Opinión
…lo que no se perdonan los poderes tradicionales, y les carcome su impotencia, es el haber perdido la tutela sobre la JEP.
Por: Jairo Gómez*.- Insisten los francotiradores en desprestigiar la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP-; ya no son solo los misiles que a diario le lanzan el presidente Duque y su jefe Uribe Vélez, sino columnistas dogmáticos anclados en el pasado, en esa vieja justicia carente de credibilidad y eficacia controlada por el clientelismo y la politiquería.
Claro, es la justicia sastre que se ajusta a sus perversos intereses la que les permite direccionar sus fallos que regularmente son infames con el ciudadano de a pie y benévolos con los delincuentes de cuello blanco, su propia casta.
Esa es la justicia que ellos – el omnímodo y omnisciente poder- controla: la fiscalía y las cortes, no en su totalidad hay que reconocerlo. Pero lo que no se perdonan así mismos, y les carcome su impotencia, es el haber perdido la tutela sobre la JEP; pérdida que les estimula rencor, rabia, resquemor, desazón y, por supuesto, disgusto contra una institución independiente.
Entonces, Como no hay argumentos para desaparecerla, ahora la emprenden contra la impecable labor de la presidenta Patricia Linares, quien con su tesón y sabiduría le dio vida a una institución que recibió en el papel y hoy es una realidad institucional vigorosa, independiente y valorada, no solo en el contexto nacional sino por las Naciones Unidas, la comunidad europea y una de las instituciones de mayor prestigio mundial como la Corte Penal Internacional -CPI-.
Sin duda hay una molestia inmensa en ese círculo del omnímodo y omnisciente poder y es que las FARC les desmontó su trama en el magnicidio de Álvaro Gómez, los desenmascaró y desarmó. Ya tenían diseñado un montaje para llevarse de calle otros dirigentes políticos a costa de sus manipuladas investigaciones. Tan descolocados quedaron que montaron en el nuevo oráculo del derecho colombiano, la Universidad Sergio Arboleda, bastión ideológico de la derecha extrema colombiana, un foro para desprestigiar la JEP, a sus magistrados, a la Comisión de la Verdad y a la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos. Gómez Hurtado debe estar revolcándose en la tumba a juzgar por sus posturas de última generación.
Contrasta con esa infame propaganda la gallardía del exministro y excandidato presidencial Germán Vargas Lleras, tras la revelación de las FARC de reconocer que quiso asesinar al líder político en los dos atentados que perpetró contra su vida: “a diferencia de los que sí murieron y hoy no pueden contestar, en mi caso personal acepto el perdón que se me ofrece. Me basta con conocer toda la verdad”, escribió en su columna dominical.
De las FARC el país comenzó a conocer su responsabilidad y lo tendrán que probar; ahora se nos vienen los testimonios, entre otros, de los Generales Rito Alejo del Río, el llamado pacificador de Urabá; Mario Montoya, el célebre comandante de la Operación Orión y estratega de las ejecuciones extrajudiciales o llamados “Falsos Positivos”; y los testimonios de uniformados de alto y bajo rango que se acogieron a los beneficios de la JEP a cambió de contar toda la verdad. Eso, a los que sabemos, los tiene intranquilos, acongojados y hasta neuróticos.
Es ese temor a la verdad lo que une a Duque, Uribe Vélez, que propone eliminar la JEP, las organizaciones de militares en retiro, poderosos terratenientes y ganaderos (Fedegan) y los dogmáticos columnistas que hacen el papel de francotiradores contra la JEP.
Duque sabe que la llegada de Biden a la presidencia de Estados Unidos lo obliga a modificar su decisión de hacer trizas el Acuerdo de Paz del cual fue protagonista el nuevo inquilino de la Casa Blanca y de qué manera: su jefe, el presidente Obama, tuvo un delegado en la mesa de negociaciones en La Habana.
Quien lo iba a creer: perdió Trump y Duque se debilita; el Acuerdo de Paz y la JEP, se fortalecen.
Bogotá, D. C, 13 de noviembre de 2020
*Periodista. Analista Político.
@jairotevi
Por Gabriel Ortiz*.- “Gané esta elección y por mucho”, fue la última mentira; el iluso remate de Trump. El engaño ha sido su escudo. Sus trinos, declaraciones, alocuciones y apariciones llevan inmersa la patraña. Sus engaños son moneda corriente. Muchos colombianos, funcionarios del gobierno Duque y representantes del Centro Democrático, creyeron estar en la tierra de Cayita y se la metieron toda para elegir al republicano. Ganaron La Florida, pero malograron las buenas relaciones USA-Colombia.
Por fortuna, llega un Presidente ecuánime, recto y honrado que, seguramente no le cobrará semejante atrocidad al uribismo. Es un hombre que no sataniza, amante de la unidad, del futuro libre y justo, de la restauración del alma de los Estados Unidos, que trabajará hasta por aquellos que no lo acompañaron con su voto.
La experiencia y la sabiduría que los años han depositado en el Presidente Biden abren las puertas a un mundo con buenos gobiernos, visionarios dirigentes y emprendedores empresarios que construirán el camino para derrotar la pandemia, mitigar la pobreza con certera equidad, alcanzar y fortalecer la paz mundial, institucionalizar el control climático, desnarcotizar las relaciones entre las naciones y fortalecer a los líderes para que actúen con convicción.
Biden no es un revanchista, con el que podemos nivelar las cargas que quisieron desestabilizar ciertos anfibios, dada su amistad con Colombia y con nuestro Premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos.
Necesitamos fortalecer el proceso de paz, sin el apellido que le aplicó Duque, eliminar el torpe propósito de las fumigaciones con glifosato, considerado funesto por el excanciller Julio Londoño, quien logró superar con éxito el conflicto y la demanda de Ecuador por la utilización de ese deforestador elemento en la frontera.
Biden y Kamala, nos ayudarán a sostener una política para defender los Derechos Humanos, la vida de los líderes sociales, afros y defensores ambientales, la desnarcotización de nuestras relaciones, los derechos de laborales, la reafirmación de la JEP y demás organismos de nuestra justicia, y tantas cosas más que, trabajadas en común, nos pueden llevar a un final feliz.
Hay barreras que debemos superar, como el irracional disparate de intervenir en las elecciones gringas, a través del embajador Pacho Santos y empleados consulares de Miami, la errónea cancillería y las fatales actuaciones de Cabal y el representante elegido por los residentes en el exterior.
Ese gastado “castrochavismo”, socialismo e izquierdismo, con los que descalifican a los no uribistas, puede costarles mucho durante el “ojo con el 22” de Uribe.
Los modernos discursos de Biden y Kamala deberían entronizarlos a los precarios pareceres del Centro Democrático y a las mentalidades “ubérrimas”, “palomas”, bachilleres y demás delirantes. Solo así podríamos llevar a Colombia por los verdaderos caminos de la paz, el progreso, la riqueza, la recuperación y la felicidad.
BLANCO: La aparición de la vacuna de Pfizer, pondrá fin a la pandemia. Triunfa la ciencia.
NEGRO: La crisis en la revista Semana, es un rudo golpe a la independencia periodística en Colombia.
Bogotá, D. C, 13 de noviembre de 2020
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Aunque todavía falta la votación de los representantes estatales en el Consejo Electoral -lo que tendrá lugar el 14 de diciembre-, así como la certificación del nuevo Congreso y las decisiones judiciales sobre procesos que instaura Donald Trump, todo indica que Joe Biden ha sido elegido presidente de Estados Unidos. Su vicepresidenta será Kamala Harris, una carismática abogada afroamericana, hija de inmigrantes. Dos líderes que han demostrado, además de sus convicciones democráticas, el propósito de afrontar cuanto antes la grave situación generada por la pandemia de Covid-19 y la voluntad de corregir muchos errores de la actual administración en el campo internacional, en materia económica y ante el recalentamiento global.
Antes de ser conocidos los resultados finales del proceso en Pensilvania, con los cuales Biden sobrepasó el mínimo de 270 votos electorales para darse por elegido, al candidato demócrata no se adelantó a reclamar el triunfo, aunque confió en que lo lograría, pero pidió calma y la contabilización de todos los sufragios, mientras el presidente Trump afirmaba públicamente un fraude sin prueba alguna, hasta el punto de provocar que -todos a una- los principales canales de televisión norteamericanos lo sacaran del aire y lo corrigieran.
La actitud asumida por el actual mandatario ante el hecho incontrovertible de la derrota confirma, además de su carácter autoritario, los enormes daños que causan a la democracia gobernantes fanáticos que se apegan al poder.
Al mismo tiempo, en Bolivia tomó posesión este domingo el nuevo presidente Luis Arce, economista elegido por voto popular, perteneciente al partido MAS, quien recupera el rumbo democrático de ese país tras un año del gobierno de facto instalado en desarrollo del golpe de Estado contra Evo Morales.
Esos dos acontecimientos dejan algunas enseñanzas a Colombia. Nuestros gobernantes y funcionarios no deben precipitarse en el futuro a tomar decisiones de apoyo o rechazo a ninguna de las partes en confrontaciones políticas o en procesos puramente internos que se deben desenvolver dentro del concepto de autodeterminación de los pueblos.
Es mejor la prudencia, propia de la diplomacia. Así como no hemos debido adoptar posición respecto al abrupto cambio de gobierno en Bolivia, respaldando a la señora Jeanine Áñez como presidenta interina, lo que implicaba desconocer -sin que nos correspondiera- la reelección de Evo Morales, tampoco hemos debido asumir partido en relación con el proceso electoral estadounidense, apoyando a Donald Trump, para después -ante los hechos- tener que reconocer el triunfo de Biden y la elección de Arce. Ni alinearnos con Guaidó y con la oposición venezolana como si Colombia fuera uno más de los partidos que la integran.
No decimos que las posiciones hayan debido ser las contrarias -a favor de Morales, Biden o Maduro-, porque ello sería igualmente erróneo e indebido. Pero sí pensamos que nuestros gobernantes deben ser prudentes y tienen que ocuparse en asuntos que de verdad nos conciernen, como la pandemia y sus efectos en la vida y la salud de los colombianos, los crímenes contra líderes sociales, las masacres, la desigualdad y el abandono existente en varias de nuestras comunidades.
Bogotá, D. C. 12 de noviembre de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Guillermo García Realpe* .- El pasado 31 de octubre, el país se estremeció al conocer la triste noticia del fallecimiento de uno de los más grandes líderes que tuvo Colombia en los días recientes, un liberal de excelsas calidades, social democrata, un brillante dirigente, pero sobre todo un ejemplar ser humano.
Fuimos compañeros de trabajo, por supuesto subalternos de Horacio Serpa Uribe cuando fue Ministro del Interior en el gobierno del entonces presidente Ernesto Samper. Esto para manifestar que durante muchos años, antes que militantes de causas progresistas, siempre reconocimos a Horacio Serpa Uribe como un liberal de avanzada, un liberal que promovía una política sensible con los menos favorecidos en Colombia, siempre a favor de ellos.
Fue en la época de los años 77 cuando fue Representante a la Cámara por Barrancabermeja, por el Magdalena Medio, en contra de los cacicazgos regionales que empezó a hablar abiertamente un partido como el Liberal, de los Derechos Humanos, de las garantías ciudadanas que luego plasmó con su firma como uno de los tres presidentes de la Asamblea Nacional Constituyente, junto a Álvaro Gómez y Antonio Navarro. Proclamando una de las mejores constituciones de latinoamérica y del mundo que tenemos que seguir defendiendo los democratas y los que respetamos el Estado Social de Derecho en Colombia.
Siempre lo tacharon, por ser un hombre de avanzada, como ahora se tacha a la gente que habla de democracia, de medio ambiente. Lo trataron de guerrillero, de izquierdista o de comunista, pero confrontó esas nacientes expresiones de la ilegalidad armada de todas las tendencias en el Magdalena Medio.
A Horacio Serpa Uribe lo conocí hace 30 años en diferentes circunstancias, como su militante lo empezamos a respaldar como aspirante a la Asamblea Nacional Constituyente y después en los procesos como candidato presidencial en las tres ocasiones porque siempre fuimos convencidos que era el hombre que Colombia, -la que hoy se sigue desangrando-, necesitaba el país, como en su momento a Luis Carlos Galán Sarmiento.
Otra hubiese sido la historia de nuestro país en estas circunstancias, pero tengo que decir que Horacio Serpa, hizo la carrera desde la base, su primer cargo en la magistratura como juez municipal en Tona, Santander, y luego llegó en una carrera brillante por sus conocimientos profundos a ser Procurador General de la Nación.
En lo público arrancó de concejal de Barrancabermeja hasta llegar en dos ocasiones al Ministerio de Gobierno con Virgilio Barco y luego como Ministro del Interior en el gobierno de Samper. También fue senador de la República y presidente de la corporación.
También debo decir que Horacio Serpa Uribe, era de un temperamento valiente, aguerrido, pero supremamente sencillo, modesto, como pocos y tengo que decir humilde y sobre todo transparente.
En los cargos que ejerció con mucha valentía cuando fue Procurador General de la Nación empezó a denunciar esos sectores armados ilegales en el Magdalena Medio, fue el primero que empezó a hablar en Colombia de los Tisnados, de los Macetos, que luego se convirtieron en los grupos de autodefensas y luego en paramilitares. Pero por supuesto, había blasfemado con ciertos sectores poderosos en Colombia. Por eso, hoy debemos extrañar esos desempeños públicos con dignidad y con valor. Va un sentimiento enorme a su memoria, tenemos que abrazar con cariño a Rosita Moncada de Serpa, a nuestro compañero y colega Horacio José, a Rosita y Sandra, sus hijas, también a sus nietos y demás familiares.
Serpa, también nos dio muestras de adorar a su familia a pesar de las dificultades del desempeño público que sufrió, siempre su familia estuvo adelante y siempre lo acompaño con nosotros con quien lo admiramos tanto en nuestro país. Tenia devoción por su familia, como devoción por la Paz.
Horacio Serpa, también trabajo mucho por la paz de manera real y comprometida, testimonios hay sobre los dialogos en Tlaxcala, México, en Caracas, con las FARC en ese entonces y también con el Ejército de Liberación Nacional nunca ha habido un avance tan importante que él promovió cuando estuvo sentado en la mesa de negociación en Maguncia, Alemania. Lastimosamente a nuestros gobiernos no les gusta construir sobre lo contruido, sobre todo en materia de paz. Llegó el nuevo gobierno y destruyó esa mesa y hoy estamos sufriendo porque no se ha cerrado el dialogo para terminar el círculo de violencia en Colombia con el ELN, ojalá que esa memoria de Horacio Serpa Uribe y todo lo que trabajo por la defensa de los Derechos Humanos, por la transparencia en la política, por la construcción de una sociedd más equitativa y justa, por su compromiso social y progresista sirvan para volver a pensar en una Colombia en paz, esa Colombia en paz que siempre soñó Horacio Serpa dandonos ejemplo a todos los colombianos.
Nuestra voz de duelo a toda su familia. ¡Hasta siempre jefe querido!
Bogotá, D. C, 10 de noviembre de 2020
Senador Liberal
@GGarciaRealpe
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- PROEMIO: La partida de Horacio Serpa deja un enorme vacío. Mucha falta nos hará el incansable luchador por la paz, el demócrata convencido, el político leal e íntegro, el líder progresista que siempre trabajó por la igualdad y la justicia, pero sobre todo el compañero y amigo. Tendrá paz en su tumba si honramos su memoria continuando su lucha por una Colombia justa y en Paz.
¿Por qué un partido conservador como el Republicano (PR) acaba apoyando a un personaje como Trump que es la antítesis de todos los valores y principios que siempre había defendido?
La semana pasada señalé como la base de votantes del PR se había fortalecido entre los grupos sociales de menor nivel educativo, más propensos a creer en mentiras y teorías conspirativas sobre todo si son difundidas por las redes sociales o Fox News que son su única fuente de información. El 71% de los votantes republicanos solo tienen grado de bachiller, según el Pew research center.
Pero queda un grupo del 29%, incluyendo los dirigentes del partido, con grados universitarios que votan por el PR. Otra cifra importante es que 4 de cada 5 de los votantes republicanos son cristianos, evangélicos, protestantes o católicos, cuyos valores esenciales incluyen la honestidad, la verdad, o el respeto a los demás. Entonces parece más contradictorio que un partido con esta composición apoye a Trump.
Porque hoy es más que evidente que las características personales de Trump son lo opuesto a estos valores. Para solo citar un dato comprobado, Trump es un mentiroso consumado; el Washington Post, registró que hasta agosto Trump había hecho 22.417 afirmaciones falsas, esto es un increíble promedio de 17 mentiras diarias. Ni para que hablar de su desprecio por la mujer, sus relaciones con prostitutas, sus estafas como empresario, su evasión de impuestos o la utilización de la presidencia para sus negocios familiares.
Los líderes del PR sabían cómo era Trump. Basta recordar que en la campaña electoral de 2016 los otros precandidatos republicanos como Ted Cruz, Marco Rubio o Mitt Romney, hicieron toda clase de críticas y denuncias sobre los antecedentes de Trump. Sin embargo, cuando fue elegido presidente, el PR se olvidó de todas esas verdades y se volcó a apoyarlo en todo, e inclusive a defenderlo en el juicio para destituirlo por el apoyo que negoció con los rusos para su elección.
El PR le vendió el alma al diablo, como lo hizo el joven Fausto para lograr riqueza, fama y placeres. Apoyó a Trump porque le servía para sus intereses económicos y políticos: porque bajó los impuestos a los ricos, porque está eliminando las regulaciones que exigen a las grandes empresas compensar los daños al medio ambiente, porque se comprometió a hacer trizas la reforma al sistema de salud, porque impuso una mayoría de jueces conservadores en la Corte Suprema.
Todo esto demuestra que para el PR han sido más importantes los intereses económicos que los valores, más necesario aferrarse al poder que defender los principios, lo cual se entiende, aunque no se justifica, porque hasta ahora han logrado su objetivo. Lo que no se entiende es que políticos colombianos apoyen y hayan hecho campaña por Trump: comparten su mismo talante mentiroso y carente de principios, pero como a Fausto les llegó el día en que tendrán que pagar el precio.
Cali noviembre 8 de 2020
*Filósofo y Economista. Consultor
El asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, el 2 de noviembre de 1995, doloroso para el país y dolorosísimo para quienes tuvimos la oportunidad de estar cerca de él, personal, política y periodísticamente, se me ha convertido en una obligada cita anual con su memoria.
En esta ocasión, sin embargo, cuando se cumplieron 25 años de infamia y de impunidad, me ocuparé de mi personal interpretación de la sorprendente autoinculpación de las Farc”, a costa de la remembranza de la personalidad de Álvaro y de su contribución al pensamiento político colombiano, algo con lo que la historia tiene una deuda enorme, reivindicada por Juan Esteban Constaín en su libro “Álvaro: Su vida y su siglo”, en el que no duda en afirmar que “fue el estadista más grande de Colombia en el siglo XX”, apreciación significativa en este país de tantos políticos y tan pocos “estadistas”.
Empiezo por anotar que me causó escalofrío oír a un ¡senador de la República!, no solo confesando que dio la orden directa de ¡asesinar a Álvaro Gómez!, sino afirmando, como si nada, que los organismos de seguridad conocían la responsabilidad de las Farc; que la Policía asesinó a los cuatro autores materiales y que, por eso, “al Estado le tocó callarse”.
Me causa repudio el acostumbrado cinismo de las Farc en su comunicado. Resulta que ahora les parece el asesinato “…una de las más desgarradoras noticias” de la historia política del país, y hasta ahora les dio por leer sus biografías para darse cuenta de que “…su contribución a la paz del país habría sido fundamental”.
Me causa extrañeza que semejante reconocimiento se produzca cuando, precisamente, la Fiscalía reimpulsa la investigación y llama a declarar, entre otros, a los capos del cartel del norte del Valle, a Piedad Córdoba, a los excabecillas de las Farc y hasta a Lucho Garzón.
Me causa profundo rechazo la mezquindad de Ernesto Samper cuando afirma que “los Gómez están buscando plata”. El amigo de Piedad y figura de la fracasada organización multilateral del chavismo, no tiene idea de lo que Álvaro llamaba el “talante moral”.
No sé qué me causa la declaración de la JEP sobre este “temprano reconocimiento”. ¿Temprano 25 años después? ¿Temprano después de tres años de funciones de la JEP? Por la misma “ingenuidad” se les voló Santrich.
Me causan inmensa solidaridad las declaraciones de Mauricio Gómez sobre el asesinato de su padre, respetuosas con la justicia mientras no se conozcan las pruebas, pero desconfiadas de lo que pasará con los procesos en la JEP y la Comisión de la Verdad. “No va a pasar nada”.
Me causaron desconcierto las declaraciones del presidente de la Comisión, no tanto por la exaltación del “acto libre” de las Farc y su “aporte en justicia y verdad”, que era de esperarse, sino por la insinuación de que “Al hacerlo corren riesgos inmensos: saben que los pueden matar (…) los que los odian y no creen en la justicia de la JEP y quieren hacer ‘plena justicia’”. No, padre De Roux, la mitad del país odia el historial narcoterrorista de las Farc; la mitad del país no cree en la JEP y rechaza su impunidad, pero esa mitad del país no busca venganza sino verdadera justicia; esa mitad del país, incluidos Mauricio Gómez y yo mismo, no somos asesinos.
Finalmente, me causa curiosidad que, apenas un mes antes, el 30 de septiembre de 1995, las Farc asesinaron a José Raimundo Sojo Zambrano, senador, ministro y presidente de Fedegán. ¿Por qué no lo incluyeron en su “temprano reconocimiento”?, ¿acaso se les olvidó?
Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Amylkar D. Acosta M*.- Según Fedesarrollo, a consecuencia de la pandemia del COVID – 19 y de las medidas restrictivas que ha dispuesto el Gobierno para contrarrestarla las preexistencias de la economía y de los indicadores sociales se han visto exacerbado hasta alcanzar niveles históricos. De acuerdo con el DANE la tasa de desempleo en el mes de abril, en momentos en los que la contracción de la economía tocó fondo, se situó en el 19.8% y en agosto, después de tres meses de iniciada la reapertura de las actividades económicas, registró el 16.8%, 6 puntos porcentuales por encima del mismo mes del año anterior, que registró el 10.8%. El Banco de la República prevé que la tasa de desempleo en Colombia se mantendrá por encima del 14% tanto para este año como para el entrante.
Ello, obviamente, se ha traducido en una pérdida de ingresos de los hogares que se calcula en $24 billones, lo cual está incidiendo el agravamiento de la lacra de la pobreza en el país. Jairo Nuñez, investigador de Fedesarrollo calcula que la pobreza subirá del 37.5% en 2019 al 49%, es decir casi la mitad de la población, retornando a los niveles de 2002; entre tanto la pobreza extrema (léase la indigencia) pasaría del 9.6% en 2019 al 14%.
Como lo previó un estudio de la Facultad de economía de la Universidad de los Andes, “la actual parálisis de actividades y la posible destrucción futura de empleos y de actividades productivas de cuentapropistas no sólo retrasarán el mejoramiento de los indicadores, sino que, además, devolverán al país el menos una década atrás”. Y ello es lo que se ha venido dando, pese a la reactivación de muchas de las actividades económicas. Ello explica, según el BID, que la clase media consolidada haya pasado del 30% al 12.7% y la clase media vulnerable del 37.7% a 28.6%.
La situación de los ninis, según el DANE, ha empeorado a consecuencia de la actual crisis pandémica, la tasa de desempleo de este grupo poblacional se elevó hasta el 33.3%, 15 puntos porcentuales por encima del nivel ya preocupante de 2019. Ello es terrible, es el colmo. Y, lo más preocupante es que, como lo sostiene la Secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena “esta crisis no va a durar poco, por lo que muchas medidas que se piensan como coyunturales deben verse como estructurales”. Es el caso de programas como Ingreso solidario, que llegó para quedarse, el cual junto con otros que conllevan transferencia monetaria, condicionada y no condicionada, como jóvenes en acción, deberían conducirnos al establecimiento de una Renta básica focalizada en los vulnerables.
De allí que, como lo plantea la Gerente del FMI Kristalina Georgieva, “el apoyo fiscal debe mantenerse, al menos en 2021, con la salud y la educación como prioridad”. Y enfatiza que lo que más le preocupa "es que se retiren los apoyos de manera prematura: podría provocar una ola de quiebras y un gran aumento del desempleo. Volvemos a decirles a los Gobiernos que no deben recortar esos salvavidas prematuramente”, antes de tiempo.
Consciente de los estragos sociales que está trayendo consigo la actual crisis y la prolongación de esta por tiempo indefinido, el Director de Finanzas Públicas del FMI Victor Gaspar está invitando a los estados a multiplicar la inversión social y para la financiación de esta plantea la necesidad de que los gobiernos tomen “medidas para mejorar el cumplimiento tributario y evaluar la aplicación de impuestos más altos para los grupos más acaudalados y las empresas más rentables”. Por su parte la economista Jefa del FMI Gita Gopinath advierte que “los impuestos tienen que ser más progresivos, las grandes empresas tienen que pagar lo ´justo´ en un contexto de merma generalizada de los ingresos públicos”. Y este es el caso de Colombia, en donde, desafortunadamente, el Gobierno no da muestras de tener la voluntad y la decisión política de tocar los privilegios de unos cuantos para salvar a los más.
Entre tanto, como lo aconseja, con mucha sindéresis, el Papa Francisco, la capacidad empresarial del país se debe orientar a conjurar la pobreza y a crear empleo, que en últimas es la única vía para reducir la pobreza y la exclusión social. En ello deben converger los esfuerzos de los sectores público y privado, los cuales deben comprometerse seriamente con el cumplimiento de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), a los cuales hay que sumar uno más, cuya imperiosa necesidad se puso de manifiesto en esta crisis, que es el cierre de la brecha digital. Desde luego, el énfasis debe ponerse en los primeros cuatro objetivos, el fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar y por último, pero no menos importante, la educación de calidad.
No se puede perder de vista, a la hora de definir las estrategias y el plan de acción para salvar vidas, generar empleo e ingresos, reducir la pobreza y la desigualdad de ingresos y de oportunidades que, como lo afirma el Profesor Peter Drucker, “el mayor riesgo en las épocas de turbulencia es actuar con la lógica de ayer”. Sigamos su consejo!
Barranquilla, noviembre 7 de 2020
Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
Por Jorge Enrique Robledo*.- Dignidad es un nuevo partido político constituido en Colombia, fruto, de una parte, de la escisión legal (Ley 1475 del 2011) que acordamos en el Polo Democrático Alternativo para que unas tendencias nos retiráramos de esa organización. Y de la otra, de la convergencia en Dignidad de dirigentes y sectores con orígenes diferentes al Polo, unidos sobre un programa y unas normas estatutarias de carácter amplio y democrático, para promover los cambios que requiere el progreso de Colombia.
Dignidad es un proyecto democrático en el que tienen cabida, porque hay bases ciertas para las coincidencias, sectores populares, clases medias y empresarios del campo y la ciudad, con independencia de sus orígenes políticos. Dignidad además auspicia un Gran Pacto Nacional que promueva en serio el avance del país, con más fuentes de empleo, ingreso y riqueza, a partir de defender y estimular la industria y el agro, bases insustituibles de todo progreso. Y está porque Colombia se relacione con los demás países, orientados por los criterios de la ONU del beneficio recíproco.
Dignidad señala que la muy profunda crisis nacional no empezó con la pandemia, aunque esta la agravó, sino que venía de atrás, producto de muchos años de medidas económicas, sociales y políticas tan equivocadas que hasta se ha desperdiciado –esta es la palabra– el inmenso potencial de desarrollo que tiene Colombia, dada la riqueza de nuestro territorio y la inteligencia, creatividad y capacidad de trabajo de los colombianos. Cuánto mayor sería el progreso nacional, similar al de las naciones más avanzadas, si el país hubiera sido bien gobernado. Y esta crítica se hace en términos de las posibilidades de la economía de mercado, porque Dignidad no se propone estatizar la economía nacional.
En Dignidad también nos une la idea de que este país sí tiene arreglo, sí puede recorrer el camino de los países que no sufren, como Colombia, por sus altos niveles de subdesarrollo y atraso productivo, desempleo, pobreza, desigualdad social, corrupción y violencia, además de sus notables carencias en ciencia, educación y cultura, salud y ambiente, entre otros problemas. Dignidad defiende a mujeres, jóvenes, indígenas, comunidades negras, LGBTI y demás sectores discriminados, maltratados y hasta asesinados. Y Dignidad no comparte que “en política todo vale”, con lo que algunos justifican reemplazar la democracia por la partidocracia.
Dignidad también está por las mejores condiciones laborales de los trabajadores y los empleados y porque el Estado respete la norma constitucional que garantiza la movilización civilizada y pacífica. Rechaza el uso de toda violencia para tramitar las diferencias entre los colombianos y promueve el monopolio del Estado sobre la fuerza, monopolio que debe ejercerse respetando las leyes y los derechos ciudadanos.
Dignidad es una organización sin propietario, en la que cada afiliado y directivo tiene derecho a un voto, con el que decide con total libertad. Llegado el momento, Dignidad decidirá sobre su candidato presidencial para el 2022, sus listas al Congreso y las convergencias en las que pueda participar en esos comicios. En el corto plazo elegirá y realizará su Primer Congreso Nacional, dándole estabilidad a sus normas y directivas. En Dignidad no ignoramos lo lento y complejo de decidir en democracia, pero sabemos que es lo mejor para el país.
Dignidad ya le solicitó al Consejo Nacional Electoral el reconocimiento de los derechos plenos de los partidos políticos, incluida la personaría jurídica.
La decisión colegiada de llamar Dignidad a este partido –una idea fuerza en la que Carlos Gaviria tanto insistió– se explica como una crítica y una aspiración democrática. Porque las muy duras y mediocres condiciones nacionales les han menoscabado la dignidad a muchos compatriotas y al propio país como un todo y porque busca que se tomen los correctivos necesarios para que la dignidad de las personas y la de nuestra querida Colombia se realicen a plenitud, dentro del norte de construir un país en el que el sol brille para todos.
Bogotá, 6 de noviembre de 2020
*Senador de Colombia
@JERobledo
Por Jairo Gómez*.- Nada se puede esperar de un Congreso que en los tres primeros años de esta legislatura que corre ha tenido como presidentes al bachiller Marcías; a Lidio, el “cantante vallenato”; y al comerciante Char, cuyo único objetivo en la vida es sacar al Junior campeón.
Ese es el Congreso que tenemos, amén de una Cámara de Representantes cuyas pírricas mayorías capitulan sin resistencia alguna a cambio de un buen plato de lentejas.
De ese talante es el Congreso que, dominado por una ideología doctrinaria de derecha, diría fascista, está haciendo trizas el Acuerdo de Paz; decidió ahogar la JEP financieramente quitándole recursos para su funcionamiento; aprobó, a puerta cerrada en el ministerio de Hacienda, un Presupuesto General de la Nación para la guerra; aprobará la ampliación del IVA a todos los productos de la canasta familiar; enterró los derechos de las minorías parlamentarias para invocar la moción de censura y que, envalentonado en su propia soberbia, encarna esa furia corrupta que, violando la Constitución Política, decidió silenciar a los opositores de un ministro de Defensa inepto e incapaz de responder las serias acusaciones que pesan sobre la Fuerza Pública y su gestión al frente de esa cartera.
Este congreso de hoy, salvo los parlamentarios de las fuerzas alternativas y democráticas independientes, está lleno de oradores provincianos, ridículos y patéticos arribistas; de pequeños varones electorales de pacotilla; de mediocres y repugnantes fariseos que han hecho de la política un negocio personal para crecer la chequera y las cuentas bancarias.
Sin duda, en ese congreso de mayorías pírricas se devela una armonía interna entre el impulso del gobierno de querer extirpar el Acuerdo de Paz, eliminar la JEP, pero además aprobar nuevos impuestos para destripar a las clases bajas y medias e inventarse una draconiana ley de reforma a la salud que busca crear un oligopolio de EPS sin resolver el daño estructural que padece el sector y que evidenció la pandemia. Ese es el Congreso que debemos extirpar. Como en Chile, a los colombianos nos llegó la oportunidad de cambiarlo.
Qué mejor razón para que pensemos en un cambio radical de la actual estructura parlamentaria eligiendo en el 2022 congresistas independientes, autónomos, comprometidos con el futuro del país, consciente de construir una sociedad moderna con igual de oportunidades para las nuevas generaciones, en donde la meritocracia sea ejemplar y se permita llegar a las instancias institucionales a gobernar y administrar la cosa pública; ese Congreso que erradique de tajo la herencia en el poder, los compromisos subyacentes con el poder económico y gremial, que abone el camino para la reconciliación e implemente en toda su dimensión el acuerdo de paz y propicie en los jóvenes la idea de que ellos son el futuro de la nación.
Chile lo hizo: con un abrumador 78 por ciento de los votos los ciudadanos enterraron la pesada y maldita herencia del fascista dictador Pinochet. Bolivia reeligió la izquierda de Evo Morales y puso de presidente al que dijo el Indio, pero además reeligió al Movimiento al Socialismo con una mayoría parlamentaria que le permitirá seguir el sendero de robustecer la democracia.
Por fortuna la nuevas generaciones, esas que en los últimos años entraron a engrosar el padrón electoral, hoy piensan distinto, no comen del engaño que propician los tradicionales medios de comunicación y, como en Chile, han hecho de las redes sociales el más eficaz instrumento para informarse, para movilizarse al servicio del necesario cambio; esa fuerza vital de los jóvenes que es el motor para construir una nueva realidad tendría éxito si la unidad del centro y la izquierda se materializa, puede sonar a cliché pero es verdad. No podemos seguir eligiendo a nuestros propios verdugos. ¡OJO AL 2022!
Bogotá, D. C, 4 de noviembre de 2020
Periodista. Analista Político.
@jairotevi
Por Gabriel Ortiz*.- Las elecciones en Estados Unidos se convirtieron en el mejor laboratorio para los colombianos que quieren perpetuarse en el poder bajo la batuta de un expresidente y las acostumbradas jugaditas de sus seguidores.
Tump se la quedó debiendo a Palomas, Cabales, bachilleres, Pachos y demás fabricantes de enredos que espantan con izquierdas, Maduros y progresistas a los desinformados seguidores de “ñeñerías” y “cayitoprácticas”.
El hasta ahora Presidente gringo, está plenamente convencido de que el desaforado trabajo uribista durante su campaña, le aportó los 27 votos del Estado de la Florida, porque espantó a colombianos e hispanos con la llegada a USA de un Biden repleto de castrochavismo. Eso los hizo salir en estampida el martes 3 a votar por Trump, el deportador, el humillante, el constructor de muros, el que tanto desprecia a los inmigrantes. Veían desfilar por Ocean Drive y Brikell el fantasma de un barbudo y maloliente gobernador que los perseguía con la “migra” para robarles sus hijos y enviarlos de regreso al sur del rio Bravo. Se veían a bordo de una rudimentaria canoa rumbo al Cauca, Tumaco, magdalena medio, o a Venezuela. Olvidaron las razones por las cuales partieron hacia Miami, legal o ilegalmente, en busca del sueño americano.
La dirigencia uribista, acompañada por funcionarios gubernamentales, pagados con los impuestos de los colombianos, aún residentes en su patria, vociferaron en Miami y La Florida por Trump; y hasta le enseñaron a pronunciar palabras como Petro, castrochavismo, socialismo y democracia.
Aunque aún se desconocen los resultados electorales y los fallos a las demandas de Trump, el uribismo está listo, entrenado y afilado, para salvarlo allá en el norte, mientras en Colombia apedreará la paz, la anticorrupción y la ejecución de hechos revelados por “Cayita” en sus conversaciones telefónicas, que hicieron avergonzar al exsenador con el presidente Duque.
Con ese entrenamiento se maniobrará la especie de reforma constitucional que el exsenador propone para establecer en Colombia una justicia a su medida.
El miedo y el engaño harán parte del escudo para su mano firme y el corazón grande. Superaron a Trump en la mentira. Fake news fueron fundamentales en la campaña que terminó el 3 de noviembre. Se contabilizaban por centenares Las falsedades, falacias y patrañas que justificaban y respaldaban sus tenebrosos discursos, tuits y declaraciones, a las que el mandatario, aconsejado por el uribismo, agregaba fuertes dosis de susto, temor, pánico, espanto y pavor.
Ese será nuestro destino con “ojo al 22”, que ya inició Uribe con los aventajados expertos que se graduaron en La Florida.
Las jugaditas, las maniobras, el irrespeto y el canguelo, ya están aquí.
La campaña del 22 empezó.
BLANCO: La petición de la Procuraduría al Consejo de Estado para anular decretos sobre fracking. El daño ambiental es irreversible.
NEGRO: Las Farc confesaron el atentado contra Germán Vargas Lleras, al igual que el asesinato del líder Álvaro Gómez, cometido hace 25 años. ¡Qué guerra sufrimos!
Bogotá, D. C, 6 de noviembre de 2020
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.