Opinión
Por Parmenio Cuellar Bastidas.- El Presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, Juan Martín Caicedo Ferrer, ha denunciado reiteradamente en los últimos años, “una situación muy grave en los municipios y departamentos porque a mayor inversión es mayor la corrupción”. Que lo reconozca es importante, aunque su denuncia no es un descubrimiento, y además es incompleta.
En efecto, desde hace muchos años que la descentralización ha sido gravemente falsificada por la política tradicional, burlando el espíritu innovador del constituyente de 1991. En el viejo orden constitucional la clase política -especialmente parlamentaria- que era dueña de los gobernadores, se repartía las alcaldías, sin que los habitantes de los municipios pudieran siquiera protestar. La reforma constitucional mencionada, quiso corregir esta aberrante situación, entregándoles a los habitantes la facultad de escogerlos a través del voto. Vana ilusión, que fuera flor de un día, pues desde las elecciones de octubre de 1992 empezaron a aparecer las famosas “coaliciones programáticas”: un grupo de parlamentarios, con la ayuda de sus gobernadores, alcaldes, diputados y concejales presentan un candidato, y el grupo contrario postula otro, y el que gane se reparte presupuesto y cargos públicos, como si fuera un botín. Famosa es la frase de un exgobernador del Valle del Cauca “a mi me escogieron como candidato porque tengo fama de buen repartidor”.
El pueblo, convertido en clientela, se volvió a ser un convidado de piedra que simplemente refrenda lo que los jefes políticos han acordado. Pero la degradación no terminó allí; poco a poco a la gran mayoría de municipios y departamentos fueron llegando, como una bandada de langostas, los contratistas. La negociación es sencilla: conocen el presupuesto de cada entidad territorial y, por lo mismo, su capacidad de contratación. Y como en la mayoría de municipios y departamentos terminan al menos dos candidatos, los contratistas tienen siempre por quien apostar. El método es sencillo: les entregan a los candidatos hasta el 10% del presupuesto de contratación, para que financien la campaña y les prometen que, cuando sean alcaldes, por cada contrato que firmen llevarán otro 10%, pero ya para su bolsillo (si es que no pactan un porcentaje mayor). De esa manera encarecieron las campañas: municipios pequeños donde hace 10 o 12 años los candidatos gastaban 20 o 30 millones de pesos, ahora el llamado gasto electoral no es menor a 400 o a 500 millones. Los dirigentes políticos siguen siendo importantes, pero poco a poco van pasando a un segundo plano; ahora eligen las chequeras, salvo que, como ocurre en algunos casos, la contratación la hagan directamente los políticos, pues hay algunos que también son contratistas, a través de testaferros. Ñoños existen por todo lado.
Sobra decir que al desembolsar el primer 10% la contratación ya “tiene dueño” en el municipio: los financiadores de la campaña, quienes conocen al dedillo toda la legislación sobre contratación administrativa; y, además, tienen una red de empresas que luego aparentan competir en cada licitación, encubriendo la contratación a dedo. Por eso el doctor Caicedo Ferrer dice: “La mayoría de las obras contratadas de esta manera terminan siendo fallidas o inconclusas. Como una porción del presupuesto se destina a pagar la corrupción y las mordidas, el contratista en vez de hacer diez kilómetros de vía hace cinco, o la hace toda, pero de muy mala calidad”.
Desde luego que ahora, los recursos de regalías hacen aún más preocupante este penoso proceso en municipios y departamentos, como lo señala el doctor Caicedo Ferrer. Pero la solución no está en recortarlos para que los maneje el gobierno nacional, porque el mal ejemplo, cabalmente, viene de a arriba. Lo sabemos muy bien los nariñenses que hemos tenido que soportar a contratistas de INVIAS o de ANI que jamás terminaron las obras contratadas para interconectarnos con el interior del país y con el Ecuador, pero que, sin embargo, fueron premiados con negociaciones de terminación de mutuo acuerdo, pero lesivas del patrimonio público, argumentando que se buscaba liberar los corredores viales que usufructuaron por 10 años sin hacer las obras, para entregarlos a otros contratistas.
Además, los emisarios de la corrupción en la contratación pública en las regiones, fueron los parlamentarios, quienes en un 80% vacunan las partidas de la llamada mermelada. De esta manera, los llamados “congresistas enmermelados”, que se pavonean de traer recursos a la región, no solo consiguen la sumisión electoral de los moradores de los municipios donde se hacen las obras, sino que se llenan de dinero mal habido.
Por Giovanni Décola. Este 16 de julio de 2018, se cumplen 170 años del primer manifiesto político del Partido Liberal, a través del cual, Don Ezequiel Rojas, anunciaba su respaldo a la candidatura presidencial de José Hilario López a nombre del naciente Partido Liberal, y reseñaba con lujos de detalles, los deseos de esta colectividad, en relación a lo que quería como Partido y como Nación.
La gran victoria de José Hilario López, consolidó la gesta genitora, con la cual empezaron a escribirse las páginas gloriosas del liberalismo. Una historia tejida con pasión, ingenio, patriotismo, y hasta sangre, y siempre defendiendo los más altos valores patrios en consonancia con el sentir del pueblo irredento.
José Hilario López pasó a la historia al haber sancionado la ley segunda de 1851, la cual ordenó la libertad de todos los esclavos de Colombia a partir del 2 de enero de 1852
Varias de las reivindicaciones de su fundador tienen plena vigencia hoy. Sin embargo, para nadie es un secreto, que el liberalismo de hoy, ha perdido consonancia con el pueblo, que tantas victorias le dio. De ser un Partido de matices de izquierda, se ha derechizado, de tal manera, que ya muchos de sus más preclaros líderes, hablan de la necesidad de crear un nuevo Partido Político. El punto cumbre de esa derechización, acaba de ocurrir con el respaldo que le dio el liberalismo a Iván Duque, candidato de la derecha más recalcitrante que recuerde Colombia. Lo hizo sin sonrojarse, pero también sin convicción.
Muchas veces, se ha pretendido, darle cristiana sepultura al Partido Liberal, y hay quienes afirman, que ya a su Registro de Defunción, solo le resta un mero trámite notarial.
Pero este Partido que, con todos sus defectos, me reafirmo que es lo más parecido a un Partido Político en Colombia, siempre ha tenido la virtud de reinventarse, cuando está al lado del precipicio. Y confío que lo hará próximamente. Pues tiene los hombres y mujeres, que refrendarán más temprano que tarde su ideario y sus banderas. Quiero recordar, algunas de esas banderas:
Renovación, quiere ante todo el Partido Liberal. Al nuevo Congreso llegaron hombres y mujeres bien preparados, con criterio independiente y varios de ellos, alejados de las prácticas políticas tradicionales, que han mermado notablemente la confianza de los ciudadanos en sus colectividades políticas.
La paz, anhela el liberalismo. Qué mejor que el espíritu liberal, para ayudar a ponerle freno a esa guerra fratricida que tantas vidas jóvenes cobra en los campos de batalla de Colombia, y que arruina tantos sueños, dejando desoladas a familias enteras, cuando no, tierras abandonadas por el miedo de la arremetida de grupos criminales que azotan a la Nación.
A pesar de reconocer, que no son unos acuerdos perfectos, el liberalismo preferirá jugársela por una paz imperfecta, que insistir en una guerra brutal, tan costosa en vidas humanas y recursos millonarios inútiles. Solo espero, que el apoyo al Gobierno de Duque, no signifique una renuncia a la búsqueda de la paz.
Empleo de calidad, pregona el Partido Liberal. Se entiende que, para lograr un estado de éxito y bienestar, se hace necesario proveer sin cesar, plazas de trabajo decentes, productivas y con un ingreso digno para el trabajador. Que se satisfaga al empleador con una mano de obra calificada y comprometida con el crecimiento del empresario, y éste retribuya con un salario justo y digno, y se les respeten los derechos y garantías constitucionales y legales del trabajador.
Medio Ambiente sostenible, propugna el liberalismo. Amigo de los recursos naturales, de la flora y la fauna. Corresponde sensibilizar a los ciudadanos, sobre los peligros que se ciernen sobre la humanidad, si dejamos de ser amigables con el medio ambiente. Quiere el liberalismo, un desarrollo sostenible, pero no a costa del medio ambiente.
Seguridad, en todo el territorio nacional procura el Liberalismo. El Partido es un convencido que solo en cabeza del Estado, puede estar el uso de las armas, y quienes contraríen este esencial principio, debe caerles todo el peso de la ley y del ejercicio del uso legítimo de la fuerza pública, sin caer en tentaciones arbitrarias y con riguroso apego por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, sin llegar al extremo de proteger más al delincuente, que a los mismos ciudadanos cuya vida, honra y bienes, jura defender.
Cero tolerancia con la corrupción, es una causa Liberal. La corrupción tiene que ser extirpada totalmente de la Nación. Adiós a aquél famoso aforismo de “llevar la corrupción a sus justas proporciones”. Luchar para que sea desterrada por completo, principalmente en los altos círculos oficiales. Nada de casa por cárcel ni guarniciones militares o casas fiscales de lujo para los corruptos de “cuello blanco”. Para ellos todo el peso de la ley, sin beneficios, ni contemplaciones. A la política, se debe entrar, no para enriquecerse, sino para servir.
La justicia Social es para el liberalismo, un axioma por el que se lucha, y no una frase retórica.
En mi caso particular, siempre le he votado a ese Partido Liberal. En esta ocasión, no le voté, no porque yo haya cambiado mis convicciones, sino porque el Partido fue el que cambió su plataforma ideológica, y eso me valió la suspensión del Partido, al que tuve el honor de dirigir, y al que siempre serviré, en la medida, de que su norte, vuelva a ser la lucha por la libertad, la igualdad, la fraternidad y la justicia social. Ese regreso a sus ideales, me volvería a hacer sentir, orgulloso de la razón de mi voto.
Por: Guillermo García Realpe *.- Cada día los colombianos vemos con asombro y con impotencia como en el país se siguen presentando asesinatos de líderes sociales y defensores de Derechos Humanos, sobre todo en aquellas regiones donde con más intensidad se ha vivido la violencia.
Se supone que en un país en Paz, que hace transición hacia el posconflicto, este tipo de hechos muy lamentables por cierto, no se deben presentar. Pero, hoy la realidad es otra y el panorama es bastante desolador.
Según las últimas cifras recopiladas por Instituto de Estudios sobre la Paz y el Desarrollo (Indepaz), tan sólo en lo corrido del 2018, es decir durante estos primeros seis meses y medio se ha registrado la muerte de 123 líderes y lideresas sociales en diversas regiones del país, 22 de estas muertes se han presentado después de las elecciones presidenciales del pasado 17 de junio. Algo realmente ¡alarmante!
Departamentos como Cauca, Antioquia, Valle del Cauca, Nariño, Chocó, Córdoba, Putumayo, Meta, Norte de Santander, Cesar, ocupan hoy el deshonroso top 10 de las regiones donde han caído más líderes sociales.
Pero la radiografía de muerte es más alarmante si retomamos datos estadísticos desde diciembre del año 2016, fecha de la firma de los Acuerdos de Paz del Gobierno con las FARC, las cifras de INDEPAZ muestran que 293 defensores han sido asesinados en Colombia, es decir, que en promedio se registró una muerte cada cuatro días.
Este exterminio generalizado y sistemático contra nuestros líderes, lideresas sociales y defensores de los Derechos Humanos no lo podemos seguir permitiendo. La sociedad civil, y todos quienes defendemos la Vida como Derecho fundamental y la Paz como ese gran anhelo nacional, estamos llamados a enarbolar las banderas de la reconciliación nacional y exigirle a los violentos que están cegando la vida de nuestros conciudadanos que cesen todo acto de barbarie, de muerte, y que respeten sus derechos fundamentales y el de sus familias.
Frente a la violencia generalizada y al exterminio sistemático de líderes sociales surgen varios interrogantes que aún no han sido despejados por el gobierno nacional y por los organismos de inteligencia del Estado.
Según cifras oficiales el 81,5 por ciento de las víctimas pertenecen a organizaciones campesinas, como Juntas de Acción Comunal o comunidades étnicas.
Mientras tanto, muchas de las causas como por ejemplo las disputas y los conflictos por tierras, también la minería ilegal, y los cultivos ilícitos representan el 83 por ciento del motivo de los asesinatos.
Factores como la presencia de disidencia de las FARC, del ELN y de otros actores armados ilegales que buscan apoderarse de las antiguas zonas donde ejercía control la guerrilla de las FARC, están generando graves impactos en las poblaciones de influencia, pues todos buscan apoderarse y controlar la economía ilegal, sin importar que en ese trance se vulneren los Derechos Humanos de sus habitantes y de quienes ancestralmente han ocupado esos territorios.
Recientemente también graves hechos han sucedido en el departamento de Nariño, la muerte el pasado 11 de julio de tres agentes investigadores del CTI de la Fiscalía en momentos en que se dirigían a una diligencia judicial en el sector Guayacana, kilómetro 78 vía Tumaco-Junín, es un grave episodio que enluta a las familias de Willinton Montenegro, Douglas Medina y Jair Montenegro. Nuestra solidaridad y apoyo a sus familias en estos difíciles momentos.
Así mismo toda la capacidad operativa e investigativa de la Fiscalía debe ser dispuesta para asegurar que los responsables de estos asesinatos comparezcan más temprano que tarde a la justicia y sean objeto de condenas ejemplarizantes, los violentos no pueden quedar impunes, quienes decidieron seguir por el camino de la criminalidad, delinquiendo, asesinando, narco traficando, deben ser perseguidos por las Fuerzas del Estado, sus organizaciones se deben desmantelar y sus cabecillas y demás antisociales enfrentar todo el peso de la Ley.
El proceso de Paz, a pesar de todas las actuales dificultades, debe continuar, sobreponerse al difícil momento y avanzar en la búsqueda del respeto por la Vida, los Derechos Humanos y alcanzar la reconciliación nacional.
Nuestro abrazo solidario a todas las familias de las víctimas de los líderes y lideresas sociales que han caído en esta cruel violencia que no se resigna a dejarnos vivir en Paz.
Bogotá, D.C, 16 de julio de 2018.
*Senador Liberal de Colombia.
@GGarciaRealpe
Por Luis Eduardo Castellanos*.- La iniciativa del Proyecto de Ley 170 de 2016, por parte del Congreso de la República que por primera vez en un gran acuerdo político de las diversas fuerzas que convergen al interior del órgano legislativo, aprobó la Ley mediante la cual se produciría la reducción de los aportes de salud para los pensionados del 12% al 4%, encontrando esta iniciativa su primer tropiezo irónicamente por parte de la objeción que realizó el Señor Presidente de la Republica Doctor Juan Manuel Santos y el Señor Ministro de Hacienda Doctor Mauricio Cárdenas Santamaría, no obstante, el Congreso considero infundada las objeciones de inconveniencias y de inconstitucionalidad que presento el ejecutivo siendo sancionada por parte del Presidente del Congreso y remitida a la Corte Constitucional para su examen.
Lamentablemente la Honorable Corte Constitucional, determino declarar fundadas la objeciones de inconveniencia e inconstitucionalidad presentada por el ejecutivo, y en equivoca decisión al considerar que la reducción de los aportes en materia de salud que beneficiarían a la población pensional se convertía en una exención tributaria, lo cual no corresponde a la realidad que regula este aspecto desde el marco de la Constitución y la misma Ley 100 de 1993 en materia de Seguridad Social, incluso no se tuvo en cuenta el concepto favorable de la Procuraduría General de la Nación, quien solicito declarar esta iniciativa legislativa ajustada a la Constitución.
Así una vez más, se ve frustrado en nuestro país el principio de progresividad en materia de seguridad social, y la posibilidad de sanear la deuda social que durante muchos años se ha tenido con la población pensional, con lo cual se procura mejorar su capacidad de ingreso para el mejor disfrute de una vida digna en uso de un derecho a la culminación de su actividad laboral.
Queda en entredicho una vez más, la discusión entre la prioridad de lo económico vs los derechos de orden constitucional, como es una pensión en condiciones dignas y justas.
El tema de la globalización económica e integración de las poblaciones no puede edificarse solamente desde el punto de vista de la integración comercial, sino que debe reafirmar los convenios internacionales de protección al trabajador en materia pensional e igualmente envolver el desarrollo social de toda la población trabajadora y de manera particular al trabajador pensionado a la culminación de su etapa laboral, brindándole mejores formas y oportunidades de vida.
Causa frustración el incumplimiento a la palabra empeñada por parte del Señor Presidente de la República Doctor Juan Manuel Santos, así como la postura asumida por parte de la Honorable Corte Constitucional que en tan esperada decisión, trunca las expectativas de mejor bienestar anheladas por más de un millón setecientos mil personas de la población pensional.
Bucaramanga, 19 de junio de 2018
* Magister en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social
El expresidente López Pumarejo, decía que los colombianos éramos una especie rara, porque cuando estábamos muy contentos en una fiesta, nos íbamos a buscar otra. Por ello no es extraño que hoy lluevan propuestas al gobierno que se inicia el 7 de agosto. No han terminado de celebrar la elección de Duque y ya le quieren imponer programas extraños, inexplicables.
Según un confidencial de la revista Semana, la Anif, dice que el panorama económico es tétrico. Que es muy grave lo que le deja Santos a Duque. Que el país está en una quiebra descomunal. Que la economía está en un punto de reventar si no se aplican urgentes reformas, entre ellas la tributaria y la pensional. Al parecer ni durante los ocho años de Uribe, ni otros tantos de Santos se ha hecho nada racional en estas materias.
Es curioso que ese panorama provenga de sectores que se han beneficiado de nuestra situación financiera, producto de la creciente inversión extranjera, el incremento del turismo y otros factores, como los que muestra el saliente gobierno. Esto lo disfrutarán Iván y los gremios.
Inexplicable que los aseguradores, a través de su presidente Jorge Enrique Botero, persona tan profunda en temas económicas, hagan coro a la Anif, para ofrecer una solución a la prefabricada catástrofe: vender Ecopetrol. Feriar la ¨joya de la corona¨.
Ninguna empresa tan rentable ha tenido Colombia en su historia. Ha sido saqueada por políticos y gobiernos que a ella acuden para lucrarse y salvar su déficit, utilizando una riqueza que parece inagotable.
Nació hace muchos años, cuando el petróleo estaba por debajo de los 20 dólares, se engrandeció y ha gozado de las bonanzas de un crudo que paso los 100 dólares. Creó la oligarquía de overol y subsidió a los colombianos con gasolina a precios justos. Era manejada por un presidente a cuyo mando estaban unos 15 vicepresidentes. Ha resistido enjambres de políticos tras su riqueza y ha soportado saqueos como el de Reficar.
Logró reducir los costos de producción cuando el crudo cayó, para sobrevivir y volver a ser la ¨gallina de los huevos de oro¨, con un barril que se acerca a los 80 dólares y que puede sobrepasar los cien, según lo que pronostica la economía internacional del crudo.
¿Qué será lo que quiere el negro -el petróleo-? ¿Para dónde vamos con semejantes propuestas? Esas son preguntas sin respuesta. Si vamos a vender a Ecopetrol, seremos un pueblo miserable en corto tiempo. Las carreteras 4G, no remplazarán la riqueza ecopetroliana. Debemos pensar en serio, no en lucrar un solo sector. Quienes votaron por Duque y quienes no lo hicieron, esperan otra Colombia. Duque es el mandatario de todos los colombianos y sabe de economía, no debe permitirnos buscar otra fiesta.
BLANCO: “El bus de la memoria”, nos permite conocer la historia de nuestro cine y TV. Gran obra de Alexandra Falla.
NEGRO: Si Geiger no le roba a Colombia el partido con Inglaterra, estaríamos disputando el mundial en Rusia.
Dallas, E.U. 12 de julio de 2018
*Periodista y Exdirector de Noticiero Nacional
No hay duda alguna que el hecho más importante en los últimos sesenta años en Colombia, es el Acuerdo de Paz firmado en La Habana entre el Estado colombiano y las guerrillas de las FARC, para ponerle fin a más de medio siglo de confrontación armada que dejara un saldo de más de cien mil muertos, siete millones de desplazados y un centenar de miles de víctimas.
Pero luego sucedió algo verdaderamente increíble: sometido el Acuerdo a la refrendación del pueblo, en el llamado Plebiscito del 2 de octubre de 2016, fue derrotado por escasa mayoría ( 51%). El partido Centro Democrático, fundado meses atrás por el expresidente Alvaro Uribe –cerril opositor del Acuerdo- levantó banderas para “hacerlo trizas”, según la desafiante proclama del exministro Fernando Londoño, consigna estratégica para ganar la presidencia de Colombia. Y lo que en un principio parecía algo imposible o remoto, terminó siendo una cruel pesadilla el 17 de junio de este año. Más tarde, con despreciable arrogancia, el Dr. Londoño Hoyos: “Ya no hay que hacerlo trizas; está hecho trizas”, después de relacionar todas las modificaciones que sufrieron esos acuerdos, la mayoría sin el consentimiento de las partes signatarias, todas ellas realizadas por el Congreso de la República después de la nueva versión, la del Teatro Colón de Bogotá.
Y no le falta razón al vocero del uribismo más recalcitrante:
La JEP (Justicia Especial para la Paz),ideada como un mecanismo transitorio de justicia universal, esto es para todos los actores del conflicto, incluyendo en éstos a los llamados “máximos responsables”, y que en el caso del Estado llegaría hasta los comandantes de arma, ministros, y aún presidentes de la República, ya no será así; como tampoco juzgará a los particulares involucrados en el conflicto como auxiliadores o financiadores del paramilitarismo, salvo que voluntariamente se sometan a ella. En síntesis, ya no será “para Raimundo y todo el mundo”, como jocosamente lo dijera el llamado Comandante Calarcá. Ahora, sólo juzgará a los guerrilleros.
Y no sólo eso, se pretende también modificar el sistema de sanciones contemplado en el Acuerdo, estableciendo privación efectiva de la libertad, en vez de la mera restricción, para las llamadas “graves violaciones” de los Derechos Humanos o del Derecho Internacional Humanitario (los crímenes de guerra y los de lesa humanidad), a pesar de que en el Tratado de Roma no se habla de cárcel, sino de sanciones.
En cuanto a los derechos políticos de los ex-guerrilleros, si bien se los mantiene aún –como es apenas obvio- sí se busca restringirlos,así: los elegidos al Congreso -ha dicho y reiterado el Presidente electo- no podrán asumir sus cargos sin haber cumplido sus penas,contradiciendo así lo acordado en La Habana y refrendado por el Congreso, que luego aprobó el Acto Legislativo No.1 de 2017. Y en este aspecto hay otras inquietudes: se respetará el derecho del ahora llamado partido FARC a mantener su representación mínima en el Congreso, para el período 2022-2026? ,lo mismo que su derecho a recibir la financiación del Estado?.
Aparte de lo anterior, hay preocupaciones aún más importantes, porque se refieren a los derechos de las comunidades del campo que fueron víctimas del conflicto y, en muchos casos, en pugna con los ilegítimamente adquiridos por los terratenientes protegidos por el uribismo. Esas preocupaciones son:
Volverá la erradicación forzada de los cultivos de uso ilícito?, la fumigación aérea con sustancias tóxicas prohibidas por la Corte Constitucional y la OMS que no sólo destruirán todos los cultivos (incluyendo los lícitos), sino que envenenarán la tierra, el aire y el agua? La política de erradicación concertada que el gobierno Santos estaba empezando lánguidamente a aplicar en los últimos meses la considerarán fracasada?, a pesar de que jamás se iniciaron los programas de sustitución de cultivos con las prometidas inversiones en infraestructura vial, educación, salud, y algo igualmente importante, además de la inversión social en el campo: los cultivos alternativos con tierras mejoradas, semillas, asistencia técnica, recolección y compra de cosechas, crédito, etc.
Y los campesinos minifundistas o carentes de tierras, se quedarán esperando no sólo la devolución de las propiedades que perdieron por el despojo paramilitar, sino la expectativa de las más de diez millones de hectáreas que se prometió entregarles?.
A partir del 20 de julio, y especialmente del 7 de agosto, habrá una nueva realidad política en Colombia: un solo partido (con sus aliados) manejará omnímodamente dos ramas del poder (ejecutivo y legislativo) y, por las consignas del jefe del nuevo país político, se revocarán las Cortes, para conformarlas y designarlas por los vencedores.
Entre tanto, las antiguas FARC, que en cumplimiento de lo acordado se desmovilizaron y entregaron sus armas, han reiterado que cumplirán su palabra, de no volverlas a empuñar nunca jamás. Ojalá que esa traición del Estado, que el Derecho Internacional Humanitario condena y el Titulo Segundo de nuestro Código Penal tipifica como delito, la PERFIDIA, no termine alentando focos de resistencia armada.
Los colombianos jamás olvidaderos que un puñado de malos compatriotas fundó un partido con la bandera de destruír los Acuerdos de Paz, y así recuperar el poder político.
Bogotá, D.C, 11 de julio de 2018.
*Abogado. Exministro de Justicia, Exgobernador de Nariño, Exsenador de la República de Colombia.
A raíz de los múltiples asesinatos de líderes sociales en Colombia, todos nos preguntamos: ¿quiénes los están matando? Y la respuesta que, en nuestra historia reciente, parecía sencilla; pues siempre se la achacaban al grupo armado que más se combatía en el momento, llámese las FARC, ELN, AUC, Cartel de Medellín, Clan del Golfo, Los Urabeños, etc., hoy parece tener nuevos ribetes.
En primer lugar, queda uno perplejo, ante la pasividad de un Gobierno, para combatir el crimen, para alzar su voz y exigirle resultados a sus FFAA en prevenirlo y a la Justicia en investigarlo y sancionar a los culpables. Pero cuando escuchamos al flamante Ministro de Defensa, en una actitud prácticamente justificadora de los homicidios contra los líderes sociales, mimetizándolos a un lío de faldas o revictamizando a la víctima al relucir relaciones pecaminosas no comprobadas con otros actores del conflicto, deja la sensación de que una mano negra al interior de las mismas FFAA del Estado, podría estar involucrada en semejantes crímenes de lesa humanidad. Haciéndonos recordar aquella famosa frase de que: “Tal vez no estaban recogiendo café…”. Nada justifica las ejecuciones extrajudiciales en Colombia.
Por otra parte. Cuando uno nota el silencio del Centro Democrático, tan proclive a denunciar los hechos de violencia en el Gobierno Santos, pareciera que fuerzas paramilitares, siempre tan afines a la plataforma política del nuevo partido de gobierno, fueran los autores de esos crímenes selectivos, más aún, cuando existe la nefasta coincidencia, de que esos líderes sociales, apoyaron a Gustavo Petro a la Presidencia, cuya candidatura fue duramente cuestionada por la extrema derecha y sus aparatos armados ilegales.
Para colmo de males, el aumento del narcotráfico y su consecuente ola de violencia, para asegurarse rutas, mercados y el microtráfico, también dejan una constelación de dudas, si esos carteles dedicados a la droga, estarían detrás de los mencionados asesinatos, con el fin de callar las voces disonantes del crecimiento de dicho flagelo, del cual no se escapan viejas guerrillas, nuevas disidencias, y obviamente el narcoparamilitarismo.
Y por supuesto, no puede dejarse pasar por alto, el tema de la tierra. Mientras no exista una reforma agraria integral, que democratice el dominio, la posesión, la tenencia y explotación de la tierra, se hace inane cualquier esfuerzo por una paz estable y duradera.
Nuestros líderes sociales, independientemente de su inclinación política, deben ser protegidos por el Estado y sentir ellos, la solidaridad de los ciudadanos, para que sepan que no están solos.
¡Su exterminio tiene que pararse ya!!! A causa de ello, estamos siendo la vergüenza del mundo libre. Donde el don más preciado que es la vida, no se respeta, no merecemos ser considerados como una Nación, sino como un pueblo bárbaro, que merece el peor de sus destinos.
Esa falta de amor por la vida, nos está llevando, a que el segundo don más preciado, que es la libertad, para quienes no la tienen, signifique todo, y para los que la tenemos, sea hoy una mera ilusión.
¿Cómo sentirnos libres, cuando no sabemos, si el próximo muerto, somos nosotros o uno de nuestros seres queridos?
Presidente electo Iván Duque; una vez consumada su victoria, nos prometió unir a la Nación, ¡cúmplalo!!!
Así como se le dijo a Santos, que su paz no sería viable sin Uribe, hoy la unión que usted promete al país, tampoco sería factible sin Petro.
Lo invito a que pase a la historia, sentando a la mesa, a su principal contradictor, no para repartirse a pedazos la Nación, sino para salvarla. Todavía es posible…mañana el llamado podría ser tardío y frívolo.
La polémica artificial por el poder en Berlín no tiene nada que ver con los hechos reales de la actual migración en la UE. Es increíble cómo un puñado de megalómanos bávaros trató de tomar como rehén a toda la UE y utilizarla para golpear al ala más liberal de los conservadores de Merkel.
Auge de los populistas
Lamentablemente, justo Austria tendrá la presidencia del Consejo Europeo durante los próximos seis meses. Y el canciller Sebastian Kurz aprovechará la oportunidad de darle un giro a la derecha a la UE, como ya lo hicieron sus conservadores en Viena, gracias a la alianza con el FPÖ de extrema derecha.
Eso ya es visible en un íntimo abrazo con la Lega en Italia, en donde Matteo Salvini se ve a sí mismo como el nuevo "Duce", elevando el desprecio por la humanidad a una nueva forma de arte. A esa amistad del eje de extrema derecha se suma el húngaro Viktor Orbán, padre de las campañas de la mentira, del discurso de odio y el populismo desenfrenado en Europa. Su fórmula: repetir hasta que se lo crean que los extranjeros y los migrantes son los enemigos del pueblo. Y en Hungría eso ha funcionado muy bien.
¿Acaso estos bávaros no fueron a clases de historia y no entendieron cómo operan los mecanismos de un gobierno autoritario que destruye las estructuras democráticas? Esto es, para los alemanes especialmente, una demostración de ignorancia.
¿Democracia liberal o nuevo nacionalismo?
El complicado sistema de la UE es el resultado de las democracias liberales en Europa. Se basa en derechos y obligaciones equitativos de los miembros; en el espíritu de cooperación y solidaridad, es convertido ahora casi en un insulto.
El lema "Italia primero" del nuevo gobierno en Roma, el renacimiento del nacionalismo egoísta, es un veneno mortal para Europa. O sigue vigente el sistema de compromiso, compensación e interés común, o el del interés nacional. Ambos no funcionan a la vez.
En la actualidad, el nuevo nacionalismo parece estar en auge. Pero la asombrosa miopía de sus seguidores significa que están a punto de cortar la rama en la que todos nos sentamos. Si Viktor Orbán construye su democracia privada en Hungría, solo puede hacerlo porque cuenta con el respaldo de miles de millones de dinero que le gira Bruselas. Si ayuda a destruir la UE, él también caerá.
Europa nos ha traído libertad, prosperidad y paz durante décadas. ¿Cuán ciegos deben ser los conservadores en Baviera para ignorar el hecho de que, junto con el norte de Italia, se han convertido en una de las regiones más prósperas del mundo, sobre todo gracias a la UE? El cierre de las fronteras abiertas en el espacio Schengen costará miles de millones en poco tiempo. Y todo por una histeria ideológica, que declara a los inmigrantes el mayor mal político.
A todo esto, ¿dónde queda la humanidad? ¿Y dónde los llamados valores cristianos? Los bávaros, en lugar de colgar cruces en las oficinas, deberían cultivar la virtud de la humanidad. Pero la única figura que se atreve a señalar con cautela los derechos humanos es Angela Merkel. Y desafortunadamente, ella no tiene mucho éxito con eso.
Europa echa de menos sus temas reales
Sin mucha oposición, la UE está ahora bajo la presión de los populistas, descuidando, por ello, sus problemas reales: la amenaza de mdesmontaje de la OTAN, la guerra comercial con Donald Trump, las regiones y poblaciones descuidadas, la economía digital. ¡Hay suficiente por hacer! Pero parece que los demócratas en Europa están dejando pasar el momento de defenderse.
Angela Merkel está debilitada, Emmanuel Macron hace cálculos puramente políticos y, en general, hace falta contrapeso político para defender el núcleo de Europa. Y justo los conservadores de Baviera contribuyen fuertemente a empeorar las cosas. Si la CSU busca perfilarse como la "Lega Sud" alemana, las últimas encuestas de opinión los deberían hacer reflexionar. Sus líderes, Söder y Seehofer, van en caída libre. Como europea convencida, solo se puede desearles un descenso rápido.
Bárbara Wesel. Periodista alemana y corresponsal de DW en Bruselas.
Berlín, 29 de junio de 2018.
Históricamente los procesos de paz no son nada apacibles. Con muchos sobresaltos y después de miles de muertos Nelson Mandela y Frederik de Klerk, pusieron fin a la Apartheid; como fruto de un esfuerzo entre el gobierno de turno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, se logró en 1996 un acuerdo de paz, en el que muchos ya no creían; en 1998 el Gobierno Británico y el IRA, después de 10 años de negociación, con bombas de por medio, sellaron la paz en el “Tratado Del Viernes Santo”. Otro tanto ha ocurrido con procesos de paz que tuvieron feliz término en El Salvador, Burundi, Sierra Leona y Sudán del Sur. El común denominador del camino recorrido por los países antes mencionados en la búsqueda de la paz siempre fue la adversidad.
La Paz lograda en Sudáfrica, Irlanda del Norte, El Salvador, Guatemala, Sierra Leona -con algunos asteriscos- y Angola entre otros, hoy en día se conserva. La mayoría de estos acuerdos terminaron con constituyente a bordo, Amnistías, indultos y comisiones de verdad, reparación y reconciliación, como muestra de una realidad incontrovertible: La Paz se logra cediendo en muchas cosas.
En nuestro país pareciera que no queremos aprender de la historia. Seguimos enfrascados en enfrentamientos de egos de los sectores políticos que parecieran no querer arribar a la consolidación de la Paz; el tira y afloje del presidente en ejercicio con el presidente electo llevó al Senado de la República, en las últimas horas, a aprobar un Código de Procedimiento para la JEP, que crispa más los ánimos. En lo que todos están de acuerdo, es que ninguno está conforme: Ni los militares, ni los exguerrilleros, ni las víctimas, ni la ONU…
El que estemos trasegando este calvario no nos debe llevar a la desesperanza absoluta, a hablar como muchos lo hacen de “Apague y vámonos”, de afirmar que no hay futuro y como siempre de compararnos con el “Estado Nirvánico” que viven algunos países de Europa; no se dejen llevar por las apariencias, los pueblos que hoy gozan de una imagen mundial de pacifistas y ejemplos a seguir no siempre fueron un paradigma de mansedumbre, no siempre fueron los angelitos que la gente cree; muchos de estas sociedades “angelicales” hicieron correr ríos de sangre para llegar a lo que son hoy; solo hay que acudir a la historia de los Helvetas, Retios, Burgundios, etc., para conocer todo lo que debieron pasar.
Los enfrentamientos irracionales y con un marcado sesgo partidista, no traerán buenas noticias para la paz. Ha llegado el momento de construir, de pensar colectivamente, de sumar fuerzas entre liberales, conservadores, la izquierda, los de centro, los de derecha, cristianos, minorías, etc. Todos debemos aportar a la PAZ DE COLOMBIA, ojalá perpetua, como diría Kant.
Farid Escobar Pinedo.
Abogado y Periodista.
Bogotá, D. C, 29 de junio de 2018.
Colombia se ha jugado en esta época mundialista una de las contiendas más difíciles: la de golear inclusive al narcotráfico. El negocio más funesto del mundo, nos ha llevado a los más insospechados desastres. La lucha ha sido y es titánica. No solo contra los cultivos ilícitos, sino contra nuestra cultura, nuestra sociedad y nuestro futuro. El enfrentamiento no se circunscribe al consumo, al crimen y a la destrucción, sino a otros factores que genera semejante lucro.
Es increíble que la lucha tenga que enfrentar hasta a los dramatizados de televisión que se ocupan del tema y convierte a los capos en héroes. Nuestra imagen y de la nuestra gente ha rodado por el suelo, mientras muchos se lucran política y económicamente.
Otro de los graves problemas es que del negocio se remunera hasta la fumigación. Los vendedores de glifosato, las empresas que asperjan los químicos y otros participantes en esa cadena. Hay amigos y enemigos en esta práctica de erradicación de los cultivos ilícitos. Verdaderas organizaciones de lado y lado que han contribuido a sembrar nuestro territorio de angustia, sangre y malos hábitos.
Las mafias que manejan las siembras tienen montajes criminales para evitar la escasez de estupefacientes, mediante un fomento de los cultivos, que hoy han llegado a superar las 200 mil hectáreas.
Quienes fumigan y quienes producen los químicos también están, voluntaria o involuntariamente en la jugada.
Tanto los narcos que surten el mundo con coca como los que elaboran pastillas y drogas químicas hacen parte de la maraña.
Colombia, a pesar de quienes desacreditan su labor, trabaja arduamente en la erradicación, pero la tenaz lucha es torpedeada por traficantes, “pastilleros” y ciertos políticos.
Personas e instituciones, junto con el gobierno, no cesan en su lucha contra la coca, mientras los “pastilleros” no son perseguidos aquí, ni en el exterior.
Nuestras autoridades no se desalientan. La Policía ha perfeccionado nuevas, efectivas y seguras tecnologías para frenar las siembras. Ya anotó el primer gol. Junto con expertos experimentó con éxito un dron que fumiga y diezma los cultivos.
Con este sistema evita malograr la tierra y ocasionar consecuencias adversas para la vida humana y animal. La meta es destruir cien mil hectáreas en breve tiempo.
A este golazo se suman programas de erradicación voluntaria al que han ingresado alrededor de 100 mil familias, de las cuales ya hay 15 mil en procesos productivos.
Estos goles en “el mundial contra la coca” son los que no exhiben las estadísticas gringas, ni los enemigos de la paz, a la que le endilgan y endosan el incremento de los cultivos.
Así como respaldamos a nuestra selección, por sus triunfos y progresos, debemos tomar conciencia de la acción del gobierno, la policía y la sociedad contra el narcotráfico en nuestro territorio y exigir, al mismo tiempo, acciones inmediatas contra los pastilleros.
BLANCO: En Colombia ganó la minería. Dos golazos de Mina.
NEGRO: La pérdida irreparable para el periodismo que constituye la muerte de la colega Ofelia Romero de Wills. Paz en su tumba.
Gabriel Ortíz. Exdirector del Noticiero Nacional.
Junio 29, 2018 - 12:46 AM