Opinión
Por José Félix Lafaurie Rivera*.- Cuando escribo estas líneas, Bogotá, con ¡89,9! de ocupación de camas UCI, se acerca a la temida cifra a partir de la cual se dispara la alerta roja y se desata la angustia de cientos de pacientes tras una cama que solo estará disponible si alguien sana… o si alguien muere; a partir de la cual hay filas en los hospitales…, pero también en los hornos crematorios, como ya sucede en Medellín; a partir de la cual los médicos enfrentan el drama del triaje ético, el dilema surrealista de a quién darle la oportunidad de vivir y a quién negársela.
Medellín y Cali ya cruzaron esa línea roja, pero la situación más amenazante está en Bogotá, con más del doble de población que Medellín y mayor velocidad de contagio, al punto que la ocupación pasó de 83,7% a 89,9% en cuatro días. Con esa tendencia, 196 camas disponibles ya no lo estarán mañana, y el temor no será el 90% en que ya estamos, sino el colapso del sistema hospitalario, que la alcaldesa ve venir cuando anuncia que “vienen tiempos muy muy difíciles”.
Frente a tan dantesco panorama, ¿qué explicación tienen los alcaldes “alternativos” de estas ciudades? No basta la advertencia de que lo peor está por venir, mientras no solo callan frente a las marchas del 28 de abril y las del 1º de mayo, que no faltarán, sino que las permiten y habilitan.
¿Por qué cierran el comercio, lesionando el derecho al trabajo, pero permiten las marchas protegiendo el derecho a la protesta? ¿Por qué ese ejercicio discrecional e ideológico de la autoridad?
Ahora más que nunca la ciudadanía exige autoridad. ¡Autoridad!, para impedir la amenaza homicida de las movilizaciones durante 24 horas el 28 de abril, convocadas por sindicatos y centrales obreras contra la Reforma Tributaria; 24 horas que al senador Bolívar le parecen insuficientes, porque su jefe Petro lo mandó a exigir movilización permanente, sin importar contagiados ni muertos, mientras ellos y sus compinches de la izquierda en el Congreso, esquivan el debate asertivo con el Gobierno y prefieren jugar, desentendidos y alegres, al cacerolazo irresponsable y sin tapabocas.
¡Autoridad!, para prevenir, y no estaríamos contando los muertos de la minga que nunca debió entrar a Bogotá, ni los de las fiestas de la final Cali – Santa Fe, permitidos con indolencia, ni los de las protestas callejeras por el garantismo populista frente a derechos innegables, pero postergables cuando del interés general se trata, ni los del despelote navideño sin control en San Victorino, ni los de la Semana Santa.
¡Autoridad!, para sancionar de verdad, con trabajo comunitario siquiera, porque los muertos duelen más cuando la Policía nos informa por televisión de 13 ciudadanos de fiesta en un prostíbulo bogotano, que salieron orondos con su comparendo en el bolsillo.
¡Autoridad!, clama la ciudadanía. Es cierto que la disciplina social se estrella contra la pobreza y la lucha por la subsistencia, pero aún en esa condición vulnerable el autocuidado es posible y necesario, porque hay que estar vivo para tener afán de subsistencia.
La principal estrategia sigue siendo el autocuidado, que es hijo de la disciplina social, pero este planteamiento no releva al gobernante de sus responsabilidades, pues cuando falla la disciplina, como aprendimos en casa, la autoridad debe llenar ese vacío, para detener el espectáculo grotesco, si no fuera mortal, de “ciudadanos” haciendo lo que les viene en gana y sancionados con comparendos que son “rey de burlas”.
¡Autoridad! Los habitantes de Bogotá, Medellín y Cali tenemos derecho a la vida, y sus alcaldes la obligación de garantizarlo.
Bogotá, D. C, 25 de abril de 2021
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Martha Patricia Moreno Moreno*.- Que Dios no lo quiera, pero no quisiera estar en el pellejo de los ninguneados de la vacuna en la provincia de Sugamuxi, como les ocurrió a los mayores de 70, quienes, en una citación fallida de la Nueva EPS, se quedaron cual penitentes en las filas despiadas de un colegio, y cuando la entidad se apareció con solo 192 dosis, se manifestó la precariedad, la ofuscación y el miedo de los viejitos, que abrían sus brazos como crucificados, suplicando por su dosis en un domingo triste de abril.
En el santuario de la desigualdad, nunca he sabido si, la periferia de la periferia es un lugar, pero aquella escena con olor a formol y respiración mañanera, visibilizo de tajo al desnudado; su carencia y el sufrimiento de los setentones cansados de mirar el mismo cielo en sus ventanas, porque quizá se mueran en el aislamiento sin vacuna; dicho de otra manera, los ilusionaron con la salida, pero ¡no!
Con la roña de las vacunas, serán miles las almas condenadas al olvido; empañadas por la luminosidad de unos pocos, como el científico español Vicente Larraga, del Laboratorio de Parasitología Molecular, quien desarrolla una vacuna anticovid, y sin ruborizarse dice que, para testear no tiene problemas, porque para eso “sirven los pobres”, los de Latinoamérica, la región con más rápido crecimiento de ancianos y en donde hay muchos sin vacunar.
No tengo reparo en mostrar el desencanto por la improvisación; la falta de organización de las EPS; de la administración y hasta de la misma iglesia, que, con arranque de apasionamiento desde sus tribunas, les envían el mensaje embozado de la canción: “No te pintes que no vas, porque tu tiempo ya pasó”.
Tal vez la futilidad de esta crónica urbana, lo único que me permita es contar, que todos seguimos mirando para otro lado, porque justo cuando el semáforo cambió, crucé la avenida y me alejé con la mirada puesta en los veteranos, que cargan sus tinieblas, mientras yo me echo encima todas las mías, con el frio panorama geopolítico de la inequidad, de acceso a la salud y su disputa global. ¿Será que es mejor olvidarse de todo, como dice la canción y salir del pueblo antes de morir por el virus?
Glosa: Mi pacto con la vida es morirme joven lo más tarde posible.
Sogamoso 24 de abril de 2021
*Experta en el área de las comunicaciones; diseño, planeación y gestión en proyectos sociales, con énfasis en opinión pública, medios de comunicación y Liderazgo. Catedrática universitaria durante 25 años en las facultades de Comunicación social, Administración de Empresas y Negocios internacionales.
Por Gabriel Ortiz*.- Las calamidades azotan a Colombia. Estamos al borde de un abismo que nos obliga a tomar decisiones que hubiéramos podido eludir o aplazar, si no nos hubiera invadido la arrogancia.
De la noche a la mañana, nos la ha cobrado el falible manejo que le ha imprimido este gobierno a una economía acicateada por el despilfarro, la corrupción, y lo que el uribismo calificaba de “derrochón”.
La nómina oficial está inundada de vices, altos consejeros, jefes, asesores, gerentes y cuanto aspirante quiere engrosar la plantilla gubernamental, con solo mostrar el rótulo de la hegemonía. Hay otros que recorren el mundo buscando negocios, mientras un fiscal, utiliza aviones costeados por el Estado, para conocer San Andrés. Es el mismo que conformó un costoso aparato para divulgar su imagen como el segundo hombre más importante de Colombia.
Y qué tal el desaforado ministro de defensa, “mostrándole los dientes” a Maduro, con estrafalarios, babilónicos y amenazantes desfiles militares en la frontera. Esos despliegues son acompañados de delirantes promociones en los medios de comunicación, difundidos por un aparato de propaganda, que a incalculable costo, acompaña a Molano. Los excelentes periodistas que se ocupaban de difundir la imagen del ejército, fueron despedidos.
Maduro se burló de semejante despliegue Molano-militar, montando un ejército de descamisados, que enfrentaría a nuestras Fuerzas Armadas, con armas de juguete y caucheras.
Esos ingentes costos que debemos absorber, llegaron en plena pandemia. El fanatismo “trumpista”, hizo que nuestras autoridades desestimaran los peligros del covid-19. El Presidente Duque quiso aprovechar políticamente la ocasión, con un oneroso teleprograma en el que se autoelogia y lava sus manos, mientras desperdiciaba tiempo para buscar vacunas.
Otros países tomaron las cosas en serio. Israel, vacunó oportunamente a sus habitantes, les quitó los tapabocas y emprendió la recuperación. Si se llegase a “desclasificar” los contratos de Colombia y se descorre el velo de las confidencialidades, quedaremos perplejos, ante semejante descalabro, que nos ha dejado a merced de las vacunas que matan, que no existen, que no llegan y que nos dejan en poder del covid-19. Los biológicos, no se logran a través de programas políticos de TV. Hay que buscarlos.
De impuestos ni hablar. El ministro Carrasquilla, el inventor de los bonos de agua, que arrasaron con las finanzas y los acueductos de 117 municipios, sigue riendo, mientras sus utilidades recorren los paraísos fiscales, como lo denunció El Espectador. El líquido vital, con el que se ha enriquecido, ahora será arrebatado a los colombianos. El agua tendrá impuesto del 19%, y los niños morirán de enfermedades estomacales, mientras Carrasquilla se engolosina con las mieles de la burocracia internacional en la CAF.
BLANCO: La oposición de un pueblo a las fumigaciones. Con el covid es suficiente.
NEGRO: El gobierno no respalda a 175 líderes y premios Nobel, que piden liberar las patentes de las vacunas, para que lleguen a todos por igual, porque en esa lucha se encuentra nuestro Nobel Santos. Qué odio, qué envidia, que arrogancia.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Paloma Valencia*.- Nuestra Canciller Claudia Blum expresó lo que muchos pensamos ante la asamblea de la ONU: “debe considerarse la existencia de disidencias de Farc como un incumplimiento de la antigua guerrilla, convertida ahora en partido político”. Inmediatamente, los integrantes desmovilizados de la organización exigieron una retractación. ¿Cómo puede retractarse de algo que es absolutamente cierto?
¿No fue acaso jefe negociador por parte de las Farc Iván Márquez; el mismo que lidera las disidencias llamadas la Nueva Marquetalia? ¿Acaso es el mismo Iván Márquez nombrado senador por las Farc el que hace alocuciones armado y amenaza con terrorismo? ¿No fue Santrich parte de la delegación de las Farc que negoció los acuerdos? ¿no es también jefe de las disidencias? ¿No es el mismo Santrich quien fuera nombrado Representante a la Cámara por las Farc, el que sale con fusil a amenazar al Presidente de Colombia? ¿No son esas disidencias los primeros asesinos de lideres sociales de nuestro país?
La negociación no se firmó con unos individuos, sino con una organización. La organización se comprometía a entregar las armas y desistir de la lucha armada; y solo una parte cumplió. Es evidente que la organización incumplió. Las disidencias son sólo uno de los varios incumplimientos. A esas disidencias – que es tal vez el incumplimiento más grave- hay que adicionarle los bienes que debieron declarar –pues declararon muy pocos. Y de esos escasos entregaron un bajo porcentaje aduciendo que las disidencias se habían llevado buena parte. ¿Qué decir sobre el aporte a la verdad? Poco o nada ha avanzado. Las Farc se han limitado a esperar que les imputen y reconocer sólo eso. La promesa de la verdad completa y el tribunal que recibiría los testimonios está muy lejos. Dependemos de unos informes que debieron hacer las victimas, que sin recursos, sin organización; hicieron lo que pudieron. La JEP ha sido una simulación de justicia que ofende y duele.
Además las Farc nada han dicho sobre el negocio del narcotráfico. Si quisieran aportarle a la paz, podrían hacerlo develando los secretos del perverso negocio. El narcotráfico sigue siendo el motor de todas las violencias; son los recursos para financiar ejércitos ilegales. Si las Farc desmovilizadas contaran sobre los socios, las rutas, los mecanismos mediante los cuales funciona el narcotráfico; si ayudaran al Gobierno a combatirlo le aportarían mucho a esa Colombia de las regiones que sufre con las consecuencias.
Nota final sobre la reforma tributaria: Colombia hoy tiene mas de 40% de la población en la pobreza. Hay una responsabilidad política de atenderlos y un deber ético de impedir que haya colombianos pasando hambre. No tenemos los recursos. Urge una drástica reducción del Estado. Simbólicamente es muy importante, la señal y los ahorros ciertos. Sabemos sin embargo, que no será suficiente, por eso los colombianos que puedan deben contribuir, aunque sea con un pequeño aporte. En medio de una pandemia, muchos han sufrido; pero el principio de solidaridad nos obliga a esforzarnos un poco más para solventar la pobreza. No se trata de asistencialismo, se trata de que, en medio de la pandemia, del desempleo, no puede haber colombianos que no tienen nada, frente a un Estado y una sociedad indolente.
El gobierno debe asumir el compromiso de que esos nuevos recursos irán exclusivamente a los más pobres. Se podría crear un fondo con destinación precisa y cierta al que vayan esos nuevos recursos, de manera que todos los que paguen los impuestos sepan que están ejerciendo solidaridad con quienes lo necesitan.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
*Senadora del Partido Centro Democrático
Por Lorena Rubiano*.- A Colombia definitivamente la están asfixiando. En primer término, el gobierno y sus acciones encaminadas a apretarle el cinturón con más impuestos a nuestros compatriotas y en segundo término la crisis originada por la pandemia del covid-19.
Esta situación nos tiene sumidos en la desesperanza, en el pesimismo, por no ver una salida al final del túnel. Al presidente Duque le han faltado asesores o también puede ser que no le guste que lo asesoren; o puede ser que le estén, desde dentro y desde afuera, imponiendo políticas y comportamientos a seguir, incluso contra su voluntad.
El ministro de Hacienda, el señor Carrasquilla, es una rueda suelta dentro del gobierno, o por lo menos así lo sentimos. Sus políticas económicas son absurdas, inoportunas, impopulares, duras contra las clases media, populares y blandas con los que pueden aportar, sin tener que quitarse una comida de las tres diarias.
En medio de la crisis que estamos padeciendo les da por cambiar el color del uniforme de toda la Policía Nacional, por uno más clarito o seguramente con florecitas, comprar aviones de guerra supersónicos, obsoletos y extremadamente costosos, seguramente para ir a guerras intercontinentales, dar la plata a los bancos que no las necesitan, cosas que no son prioritarias para ayudar a superar la crisis y más bien si la ahondan y nos hunden en la desgracia. Pero claro, como estrategia, nos traen fútbol, para entretenernos, para que no pensemos en la crisis humanitaria que estamos viviendo.
Me preocupa muchísimo las consecuencias que puede traer la Reforma Tributaria, que obviamente será para atender menesteres y compromisos políticos, creando costosas nóminas en entidades de bolsillo, con fines electorales. Nada de eso se necesita en estos momentos, así sigan haciendo escaramuzas en la frontera con Venezuela para crear caos y zozobra y abrirle el paso a compra de armamentos con la excusa de que debemos armarnos contra el vecino país.
Ya faltan menos de once meses para los comicios en los cuales elegiremos al sucesor de la Casa de Nariño y a los congresistas, habrá las costosas consultas interpartidistas y los partidos un poco maltrechos saldrán a buscar los votos. Dios quiera sea una campaña sin agravios personales, con propuestas serias y pensando más en Colombia que en los intereses personales.
Lo preocupante es que la pandemia no para, no llegan todas las vacunas y no hay para segunda dosis y el endeudamiento del gobierno es a borbotones y sin control, además de que el tema venezolano, va a tener mayor mucha resonancia, porque nos quieren meter en una guerra que no es nuestra.
Nota: El covid-19 se está llevando mucha gente, amigos familiares y personas serviciales, por lo cual recomendamos extremar medidas de bioseguridad. Y oramos por la pronta recuperación del amigo, periodista y director de Supernoticias del Valle, Humberto Pava Camelo.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
Por Robinson Castillo*.- La salud en Colombia se encuentra con pronóstico reservado. Su urgente reforma debe estar en el centro de la acción política. Ya comenzó el trámite de un proyecto con 65 artículos distribuidos en 10 capítulos, de origen parlamentario y con aval del gobierno, reforzado con mensaje de urgencia.
Casi todo viene muy mal en el sector salud. Para solicitar un servicio especializado, se requiere casi siempre interponer una tutela, cualquier cita médica tarda días, la entrega de medicamentes es un calvario, cobertura deficiente, calidad en deuda, traslado de una institución a otra, imposible. Es un caos que desespera.
Y ni hablar de los trámites para acudir a los servicios. Es una cascada interminable de papeleos y firmas sin compasión. En vez de agilizar buscan la manera de aplicar una vacuna de lentitud para todo. Convierten a los pacientes en impacientes. IPS y EPS parecen tener anestesia permanente contra las quejas de los usuarios.
Los dolores de cabeza no terminan ahí. El personal médico, en su gran mayoría está vinculado por prestación de servicios, sin vacaciones ni derecho a una incapacidad y sometidos a jornadas extenuantes de trabajo. En pandemia es aún peor.
Los medicamentos para mejorar el sistema, se encuentran en todos los artículos del proyecto actualmente en discusión en el Congreso. De acuerdo con uno de sus autores, se pretende transformar y ajustar la salud en nuestro país.
Se destaca que se enfatizará en la salud comunitaria, regional y familiar. Es un modelo que le permitirá al prestador primario, atender la gran mayoría de patologías, de esta manera se garantiza la atención de los pacientes, no importa el grado de complejidad que tengan. Es un gran paso.
El talento humano del sector será tenido en cuenta. La ley busca eliminar la tercerización, sin duda uno de los más persistentes reproches de médicos, enfermeras y especialistas, que se han evidenciado aún más, en la crisis sanitaria mundial por cuenta del Covid.
Otro punto clave es devolverle al país, la capacidad propia de producción de vacunas, medicamentos e insumos. Es decir, prepararnos de mejor forma para futuras pandemias. Para tal fin, se dispondrá del 5% del Fondo para Investigación en Salud y se permitirán alianzas con la empresa privada para lograr ese objetivo en tecnología sanitaria. Avance significativo.
“Habrá cambios en el modelo de atención, la dignificación laboral del talento humano en salud y la depuración de las empresas prestadoras de salud y aseguramiento ” sentenció uno de los coautores y coordinador ponente del proyecto, senador Fabián Castillo.
Otro de los coordinadores ponentes, el representante a la Cámara Jairo Cristo, definió el alcance de esta reforma: “ Es tapar las goteras del actual sistema de salud”
La salud se encuentra en una cirugía legislativa. Ojalá este enfermo salga pronto de cuidados intensivos.
La pregunta incómoda
Ante la agresividad del tercer pico de la pandemia: ¿Inevitable otra cuarentena estricta nacional?
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
*Comunicador Social - Periodista.
Por Adriana Matiz*.- ¿Se están alineando los astros para que en Colombia se genere la tormenta perfecta y un populista llegue a la Presidencia?
Indiscutiblemente estos tiempos han modificado la forma de ver las cosas o por lo menos de adaptarnos a ellas conforme las circunstancias se fueron dando. Sin embargo, la incertidumbre se apodera cada día de más personas pues no solo existe el temor a no sobrevivir al virus sino de fracasar profesional o económicamente ante los cambios que se impusieron a cada una de las sociedades del mundo. Estas circunstancias, sin lugar a dudas, favorecen a los que se oponen a todo, a los que nada les complace o por lo menos no satisface. Abanderados de esa opción se encuentran indiscutiblemente los populistas.
La historia económica de los últimos 50 años tendrá que ubicarse, temporalmente, entre el antes y el después de la pandemia. De eso no cabe duda. Lo más peligroso es que va a ir de la mano de la historia política pues solo quienes en esta época pre-electoral encarnen el descontento ciudadano tendrán mayor afinidad a ellos y lograrán, seguramente, su voto en las próximas elecciones.
Sin embargo, eso no querrá decir que ese es el rumbo correcto, pues asumir posiciones sin responsabilidad política es hoy lo más fácil pero también lo más irresponsable.
Y es que el populismo es el remedio más peligroso ante cualquier crisis; no solo, no logra que se salga de ella sino que genera más problemas de los que inicialmente existían.
Dos ejemplos palpables los tenemos en vecinos próximos: Venezuela y Brasil. El primero con una crisis económica social y hospitalaria que hoy lleva a que el mundo no crea en las cifras que entrega sobre todo porque se cuenta con solo dos laboratorios que procesan las pruebas de todo el país. El retraso es evidente y se presume que los datos de contagios y muertes en nada concuerdan con la realidad.
El populismo y las historias de complot diarias quieren mostrar una Venezuela que no existe y que si está lejos de salir de la crisis económica y sanitaria en la que está inmersa.
Brasil, por su parte, con un gobierno de ideología diametralmente opuesta a la de Venezuela pero que también le apuesta al populismo, tampoco es un ejemplo positivo para mostrar. Por el contrario, se le equipara a un Chernóbil pero biológico, en la medida que la falta de liderazgo y políticas serias han incluso permitido que se convierta en un exportador de variantes del virus a todo el mundo.
La apuesta, entonces, para salir de la crisis debe ser un incremento y fortalecimiento de los procesos de vacunación en todo el país, especialmente donde se están presentando hoy más casos. Solo de esa forma se podría retomar el rumbo rápido del crecimiento económico con que se venía avanzando y la incertidumbre y el pesimismo obligatoriamente darían paso a posiciones menos radicales y esperanzadoras así sean menos populistas. De ilusión no se come, pero si se alimenta.
Bogotá, D. C, 21 de abril de 2021
*Representante a la Cámara por el Partido Conservador
Por José G. Hernández*.- Una vez más digamos -pues a veces se olvida- que el sistema al que se acoge el Estado colombiano es el democrático. No somos una monarquía, ni una aristocracia, ni una oligarquía, ni una organización política basada en el poder del dinero, o en una determinada fe religiosa. No nos gustan las dictaduras, ni siquiera la del proletariado. Nuestra organización política es democrática.
Desde su preámbulo expresa la Constitución Política vigente que sus objetivos y valores se deben alcanzar, no de cualquier manera sino “dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo”. Así está reiterado en numerosos preceptos de la Carta Política, comenzando por el primero de ellos, que define nuestra organización estatal: “Colombia es un Estado Social de Derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”.
Una de las características esenciales de la democracia, como lo enseñaron John Locke en 1690 (“Tratado sobre el Gobierno Civil”) y el Barón de Montesquieu en 1748 (“El espíritu de las leyes”), radica en la separación de poderes; en el equilibrio entre las ramas y órganos que desempeñan las funciones estatales; en un ordenamiento jurídico que contempla las atribuciones, funciones y facultades especializadas y definidas, en cabeza de cada uno de ellos, así como en un sistema de controles, frenos y contrapesos que eviten la concentración del poder político.
La práctica de la democracia y la vigencia del Estado de Derecho exigen, más que la existencia de normas -que las tenemos en Colombia, en abundancia- la verdadera y efectiva independencia de las ramas y órganos del poder público, y la plena conciencia y convicción -de aquellos a quienes transitoriamente corresponde ejercer las funciones- acerca de que su lealtad y compromiso es con la Constitución y con las reglas democráticas, no con una persona, ni con un partido, ni con un líder.
Como lo subraya Maurice Duverger, “la separación de poderes, en el sentido preciso del término, no solamente consiste en esta división del trabajo: implica también que los distintos órganos gubernamentales sean independientes unos de otros”. Es “una justificación ideológica para un objetivo muy concreto: debilitar a los gobernantes en su conjunto, haciendo que se limiten recíprocamente”.
Así que todo procedimiento o mecanismo orientado a eliminar esa independencia, comprando a los titulares de unos órganos para que se sometan a otro, es, por su misma definición, antidemocrático y, por tanto, en Colombia, inconstitucional.
Eso que se conoce entre nosotros como la “mermelada” -que no es otra cosa que un soborno- es antidemocrática e inconstitucional, y es corruptora y corrupta -porque corrompe las costumbres políticas y destruye las instituciones-.
No es leal con el pueblo -titular de la soberanía- que el Ejecutivo compre votos en el Congreso con puestos en la burocracia, o con asignaciones presupuestales.
Los denominados “auxilios parlamentarios” fueron proscritos en 1991. ¿Es legítima la “mermelada” a la luz de la Constitución?
Bogotá, D. C, 21 de abril de 2021
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G Ricardo*.- Desde la posesión del Presidente Joe Biden se han venido dando diversas transformaciones, no solo en estilo sino también en contenido de muy alta significación.
Como lo pudimos comentar en un artículo anterior, el Presidente Biden no sólo se alejó rápidamente de la administración anterior, a través de las medidas que ha tomado en el breve periodo que lleva de su mandato, sino que ha hecho los mayores esfuerzos para lograr que la vacuna contra el coronavirus llegue hasta el último rincón de los Estados Unidos, hasta tal punto que por ejemplo ya en varios Estados entre otros el de la Florida, ya se encuentran vacunando personas mayores de los 16 años. En cada Estado, las cifras varían pero la acción del Presidente americano ha logrado, el menor tiempo posible la vacunación masiva que poco a poco, aunque todavía falte mucho, vaya alcanzando la inmunidad a toda la población de uno de los países más grandes del mundo en términos de población. Además, con el fin de generar un progreso para apoyar a los afectados, presentó al Congreso de los Estados Unidos un plan que fue aprobado, por 1.9 billones de dólares.
Ha sido tan eficiente gestionado el tema de la vacunación en los Estados Unidos, que éste país no sólo ha vacunado a su propia población sino que poco a poco abre sus puertas al llamado “vaccine tourism”, esto es ofreciendo la vacunación a turistas y aprovechando con ello la gran oportunidad que esto genera para el sector de la hotelería y el turismo, tan gravemente afectado por la Pandemia. Además de ello, no debe perderse de vista que incluso personas que residen fuera de los Estados Unidos y viajan a dicho país de forma temporal han sido vacunados por esa gran potencia. Así entonces, no sólo han logrado vacunar a sus residentes sino también a una gran cantidad de personas más. Con esa estrategia, los Gobernadores de algunos Estados han logrado dinamizar la economía generando un boom turístico en el país. En otras palabras, además de inmunizar su población, están reactivando rápidamente sectores vulnerables de la economía, incluyendo en Estados que generalmente no reciben tanto turismo; como Arizona, Louisiana y Texas.
Por otra parte, hace pocos días el Presidente Biden lanzó un plan de infraestructura, especialmente de obras fundamentales, para superar las necesidades en sectores como aeropuertos, carreteras, puentes, redes de electricidad que se requieren modernizar y además que cumplan algunas medidas medioambientales, entre otras, que se van a realizar en un periodo de ocho años, por una cifra de dos billones de dólares americanos y así además de mayor desarrollo, crear empleos en los Estados Unidos y lograr recuperar la supremacía de rivales en el mundo como lo es la China.
Todo estos proyectos están pensándolos realizar, presentando un proyecto que aumente al 28% del 21% que actualmente tributan las empresas y que frente al cual los republicanos ya han anunciado que será tortuoso su camino en el Congreso para su aprobación, mientras que algunos demócratas han opinado que debería ser aún mayor este plan; los representantes de las grandes empresas han expresado que con esa subida de sus impuestos será más demorada la recuperación económica generada por la pandemia. El Presidente BIDEN ha respondido diciendo que él no tiene nada contra los ricos o millonarios americanos pero que estas acciones de desarrollo y de generación de empleos no dan espera.
Bogotá, D. C, 21 de abril de 2021
*Excomisionado de Paz
Por: Guillermo García Realpe*.- Soplan vientos difíciles para los colombianos, la pandemia no da tregua, el aparato productivo esta a media marcha, el desempleo continua en caída libre, la violencia se recrudece en las regiones y por sí fuera poco, el gobierno dará el tiro de gracia con la reforma tributaria que ya arrancó su trámite en el Congreso.
Un panorama, sin duda, nada alentador. Cuando todos creíamos que este año sería mejor, comparado con el mal recordado 2020, llega recargado de situaciones complejas que no esperábamos tan extremas, como, por ejemplo, el Proyecto de Solidaridad Sostenible, un eufemismo inventado desde el Ministerio de Hacienda para camuflar los verdaderos alcances de la cascada de impuestos que esta iniciativa trae en sus 163 artículos.
Es desconsiderado con los colombianos imponer nuevos impuestos, en tiempos donde vivimos una profunda crisis social y económica por cuenta de la covid-19. ¡Así no es señor gobierno!
Es cierto que el país necesita tener estabilidad fiscal, pero esta no debe garantizarse a punta de someter a la clase media tan agobiada ya de por sí, tampoco a los trabajadores que sólo les alcanza su salario para medio sobrevivir. Será una reforma que empobrecerá más a los colombianos, mientras los ricos cada vez se hacen más ricos.
Una verdadera reforma tributaria, equitativa y garantista sería la que no le meta la mano al bolsillo de la gente, la que no ataque el consumo, la que no persiga a la clase trabajadora y a la clase media, la que no le dé gabelas al sector financiero, al empresariado y a las multinacionales. Una verdadera reforma tributaria, sería la que ponga a pagar más impuestos a los que más capital tienen, la que combata la evasión y elusión, la que promueva austeridad en el gasto, la que elimine entidades innecesarias y la burocracia excesiva.
Es inexplicable que el gobierno presente una reforma que busca recaudar más de 25 billones de pesos y a renglón seguido anuncie la compra de aviones de guerra por 14 billones. Eso es miserable, irrespetuoso y bárbaro con los ciudadanos.
Unas perlas de la mal llamada Ley de Solidaridad Sostenible, es que los estratos 4, 5 y 6 verán subir en su factura, aproximadamente un veinte por ciento de los servicios públicos, habrá un impuesto nuevo para todos los vehículos, los asalariados de más de 2.6 millones declararán renta, pagarán impuesto con retención y a partir del 2023, los que devenguen 1.6 millones de pesos. Por sí fuera poco, viene con sobretasa a la gasolina hasta de 1200 pesos, eso es totalmente regresivo y afectará la competitividad en cada renglón de la economía.
Pero también este proyecto viene con gabelas y regalazos a los banqueros, a quienes le bajarán la tarifa de impuesto de retención en la fuente del 5 al 0% a quienes negocian con títulos financieros públicos y privados, los dueños de esos títulos son los banqueros con sus AFP y fondos de inversión, tal como lo denunció nuestro colega Wilson Arias.
Este gobierno, que por fortuna va de salida, en vez de despedirse por la puerta trasera, debería mejor combatir la corrupción que le roba a las arcas públicas 50 billones anuales, o ponerle coto a los 75 billones que le regala en exenciones tributarias a los poderosos y al gran empresariado de este país, hacia allá debería apuntar los expertos y los técnicos del Ministerio de Hacienda, en vez de estar atacando inmisericordemente al ciudadano promedio y a los pobres.
Es por esto, que NO acompañaré esa iniciativa y la votaré también negativamente. En nuestro caso, estamos del lado de las justas causas sociales, de la gente que con tanto esfuerzo le aporta y saca adelante al país, de los colombianos que luchan cada día para sacar adelante a sus familias, son ellos nuestra razón de ser.
Los invito a que salgamos a acompañar la justa causa de los trabajadores, de las centrales obreras, de los estudiantes, de nuestros campesinos, indígenas, magisterio, pensionados y de todos aquellos que se sientan vulnerados y afectados por este proyecto de reforma tributaria, para que salgamos masivamente a las calles de pueblos y ciudades el próximo 28 de abril. Sumémonos todos y todas a esta gran cruzada nacional en defensa de nuestra dignidad, en defensa de nuestra economía familiar, en defensa también de la vida. Demostrémosle a este nefasto gobierno la indiferencia del pueblo colombiano y hagamos valer nuestros derechos que como ciudadanos tenemos.
En la calle nos vemos, pero eso sí, salgamos con todas las medidas de bioseguridad para evitar la expansión del covid, recuerden que el gobierno tampoco ha podido garantizar un eficiente Plan Nacional de Vacunación, por ende, poco le debe importar la vida de sus ciudadanos. Sólo la movilización ciudadana en masa y las exigencias del pueblo unido, contendrán ese tsunami de reforma tributaria que ya sopla fuerte en los pasillos del Capitolio.
Bogotá, D. C, 22 de abril de 2021
*Senador del Partido Liberal
@GGarciaRealpe