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Redacción Ecos. Foto: Luis Acosta/gettyimages.- La ex Candidata Presidencial, que estuvo secuestrada por las Farc, Ingrid Betancourt, aseguró que el punto que más le llama la atención dentro de las negociaciones es el de la justicia.
Betancourt se refirió al acuerdo para la terminación de conflicto, logrado entre el Gobierno y las Farc, luego de casi cuatro años de negociaciones en La Habana, Cuba.
“El acuerdo es un acuerdo que nos tiene reflexionando a los colombianos porque queremos ser honestos en nuestra decisión, queremos no ser manipulados, tenemos dudas, tenemos nuestras propias vivencias y muchos sentimos rabia, dolor, es decir, que es una votación que en relación con otras, difiere en todo sentido porque aparte de ser racional es muy emocional, implica lo que nosotros hemos vivido y sufrido en todos estos años de guerra”, dijo la ex Congresista.
Betancourt afirmó que ha leído de manera detenida el acuerdo logrado entre el Gobierno y las Farc y aseguró que uno de los puntos que más le llama la atención es el de la justicia, al considerar que en esta negociación es un tema que se afronta directamente y no se deja “para después”.
“Me lo he leído, seguramente hay capítulos en los cuales la lectura ha sido más rápida que en otros, pero el capítulo que realmente me ha llamado la atención, porque es innovador, es el de la justicia”, dijo Betancourt quien estuvo secuestrada por las Farc por más de seis años.
“Para mí fue muy sorprendente ver que el Gobierno y la guerrilla habían podido poner en blanco y negro algo que por lo general, en lo que es la historia de la resolución de conflictos, no se toca o se deja par más tarde, muchas veces se trata de ignorar el tema de la justicia, y básicamente la razón es que estos son casos en los cuales los que pactan la paz no están derrotados, no han sido arrestados por la policía o las FF.MM y no son llevados ante la justicia como prisioneros, sino en este caso es por voluntad propia que las Farc aceptan rendir cuentas ante un tribunal”, añadió.
Íngrid Betancourt calificó el acuerdo de “maduro” y aseguró que como víctima cree que lo acordado brindará justicia a quienes han padecido el conflicto a los largo de 52 años.
“En ese sentido me parece que es un acuerdo maduro y a mí como víctima me da garantías, la manera como yo lo veo es que en Colombia desgraciadamente la realidad es que la justicia, precisamente por la guerra y por toda la desorganización institucional que lleva la guerra no opera, estamos frente a indicies del 95 % de impunidad aún ahora y pese a los avances de la justicia especialmente en este tipo de casos”, dijo Betancourt.
“Cuando se habla de guerra y de crimines de lesa humanidad es muy difícil, primero, lograr que se capturen las personas, segundo que se lleven a juicio y tercero que hayan testigos que tengan la audacia de ir a confrontar a las personas que cometieron los delitos”, agregó.
Betancourt dijo que “por primera vez vemos la posibilidad de que haya una justicia y me parece que es una justicia equilibrada, obviamente se habla de amnistía ,pero es una amnistía que solo va a tocar a la tropa, es decir a los guerrilleros que ,en lo que conocí en las Farc, eran niños que habían sido reclutados, a veces a la fuerza, sujetos de un lavado de cerebro cooptándolos con una manera que no era respetuosas de la libertad de estos muchachos, ofreciéndoles cositas, a las niñas joyas y a los muchachos la oportunidad de tener un fusil”.
Al referirse a la participación en política de algunos miembros de la guerrilla, Betancourt aseguró que es importante que quienes decidieron hacer parte de esa organización tengan la oportunidad de aprender a participar y hacer la democracia.
“Eso está contemplado pero después de que ellos pasen por un filtro que es el de la justicia en la cual tendrán que responder, hay una responsabilidad por los hechos de guerra y en particular por los secuestros como el mío, dicho esto, para mí es importante que aquellas personas que tomaron la decisión de entrar en una organización como las Farc con una ideología, en particular los jefes, miembros del secretariado, que estuvieron dentro de la organización con una visión militar y política, tengan la posibilidad de aprender y a hacer democracia; la democracia colombiana con todos los defectos que pueda tener, es la mejor manera de construir patria”, dijo la excongresista.
Sobre cómo ella pensaba que los guerrilleros iban a tomar la oportunidad de la firma de un acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc, Betancourt aseguró que la mayoría van a querer que se dé este paso para poder reincorporarse a la sociedad y aprovechar las oportunidades de empleo y estudio que se deben generar en el postconflicto.
Redacción Ecos. Foto: CPI Prensa.- La Corte Penal Internacional (CPI), a través de su Fiscal General, Fatou Bensouda, dio un espaldarazo al Proceso de Paz Colombiano y al Modelo de Justicia Transicional instaurado por los acuerdos de La Habana.
Bensouda celebró que el Acuerdo Final pactado por el Gobierno y las Farc no incluyera amnistías o indultos para los crímenes de lesa humanidad y saludó que colocara a las víctimas y su petición legítima de justicia como parte fundamental del texto.
“Noto con satisfacción que el texto final del acuerdo de paz excluye amnistías e indultos para crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra bajo el Estatuto de Roma”, afirma un comunicado emitido desde la Fiscalía General de la CPI.
La fiscal calificó de “histórico” que se haya cerrado un acuerdo para poner fin a 52 años de conflicto armado y señaló que “esta oportunidad única para la paz marca el comienzo de un proceso a largo plazo que requerirá un esfuerzo decidido en el curso de su implementación”.
Enfatizó en la importancia de una auténtica rendición de cuentas, “que por definición incluye sanciones efectivas”, y dijo que Colombia, como Estado parte del Estatuto de Roma, reconoció “que los crímenes más graves constituyen una amenaza a la paz, la seguridad y al bienestar general del mundo”.
Al respecto del componente de justicia que trae el acuerdo, Besouda dijo que “reconoce el lugar central de las víctimas en el proceso y sus legítimas aspiraciones de justicia” y reiteró la importancia de implementar medidas que “aseguren que los responsables de sus sufrimientos sean genuinamente puestos a disposición de la justicia”.
“Se espera que la Jurisdicción Especial para la Paz que se establecerá en Colombia lleve a cabo esta función y que se centre en los máximos responsables de los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado. Esta promesa de rendición de cuentas debe volverse una realidad para asegurar que el pueblo de Colombia aproveche plenamente los beneficios de la paz”, dijo la fiscal de la CPI.
El respaldo de Besouda y su oficina es fundamental para el proceso de paz colombiano, ya que ante las críticas al acuerdo, en especial a su componente de justicia, la garantía de que la Corte Penal Internacional apoya lo pactado le da solides y estabilidad jurídica a los mecanismos de justicia transicional diseñados.
“Ante la apertura de un nuevo capítulo en la historia de Colombia en su búsqueda por la paz, mi oficina continuará apoyando sus esfuerzos de conformidad con su mandato bajo el Estatuto de Roma con independencia, imparcialidad y objetividad”, finaliza el comunicado.
¿Cuál impunidad?
El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos agradeció el pronunciamiento de la Fiscal Bensouda y cuestionó a quienes critican que en el proceso colombiano va a haber impunidad.
“Es difícil entender las críticas y las acusaciones que afirman que aquí habrá impunidad cuando la mayor autoridad en el mundo (en justicia), no solo respalda este proceso, sino que reconoce que aquí se están garantizando los derechos de las víctimas, incluido su derecho a la justicia. ¿Dónde está la impunidad?”, expresó el jefe de estado.
Por William Acero Arango.- El embajador de México en Colombia Arnulfo Valdivia Machuca, fue contundente en destacar que “el mundo entero aplaude el proceso de paz” y anunció que su país será uno de los grandes colaboradores en el recurso humano y dinero, para el desarrollo del posconflicto.
Valdivia Machuca, uno de los hombres más cercanos al primer mandatario de los Mexicanos, Enrique Peña Nieto, dialogó con Ecos Políticos sobre el momento histórico que está viviendo Colombia para alcanzar la verdadera paz:
ECOS: ¿Cómo ven los Mexícanos el proceso que hoy adelanta Colombia con las FARC?
AVM: Muy contentos con lo que está pasando con los colombianos, están tratando de lograr una paz que se merecen y que tanto sufrimiento le ha traído a sus pobladores, aplaudiendo este logro, sigue un tema que es el más complicado: el posconflicto, pero allí estamos muchos sectores del mundo apoyando para que todo les salga muy bien.
ECOS: Se siguen sumando países a la causa de la paz en Colombia?
AVM: En cabeza de nuestro Presidente Enrique Peña Nieto, hemos ofrecido todos los buenos oficios, para lo que podamos ayudar y aportar, hemos acompañado en muchas cosas y lo vamos a seguir haciendo. Sabemos que este proceso es de los colombianos y para los colombianos, pero los países hermanos estamos ayudando en el tema de recursos y en otras cosas, este apoyo internacional, le da más legitimidad al proceso. Desde el punto de vista financiero estamos apoyando y seguiremos apoyando mucho más.
ECOS: ¿El tema del posconflicto es donde mayor atención y colaboración se necesita y más de los países amigos, ustedes van ayudar más en este tema?
AVM: Claro que lo vamos hacer, de hecho lo estamos haciendo. Por decisión del Presidente Mexicano, el desminado tiene una partida especial de nuestro Gobierno para que se trabaje en este tema en todo el territorio nacional. Por orden del Jefe de Estado es tratar de conseguir más recursos para ese tema con otras naciones. Otro de los temas que tenemos que destacar es que en la ONU tenemos 11 mexicanos que trabajan en el tema de la verificación y demás, próximamente llegarán 11 funcionarios más de la marina a trabajar en el tema del posconflicto.
ECOS: ¿El mundo y principalmente los Mexicanos cómo ven lo que está pasando desde el punto de vista político en el proceso en Colombia?
AVM: No me quiero encasillar en las divisiones que tienen ustedes hoy por este tema, hay que reconocer que como en toda sana democracia, pues no hay un animismo esa es la verdadera democracia. Creemos que los argumentos de un lado y del otro, son respetables, ahora en el caso de México siempre hemos promulgado por una paz continental, nosotros siempre hemos creído que el diálogo, es el verdadero camino para resolver los conflictos. Lo que creemos es que después de más de 50 años de guerra que han sufrido, el camino está muy recorrido, y hoy tienen mucho más cerca La Paz que nunca.
ECOS: ¿Hay gente supremamente pesimista sobre este proceso que piensan desde afuera?
AVM: El futuro se construye, no va a ser fácil, hay que trabajar. Ningún proceso es fácil y más este que tiene tantas aristas, realmente ningún proceso de cambio político es fácil, esto se construye con ánimo, con emprendimiento, constancia y disciplina.
ECOS: ¿Algunos de los miembros de las FARC, tengo esa información, que estarían pidiendo llegar a México para empezar su nueva vida después de que se desmovilicen y tengan todos sus conductas a paz y salvo en Colombia, ya tienen esa petición?
AVM: No tengo esa información al respecto y hasta el momento no hay alguna petición radicada en la embajada de México aquí en Colombia.
ECOS: ¿Sí mañana los reinsertados piden llegar a su país después de que no deban nada en Colombia, lo podrían hacer, México estaría dispuesto ayudar en este tema?
AVM: Todo es posible, nosotros tenemos muy claras cuáles son las reglas para el ingreso a nuestros país. A partir de que Colombia nos diga, cual es la petición formal, nosotros entraremos analizar si podemos dejar ingresar a los ex integrantes de las FARC o no.
ECOS: ¿Usted constantemente viaja por algunas ciudades de nuestra patria, percibe el cambio en el tema de la tranquilidad y La Paz?
AVM: Por supuesto, este país lo conozco desde hace más de 20 años, viajo desde 1996, y en aquellas épocas, uno no se podía desplazar por tierra en muchas partes, Medellín, Cali, Barranquilla, y Cartagena. En muchas ciudades para poder salir había que pedir permiso a la policía, por las pescas milagrosas, hoy es una maravilla, uno se puede mover o desplazar por cualquier parte.
ECOS: ¿Cómo ve la llegada de compatriotas Mexicanos a Colombia?
AVM: Anualmente llegan 200 mil mexicanos a todas las ciudades de Colombia y 400 mil colombianos salen de Colombia para México a todas las ciudades. Nosotros somos dos naciones hermanas, que tenemos una parentesco de hermanos, y creemos que Mexicanos y Colombianos seguiremos trabajando para que esta masiva llegada a las dos naciones, sea una constante.
ECOS: ¿Qué es lo que más le gusta de Colombia?
AVM: Indudablemente su gente, están llenos de amabilidad, buenas maneras. Este país es precioso, la cultura, la gastronomía, el tema turístico es maravilloso, montañas, playas, ríos, zonas cafetera, el calor del colombiano es digno de admirar. Lo que he encontrado es nobleza, cariño, sinceridad, interés por México y por los Mexicanos.
Redacción Ecos.-La firma del Acuerdo definitivo de paz entre el Gobierno y las Farc se realizará en Cartagena el 26 de septiembre, le comunicó el presidente Juan Manuel Santos a Colombia y al mundo.
“Tiene además un significado especial, San Pedro Claver, ha sido proclamado como el gran defensor de los derechos humanos, este proceso de paz ha tenido como una de sus características que ha puesto las víctimas, los derechos humanos como el centro de la solución de este conflicto”, explicó el jefe de Estado, al justificar la sede por la obra misional del Santo que defendió a los esclavos.
Primeramente se había hablado de que ese acto se haría en la Asamblea de las Naciones Unidas en New York o en La Habana, pero quedó descartado.
El Presidente Santos defendió una vez más el Acuerdo logrado e invitó a todos los ciudadanos a llegar informados a las urnas el próximo 2 de octubre para que voten a conciencia el plebiscito por la paz.
Redacción Ecos. Foto: Utopia Viva.- Sólo a un mes del histórico Plebiscito por la Paz, se publica la primera encuesta nacional, orientada a medir los alcances de la convocatoria oficial que realizó el Presidente Juan Manuel Santos, para que los colombianos puedan refrendar con su opinión los Acuerdos de Paz con las Farc- EP.
Esa primera medición de la opinión del electorado colombiano la realizó la Encuestadora Polimétrica, bajo el patrocinio de Alianza Red Más Noticias, Caracol Radio y de Cifras y Conceptos.
Con la participación de 2305 individuos, mayores de 18 años, a través de una entrevista presencial en hogares, con cuestionario estructurado y en seis ámbitos geográficos del territorio nacional, se llegó a un dato de interés para la opinión pública, la mitad de los encuestados van a acudir a votar, 38% expresó no estar interesado en participar y sólo un 12%, señaló que aún no sabía, no respondió o no había decidido participar.
Tomando como referencia la participación en el evento electoral, se interrogó al encuestado sobre su posición respecto al acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de la paz, en términos de apoyo. El 62% expresó sí apoyar el acuerdo y un 28% dijo que No. Solamente un 10%, un porcentaje muy bajo, está indeciso.
En el análisis de la encuesta llama la atención que quienes más intención de participar en el Plebiscito son los mayores de 56 años de edad (58%) y los que menos muestran interés son los jóvenes con edades entre 15 y 18 años (43%). Además, son los mayores de 65 años quienes más votarían por el “Sí” (86%), mientras que la mayor tendencia por el “No” se observa entre los 36 y 45 años.
La más baja participación en esta consulta se daría en Bogotá y la Región Caribe. La más alta se espera en el Centro del país, el Oriente y el Eje cafetero. Pero paradójicamente la región Caribe tendría el mayor apoyo por el “Sí” (84%), mientras en la Región Centro se observa la mayor intención de voto por el “No” (42%).
La encuesta pregunta a cada entrevistado qué tan seguro está de su decisión de voto para el próximo 2 de octubre, a lo cual el 68% dice que completamente seguro, el 20% algo seguro, el 8% poco seguro y solo el 4% está nada seguro.
Y cuando se pregunta qué tan probable es cambiar la de salir o no a votar, el 5% responde que muy probable, el 20% que algo probable, el 32% poco probable y el 43% nada probable.
Sobre la información requerida para orientar la decisión plebiscitaria, es decir, Pedagogía para la Paz, el 35% dice estar poco informado sobre los Acuerdos entre Gobierno y Farc, el 31% algo informado, el 17 por ciento muy informado y el otro 17%, nada informado.
Otro rasgo interesante es la decisión de género. Los partidarios de apoyar el Sí, tienen son 64% masculino y 60% femenino y los que no saben que harán son más del sexo femenino.
Es indudable que los datos presentados son una excelente visión del contexto de la opinión del ciudadano y del manejo mediático y de contenidos y posiciones sobre el Proceso de Paz.
Es evidente como los datos traducen la tendencia a la polarización pero no la definen. Afortunadamente la tendencia a participar puede crecer, pero dependerá de la capacidad de los grupos de impulsar el conocimiento o la simpatía al cambio que representa los acuerdos.
La Encuesta Polimétrica, que fue realizada entre el 26 y el 31 de agosto de 2016, por Cifras & Conceptos trabajó con residentes en Bogotá y las regiones Caribe, Centro, Eje Cafetero, Oriente y Pacífica, que representan un universo total de 25.8 millones de personas. El margen de error máximo esperado fue de 2,2% con una confiabilidad del 95%.
Redacción Ecos. Foto: César Carrión/SIG.- El Presidente Juan Manuel Santos dijo este jueves que la Paz traerá enormes beneficios para el Crecimiento Económico y la Equidad Eocial e impulsará una mayor confianza de los inversionistas en el país, en las regiones más afectadas por el conflicto armado, donde se crearán incentivos tributarios para que los empresarios instalen nuevas factorías.
“La Paz trae enormes y muy benéficos efectos en el Crecimiento y la Equidad Social. Muchos inversionistas no vienen a Colombia porque somos un país con conflicto armado e igual pasa con los turistas. Hay muchos factores que incidirán en un crecimiento mayor cuando se termine el conflicto”, explicó el Jefe del Estado.
“Va a haber un mayor crecimiento y también porque hay regiones del país, que son muy ricas, que no han tenido nunca una oportunidad de inversión, donde va a haber incentivos tributarios, para que los empresarios vayan a crear empresa y como crean empresa desde cero, el efecto en el crecimiento en esas regiones será altísimo”, precisó.
Mencionó estudios de la Universidad de los Andes que indican que, en esas regiones, el crecimiento puede ser de entre 8 y 12% cuando llegue la Paz, lo que beneficiará las cifras globales de la Economía hacía adelante.
Mejorará la Productividad
También expresó que el conflicto armado ha deteriorado enormemente la productividad de la economía y el hecho de poder a ir a invertir en proyectos productivos, en bienes públicos y en infraestructura, en las zonas impactadas por el conflicto, se mejorará mucho los indicadores de Equidad.
“Al podernos focalizar en aquellas zonas, el impacto en la Equidad del país será muy importante. Son zonas muy ricas como el Catatumbo y el Putumayo, que con unas mínimas inversiones se volverán polos de desarrollo y allá hay unas enormes posibilidades empresariales”, agregó Santos.
“La paz nos traerá un enorme crecimiento económico y una oportunidad de mejorar las cifras de equidad”, puntualizó el primer mandatario.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Ecos Media.- A escala planetaria la comunidad internacional ya sabe, a ciencia cierta, que desea el venezolano de a pié. El que se movilizó a la ciudad capital, en su gran mayoría, por sus propios medios, desde regiones cercanas y lejanas e inhóspitas de la diversa geografía venezolana, no sin antes enfrentarse con los tarifados del régimen, quienes desde sus motos financiadas con los recursos del estado, en varias ciudades como Maracay, dispararon a los cauchos, rompieron los vidrios a pedradas y a tiros, asaltaron a mano armada a los ciudadanos o intentaron intimidar e impedir el libre tránsito, con tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana.
Todos marcharon con un objetivo: revocar la peor administración de la Historia de Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro Moros, que ha hundido a la Patria de Simón Bolívar en la más profunda crisis humanitaria de su vida republicana.
Venezuela respondió este jueves con una gigantesca demostración cívica a las acusaciones gubernamentales, que querían convertir la Toma de Caracas en un "golpe de estado terrorista". Cientos de miles de personas, buena parte vestidas de blanco, se fueron desperdigando en las tres avenidas elegidas, en donde confluyeron ríos humanos desde distintos puntos de la ciudad.
Y jamás fue más acertado el padre de la publicidad, Marshall McLuhan, cuando expresó que una imagen habla más que mil palabras. Desde temprano, el inclinado valle de Caracas se pobló de gente. Y Nicolás Maduro con uno de sus peores consejeros, el otrora opositor de oficio José Vicente Rangel, en una escuálida concentración de oficialistas calculó que eran escasamente 30 mil personas reunidas. El necesita ver menos, porque el impacto de la concentración ya está siendo calificado, a nivel internacional, como la mayor movilización del continente y la segunda más grande del mundo, por organismos y grupos políticos internacionales.
La realidad es que la convocatoria superó las expectativas de los organizadores, que calcularon al finalizar entre 450.000 personas y un millón (los más optimistas). El canal de televisión NTN24 también apostó por el millón de personas. Sin estimar los que desde sus balcones y techos victoreaban a los pasantes, coreaban consignas y desplegaban pancartas.
La oposición estima que “entre 950.000 y 1,1 millones de personas” marcharon en la capital sin tener en cuenta los “centenares de miles” de manifestantes del interior que no pudieron llegar por los “bloqueos” de autoridades en carretera, dijo el secretario ejecutivo de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Restricciones al Derecho a Protestar e Informar
El Relator para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, denunció hoy restricciones del Gobierno Venezolano al derecho de protesta y al derecho de los medios y redes a informar, ante la marcha opositora de hoy en el país suramericano.
“Estamos siguiendo con enorme preocupación los acontecimientos”, explicó a Efe Lanza, quien advirtió hace un mes, en un comunicado conjunto con su homólogo de Naciones Unidas del “deterioro” de la libertad de prensa en Venezuela.
“Las preocupaciones son varias -prosiguió-. Que los corresponsales extranjeros no puedan ingresar es una restricción porque el Gobierno intenta impedir un escrutinio internacional”.
Este miércoles, en la víspera de la protesta opositora para pedir una fecha para el referendo revocatorio contra el Presidente Nicolás Maduro, se conocieron varios casos de periodistas de medios como Caracol Radio de Colombia, Le Monde de Francia y NPR de Estados Unidos a los que no se les permitió la entrada a Venezuela para cubrir el evento.
“Nos preocupa también cómo será el flujo informativo de internet, porque en una manifestación es clave el acceso a información en línea y en otras ocasiones hubo restricciones y también represión de la actividad en las redes sociales”, señaló Lanza.
Otra “gran preocupación” de la Relatoría que dirige, encargada de velar por la libertad de expresión en el continente americano, es “el decreto (del Gobierno venezolano) que puso el control de las manifestaciones en el Ejército y por tanto lo semimilitarizó”.
“Los militares no están preparados para cumplir con los protocolos de una actividad civil y pacífica y esto ya pasó en 2014 (cuando las protestas dejaron numerosos muertos, heridos y detenidos)”, indicó Lanza.
Lanza detectó un “patrón” en los últimos meses y, sobre todo, en los días previos a la protesta opositora, con “formas de censura como fallos del Supremo ordenando que no se publiquen, por ejemplo, hechos de violencia criminal u otra serie de informaciones que no son agradables, pero que la gente tiene derecho a conocer en una sociedad democrática”.
“O la advertencia –continuó Lanza- del órgano regulador de medios sobre cómo se tienen que hacer las coberturas o los ataques contra ‘El Nacional’ en los días previos a la marcha, los impedimentos a los manifestantes”.
“Restringir el derecho de protesta también es lo que han hecho de no dejar que la gente se manifieste en determinados lugares. Se debe garantizar el derecho a manifestarse pacíficamente y también en el lugar simbólico que se elige”, agregó el Relator de OEA.
La Agenda que sigue
El éxito de la megamarcha animó a la Unidad Democrática para convocar un nuevo programa de protestas, incluido un cacerolazo nacional en la madrugada de este viernes.
La Alianza Opositora Multicolor anunció que el 7 de septiembre volverán a las calles, con una protesta de seis horas frente a todas las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE). Una semana después, la protesta se llamará la Toma de Venezuela y se realizará en todas las capitales del país.
Por Steven Pinker y Juan Manuel Santos. Tomado del The New York Times Es. Foto: ecestaticos.com.- El cese al fuego y el esperado Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia marcan más que el fin de una guerra. Es un hito para la paz en el continente americano y el mundo.
La guerra entre el gobierno colombiano y las Farc es el conflicto armado más antiguo en el hemisferio occidental, además de ser el último que data de la Guerra Fría. Desde Alaska a Tierra del Fuego, la guerra, en el sentido clásico de un conflicto violento por el dominio de un territorio en el que por lo menos hay un ejército nacional combatiente, ha desaparecido. Aunque la violencia entre carteles del narcotráfico en América Latina continúa, el fin de los conflictos políticos armados en todo un hemisferio merece destacarse.
Basta examinar las décadas pasadas para darse cuenta de lo trascendental de este cambio. En Guatemala, El Salvador y Perú, al igual que en Colombia, fuerzas armadas de izquierda lucharon contra gobiernos respaldados por Estados Unidos, conflictos donde se perdieron cientos de miles de vidas. En Nicaragua ocurrió lo contrario: los rebeldes respaldados por el gobierno estadounidense lucharon para derrocar a un gobierno izquierdista. Estados Unidos y la Unión Soviética no escatimaron en su apoyo para mantener la intensidad de esas guerras. La “guerra sucia” en Argentina también se originó del enfrentamiento entre la izquierda y la derecha, y también murieron miles de personas.
En aquella época, las guerras entre países también eran comunes. Estados Unidos invadió Panamá y Granada para derrocar sus gobiernos. Gran Bretaña y Argentina se enfrentaron por la posesión de las Malvinas. Ecuador y Perú combatieron por establecer los límites de su frontera; y una controversia entre El Salvador y Honduras estalló en una guerra después de que los dos países se enfrentaron en un partido de fútbol.
La militarización llegó a la región debido a numerosos golpes de estado y juntas. En 1981, los países gobernados por dictaduras militares incluían a Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, Surinam, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina.
Hoy en día no hay gobiernos militares en el continente. Ningún país está en guerra con otro y ningún gobierno lucha contra un levantamiento importante.
Este avance hacia la paz en todo un hemisferio sigue el ejemplo de otras importantes regiones del mundo. Los siglos de guerras sangrientas en Europa Occidental, que desembocaron en las dos Guerras Mundiales, han dado lugar a setenta años de paz. Las últimas dictaduras militares en esa región, en Grecia y España, cedieron su lugar a gobiernos democráticos en los setenta. En el Extremo Oriente, las guerras de mediados del siglo XX cobraron millones de vidas, entre las conquistas de Japón, la guerra civil de China y las guerras de Corea y Vietnam. Sin embargo, a pesar de graves conflictos políticos, hoy el este y sudeste asiático están casi libres de enfrentamientos activos.
De hecho, las guerras en el mundo ahora se concentran casi exclusivamente en una zona que se extiende desde Nigeria hasta Paquistán, un área en la que solo habita una sexta parte de la población mundial. Lejos de ser un “mundo en guerra”, como mucha gente cree, vivimos en un mundo donde cinco de cada seis personas viven en regiones mayormente o totalmente libres de guerra. América Latina ahora puede unirse a las filas de la paz.
Por supuesto, esto no puede volvernos indiferentes ante la terrible violencia que vive un sexto del mundo. Solo que al resaltar los avances en algunas partes del mundo, podemos concentrar nuestra atención en aquellas partes que aún viven asoladas por la guerra. Así nuestros esfuerzos por llevar la paz a esas regiones pueden informarse y alentarse con el ejemplo de regiones como el continente americano. La guerra puede pasar de ser un medio generalizado para resolver conflictos a una rareza, pequeña en escala y fuera de las normas de comportamiento aceptable.
En América Latina son considerables los retos que prevalecen. Sigue habiendo demasiada violencia, pobreza y corrupción. Las sociedades de la postguerra permanecen frágiles y corren el riesgo de volver a la guerra. Los militares todavía son capaces de dar golpes de Estado, como ocurrió en Honduras en el 2009. Solo el esfuerzo, el apoyo y la vigilancia constantes pueden consolidar y expandir los logros alcanzados.
Dado que hemos avanzado tanto, sabemos que podemos avanzar aún más. Donde las guerras han terminado, otras formas de derramamiento de sangre, como la violencia entre pandillas, también pueden reducirse (en solo veinticinco años, por ejemplo, Colombia ha reducido su elevado índice de homicidios un sesenta por ciento). Dado que el continente americano se ha apartado de la guerra, sabemos que puede suceder lo mismo incluso en las regiones más obstinadamente violentas. Los avances hacia la paz son lentos e inciertos, pero los impulsan la determinación, el ingenio, la voluntad de millones y la comprensión de que la paz no es un ideal utópico sino un resultado eminentemente asequible.
Steven Pinker es Profesor de Harvard y autor de "The Better Angels of Our Nature: Why Violence has Declined". Juan Manuel Santos es Presidente de la República de Colombia.
Redacción Ecos. Foto: César Carrión/SIG.- El Presidente de la República, Juan Manuel Santos, posesionó este miércoles a Mariana Escobar Arango como Directora de la Agencia para la Renovación del Territorio (ART).
La funcionaria asumió en una ceremonia efectuada en la Casa de Nariño, a la que asistieron el Ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri; el Alto Consejero para el Postconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, Rafael Pardo y el Secretario General de la Presidencia, Luis Guillermo Vélez, entre otros.
Mariana Arango Escobar es politóloga de la Universidad de los Andes, especialista en Economía de la Defensa de la misma institución y magíster y Doctora en Ciencia Política de la Escuela de Economía de Londres.
Ha sido Subdirectora del Departamento Administrativo de Prosperidad Social, Subdirectora del Departamento Nacional de Planeación, consultora de la Fundación Ideas para la Paz y de la Fundación Social, investigadora en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia y asesora en la Presidencia de la República.
La ART fue creada por medio del Decreto Ley 2363 de 2015 en desarrollo del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 ‘Todos por un nuevo país’, que establece la necesidad de adecuar la institucionalidad del sector Agricultura y Desarrollo Rural para asegurar una ejecución más eficiente de los recursos y mejorar su capacidad de intervención integral en el territorio.
La entidad tiene por objeto coordinar la intervención de las entidades nacionales y territoriales en las zonas rurales afectadas por el conflicto priorizadas por el Gobierno nacional, a través de la ejecución de planes y proyectos para la renovación territorial de estas zonas, que permitan su reactivación económica, social y su fortalecimiento institucional, para que se integren de manera sostenible al desarrollo del país.
“Como ustedes bien saben, hicimos unas reformas a todo el engranaje que tiene que ver con el campo en el Ministerio de Agricultura y también aquí en la Presidencia, para poder afrontar ese inmenso reto del posconflicto con los instrumentos y las herramientas adecuadas”, sostuvo el Presidente Santos.
Se refirió a la ART y dijo que “ahí vamos a tener la actividad más importante de lo que tiene que ver con el desarrollo del campo, que a su vez es el punto fundamental del posconflicto”.
Por Luis Fernando García Forero.- Foto elheraldo.com.- El Presidente de la Cámara de Representantes, el santandereano liberal Miguel Ángel Pinto, jamás pensó que llegaría a presidir una de las sesiones más históricas del Congreso de Colombia: aprobar el plebiscito por la paz.
Fue una sesión de dos horas y 20 minutos en medio de un colorido que adornó el salón elíptico con bombas tricolores de las insignias patrias y pancartas alusivas a la paloma de la paz. Donde voceros de las diferentes bancadas de la Unidad Nacional expusieron sus argumentos para votar la solicitud del presidente Juan Manuel Santos para que el pueblo decida el 2 de octubre si acepta los acuerdos de La Habana y que tuvo como resultado un cese el fuego bilateral definitivo entre el Gobierno y las Farc.
El quorum a las 3 y 45 de la tarde del 29 de agosto de la plenaria de la corporación, marcó el punto de partida de la sesión, donde los parlamentarios con camisas blancas demostraron su avidez para votar quizá una de las propuestas más importantes en este siglo: que el pueblo participe y decida en la reconstrucción de la patria en paz.
La iniciativa de llevar a cabo dicha sesión, con sentimiento y fervor patrio, partió del presidente de la corporación Miguel Ángel Pinto, quien le dio garantías a todos sus colegas, incluyendo a la oposición, para que finalmente las mayorías se impusieran desde el recinto de la democracia: el Capitolio Nacional.
ECOS: Una sesión que sorprendió al país, pero además aprobando de manera abrumadora el sí al plebiscito por la paz…
MAP: Si, fue histórica porque es la primera sesión que realizamos en el Congreso de la República luego del cese el fuego definitivo que decretaron tanto el Gobierno como las Farc. Fue la primera sesión después de la negociación en La Habana, en paz, de frente, sin armas, sin balas, sin actos terroristas, sin la presión de un grupo armado en Colombia.
ECOS: Parecía de verdad una fiesta…
MAP: Por su puesto, la plenaria de la Cámara estaba de fiesta y así lo demostramos. Todas las bancadas, los partidos minoritarios, de oposición y de la Unidad Nacional, tuvieron la oportunidad de intervenir con plenas garantías, con respeto de las decisiones de cada uno y al final la plenaria tomó la decisión de manera abrumadora dándole respaldo a la convocatoria del presidente Juan Manuel Santos para realizar el plebiscito el 2 de octubre.
ECOS: ¿Voces como la del Presidente de la Cámara y como la del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, hacen un nuevo llamado a los opositores para un acuerdo político y voten en el plebiscito la viabilidad de la paz?
MAP: La verdad no es un camino rápido ni fácil de recorrer. Ya empezamos a trabajar, ya lo demostramos las mayorías representadas en el Congreso. Entendemos a los opositores, no lo han entendido, pero debemos continuar porque de esa manera abrimos la oportunidad a que la paz nos lleva a abrirle el paso a la inversión extranjera. Que la comunidad internacional mire a Colombia y apoye lo que está haciendo el actual Gobierno para alcanzar la reconciliación, que podamos tener procesos de desarrollo productivo. Mucha gente en Colombia no invertía por temor al conflicto amado. Sé que es la gran oportunidad que tiene el país de abrirse a toda la comunidad internacional y tener empleo. Dejarle a las nuevas generaciones, a nuestros hijos y nuestros nietos, esa posibilidad que nosotros no vimos durante 52 años.
ECOS: ¿Es optimista que el pueblo colombiano responda con el sí al Acuerdo de la Habana?
MAP: Por su puesto. No creo que pueda haber un colombiano que le diga no a la paz. Esta gran posibilidad que se nos abre debe ser abrumadoramente respaldada por todos los colombianos. Esta es finalmente la paz de Colombia y no de Juan Manuel Santos, el jefe de Estado termina su periodo cumpliendo su promesa de celebrar la paz con las Farc, a nosotros nos corresponde construir lo que se viene para los próximos años, por eso el pueblo colombiano va a salir a respaldarlo porque era lo que añorábamos.
ECOS: Cree que le está saliendo bien al Presidente Santos toda esta iniciativa de paz?
MAP: Así es, lo está haciendo con paciencia y con resultados positivos que lo estamos viendo todos los colombianos y a los ojos a la comunidad internacional, que además respalda el proceso.
ECOS: Se perdieron varias oportunidades de alcanzar la paz…
MAP: Si lo hubiéramos hecho hace cinco años nos hubiéramos ahorrado miles de muertos en Colombia. Si hubiéramos logrado la paz hace 15 años hubieran sido cientos de miles de muertos que nos hubiéramos ahorrado. Desde el comienzo, cuando se inició el primer proceso de paz, si se hubiera consolidado, cuántas víctimas nos hubiéramos evitado con tantos actos de barbarie y terror que hemos sufrido durante estas décadas. Había que ponerle punto final y esta es la oportunidad que tiene el pueblo colombiano para salir a las calles a expresarle el sí de manera masiva, no se debe quedar un solo colombiano sin salir a decirle sí a la paz.
ECOS: El ministro del interior Juan Fernando Cristo anunció ante ustedes que el Gobierno tiene previsto, de entrada y después del plebiscito, un representativo número de proyectos legislativos para iniciar el posconflicto. ¿Qué expectativa tiene sobre el tema como Presidente de la Cámara?
MAP: Eso significa que el Gobierno está con todo en el tema de las reformas para el camino de la reconciliación entre los colombianos. Hay varias iniciativas que deben tramitarse en forma urgente una vez se apruebe el sí a la paz de manera decidida. Es un paquete de más de ochenta propuestas gubernamentales en diferentes materias: unas que hay que tramitar de manera rápida, el tema de amnistía y las Farc puedan, en las zonas de concentración, iniciar ya su tránsito a la normatividad en la vida civil. Otro, que puedan también los tribunales operar en el tema de la justicia transicional que se ha creado para estos sectores. Hay varios proyectos que tenemos que adelantar de manera ágil. El Congreso no va a ser inferior a sus responsabilidades. Vamos a trabajar, ustedes ya se han dado cuenta del ánimo que tienen las cámaras de trabajar sobre los temas de paz, por eso vamos a insistir día y noche en la implementación de los acuerdos.
ECOS: ¿Cree que el tema de la oposición al proceso del ex presiente y senador Álvaro Uribe es un tema personal?
MAP: Sin lugar a duda es una decisión más política, más de partido. Alguien escribía en una de las redes sociales que la patria busca el sí y un partido político busca el no que es la fundamentación del centro Democrático. Pero mi invitación es a que si gana el sí el Centro Democrático trabaje por la paz. Exhorto a la oposición a que sí pierde, se sume a la paz. Ellos son políticos y deben acompañarnos de la mano del pueblo a reconstruir un país en paz y desarrollo.
ECOS: Cómo ve a sus paisanos de Santander con este tema para el 2 de octubre con el plebiscito?
MAP: Los santandereanos estamos unidos en este propósito. Hemos tenido reuniones con los diferentes sectores sociales, gremiales, políticos, entre otros, para tratar de conformar el equipo por la paz. He tenido la oportunidad de recorrer toda la provincia santandereana y el respaldo hacia la paz es unánime. Hay que hacer mucha pedagogía especialmente en el área metropolitana donde se ha hecho una campaña de desinformación en estos años que duró la negociación. Por fortuna los colombianos tienen ya en sus manos como leer los acuerdos. Santander es un territorio de paz, hace muchos años no tenemos guerrilla y menos el brote paramilitar. Los santandereanos ya sabemos lo que es tener un proceso de desarrollo en paz y queremos que así sea para todos los colombianos. Insisto, Santander será un pionero en este proceso, vamos a poner una altísima votación por el sí a la paz.