Opinión
Por Juan Camilo Restrepo*.- Somos dados en creer que los problemas nacionales se arreglan dividiendo las circunscripciones territoriales alocadamente.
Eso fue lo que hizo la constitución del 91. Creó un verdadero mosaico caótico de entidades territoriales, unas superpuestas con otras, sin recursos y, sobre todo: sin claridad sobre dónde comenzaban y dónde terminaban las facultades de cada una de ellas.
En efecto: el constituyente (Título XI) como quien juega con plastilina, dispuso que Colombia podría dividirse en los siguientes tipos de entidades territoriales: departamentos, municipios, distritos y territorios indígenas (art 286 CN); provincias (art 321 CN); distrito capital y distritos especiales (art 322 y siguientes de la CN); áreas metropolitanas (art 319 CN); corporación autónoma regional del rio grande de la Magdalena (art.331 CN); comunas (art 318 CN); regiones administrativas y de planeación ( artículo 306 CN); y regiones organizadas como entidades territoriales propiamente dichas (art 307 CN).
La tendencia del derecho constitucional moderno es a disminuir los escalones entre el gobierno central y los núcleos ciudadanos en torno a los municipios. Nosotros hemos hecho lo contrario: ampliar el mosaico de entidades territoriales intermediarias haciendo cada vez más borrosos sus ámbitos de competencias, y lo que es más grave: sin definir los recursos con que contarán para cumplir sus misiones.
De allí que muchas de estas entidades territoriales (como las regiones) ni siquiera han podido salir del cascarón constitucional y convertirse en entidades territoriales actuantes y eficaces.
Como si lo anterior fuera poco, el nuevo plan de desarrollo crea en su artículo 28 la rimbombante nueva figura de las “regiones autonómicas”, como “un pilar que permita una gestión pública eficiente para el desarrollo económico, ambiental, cultural y étnico que redunde en mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes”, según reza el artículo citado del Plan Nacional de Desarrollo.
No le formulo buenos augurios a este artículo cuando deba afrontar la revisión constitucional en la Corte. Por una razón muy sencilla: los tipos de entidades territoriales se crean por Constitución, no por ley.
Pero, además: cuando se desmenuza el texto completo del artículo del Plan de Desarrollo que hemos citado se descubre un listado inmenso de funciones que se le asigna a estas nuevas entidades autonómicas, pero ni un centavo para que cumplan sus propósitos.
Si llegara a pasar el juicio de constitucionalidad no es aventurado prever que se quedará como un tipo de entidad territorial que nunca saldrá del cascarón legal; de la misma manera que nunca han podido llevarse a la práctica los propósitos de las regiones.
Con este artículo del Plan de Desarrollo que parecería querer emular con la Constitución española creando autonomías no se sabe frente a quién, con un amplio ramillete de responsabilidades, con nombre sonoro pero hueco; y sin un centavo para operar ni invertir, no es aventurado pronosticar que si no lo tumba la Corte Constitucional (como muy probablemente sucederá) no hará otra cosa que ampliar el mosaico ya caótico de entidades territoriales que no sirven para nada. O que ni siquiera han logrado nacer a la vida administrativa.
Bogotá, D. E, 11 de junio de 2023
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
A propósito del Informe de la ANH.- Primera parte.
Por Amylkar D. Acosta M*.- Todos los años la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), encargada por ministerio de los decretos con fuerza de Ley 1760 de 2003 y 4137 de 2011 de “la administración integral de las reservas de hidrocarburos de propiedad de la Nación”, emite anualmente su “Informe de reservas y recursos contingentes”. El pasado 24 de mayo se dio a conocer su reporte con corte a diciembre de 2022. Huelga decir que dicho informe es el consolidado de las cifras suministradas por las empresas petroleras que operan en el país.
El contexto en el que se dio a conocer este Informe es muy singular, dada la circunstancia de que según habían acordado el 15 de marzo los titulares de los ministerios de Minas y Energía, Hacienda y Crédito público y el de Comercio, Industria y Turismo, el mismo serviría de base para zanjar diferencias en el seno del gabinete del Presidente Gustavo Petro en torno a la firma de nuevos contratos de exploración y explotación petrolera. De allí la gran expectativa que despertó su presentación por parte de la ANH en el marco del Congreso de NATURGAS.
Este Informe, además, estuvo precedido de otro muy controvertido, por su falta de rigor técnico, que se dio a conocer el 13 de diciembre del año anterior, en el cual se sobreestimaron las reservas de hidrocarburos sumando peras con manzanas (reservas probadas + probables + posibles + contingentes, + prospectivas) metiéndolas todas en un solo costal, lo que llevó a la Ministra de Minas y Energía Irene Vélez a asegurar que “es posible que los recursos contingentes pueden abastecer la demanda nacional e incluso producir un excedente en su producción hasta el año 2037”.
Las cifras del Informe de la ANH no mienten, muestran una tendencia preocupante de las reservas probadas de petróleo y gas, en uno y otro caso la relación reservas/producción cae, en el primer caso de 7.6 a 7.5 años y en el segundo de 8 a 7.2 años, un horizonte demasiado limitado de autoabastecimiento. De no cambiar dicha tendencia, a partir del año 2030 Colombia se convertiría en un importador neto de petróleo y gas natural, 7 años antes de las optimistas previsiones de la Ministra Irene Vélez (¡!).
Se suele decir que optimista es quien ve el vaso medio lleno, mientras el pesimista es aquel que lo ve medio vacío, pero para nosotros los economistas más importante que porfiar si el vaso está medio lleno o medio vacío es establecer si el vaso se está llenando o se está vaciando, esto es la tendencia y a todas luces lo que muestra el más reciente Informe de la ANH es que el vaso se está vaciando, que las reservas probadas de hidrocarburos vienen en franca declinación. Y mientras menos contratos firme la ANH con las empresas petroleras tendremos menos exploración y en consecuencia menos probabilidad de éxito exploratorio.
Ello explica la declaración del Presidente de ECOPETROL Ricardo Roa, en el sentido que “Ojalá haya más y siga habiendo rondas, porque es lo que le da la estabilidad a una empresa petrolera en el largo plazo. Es el incremento de sus reservas y para incrementarlas requiere de áreas para buscar petróleo y gas”. Ni más faltaba que no sea así!
Al analizar las cifras de este Informe se puede constatar que en el 2022 se incorporaron a las reservas probadas de petróleo, reponiendo las extraídas, 310 millones de barriles, 37% menos que en 2021 y de estas sólo 6 millones corresponden a nuevos hallazgos. En orden de importancia por su aporte a las reservas probadas tenemos en primer lugar el recobro mejorado con 122 millones de barriles y por mayor precio 86 millones. Aduce la Ministra Irene Vélez que “entre 2021 y 2022, el factor de recobro mejorado aumentó de 21% a 23%, con dos puntos porcentuales de diferencia. Este aumento nos indica que comienza a ser efectiva la política del Gobierno de mejorar las reservas vía eficiencia en la explotación a través del recobro”.
Pero, la verdad sea dicha, el 67% de los barriles incorporados a las reservas probadas obedeció a los altos precios a los que se cotizó el crudo en 2022, que promediaron los US $105 el barril. Por lo demás, si el recobro mejorado, que sólo es aplicable en campos maduros en declinación, ganó dos puntos porcentuales, ello no obedece a la política del Gobierno “de mayor eficiencia en contratos existentes”, sino a la gestión de las empresas petroleras, empezando por ECOPETROL, así como al nivel de cotización del crudo que hace posible asumir los mayores costos del levantamiento de cada barril extraído que demanda la utilización de tecnologías de punta. De tal suerte que ahora, cuando el precio del petróleo ronda los US $70, no será posible sostener la caña. El recobro mejorado es necesario pero no suficiente para espantar el fantasma de la importación de crudo y gas natural al país que nos está rondando. No se puede caer en la trampa del espejismo del recobro mejorado, pues nos puede conducir con los ojos abiertos camino al precipicio.
Bogotá, junio 10 de 2023
*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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Por Carlos Ibáñez Muñoz*. - Vítores y estropicio en la plaza de Bolívar en Bogotá y en muchas ciudades del país. El jefe de estado se encarama en una tarima y arenga al pueblo para que defienda sus reformas. Denuncia un “golpe blando” y le pide al pueblo que salga a las calles a presionar el cambio. Su verbo atropella a los medios de comunicación, al Congreso de la República, a los empresarios y hasta su propio equipo de gobierno donde amenaza que ministro que no le cumpla se va.
No ha terminado su incendiaria y efervescente alocución cuando ya los medios reaccionan y las cadenas radiales, los periódicos, semanarios y la tv con sus editores se vienen lanza en ristre contra el presidente intensificando sus cuestionamientos y objeciones.
Resultado de la confrontación: Más polarización, confusión , terreno propicio para la especulación, la desinformación , las injurias , las calumnias , las verdades a medias, las redes sociales convertidas en trincheras que vomitan fuego de lado y lado.
Víctimas: el pueblo colombiano, la verdad, las instituciones Republicanas.
¿A quién creerle? Al gobierno, a los medios de comunicación social? O a ninguno?
No me atrevo a tomar partido ni por los unos ni por los otros, no voy a caer en ese juego donde tienen inmersos a millones de compatriotas, simplemente estamos a merced de la irresponsabilidad y del inminente peligro de confrontación entre civiles y perplejos de la manera como se conduce el Estado y como malintencionadamente se desinforma por los formadores de opinión, medios de comunicación, en una puja por el poder político y económico.
Dar paso a las tensiones políticas y sociales, y a la intemperancia le abre boquetes a la convivencia colocando a la sociedad a un paso de una guerra civil.
La guerra contra el narcotráfico, la guerra contra las bandas crimínales, la guerra contra la guerrilla y la guerra contra él paramilitarismo son suficientes para añadir otra guerra más.
Moderación, responsabilidad, disminución de la pugnacidad, honor a la verdad, amor a la patria, es lo mínimo que se pide a los actores de la confrontación para evitar una tragedia popular.
Bogotá, D.C, 10 de junio de 2023
*Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, especialista en derecho Constitucional y Laboral. Alcalde de Bucaramanga entre 1995-1997.
Por Gabriel Ortiz*.-Colombia entera quedó estupefacta y atónita con la reaparición de las chuzadas, que se creían desterradas de los cuerpos fiscales e investigativos del país. Han reaparecido, al parecer por orden de funcionarios de poca monta en la Casa de Nariño.
Así surgió el mayor escándalo que haya recibido el gobierno Petro. Se dice que ni Armando Benedetti, ni Laura Sanabria, embajador en Venezuela y Jefe de Gabinete, estaban preparados para esas funciones. Impulsivo el primero e inmadura la segunda.
Se asegura que las equivocaciones son imperdonables, y Petro cayó en ello: El primero se deslenguó y hasta dijo a la segunda que fue nombrada por Verónica -la primera dama- y “sabes por qué”, le dijo a Laura.
Este incidente ha tomado todos los caminos, no propiamente de rosas, porque entre Benedetti y Laura, las amables y entrañables se rompieron. Cuando el primero regreso a Bogotá, de Estados Unidos, se encontró con la alcaldada de la segunda, a quien se le había extraviado fuerte suma de dinero de su residencia. Se culpó de inmediato a Marelbys, la niñera y a Fabiola, limpiadora de la casa de la jefe de gabinete. Las dos fueron a parar a un detector mentiras y grabaciones (chuzadas) de sus celulares. Nadie, hasta hoy, sabe dónde está el dinero.
La antigua amistad de Benedetti con Laura, involucró al embajador en esta película, ya que fue quien recomendó a la niñera, la llevó y trajo a Caracas para armar la película.
El embajador, quien viajó a Estados Unidos sin permiso de la Cancillería para visitar a un hijo, debía presentarse ante Petro y rendirle cuentas. Como es costumbre, el presidente lo dejó esperando durante tres horas, cosa que enfureció a Benedetti.
Fue entonces cuando apareció el libreto de las “chuzadas” en Semana, con insultos de ida, vuelta y palabrotas injuriosas muy corrientes en ciertas emisoras.
De ahí en adelante se armó la gorda. Izquierda y derecha se enfrentaron, especularon y elevaron su nivel, cuando Benedetti hablo de dudosos dineros en la campaña Petro. Salieron a flote el 8.000, más no la ñeñepolítica ni Odebrecht.
De inmediato, las tres reformas de Petro: salud, trabajo y pensiones, quedaron congeladas. Rudo golpe al gobierno, aunque si, un alivio para los sectores económicos y la inversión extranjera. Hasta el dólar se resquebraja.
Ni Petro, ni sus fieles partidarios han manejado las cosas bien durante estos diez meses. Han arrojado a la calle a figuras irreemplazables como Ocampo, López y Gaviria, quienes habían dado un tono de Acuerdo Nacional al mandato, abriendo puertas y logrando apoyos políticos para sacar adelante las reformas, con modificaciones acertadas.
Estamos ahora en un desconcierto nacional, “Armando” por un “tigre enjaulado” que buscaba puesto en el altísimo gobierno, mientras se especula con los $15.000 millones.
Petro tiene que hacer el cambio: montar un gobierno con matices conciliadores y funcionarios preparados y ecuánimes. Que los hay, los hay.
BLANCO: La justicia que se ha hecho con las mujeres para pensionarlas.
NEGRO: La destrucción de nuestra selva con el petróleo que derraman las guerrillas.
Bogotá, D. C, 9 de junio de 2023
Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- El país ha vuelto a convulsionarse políticamente por cuenta de palabras deshilvanadas, reclamos incoherentes, filtraciones, publicaciones, trinos, especulaciones, dudas y preocupaciones políticas. No es el caso de tomar partido en uno u otro sentido, justamente porque todo ha sido mediático, y, en consecuencia, no hay decisiones institucionales. Ha faltado información fidedigna y completa, pruebas y seriedad, todo lo cual ha conducido a la oscuridad existente, que está causando daño a la sociedad y a la estabilidad política.
Sería irresponsable opinar sin tener ninguna certeza sobre los hechos, aunque resulta necesario reconocer que el momento es muy difícil, tanto para el gobierno como para el país.
Es necesario, entonces, expresar que el sistema jurídico ha sido puesto a prueba y debe responder. En un Estado de Derecho deben tener lugar los procedimientos y actuaciones que correspondan para que no haya impunidad, para que prevalezca el interés general, para que impere la legalidad, y también para que sean respetados los derechos de quienes han sido mencionados o involucrados en el escándalo, que tienen derecho a la presunción de inocencia y al debido proceso. No son las redes, ni somos los medios de comunicación los llamados a condenar ni a absolver a nadie. Es urgente que operen las instituciones, pero sin demora. Todo debe ser investigado, juzgado y decidido, con celeridad y a fondo. El país tiene derecho a conocer lo ocurrido y quienes hayan delinquido deben responder.
Un ideal de nuestra organización republicana que queremos ver realizado: recuperar, en toda su plenitud, la sindéresis, el equilibrio, el respeto, el ejercicio decente y honesto de la política, la imparcialidad de los medios, el control político leal, la imparcial y oportuna administración de justicia, la integración de todos los sectores, no para favorecer, ni tampoco para perjudicar a un gobierno, sino para preservar la institucionalidad y los valores democráticos, el respeto al Derecho y la aplicación de los instrumentos jurídicos, por encima de las rencillas y ambiciones personales.
Se reitera: en Colombia debemos recobrar los valores y principios institucionales, que, en esta y en otras crisis, han brillado por su ausencia. Ante todo, la convicción democrática y la consideración del sentido que tiene la política, que debe estar al servicio del pueblo -titular de la soberanía-, y no al de los mezquinos intereses de grupos o personas.
Tenemos que volver a los postulados democráticos sobre la dignidad humana y los derechos, tanto los fundamentales como los políticos, colectivos, sociales y económicos. La igualdad -tan atropellada desde hace años-, sin discriminaciones de raza, origen o nivel económico o social. La paz, que anhelamos los colombianos desde hace años y no hemos alcanzado, pero que debemos lograr sin sacrificar en sitio alguno la autoridad estatal, la seguridad ciudadana, el pleno vigor de las leyes, ni la vigencia del orden público. El Estado Social de Derecho. El trabajo y sus garantías. La democracia participativa, en los términos de la Constitución y de las normas legales. Los principios tutelares de la moralidad pública. La educación para todos. La importancia de la familia -sin la invasión del Estado-, la protección prevalente a los menores, el respeto a la mujer.
Bogotá, D. C, 8 de junio de 2023
Expresidente de la Corte Constitucional
Por Amylkar D. Acosta M*.- “Es más fácil hacer política con los precios que política de precios. Pero es infinitamente más importante lo segundo” David Yanovich.
Empecemos por reiterar lo que ya hemos dicho sobre la decisión del Gobierno de autorizar el aumento gradual del precio de referencia de la gasolina desde octubre del año anterior, manteniendo congelado el precio del diesel, en el sentido que este es un paso que se dio en la dirección correcta. Veníamos de un déficit acumulado del Fondo de estabilización de los precios de los combustibles (FEPC) insostenible e irracional. Y, como afirmó el Comité autónomo de la Regla fiscal (CARF), refiriéndose a esta decisión, “esta permitirá la reducción del déficit del FEPC de $36 billones en 2022 a cerca de $26 billones en 2023, cifra que sigue siendo muy elevada para las finanzas de la Nación y que debe seguir corrigiéndose”. Por ello, dicho Comité dejó planteada su previsión de la corrección de la brecha de precios que acusa el ACPM hacia mediados de año, augurando que para entonces la inflación haya cedido.
Por ello, el anuncio de la Ministra de Minas y Energía Irene Vélez, en el sentido de establecer precios diferenciales para la gasolina “para no subsidiar a los grandes consumidores” y en cambio seguir subsidiando a los demás, cayó como un balde de agua fría. Según ella, refiriéndose a la metodología, “la forma en la que está construida hace que toda la gasolina se valore con el precio internacional” y por ello se revisará para la fijación del precio. En su alegato aduce que no hace sentido que si “nosotros somos productores y más o menos el 50% de nuestra gasolina es nacional, que se mezcla con 50% de gasolina importada…no tiene total sentido que el 100% del precio de la gasolina se tase con el precio internacional”.
En Colombia se consumen mensualmente 428 millones de galones de combustibles (50% gasolina y 50% diesel), de los cuales se importan al país 80 millones de galones (18.6%) y se pagan en dólares a los precios internacionales. Pero, también se paga a precios internacionales, el IP que corresponde al precio paridad importación, tomando como referencia los precios spot de los combustibles en la costa del Golfo de EEUU, que es el costo de oportunidad para ECOPETROL.
Cabe preguntarse por qué “el 100% del precio de la gasolina se tasa con el precio internacional”. Hay una razón de peso, ECOPETROL, en virtud del Decreto – ley 1760 de 2003, cambió su naturaleza jurídica y dejo de ser una empresa industrial y comercial del Estado vinculada al Ministerio de Minas y Energía para convertirse en una sociedad anónima mixta por acciones listada ADR en la Bolsa de Nueva York y en la Bolsa de valores de Colombia (BVC) y se rige por un régimen corporativo.
De lo anterior se sigue que escapa a las facultades y competencias del Ministerio de Minas y Energía la decisión sobre el IP, que está reservado a ECOPETROL y si, hipotéticamente el Gobierno dispusiera mantener, como se ha mantenido en el pasado, el subsidio al precio de los combustibles se cubriría con cargo al fisco de la Nación, toda vez que el FEPC es deficitario. Lo dice claramente el Ministro de Hacienda Ricardo Bonilla: “nosotros no podemos obligar a Ecopetrol a vender por debajo de los precios internacionales. Eso es ponerle control de precios a Ecopetrol y nosotros no vamos a llegar a eso”. Ello, además, sería contraproducente, pues iría en contravía del propósito y del compromiso de Colombia adquirido en el Acuerdo de París de reducir en el 51% sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hacia el año 2030.
Como lo afirma la CARF, “reversar o suspender la política de corrección de precios no solo pone en riesgo el cumplimiento de las metas del plan financiero y el cumplimiento de la Regla fiscal, sino que desviaría recursos fiscales desde otros programas sociales y de infraestructura al pago de estos subsidios”. Y añade, “ante la necesidad de acelerar la Transición energética, los subsidios indiscriminados a los combustibles inhiben el efecto que deben ejercer los precios sobre el comportamiento de los agentes, para que así estos enfrenten los verdaderos costos sociales de sus decisiones”.
El Ministro Bonilla le salió al paso a las declaraciones de la Ministra Vélez y manifestó que “la perspectiva hoy es llegar a un nivel arriba de los $16.000 galón para estabilizar el precio con la gasolina corriente”. En cuanto al diesel, aclara que “el compromiso que había quedado en el Gobierno era que a partir de junio se iba a revisar qué hacer…También tiene que ajustarse al precio internacional”. Y fue categórico al afirmar que “mantener la sostenibilidad fiscal, la estabilidad financiera y los ingresos que el Gobierno recibe de ECOPETROL, siguen siendo muy importantes”. Y no es para menos, dado que él, como responsable de las finanzas del Estado que es y de la estabilidad de las mismas, sabe que los dividendos que le gira ECOPETROL a la Nación siguen siendo la principal fuente de financiamiento de la Nación.
Santa Marta, mayo 27 de 2023
*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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Por Paloma Valencia Laserna*.- El presidente Petro prometió en campaña que a los tres meses de ser presidente se firmaría la paz con el ELN. Luego envalentonó a los grupos armados con la Ley de Paz Total, prometiéndoles aún sin argumentos a desertores e incumplidos tratamiento de grupo político. Paralelamente siguieron dañando la Fuerza Pública. Llamó a calificar servicios a más de 70 generales, le quitaron 800 mil millones al presupuesto de las Fuerzas y ordenaron recluirse en los cuarteles por la tregua.
En diciembre el presidente anunció 5 ceses al fuego bilaterales con grupos armados: El ELN, las disidencias de la Segunda Marquetalia, la del Estado Mayor Central, las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y el grupo Sierra Nevada. Fue un anuncio y una tregua unilateral. La del ELN fue desautorizada por el mismo ELN, y la de las disidencias duró menos de cinco meses. No hubo nunca voluntad de paz por parte de estos grupos armados, pero el gobierno perdió meses cruciales en la lucha contra la criminalidad. Y la criminalidad si supo aprovechar los errores del gobierno.
Hoy el país cuenta con más de 16 mil hombres en armas en grupos ilegales. Cifras cercanas a las que teníamos en el año 2010, antes del acuerdo de La Habana. Es un aumento de más del 20% frente al 2020. Al 22 de mayo, Indepaz reportaba 37 masacres aumentando significativamente frente al año pasado. Las hectáreas de coca erradicadas por el Gobierno cayeron un -85%; erradicaron solo 2.765 hectáreas. Crecen los secuestros, los hurtos, la extorsión; y lo más grave, el control de los violentos desplaza al Estado de Derecho. Los colombianos suplican hoy, otra vez, por seguridad.
En el Caquetá las disidencias están carnetizando a la población. Se habla de que tienen un catastro de la región más avanzado que el propio Estado. Cobran por cabeza de ganado y si ya se lo han robado, por hectárea. Parecido escenario se vive en el Cauca donde se requiere carta de autorización de los ilegales para entrar a los municipios. Parecido al Huila donde obligan a carnetizarse a los miembros de juntas de acción comunal. Y la obligación en los tres departamentos a integrar guardias campesinas.
El ambiente está muy enrarecido para hacer política. Muchos expresan que no pueden usar el logo del Centro Democrático pese a ser de estas ideas; por el miedo y las amenazas. Nuestro candidato a la alcaldía de Florencia ya recibió una citación de las disidencias; si no presenta; será considerado objetivo militar. Y mientras tanto el gobierno le retiró el esquema de seguridad.
En la Guajira en el último mes y medio se han presentado dos masacres. Cuatro hombres fueron desmembrados y metidos en sacos en el municipio de Dibulla. En mayo se encontraron otras cinco personas desmembradas y en bolsas en el corregimiento de Pelechúa.
El reclutamiento forzado también va en aumento. La Defensoría del Pueblo reporta 23 casos en lo corrido del año, 13 niños y 10 niñas en los departamentos del Cauca, Antioquia, Amazonas y Arauca. Un aumento del 53% comparado con el año pasado. Se tiene un mapa de riesgo en 294 municipios del país. No solo los reclutan sino que los asesinan si se escapan.
Para perplejidad de todos, la política de apoyo a todo aquel que sea criminal siguen avanzando: de la ley de “paz total” para el que delinca con banderas de izquierdas, vamos ahora a la de “sometimiento” para grupos ilegales organizados, y para el que delinque viene la ley de “humanización”.
Con la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo ahora Petro tendrá facultades extraordinarias para revaluar toda la política de drogas del país. Además, podrá implementar su programa “Jóvenes en Paz” para presuntamente darle 800 mil pesos a los jóvenes criminales que dejen las armas, especialmente Primera línea.
Y mientras meten en artículos los micos para indultar y liberar la primera línea los colombianos ven como la violencia se toma el país.
Bogotá, D. C, 27 de mayo de 2023
*Senadora del Centro Democrático.
Por Gabriel Ortiz*.- Colombia se convierte en una fatalidad para los inocentes, en donde no hay Dios, ni ley, sino una torva de desalmados que imponen su funesta voluntad, amparada por autoridades, poderosos grupos y comunidades que cohonestan o tiemblan ante las crecientes amenazas.
Nos encontramos en esa cuerda floja, que nos han tendido plagas de rufianes que se pasean por campos y ciudades a costa de lo que arrebatan a una población que se parte el alma trabajando y produciendo para sostenerse y soportarlos.
Son pandillas de medrosos, que atemorizan y atropellan a los indefensos y laboriosos habitantes de una patria en la que reinan el miedo, el espanto y la muerte.
Dicen llamarse guerrilla o alzados en armas, que han revivido la pena de muerte y los muros de ajusticiamiento para sembrar el terror con fusilamientos.
Estos pusilánimes sin valor, ni espíritu, encaran a la desvalida niñez. Invaden la candidez de los inocentes, los secuestran para convertirlos en combatientes de sus bandas, como ocurrió con los cuatro niños indígenas del Putumayo. Los inocentes defendieron con valentía su libertad y abandonaron el campamento en donde estaban reclutados, para regresar a su comunidad Murui, a la que le pidieron apoyo para emigrar. En esas, llegaron los guerrilleros violando los derechos humanos para castigar a los 4 niños. Con la población reunida, procedieron a fusilarlos. Desde entonces, Colombia los llora.
Así fue el mordisco que recibieron los niños de unos desalmados cobardes a los que el gobierno Petro y el comisionado de paz, en forma “blandengue”, les anunciaron reiniciar acciones ofensivas en Meta, Caquetá, Guaviare y Putumayo, cuando estos forajidos están en casi todo el país.
Somos un país en donde la niñez está amenazada por los mordiscos de la guerra, toda suerte de violaciones, padres desnaturalizados, drogadicción, trabajo infantil, deficiente escolaridad, insalubridad, bullig, desnutrición, alquiler para la mendicidad y toda suerte de vejámenes.
Según estadísticas, en solo cuatro departamentos se han registrado 63 reclutamientos de menores y 5 más en comunidades étnicas, por parte de grupos guerrilleros. 19 por el Clan del Golfo, 15 por disidencias de las Farc, 11 del ELN, pero sólo a mordisco se le notificó algún control.
Esta comunidad de 51 millones, está inerme, se siente abandonada, sola, desamparada e indefensa, porque ve, cómo cada hora asesinan hombres, mujeres, niños y líderes de las comunidades.
La paz total que tanto proclamó el presidente Petro, durante su campaña, pero que ahora quiere endilgar a los periodistas y a los medios, nadie la quiere, nadie la entiende, nadie la ve, nadie la respalda.
BLANCO: Gran acierto de Petro, al designar Superintendente Financiero al gran economista Cesar Ferrari, cuya misión fortalecerá el sector y defenderá a los usuarios.
NEGRO: El descaro de “mordisco”, al ofrecer reparación a las víctimas por sus carnicerías, en lugar de frenar su sanguinaria acción.
Bogotá, D. C, 26 de mayo de 2023
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Con independencia de la orientación política que prevalezca en la búsqueda de la paz -que, pese a las propuestas oficiales de diálogo y cese de hostilidades, parece cada día más lejana-, lo cierto es que la sociedad colombiana, en todos sus sectores, debe hacer un alto en el camino, para meditar y dialogar sobre su futuro, cada vez más incierto.
No queremos ser pesimistas, pero la realidad que enfrentamos no nos deja -como quisiéramos- conservar el optimismo y el buen ánimo. Entonces, preferimos ser realistas, y reconocer que objetivos tan nobles y ansiados como la paz, la sana convivencia, el respeto a los derechos, la justicia y la igualdad, no se logran en medio de una colectividad que parece haber perdido los valores y los principios básicos que hacen posible la convivencia.
Corrupción, asalto constante a la fe pública, feminicidios, infanticidios, agresión sexual, intolerancia que culmina en homicidios, violencia en todas sus formas, por motivos baladíes, incrementada inexplicablemente en fechas tan especiales como la señalada en honor a las madres. Violencia, heridos y fallecidos, hasta en los estadios, por causa de supuestos hinchas, que se comportan como delincuentes.
A todo ello se añade una alarmante impunidad: es frecuente que agresores, inclusive con antecedentes y en reincidencia, queden libres, vayan a casa por cárcel.
Ahora bien, seguimos en guerra, y continúa la actividad de movimientos alzados en armas, guerrillas y paramilitares, desafiando al país y frustrando los buenos propósitos y llamados del actual gobierno. Lo que se ha visto a lo largo de los últimos años no ha sido nada distinto del más absoluto desprecio por la vida humana y por los derechos de las personas y de las comunidades, muchas de las cuales se encuentran inermes, sometidas a las organizaciones terroristas y narcotraficantes. Siguen los crímenes cometidos contra líderes sociales, defensores de derechos humanos, indígenas, campesinos, firmantes de acuerdos de paz. Ataques a la población civil, bloqueos, secuestros, extorsiones, amenazas y desaparecidos. La actividad de sicarios, en distintas ciudades del país, no solo es permanente, sino que se ha incrementado. Y lo mismo ocurre con la delincuencia común, que sigue actuando, casi siempre cobijada por la impunidad.
El hecho más reciente: cuatro menores de edad, miembros de una comunidad indígena, reclutados contra su voluntad, fueron asesinados por la organización terrorista disidente de las Farc. Es decir, pena de muerte por no acceder al reclutamiento forzado. Un crimen muy grave contra la humanidad, que demuestra la inexistente voluntad de paz. Con toda razón, el presidente de la República decidió suspender el decreto del cese al fuego con ese grupo terrorista.
Más allá de lo inmediato, la sociedad debe examinar con cuidado lo que ocurre. En el trasfondo está una extendida involución en materia de valores y postulados propios de la ética, la moral y el Derecho. Buena parte de quienes integran las nuevas generaciones -¿deficiencias en la educación?- han crecido y siguen creciendo alejados de conceptos tales como el respeto a la vida, a la dignidad de las personas, la sinceridad, la solidaridad, la responsabilidad, el trabajo.
Gobierno, partidos, familias, educadores, medios, religiones, jueces, instituciones…Todos, debemos reflexionar.
Bogotá, D. C, 24 de mayo de 2023
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Las reformas Pensional, Laboral y de Salud propuestas por el gobierno Petro, no son proyectos radicales de corte socialista, ni pretenden modificar la estructura de la propiedad de los medios de producción. Se puede decir que son propuestas de corte socialdemócrata, en el sentido europeo del término, en la medida en que sus objetivos principales son extender los beneficios del Estado de Bienestar y la seguridad social para que cubran a todos los ciudadanos.
La intensidad del debate sobre la forma de alcanzar estos objetivos y en particular sobre el papel que deben jugar el Estado y el sector privado en la provisión de estos servicios esenciales ha llevado a que se preste poca atención a otros temas que son importantes y que no están incluidos en los proyectos de ley. A continuación se presentan algunos de los relacionados con las reformas Pensional y Laboral.
La gran ausencia del proyecto de reforma Pensional es la modificación a los regímenes especiales de pensiones que aún subsisten, y que son los que absorben la mayor parte de los subsidios públicos. Se trata de los regímenes de pensiones del magisterio y de la fuerza pública. El primero lo maneja el Fondo Especial de prestaciones sociales del magisterio (Fromag), mientras que para el segundo existen las Cajas de Sueldo de Retiro de las FF.MM. (Cremil) y de la Policía (Casur).
Los afiliados a estos regímenes tienen varios privilegios frene al resto de los colombianos en materias tales como la edad de retiro y el monto de la pensión que no corresponde a lo cotizado, lo cual lleva a que el costo para el presupuesto nacional haya sido en 2021 de $8 billones para 171.000 pensionados de la fuerza pública y $7.2 billones para 217.000 del magisterio. Si no se modifican las condiciones de estos regímenes el costo fiscal crecerá exponencialmente en los próximos años por el número de personas que accederán a esas pensiones privilegiadas.
Estos regímenes especiales son una de los principales factores que contribuyen a la inequidad en la asignación de los recursos presupuestales y por lo tanto a que el gasto público sea ineficaz par mejorar la distribución de ingreso en Colombia. Por eso es lamentable que la reforma pensional no los toque.
En cuanto a la reforma Laboral, es loable el objetivo de reforzar los derechos de los trabajadores modificando las condiciones los contratos laborales, y sobre todo el de corregir el conejo millonario que le hicieron a los trabajadores con la reforma laboral de Uribe (Ley 789 de 2002) que redujo los ingresos de los trabajadores (horas extras y dominicales), para incentivar a las empresas a crear más puestos de trabajo que nunca se crearon.
Sin embargo, el principal problema del empleo en Colombia no son las condiciones de los trabajadores formales -aunque pueden ser mejoradas- sino el 11 % de desempleados, es decir, los 2.9 millones de personas que quieren trabajar y no encuentran empleo, y los cerca de 12 millones que están en la informalidad, que son casi el 60 % de los que tienen trabajo.
Para que todos los colombianos tengan empleo decente es indispensable que los empresarios, sobre todo los pequeños y medianos, tengan los incentivos adecuados para crear nuevos empleos, y que el gobierno impulse programas de empleo de emergencia en las regiones. Nada de esto está incluido en la propuesta de reforma laboral.
Bogotá, D. C, 22 de mayo de 2023
*Filósofo y Economista. Consultor.