Opinión
Por Gustavo Galvis Hernández*.- “No pienses que puede hacer tu país por ti. Piensa que puedes hacer tú por tu país”. Esta famosa frase que pasó a la historia por un mensaje que no pierde actualidad, fue pronunciada por John F. Kennedy en su discurso de posesión como Presidente de los Estados Unidos de América el 20 de enero de 1961.
Como se dice, mucha agua ha pasado bajo los puentes desde entonces, pero es muy oportuna recordarla en un mundo convulsionado y en crisis como el actual, en donde el riesgo de una guerra nuclear, los efectos del calentamiento global, la disrupción tecnologia hiperdigital con sus oportunidades y amenazas, y ahora con la pandemia desastrosa del Covid-19 que tiene arrodillado al mundo por sus desastrosos efectos económicos y sociales.
Y es que con la inmensa cantidad de personas padeciendo los efectos dramáticos de la inequidad social a nivel global, regional y nacional, es bueno destacar la gran oportunidad de quienes lo hacen o están en capacidad de hacerlo, de intensificar sus acciones y actividades filantrópicas y de voluntariado que son fundamentales para ayudar a disminuir o resolver muchos de los graves problemas económicos, sociales y ambientales presentes en todos los entornos.
En el país es la oportunidad para que numerosas fundaciones empresariales se animen a fortalecer sus actividades filantrópicas. Es la oportunidad para que se posicionen más los clubes de servicios como los Rotarios, Kiwanis, Leones, Damas Grises, Damas Rosadas, las Cámaras Junior, etc., ejemplos de solidaridad y responsabilidad social.
Y en nuestro medio es de reconocer el altruismo de los miembros de las distintas asociaciones y fundaciones que se destacan en sus nobles propósitos de servicio como las Fundaciones, La Posada del Peregrino, Fundesán, Participar, Estructurar, Fundación de la Mujer, la Asociación Defensora de Animales (ADAN), las ONG ambientalistas, y otras más, por su trabajo ejemplarizante.
Si toda persona con capacidad y voluntad de hacerlo, pone su grano de arena en favor de una necesidad ajena, del animal maltratado o abandonado, del medio ambiente degradado, sería un gran aporte en la construcción de un país diferente, con menos desigualdades. Es la oportunidad para debilitar a la indiferencia y el individualismo.
Bucaramanga, 25 de junio de 2021
*Ingeniero Industrial de la UIS. Expresidente de la Financiera Energética (FEN). Exsenador, Expresidente de ANDESCO.
Por Eduardo Verano*.- La enfermedad hoy lleva su nombre y los científicos deben prevenir esta devastadora enfermedad. Más de 6 millones de Norteamericanos tienen Alzheimer, 2/3 son mujeres y causa 500 mil muertes /año. En 2.050 lo sufrirán más de 100 millones de personas. Hay que detener su avance con drogas y terapias, que aún no se han encontrado. El 99% de las drogas no detienen su avance. Se buscan otros caminos.
El Montreal Congnitive Assesment aplicó un tratamiento completo a 25 personas con Alzheimer; con toxinas, dieta alta en fibra y grasas basadas en salmón, anchoas, sardina, con 45 minutos de ejercicio diario y debían dormir más de 7 horas. Las conclusiones son importantes. Los procesos bioquímicos del cerebro son la base de su recuperación.
Los suplementos vitamínicos necesarios para prevenir el Alzheimer son conocidos: el B12, B6, vitamina D, especialmente el ácido fólico, del aceite de hígado de bacalao con su alto componente de Omega 3, ya que ayuda al metabolismo bloqueando el colesterol alto, tiene una grasa buena que en el cerebro retarda la demencia.
Existía una idea errónea que el cerebro necesitaba azúcares para su mejor funcionamiento. Está revalidada y se ha ratificado que el cerebro actúa mejor con grasas especialmente el Omega 3 con su componente DHA, que es ácido docosahexaenoico, esencial para prevenir el Alzheimer y para mujeres embarazadas. Un bajo nivel de DHA acelera el proceso de demencia o de Alzheimer.
El cerebro es como un músculo que si no trabaja se atrofia. Los científicos recomiendan dietas altas en Omega 3 para la adecuada bioquímica cerebral. El cerebro debe estar expuesto a una constante actividad social, y es clave el permanente ejercicio de la mente porque retarda la demencia. Cuando el Alzheimer es incipiente la vida social es positiva, no así en los estados avanzados.
Mucha gente tiene “lagunas”, pero la sola conciencia de los olvidos indica que no está afectado por el Alzheimer. Necesarios los ejercicios de entrenamiento cerebral por 20 minutos para una mayor irrigación que evita su deterioro. Otro gran estímulo cerebral es la risa y la diversión.
La medicina moderna soluciona el Alzheimer y otras enfermedades utilizando la bioquímica del cerebro. Se debe conocer la causa de una enfermedad, como las alergias, con un análisis bioquímico y no dejar de consumir lo que la causa como hacen los alérgicos a la leche. Es mejor tratarla con drogas y bloqueadores, pero no dejar de tomar la leche.
Algunas personas usan dietas y cambios de hábitos alimenticios y así eliminan los medicamentos. Error. La nueva medicina insiste en la grasa buena para el cerebro. Se acabó el mito de los carbohidratos y de los azúcares.
Eres lo que comes, además de tus hábitos de ejercicios, descanso, dormir por lo menos 6 horas, mucha interacción social, sin exceso de alcohol, conversar y recordar con amigos. Tener el cerebro en permanente actividad. La televisión no es mala, lo malo es que aleja los estímulos sociales y en el encierro no se usa el cerebro.
Hay que cuidar nuestro cerebro si queremos evitar el Alzheimer.
Barranquilla, 25 de junio de 2021
*Exconstituyente y exministro de Estado.
Por Gabriel Ortiz*.- Si Duque pudiese volver atrás, buscaría amplios consensos y pedagogía. Pero su arrogancia no le ha permitido pensar en su país, en los millones de jóvenes y pobladores colombianos, que hoy van a la cama con hambre y con la esperanza perdida.
Son muchos los que se han expresado en las marchas pacíficas y en los bloqueos, porque prefieren los balazos de policías y paramilitares, a soportar las penurias de un país tan desigual y tan oprobioso. Eso es mejor que morir de hambre, dicen.
Duque tuvo tiempo para volver atrás, como se lo expresó a El País de España, para buscar amplios consensos y pedagogía con las Centrales Obreras y los dirigentes de un movimiento reivindicatorio que quiere eliminar la desigualdad, el empobrecimiento y la falta de libertades.
Pudo más la obediencia que debía guardar a su mentor, a los intereses de los dirigentes de su movimiento político… y a las elecciones del 22, que reclama día y noche el “innombrable”.
Las jornadas que ha adelantado nuestra población para cambiar las cosas, no dan más tiempo. Consideran necesario poner coto al totalitarismo y al peligro que conlleva un gobierno en decadencia. El Jefe de Estado se ha atrincherado y rodeado de los órganos de control, Fiscalía, Contraloría, Procuraduría, defensoría y todas las “ias” que deben vigilarlo. Nadie se atreve a objetar las decisiones del Presidente. Hace cuanto quiere. Nombra y posesiona ministros con grandes impedimentos, que no son propiamente un ejemplo para la juventud.
El mundo entero nos tiene entre ojos. Ve con horror las matanzas durante las marchas, las desapariciones, la decapitación de jóvenes que protestan, por los excesos de la fuerza pública.
El mal manejo de las vacunas, que nos coloca como el primer país del mundo en muertes por covid. En noviembre del 20, el entonces Procurador, cuestionó la tardanza de Colombia en adquirir las vacunas. Hubo buenas o malas intenciones de averiguar la cosa. Se pidieron explicaciones a través de tutelas, que nunca se lograron, por supuestas confidencialidades. Ahora se sabe que cada vacuna sale a 60 dólares, cuando otros países negociaron a cifras mucho más reducidas. Y sobre esto no hay investigación alguna.
El mandatario está tranquilo. Tiene un Congreso con una mayoría a su favor que aprueba o niega según lo ordenen Duque y su mermelada, con Char a la cabeza.
El Presidente con su arrogancia, maneja esta nación a su antojo. Ahora Duque ha ingresado a las prácticas “trumpistas”, muy bien aprendidas a través de los colombianos que quisieron derrotar desde Miami a Biden.
Lo cierto es que Duque no volverá atrás, no buscará consensos ni pedagogía. Pero las encuestas le están pasando la cuenta, porque “triunfa” en imagen negativa.
BLANCO: La preocupación de la ONU por violación de los DDHH en Colombia.
NEGRO: El Padre de Roux: dice que las protestas no pueden manejarse como una guerra: “es problema de desigualdad, hambre, desempleo y no futuro para los jóvenes”.
Bogotá, D. C, 25 de junio de 2021
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Paloma Valencia*.- El encuentro de los sobrevivientes del secuestro con las Farc mostró asuntos que el país no puede seguir ignorando. El ex guerrillero y hoy senador Lozada expresó que pueden pedir perdón, pero que en algún momento este surgirá de manera que no sean solo palabras huecas. Sus palabras evidencian que no sienten que nada de lo que hicieron fuera fundamentalmente malo. Lo dicho denota una incomprensión sobre lo que significó para Colombia su actuar terrorista. Tendrá que ver con que como personas tendemos a justificar nuestras conductas para poder vivir con nosotros mismos. Si es difícil reconocer los errores y debe serlo aún más cuando se trata de atrocidades.
Tiene que ver, sobretodo, con que las Farc que tienen la idea –como muchos colombianos- de que hay violencias buenas. La concreción nefasta es que nuestra Constitución reconoce el delito político. Ninguna violencia debería tener justificación. Esa es la esencia del Estado, se renuncia a la violencia; y el Estado tiene el monopolio de la fuerza legítima.
Es imperioso atender a las preguntas del conmovedor relato de Roberto Lacouture: “…esta organización de las Farc que tuvo tanta plata del narcotráfico, tantos recursos que pagaron para mantenernos lejos de nuestras familias por siete años, ¿esos recursos dónde están? ¿Por qué no vemos el botín de guerra de las Farc para que ese botín sea el que la justicia tenga para reparar a las víctimas?
El narcotráfico le dio a las Farc más de 7 billones de pesos. El secuestro le arrebató a los colombianos según los informes de Fiscalía $3.625.608.297.250 y las Farc no los entregaron. Según la Fiscalía las Farc tenían 22 billones. El acuerdo les permitió auto declarar sus bienes. Declararon un poco menos de un billón -21 billones por debajo de lo esperado. Y de ese corto billón sólo entregaron 33 mil millones monetizables, el 6,1% de lo declarado. Alguna exigencia se les hizo en este Gobierno después de que la Senadora María del Rosario Guerra y yo hiciéramos el debate para mostrar estos resultados. Poco o nada se avanzó, explicaron que las disidencias se habían llevado una tajada. Lo cierto, además, es que el gobierno Santos firmó un decreto que permitió que el destino de estos recursos fueran las propias Farc, de manera que aun si pagaran, las víctimas jamás los verían. Entonces lo denunciamos como un lavado de activos. El gobierno Santos se comprometió a que seríamos todos los colombianos los que pagaríamos la reparación de las víctimas que las Farc causaron solas.
El segundo asunto es que nos dijeron que las Farc contribuirían con la verdad. No lo hicieron y no lo harán. Sólo ha habido reconocimientos generales y colectivos. No todos los máximos responsables fueron llamados. Y los reconocimientos individuales no siguieron el propósito planteado. Los integrantes están esperando a que los imputen -con lo que se presente en los informes ante la JEP y los casos de Fiscalía- y se limitarán a reconocer eso. El proceso debió ser al contrario. Deberían ir y confesar todo. Luego esa confesión se debería contrastar con la información de Fiscalía. Las víctimas conociendo lo aportado, deberían entonces sí, presentar sus informes y poder requerir más información o exigir la expulsión del sistema de los integrantes que no otorgaran verdad completa.
El encuentro muestra las grandes fallas del acuerdo de La Habana. Hubo con el NO ocasión de arreglarlo, pero pudo más la vanidad, el Nobel y el sectarismo. Ahí están los resultados. Criminales de lesa humanidad sin votos en el congreso, sin verdad, sin reparación y en total y vergonzosa impunidad.
Bogotá, D. C, 25 de junio de 2021
*Senadora del Partido Centro Democrático
Por José G. Hernández*.- La Constitución Política de 1991, que cumple treinta años el próximo mes, es la estructura básica del Estado, el pacto fundamental de la convivencia, la garantía superior de derechos y libertades, el estatuto del poder y el sustento de todo un orden jurídico de naturaleza democrática. El fruto de un gran consenso entre distintas fuerzas y sectores.
El proceso político-jurídico -que se desarrolló en medio de un intolerable clima de violencia y terrorismo entonces predominante- comenzó con la propuesta juvenil de la “séptima papeleta” y culminó con la promulgación de un el Estatuto Fundamental formulado con miras a reivindicar la soberanía popular y a realizar una auténtica democracia.
La Constitución ha renovado y modernizado el Derecho Público colombiano, introduciendo elementos de enorme trascendencia, proclamando valores y derechos esenciales, sentando principios y estableciendo instituciones muy valiosas, que en conjunto configuran un sistema jurídico para la realización de un Estado Social de Derecho. Como lo enseña su preámbulo, busca “fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo”, objetivos bien difíciles que, es menester reconocerlo, se han logrado apenas en parte, debido a la confluencia de muchos factores.
Además, ha sido reformada en exceso -ya vamos para cincuenta y seis enmiendas de carácter permanente, y hay varios proyectos en curso-, no por inaplazable necesidad, sino casi siempre por motivos de coyuntura y para satisfacer expectativas políticas de corto y mediano plazo, sin una visión de futuro, sin suficiente preparación y consulta y con muy escaso cuidado en preservar un sistema jurídico estable y coherente.
Desde luego, la Constitución no es un estatuto perfecto -como no lo es obra humana alguna-, pero conserva su esencia democrática y plasma los objetivos cardinales que se propusieron los delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente.
Hoy, a propósito de la situación generada por el erróneo manejo de la pandemia, la crisis económica, las protestas, los bloqueos, las masacres, los crímenes impunes, el desprestigio de Gobierno y Congreso, no han faltado improvisadas propuestas de distinto origen en el sentido de convocar un nuevo cuerpo constituyente, con miras a sustituir esta Carta Política por otra, sin un norte definido y claro.
Discrepamos. Aunque la Constitución no es irreformable y puede requerir ajustes, lo que hoy ocurre en el país no es culpa de ella sino, al contrario, de su inobservancia. No hay que acabar con la Constitución para celebrar sus treinta años. Lo que procede es su genuino cumplimiento.
Ahora bien, una cosa es cumplir la Constitución y otra muy distinta proclamar -en el interior del país y hacia el exterior- que se la respeta y se la aplica, sin hacerlo, o buscar “interpretaciones” de sus normas para dar apariencia de cumplimiento a lo que en realidad es una burla a sus mandatos.
El genuino respeto a los derechos y libertades fundamentales resulta esencial, y se requiere convicción democrática, políticas y proyectos acordes con los postulados fundamentales y voluntad para hacer efectivo un verdadero Estado Social de Derecho.
Bogotá, D. C, 23 de junio de 2021
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Simón Gaviria*.- La presión estructural de los gigantes de internet sobre el comercio venía con fuerza, la pandemia aceleró la alfabetización digital diez años. Llamadas por zoom reemplazaron viajes de negocios, Rappi la ida al supermercado. La presión forzó a 84 % de las tiendas sobrevivientes a usar domicilios y medios digitales, pero muchos quebraron. Según Fenalco, solo en Bogotá-Cundinamarca se destruyó un 33 % del comercio formal; el daño nacional sería mayor. Para rematar $ 320 mil millones de pérdidas económicas por cuenta del paro. En este oscuro panorama, se debe repensar el privilegio tributario que gozan las plataformas digitales extranjeras -exentas de IVA– en productos de bajo costo. Si por impuestos es más barato comprar extranjero por Amazon que en la tienda de barrio, el comercio nacional no tiene futuro.
En la última década, las normas del comercio internacional vienen reconociendo el ascenso del comercio electrónico. El costo y tiempo del trámite aduanero haría inviable el comercio digital de pequeños montos. Por eso los tratados de libre comercio, incluyendo once firmados Colombia, prevén una excepción arancelaria e impuestos relacionados a la importación. Lo exótico de Colombia es determinar que el IVA está cubierto por la excepción. Los tratados enmarcados en el GATT y la OMC son explícitos en cuanto a que los impuestos internos a las ventas o el valor agregado no se cobijan con la norma.
El rango de excepción para las mercancías usualmente oscila entre USD 30-200. La amplia excepción colombiana de USD 200 cobija el grueso de las partidas arancelarias, de la canasta familiar todo cuesta menos de $ 750.000. Ya la excepción en el 2020 equivale a $1.18 billones en mercancía. Con $ 829 mil millones a abril del 2021, serán $ 3.1 billones de mercancía exenta en el 2022. El costo fiscal de no cobrar IVA es de $ 590 mil millones sin tener en cuenta los costos relacionados a las quiebras de comercio. Con la velocidad de la digitalización y el privilegio tributario, el hueco fiscal crece de manera exponencial.
Para que no quede duda, una directriz de la Unión Europa impuso a todo el comercio de paqueteo, independientemente del monto, el pago obligatorio de IVA desde julio de 2021. En Dinamarca, país que también tenía excepción de IVA, un estudio del gobierno demuestra el riesgo de evasión técnica, fragmentar pedidos para estar inferior al monto de excepción. Por lo menos 80 % de las parcelas provenientes de China son inferiores a su excepción. Esto sin considerar el subsidio implícito chino a los envíos: un paquete de una libra de Washington a Beijing cuesta USD 40, pero el mismo paquete enviado desde China solo cuesta USD 9.60. La cancha no está nivelada.
Puede que el privilegio tributario a las plataformas digitales extranjeras haya iniciado con buenas intenciones, pero la gotera se está volviendo una catarata. Solo el desbordado costo fiscal de las exenciones debería ser argumento suficiente; Amazon no necesita esa plata. No tiene sentido que la compra en el extranjero y el transporte sea más barata que comprar en el país solo por un privilegio tributario. Con el comercio al borde de la quiebra mantener esa norma pareciera simple mala fe.
Bogotá, D. C, 23 de junio de 2021
*Expresidente de la Cámara de Representantes
Por Cecilia López Montaño*.- Barranquilla como el resto del país le está apostando a la reactivación de la economía más allá de cualquier otra prioridad. Es decir, la economía por encima de la salud a pesar de estar en semejante nivel de la pandemia. Ojalá no sea esta una decisión equivocada y se llegue a 800 muertos diarios como han previsto los médicos. Pero aun suponiendo que se logre no llegar a estos extremos señalados, con las medidas que se conocen a nivel individual, queda una pregunta que los mandatarios y concretamente el alcalde de Barranquilla debe hacerse: ¿la dinámica económica reduce per se los alarmantes niveles de pobreza y peor aún, de indigencia, que tiene esta ciudad?
Sin duda una economía en movimiento impulsa el empleo lo cual dinamiza una variable crítica en el país como es la demanda interna. Las fábricas saldrán de los inventarios que deben haber crecido significativamente, lo que en algún momento se traduce en volver a producir bienes y servicios que requieren mano de obra, insumos e inversiones de capital. Todo eso es cierto. El tema es qué proporción de esa población de esta ciudad que no come tres veces al día o que forma parte de más del 40% que vive por debajo de la línea de pobreza, encontrará la salida para esa precaria situación. Con una informalidad prácticamente de 2/3 de la mano de obra, cuánta pude ser absorbida por sectores productivos que les ofrezcan un empleo digno y cuanta sencillamente no califica para ese tipo de ocupaciones. Esa pregunta necesita respuestas porque con estos niveles de empleo precario que tiene esta ciudad sería lamentable que estos se elevaran aún más.
Es aquí donde bien los empleos de emergencia o sencillamente programas de empleo público pueden jugar un papel crítico aprovechando la reactivación de la economía que le debe generar recursos al gobierno de la ciudad. Arreglos de calles, de andenes que realmente son un drama en muchas ciudades del país y probablemente Barranquilla no es la excepción. Pintura de establecimientos públicos, de escuelas que han estado abandonadas, de jardines donde las mujeres pueden encontrar una vía de generar mejores ingresos, son alternativas poco costosas que, además, pueden ofrecer oportunidades a quienes tienen baja calificación o no tienen experiencia como sucede con los jóvenes que claman en las calles por oportunidades laborales.
Si de verdad se quiere que la reactivación sea una realidad cuando el consumo de los pobres es vital para que demanden lo que produce nuestra precaria industria y el comercio de bienes que tenemos, este tipo de consideraciones se las debe estar haciendo el equipo de la Alcaldía. Barranquilla está desbordada de pobres y de miseria y no son los grandes proyectos de infraestructura que desmayan de emoción a esta administración, los que van a resolverle la vida a muchos de los pobres que demandan ayuda. Este tipo de estrategias poco les gusta a quienes creen que son las placas las que importan, aquellas que se les ponen a las obras de infraestructura y no a los programas dirigidos a los pobres.
Barranquilla, 23 de junio de 2021
*Exministra de Estado
www.cecilialopez.com
Por Guillermo García Realpe*.- En la semana que termina el Senado de la República tomó una decisión que el país entero esperaba sobre la aprobación de la acusación que hiciera la Cámara de Representantes con la Comisión de Investigación y Acusaciones, sobre la situación del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, José Leonidas Bustos, dentro de lo que se ha llamado el Cartel de la Toga, por parte de los medios de comunicación y en general, por esta referencia que tiene el país.
Esta decisión, por supuesto, causó mucha conmoción en Colombia, a pesar de que el contexto de la investigación de todos los involucrados, que son varios en este caso, el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno, los exmagistrados Gustavo Malo Fernández, y Luis Francisco Ricaurte, ya han sido objeto de decisiones judiciales, en el primero y tercer caso de sanción penal y el del exmagistrado Malo de medida preventiva, a pesar de esto, causa mucha conmoción en el país por la connotación del caso y también por la prestancia de los altos cargos que desempeñaron los mencionados.
Cuando el escándalo estalló, las primeras reacciones ciudadanas, fue de rabia porque se evidenciaba un acto de corrupción del más alto nivel del poder judicial, en la propia representación de la Corte Suprema de Justicia, por supuesto esos y otros sentimientos, pero el que más a mí me causó, fue tristeza, porque habíamos aprendido a valorar a los magistrados, en general a todos, pero habíamos visto que el magistrado Bustos y el magistrado Ricaurte se habían jugado en su momento una fuerte defensa de la Constitución y la separación de los poderes, no nos podemos olvidar que en el gobierno del expresidente Uribe, la Corte Suprema de Justicia, fue atacada, para ser descalificada por las investigaciones que tenía sobre temas de parapolítica, de corrupción y de otras investigación, algunas de ellas tenían que ver con el más el alto gobierno del entonces presidente.
Muchos parlamentarios, muchos ministros fueron investigados por esta Corte con condenas y eso, por supuesto, disgustó mucho al gobierno del expresidente que entró en cólera y atacó este gobierno a la Corte, se declaraba el gobierno nacional en manifestaciones muy fuertes, incluso el alto tribunal fue tratada de vocera de la guerrilla en Colombia la Corte Suprema de Justicia y también fue objeto de chuzadas, de infiltraciones en las comunicaciones, por parte del DAS, en fin, lo cual también tiene sanciones.
En ese entonces, vimos al magistrado Ricaurte y al magistrado Leonidas Bustos, defendiendo la Corte en una forma muy vehemente y que prácticamente con resultados que el país reconoció, esto sucedió antes del 2010, durante el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, pero después en los años 2012, 2013 y 2014 ocurrieron los hechos que hoy lamentamos todos y que los tiene “encartados” a estos exmagistrados.
Hicimos una exposición bastante detallada en la parte técnica, jurídica y en la parte probatoria y conceptual y tuvimos que presentarle la propuesta a la plenaria del Senado y en su momento a la Comisión Instructora de que se acepte la acusación que formulara la Cámara de Representantes y que se tramite luego hacia la Corte Suprema de Justicia, porque los hechos eran evidentes, las declaraciones, los testimonios, las interceptaciones hacían entender que había prácticamente elementos para que la Corte Suprema de Justicia que es finalmente la que juzga proceda a hacerlo.
Tanto la Cámara, como el Senado de la República no formulan sanciones, no emiten providencias condenatorias sobre responsabilidad o culpabilidad, simplemente se tramita por parte del Senado la acusación para que conozca la Corte Suprema de Justicia en su Sala Penal y ahí se determinen las responsabilidades, es más bien un requisito de procedibilidad para que tanto Cámara y Senado argumenten con la Corte que hay elementos de juicio para que continúe la respectiva investigación y sí hay lugar a sanción que la emita.
La majestad de la justicia debe ser decente y eficiente, debe ser un ejemplo para el país, ojalá que este tipo de episodios nunca más se repitan por el bien del poder judicial y por el bien de Colombia.
Bogotá, D. C, 23 de junio de 2021
*Senador del Partido Liberal
@GGarciaRealpe
Por Adriana Matiz*.- La historia de nunca acabar, la que se repitió en las últimas décadas, está semana que pasó nos recuerda que hacer cultura en este país es condenarse a la pobreza y necesidad en los últimos días de vida.
La muerte de un artista obligatoriamente llevará luto a sus familias y seguidores, pero en Colombia además logra generar un sentimiento de vergüenza. Es como esas canciones que de tanto oírlas, ya sabemos cómo comienzan y también como terminan.
La vida les dio un don que lejos de convertirse en progreso, los termina condenando a un sinnúmero de necesidades, las deben afrontar en su vejez solos, porque si bien trabajaron incluso en horas extras, jamás cotizaron para acceder a una pensión digna que les garantizara un bienestar en el ocaso de sus vidas, ni mucho menos de las personas que los acompañaron.
Wilson Chopenera nos regaló el que tal vez es nuestro segundo himno nacional, “La Pollera Colorá", la que alguien dijera que era la canción más colombiana de los colombianos; sin embargo su vejez no fue más que el tortuoso camino de la miseria que deben soportar muchos artistas.
Al igual que Chopenera, Álvaro Villalba, intérprete del reconocido dueto Silva y Villalba, nos dejó la semana pasada a sus 89 años de edad, sobreviviendo con sus necesidades más por el trabajo de su esposa en una tienda de víveres en un barrio de Ibagué, que por el usufructo de más de 50 años de carrera musical. No solo lleno de orgullo a sus paisanos, sino que llegó incluso a ser nombrado mariscal de la hispanidad en Nueva York o la mención de Toronto en Canadá.
De esas más de 500 canciones que grabaron y que hoy son memoria viva de una nación no quedó mucho económicamente hablando, de su dueto nada, su compañero Rodrigo Silva ya había fallecido en situación similar en el año 2018, solo una amplia discográfica nos queda a todos, fruto del esfuerzo de muchos años de estos dos hombres y que en el momento en que más se requiere, fue poco retribuido.
Con la llegada de los años aparecieron también las enfermedades, en una silla de ruedas, postrado por una isquemia cerebral y otro cúmulo de padecimientos se fueron consumiendo sus ahorros, todo se había gastado.
De las épocas de los San Pedros en El Espinal donde conociera a Rodrigo Silva ya solo quedaba un recuerdo vago, de sus presentaciones solo fotografías, con su señora y en el olvido, no solo del estado, sino también de la sociedad, se fue apagando su voz de manera definitiva.
Como el personaje de la clásica novela de Gabriel García Márquez “El Coronel no tiene quien le escriba" Villalba, al igual que muchos otros cultores musicales, se quedó esperando esa pensión que nunca llegó, porque nunca se la iban a dar y como sentenció García Márquez en esa obra y que aplica a Chopenera y Villalba: “Nosotros ponemos el hambre para que coman los otros. Es la misma historia desde hace cuarenta años”.
Ibagué, 21 de junio de 2021
*Representante a la Cámara por el Partido Conservador
Por Mauricio Cabrera Galvis*.-Ya es casi un lugar común decir que los programas de erradicación de cultivos de coca en Colombia son un trabajo como el de Sísifo, condenado a empujar una gran roca por una empinada montaña, solo para ver que se rodaba cuando estaba a punto de llegar a la cima y debía volver a empezar a empujarla.
No hay mejor alegoría para describir la inutilidad del enorme esfuerzo del estado colombiano por reducir el área sembrada de coca, y el todavía más inútil esfuerzo de ganar la guerra contra las drogas mediante la erradicación de cultivos. Esa guerra fue declarada por el presidente Nixon hace 50 años y el consenso general es que está perdida.
Los resultados de los programas de erradicación son frustrantes y, además de eso, serán perjudiciales si se reanuda la fumigación con glifosato. Antes de su lamentable fallecimiento, el ministro Carlos Holmes anunció que en 2020 el gobierno había logrado su meta de erradicar 130.000 hectáreas sembradas de coca.
Un gran esfuerzo, pero como le pasa a Sísifo, la piedra se rodó y hay que volver a empezar. Esta semana el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci) de la ONU reportó que en el 2020 el área sembrada de coca no se había reducido en la cantidad erradicada por el gobierno, sino solo en 11.000 ha. al pasar de 154.000 a 143.000 ha. La diferencia la explica una sola palabra: resiembra. Un 91.6% del área erradicada se volvió a sembrar.
En 2019 sucedió algo muy similar. El gobierno erradicó 100.000 ha. de coca, pero según el Simci dijo que el área sembrada solo se redujo en 15.000 ha. al pasar de 169.000 a 154.000 ha., porque la resiembra fue del 85%
La mayor frustración de nuestro Sísifo es que la montaña de la cocaína se eleva cada año. A pesar de la reducción en el área sembrada, el Simci muestra que en estos tres últimos años en el país la cosecha de hoja de coca aumentó 2% y la producción de cocaína subió casi 10% pasando de 1.120 toneladas en 2018 a 1.228 toneladas en 2020. El aumento de productividad de los narcotraficantes es más eficiente que la estrategia represiva.
La resiembra no se explica porque a los campesinos colombianos les gusten las actividades ilícitas, sino por el hambre y la necesidad de conseguir ingresos para sobrevivir. Son más víctimas que delincuentes. La coca es la única alternativa de subsistencia en territorios donde el Estado no está presente, donde no hay vías ni facilidades para vender otros productos.
Por eso la erradicación es una estrategia condenada al fracaso, y peor si es con glifosato, si no va acompañada con un programa integral de sustitución de cultivos como el que se estableció en el punto 4 del Acuerdo de Paz con las Farc. Es la única forma de que la roca que empuja Sísifo no se vuelva a rodar.
Cali, 22 de junio de 2021
*Filósofo y Economista. Consultor.