Opinión
Por Amylkar D. Acosta M*.- Cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon a remojar las tuyas.
Desde el estallido de la huelga en la mina El Cerrejón me dí a la tarea de examinar el contexto y el escenario en el que se da este conflicto laboral, al final del cual, me atrevo a anticipar, sólo habrá perdedores y estos serán no sólo las partes enfrentadas, la empresa y el Sindicato, amén de sus grupos de interés. De este pulso saldrán perdiendo también la región y el país, tanto por el empleo y los ingresos que dejarán de devengar los 11.000 trabajadores vinculados directa o indirectamente a la operación, como el menor recaudo de impuestos y los menores ingresos por concepto de regalías. Veamos:
En el año de 2017 se llegaron a exportar 90.5 millones de toneladas, constituyéndose en un récord histórico, de las cuales más del 90% provinieron de las minas del Cesar y La guajira.
El mercado y los precios del carbón, al igual que las demás materias primas, responden a ciclos de expansión y alzas seguidos por su contracción y bajas. Entre 2003 y 2012 se registró un largo ciclo de precios altos, aupados por la gran demanda de China y la India, cuyas economías venían creciendo a un ritmo de dos dígitos y se comportaron como verdaderas aspiradoras de materias primas. En el año 2011 el precio del carbón llegó a niveles de US $102.35 la tonelada. Luego vendría el que yo he llamado el cuarto menguante del auge minero-energético, concomitantemente con la contracción del mercado y la destorcida de los precios.
Se suele decir que el optimista es aquel que ve el vaso medio lleno y el pesimista aquel que lo ve medio vacío, pero para nosotros los economistas importa más saber si el vaso se está llenando o se está vaciando, es decir la tendencia. Pues bien, hay un antes y un después del año 2015, signado por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la comunidad internacional y por el Acuerdo de París en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (COP21), que tienen como propósito fundamental la descarbonización de la economía global. Esta conlleva una drástica reducción del consumo de las fuentes de energía de orígen fósil, principalmente del carbón térmico, ahora en el lado equivocado de la historia, traduciéndose en una tendencia sostenida a la baja del precio, que hoy oscila arededor de los US $40 la tonelada, el 58% por debajo del precio de hace apenas dos años!
El Ministro de Minas y Energía Diego Meza, pensando con el deseo, afirmó recientemente: “no le vamos a dar la espalda al carbón”. Pero, realmente, es el mundo entero el que le está dando la espalda al carbón y está tomando distancia de este y dicha tendencia es irreversible. Y no es para menos, pues ya a mediados del año pasado lo advirtió el entonces Presidente de El Cerrejón Guillermo Fonseca: “el carbón está en declive y la compañía está sufriendo…los precios cayeron y su mina está en el lado equivocado del Canal de Panamá”. Y fue más lejos en sus malos presagios, al señalar que estamos ante “una contracción estructural”, que “en los próximos 5 años la demanda de carbón del mercado del Atlántico (Europa, Mediterráneo y las Américas) y que es nuestro mercado natural se va a contraer a la mitad”.
Y para allá vamos, con el agravante que los carbones de Colombia no compiten en el mercado asiático, que es el que todavía se mantiene, por los altos costos del flete. A la contracción del mercado le sigue la reducción de la producción, que en los últimos 3 años ha pasado de las 84.3 millones de tonaladas en 2018 a las 80.3 millones en 2019 y este año llegará a los sumo a las 65 millones de toneladas.
Como lo sostiene la multinacional PRODECO, empresa esta que extrae el carbón en el Cesar, en comunicación enviada a la Agencia Nacional Minera (ANM) solicitando autorización para la suspención de operaciones por los próximos 4 años, que se vendría a sumar al cese de operaciones de otra minera en el Cesar, la Colombian Natural Resources (CNR), “la demanda de carbón térmico la determina la demanda de capacidad de generación de electricidad con carbón más la demanda de los sectores del cemento y el industrial. Durante los años 2010 a 2019 se han cerrado 39 GW de capacidad europea de generación a carbón y se proyecta cerrar 52 GW más hasta el año 2030”. Aunque la ANM negó dicha solicitud, PRODECO insiste y le está pidiendo que reconsidere su decisión. Estamos, entonces, advertidos de la mala hora por la que está pasando el carbón.
Cota, octubre 10 de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Lorena Rubiano.- “Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia. En esto, los pueblos indígenas tienen mucho que enseñar a la humanidad.” Papa Francisco.
En los últimos meses hemos venido presenciando una gran arremetida en varios países contra los pueblos indígenas cercenándoles sus derechos y buscando la desaparición de su identidad étnica y cultural.
Por ejemplo en el Brasil, el presidente Jair Bolsonaro, ha vuelto a intentar eliminar a la Fundación Nacional del Indio (Funai), incentivando a consorcios y empresas para que inviertan en la explotación industrial de la selva amazónica.
El Ministerio de la Agricultura del vecino país ha hecho entrega de decenas de miles de kilómetros de la Amazonia a latifundistas locales, ampliando la zona de deforestación de la región, que representa el 13% del territorio nacional, y que es considerada por los ambientalistas del mundo como área indispensable para tratar de frenar el cambio climático.
Bolsonaro ha declarado públicamente que no acepta que los 900 000 indígenas fueran pobres en tierra de ricos, y por eso se ha dado a la tarea de perseguirlos y tratar de quitarle el derecho a la tierra.
La Organización para la defensa de los derechos humanos (HRW) publicó un informe con una revisión de las actividades de la administración provisional de Bolivia, que registra un aumento repetido de las violaciones de los derechos básicos de los ciudadanos del país por parte de un gobierno que se declaró "democrático" bajo el liderazgo de Jeanine Añez. La mayor parte de esta presión estatal se sintió sobre los partidarios del partido "Movimiento Al Socialismo" del ex presidente Evo Morales, la mayoría de los cuales son representantes de la población indígena de Bolivia.
Las actividades por la pandemia del Covid-19, desplegadas por las autoridades, les permitieron cerrar efectivamente varios departamentos de residencia tradicional de los indios "en el marco de operaciones humanitarias”. Al mismo tiempo, con el dinero de los contribuyentes bolivianos, los expertos estadounidenses en tecnología electoral participan efectivamente en estas actividades.
HRW señala que incluso el derecho de los ciudadanos a la protesta social, en el caso de los indígenas es casi siempre pacífico y no agresivo, pero aun así fue severamente reprimido por las autoridades gubernamentales y fueron asesinados más de 20 seguidores de Morales y en este caso la Fiscalía no muestra mucho celo por encontrar a los responsables. Más del 65% de los detenidos durante las manifestaciones están encarcelados sin cargos, es decir, detenidos "en ausencia" sin las decisiones judiciales correspondientes.
Además de eso, con el pretexto de combatir la distribución de drogas, se están implementando medidas de fuerza contra las regiones indígenas que tradicionalmente cultivan coca para los ritos religiosos y las necesidades internas de las tribus. El gobierno provisional ha endurecido sus acciones contra la población indígena, defendiendo más los intereses extranjeros, que los de sus propios conciudadanos.
En próximo artículo analizare la violación por parte de Parques Nacionales de Colombia de los derechos indígenas en sus territorios ancestrales.
Bogotá, D. E, 10 de octubre de 2020
Por: Mario Ramírez Arbeláez*.- El 1 de octubre el representante estadounidense M. Claver-Carone asumió el cargo de presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. El evento que al principio podía parecer una broma resultó ser una realidad. La llegada del estadounidense a la presidencia del BID rompió una tradición de más de medio siglo tanto del propio banco como de los enfoques establecidos en el continente para nombrar a su máximo jerarca. Con la nominación de M. Claver-Carone el presidente de los Estados Unidos, demostró que por encima de los intereses regionales están los suyos electorales.
El BID es el mayor banco regional del mundo y su capital supera los 100.000 millones de dólares.
El economista chileno y ex ministro de Hacienda Felipe Larraín, al abordar el tema expreso:
“El inconveniente de la situación es que existe una tradición y un compromiso. Es un respeto por la institución y no se tiene nada en contra de Claver-Carone. Es un tema del proceso y de la institución. Por 60 años se ha respetado el compromiso que hizo el entonces presidente Dwight Eisenhower, de que el BID fuera presidido por un latinoamericano. Nunca antes Estados Unidos había presentado un candidato a presidir el organismo, por eso ha sido una sorpresa en la región.
Se impone así la política de D. Trump bajo el lema "quien paga dinero, debe liderar" pero puede fallar, si pierde las elecciones y deja a su protegido como presidente del BID, lo cual afectará a los países de América Latina que no votaron a favor de su designación.
Con este nombramiento, logrado presionando a países como Colombia y Brasil, a respaldar su elección, el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca también contrarrestar la creciente influencia de China, mientras que por el otro se levantó una sigilosa rebelión de países irritados por la pérdida de las riendas de su prestamista regional.
Mauricio Claver-Carone, es conocido por su enfoque directo y su ruda postura en torno a Venezuela y Cuba. En Estados Unidos, el senador demócrata Patrick Leahy dijo que Claver-Carone era “el candidato equivocado” y lo llamó el “arquitecto” de las “políticas más ideológicas de Trump” en torno a Latinoamérica.
Se convirtió así en la primera persona de fuera de América Latina en dirigir el BID, con sede en Washington, un pariente más pequeño del Fondo Monetario Internacional (FMI) y que ha estado encabezado por latinoamericanos desde su fundación en 1959.
Argentina, quien tenía su propio candidato, trato de posponer la votación hasta después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos -el 3 de noviembre- con la esperanza de debilitar la posición de Claver-Carone si Trump pierde, pero desistieron ante el temor de represalias de los Estados Unidos que llego a los extremos de calificar a la oposición a su candidatura como "subversiva".
La disputa refleja un enfrentamiento geopolítico más amplio en América Latina, considerada por mucho tiempo como parte de la esfera de influencia de Estados Unidos pero que se ha acercado a la órbita de China, el principal consumidor de sus productos básicos y un prestamista con cada vez mayor peso.
Las campañas electorales en la región recientemente, en gran parte en el ejemplo de los propios Estados Unidos, se están convirtiendo en una especie de farsa televisiva, donde los aspirantes luchan solo entre ellos, olvidándose de las promesas de campaña y los programas de desarrollo. En esta "actuación" los roles ya están distribuidos y se forman reglas para lograr un resultado específico.
Lo más evidente, en la actualidad, es el ejemplo de Bolivia, donde el primer acto de "tragicomedia" está llegando a su fin y la votación está programada para el 18 de octubre. La principal tarea electoral declarada oficialmente por el gobierno provisional del país es evitar la victoria del popular partido "Movimiento Al Socialismo", debido a sus puntos de vista populares y su cercanía con el ex presidente boliviano E. Morales. Para la realización de lo previsto la presidenta interina J. Añèz que ha dedicado todo el tiempo a la lucha contra el MAS, se retiró de la carrera electoral un mes antes de la votación, por el posible fracaso, y se dedicó a llamar abiertamente a votar por candidatos específicos y continúa luchando contra opositores de izquierda, utilizando todas las posibilidades del poder estatal.
Así, pues, de esta manera, y con injerencia extranjera se mueve la política en nuestro continente con presiones y manipulaciones que buscan solo fines electorales y no de desarrollo de la población.
Bogotá, D. C, 10 de octubre de 2020
*Periodista y Abogado.
Por Gabriel Ortiz*.- “Esta es mi verdad y no la cambio”, dicen los colombianos. Nadie admite equivocaciones, mentiras, despistes, o malas intenciones. De un tiempo para acá, el pregón de la verdad se ha adueñado de este país, cada vez más polarizado y repleto de odio, conducido por una dirigencia que sacrifica lo que sea, para obtener dignidades, adeptos, privilegios, ventajas, beneficios, absoluciones, o lo que sea.
Todos son poseedores de la verdad y a nadie se la admiten. Posan de prohombres absolutos para un país que quiere liberarse, sanearse y pacificarse, con equidad, justicia social y democracia participativa. Aplican trampas y “jugaditas” para usurpar los derechos de un pueblo honrado, trabajador y progresista que quiere alcanzar progreso, independencia, desarrollo y felicidad para 50 millones.
Como únicos poseedores de la verdad, se tienden como burros muertos en la mitad del camino para impedir que haya la menor posibilidad de que Colombia sea de todos, por todos y para todos. Su verdad busca lo contrario: apartar este país de convivencia, igualdad, tolerancia y perdón.
Nuestra justicia se presta para buscar “chivos expiatorios”, que escudan los más crueles crímenes, persecuciones, fraudes y rapiñas. El pillaje y el asesinato son moneda común. La guerra nos ha rodeado desde siempre, por parte de liberales o conservadores; comunistas o “godos”; castrochavistas o uribistas; o izquierdistas o derechistas.
Han inventado toda suerte de sanciones para que, los gobernantes de cada época, puedan garantizar y usufructuar sus privilegios. Ejemplo jocoso lo narra Humberto de la Calle en su última columna con la “ley de los caballos” de Rafael Núñez. Y qué decir de las normas para arrebatar tierras a los campesinos y alimentos de los niños, o las que permiten manipulación de testigos y legalizar la corrupción.
Por todo ello es que la “pelea” se centra en los falsos poseedores de la verdad. ¿Quién asesinó a tal o cual? Es la pregunta sin respuesta, porque los dueños de la verdad, solo la utilizan para desvirtuarla. Los crímenes de Rafael Uribe Uribe, Gaitán, Galán, Gómez Hurtado, han quedado en la más completa oscuridad.
Han encontrado o disfrazado culpables, cuidadosamente ubicados por los poseedores de la verdad absoluta quienes, desde el mismo instante en que ocurre el delito, se lo endilgan a quienes necesitan señalar, mancillar o borrar.
Para los asesinatos de estos líderes se han precintado culpables, que por años los han dejado en la impunidad. Así se ha descubierto el caso del magnicidio del líder Alvaro Gómez Hurtado. Las Farc, confesaron el crimen, para el cual los dueños de la verdad ya habían perfilado otros culpables. Y así ocurre con todo lo nuestro. Aquí la verdad no existe y no existirá jamás, porque detrás de cada verdad hay un interés, un odio y una carencia de perdón que lo impiden.
BLANCO: Acertó el Presidente Duque: llega el ministro Wilson Ruiz, con propósitos de paz, reconciliación, justicia, reparación, no repetición y verdad.
NEGRO: Los buenos propósitos de Biden para Colombia.
Bogotá, D. C, 10 de octubre de 2020
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Tele Matinal y Notisuper.
Por Carlos Villota Santacruz*.- A menos de un mes del día “D” en la carrera presidencial a la Casa Blanca entre Donald Trump y Joe Baiden emerge el espectáculo de la comunicación política, bajo el estereotipo de derecha e izquierda. En el marco de la emergencia sanitaria del Covid-19 la campaña que está por concluir no solo ha sido atípica, sino que pasó a convertirse en un ciberespectaculo con pronóstico reservado en el final del proceso electoral.
El espectáculo que estamos observado por los medios de comunicación y las redes sociales necesitan de héroes. Tanto el Partido Republicano como Demócrata han hecho de sus candidatos un producto mediático de masificación con el único propósito de obtener la victoria, incluso con debates sin propuestas y ataques directos, que en nada contribuyen a la necesidad que tienen hoy los ciudadanos norteamericanos de escuchar propuestas y mejorar su calidad de vida.
La gran pregunta que surge es: ¿si así es la campaña como será el gobierno del triunfador? En mi calidad de consultor debo recordar a los lectores que la estrategia de comunicación no se agota al finalizar al finalizar el proceso electoral sino que es imprescindible a la hora de gobernar. Mantener un buen nivel de aprobación pública es un desafío para Trump o para Baiden.
Sin ir más lejos, la comunicación política es una herramienta que está en función de las medidas políticas, no es la resolución en sí misma, sino un soporte para la toma de decisiones. En una palabra, gobernar es gobernar y comunicar es comunicar. Gobernar implica comunicar, pero no es lo mismo. Una gestión necesita una buena comunicación, pero la buena comunicación no reemplaza una mala gestión.
El desafío que tiene por delante quién resulte ganador de la elección del mes de noviembre en los Estados Unidos es reconstruir la política y la sociedad, en medio de una crisis de representatividad. “Es la imagen de la política como actividad humana la que está en riesgo, no sólo la de un sector en particular. Lo que se habla en las calles de New York, Miami o Atlanta es: “bata ya de la política espectáculo. No necesitamos entretenimiento, sino propuestas. La sociedad norteamericana desprendida de cuestiones de gobierno facilita la concepción de la política ligth. El desafío es comunicar frente a una sociedad en la que las identidades políticas se han diluido sostenidamente, es más heterogenea políticamente, diferenciada socialmente y apática cívicamente. A propósito de este comentario usted que piensa: E mail
Bogotá, D. C, 10 de octubre de 2020
*Internacionalista, Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político. Escritor. Coautor del libro “Gobierne bien y hágalo saber”
Por José G. Hernández*.- Desde la opinión, quienes observamos desenvolvimiento de las actividades públicas estamos en el deber de expresar nuestras inquietudes acerca de ellas, a hacer advertencias y a dejar constancias.
Una reflexión prioritaria es la relacionada con la característica fundamental de nuestra organización política: aquella en la que hicieron énfasis los delegatarios a la Asamblea Constituyente de 1991, y en la que han insistido numerosas sentencias de la Corte Constitucional desde 1992: el Estado Social y Democrático de Derecho (Art. 1 C.P.). ¿Lo es de veras el actual Estado colombiano? ¿O, por el contrario -como muchos nos tememos que ocurre-, no pasamos de las declaraciones, las formalidades, las promesas electorales y los lemas, y la manera como operan nuestras actuales instituciones no corresponde a esos ideales en los que creemos los demócratas?
Algunos elementos de juicio para una respuesta. Hace cuatro años se llevó a cabo un plebiscito para establecer si el pueblo colombiano aceptaba o no el Acuerdo de Paz firmado por el presidente Santos con las Farc. En las urnas ganó la opción negativa, pero -a ciencia y paciencia de la Corte Constitucional- el Congreso asumió (se tomó) el papel del pueblo, dio por refrendado el texto y dictó normas de rango constitucional y legal para su implementación y desarrollo. Eso no es democrático. Como no lo es que, existiendo denuncias serias sobre posible compra de votos en el proceso de elección del actual presidente de la República, éste no salga -como debiera hacerlo- a reclamar que se adelanten todas las investigaciones electorales y penales por las autoridades competentes, para disipar cualquier duda, de modo que el asunto sigue en la penumbra.
Por A.L. 3/11 se modificó la Constitución, y de manera expresa se aplazó indefinidamente la vigencia del Estado Social de Derecho, so pretexto de la sostenibilidad fiscal. Y la Corte Constitucional no encontró reparo.
Elemento fundamental en un Estado de Derecho consiste en el control político sobre el Gobierno y la administración. No lo está ejerciendo el Congreso. Las cámaras citan a un ministro; no asiste si no quiere, con cualquier disculpa; lo vuelven a citar; no concurre, con otra disculpa, y los congresistas la aceptan sin ningún sentido crítico.
Sobre un asunto tan delicado como la invasión por el Gobierno de la órbita propia del Senado en lo que atañe al tránsito de tropas extranjeras por el territorio, nada reclama oficialmente el Congreso; se desobedece una orden judicial, y es probable que la moción de censura propuesta sea mayoritariamente denegada.
Ningún examen se hizo este año en el Congreso sobre los muchos decretos legislativos dictados por el Gobierno al amparo del Estado de Emergencia, pese a los perentorios mandatos del artículo 215 de la Carta. No hubo control político, ni control legislativo.
El Ejecutivo, en un sistema de separación funcional, no debe sentenciar, ni decir a los jueces cómo resolver sobre asuntos a su conocimiento. Debe permanecer en su ámbito de competencia y dejar que los jueces y tribunales decidan, y acatar las sentencias. Pero en la práctica suele acontecer exactamente lo contrario. Y muchos fallos son ignorados, tergiversados o incumplidos.
¿Estado de Derecho?
Bogotá, D. C, 8 de octubre de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- El coronavirus continúa, los nuevos contagios han bajado pero en los últimos días también se ha visto un repunte. Los fallecidos como consecuencia del mismo también han disminuido, pero si no nos cuidamos, ambas cifras pueden aumentar.
Las aglomeraciones son el mayor peligro y no se puede pensar que porque se puede salir todo pasó. La gente se queja por las circunstancias que estamos viviendo y hasta comentan que mientras a nosotros nos ha tocado vivir esta pandemia, los abuelos vivieron sin mayores dificultades en la vida, pero no se dan cuenta que a los que les ha tocado las menores dificultades es a los jóvenes.
Por eso es importante recordar todo lo que vivieron nuestros abuelos o tatarabuelos.
Hace 104 años, cuando un ser humano tenía entre 14 a 18 años, les tocó vivir la priemera guerra mundial que tuvo como resultado además de la destrucción de muchos lugares, veintidós millones de muertos y poco después se presentó la una pandemia llamada la gripe española que dejó cincuenta millones de muertos.
Cuando las personas tenían 29 años se vino la peor crisis económica del mundo, se derrumbó la bolsa de New York y se incrementó a cifras inimaginables la inflación, el desempleo y por tanto el hambre.
Cuando las personas tenían treinta y seis años se presentó la guerra civil española, tres años después la segunda guerra mundial, el holocausto con la muerte de seis millones de judíos y trece años más tarde se desata la guerra de Corea y Vietnam.
En el caso colombiano además debemos agregarle la guerra que tuvimos con el Perú, la guerra entre liberales y conservadores en la que se mataban unos con otros por el solo hecho de pertenecer a un partido, el conflicto de más de sesenta años con las guerrillas colombianas como las Farc, el Eln, el M19, el Quintín lame, el Epl y algunas otras, ya que en nuestro país ha tenido influencia las distintas vertientes ideológicas, como la revolución cubana, la China, la liberación indígena, entre otras.
Y la peor que hemos vivido que es el narcotráfico y la corrupción. Un niño que nació en los 80 piensa que los abuelos no tienen ni idea de lo difícil que es la vida hoy, pero la mayoría de ellos han sobrevivido a varias guerras y catástrofes. Hoy tenemos todas las comodidades en la mayoría de países, con un mundo moderno, y se presenta la pandemia del coronavirus, que hasta ahora muchos vivimos o conocemos y la gente se queja porque hemos estado en cuarentenas en nuestras casas para que el virus no se propague; pero en sus casas tienen electricidad, teléfono, comida, viviendas con techos sólidos, agua caliente, etc. Nada de esto existía en muchos de la 120 años anteriores; sin embargo la humanidad sobrevivió y nunca perdió su alegría de vivir y menos pensó en organizar protestas donde la violencia destruyera lo bienes que son de todos.
Hoy nos quejamos porque tenemos que usar tapabocas para estar en reuniones o entrar a los supermercados, cuando deberíamos entender que es así que podemos evitar contagiarnos del coronavirus y así podemos estar seguros de salvarnos.
Bogotá, D. C, 8 de octubre de 2020
*Excomisionado de Paz
Por Robinson Castillo.- El ser humano siempre ha buscado el poder. Y no crean que es únicamente en la política, es propio de cualquier escenario: en el colegio, la universidad, los negocios, el trabajo, la música, el deporte, la cultura, religión. En la vida misma.
Son innumerables los ejemplos que inspiran, pero también los que desilusionan. Cuando alguien ostenta algún tipo de poder, una de las conductas humanas que más aparece y permanece, es la arrogancia y la soberbia. Es decir, en lenguaje más directo: se les sube el poder a la cabeza y la cabeza se daña con exceso de poder.
Es una enfermedad. Comienzan a creerse por encima de todo y de todos, aparecen actitudes como humillar al prójimo, intimidar, insultar, despreciar. Es la prepotencia en su máxima expresión. Se les sube el colesterol de superioridad.
Este síndrome ha tenido repercusiones tenebrosas. Solo recordemos a uno de los dueños del mal, como fue Adolfo Hitler, con su avasallante arrogancia, hasta creer que eran una raza superior, desembocó en la segunda guerra mundial, con unas consecuencias brutales. Fue una desgracia para la humanidad.
La arrogancia no es demostración de inteligencia. Es todo lo contrario, ese deseo desbordado de ejercer el control a su antojo, casi siempre termina muy mal, aquellas cualidades que les permitieron alcanzar una posición privilegiada, son reemplazadas por actitudes que desembocan en el fin del poderío que ostentan. La historia está repleta de ese tipo de ejemplos. Avances y grandes retrocesos.
Creen tener siempre la razón y el resto son los equivocados. Al presidente de Brasil Jair Bolsonaro, el ego desproporcionado con el que gobierna, le ha pasado varias facturas, como fue el caso del coronavirus, al cual calificó como una gripita. Hoy en día este país es el segundo con más casos del virus, solo superado por EE.UU.
Algo casi calcado le ocurrió al presidente de EE.UU Donald Trump. Se cansó de minimizar el impacto de la pandemia y hasta desestimaba el uso del tapabocas. Ahora que el virus lo atrapó, se muestra desafiante ante la enfermedad.
Sócrates decía que cuando los dioses querían destruir a un ser humano lo convertía en arrogante y así se destruía a él mismo. Creo que no le faltaba razón al gran filósofo griego, la soberbia es como una especie de virus, que bloquea cualquier capacidad de escucha y solo se impone el criterio de quien padece esta maligna actitud. Nadie es indestructible.
El autor Jim Collins, nos recuerda los riesgos que implica dejarse atrapar por la soberbia: “Perdurar o caer, sobrevivir o desaparecer depende más de lo que tú te hagas a ti mismo que de lo que el mundo te haga a ti”. Pero muchos en diversos escenarios, se dan a la espalda a sí mismos.
Los arrogantes siempre firman un contrato con la prepotencia. Y lo que es peor, lo hacen a término indefinido. El complejo de superioridad, dicen los expertos, los impulsa a despreciar la opinión ajena. La gente crecida, como dicen en el barrio.
También hay contrabando de egos. Muchos líderes hacen copy page de modelos arrogantes en otros lugares del mundo y entonces advertimos intentos de repeticiones de Hitler, Chávez, Correa y otras especies de la fauna de la soberbia.
La arrogancia debería ser considerada una forma de corrupción de la personalidad. Estos rasgos son más propios de conductas autoritarias y del autoritarismo nace la anarquía. Incluso algunas figuras son amables ante el público, pero con su equipo de trabajo son déspotas. ¿Cuál de los dos será el real?
A mayor ascenso en cualquier escala, muchas veces el comportamiento soberbio empeora. Hacen todo lo contrario a lo que aconsejaba el escritor y premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway: “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”.
Un individuo atrapado por la arrogancia únicamente tiene dos caminos: o destruye la arrogancia o la arrogancia lo destruye a él.
La pregunta incómoda
¿Qué tanta verdad de la violencia eterna de nuestro país están dispuestos a aceptar los colombianos?
Bogotá. D. C, 7 de octubre de 2020
*Comunicador Social-Periodista.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- En el alfabeto de la reactivación después de la pandemia del coronavirus predominan las letras U y K, es decir que será lenta y desigual. La semana pasada resumí los factores que determinan la lenta recuperación de la demanda, de la producción y del empleo; hoy quiero mostrar que hay dos sendas distintas de reactivación y que unos pocos mejorarán su situación, mientras que para muchos empeorará o, en el mejor de los casos volverá al nivel anterior. En otras palabras, que el Covid ha agudizado las desigualdades económicas y sociales.
La primera razón es que el Covid pareciera ser clasista y racista: ataca con mayor frecuencia a los más pobres y a las comunidades negras e indígenas, como demostró un estudio de la Universidad de los Andes que ya comenté.
En realidad, el virus es neutro y no escoge a quién infectar, pero esos grupos son más propensos a contraerlo porque tienen menos acceso a los servicios de salud, tienen menos defensas inmunológicas, viven en condiciones de hacinamiento y se ven obligados a salir a la calle a rebuscar sus ingresos, lo que hace imposible que guarden el distanciamiento social.
En segundo lugar, la pandemia no se limita a reproducir las condiciones de desigualdad preexistentes sino que las agudiza y empeora. El canal de transmisión es el aumento del desempleo y de la pobreza. La OIT (https://bit.ly/2EWMV9c) ha estimado que en el segundo trimestre en el mundo se perdieron el 17% de las horas de trabajo, equivalentes a 495 millones de empleos de tiempo completo. América Latina ha sido la región más afectado, con una pérdida del 33% de las horas de trabajo, equivalentes a 80 millones de empleos.
La misma OIT estima que en lo corrido del año la pérdida de ingresos directos de los trabajadores es de USD 3.5 billones, o 5.5% del PIB mundial. Aunque los menores ingresos han sido parcialmente compensados con los subsidios y transferencias brindados por los gobiernos, estos no han sido suficientes y está aumentando la pobreza. El Banco Mundial estima que hasta 177 millones de personas van a volver a ser pobres y otros 100 millones caerán en pobreza extrema.
En Colombia, Fedesarrollo proyecta que por el Covid la tasa de pobreza pasaría del 26.9% registrado en 2018 al 38%, es decir que el número de pobres (ingresos menores a $272.000 mensuales) se incrementaría en 5.6 millones. La pobreza extrema (menos de $125.000 mensuales) pasaría de 7.4% a 11.3%, es decir otros 2 millones de personas. Los limitados subsidios y transferencias oficiales han evitado que la tasa de pobreza suba hasta el 42% y la de pobreza extrema hasta el 16%, pero deberían haber sido mayores.
En el otro extremo de la escala social, en el mundo los más ricos no solo no han sufrido merma en sus ingresos, sino que han tenido un aumento extraordinario de su riqueza, a tal punto que se habla de una Bonanza para los billonarios, (https://bit.ly/2HXesbX): entre marzo y septiembre de este año los 643 norteamericanos más ricos han incrementado su riqueza en un 29%, o USD 843.000 millones.
La intervención estatal es la única alternativa para combatir este obsceno aumento de la desigualdad, con mayores ayudas a los más pobres y más impuestos a los super ricos, para que multimillonarios no paguen USD 750 de impuestos y se ufanen de su habilidad evasora.
Bogotá, D. C, 4 de octubre de 2020
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por: Mons. César A. Balbín Tamayo*. - Con este título, «Hermanos todos» (Fratelli tutti, en el original italiano), el Papa Francisco dará luz a la próxima encíclica, la tercera de su pontificado, después de Lumen Fidei del año 2013 y Laudato Si del 2015. Lo hará en Asís, la ciudad de san Francisco, tan cercano al corazón del Pontífice.
El tema que el Papa desarrollará en este documento será la fraternidad y la amistad social. En ella hará un llamamiento a la humanidad entera para que trabajemos con denodado empeño en ayudar a la familia humana en los caminos de la reconciliación, de la esperanza y de la paz.
El origen de esta encíclica está en el encuentro que el Papa Francisco tuvo en Abu Dabi, el 4 de febrero de 2019, con el Gran Imán de Al-Azhar, y rector de la universidad del mismo nombre, en el Cairo, Ahmad Al-Tayyib. De este encuentro quedó el documento: «Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común». Documento, desafortunadamente poco publicitado y por lo tanto poco conocido, cuando en el mismo se pidió que fuese «objeto de investigación y reflexión en todas las escuelas, universidades e institutos de educación y formación, para que se ayude a crear nuevas generaciones que traigan el bien y la paz…».
Un documento transversalizado por un pensamiento del más rico humanismo donde aflora un concepto amplio y profundo de persona, y que «en nombre de la fraternidad humana que abraza a todos los hombres, los une y los hace iguales», eleva su voz para que sea escuchada por todos: a los líderes del mundo, a los artífices de la política internacional y de la economía mundial, lo mismo que a los intelectuales, a los hombres de religión, a los artistas, a los trabajadores de los medios de comunicación y a los hombres de la cultura de cualquier parte del mundo, y a cada uno de nosotros, para que redescubramos los valores de la paz, de la justicia, del bien, de la belleza, de la fraternidad humana y de la convivencia común.
El momento histórico que nos ha tocado vivir, lleno de conflictos, de tensiones, de guerras, de luchas, traspasado por ideologías de múltiples tintes, pero también de múltiples oportunidades y posibilidades, no nos puede dejar indiferentes y nos presenta un sinnúmero de retos como el de dejar a los que vienen luego un mundo mejor que el que encontramos, tarea nada fácil.
El papel que juega la educación en valores, en el seno de la familia y de la escuela, en la comunidad y en la sociedad, es vital, ya que desde estos campos se construye y se destruye, no solo la sociedad misma, sino también al ciudadano, al profesional, al político, al empresario, al hombre de campo, de pueblo y de ciudad. Al hombre de hoy y al hombre de mañana.
Esperamos el ansiado documento que se nos ha anunciado, para extraer de él toda la riqueza, la enseñanza y la doctrina, que nos ayude a comprender de manera definitiva no solo los grandes riesgos a los que se enfrenta la humanidad en el presente y el futuro si no cambia su manera de pensar y su rumbo, sino también, claro está, las múltiples posibilidades con los adelantos de la ciencia y de la tecnología que pueden hacer más llevadera la vida a las personas, si se utilizan bien y aprovechan al crecimiento de la persona y de la sociedad misma, y no a su destrucción.
Muy bien nos viene esta enseñanza del Papa, de manera espacial en este tiempo de pandemia y cuando apenas nos vamos reintegrando a la nueva normalidad, después de sucesivas cuarentenas.
Esperamos con ansia esta Encíclica que con su enseñanza nos ayudará a comprender mejor que solos no lo podemos hacer, y que por lo tanto es necesario caminar juntos: «Hermanos todos»
Bogotá, D. C, 4 de octubre de 2020.
*Obispo diócesis de Caldas