Opinión
Por Mons. Fernando Chica Arellano*. - Desde que fuera elegido Sumo Pontífice, en el año 2013, Francisco ha publicado tres encíclicas: Lumen fidei (2013), sobre la fe; Laudato Si’ (2015), sobre el cuidado de la casa común; y Fratelli tutti (2020), sobre la fraternidad y la amistad social. Pienso que puede ser útil detenernos a hacer una lectura combinada de estos tres escritos del Santo Padre, trazando un cierto hilo conductor entre ellos. Esto nos permitirá aclarar cómo podemos mejorar nuestras relaciones con Dios, con la creación y con los demás.
La relación con Dios, el Creador
Ya desde su mismo título, la encíclica Lumen Fidei (en adelante, LF) busca “recuperar el carácter luminoso propio de la fe” (LF 4), recordando que “la fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor” (LF 4). En realidad, “la fe es la respuesta a una Palabra que interpela personalmente, a un Tú que nos llama por nuestro nombre” (LF 8). Es claro que “Dios no se puede reducir a un objeto. Él es Sujeto que se deja conocer y se manifiesta en la relación de persona a persona” (LF 36).
Ahora bien, “quien recibe la fe descubre que las dimensiones de su ‘yo’ se ensanchan, y entabla nuevas relaciones que enriquecen la vida” (LF 39). Por eso “la fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el ‘yo’ del fiel y el ‘Tú’ divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al ‘nosotros’, se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia” (LF 39). Es decir, que, “en la fe, el ‘yo’ del creyente se ensancha para ser habitado por Otro, para vivir en Otro, y así su vida se hace más grande en el Amor” (LF 21).
Al ensancharse, “la fe se muestra universal, católica, porque su luz crece para iluminar todo el cosmos y toda la historia” (LF 48). “No se trata solo de una solidez interior, una convicción firme del creyente; la fe ilumina también las relaciones humanas” (LF 50), “ilumina todas las relaciones sociales” (LF 54) y la misma “vida en sociedad” (LF 55).
Desde aquí es fácil ver la conexión con las otras dos encíclicas. Por un lado, la historia de la Modernidad nos ha mostrado que intentar construir la fraternidad “sin referencia a un Padre común como fundamento último, no logra subsistir. Es necesario volver a la verdadera raíz de la fraternidad” (LF 54). Por otro lado, la fe, al revelarnos el amor de Dios, “nos hace respetar más la naturaleza, pues nos hace reconocer en ella una gramática escrita por él y una morada que nos ha confiado para cultivarla y salvaguardarla” (LF 55).
La relación con la casa común, la CreaciónUna de las convicciones centrales de la encíclica Laudato Si’ (en adelante, LS) es que “todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (LS 70). En otro momento, vuelve el Papa sobre este argumento indicando: “Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra” (LS 92).
Por eso “el descuido en el empeño de cultivar y mantener una relación adecuada con el vecino, hacia el cual tengo el deber del cuidado y de la custodia, destruye mi relación interior conmigo mismo, con los demás, con Dios y con la tierra. Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro” (LS 70). Dicho ahora en positivo, esto “implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza” (LS 67).
Pero, por lo mismo, necesitamos recuperar “una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona” (LS 218).Así, Su Santidad invita “a todos los cristianos a explicitar esta dimensión de su conversión, permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen también en su relación con las demás criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado” (LS 221). Y es que “no habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano” (LS 118). Dicho de otro modo: “no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano” (LS 119).
Las relaciones de fraternidad, las criaturas
La encíclica Fratelli Tutti (en adelante, FT) quiere impulsar una “fraternidad abierta, que permita reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite” (FT 1). Por eso, dice el Papa, “no puedo reducir mi vida a la relación con un pequeño grupo, ni siquiera a mi propia familia, porque es imposible entenderme sin un tejido más amplio de relaciones: no solo el actual sino también el que me precede y me fue configurando a lo largo de mi vida. Mi relación con una persona que aprecio no puede ignorar que esa persona no vive solo por su relación conmigo, ni yo vivo solo por mi referencia a ella. Nuestra relación, si es sana y verdadera, nos abre a los otros que nos amplían y enriquecen” (FT 89).
De aquí se sigue que, de acuerdo con la visión cristiana, “el amor no solo se expresa en relaciones íntimas y cercanas, sino también en las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas” (FT 181). Dos concreciones son la amabilidad y la solidaridad. Escuchemos al Sucesor de Pedro cuando afirma: “El cultivo de la amabilidad no es un detalle menor ni una actitud superficial o burguesa. Puesto que supone valoración y respeto, cuando se hace cultura en una sociedad transfigura profundamente el estilo de vida, las relaciones sociales, el modo de debatir y de confrontar ideas” (FT 224). Por otro lado, la solidaridad significa “luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales” (FT 116).
Un aspecto de la mirada católica al mundo es la opción preferencial por los pobres. Así, procurar “la amistad social no implica solamente el acercamiento entre grupos sociales distanciados a partir de algún período conflictivo de la historia, sino también la búsqueda de un reencuentro con los sectores más empobrecidos y vulnerables” (FT 233). “Por consiguiente, un pacto social realista e inclusivo debe ser también un ‘pacto cultural’, que respete y asuma las diversas cosmovisiones, culturas o estilos de vida que coexisten en la sociedad” (FT 219).
Conclusión
En resumen, las tres encíclicas convergen en subrayar que “para una adecuada relación con el mundo creado no hace falta debilitar la dimensión social del ser humano y tampoco su dimensión trascendente, su apertura al ‘Tú’ divino. Porque no se puede proponer una relación con el ambiente aislada de la relación con las demás personas y con Dios” (LS 119). La misma Biblia nos muestra “que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra” (LS 66). Ojalá que nunca lo olvidemos.
Bogotá, D. C, 29 de enero de 2021
*Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA
Por José Félix Lafaurie Rivera*.- Hace ocho días apenas, este espacio, que me permite hacer públicas mis opiniones pero también mis sentimientos, lloró la partida de un amigo. Hoy, cuando aún no salgo de ese luto interior, el albur macabro de la pandemia golpeó con más fuerza, y no solo a mí, sino al Valle del Cauca, al Gobierno Nacional, al Centro Democrático y al país todo.
Murió Carlos Holmes Trujillo. Nadie lo esperaba; estaba en manos de los mejores médicos del Hospital Militar y era el ministro de Defensa…, pero esas son nimiedades para el COVID, que insiste en recordarnos que somos iguales ante la enfermedad y la muerte.
Sí…, ante la muerte, porque en vida, Carlos Holmes fue incomparable. Todos lo somos, se dirá; cada ser humano es un mundo diferente, pero Carlos no era un mundo…, era un universo magnífico. De pocos colombianos hoy se puede predicar que sean verdaderos “servidores públicos” en el estricto sentido de la palabra, el de aquellos entregados al servicio de sus compatriotas, sin más afán que el de ser útiles para la patria donde la patria los necesite.
Ministro de Educación de Gaviria, Alto Consejero de Paz de Samper y luego su ministro del Interior; constituyente comprometido con la elección popular de alcaldes, fue el primero de Cali. Embajador en medio mundo y representante ante la ONU, la OEA y la Unión Europea. Ministro de Relaciones Exteriores y, posteriormente, de Defensa durante el gobierno Duque, cargo en el que la muerte lo sorprendió al servicio de los colombianos.
Como Álvaro Gómez y Luis Carlos Galán, otros “incomparables”, fue candidato presidencial y lo habría sido nuevamente, pero el país se perdió de que un hombre con su experiencia, conocimiento y voluntad de servicio rigiera sus destinos. No murió en forma violenta, pero… ¿acaso se le puede llamar “natural” a la muerte a manos de ese enemigo artero que a todos nos amenaza? Carlos Holmes era serio y cuidadoso, pero en Colombia no se puede ser ministro de Defensa encerrado en la urna de cristal en la que todos queremos estar. No. Carlos era un hombre “expuesto”, y no dudo que él lo sabía y se hizo cargo del riesgo, lo que lo convierte en mártir…, sí, en un “patriota” sin par.
¿Cómo lo recuerdo? Como gran orador, con el don de la palabra y la seguridad que da la coherencia de quien habla como piensa y como actúa. Generoso, estuvo en los dos últimos congresos ganaderos y se comprometió con la seguridad rural, sin promesas vanas pero con resultados, aunque bien sabía que la seguridad será esquiva mientras el Estado como un todo no haga frente común contra el narcotráfico.
¿Cómo lo recuerdo? Como lo recuerda Colombia, como un hombre amable, un caballero, como la definición de la “bonhomía”, de trato gentil, de buenas maneras, de ideas claras y, por lo tanto, gran conversador.
¿Cómo lo recuerdo? Él de estirpe liberal; yo de tradición conservadora, nos encontramos en el Centro Democrático alrededor de una ideología compartida, en un tiempo en que las ideologías se disfrazan de populismos y de extremos; en que ser de “derecha” es vergonzante y de izquierda “progresista”. Carlos, sin embargo, era un defensor irreductible de esas convicciones comunes que la amistad fortaleció, fogoso y vertical en su discurso si era menester, pero siempre respetuoso.
¿Cómo lo recuerdo? Con la letra de Cortez, el cantor de la amistad: “Cuando un amigo se va…, queda un espacio vacío”.
Nota Bene. Paz en la tumba de Julio Roberto Gómez, otra víctima de la pandemia.
Bogotá, D. C, 30 de enero de 2021
Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por José G. Hernández*.- Como lo hemos recordado varias veces, la Constitución de 1991 (Art. 20) ha definido como derecho fundamental el que tiene toda persona a buscar, recibir y difundir información veraz e imparcial. Por su parte, el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) señala que toda persona es titular de la “libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”.
Como ha sostenido la Corte Constitucional, el de información es un derecho fundamental “de doble vía”. Para la Corte, en el actual ordenamiento se amplió considerablemente la concepción jurídica al respecto, de suerte que ya no solo se garantiza un derecho de transmisión de informaciones -propio de la actividad periodística-, sino que “cobija las actividades de investigación, y obtención de informaciones, así como el derecho de recibirlas, a la vez que el de difundirlas, criticarlas, complementarlas y sistematizarlas” (Sentencia T-512/92). Se debe considerar, según ese criterio, tanto un sujeto activo de la información -el que la emite- como unos sujetos pasivos de ella -–quienes la reciben-. Y la Constitución Política protege por igual el derecho del primero a transmitir o difundir la información, y el de los segundos a recibirla, no de cualquier manera, sino cualificada por el Constituyente como “veraz e imparcial”. Lo garantizado constitucionalmente no es una posibilidad formal de acceso y recepción de datos, informes o noticias, sino la certeza de que esos contenidos se ajusten a la verdad objetiva y completa, y estén libres de manipulaciones, distorsiones o mutilaciones.
Toda la población tiene derecho a recibir esa información veraz e imparcial. Y, desde luego, las autoridades están obligadas a entregarla -con esas características- sobre los asuntos que la afectan o la puedan afectar; aquello que le importa como colectividad, es decir, lo que constituye el interés público. Interés que se puede referir a los más variados asuntos; a todos aquellos inherentes a la convivencia, al ejercicio de los derechos, al cumplimiento de los deberes y a la forma en que se conducen los destinos de la comunidad.
En estos días de pandemia resulta obvio que el principal interés de todos -y, por tanto, una función primaria y esencial del Estado y de las autoridades- guarda relación con los derechos a la vida, a la salud y a la integridad. Por lo tanto, siendo público ese interés, toda la comunidad tiene derecho a exigir información veraz e imparcial, suministrada oportunamente por parte de quienes tienen a cargo las decisiones, gestiones y actuaciones que tocan con aquél. Por ello, extraña que, en lo referente a la vacuna contra el coronavirus, exista hoy tanto misterio y confidencialidad, tanta confusión y un verdadero caos informativo -generado desde el mismo Gobierno- sobre la actividad administrativa correspondiente, que debería ser pública y transparente.
Tal información no pretende ingresar en los secretos industriales, ni en las fórmulas científicas, a cuyo respecto se haya pactado confidencialidad. Se trata de todo lo atinente al más elemental interés público y, por ende, no confidencial.
Bogotá, D. C, 27 de enero de 2021
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Jairo Gómez*.- Ha querido la multinacional del carbón Drummond desvincularse vanamente de un hecho que nacional e internacionalmente afectó de manera severa su imagen: ser una empresa patrocinadora de grupos paramilitares; pero la justicia en Colombia no le da tregua.
Tras criticar y desprestigiar la investigación “El Lado Oscuro del Carbón” que realizó la Organización no Gubernamental PAX sobre el financiamiento de grupos paramilitares en el departamento del Cesar, la Drummond quiso demeritar tales denuncias y negó por todos los medios esos vínculos; sin embargo, recientemente la Fiscalía 251 delegada ante los jueces penales del circuito especializado, acusó, el pasado 16 de diciembre de 2020, a dos altos ejecutivos de la multinacional por concierto para delinquir y delito de lesa humanidad.
La historia es como sigue: A la Fiscalía se compulsaron copias para investigar a los directivos o empleados del Departamento de Seguridad de la multinacional Drummond por financiar y promover la creación del frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte de las autodefensas entre los años 1996 a 2001, en el departamento del Cesar, sede de las empresas carboníferas, a cambio de beneficiarse de la “seguridad” para poder repeler incursiones armadas de organizaciones al margen de la ley como las FARC y el ELN.
A partir de ese momento el frente paramilitar fue dios y ley en la región y una de sus tareas era perseguir a los miembros del sindicato de trabajadores Sintraminaenergética adscrito a la empresa Drummond, además de los múltiples crímenes que cometió en la región contra campesinos y campesinas.
Es en ese contexto que el grupo ilegal cumplió órdenes y asesinó a los trabajadores Valmore Locarno Rodríguez y Víctor Hugo Orcasita el 12 de marzo de 2001, en Valledupar; el primero era presidente y el segundo vicepresidente de la organización sindical Sintramienergética y, por supuesto, empleados de la minera Drummond; los dos mineros que viajan, paradójicamente, en un bus contratado por la empresa, fueron bajados del vehículo y posteriormente asesinados por integrantes del frente juan Andrés Álvarez del Bloque Norte de las AUC a cargo de Jorge 40.
Los dos ejecutivos de la compañía acusados por la Fiscalía 251, Augusto Jiménez Mejía (Presidente de Drummond en Colombia desde octubre de 1989 hasta marzo de 2013) y José Miguel Linares Martínez (gerente jurídico de 1996 a 2000 y vicepresidente de asuntos corporativos de Drummond en Colombia de 2000 a 2006), fueron imputados por fomentar homicidios “en forma sistemática y generalizada” que afectaron “de manera grave la humanidad de la población” tras promover y financiar grupos paramilitares. Ésta acusación fue avalada por el delegado de la Procuraduría General de la Nación.
La providencia del Fiscal no deja duda sobre la responsabilidad de los ejecutivos que durante más de una década trabajaron para la Drummond y tras valorar los hechos también decidió declarar el delito contra la humanidad pues se trata del crimen en personas protegidas, en este caso dos sindicalistas asesinados; crimen que además se perpetró en presencia de sus demás compañeros de trabajo con la clara intención de dejar un mensaje de amedrantamiento.
Según la providencia, son evidentes los nexos de la multinacional con los gatilleros del frente Juan Andrés Álvarez y su orgánica financiación durante más de seis años, relación que provocó hechos trágicos y sembró de terror una región que protagonizó sangrientos hechos que dejaron cientos de campesinos asesinados, miles los desplazados y despojados por un “ejercito” que comandaba Jorge 40 quien hacía y disponía en complicidad, no solo de la Drummond, sino de las familias vallenatas más prominentes del departamento.
Una vez conocida la providencia de la Fiscalía 251 en la multinacional se prendieron las alarmas y una fuente muy conectada con el caso me contó que en la Drummond hoy se discute si los dos ejecutivos se deben acoger a la JEP pues se trata de hechos ocurridos en el contexto del conflicto armado interno, procedimiento al que se opone su abogado defensor.
La Drummond debe saber que a la JEP se llega a contar la verdad y sus dos funcionarios tendrán que hacerlo para hacerse a sus beneficios, aquí no se trata de comprar o pagar testigos; deberían saberlo muy bien pues un contratista muy cercano a la multinacional Jaime Blanco Maya se sometió a la JEP y ahí esta contando realmente que pasó con el frente Juan Andrés Álvarez comandado por Jorge 40.
Ahora, más allá de lo judicial, ¿el gobierno colombiano habrá tomado nota de esta decisión de la Fiscalía 251? Porque las organizaciones de DD.HH en Europa presionarán a sus países para que no compren el carbón que explora y exporta, desde Colombia, la Drummond.
Bogotá, D. C, 27 de enero de 2021
*Periodista. Analista Político.
@jairotevi
Por Víctor G Ricardo*.- El país entero está muy preocupado y, en ciertos sectores, angustiado por el aumento en las cifras de contagios del Covid-19. Pero no solo por el aumento del contagio, sino también por la cifra de muertes por esta pandemia que en días recientes ascendió a aproximadamente a 400 personas diarias. Pero si como lo anterior fuera poco, el nivel de angustia se incrementa al observar los indicadores de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos que han puesto a varias ciudades del país en alerta roja, y que decir de las informaciones que dan cuenta de una eventual escasez de personal médico, medicamentos y otros insumos en dichas unidades para atender a los pacientes.
Cuando finalizábamos el 2020, teníamos la esperanza de que la crisis sufrida a causa del Covid-19 entraría rápidamente en una senda de control, gracias a las esperanzadoras noticias a nivel mundial relacionadas con las vacunas. Sin embargo, mientras la vacuna no se reparta masivamente entre nuestra población, la situación continuará siendo la misma, y continuaremos a diario recibiendo noticias del fallecimiento de un familiar, amigo o conocido, o si tenemos suerte, de tan solo el contagio de otros cuantos.
Es un hecho cierto que los ciudadanos seguimos viviendo con el temor de que la situación puede empeorar y si bien nos corresponde en un ejercicio de auto y mutuo cuidado seguir las recomendaciones del uso del tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social, requerimos de acciones contundentes en materia de vacunación para así superar la zozobra y evitar las consecuencias nefastas que esta continua incertidumbre sigue generando.
Entendemos los retos de planeación, abastecimiento y logística que un proceso de vacunación de esta envergadura supone, pero el hecho de que en Colombia aún no se haya iniciado el plan de vacunación que ya está sucediendo en varios países, algunos de ellos latinoamericanos, incrementa el nivel de angustia e incertidumbre en la ciudadanía en general y el sector empresarial.
Este es un tema que nos urge. El plan de vacunación, debe llevarse a cabo con la mayor diligencia, ojalá siguiendo el ejemplo de otras naciones como Israel, que han demostrado su capacidad de vacunar masivamente e impactar positivamente las curvas de esta terreible pandemia.
Las nuevas medidas que se han adoptado en distintos regiones y municipios del país, que radican principalmente en inmovilizaciones, toques de queda, prohibición de circulación, pico y cédula, entre otras, tienen el propósito de intentar controlar el aumento de contagios, pero este tipo de medidas deben sustituirse rápidamente por un plan contundente y eficaz de vacunación, que es el único que permitirá recuperar la confianza ciudadana y armonizar las necesidades de salud pública con la necesaria protección de nuestra economía.
Aunque parezca repetitivo, de nuevo invito a todos los colombianos a dejar de lado las divisiones y emprender como nación el proyecto prioritario que necesitamos, que no es ninguno distinto al de vacunar masivamente a nuestra población. Desarrollar un plan que se caracterice por su oportunidad y velocidad, por su equidad y transparencia y por su eficacia y efectividad. Las cifras son preocupantes y demanda la unión y acción.
Nota final
El coronavirus se llevó a Carlos Holmes Trujillo. Un hombre de Estado y uno de sus mejores servidores. Un hombre que donde estuvo siempre tenía como objetivo trabajar por Colombia. Un gran ser humano y un gran amigo. Paz en su tumba y solidaridad con su familia.
Bogotá, D. C, 26 de enero de 2021
*Ex comisionado de Paz.
Por Carlos Villota Santacruz*.-Quienes transitamos por el mundo del marketing político y la comunicación hemos sido testigos del trabajo de las personas – que por elección popular- ocupan una posición pública de responsabilidad del orden local, regional y nacional. En el caso del ex presidente de los Estados Unidos Donald Trump, -quién llegó a la Casa Blanca utilizando las redes sociales como plaza pública para generar polémica- no solo salió por la puerta de atrás el pasado 20 de enero de 2021, sino que “dejó en cuidados intensivos a la democracia; en medio de descredito del sistema representativo”.
En su afán de legitimarse, desdibujó su gestión. A pocos días de entregar el cargo a su sucesor, el Democrata Joe Biden, lideró la toma violencia del Congreso en la ciudad de Washington, ante la sorpresa de la opinión pública mundial, que no daba crédito a lo que observaba por televisión y redes sociales. El resultado de esa acción desesperada por mantenerse en el poder, bajo el argumento que le robaron las elecciones en el mes de noviembre de 2020, hizo perder la poca credibilidad de su Gobierno. Provocó la desbandada de su Gabinete. Fracturó la institucionalidad y dejó varios interrogantes, que serán respondidos con el paso del tiempo. Una de ellas, ¿si el juicio político que inició la Cámara de Representantes dará transito al Senado? ¿Fundará un nuevo Partido politico?. ¿Se quedará callado ante los pronunciamientos de su sucesor?
Sin temor a equivocarme, Donald Trump es un actor público que no da puntada sin dedal. Que da un paso pensando en el horizonte. Es un hombre, al que el ego lo supera sobre la necesidad de tender puentes con los ciudadanos y el Estado, en medio de una crisis sanitaria que ha contagiado a más de 80 millones de personas en el planeta. Ha provocado la muerte de 2 millones de personas. Lo más preocupante, es que este escenario parece que no tiene en el inmediato futuro una solución integral. Ni siquiera la vacuna contra el coronavirus, parece salvaguardar la vida de la presente generación.
Estamos en presencia de una patología de liderazgo, con el protagonismo de un ex presidente de los Estados Unidos Donald Trump que llegó al poder con la propuesta de construir un muro con la frontera con México. En la práctica, lo que hizo fue edificar un círculo que lo encerró en sus colaboradores, que le aguantaron hasta el final de su mandato sus declaraciones y sus decisiones, ausentes de diplomacia.
Lo que se vivió En Estados Unidos el 6 de enero de 2021- fue una incertidumbre, preocupación y un vació institucional. Una especie de muerte de la democracia. El derecho al voto de los norteamericanos, paso al olvido por la prepotencia de Trump, que hizo de la transición del poder, un proceso traumático. Ni siquiera su esposa Melania, tuvo la delicadeza de mostrar la sede presidencial a la señora Biden, una educadora que tiene en el poder de la palabra, una fuente de conocimiento y respeto por pensar diferente. Si. Así de claro. Un Jefe de Estado norteamericano propinó un golpe directo a la democracia, remplazándola por una violencia sin argumentos, que dejó como resultado 5 personas muertas y 50 detenidos.
Todo este escenario, en un país que ha afirmado por historia que es el territorio de la libertad, las oportunidades y el respeto a la ley. Con este antecedente, la terea del presidente Joe Biden -con una mayoría ajustada en el Congreso- no la tendrá fácil. Trump tratará de descalificar su acción de Gobierno. Sobre todo, en medio del impacto de la pandemia del coronavirus: ¿qué sabemos cuándo inicio pero no sabemos cuándo va a terminar?
Además, el Partido Republicano buscará no desparecer del todo del panorama político. Más teniendo en cuenta las elecciones del medio término –la cita será en dos años- Un ejercicio democrático, que normalmente son contrarias, a quién ejerce la oposición. Por eso, es importante hacer algo que el ciudadano perciba que el Gobierno se ocupa de ellos. La prueba es, las medidas que ha tomado Biden –desde la Casa Blanca- alrededor del manejo del Covid -19 como el uso obligatorio de la mascarilla. El aislamiento por quince días de los pasajeros que ingresan por los terminales aéreos, terrestres y marítimos.
Las medidas adoptadas hasta ahora por el entrante Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos, se traduce en un paquete generoso de medidas de choque contra el virus chino. Es decir, se busca salvar vidas, pero a la vez generar confianza. Algo, que bajo la administración del presidente Trump se diluyó como “el agua entre las manos” No en vano, su índice de `popularidad fue negativo en un 65 por ciento, cuando partió al Estado de la Florida, donde fijo su residencia.
Caminando por las calles de New York, New Jersey, Miami o Denver, la que se escucha por parte de los norteamericanos, es que existe la sensación es que con la llegada de Joe Biden a la Oficina Oval de la Casa Blanca, el Estado comienza ocuparse de una sociedad en crisis. En una situación, donde la peor parte la llevan el personal médico y las personas de la tercera edad.
Paralelamente, los Republicanos no están contentos con el paquete de medidas frente a la pandemia. Lo que se ve venir, es una gran discusión y duros debates al interior del Congreso en la ciudad de Washington. Con la posibilidad de acabar, que dos tercios de los senadores interrumpan el proyecto de legislación. Por eso, este tema es tan importante en la recta final del mes de enero de 2021, qué además; es el inicio de la tercera década del siglo XXI.
Estoy convencido que los Demócratas –como bancada- realizarán una conciliación del presupuesto, aprovechando sus mayorías. Es una situación compleja en términos de orden legislativo, que afectaría la hoja de ruta del Gobierno Biden. Su oxigenación entonces, correría por cuenta de la Vicepresidente Kamala Harris, quién está llamada a impulsar éxitos tempranos, que levanten a la opinión pública en favor del nuevo amanecer económico, social y político.
En ese contexto, lo que diga o deje de hacer Donald Trump podría tener un alto costo electoral para el Partido Republicano a futuro. Todo por cuenta, que el empresario construyó su propio “muro”, que lo podría ahogar definitivamente, bajo el nombre de la muerte política. Sin tener derecho a los beneficios como ex presidente de los Estados Unidos- Un hecho que no estaba en sus cuentas. A propósito de este comentario. ¿Usted qué piensa?
Bogotá, D. C, 25 de enero de 2020
*Internacionalista. Consultor Político. Escritor –Colombia-
Villota Santacruz Consultores –Marketing de Comunicación y Gobierno-
Por: Guillermo García Realpe*.- Los defensores de la vida estamos con mucha alegría, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales ANLA ha negado y archivado el proyecto minero de la multinacional Minesa en el páramo de Santurbán. Honor al bravo pueblo santandereano que nos enseñó a los colombianos la defensa de esta causa, que es de todos. La lucha sigue, la defensa de los páramos es continua en nuestro país. Se ha ganado una batalla, pero no la guerra.
Es una importante victoria para el ambiente, para el agua, para la vida, para quienes luchamos por declarar la Paz con la Naturaleza, pero sobre todo es una gran noticia para esta y las nuevas generaciones.
Sin duda, hay que hacer un reconocimiento muy especial al Comité Pro Defensa del Páramo de Santurbán, al alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, a los líderes ambientales, a las comunidades de los municipios de Vetas y California y en general a todos los ciudadanos que asumieron una defensa activa, seria y responsable en esta importante causa nacional.
Santurbán es nada más y nada menos que un complejo de páramo ubicado en medio de la cordillera oriental entre los departamentos de Norte de Santander y Santander, con una extensión aproximada de 142 mil hectáreas, entre los 2.800 y 4290 m.s.n.m. de allí se surten de agua por lo menos dos millones 500 mil personas, todo este ecosistema tiene injerencia en 30 municipios de la región. Debido a su gran riqueza que tiene Santurbán, la multinacional Minesa se estableció hace casi un lustro con serias pretensiones de realizar a través de su proyecto Sotonorte explotación aurífera para extraer nueve millones de onzas de oro que se estiman hay en esa parte del territorio colombiano.
En términos legales, a todas luces ese proyecto de la multinacional árabe, infringía la ley 99/93, la 1252/2008, también los Decretos 3930 y 2372 de 2010, incluso las sentencias de la Corte Constitucional C-035 de 2016 y la T-361 de 2017.
Ahora, con este asunto saldado, lo que sigue es un proceso de alerta para estar pendiente de lo que se pueda desatar en adelante y lo que seguramente será una nueva arremetida de Minesa por insistir en su propósito de extraer oro y la riqueza mineral que allí se encuentra.
Le han vendido a Santander que sin minería los recursos del departamento se verían diezmados, como una especie de chantaje, cuando la región tiene de lejos otras bondades. Lo que tiene que hacer es concentrar esfuerzos en potencializar otros sectores importantes de la economía que generarían también ingresos al departamento, como, por ejemplo, el turismo, el agro, proyectos de infraestructura, que dinamizarían la productividad y empleabilidad. Esas son riquezas de mayor monto y que no los limitaría a depender de la minería en su territorio.
En general, Colombia lo que debe hacer es apostarle a las energías renovables y limpias, debe cerrarle el paso al fracking, a la minería ilegal, a las aspersiones aéreas con glifosato, debe también combatir a fondo la deforestación y todo lo que ponga en riesgo y atente contra el ambiente. Pero aquí, el gobierno hace exactamente todo lo contrario, sigue en su apuesta por los combustibles fósiles, autorizando pilotos de fracking, permitiendo que acaben con nuestra Amazonía con la tala indiscriminada de bosques, dando aval para el regreso de las fumigaciones con glifosato, en fin, una serie de políticas que en vez de promover una defensa por nuestra riqueza hídrica, ambiental y de vida, genera es situaciones adversas que ocasionan el rechazo generalizado de la mayoría de colombianos.
Cuando el mundo entero hace ingentes esfuerzos por conservar sus riquezas naturales, ambientales, hídricas, en Colombia se va en otra dirección. Aquí el gobierno sigue sin entender el gran potencial que tenemos, pareciera que desconocieran la tenencia de dos océanos, de tres cordilleras, de 37 páramos, ¡la mitad de estos ecosistemas del mundo los tenemos aquí, en nuestro suelo!, en fin, somos el segundo país más biodiverso del mundo, pero nada de eso parece importarles, tenemos luego, los defensores de la vida, la imperiosa responsabilidad de velar por conservar lo que es nuestro y por declarar la #PazConLaNaturaleza.
Bogotá, D. C, 24 de enero de 2020
*Senador del Partido Liberal.
@GGarciaRealpe
Por Mauricio Cabrera Galvis*.-Una de las mayores causas de la corrupción de una democracia es que los gobernantes usen sus cargos y su poder político para beneficiar sus propios negocios y enriquecerse. Es una forma más sofisticada que la corrupción tradicional que es la apropiación de los recursos públicos para beneficio propio, y fue una de las peores lacras del gobierno de ahora expresidente Trump (¡que alivio se siente al poder escribir expresidente!).
Más aun, con la información que poco a poco va saliendo a la luz pública se llega a pensar que todo el montaje legal e ilegal que armó Trump para desconocer la contundente victoria de Biden y quedarse en la presidencia no tenía solo motivos políticos y psicológicos por su megalomanía, sino además un profundo interés económico: salvar de la quiebra su imperio económico afectado por la pandemia.
Desde que entró a competir en las elecciones primarias del partido republicano, se decía que el interés de Trump no era tanto llegar a la presidencia –objetivo que veía muy lejano- sino promocionar su marca personal para valorizarla y hacer más negocios. Para sorpresa de muchos, fue elegido candidato republicano y después ganó la presidencia, pero eso no le implicó abandonar sus intereses económicos, sino que por el contrario le abrió el apetito para poner el inmenso poder de la presidencia a su servicio y el de su familia.
La primera señal de menospreciar el evidente conflicto de interés se dio cuando al iniciar su mandato no aceptó dejar la administración de sus negocios en un fideicomiso independiente, sino que la entregó a sus dos hijos Eric y Donald, quienes siguieron promocionando la marca Trump y haciendo negocios con ella.
Otro de los muchos ejemplos de esta mezcla del poder político y los negocios son los millones de dólares de ingresos que los hoteles y las propiedades de la organización Trump recibieron de agencias gubernamentales, empresarios y también gobiernos extranjeros deseosos de hacer negocios con el gobierno americano.
La revista Forbes –que no es propiamente una publicación de los comunistas norteamericanos- reporta que en la última campaña presidencial la organización Trump recibió 6.9 millones de dólares de recursos que se recibieron de donantes para financiar la campaña. Existe, además la gran duda de que va a hacer Trump con los cerca de 200 millones de dólares que recogió para defender el supuesto robo de las elecciones.
Los hijos de Trump han seguido las enseñanzas de su padre. Por ejemplo, la promoción en los actos oficiales, y por funcionarios del gobierno de las prendas y accesorios vendidos por Ivanka Trump, o sus negociaciones con el gobierno chino para vender sus productos en ese país. O la ley de 2017 que dio beneficios tributarios a las áreas conocidas como “opportunity zones”, 13 de las cuales eran propiedad de la familia Kushner del yerno de Trump. Parece que hubieran copiado el modelo de los terrenos para zonas francas en Colombia.
El problema para la familia Trump es que, a pesar de todos estos beneficios, la pandemia disminuyó sus ingresos en unos USD 150 millones el año pasado, lo que les va a dificultar pagar los créditos que por USD 300 millones se les vencen el año entrante. Para salvar el negocio era urgente mantener la presidencia y tal vez explica la reticencia a cerrar la economía a pesar de los 400.000 muertos.
Cali 23 de enero de 2021
Filósofo y Economista. Consultor.
Por Juan Camilo Restrepo*.- Este año se va a realizar el censo de las empresas formales e informales que existen en Colombia. El director del Dane, Juan Daniel Oviedo, no ha dudado en catalogar este inventario empresarial como el “hito más importante del año que está comenzando”. Y en realidad lo será.
Así como el censo rural que se hizo en el pasado gobierno nos brindó una fotografía actualizada del sector rural colombiano, que tenía un atraso de cuarenta año, éste, el empresarial, nos debe suministrar información invaluable sobre cómo están las unidades empresariales a nivel urbano y rural, formales o no, que existen en Colombia. Información esencial, entre otras cosas, para cuando se pongan en marcha las estrategias que habrán de reparar los estragos empresariales que dejará la pandemia. Una de cuyas nefastas secuelas es haber dejado tendidas en el campo de batalla a muchas unidades productivas. Este tipo de censo hace treinta años no se realiza en Colombia.
Las empresas de todos los tamaños son el nervio de la actividad económica y social. Si bien es cierto las medianas y pequeñas son las que más empleo generan, las de tamaño mayor son claves en las exportaciones y en la asimilación tecnológica. Todas son importantes. Y todas van a ser inventariadas con este censo que debe arrojar una formidable radiografía de esa red de empresas que mueven al país.
¿Cuántas son? ¿A cuanta gente emplean? ¿Qué penurias han sufrido durante la pandemia? ¿Cuánto les pesan las cargas laborales y tributarias? ¿Cómo son exactamente las unidades empresariales informales de las que tanto se habla, pero de cuyos perfiles socio económicos poco se sabe? ¿Cómo es la formación profesional que tienen o del que carecen sus empleados? ¿Cómo se podría visualizar una política eficaz de formalización? ¿Dónde están ubicadas geográficamente las empresas? ¿Cuáles son sus vínculos con la generación de empleo? Todas estas informaciones y muchas otras deberá suministrarlas este censo cuyos resultados -según el director del Dane- estarán listos para el tercer trimestre del 2021. Preocupa sí que los recursos necesarios para realizarlo no los ha entregado todavía en cuantía suficiente el ministerio de Hacienda. Se repite la misma historia que con el censo rural: hubo que sacarle con tirabuzón al Ministro de entonces la plata para realizarlo.
En el año 2021 se supone que deberán realizarse en el país dos importantes reformas: la tributaria que ahora piadosamente se le llama reforma fiscal y la de asuntos laborales. Para ambas el censo empresarial suministrará insumos de gran utilidad.
La recuperación de la economía en este año va a ser más lenta de lo que estaba previsto. Se pensaba que el 2021 sería el año del gran salto adelante. Algunos pronósticos anticipaban, quizás con más optimismo que realismo, que a finales del 2020 tendríamos una contracción en el PIB que rondaría entre -8% o -10%, pero que en el año en curso tendríamos crecimientos del PIB positivos entre + 5% y +6%. Hoy sabemos que las cosas no van a ser tan sencillas. Los nuevos confinamientos que ha sido preciso decretar, la tardanza en la campaña de vacunación, el difícil contorno internacional que se ha agravado durante las últimas semanas, son indicios todos que este año -si bien debe ser mejor que el pasado- va a arrojar resultados mucho más discretos de lo que se esperaba.
El censo empresarial que inicia el Dane nos servirá entonces para saber mejor y más documentadamente dónde estamos parados. Y en qué condiciones dejará al tejido empresarial del país la terrible pandemia.
Bogotá, D. C, 23 de enero de 2021
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por Amylkar D. Acosta M*.- Según el Índice de desempeño de su arquitectura del Foro Económico Mundial (FEM), Colombia cuenta con un sector energético de clase mundial, ocupa el 10º entre 127 países evaluados, constituyéndose en el único país fuera del antiguo continente que figura en el top 10. La ley 143 de 1994 que lo rige se ha visto fortalecida y robustecida con la expedición de la Ley 1715 de 2014, la cual promueve, incentiva y estimula las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), así como el uso racional y eficiente de la energía.
Por su parte la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) ha sido diligente y asertiva a la hora de expedir las normas regulatorias a las cuales deben ceñirse los diferentes agentes de la cadena. No obstante, hacia el futuro tiene el reto de adecuar su estructura y funcionamiento a las nuevas exigencias que se derivan de la modernización del sector de cara a la Transición energética en curso. Como es bien sabido esta pasa por las conocidas 4D: la digitalización, la democratización, la descentralización y la democratización.
Por ello consideramos de la mayor importancia que la CREG cuente con una plataforma tecnológica y con las aplicaciones requeridas para el cumplimiento de sus funciones y competencias. Deberá disponer hacia el futuro con una Unidad de analítica soportada en la Inteligencia artificial (IA), la Big data y los algoritmos, que le permita procesar todo el cúmulo de información que genera la gestión y operación del Sistema, con miras a tomar mejores y más oportunas decisiones.
Sería deseable que la CREG al momento de expedir sus resoluciones para comentarios evalúe con tales herramientas a su disposición el impacto esperado de las mismas, para evitar sorpresas desagradables y señales inapropiadas a los agentes del mercado. Además, convendría que al término del plazo para los comentarios se concluyera propiciando un espacio, a manera de panel, en el que interactúen los expertos comisionados y los agentes incumbentes, lo cual contribuiría a que los primeros dispongan de más y mejores elementos de juicio en la toma de sus decisiones. Todo ello antes de dejar en firme el texto definitivo de la Resolución objeto de análisis.
Como es bien sabido el Congreso de la República facultó al Gobierno Nacional, a través del Plan Nacional de Desarrollo 2018 – 2022, para crear una “Misión para la modernización de los mercados actuales y la promoción de la innovación”, la cual quedó integrada el 2 de mayo de 2019 con 20 expertos nacionales y extranjeros y tuvo por objeto fundamental delinear la hoja de ruta para la energía del futuro en Colombia. Dicha Misión se propuso como objetivos fundamentales: 1) el cierre de brechas y la corrección de fallas de mercado 2) La desregulación y descentralización 3) el establecimiento de los protocolos e infraestructura de uso común y finalmente 4) la sostenibilidad.
El mayor desafío que encara el Ministerio de Minas y Energía es poner en práctica las recomendaciones de la Misión, que su informe no se quede en los anaqueles oficiales, pues las mismas propenden por la modernización y adecuación tanto del marco institucional como el regulatorio, de modo que se encauce apropiadamente la Transición energética, facilitando la incorporación de nuevos agentes, tecnologías y esquemas transaccionales en el mercado energético. Se trata, además, de poner al usuario en el centro, ahora que su empoderamiento le va a permitir cumplir su doble papel de productor y consumidor (prosumidor) de energía.
En este orden de ideas, nos parece de la mayor importancia la recomendación por parte de la Misión de fortalecer aún más a la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), la cual deberá dotar al sector de una planeación más prospectiva, moderna e integral, incorporando a la misma lo concerniente a redes, microredes, medición inteligente, almacenamiento de energía, así como la habilitación de nuevos modelos de negocio. También aconseja la Misión reformar la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), de modo tal que tenga una instancia de decisión (Consejo) para los temas macro presidida por el Ministro de Energía, sustrayéndolo del día a día de la gestión del órgano regulador.
En última instancia lo que está en juego es la seguridad energética del país, piedra miliar del desarrollo económico y social del país, en los términos planteados en los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), a los que ahora, merced a la crisis pandémica habrá que agregar el cierre de la brecha digital. El 7º de los objetivos, la asequibilidad al servicio esencial de la energía y la integración a la matriz energética de las FNCER es la meta de corto, mediano y largo plazo. La mayor diversificación de dicha matriz y la mixtura, las soluciones híbridas, que combinen las fuentes de energías convencionales y no convencionales, las cuales se respaldan mutuamente, ofrecen una mayor resiliencia de la misma frente a los avatares del cambio climático.
Santa Marta, enero 23 de 2021
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
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