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Por: Janette Guzmán y Luis Fernando García.- Foto: Reporteroonline. "Para un gallo otro más gallo" como dicen en Colombia. Este parece ser el refrán que aplica en la carrera que, a causa de la firma de la paz y la potencial realización de una Constituyente y del Plebiscito, se desatará en Colombia, los unos por el Sí y los otros por el No. Y es que dos titanes de la política César Gaviria y Álvaro Uribe desde ya se enfrentan y de qué manera, frente a la posibilidad de una Reforma Constitucional y frente a la campaña por el Sí que busca derrotar la postura de la oposición a la paz y su campaña de resistencia civil.
El tema de la salida negociada del conflicto armado interno con la guerrilla de las Farc ya había dividido a los dos ex presidentes Gaviria y Uribe, tal como ocurrió en la campaña a la reelección del actual presidente Juan Manuel Santos quien obtuvo el triunfo en medio de una fuerte polarización simbolizada por miles de colombianos como una pelea entre " El Zorro y La Paloma". Lo cierto es que la firma de la paz y del fin del conflicto con las Farc está próxima a ser anunciada y firmada. De inmediato saltará al escenario la campaña por la refrendación de los acuerdos que, según Gaviria, obtendrá una masiva votación, porque Colombia es un país libertario que odia la concentración de poder y quiere la paz.
Se trata de dos polos opuestos, Gaviria el titán de la refrendación a través del Plebiscito, quien cuenta con refuerzos de gran peso, como Lucho Garzón y Fabio Villegas, equipo que augura lograr mucho más de cuatro millones de votos por el Sí. Para ello trabajarán en una llave política multicolor, según concepto del mismo Gaviria, usado en sus varios de sus discursos con motivo de la conmemoración de los 25 años de la Constitución y de la experiencia del proceso de la Constituyente. Según Gaviria, la Constituyente surgió por el "martirologio de la justicia".
En el marco de estos polémicos temas el ex presidente Gaviria, quien goza de un gran respeto político, dijo que las Constituyentes son instrumentos y no soluciones. Al respecto habló así para dos medios punto.com, que se destacan, Ecos Políticos y Ola Política:
Ola Política y Ecos: Se conmemoran 25 años de la Constitución Política de Colombia, se han hecho reformas ¿un pecado o han servido para el desarrollo del país?
César Gaviria: Nuestra Constitución es muy amplia y detallada, define toda la estructura del Estado y las mayorías calificadas que se exigen para reformarla, esto hace que sea muy difícil hacerle cambios. Lo que hicimos en el 91 fue facilitar sus reformas y que el Congreso fuera amoldando a la Carta las necesidades y las experiencias de cada momento.
OyE: ¿25 años después han sido muchos los cambios?
CG: La mayoría de esas reformas no han sido importantes. Algunas fueron buenas como la de los partidos políticos, aprobada en el 2003. Otras han realizado retrocesos, como lo de la reelección, pero no creo que la esencia de la Constitución se haya cambiado, entre otras cosas, porque la Corte Constitucional ha sido celosa en guardar lo que es la estructura, no permitir lo que ellos llaman la sustitución de la Constitución.
OyE: ¿Han quedado pendientes cosas, desde el punto de vista del desarrollo legislativo, entre otros ejemplos el Ordenamiento Territorial?
CG: La verdad es que faltan muchas leyes estatutarias, por ejemplo, en materia de salud y de pensiones, entre otras. Hay muchas áreas donde una buena ley estatutaria ayudaría a que los derechos constitucionales funcionaran mejor.
OyE: ¿Según su criterio qué es lo que no ha funcionado bien?
CG: Por ejemplo, los mecanismos de Participación Ciudadana, allí hay deficiencias. Tampoco los mecanismos de Control Político. Hay tareas por hacer. La Constitución está lejos de ser perfecta. Es probable hacer reformas a la Justicia desde la Constitución, pero no creo que sea lo más importante de la Reforma a la Justicia.
OyE: ¿La Constitución del 91 es una verdadera herramienta para lograr la paz?
CG: Lo que es cierto es que la mayoría de delegatarios de la Asamblea Nacional fueron personas contestatarias y la gente no es suficientemente consciente de eso. Muchas de las viejas quejas y preocupaciones de los sectores contestatarios de la sociedad colombiana fueron respondidas en la Carta y eso ha hecho que la constituyente sirva para hacer la paz.
OyE: ¿Las Farc han hecho reparos a la Constitución?
CG: No. Si uno se pone a mirar estrictamente lo que ha sido el proceso de paz con las Farc, se da cuenta que ellos no le hacen resistencia a la Constitución, así pidan con firmeza una Constituyente. En realidad, ellos no encuentran grandes objeciones que hacerle a la Carta Fundamental de los colombianos.
OyE: ¿Esta Constitución le va abrir el camino a una nueva Constituyente?
CG: No lo sé, eso es algo que hay que mirar en su momento, no tengo una posición cerrada sobre eso. Lo que sí creo es que una Constituyente es un instrumento y no una solución.
OyE: ¿Ud. cree que una Constituyente no es el mecanismo idóneo para reformar la Justicia?
CG: No he dicho que no lo sea. Es un tema de mirar con juicio y aún tenemos tiempo para eso. Lo que es importante es tener presente lo que dice el Senador Horacio Serpa, una Constituyente es un instrumento y no una solución.
OyE: ¿Y eso cómo se explica?
CG: Debemos tener claro cuál es el tipo de Reforma a la Justicia que queremos hacer antes de meternos en una Constituyente, porque una de las cosas que se requieren, según la propia Constitución, es definir muy bien cuáles son las materias y los artículos de la Constitución que se van a modificar y para eso no estamos preparados aún.
OyE: ¿Cuáles son los escenarios para mejorar el Sistema Judicial en Colombia?
CG: El intento de modificar toda la Justicia en una sola reforma no ha mostrado ser afortunado, yo creo mucho en la reformas área por área de la Constitución.
OyE: Por ejemplo ¿qué áreas se reformaron en el 91?
CG: En la Carta reformamos tan sólo dos áreas, la penal con la creación de la Fiscalía y la Justicia Constitucional. No tocamos ninguna otra área de la Justicia y ese par de reformas funcionaron.
OyE: ¿Es Ud. amigo de una reforma global de la Justicia?
CG: No. No soy amigo. Creo que definitivamente se debe trabajar cada área y reformarla para poder hacer una reforma de fondo.
OyE: ¿Cómo trabajar más para derrotar, desde la Justicia, la desigualdad reinante en Colombia?
CG: Los subsidios que hay hoy en la política social son una parte muy importante del presupuesto nacional y estos surgieron de la Constitución. La política social de hoy esta montada sobre subsidios, las Familias en Acción, el Sisben, las Familias Guardabosques, y sobre una serie de instrumentos que han ayudado a que tengamos ahora una política social más eficiente de la que teníamos antes. Las constituyentes son esenciales para combatir la desigualdad.
Por Luis Fernando García Forero. Foto: ElPais.com.co.- Carlos Holmes Trujillo García es un veterano político de origen liberal y diplomático vallecaucano. Abogado de la Universidad del Cauca, con maestría en negocios internacionales de la Universidad de Sofía de Tokio. Fue como Cónsul y encargado de negocios en la embajada colombiana en Tokio, durante los gobiernos de Alfonso López Michelsen y de Julio César Turbay.
En 1983, fue Secretario de Hacienda del alcalde Julio Riascos y luego Presidente de Fedemetal. En 1988 se convirtió en el primer Alcalde de Cali elegido popularmente. En 1991 llegó a la Asamblea Nacional Constituyente y estuvo en la comisión segunda, que trataba temas de ordenamiento territorial. Posteriormente, Ministro de Educación de César Gaviria. En el gobierno de Ernesto Samper, Trujillo se convirtió en su Alto Consejero de Paz. Luego fue miembro de la Dirección Nacional Liberal y, cuando Horacio Serpa salió del Ministerio del Interior, Trujillo lo reemplazó por solo seis meses.
En 1995 llegó a la embajada ante la OEA en Washington. En el gobierno de Andrés Pastrana fue embajador en Austria y luego en Rusia. Con Álvaro Uribe fue embajador en Suecia y luego en Bélgica hasta el 2011, donde también sirvió ante la Unión Europea. En 2013 fue uno de los tres precandidatos presidenciales del Uribismo. En febrero de 2014 Zuluaga escogió a Trujillo como su fórmula vicepresidencial, cuando ganaron la primera vuelta y perdieron la segunda. A finales de 2014 Trujillo llegó a trabajar a la Universidad del Rosario, como director de su Oficina de Contribución a los Grandes Debates Nacionales.
ECOS: 25 años de la Constitución de 1991 y más de 39 reformas ¿es bueno o malo?
CHT: Las constituciones no son pétreas, naturalmente lo conveniente para una sociedad es que las instituciones que se crean maduren y puedan ser asimiladas por esa sociedad. En lo que tiene que ver con reformas, unas son necesarias aplaudir y las otras rechazar, porque afectan algunos puntos de la estructura básica central de la Constitución Política de 1991.
ECOS: ¿Cuáles han afectado esa estructura básica de la carta?
CHT: Por ejemplo, las que tienden a centralizar nuevamente todos los asuntos del Estado, cuando la decisión de la Constituyente fue descentralizar. Hay algunos desarrollos legislativos que han impedido el cumplimiento cabal de algunas decisiones centrales, en materia de participación política y apertura democrática, que alteran la esencia de la Constitución. De manera que hay de todo, pero lo conveniente para una sociedad, reconociendo que los cambios son necesarios, es permitir que las instituciones que se crean puedan madurar y ser asimiladas por la sociedad.
ECOS: Un nuevo ordenamiento territorial no se ha cumplido en Colombia, una tarea que los constituyentes le dejaron al legislador.
CHT: Hay que darle desarrollo a las normas de la Constitución en materia de ordenamiento territorial. Qué fue lo que se hizo, primero, reconocer la diversidad de las distintas regiones de Colombia y, por eso, hoy existen municipios, departamentos, distritos, entidades territoriales indígenas y existe la posibilidad de crear regiones y provincias. Se reconoció la heterogeneidad. Segundo, consagrar una descentralización gradual y progresiva. Infortunadamente lo que se hizo fue una descentralización de choque. En tercer lugar, una pieza central del proceso de descentralización era la expedición de la ley de ordenamiento territorial y no se hizo en estos 25 años, razón por la cual, si se mira en conjunto, la descentralización de choque y la ausencia de ordenamiento territorial han impedido el desarrollo pleno de la concepción que, en materia de descentralización, se consagró en la Constitución del 91. No hay un desarrollo pleno de la descentralización.
ECOS: Se dijo que la constitución de 1991 era para lograr la paz. El Gobierno la está logrando a través de las negociaciones con las Farc, ¿usted cómo constituyente, qué opinión le merece?
CHT: La Constitución de 1991 , que se bautizó como un tratado de paz, buscó construir una estructura constitucional amplia, incluyente, participativa, en la cual el respeto a los derechos a los ciudadanos y los mecanismos para hacerlos eficaces fue central, como también la participación democrática y la descentralización. Desafortunadamente eso no ha podido desarrollarse plenamente.
ECOS: Pero hay una iniciativa andando para la paz, entonces ¿qué sucede en los acuerdos de La Habana, frente a la Constitución?
CHT: A mi juicio, destrozan la Constitución de 1991. La destroza porque crea un congreso nuevo así sea transitorio, sin iniciativa, con facultades limitadas y sujeto al poder de veto del Ejecutivo. La destroza porque le otorga facultades extraordinarias imprecisas al Presidente de la República. La destroza porque desconoce el Derecho Internacional Humanitario, porque hace parte de nuestro bloque de constitucionalidad al pretender darle carácter de acuerdo especial humanitario, que no tiene, a los Acuerdos de La Habana. La destroza por la pretensión de incorporar todos esos acuerdos al bloque de constitucionalidad, lo cual afectaría la democracia regional, afectaría la capacidad propositiva de los alcaldes, la descentralización, el equilibrio de poderes y crearía poderes paralelos nuevos. Es decir, en la práctica esos acuerdos pretenden sustituir la Constitución Nacional.
ECOS: ¿Está polarizado el país frente al tema?
CHT: La polarización del país es artificial, la creó el señor Presidente Santos por razones electorales. Aquí no hay amigos de la paz y enemigos de la paz, aquí no hay amigos de la paz y amigos de la guerra. Aquí hay amigos de la paz, que tienen visiones distintas sobre la manera más adecuada de adelantar un proceso de conversaciones para efecto de facilitar el desarme, la desmovilización y la reinserción de miembros de una organización como las Farc. De manera que lo que hay que hacer es reconocer que no hay esa división artificial y trabajar más bien en la identificación de elementos comunes con respecto al cómo.
ECOS: Tal como van las cosas eso es insalvable.
CHT: Con voluntad política nada es insalvable. Pero se necesita voluntad política para identificar puntos y elementos de consenso, que infortunadamente es lo que no ha existido.
ECOS: Eso no se ha logrado, ni de un lado ni del otro.
CHT: Sigo insistiendo tercamente, en la importancia eventualmente de hacer un acuerdo político y de Estado, sobre el mecanismo de refrendación, para permitir que el pueblo colombiano se pronuncie, porque lo que me queda claro que los mecanismos que hoy tenemos no son idóneos o por su definición actual o por sus dificultades prácticas, para su aplicación.
ECOS: ¿Cree en la paz de Colombia?
CHT: Quiero la paz como la queremos todos los colombianos. Pero la paz no puede ser la rendición del Estado ni de la sociedad que ha sido víctima del terrorismo. La paz tiene que ser consecuencia de que haya justicia, que se entreguen los recursos para financiar la reparación a las víctimas, que no haya ilegibilidad política inmediata para los culpables de los más graves delitos y de que se permita que el pueblo colombiano pueda expresarte detalladamente respecto de que es lo que aprueba y que es lo que rechaza.
ECOS: Todo parece indicar que vienen reformas a las instituciones, ¿cree en una Constituyente para esos objetivos?
CHT: Creo que sí. Hay algunos elementos que el congreso seguramente no abocará y que deberían tratarse en una Asamblea Nacional Constituyente.
ECOS: ¿Estaría dispuesto a participar de la misma?
CHT: En este momento estoy buscando ser el candidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático, esperemos a ver…Risas…
ECOS: ¿Si llega, convocaría a una constituyente?
CHT: Esperemos a ver.
SIG. Foto: Nelson Cárdenas.- El Gobierno Nacional está fortaleciendo al máximo la interdicción, marítima y aérea, que es la punta de lanza de la nueva estrategia contra el tráfico de drogas, señaló el Alto Consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, Rafael Pardo Rueda.
Pardo Rueda indicó que durante el primer semestre de este año, mediante la interdicción se ha logrado incautar una cifra de cocaína similar a la que el año anterior cayó en manos de las autoridades.
El Alto Consejero para el Posconflicto al referirse al informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, publicado en las últimas horas, reconoció que hay “un crecimiento importante” de las áreas sembradas de coca y añadió que se “está enfatizando fuertemente” en la interdicción en las zonas de cultivo, en las zonas de procesamiento de hojas de coca y de base de coca.
Con respecto a los resultados obtenidos este año en la lucha contra el tráfico, el Alto Consejero puso de presente que todos los martes el Jefe del Estado informa al país sobre los mismos.
De acuerdo con el reporte presidencial de este martes en lo corrido del año se han desmantelado 2.965 laboratorios y se han incautado 158.8 toneladas de cocaína.
De esta manera, Pardo Rueda expuso que hay cuatro zonas que están priorizadas para programas de interdicción y de sustitución.
“Esas cuatro zonas están encabezadas por el municipio de Tumaco (Nariño)”, donde se concentra el 17 por ciento de la coca del país. También figuran zonas en Caquetá, Putumayo y Cauca.
Añadió Pardo que un quinto programa se inicia este domingo cuando se pondrá en práctica el acuerdo con las Farc sobre sustitución de cultivos en Briceño, Antioquia.
“Hay una nueva estrategia y el acuerdo con las Farc adicionalmente abre una inmensa posibilidad de tener a las Farc no oponiéndose a la erradicación y sustitución de cultivos", puntualizó.
Falta evaluación completa
El Alto Consejero no descartó que la restricción de la fumigación aérea con glifosato pueda “haber incidido” en el aumento de las áreas cultivadas. Sin embargo, advirtió que otros factores también pueden haber incidido. “Uno es el aumento del precio del dólar respecto al peso, o sea la devaluación, que afecta todas la exportaciones y la cocaína es una exportación”, afirmó.
Y añadió que otro factor es el cultivo de coca en zonas donde no se hacía y que por efectos del cambio climático se han transformado en áreas aptas para tal labor.
Todavía no hay “una evaluación completa sobre factores explicativos de por qué aumenta el cultivo”, concluyó.
Programas de sustitución
Por su parte, el Director de la Oficina de Atención Integral de la Lucha contra la Droga, Eduardo Díaz, indicó que debe tenerse en cuenta “el confinamiento de los cultivos a unos territorios específicos”.
Explicó Díaz que si se observa por zonas se encuentra que “en tres departamentos del país no hay cultivos, en nueve se redujeron los cultivos, en nueve permanecieron estables” y se concentra en las zonas señaladas.
Subrayó que “el esfuerzo realizado en materia de interdicción no es nada despreciable” e indicó que el año pasado, 2015, se incautaron 252 toneladas de cocaína, que “representa el 50% de las 450 toneladas que la coca sembrada en el país permitiría producir”.
No solo se trata de erradicar y sustituir cultivos, afirma Díaz, sino también de “golpear a las redes de narcotraficantes”.
Con respecto a la sustitución de cultivos sostuvo que es importante anotar que en el 2014 los programas de desarrollo alternativo llegaron a 11.270 familias, el año pasado fueron beneficiadas 44.601 familias.
“Hay un esfuerzo también en esta lógica de transformar los territorios afectados”, aseveró Díaz Uribe.
SIG.- El Alto Comisionado para la Paz habló con los jefes de comunicaciones de 28 departamentos sobre el proceso de dejación de armas y cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo, acordado el pasado 23 de junio.
En un encuentro con la Federación Nacional de Departamentos, el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, explicó cómo funcionarán las Zonas Veredales Transitorias de Normalización, donde se verificará el cese al fuego bilateral y la dejación de armas por parte de las Farc.
Jaramillo hizo especial énfasis en que en estos territorios no habrá despeje y la Fuerza Pública estará atendiendo a la población civil, en caso de presentarse alguna alteración del orden público.
“Estas zonas no son para negociar, son para cumplir con unas reglas de un proceso acordado por un tiempo definido, que son 180 días. De manera que las personas que vivan en estas zonas tienen que saber que sus derechos serán absolutamente protegidos, que no han perdido ningún derecho ni ninguna protección y que estaremos especialmente atentos a su bienestar”, apuntó Jaramillo.
El Alto Comisionado habló también del papel que cumplirá Naciones Unidas dentro del proceso de dejación de armas de las Farc, quienes verificarán que esta guerrilla deje hasta el último fúsil.
“ONU recibirá la totalidad del armamento de las Farc en unos contenedores en donde se depositará. Nadie tendrá acceso a estos contenedores, y cuando ya estén todas las armas, se llevarán a un lugar donde serán fundidas para la construcción de tres monumentos. Esto es una garantía no solo para el Gobierno sino para toda la ciudadanía”, afirmó.
Finalmente, Jaramillo hizo un llamado a los gobiernos departamentales y municipales en el sentido que exista una enorme articulación en cuanto al manejo de las Zonas Veredales, para explicarle a la población civil lo que está ocurriendo en su territorio.
Por Luis Fernando García Forero. Foto: Leonardo Vargas.- En el marco de la celebración de los 25 años de la promulgación de la Constitución Política de 1991, la controversia entre el Congreso y la Corte sobre las reformas tuvo un interesante momento de denuncia y reflexión sobre el papel del Constituyente derivado frente a las demandas del momento histórico y las expectativas del país.
Luis Fernando Velasco, Presidente del Congreso, hizo este planteamiento tras el reciente fallo de ese tribunal, que abatió la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura, que se había determinado en la reforma constitucional del Equilibrio de Poderes.
En respuesta a Velasco, en una intervención de elevada calidad referencial y jurídica, la Presidente de la Corte Constitucional, María Victoria Calle, expresó contundentemente que el Congreso “podía reformar, modificar e incluso suprimir, cualquiera de sus artículos. Ni más faltaba que los magistrados de este país interfirieran en las funciones del Congreso, solamente respetan y aprecian la difícil tarea que al Congreso corresponde”.
En este orden de ideas, la Magistrada Calle habló de la difícil tarea de la Corte Constitucional, al señalar que “cuando un magistrado estudia el texto de un acto legislativo o un proyecto de ley, estatutaria u ordinaria, lo que tiene que hacer es constatar la competencia. Cuando el Congreso sustituye uno de los elementos de la identidad de la Constitución, pues, tiene que señalar que allí hay un problema de competencia. Con todo el respeto, eso es lo que sucede.”.
Pero, indudablemente, señaló enfática la Presidenta de la Corte Constitucional, “cualquier artículo de la Constitución, puede ser reformado, modificado e incluso suprimido y, no es nuestro querer, interferir en la tarea que a ustedes corresponde, porque como lo he dicho, lo que hacemos, por el contrario, es admirarla todos los días”.
En este sentido, la Presidenta Calle afirma que “hemos venido reconociendo que esta Constitución es para la ciudadanía”… “Por ello, por sus 25 años, he traído una idea central: una Constitución hecha para el pueblo y mientras el pueblo no quiera, no puede ser sustituido ninguno de los elementos que la contienen”.
Complementariamente y de manera magistral, la Presidenta de la Corte compartió “uno de los testimonios más conmovedores de la esperanza humana”, que fue el de Karl Popper, en plena Guerra Mundial, cuando el Nazismo quería apoderarse de Europa”.
Popper, refiere la Magistrada Calle, se exila en Nueva Zelanda y decide estudiar Griego Antiguo y analizar críticamente a Platón, a Marx y a otros pensadores, altamente venerados en Occidente, como una forma de lucha contra el totalitarismo reinante. Estudiar para dominar la barbarie.
Iniciativa ésta, según el relato de Calle, que hizo posible que Popper escribiese una de sus mejores obras, la Sociedad Abierta y sus enemigos, donde propuso “demostrar que los integrantes de una sociedad, si no sucumben a las voces de los falsos profetas, pueden ser los artífices de su propio destino”.
En este preciso aspecto, la Presidente de la Corte, establece un paralelismo con el espíritu de los hombres y mujeres de Colombia, quienes a finales de los 80 e inicios de los 90, mientras Colombia libraba una guerra sangrienta, “le apostaban a darse una nueva constitución para construir algún día la paz”.
“No muy lejos de la concepción de Popper, el Proceso Constituyente de 1991, intentó precisamente asegurar que fuera el Pueblo de Colombia, el constructor de su propio futuro”, aseguró Calle, “con nuevas propuestas y un nuevo diseño constitucional”.
Haciendo una panorámica histórica, la Presidenta abordó las concepciones constitucionalistas y de las instituciones políticas colombianas, para observar la concepción del papel del pueblo y la búsqueda de la participación política como ciudadanos, en un contexto jurídico que incluye la acción de tutela y “las garantías, que son inherentes a todo ser humano, en toda democracia que se tenga por verdadera”.
Calle reconoce ciertos intentos para debilitar la participación en estos 25 años, pero estima que “estamos en un punto de no retorno y que el siglo que apenas comienza, es el de la Democracia de la Ciudadanía”.
“Por eso puede decirse”, reitera, que “la Constitución de 1991 es un pacto sobre la convivencia hecho para el futuro, pero el futuro aún no ha llegado”.
Y dependerá del rol que asuman los colombianos para profundizar los mecanismos de participación, para que el espíritu de la Constitución de 1991 inspire construir un país justo y en paz.
Oficina del Alto Comisionado para la Paz.- La firma del Acuerdo Final de Paz, entre el Gobierno y las Farc, está cada vez más cerca. A la firma del fin del conflicto, se adiciona el acuerdo que acaban de establecer sobre el punto de “Participación Política: nueva apertura democrática para la Paz”, según el Comunicado Conjunto No. 80, emitido este martes por el Equipo Negociador del Gobierno y la FARC- EP en La Habana.
En el comunicado conjunto las partes señalan que “como resultado de esa revisión se eliminaron la mayoría de los pendientes” y explicaron que se acordó la redacción de un “estatuto de garantías para el ejercicio de la oposición política”, para el cual “los partidos y movimientos políticos con personería jurídica, serán convocados en una Comisión para definir los lineamientos del estatuto de garantías para los partidos y movimientos políticos que se declaren en oposición”.
Para garantizar la participación de todos los sectores políticos “la Comisión a través de un evento escuchará a los voceros de las organizaciones y movimientos sociales, expertos y académicos. Sobre la base de estos lineamientos el Gobierno elaborará un proyecto de ley con el acompañamiento de delegados de la Comisión de partidos y movimientos políticos”.
Otro punto que anunciaron Gobierno y Farc es solicitar que se convoque para integrar dicha Comisión a Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos, así como a dos expertos delegados por la Mesa de Negociaciones.
El Gobierno, por su parte, tendrá que elaborar un proyecto de ley de garantías y promoción de la participación ciudadana, “sobre la base de lineamientos establecidos en el acuerdo, que serán discutidos en un espacio de carácter nacional, que contará con la participación de los voceros de las organizaciones y movimientos sociales más representativos”.
Además plantean una profunda reforma del régimen y de la organización electoral con la finalidad de asegurar una mayor autonomía e independencia de la organización electoral. En ese sentido, señalan que el Consejo Nacional Electoral será modificado para modernizar y hacer más transparente el sistema electoral, para de esa manera dar mayores garantías para la participación política en igualdad de condiciones y mejorar la calidad de la democracia.
Para esta reforma se nombrará una misión conformada por siete expertos que contará con un representante de la Misión de Observación Electoral- MOE, que seguramente será su directora Alejandra Barrios, y seis miembros más que formaran parte del Centro Carter, el Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes y el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria -NIMD.
De acuerdo con declaraciones del Ministro encargado del Interior, Guillermo Rivera, este nuevo acuerdo busca “profundizar la democracia y aclarar asuntos que habían quedado pendientes en el punto 2 de la agenda de paz con las Farc”… "Se trata de mejorar las reglas del juego del sistema electoral en general”, señaló Rivera.
Redacción Ecos. Foto SIG.- El Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, manifestó este lunes, en el Acto de Conmemoración de la promulgación de los 25 años de la Constitución Política de Colombia, que sin duda hoy el país es más igualitario, equitativo y garantista gracias a esa norma fundamental.
“25 años después somos –sin duda alguna– un país mejor, con instituciones más fuertes y a la vez más democráticas y eficaces, con posibilidad de avanzar hacia una paz estable y duradera, gracias al valiente y visionario esfuerzo que se dio hace un cuarto de siglo”, afirmó.
“La Carta de 1991 condujo a unas transformaciones sociales profundas”, manifestó el Jefe de Estado en el acto conmemorativo, que tuvo lugar en la histórica población antioqueña de Rionegro, en la que se elaboró la Constitución del siglo XIX.
El Jefe de Estado recordó el vuelco institucional anunciado en 1991 por el Presidente de entonces, César Gaviria, quien lo acompañó hoy en la ceremonia.
“El ‘revolcón’ que anunció el presidente Gaviria se dio, sin ninguna duda, y hoy nuestro país es muy distinto –mucho más igualitario, equitativo, garantista– que el que teníamos hace 25 años”, expresó.
Admitió que falta mucho “para poder decir que protegemos y garantizamos en su integridad los derechos y libertades que consagra nuestra Constitución, pero hemos avanzado en su protección más que en cualquier otro periodo de nuestra historia”.
El Presidente Santos sostuvo que “todas las reformas que necesita el país –para ser sostenible fiscalmente; para garantizar los derechos de todos los colombianos, y en particular de las víctimas; para proteger a los más vulnerables–, y esa reforma mayor que significa la paz, las estamos haciendo dentro del ámbito de nuestra Constitución”.
Añadió que el espíritu de pluralidad y tolerancia que encarna la actual Constitución garantiza que todas las tendencias, todas las culturas, todas las ideologías, todas las maneras de ver el mundo y de ver la vida, tienen cabida hoy en la nación.
Dentro de los logros de la Carta Magna citó las reformas realizadas en estos seis años para transformar positivamente la vida de muchos colombianos, garantizándoles sus derechos.
“Por ejemplo, entre muchas, la ley de víctimas y de restitución de tierras; la ley estatutaria de salud, que consagró la salud como un derecho fundamental; la ley contra la discriminación; la ley para las personas con discapacidad; la ley para las víctimas de violencia sexual”, precisó.
Señaló que hoy “empleadas domésticas, taxistas, madres comunitarias, voluntarios, bomberos, cesantes, se han favorecido por reformas que mejoran su protección o sus condiciones laborales”.
Indicó también que “cientos de miles de familias pobres se han beneficiado de educación gratis, de programas de vivienda gratis o subsidiada, de una salud sin regímenes de primera y segunda clase, de la ampliación de cobertura de las TIC y los servicios básicos”.
“¡Esas las reformas que realmente transforman a Colombia!”, notó el Presidente de la República.
También el primer mandatario destacó los avances en la democracia participativa. Dijo que los mecanismos de participación popular, como el plebiscito que espera convocar para refrendar los acuerdos de paz “dan al pueblo un nuevo poder que antes era impensable”.
Santos se refirió al derecho de tutela y consideró las cifras como “muy dicientes: desde sus inicios se han interpuesto alrededor de 5 millones de tutelas. Actualmente se pueden presentar unas 40.000 al mes”.
Y por último aludió al monopolio del uso de las armas por parte del Estado como mandato de la Constitución. “La razón de fuerza de nuestros militares y policías ya no es la simple autoridad del Estado, sino una que a todos nos cobija: el cumplimiento de nuestra Constitución”, declaró el Presidente Santos.
Redacción Ecos.- Hoy la Carta Política de Colombia arriba a sus 25 años. Un cuarto de siglo donde sucedieron cambios significativos en la Historia política, social y económica de Colombia y donde su “carta de navegación para el siglo XXI”, como la denominó el Presidente, César Gaviria, vivió también desafíos y reformas, fue testigo de un país en conflicto y, hoy en día, ha sido la piedra angular para el logro de la Paz duradera, que ha comenzado a gestarse para bien del futuro de todos los Colombianos.
La Corte Constitucional conmemorará este lunes, 4 de julio de 2016, en el municipio de Rionegro, Antioquia, el aniversario número 25 años, surgida hace un cuarto de siglo luego de un movimiento de estudiantes universitarios que propusieron la llamada séptima papeleta durante las elecciones de 1990, lo cual llevó al Gobierno Nacional a convocar nuevas votaciones para crear la Asamblea Nacional Constituyente, que redactó la Carta Magna de 1991.
La Constitución de 1991 marcó el inicio de un nuevo país que aún aspira ser más incluyente, progresista y, sobre todo, con un fuerte sentimiento ciudadano para coexistir en paz. Diversos estudiosos, nacionales y extranjeros, estiman la Carta Magna Colombiana una expresión constitucional del Liberalismo, por su propuesta de un Estado Social de Derecho.
De hecho su preámbulo es uno de los documentos históricos más interesantes como hoja de ruta, al plantear “el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana”.
Este desiderátum constitucional es la expresión futurista de un Legislador que prevé la llegada, en cortos años, del fin de siglo y con cambios aún más complejos, como lo fue la digitalización de las comunicaciones. Una democracia más profunda a la experiencia histórica, un país más incluyente, mayores garantías para los derechos fundamentales de todos los colombianos, la apertura a otras formas del pensamiento político para la representación política y la posibilidad de la participación política del ciudadano.
Indudablemente que la Constitución de 1991 tiene que mirar los nuevos tiempos. No es su responsabilidad que aún prevalezcan prácticas exclusivas, ni desequilibrios regionales, ni instituciones débiles, ni poderes que juegan al absoluto. Ella tiene un marco normativo, aún incluso avanzado, en muchos términos, que facultaba a generar nuevas experiencias.
Los cambios de la Colombia en Paz seguro plantean otro nuevo pacto constitucional entre sus ciudadanos para lograr cambios significativos en el manejo del estado y en el tejido de la sociedad colombiana. Ojalá que se comprenda que éstos no sólo deben ser de las normas, sino de la consciencia de equidad, justicia e inclusión necesarias que las élites políticas, económicas y sociales deben manejar, para que la deuda con el país se pague en pos del futuro.
Redacción Ecos. Foto El País.- Carlos E. Cué, del País, fue a Puerto Varas e hizo una entrevista muy íntima y necesaria con Michele Bachelet, la Presidenta de Chile, anfitriona de la reunión de la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú, Chile y más de 49 países observadores) y vaticina que “Bachelet va camino de convertirse en la última mohicana de la izquierda latinoamericana”.
Cué hizo una aproximación incisiva a Bachelet. La radiografía, la define, la emplaza y hace una diagnosis de su pensamiento y su acción, en una segunda presidencia plegada de despropósitos y aciertos.
Una de las precisiones de cirujano, es su caracterización de la líder chilena. “Bachelet defiende el libre comercio pero también reivindica las políticas de izquierda para compensar los costes de la globalización y evitar que la gente se vaya hacia fenómenos como el Brexit o Donald Trump”, una apreciación que define la garra certera de una política que sobrevivió como víctima a la cruenta Dictadura de Pinochet.
En abierto diálogo, Cué inquiere a Bachelet sobre la Alianza del Pacífico, opuesta al Mercosur, que constituye un giro al libre comercio, tema tabú de la izquierda latinoamericana y bolivariana.
Bachelet admite que “la Alianza se crea en 2011 por cuatro gobiernos que comparten valores” Que fue antes de su Gobierno pero ellos los comparten también esos valores. Pero afirma: “Creemos en la democracia, los derechos humanos, la inclusión, y el valor de una economía abierta. Chile ha entendido hace muchos años que somos 17 millones de personas, no podemos depender de nuestro mercado interno. Hemos salido al mundo, tenemos acuerdos con países que representan el 80% del PIB mundial. Nosotros intentamos en mi Gobierno anterior hacer el arco del Pacifico, pero eran muchos países y no nos poníamos de acuerdo, no avanzábamos”.
Ante la no presencia de Ecuador y Bolivia, que pregunta el entrevistador, Bachelet dice que la Alianza del Pacífico no es un movimiento ideológico, sino “un acuerdo comercial con movimiento libre de personas, de productos, muy pragmático”.
Respuesta que trae al tapete el tema del Proteccionismo, doctrina tradicional en Argentina, Brasil y Venezuela. Para lo cual Bachelet esgrime el argumento que define su posición en ese escenario: "Chile tenía una experiencia distinta, creía y cree que la salida al exterior es muy importante y el proteccionismo no es la solución". Esto define ya un antagonismo con el Mercosur, pero no excluye posibilidades.
Cué toca, posteriormente la Crisis de Liderazgo en la región e encuadra a Bachelet con su baja valoración en las encuestas y “que le pasa a la mayoría de los presidentes de la región, sin distinción de ideologías", ¿qué hacen mal?
Bachelet responde: “Tengo la impresión de que la crisis de la política es universal. En Europa pasa lo mismo. Los partidos tenemos que replantearnos todo. La democracia representativa por sí sola ya no da respuesta a los anhelos de la gente de ser parte constructora de la sociedad. Por eso nosotros en Chile estamos haciendo un proyecto constituyente desde abajo hacia arriba”.
Y al insistir en la baja estimación de ella en Chile, la mandataria expone su augumento: “Primero uno tiene que cumplir con los compromisos que ha tomado. Y mirar como restablecer confianza. La desconfianza es con la política, pero también con el mundo empresarial, con las instituciones religiosas. Hay un cuestionamiento a la élite. Las élites latinoamericanas tienen que remirarse, recuestionarse qué estamos haciendo y reinventarse para seguir jugando el rol que corresponde a los partidos políticos, la única organización que puede ofrecer a una nación una idea colectiva. Necesitamos una política cercana, limpia, transparente, preocupada por las personas”.
Entre otros temas, Cué insistió en hablar de las ideas de la Izquierda sobre la Globalización, otro tema muy polémico en términos de la desigualdad.
Bachelet responde con calma y expresa con realismo “Detrás del Bréxit y del éxito de Donald Trump hay algo claro, y esto es más viejo que el hilo negro, lo hemos sabido siempre: la globalización ha incrementado las desigualdades. Pero la globalización es un hecho, no va a desaparecer porque no me guste. Estamos conectados por todos lados. Tenemos desafíos enormes que no podemos resolver solos los países. Una de las conclusiones que sacamos del Brexit y del ascenso de Trump es que tenemos que introducir políticas para que lo que traen de positivo los acuerdos de libre comercio resulten en una prosperidad compartida, que se puedan generar políticas de inclusión, que la gente no quede fuera de los éxitos”.
Es tajante al expresar que: “¿Quién vota por Brexit? Mayores de 50 años, zonas rurales con peor educación, gente cuyas fábricas no pudieron competir por la globalización y tuvieron que cerrar. Este es un llamado de atención para que el libre comercio se use para políticas de desarrollo y para no dejar a nadie fuera del progreso” señala la líder chilena.
Por último, Cué toca la supervivencia política: ¿La izquierda latinoamericana tiene futuro en este ambiente de giro liberal?
Bachelet con convicción dice: “La lucha por la justicia social, por sociedades más integradas, más solidarias, más justas, siempre tiene sentido y va a encontrar su lugar”.
En este sentido, es innegable que el pragmatismo y la necesidad de responder a las demandas ingentes de la población manejaran el timón del cambio en América Latina.
Por Luis Fernando García Forero. Foto Ecos.- La Superintendente de las Cajas de Compensación Familiar, Griselda Janeth Restrepo, es una palmireña de armas tomar. El país la conoce como una mujer disciplinada, con liderazgo que, a su paso por las entidades oficiales y en las corporaciones- fue representante y senadora-, ha demostrado su capacidad de gestión.
Abogada, Especialista en Derecho Constitucional y con Estudios de Gobierno Municipal. Casada con Luis Gonzaga Quintero y madre de dos hijos: Luis y Valentina.
Su talante liberal le ha impregnado sensibilidad por lo social, por eso no está en el lugar equivocado: el Presidente Santos acertó con designarla como Superintendente del “brazo social” más importante del país, como ella misma lo denomina: las Cajas de Compensación Familiar.
ECOS: ¿Cuánto lleva al frente de la Superintendencia y cómo le ha ido?
GJR: Año y seis meses. Muy bien. Una experiencia bonita, después de haber estado en el legislativo, ahora en el ejecutivo, me permite conocer más a profundidad la administración pública y volver práctico el discurso. Una experiencia maravillosa, las Cajas de Compensación son el brazo social más importante que tiene Colombia.
ECOS: ¿Las tiene en la óptica de su vigilancia?
GYR: Eso es importante. Las 43 cajas regadas por todo el país están haciendo obra social, dedicadas a una gestión que tiene que ver con los trabajadores, con la gente. Lo que más me motivó a estar, es que es una entidad de los trabajadores, ellos son los dueños de las cajas de compensación. Los empleados entre uno y cuatro salarios mínimos, son los dueños de las cajas de compensación de todo el país. Mi labor es vigilar que cada peso del sistema de compensación familiar, quede bien invertido.
ECOS: ¿Ese brazo social al que se refiere si está cumpliendo los objetivos en las cajas para beneficio de todos los colombianos?
GJR: Si. Un brazo social que ha hecho una gestión muy importante, pero que tiene una deuda y una tarea por cumplir. Ha hecho cosas importantes, dependiendo de cada región, unas impactan más que otras en el sistema de compensación. Pero si vamos a hacer una valoración de lo que ha pasado en 60 años, encontramos que es maravillosa.
ECOS: ¿Sesenta años de historia de las cajas, dándole oportunidades de bienestar y desarrollo a los colombianos?
GJR: Muchas oportunidades, trabajo y beneficio social. No solamente con la cuota monetaria a cada familia, padres, hermanos en discapacidad, sino con salud, recreación, bibliotecas escolares, inclusive programas que van más allá del sistema, como Fonniñez, atención integral a niños y jornada escolar complementaria, que no va para afiliados al sistema, pero que llega a niños pobres y desprotegidos. El sistema ha hecho muchas cosas, pero todavía nos falta.
ECOS: Hablemos de su objetivo: la vigilancia a las cajas.
GJR: La vigilancia era débil. La Superintendencia, antes del Presidente Santos, era una entidad de 62 personas. Él la convirtió en 149 funcionarios y eso le da dimensión de crecimiento, no como quisiéramos, pero tenemos que crecer más.
ECOS: ¿A cuánto ascienden los recursos que manejan las cajas?
GJR: Vigilamos $5.3 billones de la parafiscalidad y, en la totalidad, todo el sistema maneja $13 billones.
ECOS: Las cajas de compensación prestan variedad de servicios…
GJR: Han empezado a meterse en otros negocios, crea otras rentabilidades, lo que indica que es un sistema muy fuerte y maravilloso, pero que ha tenido una vigilancia históricamente débil.
ECOS: ¿Que ha cambiado para convertirla en una vigilancia más enérgica?
GJR: Cambiamos la dinámica. Preocuparnos mucho más por los programas sociales, invertir en la gente, trabajar con las regiones, porque el trabajador está desprotegido, tiene un salario, pero no puede tener todas las ayudas que él quisiera con el salario. El sistema de compensación es una mano extendida con lo que ofrece, pero necesitamos que lo conozcan para que arroje beneficios sociales reales a los trabajadores colombianos.
ECOS: ¿Básicamente qué le preocupa de la vigilancia a las 43 Cajas de Compensación Familiar?
GYR: Antes que el Presidente Santos hiciera la reforma, era una vigilancia débil, el equipo era pequeño, de los 62 funcionarios, solamente 25 se encargaban del tema. Hemos empezado a mejorar la vigilancia, estamos apuntando a temas puntuales: contratación, manuales de contratación renovados. Los manuales de contratación los hacen las cajas, firmamos el Pacto Transparencia con el Ministro de Trabajo de entonces Lucho Garzón en julio del año pasado.
ECOS: ¿Quiénes forman parte de ese pacto?
GJR: Un pacto liderado por la Superintendencia, firmado por el Ministro de Trabajo, Asocajas y Fedecajas, agremiaciones del sector, el Secretario de Transparencia de la Presidencia de la República, Camilo Enciso. Revisamos esencialmente contratación, servicios y coberturas.
ECOS: ¿Fundamentalmente cuál es el objetivo de ese pacto?
GJR: Lograr que cada trabajador reciba efectivamente los beneficios de su Caja de Compensación. Eso no se había logrado ante el país. Cada afiliado no conoce verdaderamente a que tiene derecho, qué beneficios tienen. Creemos que a eso hay que generarle una dinámica alrededor de la visita a cada caja. Revisar cómo están en los componentes sociales.
ECOS: ¿Le están llegando verdaderamente esos componentes sociales?
GJR: Detectamos que no. Por ejemplo, no impacta de manera tan grande a los trabajadores rurales, porque solo les llega la cuota monetaria, pero no los otros beneficios. Tenemos a las cajas trabajando con el propósito de voltear, de manera significativa, todo su aparato para que el sector rural pueda tener beneficios. Pero, además, no impacta lo mismo al sistema en las regiones más cercanas a la capital que en el sitio más lejano.
ECOS: ¿Qué está haciendo la Superintendencia para que las cajas lleguen efectivamente a prestarle servicios al campesino colombiano?
GJR: Estamos haciendo una tarea muy grande, con el propósito de obligar a las cajas para que miren a todos los trabajadores de la región, independiente de que en el municipio de ese trabajador tengan solamente 10, 15 o 20 trabajadores, o sea que pueda llegar de manera exitosa a todas partes y que el propósito se cumpla.
ECOS: ¿Cómo está la cobertura en el territorio nacional de las 43 Cajas de Compensación Familiar, principalmente en el sector rural?
GJR: Como le dije en el campo estamos débiles. Llega el sistema porque llega la cuota monetaria, pero no la totalidad de los beneficios del sistema. Por ejemplo, el sistema de compensación tiene colegios maravillosos por todo el país, pero son muy urbanos, allí no hay una presencia rural significativa. Estamos trabajando para que las cajas amplíen la cobertura, principalmente en lo rural.
ECOS: ¿Cómo podrían llegar al sector rural para no seguir dejando desprotegido al campesino?
GJR: Le hemos dicho a las cajas de compensación que miren de qué manera pueden llegar con convenios, a través de entidades de las regiones, para ofrecer beneficios de recreación, inclusive educativos, para los niños que están desprotegidos en regiones apartadas. Esta Superintendencia recibió un mandato especial del Presidente de la República: trabajar de manera comprometida con todas las regiones del país. Que el sistema no se nos quede en las capitales y en los pequeños municipios que la rodean, sino que deben llegar hasta el último rincón de Colombia. Esto es un compromiso de esta Superintendencia.
ECOS: ¿Cuál sería el papel de las Cajas de Compensación en el Posconflicto?
GJR: Fundamental, por varias razones: tienen la infraestructura instalada con mayor experiencia en el país, en las regiones. La capacidad para hacer obras sociales, llegar a diversos sitios, no está llegando a todos los que queremos, pero tienen la capacidad de hacerlo por su funcionamiento, estructura y experiencia, que nos ha indicado que ellos son exitosos en su gestión. Recordemos que la paz empieza por la región.
ECOS: ¿Cree que las cajas deben brindar sus servicios e incluir a quienes han dejado las armas como va a ocurrir con las Farc, cuando se reintegren de nuevo a la sociedad?
GJR: Por su puesto. Sus hijos por ejemplo. Ya hoy hay programas que son del sistema, pero que no son para los niños del sistema, estoy hablando de Foniñez, donde atienden a niños de poblaciones vulnerables que no son afiliados. Esa podría ser una manera clara y está lista. Los recursos están para atenderlos, porque ellos se van a reincorporar a la sociedad y en cada región van a tener los beneficios.
ECOS: ¿Principalmente en el tema educativo?
GJR: Principalmente en la jornada escolar complementaria. Cuando los niños de ellos vayan a una escuela, esa escuela les va a poder ofrecer una jornada escolar complementaria, que son recursos del sistema de compensación. Las cajas de compensación están listas para el posconflicto, ya tenemos un diseño de política pública que podríamos implementar apenas lleguen a hacer parte de la población civil los que se acojan al proceso de paz.
ECOS: ¿Qué otros aspectos, fuera del tema educativo?
GJR: Así como esos, se inventarán otros mecanismos. El beneficio que reciben los trabajadores que están cesantes y que han sido trabajadores de una caja de compensación, liderado por el Ministerio de Trabajo, cambió la ley para que todas las vigencias pasadas de años anteriores, pudieran llegar a las regiones en conflicto a hacer algunas obras y a trabajar en emprendimiento, en oportunidades laborales. Eso ya viene del sistema y son recursos que no se van para los trabajadores sino que ya están destinados para que se vayan al resto de la población. Otro es el gran brazo de experiencia que tienen las cajas de compensación de generar políticas públicas y sociales en las regiones. Van a ser un instrumento maravilloso para la Paz y el Posconflicto.
ECOS: ¿Cinco cajas intervenidas?
GJR: Sí, se perdieron muchos recursos, muchos millones de pesos y la parte de ser estricto en la vigilancia y comprometernos en sacar adelante los temas del sector social es lo que va generando confianza a un sector, que cada día está trabajando más para volver a tener todo el prestigio que tenía antes. Porque evidentemente los escándalos que han sometido al sistema han dejado débil a las cajas en algunas regiones en su misión ciudadana y ahora estamos trabajando en el propósito de recuperar esa confianza, esa credibilidad y eso se logra con una buena vigilancia, a eso es lo que le estamos apuntando de una manera muy especial y ser capaces de mostrar una cara distinta de lo que era antes la Superintendencia de Subsidio, esa es la tarea.
ECOS: ¿Ese es su reto?
GJR: Sí ese es el reto al que le estamos apostando todos los 149 funcionarios de esta entidad.
ECOS: ¿Cuál fue la constante en la intervención de las cinco Cajas de Compensación Familiar?
GJR: Mal manejo de los recursos, se perdieron hasta dineros del sistema, los fondos. Creo que un poco de todo, falta de la vigilancia en la región. A través de Ecos quiero hacer un llamado a los empresarios del país: no es posible que manden delegados con poder de otra empresa distinta a la de ellos, para que vaya en representación a una Asamblea de una Caja. Eso lo estamos viendo en toda Colombia. Se llenaron de poderes las Cajas de Compensación en las Asambleas, poderes que entregan porque no les sacan tiempo a la gran responsabilidad que tienen los empresarios con los trabajadores. Es una obligación de los empresarios, es la manera donde él va a cuidar los intereses de los trabajadores, a revisar los estados financieros de la Caja, a ver qué programas sociales están haciendo, en qué están invirtiendo y también a llevar las quejas de sus empleados.
ECOS: ¿Desinterés, apatía de los empresarios, no les interesa el tema?
GJR: Estoy haciendo este llamado a todas las regiones porque no me parece justo que los empresarios reciban semejante responsabilidad del Estado, cuando les hizo la ley y les asignó cinco cupos en los consejos directivos. Me parece que es una verdadera irresponsabilidad frente al tema. Pienso que es un llamado de verdad cariñoso, cálido y respetuoso a los empresarios del país.
ECOS: ¿Pero de verdad que pasó con las cajas intervenidas?
GJR: En el tema de las regiones y en las cajas que han sido saqueadas, falta un compromiso regional por ellas, pero también vigilancia. La debilidad de esta entidad también ocasionó parte de eso e irresponsabilidad de todo el mundo, porque creo que las veedurías ciudadanas se deben preocupar por las cajas de compensación. Cada peso que entra a una caja de compensación tiene una destinación específica, no pueden entonces empezar a inventarse que la caja debe hacer tal cosa o aquella, nada de eso.
ECOS: ¿En el caso de las intervenidas, a cuánto ascienden las irregularidades en contratos?
GJR: En Sucre se perdieron cerca de $90.000 millones y en Cartagena también.
ECOS: ¿Y qué ha pasado?
GJR: Denuncias penales. Hemos recibido cariños de allá para acá muy duros, porque nos han querido denunciar. Hemos pisado callos y eso, por supuesto, no se hace gratis. Hemos hecho la tarea. En Sucre, se han interpuesto por parte de la gente. No te olvides que la Superintendencia interviene, nombra una gente, pero no es el jefe de la gente. Ya la gente queda independiente y la Superintendencia sigue conservando su visión de vigilancia en esa Caja.
ECOS: ¿Qué se le puede decir al país sobre toda esa situación?
GJR: Que las cajas intervenidas han mejorado de manera sustancial. Hemos llevado a cabo en año y seis meses una intervención muy comprometida y hemos empezado a ver los resultados. Por supuesto, no son procesos fáciles, es volver a recuperar todo los procesos internos de la caja que no es fácil, pero hoy le puedo decir que las cajas intervenidas están avanzando, una más que otras, pero todas están avanzando. Estamos trabajando para poder entregar cajas de compensación con mucha estabilidad.
ECOS: ¿Está innovando en la Super, se lanza una Feria de Cajas de Compensación Familiar?
GJR: Una feria que hemos denominado la Feria del Sistema. Cuando uno visita las cajas se da cuenta que ellas hacen cosas maravillosas, pero que muchas de las cosas que hacen, no la hace sino una caja en el país, o dos o tres. Y resulta que esas experiencias se están quedando al interior de esas regiones. Queremos que en el sistema la gente conozca que hace cada una de ellas. Que ellas mismas se conozcan, permitan mostrar cada una sus fortalezas, como lo hicieron, esa es la cita en septiembre de este año.
ECOS: ¿Y de las regiones qué?
GJR: Ese es otro compromiso. Es ser capaz de llevar la Superintendencia a las regiones, Vamos a ir a sacar los beneficios de la caja al parque y vamos a hacer convocatorias, que las va a hacer la Superintendencia, donde le vamos a decir a toda la región, en tal día, vamos a estar en tal plaza llevándole todos los beneficios que los trabajadores tienen, a través de su caja de compensación. El sistema tiene un comité, que es el comité de Atención al Usuario, me reuní ya con ellos, le expresé el interés de esta Superintendencia de salir a las regiones, avalaron esa iniciativa y ya la estamos socializando en todo el país.
ECOS: Me llamó la atención cuando hablaba de la Caja de Compensación de Sucre, que está intervenida, a pesar de esto, vi avances en el tema educativo en esa caja.
GJR: La Caja de Compensación de Sucre lleva dos años intervenida en la que ha hecho la mejor inversión, creo de su historia. Está trabajando en la posibilidad de hacer un colegio que tiene capacidad de 1200 alumnos, que le generara una connotación mucho más social al departamento. Un proyecto que socialicé con la región. Estoy verdaderamente optimista por lo que han hecho: servicios sociales, mejoraron el parque de recreación, que era un desastre.
ECOS: ¿Cuál fue el último llamado de atención que ha hecho la Superintendencia y a qué caja?
GJR: Como le dije tenemos cinco cajas intervenidas, de las cuales esta superintendente no intervino ninguna. Tenemos seis vigiladas especiales: empezamos con Comfenalco Valle, Huila, intervenimos Antioquía, intervenimos la de Córdoba, Caquetá. Esas cajas avanzan, Por ahí hay una que otra que veo que no quiere avanzar y, seguramente, en el momento que sea necesario se tendrán que tomar otras decisiones, pero hoy estamos en vigilancias especiales y vemos en un porcentaje significativo a los equipos trabajando de manera propositiva.
ECOS: ¿Cuáles no quieren avanzar?
GJR: No podría decirle por este medio, porque son temas de reporte interno de los equipos, que están trabajando en ellos, están a punto de salir informes, entonces no podría expresarlo.
ECOS: ¿Qué pueden esperar los colombianos de la Superintendente de las cajas de Compensación Familiar?
GJR: Lo mismo que recibieron los colombianos por mi paso por la Cámara y el Senado. Una mujer seria, comprometida, como la que más con los temas sociales del país y que está empeñada para que el Sistema de Compensación se voltee y le dé verdaderos beneficios a los trabajadores entre uno y cuatro salarios mínimos. Convencer al país que ellos son los dueños del sistema, que crean que las cajas son empresas privadas al servicio de los trabajadores, que son los verdaderos dueños. El día que nosotros logremos meterle esa frase contundente, el país va a caminar en un sendero de mucha más equidad y justicia social.
ECOS: ¿Comprometida con lo social?
GJR: Así soy reconocida en el país, en mi región, en los municipios. Una mujer que en mi paso por el Congreso, cada palabra, cada discurso y momento legislativo y de control político, fue invertido por la gente y así sigo con esa misma formación y propósito. Haber construido mi proyecto de vida en los sectores populares del Valle del Cauca, me llena de orgullo y me permite mostrarle al país una nueva visión: una mujer transparente, seria y con una hoja de vida impecable, lo que le he dedicado a mi vida es entregarle a mis hijos la mejor de todas las herencias, el prestigio de mi hoja de vida.
ECOS: ¿Una “palmireña señorial” y social?
GJR: Risas…Así es.