Opinión
Por Guillermo García Realpe*.- Desde finales del año pasado el mundo empezó a conocer de un virus que se propagó rápidamente en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei en China central, y que poco a poco fue contagiando a sus ciudadanos dejando una estela de muerte y desolación a lo largo del gigante asiático.
Después de superada la emergencia que llegó a su punto máximo, las muertes en ese país bordea los tres mil y el número de personas infectadas superó las 80 mil, y a nivel mundial más de 13 mil muertos.
Pero de China, ese enemigo silencioso, que no vemos, pero que está ahí, se trasladó rápidamente a países importantes de Europa como Italia y España, naciones del viejo continente que hoy están confinadas y alarmadas por la cifra de muertos que todos los días deja el coronavirus en sus territorios.
Y como era de esperarse, el coronavirus llegó a Colombia y hoy (al momento de escribir éste artículo) la cifra de compatriotas contagiados ya supera los 235 casos y lo peor, según un estimativo del Ministerio de Salud, en nuestro país la cifra podría alcanzar los cuatro millones de casos, de los cuales más de 500 mil serían críticos, ambas cifras astronómicas que desbordaría sin duda, nuestro débil sistema de salud.
Para muchos las medidas preventivas y de contención del virus en Colombia han sido tardías, el Gobierno Nacional ha sido poco efectivo desde el momento en que se declaró la pandemia y desde entonces han ingresado al país miles de personas provenientes de países focos del brote, esos ciudadanos son los que han expandido el virus a personas de su núcleo familiar, a amigos y a personas con contacto social cercano, sin duda, una irresponsabilidad mayúscula de quienes aún sin saber que eran portadores no se sometieron a la cuarentena obligatoria y hoy las consecuencias las vemos todos los días en las noticias. Otra debilidad que permitió la expansión del coronavirus en el territorio nacional, son los pocos controles sanitarios por parte de las autoridades respectivas en terminales aéreas y de transporte terrestre permitiendo que ciudadanos infectados no fueran identificados a tiempo para su aislamiento preventivo.
A raíz de esto y ante el desespero por la falta de directrices para mitigar esta contingencia, los mandatarios locales empezaron a tomar decisiones en sus territorios como decretar los toques de queda, cerrar las fronteras interdepartamentales y en fin una serie de medidas adicionales que finalmente fueron derogas por el Presidente de la República una vez se dio cuenta que eran más efectivas las decisiones locales que las mismas nacionales.
Todo esta situación ha repercutido en el sistema económico y productivo de las naciones de manera gravosa, hoy por ejemplo el barril del crudo está a menos de 25 dólares, por supuesto hay una guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudita en temas de OPEP, pero eso lo que indica es la vulnerabilidad de los países que como Colombia dependemos demasiado de la producción petrolera. Es un momento para generar una gran reflexión sobre la diversificación de la producción en Colombia, tenemos que basarnos más en los procesos productivos de largo plazo, no del plazo inmediato como es el tema minero y petrolero.
También es de largo plazo, por ejemplo, la producción agropecuaria, agroindustrial, la misma economía naranja si eso realmente funciona, no podemos seguir dependiendo ni la economía, ni las exportaciones, ni los ingresos del país de los dólares del petróleo en la medida en la que hasta ahora hemos dependido. Definitivamente tenemos que diversificar la producción y soportarnos en energías renovables, alternativas, limpias, verdes, amigables con la naturaleza.
Ahora, respetuosamente como mecanismo de salvaguardar la economía familiar de los colombianos, respetuosamente solicite al Presidente de la República, que se permita reprogramar las fechas de los pagos del impuesto predial en los municipios, también el impuesto de comercio, el de renta y pago de créditos, entre otros en todo el país como medida de alivio económico para quienes hoy enfrentan deudas con el sector financiero.
Proteger a nuestra gente en momentos de crisis es tarea del Gobierno Nacional y protegernos del coronavirus, es tarea también nuestra.
Bogotá, D. C, 24 de marzo de 2020
*Senador de la República
@GGarciaRealpe
Por Giovanni Décola*
Cuánto te amo, pandemia amada,
que te expandes como luz de astro,
abrazando ciudades desoladas
y despidiendo vidas, dejando tú rastro.
Multitudes te huyen, llenas de miedo,
igual tratas al jefe, al guarda y al labriego,
confinarnos en casa, fue tú mandato sagrado,
y ni te imaginas cuántos hogares has salvado.
Me asomo por la ventana en pleno amanecer,
me sorprende, mi amada con su cálido abrazo,
y mi alma se vuelve a estremecer…
el amor sonrió y yo lo hacía en el ocaso.
Mirando los árboles y los edificios de rojo escarlata,
ante el bello trinar de los pájaros cantores,
recordamos la última y lejana serenata,
se confundieron las miradas y llegaron los vítores.
Eran los niños que bulliciosos nos abrazaron,
habían crecido y casi ni cuenta nos damos,
encendieron computadores, y clases recibieron,
nosotros…nosotros no queríamos salir del cuarto…
Llegada la hora del almuerzo,
calderos y ollas parecían sonreír,
cocinamos juntos sin esfuerzo,
y todos queríamos repetir.
Había tiempo para siesta, películas y juegos,
desempolvamos dominós, cartas y ajedrez,
disfrutamos y olvidamos nuestros egos,
y nos sentíamos mejor que en San Andrés.
Nos acordamos más de papá y mamá,
la llamada diaria se hizo recurrente,
estaban intranquilos, pero en paz,
por fin, otra vez nos sintieron presente.
La economía en el mundo,
sus cimientos se estremecieron,
se aborrecieron los apetitos inmundos,
y la equidad y solidaridad crecieron.
La política retomó su pedestal,
volvió a ser el arte de servir,
y no de robarse el dinero estatal.
La pandemia entró en agonía y habrá de esfumarse,
a muchos les quitó la vida, pero a la humanidad
¡¡¡le recordó la necesidad de amarse!!!
*Abogado, Periodista y Poeta.
Por Mario Ramírez Arbeláez*.- En medio de esta pandemia covid-19 creada para generar pánico y efectos económicos de impredecibles consecuencias, además de que cobrará millones de vidas alrededor del mundo, no podemos olvidar y menos dejar pasar desapercibidos hechos políticos que afectan la región latinoamericana.
El 3 de mayo, los bolivianos regresarán a las urnas por segunda vez en menos de siete meses para elegir un presidente en reemplazo de Evo Morales, quien duró casi 14 años en el poder, pero que, tras una ola de protestas ciudadanas y denuncias de fraude en los comicios de octubre de 2019, renunció y se fue del país.
La presidenta encargada, Jeanine Áñez a quien como diputada le correspondió, por orden de sucesión, asumir la presidencia desde el 12 de noviembre, anunció desde el comienzo de su gestión que quería llevar al país a una elección en la que no participaría, pero el 24 de enero, cambio de parecer, dejo de ser imparcial y notificó que se presentaría como candidata a los comicios.
Ahora como candidata está tratando de eliminar el recuerdo de Evo Morales entre la población con dos fines: el primero, “porque es la manera de presentarse como alternativa válida y nueva, que, además, denuncia y acusa de narcotráfico y corrupción al gobierno anterior, y por otro lado es una manera de tratar de mantener cohesionada a la opinión pública para que al evaluar negativamente a Morales no dude en votar por ella, a sabiendas de que es la candidata impuesta por los Estados Unidos.
Analistas han criticado este hecho y cuestionan el cambio de opinión de la presidenta encargada, que aprovecha su cuarto de hora para hacer proselitismo desde el gobierno provisional.
Y además, le achacan su intento de construir una candidatura sobre el desprestigio y la destrucción de la figura de Morales, dado que este mantiene altos niveles de popularidad.
Una investigación del MIT no encontró razón para sospechar de un posible fraude en las elecciones presidenciales de Bolivia de octubre de 2019, en las que Evo Morales había reclamado la victoria.
El expresidente boliviano Evo Morales ganó con «alta probabilidad» sin cometer fraude los comicios presidenciales de octubre pasado, tras los cuales fue obligado a abandonar el poder por los militares, según un análisis estadístico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés).
La OEA calificó de «cambio drástico y difícil de justificar» los resultados tras la interrupción y denunció «irregularidades» y «manipulaciones» que hacían imposible saber el margen real entre Morales y Carlos Mesa.
La administración de Jeanine Áñez ha estado realizando un inventario de las obras, programas, subsidios y los compromisos que dejó acordados el gobierno de Morales con el objetivo de continuarlos o cancelarlos.
Morales gobernó durante más de una década en la que el país andino obtuvo logros económicos y sociales indudables, pero también fue cuestionado por su alianza con el socialismo del siglo XXI que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez implantó en Venezuela.
Otros proyectos que al menos se suspendieron para analizar su viabilidad jurídica fueron los de desarrollo de energía nuclear para usos pacíficos como la salud. Morales hizo varios acuerdos con firmas de Rusia y Argentina por más de 350 millones de dólares. El argumento del gobierno de Áñez es que no pasaron el filtro parlamentario que requieren los contratos estatales en Bolivia.
La intención de Áñez de borrar el recuerdo de Morales sí es una realidad, según el relator de las Naciones Unidas Diego García-Sayán, quien manifestó su preocupación por la “persecución política” a exfuncionarios de la era de Evo Morales en el país y el “uso de las instituciones judiciales y fiscales en Bolivia con fines políticos”.
Aprovechando la popularidad de Morales, el MAS designó a su exministro de Economía Luis Arce como candidato presidencial. Y así, todos los que se oponen al expresidente, de momento, buscan llegar solos a la cita en las urnas, pero con bajos números en las encuestas de intención de voto.
Al final estarán Arce, la presidenta Áñez, el expresidente Carlos Mesa y el dirigente Luis Fernando Camacho.
La situación más peligrosa, para la estabilidad democrática Boliviana, puede ocurrir en el caso del fracaso de la candidata Jeanine Añez por su falta de experiencia y capacidad para gobernar con autonomía , u otros opositores pro estadounidenses, quienes, si no hay vigilancia y observadores internacionales en las elecciones , podrían tomar medidas alternativas para presionar a la población indígena de Bolivia, y adoptar normas antidemocráticas , violando los derechos de la población ancestral Boliviana . En la república no hay fuerzas militares poderosas y bien armadas, y tal confrontación tendrá un impacto negativo en todo el continente, agregando problemas a Colombia, tanto con los refugiados como con la inestabilidad general en la región.
Evo Morales vive exiliado en Argentina y pretendía presentarse al Senado en los nuevos comicios programados para mayo, pero su candidatura fue inhabilitada por los nuevos miembros del Tribunal Supremo Electoral nombrados por Añez.
Bogotá, D. C, 24 de marzo de 2020
*Abogado y Periodista.
Por Jairo Gómez*.- Más allá del coronavirus, comenzaron a inocular otro germen con el que pretenden eliminar la verdad. Es decir, liquidar la JEP. Y para lograrlo, el Centro Democrático (CD) ya cuenta con un aliado estratégico: el director de noticias de Blu Radio Néstor Morales. Sí, el cuñado del presidente Iván Duque, quien aún no renuncia a su propósito de volver trizas el acuerdo de paz.
Blu Radio y su director Néstor Morales en las noticias de la mañana decidieron unirse a los propósitos del partido Centro Democrático de eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz.
La propuesta del CD y Uribe Vélez es legítima y no se discute pues tienen representación parlamentaria. Lo que si no es baladí es que a esa propuesta adhiera un medio de comunicación pues rompe con su imparcialidad y equilibrio informativo, con un agravante adicional, le abre una autopista digital a las llamadas “bodeguitas uribistas” para que manipulen la cuenta y logren, como ocurrió, un apabullante sí a favor de eliminar la JEP contra el no.
Probablemente su director Morales, insisto, cuñado del presidente uribista Iván Duque, se lavará las manos, no para neutralizar el Covid/19 sino para disfrazar de inquietud periodística una pregunta manipulada y con claros intereses políticos. Pero la carga perversa no radica ahí, lo grave es que Blu Radio se suma al coro de voces (Álvaro Uribe, sus amigos militares en retiro y terceros civiles no agentes del estado financiadores de la guerra) que quieren que en este país no se sepa la verdad de lo acontecido durante el conflicto interno armado. ¡Qué paradoja! un medio cuyo prestigio y credibilidad debe cabalgar sobre la verdad y la transparencia en la información, se opone a que la verdad sobre la guerra en Colombia salga a flote. Creo que entre Darío Acevedo y Néstor no hay ninguna diferencia.
Es tal el engreimiento de Morales y su emisora que les importa un comino lo que representa la JEP: verdad. Y no entienden que esa institución de Justicia Transicional tiene como objetivo auscultar en detalle lo ocurrido durante las seis décadas de guerra para que las más de ocho millones de víctimas sepan que sucedió con sus seres queridos, les devuelvan lo que les pertenece y las dignifiquen.
Que una emisora, además de utilizar su cadena radial a nivel nacional, ponga a disposición su plataforma en las redes sociales para promover una campaña contra una institución que busca asegurar una paz estable y duradera, es estar contra la verdad y, peor aún, a favor de la guerra. Así de claro.
“Cuando se descubrió que la información es un negocio, la verdad dejó de ser importante”, decía el reportero de reporteros Ryszard Kapuscinki. En este caso para este medio, que se autocalifica como la “Nueva Alternativa”, cae como anillo al dedo pues representa un gran negocio para el Grupo Santo Domingo. Y Morales, un perrito faldero del poder, no tiene problemas morales y éticos para ajustarse las rodilleras.
Todo cabe en la villa del señor y si para sostener la cuota publicitaria hay que unirse al diablo pues que venga la cosecha. Ese es el perverso pragmatismo de Blu Radio y su Director de Noticias que ha hecho de un panel mañanero un supuesto escenario democrático para la opinión libre, pero no hay tal: todo lo borra con alianzas estratégicas como esta que solo buscan meterle un puñal al corazón de la verdad representada en la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP-.
*Periodista y Analista Político.
@jairotevi
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- ¿De donde van a salir los billones de pesos que se necesitan para atender la mayor emergencia económica y social que ha enfrentado el país en toda su historia? El Ministro de Hacienda ya explicó que los $14.8 billones que costarán las primeras medidas anunciadas por el gobierno (antes de implantar el aislamiento obligatorio de dos semanas para todo el país) saldrían de los ahorros que se tienen de regalías y del Fonpet. Pero eso es solo la cuota inicial y se va a necesitar muchísima más plata.
La cuarentena obligatoria y el cierre de fronteras son absolutamente necesarios para que no lleguemos a la situación de Italia o España, y si algo se puede criticar al gobierno es que no las haya decretado antes como lo hizo la alcaldesa de Bogotá. Pero tiene un enorme costo económico y social que solo puede ser compensado con una intervención masiva del Estado.
El mayor impacto será sobre el empleo y los ingresos de la mayoría de la población: muchas empresas van a parar y no van a poder pagar a sus empleados; los trabajadores independientes también van a perder sus ingresos y como todos van a comprar menos productos comenzará una espiral de baja de ventas de las empresas, cierre de plantas y reducción de trabajadores que perderán sus ingresos y comprarán menos, y así crecerá la bola de nieve hasta llegar a una recesión generalizada.
El secretario del Tesoro de EE.UU. dijo que el desempleo en su país podría llegar al 20%. Para evitar tamaño desempleo y la recesión en varios países se están preparando monumentales programas de gasto público que analizaré en otras columnas: 2 billones de dólares en EE.UU, (10% del PIB) y cuantías similares en Europa, sin contar las emisiones monetarias que ya han anunciado los bancos centrales para dar liquidez a sus sistemas financieros.
Se estima que el monto del estímulo fiscal puede ser más del 3% del PIB mundial, mayor que el que hizo para combatir la gran recesión de 2008. Si ese fuera el caso en Colombia –y puede que sea inclusive mayor-, de dónde vamos a sacar $30 billones, que equivalen al 20% de los ingresos tributarios? Se necesitarían 4 o 5 reformas tributarias, o presionar el mercado de capitales para endeudarse por ese monto.
Situaciones extraordinarias requieren remedios extraordinarios, y este es el momento de aplicar el artículo 373 de la Constitución que permite que el Banco de la República otorgue créditos al gobierno, contando con la aprobación de todos los miembros de su junta directiva.
Dos objeciones se plantean contra la emisión de dinero para financiar a los gobiernos: una, que es una operación heterodoxa que perjudica la imagen del país, y dos, que se puede alimentar la inflación. La primera fue superada en la crisis del 2008 donde los principales bancos centrales del mundo no solo hicieron cuantiosos préstamos a sus gobiernos sino que compraron bonos y hasta acciones de empresas privadas.
Cali, 22 de marzo de 2020
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por Amylkar D. Acosta M*.- “Ni el bien ni el mal son duraderos y siendo que el mal ha durado tanto el bien debe estar cerca” El Quijote.
Después de un largo y tortuoso proceso, finalmente se cerró la subasta mediante la cual la Superintendencia de Servicios Públicos, después de haber intervenido y tomado posesión de ELECTRICARIBE con fines de liquidación, le buscaba reemplazo para operar el mercado del Caribe colombiano. Después de dos aplazamientos y 13 adendas, ajustando el Reglamento de presentación de ofertas vinculantes y enajenación de activos, a falta de propuestas para asumir todo el mercado, las dos únicas empresas que pujaron hasta el final, EPM de Medellín y el Consorcio Energía de la Costa, asumirán el control de Caribe Mar (Córdoba, Sucre, Bolívar y Cesar) y Caribe Sol (Atlántico, Magdalena y La guajira), respectivamente.
Esta es una buena noticia para el Caribe y para el país, toda vez que lo que está en juego no es asunto de poca monta, pues de lo que se trata es de relevar a ELECTRICARIBE en la operación de red que sirve a 2.7 millones de usuarios, el 23% del mercado eléctrico del país, a riesgo de que si ello no salía bien se expondría al país todo a un riesgo inminente y sistémico de la prestación de un servicio tan esencial como lo es la electricidad a todo el país.
Hay que reconocer que tanto el Gobierno Nacional como el Congreso de la República, así como la Superintendencia de Servicios Públicos han hecho ingentes esfuerzos para hacer posible y viable una operación de red regional que permita que los nuevos operadores presten el servicio como lo manda la Ley eléctrica, con calidad, continuidad y eficiencia. El compromiso que asumirán estas dos empresas no es menor: dejar atrás la pesadilla en que se convirtió ELECTRICARIBE para sus agobiados usuarios y recobrar la confianza pérdida a causa de la mediocridad del servicio que se la ha venido prestando la última década, caracterizado por los continuos cortes, interrupciones y oscilaciones de voltaje, con el consiguiente daño de sus electrodomésticos.
Se dispuso por parte de la CREG, a través de la Resolución 010 del 30 de enero de un régimen transitorio especial en materia tarifaria, se les entrega la operación sin el lastre de las deudas y los pasivos que venía arrastrando ELECTRICARIBE, pues la Nación terminó asumiéndolos. A través de la intervención por parte de la Superintendencia se logró estabilizar la prestación del servicio y con tal fin adelantó inversiones que superan los $4 billones. Pero, la mejoría sólo se verá cuando los dos nuevos operadores adelanten las inversiones a las que se comprometieron al hacer su apuesta por estos dos mercados: $5 billones por parte de EPM y $3.7 billones por parte del Consorcio de la Costa.
Además de las inversiones requeridas en infraestructura eléctrica, tendiente a superar el rezago histórico de las mismas, causa primigenia del permanente deterioro y obsolescencia en subestaciones, redes, instalaciones, transformadores, medidores, no dan espera. También tendrán que emplearse a fondo en la gestión de las pérdidas y la cartera. Gas Natural Fenosa, que controlaba a ELECTRICARIBE, siempre se escudó en la supuesta cultura del no pago de sus usuarios invocando su propia culpa de la falta de gestión. La muestra palmaria de que ello no pasa de ser un mito es que las demás empresas prestadoras de otros servicios (aseo, agua, gas, entre otros) no tienen los problemas de cartera que embargan a ELECTRICARIBE.
Lo propio podemos decir de la ineficiencia en la gestión comercial, es inadmisible que la exposición en Bolsa siga siendo el doble del promedio nacional con el 25%, porque esa ineficiencia, en última instancia, la asume el usuario pagando tarifas más elevadas. Sólo el músculo financiero de estos dos nuevos operadores puede garantizar superarla y evitar de paso estar expuestos también a los continuos racionamientos programados y no programados, disfrazados siempre como “mantenimientos”, que le sirven de mampara, por cuenta de las “limitaciones de suministros” por parte de XM, operador del Sistema.
Sólo resta que las empresas que ahora asumirán el control y la operación de estos dos mercados en los que se segmentó el mercado controlado y operado por ELECTRICARIBE estén a la altura del reto, en momentos en los que la región Caribe demanda una mayor confiabilidad y firmeza en la prestación del servicio de energía. Ello es tanto más necesario dada la creciente demanda de energía, en la misma medida en la que más y más empresas se están relocalizando en su territorio.
Además, dado el desarrollo del potencial de la región Caribe de sus fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), se requiere contar con una operación del sistema eléctrico regional que permita que la energía eólica y solar – fotovoltaica que allí se va a generar fluya, que no se quede atrapada y de esa manera se reduzcan también los costos de restricción y así sientan los usuarios un alivio en sus facturas. Bienvenidos a Caribe Mar y a Caribe Sol. Cipote responsabilidad!
Bogotá, marzo 21 de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por: José Félix Lafaurie Rivera*.-Aunque no faltan críticas malintencionadas al Gobierno por lo que hace o deja de hacer frente a la crisis del coronavirus, yo aplaudo su combinación de mesura y determinación en las decisiones, y su llamado incesante a la unión y la corresponsabilidad. La comunicación del presidente con sus gobernados ha sido permanente y cercana, y el ministro de Salud proyecta conocimiento, aplomo y serenidad.
Aplaudo sus decisiones económicas. Es responsable declarar emergencia nacional; es responsable utilizar los ahorros del petróleo en sus años de vacas gordas, como será responsable revisar los topes de la Regla Fiscal, un instrumento para contener el gasto excesivo en épocas de normalidad, que debe replantearse con responsabilidad cuando está de por medio el estancamiento fatal de la economía y, sobre todo, la salud y la vida de los colombianos.
Aplaudo también la orientación del gasto para fortalecer el sistema de salud y priorizar ayudas efectivas, dinerarias, para que los más vulnerables puedan sortear la crisis con algún recurso en sus bolsillos.
Sin embargo, es lamentable que los esfuerzos gubernamentales no se vean siempre acompañados por la sociedad. Un conocido me relató su experiencia en un supermercado. Armado de tapabocas, enfrentó una larga la fila para pagar, mientras, continuamente, se pedía por altavoz guardar dos metros de distancia, pero, para su sorpresa, las personas parecían sordas y, a mi juicio, estúpidas. Nadie acataba la instrucción y él terminó insultado por exigirla. Eso se llama indisciplina social casi suicida.
Un periodista le pregunta al presidente Duque por qué tomó las primeras medidas 12 días después de aparecer el primer infectado. El presidente le explica el proceso de preparación y decisiones escalonadas, pero el periodista contraataca con el presunto choque entre el Gobierno Central y los departamentales y locales, sugiriendo lo que ya sugerían las redes: que hay confusión y falta de liderazgo. Las respuestas del presidente fueron claras, pero el mal estaba hecho, porque la pregunta no buscaba aclarar sino dañar. Eso se llama mezquindad y oscuras intenciones de sembrar cizaña, cuando el país necesita unidad.
Si el presidente hubiera decretado medidas drásticas desde el primer día y sin preparación, lo habrían calificado de improvisador. Días antes del decreto de coordinación del orden público, las redes criticaban la dispersión de medidas y los gremios pedían articulación. La posición inicial fue de respeto a la iniciativa regional y local, pero cuando las cosas se pasaron de raya, como la pretensión boyacense de cerrar carreteras nacionales, se produce el decreto y las redes y los medios inventan lo contrario: descoordinación y peleas que no existen.
Eso se llama “palo porque bogas y palo porque no bogas”, con tufillo de interés político de desprestigiar al Gobierno, alimentando las redes para que se burlen del presidente con voracidad “pirañera”; de ganar “rating” generando “terrorismo social” y minando la unión que hoy urge entre los colombianos. Es la peor forma de mezquindad, un delito de “lesa Colombia”.
Falta disciplina social, que debe ser uno de los grandes aprendizajes de este difícil momento, pero aun así, aunque suene a lugar común, los buenos somos más y, contra la mezquindad de pocos, el país se reencuentra en los valores de la solidaridad, la familia, la salud y la vida como bienes fundamentales. Nunca antes había sido tan válido que mis derechos terminan donde empiezan los de los demás; la preminencia del bien común, no como principio retórico, sino como necesidad de subsistencia individual y social. Hoy más que nunca, para todos es importante que todos, sin ningún distingo, estemos bien.
A mis lectores: ¡Cuídense!
Bogotá, D. C, 21 de marzo de 2020
*Presidente de FEDEGAN
Por Gabriel Ortiz*.- Una simpe gripa nacida en China, amenaza con destruir lo que queda de este planeta tan maltratado por el hombre que, llegó solo y quiere seguir solo, pero apoderado de todo. El ¨bípedo¨ fue rodeado por sus semejantes y unos pocos se fueron apoderando de todo. Un puñado de ellos gobierna, dirige, ostenta, maneja, ordena, compra, vende y ejerce el liderazgo. El oro es poco y totalmente nula su relación con el planeta. El brillo es su obsesión.
De la noche a la mañana, apareció rabiosamente un diminuto murciélago con la mayor de las amenazas para ese hombre solo. El volador mamífero devora dinero, riqueza, fama y salud. Con su aliado COVID-19, siembra el pánico a la humanidad y aterra al hombre solo.
Terror, miedo y espanto arropan a los poderosos del mundo. Los obliga a convocar a cerebros reales y posthumanos para que apoyados por la inteligencia artificial, eliminaran la plaga creada por los hematófagos patas peludas, que tienen al mundo en pleno distanciamiento social, en una cárcel global.
Los dueños del universo, los pensadores de Davos, los 5 propietarios de todo necesitan derrotar de inmediato el COVID 19, para recuperar la cúspide del poder, la justicia y la riqueza.
Las grandes potencias se acusaron mutuamente de la pandemia. Afanosamente buscan un culpable del deterioro de sus fortunas y su poder. Poco les preocupa la relación con el planeta, solo los afana la riqueza. El lugar donde se encuentre el dinero. ¿Dónde está el dinero? se preguntan. ¿En los bancos? ¡No! ¨Los bancos tienen mucho dinero, pero es nuestro dinero¨, responde Joan Antoni Melé, en hombre que creó la Banca ética, esa que no ha sufrido durante la crisis en que nos encontramos.
Los amos del mundo pueden aprender la lección que nos dejará la pandemia a la que buscamos sobrevivir.
Este planeta necesita que sus líderes, esos que avanzan hoy hacia el reino del hombre solo, reflexionen, recuperen y se sumerjan en el humanismo, la ética y los valores humanos. Solo así podremos ingresar al espacio que nos corresponde como seres humanos, con igualdad y oportunidades que nos abran el camino hacia una sociedad próspera y colmada de legalidad para todos.
Ese hombre que marcha hacia las tinieblas e irrespeta el planeta, no tiene relación alguna con el sitio en que habita. Lo exprime y lo abandona. En Colombia, secamos las fuentes de agua, tras sacar los metales y las materias primas, incendiamos los bosques para convertir ubérrimas tierras en potreros para producir una carne que dopa a nuestros deportistas, transformamos los ríos en cloacas y todo lo que nos deparó la naturaleza, en desiertos y tierra arrasada.
COVID-19, puede abrir los ojos a quienes nos manejan y dirigen para que, sin egoísmos, nos permitan avanzar hacia el progreso, la convivencia, la generosidad, el perdón y la paz, que sepulten al hombre solo.
BLANCO: Duque requiere el apoyo, pero su gente debe dárselo a los colombianos.
NEGRO: Aeropuerto Eldorado: tierra de nadie.
Bogotá, D. C, 21 de marzo de 2020
*Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- La emergencia generada por la pandemia denominada Coronavirus o Covid-19 es quizá la mayor en muchos años, con grave riesgo para la vida y la salud de millones de personas en Colombia y en el mundo, y ha puesto a prueba la eficiencia y la capacidad de los gobiernos, tanto en el campo sanitario como en el plano económico. Mientras en China -en donde tuvo su origen- la crisis parece superada, algunos gobiernos europeos se confiaron, y la situación terminó por salirse de su control, con las nefastas consecuencias que aún padecen.
La amenaza es grave y, aunque superable, no sabemos cuántas víctimas deje. El aislamiento, el alejamiento entre unos y otros -–en mutua protección-; las restricciones sobre viajes, eventos, actividad académica o ceremonias religiosas; los cambios en costumbres sociales inveteradas…son, sin duda indispensables.
Conductas como la de trabajar o estudiar fuera de los lugares a los que se acude regularmente, sustituyendo lo presencial por lo virtual, han resultado de la mayor importancia, y deben tomarse con toda responsabilidad y compromiso. No se trata de un juego, de una lejana posibilidad de contagio, ni de una injustificada búsqueda de vacaciones o descanso –lo que llamábamos en la Universidad, un pretexto para “capar clase” o para no laborar- , sino de una realidad y de un deber social. La pandemia va en serio y muy rápido. Se extiende a gran velocidad, como lo hemos visto en estos días, y está de por medio nada menos que la vida. Todos estamos en riesgo, en especial las personas de la tercera edad y las que tienen problemas respiratorios o presentan síntomas de asma o gripa.
Desde luego, el pánico no es aconsejable, pero sí lo es la responsabilidad personal, familiar, empresarial e institucional. Y se debe aplicar el principio constitucional de solidaridad.
Es necesario adoptar las medidas y cuidados que han indicado las autoridades de salud. Además del permanente baño de manos, es necesario evitar al máximo el contacto físico personal; las reuniones multitudinarias; las aglomeraciones.
El Consejo Superior de la Judicatura ha suspendido, con algunas pocas excepciones, los términos judiciales. Colegios, escuelas y universidades deben suspender las clases presenciales de pregrado y postgrado -es lo correcto- y acudir a los medios que ofrece la tecnología. Las iglesias deben contribuir, suspendiendo los oficios que impliquen concentraciones masivas. Las administraciones locales regular el transporte público para evitar el contagio por aglomeración.
Ahora bien, aunque muchas decisiones han debido ser tomadas mucho antes, ya el Gobierno ha adoptado medidas muy importantes, pero es necesario que se adopten otras. Por ejemplo, impedir la llegada de vuelos provenientes de los países en donde se ha extendido más el Coronavirus. Y un llamado especial: el Ejecutivo debe coordinar con las autoridades venezolanas que ejercen el poder efectivo, para controlar la expansión del virus en la zona fronteriza. La situación allí puede tornarse muy grave, y el cierre de frontera sin acuerdo con Venezuela por razones políticas -con ingreso ilegal de personas por las trochas- es muy peligroso y sobre él no hay control. Y, aunque nuestro presidente insista en eso, Juan Guaidó no puede hacer nada al respecto.
Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- La llegada del coronavirus, una enfermedad viral que antes sentíamos lejana y ajena a nosotros por haberse propagado en el otro extremo del mundo, ha penetrado ya a más de 145 países y conllevado a que todos estén tomando medidas preventivas para intentar controlar el contagio y evitar que sigan incrementando las víctimas de forma exponencial.
Lo que ahora es una pandemia tiene a la población global encerrada en sus casas, en una cuarentena que lucha por acabar con el contagio y, por ende, con el virus en sí, mientras otros luchan por crear una vacuna lo más rápido posible. Este virus puede, como ha sido evidente, llegar a todos los lugares, estratos sociales, razas, géneros, edades y religiones.
En cada país los gobiernos tratan de expedir las mejores medidas preventivas que en su concepto son las adecuadas para evitar que se expanda. Aunque muchas cosas pueden ser especulaciones, pánico y voz a voz, queremos cuidar de nuestros seres queridos y buscamos mantener la cuarentena, evitando contactos innecesarios, manteniendo la higiene y siguiendo las recomendaciones.
La impotencia es absoluta. Las potencias militares no pueden usar sus armas contra el virus y cada uno desde su propia conciencia y capacidad de reflexión, poco a poco tendrá que cambiar sus costumbres y entender que la naturaleza nos supera y trae a relucir la debilidad del ser humano ante circunstancias como estas.
Con esto, hemos aprendido que la edad convierte al ser humano en un blanco más débil que, aunque sea más fuerte en sabiduría y experiencia, la desperdicia por su irresponsabilidad ante circunstancias como estas.
Los medios cuestionan si las medidas de control por parte del Gobierno quizás llegaron muy tarde, si Opain o Migración Colombia se equivocan al no cerrar desde el primer momento el aeropuerto y el tránsito aéreo. Resaltan las noticias que la mayoría de casos han surgido en personas que han viajado. De cualquier forma, si bien las medidas del Estado son necesarias para el control de esta crisis que afecta la salud del mundo entero, la economía global, la educación y todos los aspectos de la vida del hombre, todo esto será inútil si la ciudadanía no colabora, si no nos concientizamos respecto a la necesidad de controlar nuestros instintos antes de que sea muy tarde y atender las instrucciones impartidas por las autoridades.
Mi llamado es a la sensatez y a que todos velemos por el bien de nuestros co-ciudadanos, de nuestros familiares, hijos y abuelos, quedándonos en casa, y trabajando desde casa.
Hasta ahora van más de sesenta casos, pero también sabemos que hay muchos portadores silenciosos que pueden -inocentemente y sin quererlo así- estar contagiando otras personas.
Todas las decisiones de restricción de movilidad, prohibición de encuentros de más de 50 personas y cierres de establecimientos sociales son molestas e incluso traen problemas económicos. Pero lo peor sería perder la vida, pues ella no la reemplaza nadie.
Refugiémonos en nuestras casas y solo dejemos que las personas estrictamente necesarias cumplan las labores que son necesarias para el transcurrir de la vida.
Pasado el riesgo que estamos viviendo podremos regresar a nuestras actividades normales.
Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2020
*Excomisionado de Paz