”, manifestó.
“Bienvenido, caminante de la paz y del amor. Humildemente pido para nuestro país y sus habitantes, su bendición apostólica”, concluyó el Presidente de la República.
Bogotá, D. C, 8 de septiembre de 2017. Por Luis Fernando García Forero. Foto Ecos.- La corrupción, la desigualdad social y la sed de venganza, son las densas tinieblas que amenazan a Colombia, aseguró su santidad Francisco ante más de un millón 500 mil feligreses que asistieron a la misa en el parque Simón Bolívar.
En la homilía el sumo pontífice valoró a los colombianos y dijo "que habitan una tierra de inimaginable fecundidad, que podría dar frutos para todos". En un tono argentino y pausado, aseguró que "aquí se encuentran multitudes anhelantes de una palabra de vida, que ilumina con su luz todos los esfuerzos y muestran el sentido y la belleza de la existencia humana"; pero fue contundente en expresar que "hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos".
En medio de un cielo oscuro por el aguacero que antecedió la ceremonia religiosa, señaló que otra de las tinieblas es el irrespeto por la vida humana porque ciega a diario la existencia de tantos inocentes, “cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas".
El papa Francisco se refirió a los que han tomado iniciativas de paz, de vida; como quienes trabajan en la defensa y en el cuidado de la vida humana, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social.
Pidió "confiar en el Maestro, cuya palabra suscita fecundidad incluso allí donde la inhospitalidad de las tinieblas humanas hace infructuosos tantos esfuerzos y fatigas". Al referirse a la lectura de la palabra de Dios cuya historia establece la multiplicación de los peces, le dijo a los feligreses que "al igual que Simón, Jesús nos invita a ir mar adentro, nos impulsa al riesgo compartido, a dejar nuestros egoísmos y a seguirlo".
Con una lectura de la homilía centrada en los temas que afectan a Colombia en tono pausado auguró por el futuro de la nación, e invitó a todos los colombianos a "perder miedos que no vienen de Dios, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de la paz, promotores de la vida".
Bogotá, D.C, 6 de septiembre de 2017. Por Luis Fernando García Forero. La llegada de su santidad Francisco a Colombia hacia las 4 y 30 PM de este miércoles, no sólo concentrará la atención de más de 40 millones de colombianos, sino de millones y millones del mundo, donde el slogan de la visita papal: “Demos el Primer Paso”, se convierte en el mensaje más auténtico y emocional, para demostrar que no hay otro camino sino el de seguir la ruta del posconflicto e invitar a quienes se han venido oponiendo, a que se unan a la convivencia nacional.
Aunque la visita del papa Francisco es de carácter pastoral, sin duda, no deja de tener un efecto político que conlleva a impulsar más a quienes defienden y apoyan todo el proceso que ha estado llevando a cabo el Presidente de Colombia y Premio Nobel de Paz 2017, Juan Manuel Santos Calderón, pero además, a exhortar a los opositores para que se sumen a esa causa y logren la convivencia en el territorio nacional.
Pese a la carta pública dirigida a su santidad por el jefe único del Partido del Centro Democrático, el expresidente de Colombia y senador Álvaro Uribe Vélez, donde pone de presente las críticas por la firma del Acuerdo del Teatro Colón, el entusiasmo y fervor católico en torno a que “Demos el Primer Paso”, está ahogando esas críticas.
Es un encuentro no del jefe de Estado Colombiano Juan Manuel Santos con el máximo jerarca de la iglesia católica, el papa Francisco, sino con el pueblo colombiano, donde cada homilía, mensaje, declaración y oración del sumo pontífice, será un detonante de paz que entrará en los corazones de cada compatriota, sea crítico o no del Presidente de la República.
En ese sentido no hay duda que la visita papal, tiene un efecto político y que de otra parte impulsará las negociaciones entre el Gobierno colombiano y el ELN, la otra guerrilla que busca, como las Farc, ingresar a la vida civil para buscar el camino político electoral en su lucha por el poder.
La visita papal a nuestro país tendrá aún más otro efecto político: el diplomático. La presencia del papa Francisco concentrará la mirada mundial en Colombia, un país que está mostrando que a través del dialogo logró la paz con las Farc después de 53 años que jaqueaba al Estado colombiano.
Las empresas encuestadoras tienen ya en su horizonte un trabajo de campo grande después de la visita papal, para medir la opinión de los colombianos respecto no sólo al tema de la paz y del posconflicto, sino a la favorabilidad del Presidente Santos a 11 meses de entregar su mandato.
Por Luis Fernando García Forero. Foto: El Colombiano.- En el marco de la visita de su santidad Francisco, el pueblo de Colombia recibe con satisfacción y esperanza el anuncio de un cese el fuego bilateral entre el Gobierno y la guerrilla del ELN.
Esta noticia representa un paso más en la búsqueda de la paz real para lograr un fin del conflicto con la segunda y única fuerza guerrillera más importante de Colombia, el ELN, que se encuentra en diálogo permanente con el Gobierno colombiano en Ecuador.
Si se logra el acuerdo definitivo con esa insurgencia armada, el Gobierno de Juan Manuel Santos pasará a la historia como el único que logró materializar un proceso de paz auténtico en pos del desarrollo de este importante país suramericano, después de más de 50 años de conflicto armado ininterrumpido.
“Hoy, 4 de septiembre, exactamente 5 años después de que anunciamos el acuerdo marco con las Farc que nos condujo a la paz con esa organización guerrillera, vamos a firmar en Quito, después de intensas negociaciones que terminaron esta madrugada, un acuerdo para declarar un cese al fuego y de hostilidades bilateral con el Eln”, afirmó el mandatario colombiano y premio Nobel de la Paz 2017, Juan Manuel Santos Calderón.
Precisó que dicho cese “entrará a regir el próximo 1° de octubre. Tendrá una vigencia inicial de 102 días, es decir irá hasta el 12 de enero del próximo año y se irá renovando en la medida en que se cumpla y se avance en las negociaciones sobre los demás puntos”.
El Presidente Santos sostuvo que “la prioridad es proteger a los ciudadanos” y señaló que “por eso durante este período cesarán los secuestros, los ataques a los oleoductos y demás hostilidades contra la población civil”.
Con el logro de la paz el pueblo de Colombia tiene la responsabilidad de elegir el liderazgo capaz de asumir el posconflicto para generar un progreso sustentable, lograr la equidad social y política que permita el perfeccionamiento de la convivencia ciudadana y el desarrollo de la democracia.
Por Carlos VillotaSantacuz.- Twitter@villocol.-Este 6 de septiembre Colombia se convertirá en epicentro de la Religión Católica, gracias a la presencia del papa Francisco en la ciudad de Bogotá. La hora señalada: 4 y 30 de la tarde. El anfitrión será el presidente Juan Manuel Santos, premio Nobel de Paz 2016, cuyo Gobierno se encuentra en la último año de administración en medio de una alta polarización, sonados casos de corrupción que involucran a las altas cortes de la justicia, al Congreso y con el reto de darle viabilidad al posconflicto, teniendo como actor político a la guerrilla de las Farc, bajo cuyo escenario, se sintió la intermediación del Obispo de Roma.
Se estima que más de dos millones de personas acompañarán los oficios religiosos del primer papa latino en la capital colombiana, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Los ciudadanos, aquellos que están lejos del sector empresarial, político, cultural e incluso deportivo, guardan la esperanza que la historia del país –en la segunda década del siglo XXI- sea un antes y después. Donde los 4 días de reflexión en la fe, se eleven como un meditar colectivo y de penitencia, se edifique la reconciliación y se escuche el mea culpa, de quienes hacen de sus investiduras en la administración pública y de la rama judicial, un puente para llenarse los bolsillos y violar la ley.
La presencia, la voz, las homilias y discursos que dará el papa Francisco ante los ojos de Colombia y del mundo, con seguridad se levantarán como un referente histórico, con mensaje comunicacional, con capacidad de trasformar corazones. Una especie de inspiración religiosa para quienes hoy, desean postular sus nombres a las elecciones del 2018, que definirá la nueva composición del Congreso y el sucesor del Jefe de Estado, que tiene la responsabilidad de apagar la alta deuda social en un país con 48 millones de habitantes y un número indeterminado de inmigrantes, entre ellos 1 millón de venezolanos.
En otras palabras, esa una oportunidad para mirar al futuro, corrigiendo los errores del pasado. Un examen de autoconciencia desde el rol de los niños, mujeres y hombres en una sociedad que padece en sus cimientos la cicatrices de la violencia. Prueba de ello, más de 7 millones de víctimas. La mayoría de ellos huérfanos, viudas y en condiciones de inestabilidad laboral. Es decir, en la informalidad.
Quizás cuando el papa Francisco parta de Cartagena a Roma, su mensaje alcance a los cuatro puntos cardinales de un país con una alta riqueza humana y ambiental. Que la fe se trasforme en acciones proactivas de respeto a la vida. Que la tensión y la polarización se guarden en el registro de los medios de comunicación y las gacetas de la rama legislativa. Que el debate sea con propuestas, con ideas y con argumentación. Que el Estado se acerque a las regiones. Que la honestidad y la transparencia sea la hoja de ruta del sector público y privado. Un valor ético, que puede convertirse en luz, tan solo si se dispone el corazón y el ser a las palabras del papa Francisco. Sólo así será posible, alimentar la investigación académica del libro “Gobierne bien y hágalo saber”, del cual soy coautor con Andrès Lizarralde Henao. Una obra literaria en segunda edición.
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