Opinión
Por Víctor G. Ricardo*.- La llegada del coronavirus, una enfermedad viral que antes sentíamos lejana y ajena a nosotros por haberse propagado en el otro extremo del mundo, ha penetrado ya a más de 145 países y conllevado a que todos estén tomando medidas preventivas para intentar controlar el contagio y evitar que sigan incrementando las víctimas de forma exponencial.
Lo que ahora es una pandemia tiene a la población global encerrada en sus casas, en una cuarentena que lucha por acabar con el contagio y, por ende, con el virus en sí, mientras otros luchan por crear una vacuna lo más rápido posible. Este virus puede, como ha sido evidente, llegar a todos los lugares, estratos sociales, razas, géneros, edades y religiones.
En cada país los gobiernos tratan de expedir las mejores medidas preventivas que en su concepto son las adecuadas para evitar que se expanda. Aunque muchas cosas pueden ser especulaciones, pánico y voz a voz, queremos cuidar de nuestros seres queridos y buscamos mantener la cuarentena, evitando contactos innecesarios, manteniendo la higiene y siguiendo las recomendaciones.
La impotencia es absoluta. Las potencias militares no pueden usar sus armas contra el virus y cada uno desde su propia conciencia y capacidad de reflexión, poco a poco tendrá que cambiar sus costumbres y entender que la naturaleza nos supera y trae a relucir la debilidad del ser humano ante circunstancias como estas.
Con esto, hemos aprendido que la edad convierte al ser humano en un blanco más débil que, aunque sea más fuerte en sabiduría y experiencia, la desperdicia por su irresponsabilidad ante circunstancias como estas.
Los medios cuestionan si las medidas de control por parte del Gobierno quizás llegaron muy tarde, si Opain o Migración Colombia se equivocan al no cerrar desde el primer momento el aeropuerto y el tránsito aéreo. Resaltan las noticias que la mayoría de casos han surgido en personas que han viajado. De cualquier forma, si bien las medidas del Estado son necesarias para el control de esta crisis que afecta la salud del mundo entero, la economía global, la educación y todos los aspectos de la vida del hombre, todo esto será inútil si la ciudadanía no colabora, si no nos concientizamos respecto a la necesidad de controlar nuestros instintos antes de que sea muy tarde y atender las instrucciones impartidas por las autoridades.
Mi llamado es a la sensatez y a que todos velemos por el bien de nuestros co-ciudadanos, de nuestros familiares, hijos y abuelos, quedándonos en casa, y trabajando desde casa.
Hasta ahora van más de sesenta casos, pero también sabemos que hay muchos portadores silenciosos que pueden -inocentemente y sin quererlo así- estar contagiando otras personas.
Todas las decisiones de restricción de movilidad, prohibición de encuentros de más de 50 personas y cierres de establecimientos sociales son molestas e incluso traen problemas económicos. Pero lo peor sería perder la vida, pues ella no la reemplaza nadie.
Refugiémonos en nuestras casas y solo dejemos que las personas estrictamente necesarias cumplan las labores que son necesarias para el transcurrir de la vida.
Pasado el riesgo que estamos viviendo podremos regresar a nuestras actividades normales.
Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2020
*Excomisionado de Paz
Por: Guillermo García Realpe*.- Los últimos acontecimientos en Colombia y a nivel global relacionados con la expansión geométrica y exponencial del coronavirus o COVID-19 que se originó hace escasos tres meses en China, ha puesto al mundo entero, a los países, a los poderosos, a los gobernantes, contra la pared; en situación de absoluta vulnerabilidad y debilidad.
No ha servido ni los avances científicos, ni las investigaciones y los estudios, ni las comunicaciones, ni toda la logística que se ha presentado con la modernidad en materia bélica y de otro tipo, unas fortalezas que hoy resultaron absolutamente insustanciales para afrontar un virus que se generó en la naturaleza con ocasión de unas malas costumbres que ha tenido el hombre al consumir animales silvestres que no tienen ningún control de sanidad o de otro tipo para que exista tranquilidad en el consumo de productos animales. Lección hacia adelante, pero también lección de que el hombre ha sido agresivo con la flora, con la fauna sin ninguna medida.
Esto marca comportamientos hacia adelante, como en su momento lo marcó todas las indicaciones que se hicieron alrededor del SIDA, del VIH, que si bien fue controlado o por lo menos su crecimiento no fue tan marcado, eso le sirvió al hombre del mundo entero a cambiar sus comportamientos, sus costumbres para tener sexo más seguro y de esa manera evitar esa grave amenaza a nuestra vida.
Por lo tanto, nos queda esa gran lección, de que definitivamente el mundo entero, los países, los gobernantes tienen que atender esta alarma, este llamado de la naturaleza, como en su momento lo hizo con el cólera, el ébola y otro tipo de pandemias que mataron millones de habitantes en el mundo, tanto en el viejo como en el nuevo continente. Hoy tenemos que buscar la manera cómo se suspenden el consumo de especies, de animales silvestres, suspender la cacería para consumo humano, ya esa etapa de la vida pasó en la era del homo sapiens, definitivamente ya no somos los cazadores del pasado , hoy somos hombres que debemos respetar la naturaleza y conservar y mantener unas buenas costumbres, un cambio de tercio en nuestro comportamiento, en nuestra cultura, en nuestra manera de ver y por lo tanto respetar la naturaleza animal, vegetal y de cualquier tipo.
Ahora bien, en materia económica y social, el coronavirus tiene arrinconado al mundo entero, incluso las naciones más poderosas hoy son las más vulnerables, recordemos que China fue el epicentro de la enfermedad y hoy registra el crecimiento económico más bajo de las últimas tres décadas, el crecimiento de la nación asiática fue del 6,1% , la caída de las exportaciones y el decrecimiento interno fueron los grandes responsables del bajonazo del gigante asiático en el último año y por si fuera poco, ahora, el coronavirus los tiene contra las cuerdas.
Ni que decir del Reino Unido, Alemania, Italia, España, Rusia, naciones pujantes de Europa que hoy están azotadas y arrinconadas por esta pandemia que amenaza gravemente la salud pública de los países.
En éste lado del mundo, Estados Unidos, el coloso de occidente, ya muestra síntomas de graves afectaciones económicas, ex profeso el gobierno norteamericano suspendió las operaciones aéreas desde y hacia Europa durante un mes como medida preventiva, a eso se le suma la caída en las bolsas del mundo y el desbordado pique de los precios del petróleo en todo el globo.
El coronavirus enfermó la economía del mundo y así lo vemos todos los días en las noticias, sectores como la industria automotriz, las aerolíneas, las navieras, el comercio, en fin, todos los sectores hoy presentan síntomas en sus ingresos y contra eso aún no hay remedio porque se viralizó el brote, incluso los eventos deportivos más importantes del mundo han sido cancelados como medida preventiva y el turismo nacional e internacional totalmente destruido.
Mientras tanto la recomendación es no entrar en pánico, debemos acatar todas las indicaciones de los organismos de salud, el lavado continuo de manos, consumir mucha agua, evitar el contacto social al máximo y el saludo físico con otras personas, así podremos combatir que el virus se propague y afecte a más personas.
Pasto, 16 de marzo de 2020
Senador Liberal
Por Amylkar D. Acosta M*.- El 31 de diciembre del año anterior, sin vísperas, las autoridades de la República popular China admitieron la aparición en la ciudad Wuhan las primeras veintisiete personas diagnosticadas de Síndrome Respiratorio Agudo Grave (COVID -19), causado por un nuevo virus de la familia de los coronavirus. El contagio con este agente patógeno no se hizo esperar y se ha venido propagando sin dique de contención, al punto que la Organización Mundial de la Salud declaró este brote como pandemia. En la Aldea global en la que convivimos 7.770.615.400 almas, todos estamos expuestos a contraerlo.
Las medidas extremas a las que han tenido que recurrir los países, empezando por China, considerada la fábrica del mundo, ha frenado el ritmo de crecimiento de la economía global y amenaza con una recesión global. De hecho la guerra comercial que el Presidente de EEUU Donald Trump le declaró al resto del mundo le había infligido un duro golpe al comercio internacional, afectando de paso las cadenas de valor, ralentizando el crecimiento de todos los países involucrados, empezando por sus protagonistas, China y EEUU, que pasaron de crecer entre el 2018 y el 2019 del 6.6% al 6.1%, el más bajo registrado desde 1990 y del 2.9% al 2.3%, respectivamente.
De allí que, según el reporte anual de la ONU se pronosticaba una ligera recuperación del crecimiento de la economía global, pasando del anémico 2.3% en 2019, el más bajo en una década, al 2.5% en 2020. Pero, advirtiendo que “la reanudación de los conflictos comerciales, una crisis financiera o una escalada en las tensiones geopolíticas, podrían obstaculizar la recuperación, reduciendo el crecimiento a tan sólo 1.8% este año”. Es decir, que la economía global seguía anclada en la “nueva mediocridad” a la que hacía referencia la ex directora del FMI Christine Lagarde.
Las perspectivas de la economía global, entonces no eran las mejores, al punto que la nueva Directora del FMI Kristalina Gueorguieva, recién elegida en tan alto cargo, afirmó categóricamente que “las señales de alarma están encendidas y posiblemente muy pronto la situación pondrá a prueba qué tan preparados estamos”. En su concepto, “la economía mundial se encuentra ahora en un período de desaceleración sincronizada” en el que las cadenas de suministros están rotas, averiadas por cuenta de una guerra comercial en la que, como afirma el FMI “todos pierden”. De hecho, según sus cálculos, las pérdidas en lo que va corrido del 2020, superarían los US $700.000 millones.
El economista turco, doctorado en la Universidad de Harvard, célebre por advertir con dos años de anticipación la crisis financiera de 2008, Nouriel Roubini, pronostica una nueva recesión en 2020. Él la atribuye a tres posibles shocks de oferta negativos y afirma que “todos ellos son reflejo de factores políticos que afectan las relaciones internacionales; dos involucran a China y EEUU está en el centro de cada uno de ellos. Además, ninguno admite tratamiento con la herramientas tradicionales de la política macroeconómica anticíclica”. De manera que la economía global venía transitando por la cornisa de la estagnación, con una alto riesgo de precipitarse al abismo de una prolongada recesión.
Y él no está sólo en su vaticinio, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) advirtió en septiembre pasado sobre el peligro de una recesión mundial para 2020. Como quien dice, al finalizar el año anterior estábamos ad portas de una nueva recesión, debido a que “las perspectivas de la economía mundial actualmente se ven envueltas en una densa niebla de tensiones comerciales internacionales y conflictos geopolíticos”. Los mismos amagos a los que aludía la Directora del FMI.
Las palabras de la Directora del FMI fueron premonitorias, los conflictos comerciales se reanudaron por la terquedad aragonesa de Trump, por la misma razón la escalada en las tensiones geopolíticas persisten y a falta de una crisis financiera sobrevino el COVID - 19, que viene haciendo estragos en el mundo entero, que se debate entre el pánico y la paranoia. Al fin y al cabo, el flujo y reflujo del comercio y de los capitales sirven de vasos comunicantes entre las naciones y encauzan el conocido “efecto mariposa”. De allí que todos los organismos internacionales vienen revisando a la baja su previsión de crecimiento de la economía: la OCDE prevé un crecimiento del PIB por debajo del 2.9%, con una pérdida de 0.5 puntos porcentuales con respecto al 3.4 anterior, por su parte de Economist acaba de bajar su pronóstico del 3% al 2.5% y a 1.9% como peor escenario.
Bogotá, marzo 14 de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- ¿Habrá una bonanza exportadora con el dólar por encima de los $4.000? ¿Nuevas exportaciones incentivadas por la devaluación compensarán la caída de los ingresos petroleros? Son preguntas relevantes para entender que tan grave puede ser la crisis de la balanza de pagos con el desplome del precio del petróleo.
Ante todo una distinción importante. Una cosa son los ingresos en pesos de los exportadores, es decir la cantidad de pesos que reciben por sus ventas en dólares, y otra los ingresos en dólares que recibe el país por las exportaciones
Respecto de los primeros, no hay duda que una tasa de cambio a $4.000 les generaría una cuantiosa ganancia ocasional. Por ejemplo, si los cafeteros exportaran a esa tasa la misma cantidad de café que vendieron el año pasado (unos USD 2.700 millones) tendrían ingresos adicionales por $1,9 billones. Aumentos proporcionales tendrían bananeros, floricultores y los demás exportadores, siempre y cuando el precio internacional de sus productos no disminuya, que es lo que le pasa a otros productos como la palma de aceite y, por supuesto, al carbón y el petróleo, en los que el ingreso puede disminuir.
El caso de las remesas que mandan los colombianos en el exterior es significativo: el año pasado se recibieron USD 6.800 millones, de manera que la devaluación representaría $2,9 billones más en los bolsillos de las familias receptoras. El problema es que con el freno a la economía y la pérdida de empleos en Europa y USA por el Coronavirus, los primeros perjudicados serán los inmigrantes y entonces es posible que disminuya el volumen de remesas enviadas a Colombia, lo que anularía parte del impacto positivo del aumento del precio del dólar.
La situación es muy diferente respecto de la posibilidad de nuevos ingresos en dólares por un aumento de las exportaciones. Un dólar más caro debería incentivar las ventas de productos colombianos en el exterior, pero para que eso ocurra se tienen que cumplir simultáneamente tres condiciones: primera, que tengamos la capacidad de producir más, pero con calidad de exportación; segunda que haya quien le interese comprar nuestros productos, y tercera que no aumente la competencia de otros países productores.
No es fácil que se cumplan esas tres condiciones al tiempo. En el sector industrial hay capacidad instalada para producir más, por ejemplo textiles, confecciones, autopartes y algunos productos químicos, pero la demanda externa ha caído sobre todo por la crisis de nuestros vecinos, o es más dura la competencia de países como Brasil o México que han devaluado más sus monedas. En el sector agrícola hay posibilidades pero toman años en madurar, como es el caso del aguacate, o la competencia mundial es grande como sucede con el café de Vietnam o Brasil.
Cali 15 de marzo de 2020
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por Jorge Enrique Robledo*.- En tono de reclamo, Procurador, Contralor y Defensor del Pueblo les exigieron al ministro y al superintendente de Salud cumplir con las leyes de Colombia y decidir, de forma inmediata, la “Intervención Forzosa administrativa para liquidar a Medimás EPS”. En su reclamo les recuerdan que “las acciones y omisiones” de Medimás vulneran los derechos a la salud y a la vida de los colombianos y por ellas se pierden sumas enormes de recursos públicos de la seguridad social.
También les llaman la atención porque la “vigilancia especial” de la Supersalud a Medimás ha resultado tan ineficaz que la medida se tomó por seis meses –en octubre de 2017, recién creada la EPS– y, por sus incumplimientos, se la ha prorrogado cuatros veces hasta hoy (!), convirtiéndola en una burla.
Entre sus denuncias contra Medimás aparecen:
1. De los siete indicadores financieros que la EPS debe cumplir, tres “no se cumplen”, tres están en “estado crítico” y uno es “insuficiente”.
2. Según el balance general, los pasivos aumentaron de 2,037 billones de pesos a 2,726 billones entre 2018 y 2019, es decir, 700 mil millones más.
3. El patrimonio negativo creció de 161.283 millones de pesos a 964.578 millones en el mismo lapso.
4. Entre agosto de 2017 y noviembre de 2019 la empresa ha perdido 803.295 millones de pesos.
5. También denuncian el desvío de 635.655 millones de pesos principalmente a favor de los propios accionistas de Medimás EPS agrupados en Prestnewco SAS y Prestmed SAS. Entre ellos aparecen pagos con sobrecostos y sin legalizar, medicamentos con sobreprecios, servicios irregulares a otras EPS, pagos superiores a las facturas, atención a usuarios no afiliados a Medimás y a muertos.
6. Y aunque la ley solo autoriza gastos de administración de 10 y 8 por ciento del valor de la UPC en el régimen contributivo y el subsidiado, Medimás se ha cobrado el 12,96 y el 9,45 por ciento, respectivamente, con grandes pérdidas de recursos públicos de la salud.
Por su pésimo funcionamiento, a diciembre de 2019, Medimás aparece como la EPS que acumula más PQRD (Peticiones, quejas, reclamos y denuncias) en Colombia. Y para agosto de ese año ya llevaba 23.664 tutelas en su contra, con el espectáculo escandaloso de haberlas tornado en ineficaces al hacerles “fraude a las decisiones judiciales”, timo que en 2018 produjo 71.691 incidentes de desacato y a junio de 2019 ya llevaba 35.256, generando enfermedad y muerte entre los colombianos (bit.ly/2vV4OAY).
Los amables lectores de esta columna pueden recordar que con José Roberto Acosta y la Procuraduría hicimos nuestros mayores esfuerzos para evitar que este torcido de Medimás se concretara en 2017 (bit.ly/39QO6kC y bit.ly/2w5QsNV). Pues no podía salir bien una maniobra especulativa en la que unas clínicas privadas adquirían a Saludcoop EPS y a Cafesalud EPS con facturas que no les habían cancelado, más sus cédulas de ciudadanía, ilegalidad que ordenó revocar al Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que además responsabilizó al ministerio de Salud de ese este error garrafal. Ojalá que en la apelación de la EPS al fallo, el Consejo de Estado no invalide la correcta y valerosa decisión del Tribunal y no perpetúe el gran daño que se le está haciendo a la salud de los colombianos.
Las ías concluyen reiterándole al Ministerio y a la Superintendencia que no sigan ignorando “el vertiginoso declive de las condiciones de operación de Medimás” contra la salud, que está incursa en las causales de liquidación que determina la ley y que, ¡desde su creación!, incumple, “flagrante e ininterrumpidamente”, las condiciones legales que en Colombia debe cumplir una EPS para poder existir. Aunque parezca imposible, ¡en los gobiernos de Santos y Duque va para tres años operando por fuera de la ley!
Coletilla 1. Sobre este desastre de Medimás citaré a debate en el Congreso. Será mi quinto debate sobre el pésimo funcionamiento del sistema de salud.
Coletilla 2. Colombia se hunde en medio de los escándalos. Además del de Aída Merlano, ¡qué tal el del Ñeñe Hernández!, en el que aparecen giros por mil millones de pesos para comprar votos a favor del candidato Iván Duque, el Fiscal Martínez engavetando las grabaciones legalmente obtenidas, el Ñeñe pavoneándose entre los poderosos como un ciudadano ejemplar y el famoso cartel del tapen-tapen de los mismos con las mismas imponiendo: “aquí ni ha pasado nada”.
Bogotá, 13 de marzo de 2020.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por Gabriel Ortiz*.- Los votos en las elecciones colombianas han llegado a unos niveles insospechados, que se convierten en peligros mortales para quienes compran, venden, canjean, o hacen buen uso de los sufragios.
Antes los votos se conquistaban con programas, promesas y ofertas futuras de los gobiernos que salieran triunfantes. Ello ponía a temblar a los perdedores, porque las barridas eran implacables cada 8 de agosto. Godos y cachiporros suplicaban a sus parientes y amigos acudir a las urnas, para asegurar la “lata” y la supervivencia de sus familias.
Con el tiempo, a las “chanfas” o “corbatas”, se les fueron sumando otras prebendas y privilegios, para quienes lograran llevar el mayor número de votantes.
Esta práctica se mantiene, de acuerdo con el número de personas que decidan en congresos, asambleas o concejos. La repartición del poder se maneja con eso que últimamente llaman mermelada. El azucarado manjar se traduce en posiciones en el alto gobierno, contratos, embajadas, consulados y cuanta gabela se atraviese.
Algo trascendental es el poder que los jefes amasen y ejerzan sobre la tropa, porque ese dominio depende, regularmente, del “voltearepismo” de cada dirigente.
Así las cosas, el gran imperio va quedando en muy pocas manos. Surgen unos autócratas que se convierten en amos, dueños y señores de territorios, departamentos, ciudades, barrios, veredas, grupos, ñoños y ñeñes. A través del abusivo poder, en medios, redes y bodegas; de amenazas, promesas, puestos, contratos y demás actos corruptos, manejan a la perfección los hilos del Estado, de la sociedad, de los buenos, de los malos y en general de todo lo que signifique supremacía, dominio o autoritarismo.
Y hay grupos que a través del dinero -regularmente sucio- se proyectan por encima de la ley, de las normas y se burlan de los resultados electorales.
Así se gobierna este mundo moderno y corrupto. Se abusa de todo. Sin sonrojo, a través de telefonemas, se imparten perentorias órdenes, que modifican los resultados electorales, sociales y judiciales.
Cuando el billete no alcanza simplemente se ordena: “hay que trabajar mucho. Hay que buscar una plata para pasar bajo la mesa y soltarla en los departamentos. Esta vez no está la plata que robaron a Vargas”.
Esto contrasta con agradecimientos cuando las cosas salen bien: ¨agradezco a Mama Franca, a la que saludo a distancia, con enorme afecto…¨
Al final, la plata llega, unos pocos saben de dónde y… ¡las elecciones se ganan! Lo importante es triunfar… ¨eso después se paga¨, como ocurrió con una “fiel” servidora pública que renunció cuando descubrieron su participación en un ¨manejo¨ electoral del Ñeñe Hernández y que, aunque estaba comprometida en el tema, salió del país, como suelen hacerlo los miembros de ese movimiento cuando son investigados. Para completar la hija de la implicada, recibió jugoso nombramiento en el consulado de Miami.
Así, funcionan las cosas cuando gobierna el dinero, bien o mal habido.
BLANCO: Lo que más preocupa a los jóvenes es el desempleo.
NEGRO: No solo los carros contaminan. Pilas alcaldesa.
Bogotá, D. C, 13 de marzo de 2020
*Exdirector del Noticiero Nacional, de Telematinal y de Notisuper.
Por José G. Hernández*.- En otra ocasión hemos sostenido que en Colombia -inclusive por parte de gobernantes y comentaristas ilustrados- no se suele distinguir con claridad entre las distintas formas de responsabilidad (penal, disciplinaria, civil, fiscal, administrativa, política, social). En especial, ya sea por ignorancia o por interés, se tiende a confundir la responsabilidad política con la penal, quien debiera responder políticamente se escuda en la garantía constitucional del debido proceso y en el principio de legalidad; afirma no haber incurrido en delito alguno y se atiene a las normas, sobre la base de que tiene derecho a la defensa -como en efecto lo garantizan, en materia criminal, las disposiciones constitucionales y los tratados internacionales-; y se remite a lo que pueda ser demostrado en un proceso de esa naturaleza, para desvirtuar la presunción plasmada en el ordenamiento jurídico. De modo que no se asume la responsabilidad política.
Al respecto, en lo que toca con la responsabilidad penal, debe ser reiterado lo expuesto muchas veces por la jurisprudencia constitucional y penal, con arreglo a la garantía constitucional del debido proceso, también respaldada en los postulados internacionales y en los compromisos de Colombia respecto a la necesaria preservación de los derechos humanos. Como lo sosteníamos en reciente intervención pública, “toda persona es titular de un derecho fundamental en cuya virtud, mientras no sea juzgada y condenada de manera definitiva -previo su derecho de defensa y contradicción y un debido proceso rodeado de la totalidad de las garantías constitucionales-, se presume -para todos los fines- que es inocente".
Pero, distingamos: la responsabilidad política es otra cosa. Ella no se deduce, como la penal, en el campo del debate probatorio, ni respecto a si se incurrió o no en un delito -conducta típica, antijurídica y culpable-, ni depende de la decisión de un juez, consignada en una sentencia que desvirtúe la presunción de inocencia. Porque se trata de un tipo de responsabilidad diferente. Se debe asumir en relación directa con el poder del que alguien dispone; se mira desde la perspectiva de la conveniencia, la oportunidad y los frutos obtenidos, y se valora mediante la confrontación objetiva entre los compromisos contraídos, la mayor o menor capacidad de acción y control del responsable sobre las áreas bajo su cuidado y la evaluación de los resultados obtenidos.
Para ser políticamente responsable -lo cual ha de tener sus consecuencias en ese mismo plano- no se necesita haber delinquido; no se requiere un acto específico, o una responsabilidad jurídica -por dolo o por culpa- que deba ser probada y judicialmente deducida. Aunque, desde luego, sin que sea necesario, también puede derivarse de un comportamiento delictivo, o puede provenir de una equivocación, de una imprudencia, de una deficiente planeación, de una errónea escogencia de los colaboradores o subalternos, o de una falta de control o vigilancia.
¿Cuántas veces, en distintos países, ha caído un presidente, un primer ministro, un jefe de partido, el director de una institución -y hasta un técnico- por los malos resultados de una gestión, o por el desplome de un gobierno, de una política o de un programa a su cargo, aunque no fuera jurídicamente culpable?
Bogotá, D. C, 13 de marzo de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Óscar Villamizar Meneses.- A propósito del Día Internacional de la Mujer, celebrado el domingo 8 de marzo a nivel global, se observa que las mujeres de Colombia, son sin duda, innegables protagonistas de nuestra historia, pero también del futuro de la nación.
El DANE nos sorprende con cifras que revelan cómo las mujeres han asumido un rol protagónico en el desarrollo de nuestra sociedad.
Los últimos 15 años, indudablemente, favorecidas por gobiernos de talantes democráticos, asumieron el reto de crecer en todos los campos: educativo, empresarial, liderazgo político en las representaciones corporativas y gubernamentales, en la empresa privada, en el arte, en la ciencia, en la defensa del ecosistema, entre otros aspectos, pero por sobre todo, protagonistas fundamentales en el desarrollo de nuestra democracia.
Ciertamente en Colombia existe un predominio del género femenino que llega al 51.2%. Esta cifra nos demuestra la poderosa influencia de la mujer en todos los grupos y sectores, pues nos revela su poderosa influencia en los campos productivos de la nación.
No hay duda, su empoderamiento, aún reciente, es decisivo para el progreso de Colombia.
Porque las Mujeres tienen la preciosa facultad de asumir múltiples roles y las colombianas, decididas y trabajadoras, son cada vez menos desocupadas. Su presencia en la Población Económicamente Activa asciende a un 48.8 %, lo que representa un importante rol en el impuso del progreso de la nación.
Cifras dadas a conocer por el DANE que demuestran en forma contundente la vocación por acceder a todas las fuentes del conocimiento, están presentes y activas en todos los niveles de la educación: pregrados, especialización, maestrías y doctorados, entre otros, pero además, son cada vez más jefes de hogar.
Tengo la convicción del poder ilimitado de las mujeres Colombianas. Ellas han sido definitivamente significativas en la consolidación del cambio.
Por ello, el Presidente Iván Duque no ha dudado en convocar a las mujeres a su gobierno. Empezando por la vicepresidenta de la República Marta Lucia Ramírez y las brillantes ministras que hacen parte de su gabinete. Como joven estadista sabe que ese potencial puede protagonizar lo que verdaderamente quieren los colombianos de bien: un país con justicia social y paz con legalidad.
Los que hemos asumido la representación del Pueblo de Colombia en el Congreso de la República en mi caso por el Centro Democrático, tenemos un mayor compromiso histórico con todas las Mujeres de Colombia: legislar para abrir más posibilidades que permitan incorporarlas a la actividad política, promover su ascenso profesional a través de la educación y el emprendimiento.
Empoderar a una Mujer es consolidar un hogar, fortalecer la familia y lograr una sociedad más justa para sacar a Colombia adelante, eso es lo que se merecen las nuevas generaciones.
Bogotá, D. C, 10 de marzo de 2020
*Representante a la Cámara. Primer Vicepresidente de la corporación.
Por Fabio Cifuentes*.- Uno de los temas más críticos del país es el hacinamiento carcelario, pero nadie soluciona nada. Creo que llegó la hora de actuar, saquen los presos a la calle y póngalos a trabajar.
Se estima que en Colombia hay más de 180 mil personas privadas de la libertad, de las cuales, algo más de 120 mil están en las cárceles y los demás en detención domiciliaria y con vigilancia electrónica.
Como es lógico se les tiene que garantizar alimentación, salud, vigilancia e infraestructura, como mínimo.
Para sostener estos reclusos, con cierta calidad de vida, se necesitan cifras millonarias que salen del bolsillo de los colombianos, sin mayores beneficios a cambio, ya que no se resocializan y en muchos casos salen a seguir delinquiendo.
Pero esto es de sentido común ¿Qué puede hacer un recluso desocupado en medio de una cantidad de personas donde predomina la ley del más fuerte? La respuesta es obvia, maquinar como sobrevivir y prepararse para salir a seguir delinquiendo.
Este es un diagnóstico que hace cualquier colombiano, sin necesidad de contratar estudios y de hacer análisis sobre el comportamiento y conducta de reclusos. Se repite a toda hora, las cárceles en Colombia son unas verdaderas “universidades” del crimen.
La pregunta es ¿Qué hacer para resocializar a los presos y que se vuelvan personas productivas para la sociedad? En mi opinión, hay que ponerlos a trabajar, que se sientan útiles para la sociedad. Todos merecen una segunda oportunidad y se la tenemos que brindar.
Las cárceles tienen que ser autosuficientes, por decirlo de alguna manera, los presos deberían trabajar para que se les garantice, techo, alimentación, salud y educación.
El gobierno tiene que emprender una acción revolucionaria en el manejo carcelario y en lugar de construir solo celdas, se construyan granjas agropecuarias, talleres para diferentes oficios, prepararlos y sacarlos a la calle a producir.
El Sena debería ser la entidad encargada de capacitar a todos los reclusos de país, para que haya una mano de obra calificada y sus productos sean de calidad.
En las granjas agrícolas mínimo deberían garantizar los alimentos para todos los presos del país y los demás reclusos generar recursos para salud, alojamiento y educación.
Hay tanto por hacer, como construir vías, viviendas, acueductos, alcantarillados, colegios, hospitales, limpieza de ríos y playas, y muchas cosas más en las que se podrían ocupar.
Para garantizar el empleo de los reclusos se podría incentivar tributariamente o priorizar en los procesos de contratación a las empresas que les brinden oportunidades laborales, claro, con sus respectivas medidas de seguridad.
Muchos ya estarán diciendo: ¿y de dónde va salir la plata?, ¿quién y cómo los van a vigilar?, se van a convertir en un peligro para sociedad y le van a quitar el empleo a los ciudadanos que jamás han cometido un delito.
Pues llegó la hora de arriesgarnos y tomar decisiones de fondo. Hagamos de los presos personas productivas para la sociedad, que comiencen a trabajar.
Iniciar este proyecto sería la mejor inversión para el país. Un país con menos delincuencia y más seguro, dispararía automáticamente la inversión nacional e internacional en todos los sectores y esto se traduciría en mayor crecimiento económico y generación de empleo.
La inseguridad ciudadana y la violencia no nos dejan crecer. Dejemos de repetir esa frase de cajón: “Con todas las riquezas que Colombia tiene deberíamos ser una potencia”, pues no la repitamos más y hagámosla realidad. Venzamos el miedo a los cambios y actuemos.
Un recluso con oportunidades y que se sienta útil para la sociedad creo que lo pensaría dos veces para volver a delinquir.
La idea es que las cárceles se conviertan en fábricas de sueños, que los presos se sientan importantes para la sociedad y tomen la decisión de cambiar para ayudar a construir una Colombia mejor.
Bogotá, D. C, 13 de marzo de 2020.
*Asesor en Estrategia de Comunicaciones. Se ha desempeñado como subsecretario de prensa de la Presidencia de la República, jefe de prensa de la Campaña Presidencial Juan Manuel Santos y Periodista Caracol Radio.
Por: Guillermo García Realpe*.-Una situación sin precedentes se vivió en la última semana entre el gobierno colombiano y la Organización de las Naciones Unidas, dos son las razones de éste desencuentro, por un lado, la Alta Consejera para los Derechos Humanos Michelle Bachelet, presentó recientemente su último informe anual sobre Colombia y el segundo hecho, el que levantó más ampolla, el presentado por Michel Forst, relator para los Derechos Humanos del organismo internacional, donde el país queda mal parado en materia de seguridad nacional y por supuesto todo el gobierno en su conjunto.
Estos dos informes generaron todo tipo de reacciones, desde las más extremas lanzadas por una orilla ideológica del partido de gobierno que pidió el cierre de la oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia, por considerar una intromisión en los asuntos nacionales, otros manifiestan que el organismo no comparo, ni pidió estadísticas al gobierno para tener una base de apoyo y contrastar cifras, otros por supuesto señalan a la ONU como una entidad sesgada, parcializada y que no da garantías, desde la Cancillería por ejemplo, se dijo que el informe fue desbalanceado, incompleto, ilimitado y superficial; otros que es una guarida politiquera con sesgo ideológico pasional, injerencia indebida en la soberanía nacional y demás. Todas estas afirmaciones, son descabelladas y desproporcionadas, hicieron literalmente que muchos dentro de la colectividad de gobierno entraran en “shock” colectivo.
Todos sabemos que lo que señalan desde diversos frentes los aliados del gobierno no es así, las Naciones Unidas siempre se ha caracterizado por ser un organismo serio, respetable, con presencia en la mayoría de países del mundo, y además un socio incondicional de Colombia, pues no es la primera vez que presentan estos informes.
Ahora, hay que aclarar a la opinión pública nacional que aquí no hay ninguna intromisión en temas nacionales, simplemente están haciendo una serie de recomendaciones de los estándares internacionales a los cuales se ha acogido Colombia desde 1997 por lo menos en materia de Derechos Humanos.
Lo que señala la ONU en sus informes son verdades plenas, la seguridad sí se ha deteriorado y efectivamente los rangos, entre el 2018 y el 2019 se aumenta en 56% el asesinato a líderes indígenas en el Cauca por ejemplo. Definitivamente los defensores de derechos humanos, los líderes de restitución y los ambientalistas, por su puesto los líderes sociales están en una situación muy complicada y en Colombia prácticamente se está haciendo costumbre amenazar y ejecutar a muchos líderes sociales incluyendo desmovilizados en proceso de paz, pero hay que abonarle al gobierno algunas cosas, como que está haciendo tareas de fortalecer esos comités de los defensores de Derechos Humanos, pero con una debilidad, que son más cargados de anuncios que de resultados.
Lo que señala los informes de la ONU son temas profundamente graves, el organismo internacional adelantó 1151 misiones a lo largo y ancho del territorio nacional para verificar las condiciones en terreno, eso arrojo que tan sólo el año pasado hubo 36 masacres que implicaron la muerte de 133 personas, una cifra alarmante que desde el 2014 no se presentaba. Asimismo se presentaron en ese mismo año 108 asesinatos de defensores de derechos humanos. ¡Terrible!
La ONU también señala que tan sólo el 11% de los asesinatos de líderes sociales han sido esclarecidos, mientras tanto el Gobierno Nacional alega que es del 50%, la revictimización también se ha disparado sobre todo en mujeres lideresas.
Ahora bien, el informe de 24 páginas también incluye recomendaciones para que haya una profunda transformación del ESMAD y evitar malos procedimientos que conlleven a nuevas muertes como las sucedidas con el joven universitario Dilan Cruz, asesinado durante las movilizaciones de noviembre pasado. También alerta sobre lo sucedido con el caso del asesinato del reinsertado de las FARC Dimar Torres ocurrido en Norte de Santander a manos de un militar.
La violencia creciente en los territorios, también fue dada a conocer por la ONU y esa situación de recrudecimiento de la guerra en las regiones, sobre todo en las más apartadas se debe a la no implementación a fondo del proceso de paz. La impunidad que sigue reinando, el modelo de los PDET que no avanza como se debe, en fin, en ese último informe sobre derechos humanos, Colombia se raja de principio a fin y el gobierno, en vez de ser conciliador y facilitar el trabajo del organismo multilateral, asume una posición radical y grosera que deja mucho que decir.
Esa es la ambigüedad del gobierno que es prisionero de los sectores más radicales de su partido, a ellos no les gusta la JEP, no les gusta las Cortes, ahora no les gusta la ONU y al paso que vamos no les va a gustar nada, y eso es peligroso para nuestra democracia, para las instituciones legítimamente constituidas y por supuesto para el país. Ojalá hagan retiros espirituales y cambien de parecer.
Pasto, 10 de marzo de 2020
*Senador del Partido Liberal
@GGarciaRealpe