Actualidad
Redacción Ecos. Foto: L. Muñoz.- El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, firmó el decreto mediante el cual convoca a un plebiscito que se realizará el 2 de octubre para que sea refrendado o rechazado el Acuerdo de Paz entre su Gobierno y las FARC.
Los colombianos responderán a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? en el plebiscito del próximo 2 de octubre, luego que este martes el Presidente Juan Manuel Santos firmara el decreto para convocarlo.
"Hoy damos un paso más hacia la Paz. Gracias al Congreso de la República, que por abrumadora mayoría y en tiempo récord, avaló la convocatoria del plebiscito que le informé el jueves pasado. El plebiscito es ahora una realidad", dijo el mandatario en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.
Esta consulta, que se realizará el domingo 2 de octubre, "es clara, sencilla y no da lugar a ninguna confusión", precisó. El Presidente Santos aseveró que con la pregunta se busca saber si "el pueblo aprueba o no exactamente las palabras que aparecen en el título de los acuerdos". Además, aclaró, "no hay lugar a ninguna confusión. No es una pregunta sobre si los colombianos quieren o no la Paz sino que es muy concreta sobre si apoyan o no el acuerdo final".
Al menos el 13 % del censo electoral
Si el Acuerdo de Paz es refrendado en las urnas, llegará al Congreso un paquete legislativo que se tramitará por medio del procedimiento especial, que permitirá la aplicación de lo acordado en La Habana.
En el plebiscito, cuya realización fue avalada el pasado 18 de julio por la Corte Constitucional, la opción del "sí" debe obtener al menos el 13 % del censo electoral, lo que significa que necesitará como mínimo 4.396.626 votos para ser aprobado.
Redacción Ecos. Foto: EFE.- El Gobierno colombiano y las FARC han solicitado a la FAO que acompañe la implementación del primer punto del Acuerdo de Paz, que propone una reforma rural integral, para desarrollar el campo y reducir la pobreza, informó este martes el organismo de Naciones Unidas.
Las partes en conflicto pidieron también su colaboración en ese asunto, en particular a la Unión Europea y la organización Vía Campesina, añadió la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en un comunicado oficial este martes.
Las tres entidades presentarán un plan de trabajo conjunto en los próximos meses. Para este plan, la FAO propone acciones para fomentar la producción rápida de alimentos y responder así de manera urgente a quienes sufren hambre y pobreza.
También propone acciones para fortalecer las instituciones dedicadas al campo y la seguridad alimentaria, apoyando el empleo digno y la mejorar de la calidad de vida de los campesinos.
"Un entorno de seguridad es clave para que se reanuden las actividades agrícolas, para que mejore el funcionamiento de los mercados y las personas tengan mejor acceso a la asistencia social", apuntó en el texto del comunicado el Director General de la FAO, Graziano da Silva.
Millones de personas fueron desplazadas por el conflicto armado y muchos campesinos perdieron sus tierras. Por esto, según la FAO, es clave entregar apoyo a los pequeños agricultores para que tengan acceso a los mercados, inversiones e infraestructura.
Graziano da Silva aseguró que la Paz le permitirá a Colombia optimizar su agricultura y aprovechar las 22 millones de hectáreas con potencial agrícola que posee, de las que solamente se usan 7 millones en la actualidad.
"Acabar con el hambre y la malnutrición y alcanzar la paz y el desarrollo rural no son tareas separadas sino aspectos diferentes de un mismo desafío", dijo el Director General de la FAO.
La FAO celebró que el primer punto del acuerdo de paz busque fortalecer las áreas rurales, donde se originó buena parte del conflicto. "Allí donde brotó la guerra, Colombia sembrará las semillas de la paz", comentó Graziano da Silva.
Redacción Ecos. Foto: Portafolio.co.- El Congreso de Colombia autorizó este lunes al Presidente Juan Manuel Santos, para convocar, el próximo 2 de octubre, el Plebiscito para refrendar el Acuerdo de Paz, firmado la semana pasada con las FARC- EP en La Habana, Cuba.
En una histórica plenaria, ambas cámaras, de Representantes y del Senado, en una sesión de dos horas y veinte minutos aproximadamente, aprobaron, con mayoría, este paso para este importante proceso de paz y reconciliación nacional.
El Presidente del Senado, Mauricio Lizcano, dijo que el Presidente Santos no tenía ninguna obligación legal de radicar ante el Congreso la pregunta con la cual se consultará a los ciudadanos para refrendar el Acuerdo Final de Paz.
“El compromiso del Legislativo es autorizar al Gobierno para que convoque al Plebiscito, pero es el Gobierno el que puede formular la pregunta, con base en las condiciones establecidas por la Corte Constitucional”, explicó.
En la Cámara se realizó la plenaria en medio de un ambiente de fiesta, con congresistas vestidos de blanco e inclusive con bombas y serpentinas, por tratarse de la primera sesión sin armas, sin secuestros, sin tomas y sin muertos, por parte por parte de las Farc.
El Presidente de la Cámara, Miguel Ángel Pinto, explicó que la intención fue destacar el día histórico para el país, luego de que se decretara cese bilateral y definitivo entre el Gobierno y las Farc. “En la plenaria respaldamos y acompañamos la convocatoria al Plebiscito que hizo el Presidente Juan Manuel Santos. La paz es una necesidad y algo que requiere el país”, sostuvo.
En el mismo sentido, Pinto dijo que luego de haber leído los acuerdos se acabaron las “difamaciones y mentiras” que dijeron muchos sectores políticos. “Ya con los textos definitivos se han podido desvirtuar todas las mentiras que se han venido haciendo”, recalcó.
En la Plenaria de la Cámara de Representantes, 127 parlamentarios votaron afirmativamente, mientras que 15 lo hicieron en contra; en tanto que la solicitud del Presidente, tuvo en la Plenaria del Senado, 68 votos a favor y 21 votos en contra de la petición plebiscitaria.
El Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, expresó su agradecimiento por la aprobación. "Es un día de fiesta y ustedes han sabido interpretar este sentimiento. Hoy estamos en el preámbulo de la paz definitiva para los colombianos", manifestó el premier colombiano.
Asimismo, Cristo expresó las diecisiete iniciativas legislativas para apoyar la etapa del Postconflicto, luego de la celebración del plebiscito.
Por su parte, el Senador del partido Alianza Verde, Antonio Navarro, recalcó que "por primera vez este acuerdo con las FARC va a estar refrendado por los ciudadanos". El ex guerrillero añadió que "es necesario que todos los que participemos en el plebiscito aceptemos lo que digan las mayoría, y aún sin conocer la pregunta, creemos que este Senado debe decir sí a la convocatoria a un Plebiscito el 2 de octubre".
Las únicas voces en contra fueron las del opositor partido, el Centro Democrático, liderado por el Ex Presidente y Senador Álvaro Uribe.
Entre los argumentos para apartarse de las mayorías, el Uribismo dijo que la discusión era inconstitucional, porque el acuerdo final que se dio a conocer desde la semana pasada, no tenía la firma del Presidente Santos, ya que fue rubricado por los jefes negociadores del Gobierno y de las FARC. Asimismo, otros senadores de esta tolda política, exigieron que primero se conociera la pregunta que se formulará a los colombianos para esa votación.
El Senador Uribista Alfredo Ramos, por ejemplo, propuso que, antes de aprobar la convocatoria, se citara al equipo negociador para que se pronuncie para “aclarar en este recinto y de cara a la ciudadanía las dudas e inquietudes sobre el Acuerdo Final”… “Definitivamente el Congreso no tiene el material suficiente para tomar una decisión sobre la materia”, agregó Ramos.
El Centro Democrático llevó otros de color rojo que, según dijeron, representa la sangre de las víctimas de las FARC. "Con estos acuerdos pasaremos de tener congresistas con votos a congresistas con muertos", manifestó el senador Fernando Araújo, del Centro Democrático, cuya bancada exhibió un cartel con el dibujo de un sapo, para representar los puntos que considera polémicos del acuerdo y que la sociedad tendrá que tragar en aras de la paz.
No obstante, los congresistas de la Unidad Nacional se impusieron y el Presidente ya cuenta con el aval del Congreso para emitir el decreto en el que citará formalmente a la votación.
Por su parte, el Senador Carlos Fernando Galán, del Partido Cambio Radical dijo que el acuerdo rubricado por el Gobierno y las FARC el pasado miércoles en La Habana "va a permitir que este país avance hacia una paz auténtica", pero pidió a los legisladores ser "cuidadosos a la hora de reglamentar e implementar el acuerdo".
En el Plebiscito, cuya realización fue avalada el pasado 18 de julio por la Corte Constitucional, la opción del "Sí" debe obtener, al menos, el 13 % del censo electoral, lo que significa que necesitará como mínimo 4.396.626 votos para ser aprobado.
Redacción Ecos. Foto: Leonardo Vargas.- El Presidente de la Comisión Segunda del Senado, Jaime Enrique Durán Barrera, fue contundente en señalar que lograr la Paz implica para los ciudadanos de Colombia grandes desafíos, siendo uno de los mayores retos: el posconflicto.
En ese sentido el senador santandereano fue explícito en destacar que las terribles y complejas consecuencias del conflicto armado afectaron la fibra social y humana de Colombia, su posición en la geopolítica mundial e inclusive en la propia concepción del mundo y de cada habitante de nuestro país.
Por ello Durán Barrera resaltó lo que los estudiosos han afirmado, que “el posconflicto es un reto de mayor intensidad e inclusive mayor que la guerra de la independencia y sus consecuencias”.
Enfatizó el congresista que el país está en un momento histórico que plantea cambios profundos en su estructura como Nación y Estado, “ya que superar 52 años de violencia ameritará cambios culturales, jurídicos, sociales, socio económicos, geopolíticos, e incluso como el de construir una nueva sociedad como visión del mundo”.
Durán Barrera, como estadista, prevé cambios que visualizan nuevos acuerdos sociales y políticos para construir posibilidades de aceptación, inclusión, reparación, interacción y reintegración de la diversidad, que son tareas pendientes del Estado colombiano.
El dirigente liberal, en su habitual columna de opinión, afirmó que los colombianos tenemos que aprender a vivir en paz, “a manejar las crisis y sobre todo honrar las diferencias y someter a la fuerza del consenso, las decisiones que nos tocan a todos como un país democrático”.
Resaltó el Presidente de la Comisión Segunda del Senado, que “los colombianos tenemos el 2 de octubre un desafío concreto en el plebiscito por la paz, porque es una decisión que ratifica nuestra posición sobre el presente y futuro del país. Ese sí y ese no, tienen un peso en nuestra historia para decidir en qué país queremos vivir y bajo qué condiciones”.
Se mostró optimista Barrera con el resultado del plebiscito porque está seguro que una inmensa mayoría de colombianos se enrutarán por el camino de la reconciliación nacional y aseveró que “no tiene sentido, en este momento histórico, no tener como objetivo un nuevo proyecto de país, con una sociedad más incluyente, justa y más humana”.
Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Ecos Media.- Más de 220 millones de personas en la región viven con un nivel socioeconómico “vulnerable” detalló el último Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) para América Latina y el Caribe, presentado en Venezuela recientemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Entre el 24 y 25 de agosto, autoridades de varios gobiernos de América Latina y representantes del PNUD, realizaron una serie de encuentros para discutir el documento donde, uno de los autores, George Gray Molina, señaló que “existe el reto de proteger los logros sociales” de la última década frente a una coyuntura internacional adversa, con acciones de protección social, políticas de cuidado, acceso a activos físicos y financieros y mejora de la calificación laboral.”
De acuerdo al documento, la premisa invita a “un progreso multidimensional” en la región, que dibuje el bienestar más allá del ingreso e incluye mejorar la calidad de los servicios sociales.
Índices de la región
Ahora, partiendo de este marco, el propio IDH ratifica que de 2003 al 2013 América Latina “logró reducir la pobreza prácticamente a la mitad” y aumentar la clase media. Esto indicó que la proporción de pobreza se redujo del 42% en 2002 al 24% en 2013.
Reseñaron entonces, que estimaciones hechas muestran que el ritmo de reducción de la pobreza se desaceleró luego de la crisis de 2009, y se habría revertido durante 2015, con un promedio anual de latinoamericanos que salieron de la pobreza de casi 8 millones entre 2003 y 2008 y de 5 millones entre 2009-2014.
No obstante, el informe califica tal trascendencia latinoamericana como una “transformación incompleta” y sitúan a casi dos de cada cinco latinoamericanos (38%) en posición “vulnerable” a nivel socioeconómico. Es decir, que más de 220 millones de hombres y mujeres no son ni clasificados como pobres (viviendo con menos de 4 dólares diarios) ni han logrado ascender a la clase media (con más de 10 dólares diarios).
Incluso, señalan “especial preocupación”, pues entre 25 y 30 millones de personas son considerados “ultra-vulnerables”, al correr aún más riesgo de regresar a la pobreza, por crisis financieras generalizadas, desastres naturales o emergencias familiares.
Entre otras cosas, el texto del PNUD ha simulado el supuesto de un crecimiento continuo en la región de 4% al año, y destaca que los rendimientos son decrecientes, refiriendo que el ritmo de reducción de pobreza caería a 2.8 millones de personas entre 2015 y 2016 (1.4), con respecto al periodo anterior. En otras palabras, aunque la región siguiera creciendo al mismo ritmo en los últimos 13 años sacaría de la pobreza alrededor del 80% menos gente en el 2016 que en 2003.
Recomendaciones
Por ello, ante tales escenarios, el PNUD emplaza a que las políticas no deben agotarse sólo en el logro de un umbral determinado por el ingreso y pide reforzar la necesidad de elevar los estándares laborales, mejorar la calidad de los servicios sociales, expandir el acceso a sistemas de cuidados de niños y niñas y de adultos mayores y garantizar la paridad de género, según el informe.
Además, el IDH exhorta a reconocer los derechos multiculturales de los pueblos, mejorar la seguridad ciudadana, proteger el medio ambiente, asegurar el acceso a la energía renovable y fortalecer la capacidad de recuperación ante desastres naturales, todo con miras a dar los primeros pasos hacia la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la región.
Por Luis Fernando García Forero. Foto EFE.- Después de cinco días de la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc, el máximo jefe de ese grupo insurgente Timoleón Jiménez, Timochenco, ordenó a todos sus frentes, un cese al fuego definitivo contra el Estado Colombiano, mientras el Presidente Juan Manuel Santos, como Comandante y Jefe de las Fuerzas Armadas, solicitó no atacar por la vía violenta a ese movimiento subversivo, lo que significa que la guerra quedó en el pasado.
Después de 52 años se silenciaron por fin los fusiles entre las partes, para que la guerrilla se proponga a reinsertarse a la vida civil y hacer política sin armas. Tanto el Gobierno y las Farc se dedicarán a hacer pedagogía de lo acordado en La Habana: los dirigentes de la insurgencia a explicarles a sus frentes el propósito de la firma y cómo debe iniciarse el proceso de entrega de armas, mientras que el Gobierno Colombiano a explicar en el territorio nacional qué fue lo que se acordó, para que el pueblo participe del plebiscito del 2 de octubre, iniciativa que el jefe de estado decidió para legitimar más el proceso de reconciliación entre el estado colombiano y esa guerrilla.
La guerrilla anunció que, entre el 13 y el 19 de septiembre, en la zona de los Llanos del Yarí, municipio de San Vicente del Caguán, realizará su décima conferencia, máxima instancia de decisión de la organización, en la que se les presentará a las tropas el Acuerdo de Paz alcanzado con el Gobierno, para su discusión y refrendación, primer paso para la transformación de las Farc en un movimiento político legal. Se espera la presencia de unos 200 delegados, entre ellos los 29 miembros del Estado Mayor Central.
Sería la última conferencia de las Farc, que se hará además en el contexto del cierre de una negociación de paz con el estado. Asimismo, después de 23 años, marcará el reencuentro de sus máximos comandantes, hoy en vida.
La última vez que se dio eso fue en 1993, pues en la cumbre de 2007 muchos de ellos tuvieron que participar vía medios de comunicación electrónicos, ante el asedio que en ese entonces padecían por parte del Gobierno de Álvaro Uribe y su política de seguridad democrática.
Una vez la guerrilla avale el acuerdo, el camino queda despejado para la realización del acto protocolario de la firma de la paz, cuya fecha marca definitivamente el inicio de la desmovilización de las Farc. El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, reveló que ese llamado “Día D” será entre el 20 y el 26 de septiembre y que todo depende de las agendas de las personalidades internacionales que serán invitadas por el Gobierno.
Es claro que todo está calculado. Como es sabido a partir de ese momento, comenzarán a contar los 180 días para la dejación de las armas y empezará a darse el traslado de las unidades guerrilleras a las zonas veredales transitorias.
Por esos días coincide la Asamblea General de las Naciones Unidas, en New York, organización multilateral que está aliada con el proceso y que estará atenta a la realización del plebiscito y del posconflicto.
Entre tanto, se espera que este lunes las plenarias del Senado y Cámara de Representantes, ya citadas, le den el visto bueno a la convocatoria hecha por el presidente para el domingo 2 de octubre, para que los colombianos se expresen en las urnas.
Otra tarea es la del Consejo Nacional Electoral que debe expedir la reglamentación para que se inicien formalmente las campañas por el Sí y por el No, en lo que tiene que ver con comités promotores, topes de financiación, publicidad, espacios en radio y televisión, y participación de funcionarios públicos, para el día democrático, 2 de octubre, donde el pueblo tiene la palabra para iniciar el posconflicto.
Redacción Ecos. Foto: Ecos Media.- Bucaramanga fue, este jueves y viernes, el escenario del primer gran evento de paz, que convocó a los líderes de los departamentos de Colombia: la II Cumbre de Gobernadores 2016.
En el Centro de Ferias y Exposiciones de la ciudad bonita, se reunieron los 32 gobernadores del país y conocieron, trabajaron y plantearon sus expectativas sobre la Nueva Colombia, que se ha comenzado a gestar, con el acuerdo final, firmado protocolariamente por los plenipotenciarios, tanto del Gobierno como de las Farc.
Asimismo, se analizaron temas relacionados con financiación para la paz, gobernanza del posconflicto, autonomía regional para la paz, convivencia ciudadana, reconciliación entre los colombianos y pedagogía para la paz, entre otros.
Cómo bien lo expresó Amylkar Acosta, el Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, “esta cumbre ha sido la oportunidad para que la paz aterrice en los territorios”.
La agenda contó con la participación del Ministro de Interior, Juan Fernando Cristo; de Hacienda, Mauricio Cárdenas; de Medio Ambiente, Luis Gilberto Murillo; de Comercio, María Claudia Lacouture; de Justicia, Jorge Londoño; del Jefe Negociador del Gobierno, Humberto de la Calle; del Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo; del Expresidente Cesar Gaviria; del Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo y del Director de Planeación, Simón Gaviria; entre otros importantes altos funcionarios, analistas, catedráticos y líderes de opinión.
Santander como escenario de la Cumbre por la Paz y el Postconflicto
La propuesta para que Bucaramanga acogiera la cumbre de los mandatarios departamentales fue del propio gobernador de Santander, Didier Tavera. El mandatario aseguró que Santander es un departamento en que históricamente se vio golpeado por las acciones de la guerrilla, por lo que pretenden dar a entender que es posible creer y lograr una transformación desde la paz.
“Nosotros hicimos la petición de que la cumbre, con los temas relacionados con la paz, se adelantara en el departamento de Santander como una región que decirle no a la violencia, que tuvo los peores escenarios de la subversión, vivimos hechos atroces en San Vicente, Carmen de Chucurí, Soto Norte y hoy casi después de 8 años que salimos del conflicto estamos en los mejores indicadores del país”, concluyó Tavera.
“Digámosle adiós a la guerra con nuestras manos y con la fuerza de nuestro espíritu”, invitó el Gobernador de Santander, Didier Tavera, al clausurar la cumbre de mandatarios departamentales este viernes en Bucaramanga.
“No es sostenible un acuerdo de paz si no se vincula a los protagonistas de la guerra en la implementación.”: Patrick Colgan
El Expresidente del Fondo de la Unión Europea para la implementación de los Acuerdos de Paz en Irlanda del Norte, Patrick Colgan, fue invitado por la Federación Nacional de Departamentos, para exponer en la Cumbre de Gobernadores sobre su valiosa experiencia como articulador de la paz lograda entre el grupo IRA y los gobiernos de Irlanda y Reino Unido.
Este invitado de lujo habló con los gobernadores colombianos de su experiencia como negociador y sobre “la importancia de la inclusión que se hizo en Irlanda de la Sociedad civil en el proceso. Inclusión de excombatientes, prisioneros y víctimas en la mesa de seguimiento. No es sencillo pero es fundamental. No es sostenible un acuerdo de paz si no se vincula a los protagonistas de la guerra en la implementación.”
El Presidente Santos en la 2 Cumbre de Gobernadores por la Paz
El presidente Juan Manuel Santos, aseveró el viernes, en su intervención en la Segunda Cumbre de Gobernadores, que la paz debe emerger en los territorios campestres, porque allí el conflicto armado azotó con mayor fiereza a la población.
"La paz debe nacer y debe hacerse en los territorios, la paz tiene que ser territorial", señaló Santos.
"Es en los territorios donde se ha vivido el conflicto, donde se han sufrido las consecuencias, las dificultades que trae el conflicto armado. Y es ahí donde tenemos que concentrar nuestros esfuerzos", agregó.
El jefe de Estado refirió que "esa construcción tiene que ser de abajo para arriba, no de arriba para abajo". Santos resaltó la valía de los gobernadores en el camino hacia la paz, al ser "los socios naturales dentro de este proceso que comienza".
Por su parte, los 32 mandatarios departamentales de Colombia agradecieron el esfuerzo se Santos y lo ovacionaron de pie por su liderazgo y tenacidad para conseguir la paz.
Los gobernadores, la paz, el postconflicto y las regiones
Durante la Cumbre, la mayoría de gobernadores manifestaron su apoyo al plebiscito, en el que el país decidirá si aprueba o no el acuerdo de paz con las Farc, y le pidieron a la guerrilla del Eln que se siente a negociar con el Gobierno.
Por su parte, el gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado, aseguró que “la dinámica de la paz no la frena ni el Eln” y se ofreció de mediador entre el Gobierno y esa guerrilla, a la que invitó a que libere a los cuatro arroceros y al Exalcalde de Charalá (Santander) que mantiene secuestrados en su departamento.
Otra de las voces que se escucharon en favor de la paz fue la del gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, quien dijo: “Estaremos apoyando este proceso (con las Farc) desde todo punto de vista. Iniciamos una campaña muy fuerte en favor del ‘Sí’ al plebiscito”.
Y frente al Eln, Villamizar aseguró que “el camino se les acorta” y que solo les “queda la posibilidad de dialogar o de recibir el ataque de las Fuerzas Militares que lo puede llevar a su extinción”.
Por Rosa Muñoz Lima. DW. Foto: L. Acosta.- Es el tercer comandante de las FARC en poco más de 50 años. El que tiene un pasado más misterioso, quizás. ¿Cómo llegó del ala más “dura, radical y militarista”, a la mesa de diálogo en La Habana?
Como “continuador del legado de Jacobo Arenas, Manuel Marulanda y Alfonso Cano”. Así se define “Timoleón Jiménez” en Twitter. Su “nombre” es en realidad un alias que ha derivado en otro: “Timochenko”. Y su perfil en la red social rinde tributo al líder ideológico fundador y a los dos primeros comandantes de las “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo” (FARC-EP), la guerrilla más grande de Colombia.
“El camarada Timoleón Jiménez” (nombre de guerra de Rodrigo Londoño Echeverri) fue designado como nuevo comandante del estado mayor central de las FARC el 5 de noviembre de 2011. Al menos, así lo afirmó un comunicado que se conoció diez días después. Reemplazaba entonces a “Alfonso Cano” (o Guillermo León Sáenz Vargas), el primer líder máximo de las FARC caído en combate. Tres años antes, Cano había reemplazado a su vez a “Manuel Marulanda Vélez”, “Tirofijo” (o Pedro Antonio Marín Rodríguez), comandante fundador de las FARC, que murió de causas naturales.
Del ala “más radical”
“Aquí hay conciencia, anhelo incandescente de combate y de victoria (...). Pierden su tiempo, alucinan, los que sueñan con la claudicación y desmovilización de la guerrilla”, aseguró el comunicado que confirmó la caída del “más ferviente partidario de la solución política y la paz”, “Cano”, y el nombramiento de su sucesor, “Timochenko”.
Entonces, observadores y analistas catalogaron a “Timochenko” como un representante del ala “más dura, radical y militarista” de las FARC. Lo vinculaban con varias purgas internas y con las más violentas acciones del grupo guerrillero –la toma de Mitú, la capital del amazónico departamento de Vaupés, en noviembre de 1998, por ejemplo. Mientras, las FARC insistieron en que “Timochenko” garantizaría “la continuidad del Plan Estratégico hacia la toma del poder para el pueblo”.
Con un pasado nebuloso
Rodrigo Londoño Echeverri nació el 22 de enero de 1959. Ingresó a las FARC en 1982. Y pasó a ser miembro de su secretariado −la unidad de mando conformada por siete líderes del grupo− a inicios de la década de 1990. De los tres comandantes de las FARC desde su fundación en 1964, Timochenko parece tener el pasado más nebuloso.
“Algunas fuentes dicen que es un médico entrenado, pero no hay evidencia de sus estudios”, constata un perfil elaborado por el Centro de Investigación del Crimen Organizado, de la fundación independiente InSight Crime, con sede en Medellín, Colombia, y Washington D.C., Estados Unidos.
“La mayoría dice que es oriundo de Quindío, un departamento cafetero en el centro de Colombia que vivió algunos de los peores momentos de la violencia política del país durante un levantamiento que comenzó en 1940” y terminó poco antes de que surgieran, a mediados de los años sesenta, grupos armados como las FARC, añade la semblanza de InSight Crime.
Además, diversas fuentes coinciden en que “Timochenko” recibió entrenamiento político y militar en Cuba y Europa Oriental; en que eligió su alias presumiblemente en honor a Semyon Timoshenko, un general soviético de la Segunda Guerra Mundial; así como en que estuvo a cargo de las labores de inteligencia y contrainteligencia en las FARC.
“Vamos a lograrlo, Santos”
Estas décadas de violentas tensiones sociales, con las que hoy se pretende acabar en Colombia, tuvieron origen en la lucha por la tierra entre campesinos y terratenientes desde los años 20 del siglo pasado. Pero estallaron con fuerza a partir de la década de 1960.
Como sea, a cuatro años de su nombramiento como jefe máximo de las FARC, el diario colombiano El Tiempo lo incluía en su lista de “24 personajes más importantes del 2015”. Ese año, y tras tres de negociaciones en La Habana, Rodrigo Londoño Echeverri, “uno de los más radicales jefes de las FARC, pasó de las amenazas de guerra a hablar de paz y del Protocolo de Ginebra. Luego de estrechar la mano del presidente (Juan Manuel) Santos, el 23 de septiembre, ‘Timochenko" aceptó poner el 23 de marzo del 2016 como límite para la firma de un acuerdo de paz definitivo”.
Ya fijado el plazo, las FARC y el Gobierno aplazaron, por desavenencias, la firma de este acuerdo de paz definitivo. Pero “Timochenko” no dudó en asegurar, en un comunicado reciente, que “vamos a lograrlo, Santos, estamos seguros”, o en pedir al Papa el apoyo de la Iglesia católica para que el respaldo al proceso de paz aumente en Colombia. “En la #Paz nos encontramos Jefe de las FARC invita a Álvaro Uribe a hablar de paztodos”,# insistió en su perfil de Twitter.
No obstante, Estados Unidos ofrece por “Timochenko” una recompensa de 5 millones de dólares por cargos de tráfico de drogas. Y, aunque la guerrilla ha insistido en que su participación en este comercio se limita a gravar a los cocaleros, no está claro si las autoridades estadounidenses pedirán su extradición.
Foto: FND.- El Ex Presidente del Fondo de la Unión Europea para la implementación de los Acuerdo de Paz en Irlanda del Norte, Patrick Colgan, llegó a Colombia, invitado por la Federación Nacional de Departamentos, para exponer en la Cumbre de Gobernadores sobre su valiosa experiencia como articulador de la paz lograda entre el grupo IRA y los gobiernos de Irlanda y Reino Unido.
El economista y filósofo norinlandés Patrick Colgan, trabajó 12 años en el Fondo de la Unión Europea al frente del manejo de los recursos y programa que se ejecutaron durante el posconflicto de su país.
Colgan estuvo recientemente en la Habana y Colombia reunido con los delegados del Gobierno Nacional y de Las Farc, conversando del alistamiento que necesita el estado colombiano para aterrizar el proceso de paz en todo el territorio nacional.
Para los equipos negociadores del país, la experiencia de Irlanda del Norte ha sido un referente muy importante en el cierre de los acuerdos y será de gran utilidad para ponerle fin al conflicto más antiguo del hemisferio occidental.
Ecos, debido a la importancia del momento histórico que vive Colombia, comparte con sus lectores la entrevista que el periodista Alfredo Molano Jimeno, del Diario El Expectador, realizó a Patrick Colgan, donde se explora el Proceso de Paz de Irlanda, sus aprendizajes e implicaciones.
“Protagonistas de la guerra deben estar en la implementación”: Patrick Colgan
Patrick Colgan es un norirlandés que durante doce años trabajó en la en el Fondo de la Unión Europea para la implementación de los acuerdos de paz entre el IRA y los gobiernos del Reino Unido e Irlanda. La experiencia de este filósofo y economista en el manejo de los recursos y programas que se ejecutaron en el posconflicto de su país ha llamado la atención de la mesa de conversaciones, que hoy está discutiendo el último punto de la agenda, que precisamente versa sobre la verificación, implementación y refrendación de los acuerdos de paz.
Colgan estuvo hace unas semanas en La Habana (Cuba) reunido con los delegados de las Farc y luego viajó a Colombia para entrevistarse con el equipo negociador del Gobierno y altos funcionario que trabajan en el alistamiento del Estado para el aterrizaje del proceso de paz al territorio nacional. Y es que, para la mesa de diálogos, la experiencia de Irlanda del Norte ha sido un referente para muchos aspectos y en estos momentos de cierre de las negociaciones las lecciones de Europa pueden ser muy útiles para encontrar el cierre del conflicto más antiguo del hemisferio occidental.
-¿Cuál fue la experiencia de Irlanda del Norte en la implementación de los acuerdos de paz?
El proceso de paz nuestro se realizó entre 1994 y el 28 de julio de 1998, cuando se firmó el Acuerdo de Viernes Santo. Para la implementación de lo pactado se creó un fondo especial independiente que se encarga de materializar lo acordado financiando programas, auditando los dineros que se invierten y coordinando las organizaciones y entidades que toman parte en la ejecución de acciones de paz. Y sin duda el éxito de la implementación de los acuerdos de paz fue la independencia que se tuvo de los gobiernos del Reino Unido e Irlanda, y del IRA.
-¿Cómo funcionaba ese programa de implementación de la paz?
Nosotros rendíamos cuentas a los gobiernos y al comité de seguimiento a los acuerdos de paz, pero éramos independientes de éstos. Y creo que esa es la experiencia que podría ser interesante para lo que se discute actualmente en La Habana: el punto 6 del acuerdo, en donde se tendrán que acordar los detalles de cómo se levanta la institucionalidad para el fin de la guerra. Lo otro valioso de nuestro proceso fue la creación del comité de seguimiento a los acuerdos, en el cual tenían voz los gobiernos, la Unión Europea, los excombatientes y exprisioneros, las víctimas, la sociedad civil, las ONG y las comunidades. Presidí ese comité por doce años.
-¿Qué funciones tenía el fondo de implementación?
Desde 1995 hasta 2020 invertiremos $2.000 millones de euros. A nosotros nos tocaba trabajar con la agencias, dar los recursos y poner en marcha un sistema de auditoria y gobernabilidad. Y en ese camino fue muy importante implementar los acuerdos sobre la base de la descentralización de las estructuras, empoderando a las personas y organizaciones. Eso nos permitió implementar 23 mil programas en todo el territorio.
-¿Qué impacto tuvo la implementación de los acuerdos?
Piense lo que significa invertir esa cantidad de dinero en un país con una población de poco más de 2’000.000 de personas y en un territorio de 25 kilómetros cuadrados. Hicimos 23 mil proyectos y tuvieron un efecto muy positivo en la vida de la gente y en la cultura del país.
-¿Cuál era el panorama tras la guerra?
Teníamos una población de 40.000 prisioneros en el momento del acuerdo. Así que el proceso de reintegración de excombatientes fue un trabajo arduo. También teníamos más de 35 mil víctimas, entonces los programas se concentraron en temas de economía productiva, empleo y cultura rural y urbana.
-¿Cuál fue la fórmula para que los programas de implementación llegaran a todos los rincones del territorio?
Hicimos un énfasis muy grande en el trabajo con los municipios desarrollando su capacidad y competencias. Los programas se diseñaron para el bienestar de las comunidades y para esto la clave fue la asociación con ONG, sociedad civil, sindicatos, empleadores, empresas, víctimas, excombatientes y exprisioneros. Es decir, en cada lugar donde se implementaban programas, nosotros trabajamos en una cooperación íntima con estos grupos sociales. Eso requirió una inversión financiera muy grande y por lo mismo un esfuerzo profundo en la lucha contra la corrupción y fue muy exitoso, porque nació una cultura nueva de hacer las cosas. Eso tardó unos años, pero al fin se consiguió.
-Usted habló de lo importante que fue la pluralidad de voces en el comité de seguimiento de los acuerdos, explíquenos un poco más sobre eso.
Con el fondo de implementación se creó el comité de seguimiento, al que le rendían cuentas las juntas directivas para la aprobación de las solicitudes de financiación de proyectos individuales. Eso nos puso en contacto con agencias, entidades y municipios. Se crearon 56 organismos de implementación que cubrían todo el territorio, en un trabajo conjunto entre instituciones del Estado y organizaciones. Esos cuerpos de implementación recibían los recursos y los invertían en programas y planes que operaban según unos criterios acordados en el comité de seguimiento, en el que participaban todos los sectores sociales y políticos.
-También mencionó que la lucha contra la corrupción fue vital para el éxito del posconflicto...
Las auditorías se plantearon en tres niveles. Uno previo, tanto para el programa como para los proyectos individuales, en el que se verificaba que estuvieran dirigidos según a los criterios establecidos. Luego hacíamos otra auditoria para comprobar que se fueran cumpliendo las metas. Y al final se hacía un balance de cierre. Eso nos dio mucha experiencia identificando la corrupción en sus distintas formas. Obviamente tuvimos situaciones, pero poco a poco cambió la cultura y crecieron las competencias de la gente. El resultado fue que las auditorías que nos ha hecho la Corte de Luxemburgo de la Unión Europea, nos han dado siempre el certificado de cumplimiento.
-Tras reunirse con los delegados de la mesa de diálogos de La Habana, ¿cuál cree que puede ser la principal lección que deben tener en cuenta para la implementación del acuerdo final de paz?
Para nosotros fue muy importante mantener la independencia del proceso de implementación. Sólo así conseguimos la confianza de la sociedad y de los protagonistas del proceso de paz. Quienes hacen los acuerdos deben tener la certeza de que el encargado de implementarlos es un organismo confiable. Lo otro que creo que puede servirle a Colombia es la inclusión que se hizo en Irlanda de la sociedad en el proceso. La inclusión de la voz de los excombatientes, prisioneros y víctimas en la mesa de seguimiento fue importante. No es sencillo, pero es fundamental. No es sostenible el acuerdo de paz si no se vincula a los protagonistas de la guerra en la implementación.
-¿Qué tipo de programas hicieron los excombatientes?
Se trabajó mucho en programas de generación de empleo, de capacitación, de su fortalecimiento como líderes comunitarios. Se trabajó con los jóvenes para evitar la polarización. Con los reinsertados y las víctimas hubo mucho énfasis en la recuperación psicosocial. Va a costar mucho la implementación de los acuerdos en Colombia. Nosotros empezamos con un fondo pequeño y en los primeros cinco años creció cinco veces la inversión. Entre el 2000 y el 2006 tuvimos recursos por más de mil millones de euros. El 75 % de la financiación vino de la Unión Europea y el otro 25 % lo dieron los gobiernos de Irlanda y Reino Unido. Lo que hay que entender es que esto llevará tiempo, que se necesitan programas de respuesta inmediata para los primos cuatro años, pero que también hay que planificar a largo plazo, sobre la pregunta de qué tipo de sociedad se quiere construir y cómo se reconcilia una sociedad enfrentada.
Por Redacción Ecos. Foto SIG.-El Presidente Juan Manuel Santos informó este jueves que como Jefe del Estado, ordenó el cese al fuego definitivo con las FARC a partir del próximo lunes 29 de agosto a las 00:00 horas.
Así lo anunció al país y al mundo al entregar al Congreso de la República la carta en la que informa la realización del plebiscito, el próximo 2 de octubre, y los textos de los acuerdos definitivos logrados en La Habana, tal como lo establece la ley, en un acto concurrido y simbólico en el Patio Nuñez del Capitolio Nacional y en compañía de ‘Tutina’, la primera dama de la Nación.
“Es un hecho histórico que cambiará la faz de Colombia para bien”, manifestó el Presidente Santos, quien destacó que de acuerdo a la ley debe informar al Congreso la fecha para la realización del plebiscito por la paz, razones por las cuales se convoca a los ciudadanos a votar el 2 de octubre del presente año el plebiscito para que se refrende lo actuado en La Habana.
Acompañado además de sus ministros, congresistas, periodistas, entre otras personalidades, fue certero en decirle al presidente del senado Mauricio Lizcano: “hago entrega a usted, señor Presidente del Congreso de los textos definitivos…aquí le informo al Congreso de la República lo que anuncié ayer al país: el plebiscito se realizará el 2 de octubre, el día del nacimiento de Gandhi, un día muy especial”.
Explicó que no tenía esa obligación legal de convocar al plebiscito para que el pueblo decida sobre lo acordado en La Habana, pero si la obligación moral, “porque soy un demócrata, porque creo que el pueblo debe tener la última palabra”.
Fue insistente en señalar que la paz siempre es mejor que la guerra: “la paz nos va quitar el miedo con que hemos crecido todos los colombianos después de tanto tiempo de conflicto armado. La paz les va permitir a los desplazados regresar a sus zonas a tener una vida digna. La paz nos abre oportunidades que la mayoría de los colombianos nunca hemos visto ni tenido”.