Opinión
Por Gabriel Ortiz*.- Muy seductores, pero avasalladores, déspotas y dictatoriales los calificativos que el presidente y el exsenador Uribe, aplican a sus mandatos.
Colombia elige cada 4 años un Jefe de Estado, para que nos gobierne, no para que dirija, beneficie a un grupillo, un partido o una hegemonía omnipotente y privilegiada.
Por ello se posesionan con un mensaje dirigido a los “Colombianos y las colombianas”, no a la facción o bando que por él votó. Son los “Presidentes de Colombia”.
A ningún mandatario se le ha ocurrido llegar a foros, naciones o visitas de Estado en representación del Centro democrático, del partido conservador o de tal o cual agrupación.
En nuestro medio Uribe y Duque, solo han ejercido “nuestro gobierno”, no el de todos los colombianos.
Tal vez por ello, el actual gobernante, desconoce la Constitución y justifica el irrespeto que de ella ha hecho un alto militar (Zapateiro), escudándose en la autorización que les impartirá la procuradora de “nuestro gobierno”, designada para estos menesteres.
“Nuestro gobierno”, el de Duque, tiene candidato propio: “el que dijo Uribe”. Lo defiende y promociona interviniendo en política. Inunda los medios con avisos pagados por “nuestro gobierno”, mostrando obras inconclusas, autopistas interrumpidas, maravillas imaginarias y justificando a Zapatero.
Alberto Lleras, el mayor demócrata de América habló así de los militares deliberantes: “Cuando las Fuerzas Armadas entran en política, lo primero que se quebranta es su unidad interna, porque se abre la controversia entre sus filas. El mantenerlas apartadas de la deliberación política, no es un capricho de la Constitución, sino una necesidad de sus funciones. Si entran a deliberar, entran armadas… y todo acabará con una batalla… les hemos dado todo, hasta juzgarse ellas mismas… el país les ha dado las armas y todo ello con una simple condición: que no entren con todo su peso y su fuerza a caer sobre unos ciudadanos inocentes por cuenta de otros ciudadanos”.
“Nuestro gobierno”, tampoco puede caer con todo su peso y su fuerza sobre una población que busca elegir al hombre capaz lograr el cambio que anhela Colombia para forjar una democracia con independencia de poderes, seguridad, vida amable, digna, justa, empleo y equidad; sin polarización, ni corrupción, con ética y paz. Solo así eliminaremos la pobreza, el hambre y la guerra que vivimos.
No se puede seguir “cayendo sobre unos ciudadanos inocentes, por cuenta de otros ciudadanos”.
Vamos por un derrotero que nos impide tomar el acertado camino que, aún nos queda para recuperar con plenitud la democracia que nos legaron nuestros mayores, con Alberto Lleras Camargo en primerísimo plano.
Si “nuestro gobierno” nos lo permite, podremos asegurar unas elecciones que garanticen las libertades, el desarrollo y la felicidad que persiguen los habitantes de esta gran nación ¡que es de todos!
BLANCO: Felicitaciones al irrepetible Juan Gossain, por su designación como número “R” de la Academia Colombiana de la Lengua.
NEGRO: Nuestro mar de los 7 colores según la Haya, está entre Nicaragua y un Rincón de la Cancillería.
Bogotá, D. C, 30 de mayo de 2022
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y de Notisuper.
Por Gabriel Ortiz*.-La incógnita sobre si habrá una o dos vueltas durante las elecciones presidenciales, aumenta cada día. La sombra la genera la Registraduría, entidad encargada de realizarlas y garantizarlas.
El actual registrador demostró una total ineptitud durante las elecciones de cuerpos colegiados. Movimientos políticos, afectos, apáticos, abúlicos e indiferentes con el gobierno Duque, reclaman rectitud, confianza y limpieza durante los próximos comicios.
Todos consideran una garrafal equivocación la escogencia de Vega, por parte de las Cortes y del Congreso. Lo miran como un elemento sostenido por interesados en que las cosas continúen sin cambio en este país que soporta los más graves problemas, desde cualquier punto del que se mire. Pobreza, hambre, desempleo, inseguridad económica y política, etc.
El próximo debate está amenazado por una serie de aspectos que ponen en serio peligro la honestidad, la confianza, la tranquilidad, la paz y tantos aspectos más que, casi siempre habían acompañado los debates electorales presidenciales.
Hay investigaciones sobre el registrador Alexander Vega, casi desde el mismo día de su elección. Inexplicablemente han marchado a paso de tortuga, tardanza que le ha permitido, acomodar funcionarios “expertos” en manipular formularios, mesas de votación y jurados. A eso hay que sumar los multimillonarios contratos para llevar las cuentas de votos, votantes y suministro de “cifras oficiales”. Son maniobras que, según el senador García Realpe, “permitieron comprar votos, como nunca se habían comprado en Colombia”.
El Senado citó al omnipotente, altísimo y soberano registrador a un debate de control político, que altaneramente desatendió y se limitó a enviar a un segundón. Muchos senadores consideraron a Vega “absolutamente irrespetuoso con el Senado”.
Otros parlamentarios pidieron a las Cortes propiciar la elección de nuevo Registrador, o en su defecto, pedirle al gobierno Duque designar uno Ad hoc, que permita legalidad electoral para presidente, con una votación honesta, segura y confiable.
Hay que hacer algo para que el país tenga la certeza de que, al elegido, lo respaldará la legalidad. Que no se “apliquen las 3P”, sobre la “revancha del poder”, de las que habla Moisés Naim: populismo, polarización y posverdad, que puedan socavar la democracia.
Ya aparecen las “fast-encuestas” que determinaron en menos de tres días un ganador, con esas manipuladoras posverdades para alcanzar el poder.
Uribe, Pastrana, centenares de dirigentes, millones de votantes y, en este último debate, el propio presidente del Senado, Juan Diego Gómez, han accionado las alarmas, para impedir un “chocorazo” que traería funestas consecuencias para esta nación tan necesitada de cambios, que nos lleven al rescate de nuestra democracia. Vega debe renunciar para despejar las dudas que con estupor se pregonan y proclaman. ¡Juego limpio señores!
BLANCO: ¿Qué hiciéramos sin Lucho Díaz? Por fin alguien saca la cara por Colombia, con juego limpio.
NEGRO: El fallecimiento del gran amigo Jorge Mario Eastman. El hombre que “veía lo que venía”, gran contertulio de la mesa de los viernes en el Pajares, donde ilustraba con su amplia sabiduría. Paz en su tumba.
Bogotá, D. C, 7 de abril de 2022
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Son muchas las normas de la Constitución de 1991 que, pese a sus perentorios y bien redactados términos, permanecen en la teoría. Lo cual significa que el constitucionalismo tiene ante sí enormes retos, y que, en la medida en que crezcan las disposiciones incumplidas o inaplicadas, nuestro Estado de Derecho y nuestra democracia irán debilitándose y haciéndose inoficiosas. Imperarán las vías de hecho y la ley del más fuerte.
Veamos -como ejemplos- algunas de esas reglas constitucionales, y que cada uno de nuestros lectores se responda: ¿se cumplen, se incumplen, se tergiversan, están mal interpretadas? ¿O han sido desvirtuadas, y en la práctica sustituida por reformas constitucionales?
-Al tenor del artículo 1 de la Constitución, Colombia es un Estado Social de Derecho. El Acto Legislativo 3 de 2011 consagró el “marco de sostenibilidad fiscal, que “deberá orientar a las ramas y órganos del poder público” y “fungir como instrumento para alcanzar de manera progresiva los objetivos del Estado Social de Derecho”. No rige todavía. Regirá, si acaso, “de manera progresiva”, si algún día el Ministerio de Hacienda o Planeación Nacional lo consideran fiscalmente sostenible.
-El artículo 2 de la Carta Política manifiesta que las autoridades de la República están instituidas “para proteger a todas las personas residentes en Colombia”, entre otros derechos esenciales, “en su vida”. Según INDEPAZ, en lo que va corrido de 2022, hasta el 31 de marzo se han cometido 28 masacres, con 94 víctimas. En 2021, hubo 96 masacres, con 338 víctimas; en 2020, 91 masacres.
-El artículo 114 de la Constitución señala que el Congreso, además de legislar y ejercer el poder de reforma, ha de “ejercer control político sobre el gobierno y la administración”. Uno de las principales instituciones de control político -aunque no es propia de un sistema presidencial sino del parlamentario-, plasmada en 1991, es la moción de censura, que puede aprobar cualquiera de las dos cámaras contra un ministro, un director de departamento administrativo o un superintendente, “por asuntos relacionados con funciones propias del cargo, o por desatención a los requerimientos y citaciones del Congreso de la República”. Aunque ha habido motivos de sobra en varios casos, lo cierto es que, a lo largo de treinta años y medio, no ha podido prosperar ninguna. Al parecer, la “mermelada” es más eficaz.
De cumplirse el artículo 93 de la Constitución, los tratados y convenios internacionales ratificados por Colombia, que reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación deberían prevalecer en el orden interno. Las fuerzas estatales deberían observar siempre los principios y reglas constitucionales y los previstos en tratados y convenios sobre derechos humanos, y los contemplados en el Derecho Internacional Humanitario (D.I.H.), tales como el de inmunidad de la población civil: en el conflicto armado, están totalmente prohibidos los ataques que tengan como objetivos o blancos a personas civiles que no participan en la confrontación. Varios casos en contra, el más reciente, el de Puerto Leguízamo (Putumayo): la Defensoría del Pueblo confirmó que durante operativo militar allí efectuado, murieron varios civiles, entre ellos un adolescente de 16 años y un gobernador del pueblo indígena.
Bogotá, D. C, 7 de abril de 2022
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Simón Gaviria*.- Los ingleses dicen que, en la política, el amor se muestra con el presupuesto. La Constitución de 1991 fue generosa descentralizando recursos, participando las regiones con un porcentaje fijo de ingresos de la nación a través del Sistema General de Participaciones (SGP). Modificaciones posteriores aumentaron la certeza de recursos, pero recortaron el incremento de los giros. Hoy la brecha es tan grande que volver a la fórmula original quebraría a Colombia. Esto no significa que las reformas deban parar, los recursos se pueden distribuir de manera más equitativa para que rindan más.
Colombia es el país unitario más descentralizado de América Latina y está en el quintil más alto de países OCDE. En 2015, el 65% de la inversión total fue administrada y ejecutada por las regiones (10% del PIB) y los gastos de los gobiernos regionales representaron el 39% de los gastos totales del gobierno general. Eso sí, la falta de desarrollo de sus facultades tributarias y capacidad de recaudo, lleva a que tan solo el 23% del total de ingresos tributarios del país (excluyendo las contribuciones a la seguridad social) sean recursos de las mismas regiones. En otras palabras, somos descentralizados para el gasto, pero centralizados para el recaudo.
Cuando se dispersa la plata regional, las estrictas reglas de gasto hacen que los recursos no se ejecuten en su totalidad. Es el absurdo de financiar el déficit nacional con la no ejecución de recursos territoriales. DNP estima que incrementar la participación del SGP en Propósito General de 11,6% a 23,2%, aumentaría en más del 20% los ingresos de los más pobres. Eso si hay que confiar en las regiones, pero verificar.
El sesgo urbano del SGP discrimina la población rural y rural dispersa. Solo en temas como alimentación escolar, cobertura educativa y salud pública se incorporan criterios de ruralidad, con variables como la dispersión poblacional y la oferta del servicio. Se requiere, además de incentivar la inversión de los mandatarios en la zona rural, incluir en la fórmula más indicadores que reflejen las necesidades de esta parte del territorio, para reducir las brechas interregionales e inclusive al interior de los mismos municipios. El sistema de asignación de recursos del SGP, a pesar de tener demasiados criterios de distribución, no refleja la realidad de territorio.
Indígenas Pendientes
No se pueden seguir asignando competencias subnacionales sin fuente cierta de financiación. La asignación de recursos del SGP no toma en cuenta los criterios de asignación de las otras fuentes que financian las regiones, por esta razón hay poca complementariedad y alta duplicidad en los gastos del SGP con los de regalías, el presupuesto general y los recursos propios de las entidades territoriales.
Se requiere fortalecer la focalización del SGP de gastos de funcionamiento y libre inversión para complementar estrictamente los incrementos en inversión de las otras fuentes y asegurar su sostenibilidad. Esto debe ir de la mano con el aumento de la base del SGP, pero las mayores transferencias se deberán atar a mejores resultados. Un tema olvidado en debates de corrupción es el de la pertinencia. Mucho haríamos si las reglas generales de oficinas Bogotá encajaran mejor con cada departamento y municipio.
Bogotá, D. C, 6 de abril de 2022
*Actual fellow del instituto Marron en NYU. Ex-director nacional de planeación y presidente de la cámara. También padre de Sofía, Filipa, y Victoria.
Por Amylkar D. Acosta M.- “El mundo avanza con los ojos cerrados hacia la catástrofe climática”: Antonio Guterres, Secretario General de la ONU
A la declaratoria de las Naciones Unidas del Día mundial forestal el 21 de marzo y del Día mundial del agua el 22 del mismo mes, se vino a sumar La hora del Planeta, iniciativa esta liderada por la organización ambientalista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), nacida en Suiza y una de las más importantes organizaciones no gubernamentales de conservación ambiental, con presencia en más de 100 países.
Pues bien, la jornada periódica de La hora del Planeta surgió en 2007 y desde entonces ha venido in crescendo. Se trata de un gesto sencillo, pero de gran simbolismo, consistente en apagar las luces de las casas, las oficinas, los edificios, monumentos y sobre todo de sitios tan emblemáticos como la Ópera de Sidney, la Torre de Eiffel en París, el Coliseo de Roma y la Torre Colpatria en Bogotá por una hora, entre las 20:30 y las 21:30 el último sábado del mes de marzo, esta vez el 26 de marzo.
Esta iniciativa es considerada como la de mayor convocatoria e impacto en la opinión ciudadana en todo el mundo contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, en procura de despertar la conciencia sobre la inminencia de una catástrofe global sino paramos esta alocada carrera destructiva de la que llama el Papa Francisco nuestra “casa común”. De lo que se trata es de sensibilizar y concientizar a la opinión pública sobre el reto que encaramos, el que no se podrá eludir.
Como lo planteó recientemente la profesora de economía y Directora del Instituto de Innovación en University College London Mariana Mazzucato, “esta es la oportunidad. Si no arreglamos el Sistema, no tendremos ningún chance frente a la tercera gran crisis (la del 2008, la del 2020 y la creciente inhabitabilidad del planeta) y todas las otras más pequeñas que traerán aparejadas en los años y décadas que vendrán”. Como bien lo dijo el periodista español Luis Bassets, “la crisis por el coronavirus puede ser el ensayo general para la próxima y más grave provocada por el cambio climático”. De modo que las lecciones aprendidas de esta pesadilla nos deben servir para estar mejor preparados y entrenados para enfrentar la crisis provocada por el cambio climático.
El camino no es otro que el de la prevención, la adaptación y la mitigación frente a los embates de la variabilidad climática y sus devastadores efectos. Es la sostenibilidad ambiental y pervivencia del planeta tierra, el único habitable, por lo menos por ahora. De tal manera que los millones que dilapidan los ricos y famosos en sus caprichosos viajes turísticos al espacio, así como los que se invierten en la carrera espacial en la afanosa búsqueda de vida en otros planetas a donde se pueda trastear la humanidad, le van a hacer falta a los recursos que se requieren para evitar la sexta extinción masiva de la biodiversidad a causa de fenómenos naturales extremos. La diferencia de esta con respecto a las cinco anteriores es que estamos migrando del holoceno hacia el antropoceno, en la que se pone el foco en cómo la actividad humana viene impactando y de qué manera en nuestro Planeta azul.
En La hora del Planeta de este año se está enfatizando en la importancia de visibilizar el Convenio sobre Diversidad biológica que propende y promueve un ambicioso plan de acción global tendiente a detener y a revertir la pérdida de naturaleza y biodiversidad, que están en alto riesgo, hacia el año 2030. Año este en el que, según el Acuerdo de París (2015), las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) deberán disminuir en un 45% con respecto a los niveles de 2010 y de esta manera intentar alcanzar el “cero neto”, la neutralidad de carbono, alrededor de 2050. Mantener a raya el aumento de la temperatura por debajo del umbral de los 1.5 grados centígrados con respecto a la temperatura media de la era preindustrial se logrará si y sólo si se alcanza esta meta volante.
Este año La hora del Planeta se da en medio de la invasión y la guerra asimétrica que le impuso Putin a Ucrania, la peor conflagración y la más destructiva y amenazante desde la guerra fría y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en diciembre de 1991. Un mes después de la invasión sus consecuencias a nivel global son catastróficas y a la tragedia humanitaria, cifrada en vidas humanas que se pierden y se desplazan, se le está haciendo un enorme daño al Planeta, pues como lo afirmó el Director general del WWF Internacional Marco Lambertini, “sabemos que para construir un futuro en armonía con la naturaleza necesitamos paz entre las personas” y, añadiría yo, entre los países.
Cota, abril 5 de 2022
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Ante la ola de inseguridad y el aumento de los homicidios que se experimenta en el país, la propuesta inmediata que se hace es aumentar la policía para controlarla. Pero Colombia lleva años aumentando la fuerza pública y la inseguridad sigue creciendo. Encontrar una solución efectiva a este problema requiere tener un diagnóstico correcto de sus causas.
En Estados Unidos, donde hay un debate similar, expertos en el tema han señalado que lo que produce el aumento de la criminalidad no es tanto la falta de policía como la pérdida de confianza de la ciudadanía en las instituciones y, en particular, en la Policía; al sentir que las instituciones no les resuelven sus problemas y que la Policía no los protege, la gente tiende a tomarse la justicia por sus manos.
Señalan como otra causa la pérdida del sentido de pertenencia a la sociedad y del sentimiento de solidaridad con sus conciudadanos, fenómenos que se han agudizado con la polarización que alimentan las redes sociales y la pérdida de legitimidad del gobierno.
Estas son algunas de las causas estructurales del problema, lo que requiere estrategias de largo plazo, la más importante ellas es la que planteó Sergio Fajardo en un reciente debate: la educación, que es la verdadera alternativa a las políticas de mano fuerte y represión, pues es un instrumento esencial para recuperar la cohesión social y la solidaridad ciudadana, lo cual disminuye la inseguridad y el crimen.
Existen evidencias empíricas de que la mejora en la calidad de la educación (por ejemplo, acabando la doble jornada y aumentando el tiempo que pasan los alumnos en el colegio) disminuye la probabilidad de que los alumnos se conviertan en delincuentes, no solo porque los capacita mejor y en el futuro pueden tener mejores oportunidades laborales, sino porque en el presente disminuye el ausentismo y la deserción escolar, lo cual reduce la exposición a ambientes criminales.
Como no es posible esperar al largo plazo para reducir la inseguridad, también hay que enfrentar las causas próximas de su incremento. Son varias, pero acá quisiera resaltar lo que en el lenguaje de los violentólogos se podrían llamar las “causas objetivas de la inseguridad”, es decir, aquellos factores que inducen a más personas a robar e inclusive a asesinar para lograrlo.
Las más apremiantes son el desempleo y su consecuencia, el hambre. No conozco estudios sobre el tema, pero me atrevo a aventurar la hipótesis de que la delincuencia crece cuando la gente pierde sus ingresos y no tiene ni siquiera para hacer las tres comidas al día como le sucede hoy a la tercera parte de los colombianos. Es cierto que hay muchos delincuentes que son sociópatas, que roban y matan casi por costumbre, con total desprecio de la vida del prójimo, pero muchos otros lo hacen forzados por la necesidad.
Una muy católica octogenaria me dijo en una ocasión que a su edad ella no sabía si era honrada porque nunca le había tocado ver a sus hijos llorando de hambre, y que no sabía que hubiera hecho en esas circunstancias.
Cali. 27 de marzo de 2022
*Filòsofo y Economista. Consultor.
Por Juan Camilo Restrepo*.- A quien le queden dudas sobre el fracaso colectivo a que conducen los populismos le basta mirar lo que está sucediendo en la Argentina. Es, ciertamente, un ejemplo para no imitar.
La inflación, en primer término, que bordea el 60%, es el gran dolor de cabeza de los argentinos. El gobierno Fernández da muestras de desesperación. Acaba de anunciar con lenguaje guerrero el inicio de lo que ha llamado una “guerra a la inflación” ¿En qué consiste? Tiene sometidos a control administrativo a 1.300 productos de primera y segunda necesidad. Este control lleva ya varias semanas y no parece estar dando buenos resultados. Con una variación en el índice de precios de la magnitud señalada todo esfuerzo por reprimir la especulación y romper las fuerzas del mercado resulta imposible.
No contenta con esta medida, la Casa Rosada ha anunciado, en su desespero, la puesta en marcha de una ley que viene de los años setenta del siglo pasado que permite el decomiso de mercancías, el cierre de negocios, y aún el apresamiento de comerciantes e industriales sobre los cuales caiga la sospecha de que están especulando y abusando con los precios. Una verdadera economía de guerra si se aplica. Es la lucha del inciso contra las fuerzas de un mercado desbordado por la inflación. No hay que ser adivino para pronosticar quien va a resultar ganancioso en esta guerra.
Después de agotadores debates políticos, el senado argentino acaba de autorizar el gobierno Fernández para concluir la negociación de la deuda externa con el FMI. Se busca una renegociación en el pago de esta deuda que empieza a vencerse por US$50.000 millones. Y que la Argentina está en incapacidad de honrar en este momento.
El actual gobierno le echa la culpa de lo que ha sucedido a su predecesor, Mauricio Macri. La señora Kirchner, exmandataria y actual vicepresidenta de la Nación, dice airada que la política económica y fiscal no puede acordarse con el FMI, y que su convivencia política con el presidente Fernández está comprometida. 13 senadores del grupo de la Kirchner votan negativamente los acuerdos con el FMI que deben formalizarse con urgencia. De no cerrar pronto estas negociaciones, la Argentina -una vez más- seguirá de paria en los mercados internacionales de crédito. Como tantas veces lo ha estado a lo largo de su historia.
Curiosa esta actitud de la vicepresidenta: fue la misma que durante su gobierno decretó la nacionalización de las pensiones privadas y la que inició el camino por los despeñaderos del populismo. Ahora pretende que la Argentina celebre un acuerdo con el FMI, pero sin adquirir ningún tipo de compromisos para enrumbar la política económica por la senda de la seriedad fiscal. Es decir, propone que la Argentina negocie sola.
EL FMI por supuesto no accederá a ello: ya divulgó un documento interno hace un par de meses reconociendo que en la pasada negociación con Argentina pecó por no imponerle condicionamientos más severos. Es por tanto muy poco factible que en esta ocasión vaya a cometer el mismo error.
Mientras tanto, la Argentina sigue soportando una presión inmensa sobre las exiguas reservas que maneja el Banco Central que, entre otras cosas, continúa financiando con emisiones inflacionarias buena parte del gasto público. Echándole así, en pleno incendio, más gasolina a la llamarada inflacionaria. Siguen también gravando y arruinando -con lo que allá denominan “retenciones”- estratégicas exportaciones como las de la carne.
Cuando la guerra entre Rusia y Ucrania le hubiera proporciona a un país como Argentina, tan rico en cereales, una oportunidad de oro para hacerse presente en los mercados internacionales que registran por estos días precios elevadísimos, tiene que cerrar las exportaciones de varios granos por temor a un desabastecimiento interno. El ventarrón inflacionario sopla como un huracán por las pampas argentinas. Y entre tanto, el malestar y la pobreza siguen creciendo a un ritmo endiablado.
Ojalá la Argentina salga de este berenjenal al que lo ha conducido una historia de populismos enquistados en el alma política de tan importante país. Y es, por supuesto, un espejo en el que los colombianos debemos mirar para no imitarlo.
Bogotá, D. C, 22 de marzo de 2022
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por Amylkar D. Acosta M*.- Dos días de la semana anterior están destacados en el calendario de las Naciones Unidas, declarándolos el 21 de marzo como Día mundial forestal y el 22 del mismo mes como Día mundial del agua, como una forma de llamar la atención y despertar el interés de la comunidad internacional sobre la importancia de la protección de los recursos forestales y del agua, como variables fundamentales de la ecuación de la sostenibilidad ambiental, y de paso enfrentar con éxito los desafíos del cambio climático. Podemos afirmar que tal declaratoria está entre los antecedentes más importantes de los 17 Objetivos del desarrollo sostenible (ODS) acordados en 2015.
Entre las metas del Objetivo 6 de agua limpia y saneamiento están lograr el acceso universal y equitativo al agua potable, así como también a los servicios de saneamiento e higiene requeridos. De igual manera, entre las metas del Objetivo 15 referido a la vida de ecosistemas terrestres se cuentan la protección, el restablecimiento y la promoción del uso sostenible de los ecosistemas terrestres, así como un ordenamiento sostenible, delimitación y protección de los bosques, luchas contra el avance de la desertificación, como también detener y revertir la creciente degradación del suelo y la pérdida de la biodiversidad. Huelga decir que los 17 Objetivos del desarrollo sostenible (ODS) están alineados con el Acuerdo de París que propende por la descarbonización de la economía.
En el año 1971 los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) acordaron celebrar el 21 de marzo de cada año el Día mundial forestal. Se trata de destacar y ponderar la importancia de los recursos forestales, los cuales contribuyen a la reproducción y desarrollo sostenible de todas las especies que habitan el globo terráqueo, incluido el ser humano. Tienen la virtud de capturar el CO2 que flota en el medioambiente y libera oxígeno a través de sus estomas, un proceso inverso al de los humanos que inhalan oxígeno y exhalan CO2. El lema para el Día mundial forestal en 2022 es “consumo y producción sostenibles”. En este sentido, el lema de este año quiere poner el foco en el consumo de madera y concientizar sobre un problema global que en muchos países arrasa con miles de hectáreas de masa forestal cada año.
Se estima por parte de la FAO que cada año más de 130.000 km² de bosques se pierden debido a la deforestación. El caso de Colombia es dramático: entre 2015 y 2016, cuando alcanzó las 179.000 hectáreas, se incrementó la deforestación el 44%, en el 2017 se registraron 219.973 hectáreas deforestadas, incrementándose el 23% con respecto al año anterior y en el 2018, según el IDEAM se alcanzó el pico más elevado con 280.000 hectáreas deforestadas, un 27.2% más con respecto al 2017. En el año 2019 le dieron un respiro, especialmente a la Amazonía, la más depredada, al bajar las áreas deforestadas hasta las 158.894 hectáreas, pero sólo para volver a crecer el 8% en el 2020 con 171.685 hectáreas arrasadas.
Ello contribuye y de qué manera a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), de tal suerte que la deforestación junto con el cambio de uso del suelo participan con el 33% de las mismas. Por lo tanto, frenar, poner coto a la deforestación en Colombia es la mayor y mejor contribución al cumplimiento de la meta que se ha impuesto Colombia de reducir sus emisiones en un 51% hacia el 2030 y la neutralidad de carbono hacia el 2050.
En 1992, en la Cumbre Río + 20, la Asamblea general de las Naciones Unidas, mediante la Resolución A/Res/47/193 se consagró el 22 de marzo de cada año como el Día mundial del agua. Se busca sensibilizar a las autoridades y a la sociedad civil sobre la importancia de la gestión integral del recurso hídrico y su conservación. Debemos destacar el hecho que la misma Asamblea de las Naciones Unidas, mediante la Resolución 64/292 del 2010, reconoció el derecho humano al agua. Además el objetivo 6 de los ODS se ocupa del agua limpia y el saneamiento.
Este año el mensaje de las Naciones Unidas está enfocado en la reivindicación de la importancia de las aguas subterráneas y su difícil acceso para un gran conglomerado de la población más vulnerable. En el 2021 su campaña a favor del preciado líquido tuvo como eslogan “valoremos el agua”, tanto más en cuanto que está amenazada su disponibilidad por el cambio climático. Ya en el año 2019 había planteado la necesidad de “no dejar a nadie atrás”, con el cual se envió un mensaje contundente tendiente a asegurar el acceso de agua potable a toda la población, haciendo énfasis en la calidad de la misma. Según las Naciones Unidas 800 mil personas mueren cada año en el mundo por causas asociadas con la carencia del preciado líquido.
Colombia no es ajena a este drama. Al menos 6.2 millones de colombianos consumen agua no apta para el consumo humano. Uno de cada tres municipios en Colombia suministra agua de buena calidad (¡!). Por ello no es extraño que el 71.6% de las muertes por enfermedad diarreica aguda, que afecta sobre todo a la primera infancia y a los adultos mayores, tiene como factor desencadenante la pésima calidad del agua que ingieren.
Bogotá, marzo 26 de 2019
*Economista. Exministro de Minas y Energía.
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Por Gabriel Ortiz*.- Estaba escrito que durante las elecciones del 13 de marzo y las que se vienen, aflorarían dudas, sospechas y desconfianzas. Las actuaciones de la Registraduría, el Registrador, el Consejo Nacional Electoral y el gobierno, dan lugar a ello.
Vega, el titular creó recelos por la contratación de neófitos y parcializados funcionarios para el manejo de los debates; el querer inflar en 5 millones los habitantes de Colombia, para multiplicar sufragantes. La adjudicación a dedo del multimillonario contrato con Indra para suministrar cifras. Y notificar que “quien crea que va a haber fraude, no se presente”. ¿Habrá inexperiencia, novatada o mala fe del funcionario; que no quiere renunciar?
Colombia instituyó el poder electoral en 1860 para que, controlara, escrutara y declarara al ganador. Desde esa época “el que escruta elige”. Se han visto procesos que terminan en “chocorazos”. Hay que recordar las elecciones de 1970, cuyo fraude fue admitido 28 años después por el “Tigrillo” Noriega, quien era ministro de gobierno.
Al presidente Duque se le advirtió que Alexander Vega, no tenía capacidades ni confianza para manejar este debate, y miremos lo que está ocurriendo. Pero el que escruta elige consideró que todo estaba en orden y no actuó.
Adicionalmente el propio presidente, dejó ver veladamente que Fico, el que dijo Uribe, era también su favorito. No hubo Procuraduría, fiscalía, contraloría, ni entidad vigilante alguna, que “jalara el saco” a Duque.
Hemos llegado a un límite que, impide a los votantes creer en los resultados electorales, porque quedó sembrada la duda.
Raro que en millares de mesas no aparecieran votos de quienes eran favoritos en las encuestas. No quiero referirme a Petro, sino a todos los partidos y movimientos, que reclaman.
Ni siquiera los más votados quedaron satisfechos. El propio expresidente Uribe, protestó y dio a entender que hubo fraude, porque su votación bajó, como lo habían pronosticado las encuestas. Y así cada uno fue encontrando fallas que elevaban la incredulidad en la Registraduría.
Las sombras de duda crecen y se multiplicarán durante los 66 días que faltan para la primera vuelta. Urge un remezón que garantice limpieza, claridad, y elimine al “que escruta elige”.
Hay que confiar en el magisterio para escoger los jurados, olvidar los “indras”, asegurar la pluralidad del Consejo Nacional Electoral, cerrar los reconteos de votos violando las normas y demostrar a los colombianos que nuestro Poder Electoral, es fiel y digno de toda nuestra confianza.
Defender la democracia, no puede seguir siendo frase de cajón. Necesitamos elecciones libres, limpias y candidatos con más ideas, y menos dependencias de políticos y poderes que los manejen. Y que el que escruta, no elija.
BLANCO: 135 años cumple El Espectador, desde cuando don Fidel Cano lo fundó y su dinastía con don Gabriel, don Guillermo, don Fidel II y Fidel III, actual director, han derrotado adversidades y persecuciones para fortalecer nuestro periodismo y nuestra democracia.
NEGRO: Jeniffer Arias, debe pedirle perdón al país por traicionar a la Universidad con una tesis plagiada.
Bogotá, D. C, 25 de marzo de 2022
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Luis Zuñiga*.- Las relaciones diplomáticas entre países llevan implícitas el reconocimiento de la integridad territorial de su contraparte y el respeto a sus derechos en el contexto internacional. Adicionalmente, las relaciones comerciales le agregan un vínculo de intereses comunes que deben fortalecer las relaciones entre las naciones.
Ucrania mantenía ese nivel de relaciones diplomáticas y comerciales con China y, además, había facilitado múltiples inversiones económicas de ese país, lo que significaba que todo era normal y afectivo entre ambas. Sin embargo, en el momento en que la Rusia de Putin lanzó su invasión armada contra Ucrania, la actitud de China cambió radicalmente para apoyar, implícitamente, al agresor.
Increíblemente, China se ha negado a calificar la agresión rusa a Ucrania como lo que es: una invasión armada y se ha asociado a la definición absurda con que Vladimir Putin pretende disfrazarla: “una operación especial”.
El voto chino en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha estado al lado de Rusia y contra Ucrania. El voto de China en el Consejo de Derechos Humanos también estuvo al lado de Rusia y contra Ucrania. Incluso, el régimen chino se ha negado a rechazar públicamente la ayuda militar y económica que Vladimir Putin le ha solicitado para financiar su guerra de agresión contra Ucrania.
La traición de China a las buenas relaciones con Ucrania y su negativa a respaldar en los organismos internacionales sus derechos como nación independiente y soberana debe servir de lección y experiencia a los que mantienen relaciones diplomáticas o comerciales con China.
De nada le valieron a Ucrania los $18,900 millones de dólares en comercio bilateral con China (más del doble del comercio de China con Rusia), ni las oportunidades de inversión que ha ofrecido al gigante comunista asiático, incluida la venta en el 2013 de tres millones de hectáreas de tierras cultivables en la región de Dnipropetrovsk, para que China produzca cereales y críe cerdos para su consumo interno. Tampoco le valió que Ucrania envía a los chinos el 30% del maíz que consume.
El genocidio que Rusia está ejecutando en Ucrania es espantoso. La ciudad de Mariúpol ha sido reducida a cenizas y escombros. Los objetivos de la artillería y aviación rusa son los edificios de viviendas, los hospitales y las escuelas. Las fotografías y videos de las agencias de prensa internacionales son horribles. Es muy difícil de comprender y menos de aceptar, que el régimen chino esté respaldando esa monstruosidad.
Definitivamente, esta guerra de agresión imperialista rusa ha expuesto inequívocamente los propósitos e intereses chinos en el mundo. A partir de este momento, la visión sobre China cambiará significativamente y sus relaciones internacionales se verán muy seriamente dañadas. Lástima que Ucrania haya tenido que sufrir está tragedia para que el mundo conozca mejor al régimen chino.
Miami, 26 de marzo de 2022.
*Analista político. Exdiplomático.